lunes, 29 de abril de 2013

TODAVÍA LAS MUJERES PIENSAN QUE PUEDEN SER MADRES SÓLO AL LADO DE UN HOMBRE


Joven y Alocada acaba de ganar el premio de la sección “Vanguardia y Género” de la 15º edición del  Festival Internacional de Cine Independiente de Buenos Aires (BAFICI). Marialy Rivas –directora y guionista- y Camila Gutiérrez –guionista e inspiradora de la historia- reflexionan en esta entrevista sobre la identidad de género, el conservadurismo de la sociedad chilena y la misoginia de los medios de comunicación trasandinos. “La búsqueda de la identidad sexual tendría que ser menos angustiante. Yo creo que una tendría que ser lo que está haciendo en el momento presente, porque hay muchos closet posibles. La identidad sexual, sobre todo en las mujeres, es muy cambiante” dice Gutiérrez.


 Joven y Alocada (Chile, 2012), el primer largometraje de la directora chilena Marialy Rivas, acaba de ganar la sección Vanguardia y Género de la 15º edición del  Festival Internacional de Cine Independiente de Buenos Aires (BAFICI). La película está basada en la vida de la joven bloguera chilena, Camila Gutiérrez, que cuando era una adolecente abrió un blog donde comentaba sus inquietudes y experiencias sexuales. Esto le generó un conflicto con su familia evangélica, que terminó echándola de casa y desconociéndola como hija.

Para contar la historia de Camila, la directora elije mantener el tono irónico del blog a través de la utilización de la voz off de la protagonista y cuenta explícitamente sus experiencias sexuales, con la intención de provocar a la sociedad conservadora chilena y rescatar la sexualidad femenina.

Marialy Rivas y Camila Gutiérrez escribieron juntas el guión de Joven y Alocada, y siguen explorando el mundo de las mujeres preparando su próxima película, La Princesita, que ha ganado el prestigioso premio Directors and Screenwriters Lab en el Sundance Film Festival.

¿Qué es lo que te empujó como directora y como mujer a interesarte en el blog de Camila?

Marialy Rivas: Lo que me había gustado mucho del blog era que tenía mucho humor y transitaba en dos ámbitos que siempre me han interesado: lo religioso, donde Camilia escribía una aventura más bien de su adolescencia o infancia con mucha ternura, y en segundo lugar me interesaba la búsqueda de la identidad sexual y lo explícitas que eran sus historias de sexo. En todas ella estaba como fracturada y en oposición. Exponía su situación para compartirla con todo el mundo y eso me parecía muy seductor y apto para construir un drama cinematográfico. Su preguntarse “¿me gustan los hombres o las mujeres?”, “no creo en Dios pero le temo a Dios”, son oposiciones que todos un poco tenemos. Yo pienso que un director con sus películas tiene que impactar e incomodar desde lo emocional, en lugar de dar un discurso racional. Creo que el blog de Camila contenía todo eso y ésta es la razón por la cual lo quise llevar al cine.


MARIALY RIVAS


También trabajás como directora de publicidad en Chile, ¿a partir de esta experiencia cuál es tu opinión sobre la mirada de género en los medios de comunicación en Chile?

MR: Para mí, en los medios de comunicación hay algo bien bipolar. Por ejemplo, la nueva película que estamos escribiendo tiene que ver mucho con cómo una mujer construye su identidad femenina en un mundo regido por los hombres y Dios. Durante la semana, me pasa que estoy trabajando sobre el guión con la misma Camila Gutiérrez, teniendo estas discusiones e investigando lo femenino, y luego voy a una reunión en la agencia de publicidad y me dicen: “Es el Día de la Madre y entonces vamos a hacer una publicidad donde salen muchas mujeres guapas que dicen cosas femeninas”. Frente a eso no sé qué cara poner, porque me dan ganas de romper la silla en la cabeza a los creativos de la publicidad, pero al mismo tiempo necesito ganar dinero con la publicidad para poder hacer mis películas. La situación es compleja, porque no puedo expresar todo lo que pienso como mujer. Una vez me atreví a criticar lo misógino y machista que me parecía un comercial de cerveza, y el resultado fue que perdí para siempre el trabajo con aquella agencia de publicidad. Esto pasa porque en Chile no hay ninguna posibilidad de cuestionamiento, ningún organismo de control sobre los estereotipos de género en los medios. Como mujer hay que quedarse callada y es bastante incómodo. Cuando yo empecé a trabajar en publicidad había solo una mujer directora y los creativos me contrataron porque sostenían la necesidad de una mirada nueva. Pero hoy en día se me hace muy difícil venir de reflexiones tan profundas sobre el rol de la mujer en la sociedad, y luego en mi trabajo publicitario tener que enfrentarme a clientes que están perpetuando exactamente lo que estoy combatiendo en mis películas. Me siento bipolar, porque en mi día a día laboral no puedo expresar realmente lo que pienso.



