miércoles, 4 de abril de 2012

PROGRAMA "LAS VÍCTIMAS CONTRA LAS VIOLENCIAS" , DRA. EVA GIBERTI, LUCHADORA INCANSABLE, DIGNA DE EJEMPLO


Género

Si se menciona el género,en el imaginario social, automáticamente se asocia con alguna forma de violencia, como si la idea de violencia necesariamente debiera continuar a la conceptualización del genero[1].Como si se tratase de un encadenamiento inevitable, definitivamente engranado en su manera de instalarse social y psíquicamente. Lo que sugiere una concepcion homogénea de este tema que polariza al genero (hombres, mujeres y transgéneros) y lo ata a las violencias multiples que enhebra víctimas y victimarios.

Pareceria prudente pensar en una resignificación o reconstitución de categorias destinadas al analisis de los diversos procedimientos que las violencias implican, asi como al análisis de sus efectos en sus protagonistas. Si continuamos manteniendo la antedicha asociacioncon distintos semantizaciones pero con el mismo significado, se arriesga vaciar de contenido aquello que pretendemos describir , explicar y modificar. Esta advertencia no invalida el uso actual de la oposicion Genero y Violencia, sólamente reclamo revisión critica, desde un pensamiento actual, descolonizador. Cuestiono “el “marco teórico que utilizamos puesto que contamos con varios posibles,cambiantes, que no han sido determinados definitivamente. La dimensión política como unidad de análisis para rastrear novedades y tradiciones en el inagotable y fecundo campo de la violencia de género-contra las mujeres- es la perspectiva y el posicionamiento que el tema reclama.

Sería operativo incluir una mediacion perceptual nueva, una interfase entre genero y violencia que permitiese el registro del campo victima/ victimario, (inserta en las múltiples vertientes de la colonización) en oportunidades opacado por la sobreabundancia inclasificable de las violencias.

Interfase que podria recurrir a los aportes de la descolonización del feminismo(inicial y aun el de la segunda ola)conjuntamente con los procesos emancipatorios del pensamiento que los estudios postcoloniales proponen.

Al respecto estimo que la posición de estas víctimas habitualmente pasivizadas por tratamientos psicológicos o por la indicación familiar/policial de resignadas sumisiones o por parámetros religiosos que instan a la obediencia como identidad de género, deberia revisarse.

Historias

La rutina “Violencia de Género”se ha instalado no solo como carta de ciudadania y performatividad ,tambien como venturosa y prometedora modalidad : cuando en alguna institución se decide evaluar ,mediante comentarios o estadísticas, los temas asociado con el tema en el primer párrafo se postula la advertencia: es imprescindible una perspectiva interdisciplinaria asi como respetar los principios de los Derechos Humanos.

Hasta la década del 80 no se hablaba de violencia de género (en realidad violencias de géneros) exceptuando en los nodos del feminismo. Haber incorporado la idea , globalizada e institucionalizada, constituye una apertura (sin que resulte evidente hacia dónde se abre, quiénes abren y que escenario miraremos en lo abierto) .La perspectiva proyecta un horizonte nuevo que se mueve y se desplaza. Desplazamiento no necesariamente advertido en el nivel de análisis que las teoria proponen,sobre todo porque las violencias entre los géneros acumulan necesidades impostergables, una de ellas el reconocimiento de las victimas (que la disciplina de la Victimologia anunció en décadas anteriores), asi como su atención,reparación sumadas a alguna explicación asociada con los motivos que desencadenan los ataques y las victimizaciones. El arranque de tales explicaciones en el mundo de los y las psicoanalistas se ceñia a masoquismo femenino y diversas psicopatologias masculinas.

Junto con las Violencias de Generos se fueron institucionalizando, progresivamente, los módulos llamados Asistencia a las Víctimas-con distintos esquemas según quien aplicara dicha Asistencia pero siempre en una misma dirección: la piedad,o la consideración o el derecho de las victimas- garantizada por la inclusión estatal y la privada de la interdisicplina y los Derechos Humanos garantes de la Asistencia mencionada.

Hasta aquí, el beneficio de las víctimas-si se pudiera hablar de “beneficio” para alguien victimizado- ha sido indiscutible. Si se trata de mujeres no quedan solamente a merced del criterio del juez-siempre y cuando se instale denuncia- sino los equipos interdisciplinarios de juzgados y hospitales avanzan en sus intervenciones. En sus informes, las citas de los Derechos Humanos sostienen los diagnósticos y avalan la solicitud de intervenciones en favor de la víctima.

