jueves, 18 de octubre de 2012

EL FEMICIDA DE ALEJANDRA CÓRDOBA ALOJADO EN LA ALCAIDÍA DE RÍO GALLEGOS

El hombre, sobre el pesaba un pedido de captura internacional por el homicidio de su ex esposa Alejandra Córdoba, y que fuera apresado en Río Turbio, fue trasladado ayer a la Alcaidía de la ciudad de Río Gallegos, a la espera de su posterior extradición a la ciudad de Morón, provincia de Buenos Aires.


Río Turbio, (Corresponsal),- Si bien el traslado estaba previsto para la hora 15 de ayer, la Comisión encabezada por el oficial Delgado de la Policía Provincial arribó pasadas las 18 horas a la localidad.
Una hora después, a las 19:20 el detenido fue conducido por los agentes de la Comisaría local y los custodios al móvil policial que lo llevaría a la Alcaidía de la ciudad de Río Gallegos.
Finalizados los trámites de rigor de este comienzo de la extradición solicitada por el Juzgado de la ciudad de Morón, interviniente en la causa por el citado homicidio, el subcomisario Ernesto Alvarado indicó a los medios presentes que, tras el éxito de la detención, todo se había desarrollado con normalidad y que, en el transcurso de las horas que estuvo detenido en la dependencia a su cargo no se habían generado incidentes.
La condición en la que revista Pagliuca hasta el comienzo de la indagatoria que se realizará en Buenos Aires es la de imputado que permanecerá incomunicado, hasta el comienzo de la respectiva fase de instrucción.
El sujeto llegó pasadas las 23:15 horas y quedó alojado en la alcaidía donde esperará la comisión policial que llegará desde Morón, Buenos Aires, para que lo traslade a la dependencia judicial donde lo espera la Justicia para que responda por el homicidio de Alejandra, su ex pareja, acaecido el 4 de octubre en Morón.

Desgarrador relato
Juan Córdoba, el padre de Alejandra Córdoba, contó como alcanzó a ver “los últimos tres mazazos”.
“Tenía muchas denuncias. Tenía una violenta forma de ser. Cada vez que aparecía en la puerta de la casa la llamaba. A cualquier hora gritaba mucho. Tenía que salir yo para que parara con los gritos, porque era mi casa”, explicó por Radio Mitre.
“Convivieron 7 años, pero estaban separados desde hace 4. A partir de ahí empezó otro tipo de acoso. Ella me decía que nunca le levantó la mano, pero que era celoso. El último año se hizo más violento, sin que haya llegado a lo físico” sumó el padre de Alejandra, quien además detalló lo que sucedió el día de la tragedia. “Mi hija últimamente me llamaba cuando estaba llegando. Justo ese día no me llegaba ni un mensaje y fui para la casa. 21.15 escuché dos gritos desgarradores y cuando me acerqué alcancé a ver los últimos 3 mazazos. Él salió corriendo, agarró su auto y se fue”. 
“Vi cómo le estaba pegando mazazos con una gran frialdad. Yo le gritaba asesino, lo corrí 25 metros pero no lo alcancé. Cuando fui a verla a ella, estaba tirada y murió apenas llegó al hospital”, añadió.

Por las cámaras
El jueves 4 de octubre, Alejandra volvía a la casa de su hermana. Las cámaras de la Municipalidad de Morón la captaron cuando caminaba por la calle, a paso rápido. Cada tanto, volteaba la cabeza y miraba hacia atrás, como si temiera que alguien la estuviera siguiendo. Estaba asustada.
De golpe, entra en escena un Honda Civic verde (como el que tenía su ex pareja, Claudio). El coche frena. Baja un hombre. Lleva en una de sus manos una maza. El hombre dobla y se mete en el mismo pasillo que Alejandra. Los dos desaparecen del alcance de las cámaras.
Menos de 20 segundos después, el hombre reaparece. Tira la maza en la calle y escapa en su auto. Adentro, en el pasillo, Alejandra está tirada en el piso. La habían atacado a mazazos: la desfiguraron y le quebraron los brazos. Sus familiares, que escucharon sus gritos, la llevaron a un hospital, donde murió horas después.

Su detención
El lunes por la noche la comisaría local produjo la detención de Claudio Alejandro Pagliuca. Fue a partir de la denuncia anónima realizada por un vecino que identificó al sospechoso, por las imágenes que trascendieron desde los medios de comunicación y redes sociales.
Así lo afirmó el subcomisario Ernesto Alvarado, a cargo de la Comisaría local al decir que se lo detuvo preventivamente y que se comunicaron con la Comisaría de Morón para intercambiar información y señas particulares. Alvarado certificó que el detenido negaba su identidad, aduciendo que había perdido los documentos y sólo portaba un carné de ANSES, que acreditaba ser de una persona de apellido Ponti, aunque las señas como piercing, aro, y tatuajes, además del parecido físico coincidían con la descripción aportada por la unidad policial de Morón.
El detenido había llegado a la localidad en la última semana y por comentarios del denunciante, se sabía que era de Morón y se encontraba buscando trabajo.

FUENTE: LA OPINIÓN AUSTRAL 

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