Camila Gutiérrez

MR: En Chile ni siquiera hay la conciencia de que la publicidad es ofensiva hacia las mujeres. Nadie se cuestiona eso. Además, siempre las mujeres son cuestionadas profesionalmente en cosas que no corresponden a este ámbito y que jamás a un hombre les serían cuestionadas. Por ejemplo, cuando Michelle Bachelet era presidenta siempre los medios discutían si estaba gorda o si no estaba gorda o por qué estaba sola y no tenía pareja. En una portada de un diario en Chile que tiene los más altos índices de lectoría, Las Últimas Noticias, un día salió la foto de la presidenta en la playa con comentarios que aludían a su gordura. Yo pensé que esto nunca jamás se lo hubieran hecho a un hombre. La trampa es que los hombres pueden ser feos mientras que las mujeres tienen que ser lindas, y esta presión incluso se traspasa a lo profesional. Otro ejemplo es cuando nombraron a Cecilia Pérez para la Subsecretaría de Interior. En ese entonces todo el debate estaba concentrado sobre cuán fea era y no sobre sus capacidades en relación a su cargo político. Lo mismo le pasó a Camila Vallejo, líder del movimiento estudiantil chileno, todos comentaban sólo su belleza. No hay salida para las mujeres en Chile: si eres fea es terrible, si eres linda es terrible, no hay espacio por otra cosa que no sea el aspecto físico.


CAMILA GUTIERREZ

Camila, pensando en tu experiencia personal y en el blog que sigues teniendo, ¿qué relación tienen las chicas adolescentes chilenas hoy con su sexualidad?

Camila Gutiérrez: Hay chicas que me escriben por problemas de relación con sus parejas, otras por problemas de definición de identidad sexual. Se sienten presionadas no sólo para ser heterosexuales, sino de pronto también para ser lesbianas. Me dicen: “Oye, soy bisexual, pero no puedo serlo porque tengo que definirme por algún lado, y no sé qué tengo que hacer”. Su problema es que sienten que tiene que haber una clasificación totalitaria que la rija. 



La búsqueda de la identidad sexual tendría que ser menos angustiante. Yo creo que una tendría que ser lo que está haciendo en el momento presente, porque hay muchos closet posibles. La identidad sexual, sobre todo en las mujeres, es muy cambiante. No tendríamos que vivirla con tanto sufrimiento, sino disfrutarla y estar bien con nosotras mismas.

MR: Para mí que soy más grande que Camila, de todas formas me parece que las adolescentes de hoy son más abiertas. Cuando yo era adolecente, la palabra homosexualidad no estaba ni siquiera en el lenguaje diario de mi vida. De hecho yo en los ’90 fui a Londres y cuando conocí a los primeros gays les dije que en Chile no existían gays. Imagínate lo desconectada que estaba de la realidad la sociedad chilena en ese entonces. Es significativa mi experiencia, pensando que yo de todas formas vengo de una familia liberal y que ha luchado contra la dictadura. Yo no tenía ningún contacto con el mundo homosexual, porque la sociedad era muy cerrada para todos en aquel momento. Al contrario de hoy en día, cuando a pesar de la postura conservadora de la sociedad chilena en general, los niños y las niñas saben que existe la posibilidad de otras sexualidades. Luego, cuando crecen, las mujeres tienen dificultad de vivir su bisexualidad o lesbianismo, porque la sociedad chilena les impone un rol de madre muy fuerte y todavía las mujeres piensan que pueden ser madres solo al lado de un hombre. Hace falta un concepto de familia distinta, allí está el conflicto y la necesidad obligada de definir la identidad sexual de una. Está tan impuesta la estructura de la familia formada por hombre, mujer e hijos, que las mujeres no heterosexuales al querer ser madres tienen un cortocircuito en la cabeza, una crisis de identidad. En lugar de decir: “Bueno, a mí me gustan tanto los hombres como las mujeres y quiero explorar mi sexualidad, después veré de quién me enamoro”, entran en conflicto con el mandato que la sociedad les da sobre cómo debe ser una mujer y no encuentran una solución.


¿Los avances en Argentina en términos de legislación de género tienen alguna repercusión en Chile?