Hace treinta años no sucedia de este modo.Si se trataba de violencia familiar tambien denominada doméstica, acompañábamos a las mujeres como se podia. Solamente se contaba con una guardia hospitalaria sensibilizada o no, y con algun juez conmovido.A pesar de existir una legislación que desde 1994 hablaba de violencia familiar el tema no se enraizaba en las politicas y en las convicciones netamente patriarcales que regulaban las intervenciones clinicas y judiciales.Si se requeria la ayuda de la policia, el oficial de turno tenia a su cargo evaluar si esa mujer decira la verdad y, en todo caso, si hubiera sido golpeada,” “Bueno, ya sabemos….esas cosas pasan en las parejas.Mejor vuelva a su casa y quedese tranquila,no lo provoque”.En caso de consulta a un juzgado frente a una víctima notoriamente lastimada recibiala orden de caratular “lesiones leves”.

En la década del 80 las incipientes ONG ,convocadas por mujeres que habian sido víctimas ensayaban sus primeros grupos de autoayuda.Hoy en dia, el horizonte ilumina un espectro polivalente y multicolor.


Asistencia y supervisiones

La Asistencia a la Victima se convirtió en un titulo que puede cobijar profesionales atentos , pero no necesariamente entrenados en los matices de las Violencias de Géneros y entre los generos, con frecuencia carentes una formación que les permita pensar en un punto de partida para intervenir ante una víctima de violencia familiar, (exceptuando los cuadros que han sido preparados mediante alguna carrera de especialización y aquellos que adhirieron a alguna pasantia en hospital)[2]. Poco probable que dispongan de información referida a la exigencia que actualmente propone la ética de las víctimas.

Los nuevos modelos que se utilizan en las instituciones que se ocupan de Violencias de Géneros recalan en supervisiones que se caracterizan por su constitución inter y transdisciplinaria. Seria preciso ahondar en la crítica que este modelo a la luz de la actual ecologia de los saberes,[3] superadora de tales inter y transdisciplinas, cuyas angosturas y cerramientos ensayan atenuarse mediante reuniones que arriesgan cerrar el circuito de lo monocultural; a pesar de la teoria, cada disciplina continua manteniendo su posición aunque escuche el aporte de un colega de otra área.Es improbable que el equipo trabaje preguntándole a los lideres villeros o barriales cuáles son sus puntos de vista frente al “caso” con el que hay que trabajar. Y es improbable porque en general-con excepción del Programa las Víctimas contra las Violencias[4]-la denominada Asistencia a la Victima es intervención de escritorio.(En una institución está previsto el patrocinio de la víctima en tribunales o sea,en terreno)

Los Equipos –cualquiera sea su pertenencia- se supervisan a partir del criterio de inter o transdiciplina al margen de la ecologia de los saberes[5] , de sus propuestas y sus complejas alternativas. Boaventura Sousa Santos lo define

“La ecología de saberes es un conjunto de prácticas que promueven una nueva

convivencia activa de saberes con el supuesto de que todos ellos, incluyendo el

saber científico, se pueden enriquecer en ese diálogo. Implica una amplia gama de acciones de valoración, tanto del conocimiento científico como de otros

conocimientos prácticos considerados útiles, compartidos por investigadores,

estudiantes y grupos de ciudadanos, sirve de base para la creación de

comunidades epistémicas más amplias que convierten a la Universidad en un

espacio público de Inter.-conocimiento donde los ciudadanos y los grupos sociales pueden intervenir (...)

Quedan pendientes las angosturas y cerramientos en los que tales inter y trans pueden desembocar.[6]

Los Derechos Humanos

Las intervenciones en Violencias de Género apelan a ellos reiteradamente .No sabemos si se recuerda que fueron necesarias décadas de lucha para obtener derechos humanos de las mujeres, y sin advertir que a la luz de los estudios postcoloniales han sido consagrados a partir de una idea eurocentrista de “lo humano”[7] en busca de un anhelado univesalismo.Fueron consignados de acuerdo con un ethos europeo[8] que disoció al mundo en un “nosotros” de donde provenian los conocimientos y las verdades, y los”otros” entre quienes se encontraban los bárbaros y los nativos. (ovidándose ,al mismo tiempo, de sus propias raices parmenideas y semíticas). No se trata de oponerse a los Derechos Humanos,sino saber de qué estamos hablando cuando los mencionamos como estandarte garantista de lo que se llama Asistencia a las Víctimas. El reconocimiento de identidades locales y el multiculturalismo quizás morigeren la impregnación del ethos europeo, sin ser suficientes y además, instituyentes -como el multiculturalismo -de teorias discutibles.

