martes, 7 de mayo de 2013

VIOLENCIA OBSTÉTRICA, VIOLENCIA INVISIBLE


SEMANA INTERNACIONAL POR UN PARTO HUMANIZADO



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Para muchas mujeres que no aún no tuvieron hijos, para muchas que si han tenido, y para la mayoría de los hombres la violencia obstétrica es una novedad. El hecho de que l@s médic@s, aún procurando “el bienestar” de la mamá y el/la bebé, y con “la mejor intención del mundo”, decidan por la madre o por los padres cómo, cuándo y dónde va a ser el parto y las condiciones del mismo, es violencia obstétrica, y por lo tanto, violencia de género o violencia contra las mujeres.

Es una violencia de una naturalización asombrosa, resguardada por el paternalismo que ha caracterizado a la medicina desde siempre, que pone al/la médicX en el lugar de saber mejor que el/la propiX paciente lo que es lo mejor para él o ella. El tema es que las mujeres hemos parido durante siglos cuando no existían lXs médicXs, siendo protagonistas del acto, y si bien no negamos la importancia de la asistencia y su necesidad en muchos casos, su propia definición deja a la mujer en una posición de "ser-objeto-de"  y debemos concientizarnos que las decisiones deben retornar a nuestro campo de acción en volver a protagonizar el parto. Tal vez, podemos pensar en ser acompañadas en vez de asistidas.

La ley 26.485 de Protección Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres en los ámbitos que desarrollen sus relaciones interpersonales clasifica en su artículo 5º a la violencia contra las mujeres en diferentes tipos de violencias. Dentro de las modalidades que puede asumir esta violencia o violencias, en el inciso  del artículo 6 establece: “Violencia obstétrica: aquella que ejerce el personal de salud sobre el cuerpo y los procesos reproductivos de las mujeres, expresada en un trato deshumanizado, un abuso de medicalización y patologización de los procesos naturales, de conformidad con la Ley 25.929”

El artículo 2º de la ley 25.929 de 2004 denominada de “Parto Humanizado”, reconoce una serie de derechos a la mujer en relación con el embarazo, en el trabajo de parto, en el parto propiamente dicho y en el periodo de postparto, entre ellos:
  • A ser informada sobre las distintas intervenciones médicas que pudieren tener lugar durante esos procesos de manera que pueda optar libremente cuando existieren diferentes alternativas.
  • A ser tratada con respeto, y de modo individual y personalizado que le garantice la intimidad durante todo el proceso asistencial y tenga en consideración sus pautas culturales.
  • A ser considerada, en su situación respecto del proceso de nacimiento, como persona sana, de modo que se facilite su participación como protagonista de su propio parto.
  • Al parto natural, respetuoso de los tiempos biológico y psicológico, evitando prácticas invasivas y suministro de medicación que no estén justificados por el estado de salud de la parturienta o de la persona por nacer.
  • A estar acompañada, por una persona de su confianza y elección durante el trabajo de parto, parto y postparto.
  • A recibir asesoramiento e información sobre los cuidados de sí misma y del niño o niña.

Tenemos que remarcar varias cosas:
Parir acostadas sobre una camilla no facilita las cosas a la embarazada ni al bebé, sino sólo se las hace más fáciles a lXs médicos.
En una nota del Diario La Nación del 04/01/2011: “Partos "humanizados", una nueva tendencia en los hospitales porteños” realizada por Maia Jastreblansky, se resalta una opinión del médico neonatólogo de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), Alberto Grieco, que expresaba: "Pedir a la mujer que permanezca acostada es una actitud abusiva, contra lo que marca la propia naturaleza biológica. La posición decúbito dorsal le resulta más cómoda al médico, pero no a la parturienta".

Tenemos derecho a poder decidir si queremos o no medicación, porque la sobremedicación también tiene el objetivo de facilitarle las cosas a los profesionales, en vez de ir en pos de la embarazada y el bebé.

En la misma nota referida, el Dr. Grieco opinaba: "El médico tiene una formación y a veces viene con una ideología mecanicista, más preocupado por la dinámica del parto que por la paciente. La medicina lleva a estandarizar las cosas, pero las pacientes son singulares y el médico tiene que tener la flexibilidad para adaptarse".

Tenemos derecho a recibir la información, pero también tenemos derecho a decidir por nosotras mismas lo que es mejor para nosotras. LXs profesionales pueden asesorar, pero deben respetar cómo nosotras queremos vivir ese momento.

Creemos que debemos luchar fervientemente contra la naturalización de este tipo de violencia, ya que lXs médicXs siempre fueron palabra autorizada, y muchas veces esa palabra escondía detrás, subestimación de la embarazada y de sus decisiones. 

VIDEO YOU YUBE.:http://youtu.be/srwzOYBsqaI

FUENTE: DE (s) GENERANDO EL GÉNERO

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