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Marialy Rivas

MR: De ningún modo. Para que te hagas una idea, en Chile los políticos de derecha, que son los que están en el poder ahora, todavía siguen diciendo que si dejamos que los gays se casen alimentamos la pedofilia. Están tan confusos los conceptos, que para ellos la homosexualidad y la pedofilia es lo mismo, y así piensa la mayoría de la sociedad en Chile. Al mismo tiempo Michelle Bachelet, que yo sé que si fuera por ella impulsaría el matrimonio igualitario, frente a una sociedad chilena tan conservadora está obligada a declarar que no tiene opinión al respecto. Incluso la gente atea también piensa lo mismo. No olvidemos que Chile fue el último país en legislar el divorcio. La pastilla del día después, que fue aprobada y difundida por el gobierno, todavía se bloquea en las farmacias que no la venden a las mujeres. Eso pasa porque en Chile hay un nivel de control masculino enorme sobre la mujer.

¿Frente a todo eso cómo reaccionan las organizaciones de mujeres? ¿Ustedes pueden mencionar algún movimiento de género que tuvo particular relevancia social en los últimos años?

CG: Así pensando, no se me ocurre ninguno de relevancia, menos que menos liderado por una mujer. Los movimientos gay conocidos están liderados todos por hombres. Incluso el SERNAM (Servicio Nacional de la Mujer) hace dos años sacó un instructivo para explicar a las mujeres como vestirse y maquillarse para salir a buscar trabajo. Me pareció un instructivo ofensivo, que me hace pensar que la mujer chilena esté muy desprotegida.

MR: Las discusiones de género no existen en Chile. Si alguien llega a hablar en términos de género, la acusan de “lesbiana, feminista” y le quitan la palabra.


¿La película Joven y Alocada generó algún debate constructivo en la sociedad chilena?

MR: Yo creo que sí, tuvo una repercusión mucho más fuerte de los que pensábamos. La clasificación en Chile fue para mayores de 14 años, pero los adolescentes que la vieron se sintieron totalmente identificados con los personajes. Incluso en los viajes que hicimos por América Latina con la película, las mujeres del público nos acercaron agradeciéndonos por haber mostrado cómo se siente de verdad una mujer. En América Latina todavía hay una censura social sobre el hecho de que la mujer pueda querer tener sexo y disfrutarlo, mientras en la práctica no es así. Por esta razón hay muchas mujeres que nunca han tenido un orgasmo, porque autocensuran su relación con el placer. Entonces cuando hacés visible el placer femenino en una película, la sensación es la de una liberación para las mujeres que la ven. Por fin pueden conversar sobre este argumento tabú y explorarlo. Personalmente, como directora, no entiendo por qué hay tantos problemas en mostrar el sexo en el cine, mientras pasa lo contrario con la violencia. La contradicción está en el hecho de que la sexualidad es natural y cotidiana, mientras la mayoría de las personas no están acostumbradas a ver matar a alguien en su vida. Entonces no entiendo por qué la gente se espanta tanto viendo a alguien tener sexo, mientras no se espanta viendo a un actor cortar cabezas, cosa que nunca van a experimentar en su vida. A causa de la censura social, la mayoría de la gente tiene problemas en disfrutar de esta zona de placer de la vida que es el sexo. Por suerte el cine es capaz de ayudar al público a cuestionarse sus propias certezas.

Están escribiendo una nueva película, también sobre temas de género, ¿Podrían darnos algún anticipo?

MR: A fin de año filmaremos mi nueva película que se llama La Princesita y trata de una chica de 11 años que es el centro de una secta familiar en el sur de Chile. Es un thriller psicológico basado en una historia real, que leí en un diario hace dos años y me impactó mucho.  Como a Camila, a mí también me interesan las historias de la adolescencia, porque se trata de un momento definitorio en la vida de una mujer. La protagonista de esta historia está teniendo su primera menstruación y se encuentra en una familia liderada por hombres, con una idea de Dios y del “deber ser” que la ahoga. Quiero contar cómo esta niña se construye como mujer adentro de este contexto, que es en una forma menos extremo el mismo contexto que todas las mujeres tenemos cuando somos niñas.

CG: Se trata de un microcosmos temporal y espacial, en una familia y contexto súper acotado, que refleja el macrocosmos social, religioso y familiar donde hoy se construyen las relaciones de género. A mí personalmente me interesa como la religión llega a modificar las relaciones familiares, hasta un punto que se vuelven casi irreconocibles. Lo experimenté en primera persona.


FUENTE: COMUNICAR IGUALDAD - Por Chiara Boschiero



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