Desde el cuidado de las victimas ,otro camino autoriza recurrir a la esfera pública[9] para reconstruir un universal que atienda al derecho de las víctimas incluyendo la figura determinante del agresor[10]. De lo contrario sucumbimos en la identidad de LA víctima a la que hay que Asistir, borrando la diferencia entre ella y el atacante, Uno de los problemas más significativos que encontramos quienes trabajamos con este tema reside en la perspectiva “reparatoria” de LA víctima, obviando o postegando las acciones que las víctimas tienen derecho de reclamar al Estado, al ingresar en la esfera pública[11].La cual conduce a acompañar a la victima que lleva impresa la marca del victimario,no es LA victima sino un sujeto victimizado,que equivale a la existencia de un agresor.

Sumergirse exclusivamente en los articulos de los Derechos Humanos,(sin matizar las diversas pespectivas posibles de cada historial) arriesga desplazarse de una lectura que revisa la concepción matricial universalista desde el ethos europeo de la cual partieron,sin implicar por ello una lectura antiimperialista de su historia.

El universalismo que las declaraciones de estos Derechos convocan reclama el cuidado de las subjetivaciones –y su estatuto relacional-que encontramos en cada historial y que deben ser rescatadas en el informe al juez.Citando a Appadurai[12] cuando pensaba en “dos conceptos gemelos hijos del iluminismo,lo universal triunfante y lo particular irreductible”

La Violencia de Género, enunciada entre nosotros mediante la ley 26 485(2010) nos enfrenta con la colisión que se produce entre quienes acceden al acompañamiento de las víctimas[13] ya sea en terreno o detrás de un escritorio de acuerdo a la canónica habitual de otras instituciones. Porque la idea de víctima remite a un ethos que si bien coincide con el europeo cuando asistimos a sus descendientes que habitan las clases altas y medias tiene poco que ver con las culturas barriales y populares pobladas por inmigrantes latinoamericanos y aun con descendientes de europeos culturizados en pobrezas extremas.

En nuestras prácticas creamos un Programa cuyo título-para desesperación del personal administrativo de los ministerios-es Las Victimas contra las Violencias. En esa proposición, contra, cuya historia desde el Medioevo ocuparia un par de páginas, se concentra la necesaria demanda que esas mujeres deben plantear al Estado reclamando, activamente-pueden hacerlo si se las acompaña a partir de una ética de las víctimas- la sanción del agresor.Asi como la estabilización de sus derechos incluidos en los humanos,con una perspectiva política que reoriente a los operadores en la dirección de saber escuchar los discursos que provienen de esas “otras” ,lo cual no equivale a “asistirlas” sino a reflexionar¿con qué cuento para pensar en esta violencia?.Conociendo la propia impregnación colonial y las limitaciones de los conocimientos universitarios.

En ese punto de inflexión,ejercicio mayor de modestia académica,se entrecruzan los estudios postcoloniales-dejando a la vista todo aquello que nos enseñaron parcialmente- y las políticas de emancipación intelectual que de ellos derivan.Precisamos una ecologia de los saberes capaz de abrir los diques que contienen las culturas del sometimiento , el engaño y el abuso de poder de las que provienen esas “otras”, las víctimas.Paradojal espejo de quienes podriamos(¿?) estar sometidas, engañadas y victimizadas por el abuso de poder que los claustros universitarios ensayaron en nosotros/as.

[ð] Coordino un Programa :Las Victimas contra las Violencias ,en el Ministerio de Justicia y derechos Humanos constituido por 250 profesionales(5 personal administrativo)Uno de sus equipos,(Violencia familiar) formado por psicologos/as trabajadoras/as sociales y un par de policias recibe el llamado telefonico de la victima solicitando auxilio,al numero 137(call center los 365 dias del año, durante las 24 horas) De acuerdo con la evaluación de las operadoras/es telefonicos(profesionales) se envia el equipo al domicilio de la victima o persona amenazada(o al hospital si han llamado desde alli).Ingresamos entonces en la escena misma de la violencia y nos hacemos cargo de la victima a la cual acompañamos a hacer la denuncia y continuamos con su atención hasta dejarla en un lugar seguro,habitualmente con sus hijos/as.Es el único equipo que, en Occidente, funciona con este modelo. El Equipo(100personas con sede en distintas zonas en la Ciudad de Bs.As.)Solamente interviene en urgencia y emergencias.Procedemos de este modo desde octubre 2006 y disponemos de las estadisticas correspondientes (11.868 intervenciones en domicilio hasta noviembre 2011).No queda garantizada la seguridad definitiva de la victima que habitualmente regresa con el agresor.Exceptuando aquellas situaciones en las que la causa se judicializa y finaliza en divorcio.Este tema excede las actividades del Programa que solo interviene para interrumpir el circuito de la violencia ,posicionar la denuncia y acompañar a la víctima durante varias semanas mediante el Equipo de Seguimiento.

FUENTE: MARÍA INÉS ORTELLADO/ by DRA. EVA GIBERTI

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