domingo, 6 de noviembre de 2011

HAY 30 DENUNCIAS POR DÍA DE VIOLENCIA FAMILIAR


Neuquén > El feroz asesinato de Micaela Recchini y la sentencia a 23 años de prisión a su pareja, Héctor Antonio Cortez, renuevan el debate sobre la violencia de género y el reclamo de algunos sectores para que se involucre la figura penal del femicidio.
El asesinato de esta mujer en Rincón de los Sauces no es un hecho aislado. En los Juzgados de Familia de Neuquén se reciben 30 denuncias por día de maltrato familiar, de las cuales el 87% es violencia hacia las mujeres y crecen las estadísticas sobre causas penales derivadas de género.
Los movimientos feministas resaltan la necesidad de que la provincia adhiera a la Ley Nacional Nº 26485 de Protección Integral a la Mujer y de que se actualice el Código Penal a las políticas de género.
A pesar del castigo legal que reciben los femicidas, los motivos detrás de sus actos parecen reproducirse como un mensaje en la sociedad. Los niveles de violencia se incrementan, las mujeres se animan a denunciar y se judicializan más situaciones privadas.
Así se refleja en la alta demanda que maneja la Oficina de Admisión y Derivación de Trámites de los Juzgados de Familia de Neuquén de la Primera Circunscripción Judicial. Allí, su titular, Juan Pablo Durán, expresó que reciben un promedio de 30 denuncias por día enmarcadas en la Ley 2212 de Violencia Familiar y que, en 2010, hubo un crecimiento del 89% de las denuncias recibidas respecto al año anterior.
Esta situación generó que la oficina pida una reestructuración ante el Tribunal Superior de Justicia porque el incremento parece sostenerse en el primer semestre de 2011. Ahí se reciben alrededor de 20 denuncias por día de gente que se acerca a las oficinas de Roca 460 con alguna situación de violencia en el ámbito doméstico, más unas 10 que llegan de las comisarías de la ciudad y alrededores. Hay días que las denuncias trepan a 50 cuando llegan las denuncias de las localidades vecinas.
Además de esta oficina, los servicios a las mujeres avanzan en lo público. El martes comenzó a funcionar en el municipio capitalino el número 0800 122 6853 de ayuda, asesoramiento y denuncia para las mujeres. El servicio está activo los 365 días del año, las 24 horas del día, a cargo de profesionales de servicio social o estudiantes avanzados. En su primer día de puesta en marcha recibió una gran cantidad de llamados.
Para analizar los motivos de la creciente violencia de género, La Mañana de Neuquén habló con diferentes profesionales relacionados a la temática: el juez de Primera Instancia de Familia de Rincón de los Sauces, Héctor Agostino; la ex directora de Perspectiva de Género del municipio capitalino, Valeria Amstein; y el equipo del del Servicio de Maltrato Familiar que depende del Ministerio de Desarrollo Social, la psicóloga y titular Marina Pacheco, la abogada Soledad Crispín y la asistente social Angélica Riquelme.

Desapego

En Rincón de los Sauces, donde asesinaron a Micaela, la cantidad de trabajadores golondrinas del petróleo y la sensación de "paso" en la localidad generan una situación de desapego, explicó el juez Agostino. "No hay sentido de pertenencia en Rincón, a nadie le importa nada, no hay unidad entre los vecinos, cada cual cuida lo suyo y no se mete porque todos vienen a juntar dos 'mangos' e irse", agregó.
El magistrado es uno de los pocos que ordena la detención del hombre que quebranta la orden de prohibición de acercamiento al hogar de la mujer golpeada o abusada. "Este último fin de semana tuve dos casos. A la primera los sanciono, a la segunda van a la cárcel porque sino es incontrolable acá. A veces vienen las mujeres a pedir que por favor los suelte porque se arrepintieron y en realidad es bueno pero yo tengo el concepto que el que pegó una vez lo vuelve a hacer y las que pagan los platos rotos son las pobres mujeres", señaló Agostino.
Para el magistrado, el ensamble de familias y que muchas generaciones vivan en una sola casa contribuye a la falta de solidaridad entre el mismo núcleo. "Hay que lograr una sana convivencia familiar", expresó. Además, resaltó que la mayoría de los casos de violencia son en parejas que están de novios o en concubinato, no en matrimonios.
En el Servicio de Violencia Familiar, al cual se llega por derivación de los Juzgados competentes, la jefa del área, Marina Pacheco, expresó que cuando la mujer empieza a poner límites en su familia el hombre recrudece su violencia. "En la sociedad pasa lo mismo, el mensaje de violencia hacia una se expande hacia las demás, a veces vienen con miedo porque no quieren denunciar para no terminar como el caso que vieron en la televisión. A algunas les funciona con el miedo y la opresión, a otras las alienta a denunciar", explicó.
La abogada Crispín manifestó que la violencia no es cuestión de clases sociales como se piensa, "no se da más en la pobreza, es igual para todos, es algo que atraviesa de manera transversal a la sociedad, en la clase alta el control y la amenaza suele ser peor por el poder de amenaza que ejerce el hombre", manifestó.

