lunes, 29 de abril de 2013

EL ORDEN PATRIARCAL NO TIENE QUE VER CON DESPRECIAR A LA MUJER SINO A LAS EMOCIONES




Almudena Hernando es historiadora especializada en etnoarqueología y profesora de la Universidad Complutense de Madrid. Estuvo dos meses en Buenos Aires un poco disfrutando de la ciudad y otro poco tratando de tomar distancia de la crisis española. En ese tiempo, dio cursos y presentó La fantasía de la individualidad, editado por Katz, en el que se pregunta por los orígenes de la desigualdad y la construcción de las identidades modernas.

 ¿Cuál es tu interpretación sobre el origen de la desigualdad de género?

- Lo que me interesa decir, y que no suele decirse, es que la desigualdad no es consustancial a los seres humanos, sino resultado de un proceso histórico. No hay razones que tengan que ver con la biología de las personas que expliquen la desigualdad. El homo sapiens tiene crías extremadamente dependientes. El período de vida fetal es de 21 meses, es el tiempo que tarda el cerebro en alcanzar la mitad del desarrollo. Todos los demás primates nacen cuando su cerebro tiene ya esta mitad desarrollada, pero el homo se caracteriza porque sus crías nacen sólo con la tercera parte del tamaño del cerebro adulto, y pasan el primer año de vida básicamente desarrollando el cerebro. Son crías que biológicamente están aún en vida fetal. Por eso, los grupos humanos necesitaron organizarse de forma muy cooperativa para que sobrevivieran las crías. Esta cooperación generó una división de funciones en la que no había jerarquías y en la que los machos hacían aquello que mas movilidad implicaba. En los grupos de cazadores y recolectores actuales, que es en los que nos basamos para pensar cómo pueden haber sido los grupos de cazadores y recolectores en el pasado, te dicen que hoy existe esta división: los varones asumen las tareas que más movilidad o riesgos implican, independientemente de cuales sean. Estos grupos regulaban la natalidad, no podían tener tantos hijos debido al movimiento permanente del grupo, y la forma de controlarla era el amamantamiento, entonces es probable que esta sea la explicación de por qué las mujeres pasaban más tiempo con las crías que los varones. El hecho de que son las mujeres las que paren es la condición que explica por que empezó la desigualdad, pero no la causa.

- ¿En qué momento estas diferencias de tareas se habrían transformado en desigualdad y jerarquización social?

- A partir del 2500 antes de Cristo la división de funciones comienza a implicar  controlar aspectos de la naturaleza. Es cuando comienza la producción granjera especializada y la fundición del cobre. Al suceder esto, aparecen los primeros jefes, las elites que gobiernan, todas masculinas. Y allí comienzan también a perderse los vínculos emocionales de estos varones con la naturaleza y necesitan que alguien se los garantiere. Cuando empiezas a dar importancia a la razón y al control de la naturaleza, se lo quitas a las emociones que antes te unían a ese fenómeno. Pero como no puedes perder esas conexiones, necesitas alguien que te las cubra.
Y como no puedes darle importancia a la emoción, tampoco se las das a la mujer que la garantiza. El orden patriarcal no tiene que ver con ocultar o despreciar a la mujer sino a las emociones.

- Vos hablás a partir de ese momento de un proceso de construcción de individualidades de mujeres y varones en el que te referís a invidualidades dependientes, independientes y relacionales, ¿podrías explicarlas por favor?

- La identidad relacional es la que caracterizó a mujeres y varones al comienzo de la historia, cuando aún no había jerarquía ni subordinación y que se caracteriza por tener un vínculo relacional y dependiente con la naturaleza, no es reflexiva ni conciente de si y se actualiza constantemente a través de los vínculos. Luego, este tipo de identidad es la que quedó como perteneciente al género femenino, mientras que los varones desarrollaron una individualidad dependiente que caracteriza aún a muchos en la actualidad: se trata de una identidad reflexiva, que se organiza a través del tiempo y la memoria, de la abstracción, que no reconoce el valor de los vínculos y emociones para sentirse seguros pero que a la vez necesita que alguien subordinado le garantice esos vínculos. Por último, la identidad independiente es la que caracteriza a las mujeres en la  modernidad, aquella que reconoce que además de la invidualidad son necesarios los vínculos y las emociones.

- En la actualidad, muchas mujeres no arman relaciones vinculares como en el pasado, ancladas en la familia y los hijos. ¿Cómo desarrollan la vincularidad?

- Creo que hay mecanismos que no pasan por la maternidad, como las alianzas con otras mujeres, donde eres parte de un grupo de afecto, vínculos profundos y solidarios que dan sentido a la vida. Sucede que es difícil encontrar varones con una individualidad independiente. En España por ejemplo hay muchas mujeres solas.