Diferencias

La asistente social Angélica Riquelme señaló que años atrás las mujeres denunciaban después de 20 años de maltrato pero que ahora se acercan chicas que tienen noviazgos violentos. "Aún vemos en matrimonios grandes que los episodios comenzaron cuando eran novios. Es un proceso lento donde la mujer pierde su autoestima, recibe violencia sin darse cuenta y termina aislada social y emocionalmente", dijo.
En tanto, la ex directora de Perspectiva de Género de la Municipalidad expresó que el Estado provincial no tiene políticas de género. "Creo que hay una negación en legislar la violencia doméstica", mencionó Amstein, quien resaltó la necesidad de que la provincia adhiera a la Ley Nacional Nº 26485, ya que "mejora el sistema judicial y tiene conceptos de avanzada".

Concepto de femicidio

La palabra femicidio se comenzó a utilizar en los 70 como parte de la teoría feminista en la obra de Diana Russell y Jill Radford. La primera lo definió como “el asesinato misógino de mujeres cometido por varones”.
En el libro de Susana Beatriz Gamba, 'Diccionario de estudios de género y feminismos', editado por Biblos, se dice que "el concepto de femicidio permite entender que la muerte de mujeres a manos de sus esposos, amantes, padres, novios, pretendientes, conocidos o desconocidos, así como las muertes de mujeres en los abortos ilegales o por negligencia, no son el producto de situaciones inexplicables, de conductas patológicas o de la casualidad. Por el contrario, esas muertes de mujeres son el producto de un sistema estructural de opresión".
Y continúa: "El concepto de femicidio es también útil porque nos indica el carácter social y generalizado de la violencia basada en la inequidad de género" y plantea la nulidad de los argumentos de "homicidios pasionales" o de hombres "fuera de control".


Local

Los movimientos y agrupaciones feministas hace años que luchan en el país para que los diputados nacionales ingresen la figura de femicidio en el Código Penal.
El miércoles, la Legislatura neuquina sancionó por mayoría la Declaración Nº 1231 que solicita al Congreso Nacional el tratamiento de la incorporación de la figura del femicidio al Código Penal.
“Es necesario que se incorpore como un delito autónomo, que tenga una figura penal específica, para darle visibilidad a uno de los grandes problemas de extrema violencia contra las mujeres que se llevó la vida de 260 en 2010 en todo el país”, expresó la diputada Paula Sánchez de Libres del Sur, impulsora de la declaración.

Femicidio y poder, morir por ser mujer


El asesinato de mujeres es un crimen aberrante. Además de que muchas veces es el resultado final de largas historias de abuso en la cual los cuerpos de las mujeres son utilizados como territorios de violencias. El femicidio es doblemente atroz porque ocurre en situaciones de asimetría de poder con una gran impunidad, que por razones de intimidad otorga al agresor; hombres que generalmente controlan el mandato genérico.
La muerte de mujeres víctimas de violencia familiar supera tristemente a la mortalidad materna por causas obstétricas u perinatales en el mismo rango de edad,
sin embargo los programas del sector salud tendientes a revertir éste indicador no están aún en la agenda del debate y sólo haciendo visible el problema, los Estados entrarán en razón para planificar un abordaje integral de la problemática.
Desde el sector salud se asiste con pavura a mujeres víctimas de la violencia, hoy en día se ha transformado en una causa importante de muerte aunque no siempre correctamente diagnosticada, y por lo tanto poco visible en las estadísticas oficiales.

¿Cómo abordar éste problema? Es complejo aunque para ser definido como tal la sociedad en su conjunto debe reconocer que es un problema.

Si consideramos la concepción de salud como: “Capacidad humana corporeizada de diseñar, decidir y actuar en función de futuros viables” podremos considerar a la “promoción de la salud” como las acciones encaminadas a potenciar las capacidades humanas que permiten al ser humano esfuerzos emancipadores para cambiar sus relaciones con el poder, de manera tal que como resultado logre cambiar también las inscripciones en su cuerpo. Esto implica que una promoción de la salud con intención emancipadora, procurará en primer término facilitar que los cuerpos-territorios dañados, invadidos o clausurados recuperen su autonomía. Un punto de partida debe ser la intersectorialidad sin lugar a dudas.

(*) Médico generalista. Jefe de la Zona Sanitaria II de la Provincia de Neuquén.

La mató por convicción

En la sentencia caratulada “CORTEZ, Héctor Antonio s/Homicidio simple”, de la Cámara Criminal Primera, con el tribunal integrado por los magistrados Mario Rodríguez Gómez, Luis María Fernández y Andrés Repetto, se lee que una testigo declaró “cuando se retiraba, volvió sobre sus pasos, le pegó una patada y dijo no se te ocurra denunciarme”.
Cortez acababa de cometer su femicidio contra Micaela Recchini. No se privó de amenazarla aún después de asesinada. La mató por convicción, porque su potencia masculina le otorgó poder de muerte.
A esa convicción no le sobrevino la convicción de la condena ejemplar del tribunal. La familia de Micaela reclamó cadena perpetua, los jueces Fernández y Repetto justificaron la falta de alevosía en la conducta de Cortez. Para el fiscal Vignaroli también hubo homicidio simple.
La Justicia penal -una vez más- se muestra incapaz de mirar todos los actos que anteceden a ese acto de poderío que implica la ejecución de la otra; una otra desigualada en la estructura violentogénica de las relaciones de género.
Esta Justicia patriarcal no quiere considerar todos los hechos que anteceden a la brutalidad del femicidio. Es que esos hechos le devuelven su incapacidad. Esa incapacidad que logra que muchas mujeres desistan de denunciar porque experimentan la entrada a un laberinto sin salida.
La sentencia emitida por la Cámara Criminal Primera está despojada de las condiciones generificadas y sexualizadas que rodean y anteceden el delito que se juzgaba; en consecuencia, deshecha los aportes que la teoría feminista trae para analizarlo. Se vuelve incapaz de producir argumentaciones que muestren la convicción pedagógica de sentencias ejemplares que coadyuven a construir la sensibilidad ética capaz de sostener: tolerancia cero con las violencias de género.

(*) Activista de la Colectiva Feminista La Revuelta.

El caso Micaela

Neuquén > En la sentencia del caso de Micaela, quien fue asesinada a golpes por su pareja a la salida de un boliche el 14 de marzo de 2010, los jueces plantearon posturas muy disímiles.
Mientras que para Mario Rodríguez Gómez el delito fue de homicidio agravado con alevosía y ensañamiento porque para el juez el asesino actuó con “crueldad, violencia, desprecio y, además, con premeditación”; para los otros dos magistrados, Andrés Repetto y Luis María Fernández, fue delito de homicidio simple porque creyeron que no fue probada la premeditación. Esa Cámara Criminal Uno negó que la calificación sea delito de homicidio agravado por el vínculo porque no estaban casados, a pesar de que vivían juntos hace 9 años y tenían dos hijos.
El año pasado, además del caso de Micaela hubo otro que fue considerado por los movimientos feministas como femicidio. Se trató de Betiana Chavez, de 21 años, a quien asesinaron al rociarla con nafta y comprometer el 85% de su cuerpo con quemaduras graves y a quien no se pudo probar la autoría de su pareja, quien fue sospechoso por el hecho.
Estos dos episodios se encuadran en los 260 femicidios que contabilizó la ONG La Casa del Encuentro en el país de acuerdo a las noticias que aparecen en la prensa escrita de Argentina. Al no existir la figura no se puede calcular la cantidad de mujeres asesinadas por violencia de género en el país, se debe buscar como homicidios de mujeres que involucran muchas más causas que las de misoginia.

FUENTE: LA MAÑANA DE NEUQUÉN

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