- ¿Cuáles son las estrategias de los varones para desarrollar la vincularidad?

- La dedicación, energía y tiempo brindados a los afectos, el reconocimiento de la importancia de los afectos en sus vidas. Quitarle tiempo al trabajo y al poder y dárselo a los vínculos. Los grupos que trabajan las masculinidades se mueven en esta línea.

- Sin pensarlo en términos de género, estaríamos hablando de una ética mas humana en el marco de la sociedad actual globalizada.

- Claro, hoy las políticas no se ajustan a las verdaderas necesidades de los seres humanos. Estamos teniendo un malestar psíquico que va en aumento. Hay una relación directa entre la problemática de género y la globalización.
El género no tiene que ver con el cuerpo de las mujeres, nosotras representamos la problemática en nuestro cuerpo, pero la crisis tiene que ver con los vínculos.

- Vos establecés también una relación entre la individualidad independiente y la libertad sexual.

- Creo que la heterosexualidad ha sido la norma social derivada de la necesidad de complementariedad de funciones entre machos y hembras desde el comienzo de la historia, precisamente por la fragilidad de las crías. En función de esta fragilidad fue necesaria la complementariedad. Y así se naturalizo la heterosexualidad, pero no es parte de la norma biológica. Para nosotros la sexualidad no tiene solo la función de la reproducción sino que tiene una función añadida que es la de la comunicación. Los bonobos, que son un tipo de chimpancé pigmeo, al igual que nosotros no tienen período de celo, y tienen siempre relaciones sexuales: heterosexuales, homosexuales, se masturban, tienen sexo oral, porque no tienen nuestros límites sociales. El chimpancé común, que sí tiene periodo de celo, arma sociedades regidas por machos dominantes. Los bonobos en cambio pueden estar regidos por individuos alfa que pueden ser tanto machos como hembras, y cuando las hembras salen de su grupo y pasan al grupo vecino, no son seleccionadas por los machos dominantes, sino que se hacen amigas de otras hembras, muchas veces tienen relaciones sexuales y se hacen alianzas muy firmes entre las hembras.

- ¿Cómo se interpretan los momentos históricos en los que hubo más permisos sexuales que en la actualidad?

- Como la sexualidad humana puede ser libre, hubo momentos en los que se autorizó más, pero no quiere decir que la sociedad no fuera patriarcal, y la libertad fue mayormente de los varones. En la actualidad, yo creo que como dejó de funcionar la complementariedad de funciones porque las mujeres tenemos las mismas especializaciones que los varones, la heterosexualidad deja de ser la norma. Como la orientación sexual puede ser libre, cuando la norma social desaparece lo hace también la norma sexual. La mujer se especializa en la razón y trabaja y se libera la necesidad de que el varón le gane el pan. Y en este momento creo que hay parejas hetero y homo en las que cada parte de la pareja se puede situar más en la identidad relacional o de individualidad dependiente, se está rompiendo la asociación de que los hombres representan la individualidad dependiente.

- ¿Esto es lo que se vive en España en los últimos años?

- Creo que en España hay muchas mujeres que representan la individualidad independiente, que necesitan apoyarse en otras mujeres porque no buscan la maternidad o la pareja como mecanismo insustituible de la identidad relacional. Hay muchas mujeres solas, creo que mas que aquí. Están en una búsqueda muy activa, identificadas con el feminismo y tanto en el trabajo académico como en el activismo. Creo que estas mujeres están haciendo un cambio social. Pero la crisis económica esta yendo en contra de estas transformaciones. La lógica económica del capitalismo financiero está desconectada de la emoción, deshumanizada. Cuanto menos importancia le des al vínculo y la emoción, más necesitas que las mujeres te lo garanticen.

- ¿Cómo viste a nuestra sociedad estos dos meses que viviste acá?

- La sociedad argentina es super receptiva a estos argumentos. No es casualidad que yo publique mi libro acá antes que en España. Creo que es una sociedad en la que se es más conciente de lo emocional que en Europa. Se construye de modo distinto, con lo bueno y lo malo. Lo bueno es que no se idealiza tanto la razón y no se oculta tanto la emoción, sino que lo vincular y relacional están muy presentes. Por eso creo que encontré mucha recepción a mis argumentos. Lo veo en mujeres y varones. Pero a la vez acá la mirada sigue siendo masculina y la mujer se pone más en objeto de la mirada que los varones. Por ejemplo, acá la maternidad es irrenunciable, a la vez observas mucha necesidad de parecer joven en las mujeres, el pelo largo a edades altas. Creo que en Europa hay identidades más alternativas de mujeres que buscan salir del modelo patriarcal.

FUENTE : COMUNICAR IGUALDAD - 

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