viernes, 7 de junio de 2013

FEMICIDIO DE JOHANA CASAS: DIAZ HABRÍA ENTREGADO EL ARMA A CINGOLANI

Comenzó a ser juzgado en la Cámara del Crimen de esta ciudad Marcos Díaz, último novio de Johana Casas, acusado de ser partícipe necesario en el crimen de la joven truncadense ocurrido el 16 de julio de 2010.




Se negó a declarar ante el tribunal y en la causa consta que fue él quien entregó el arma a Víctor Cingolani para que la matara.

Marcos Díaz junto a su defensor, Carlos Toledo Vargas, ingresó custodiado por efectivos de Infantería a la sala de audiencias de la Cámara del Crimen.Caleta Olivia (agencia)

La primera audiencia comenzó poco después de las 9:30 y el tribunal estuvo conformado por Humberto Monelos (presidente), Laura Vallevela y Oscar Santucci. La fiscalía fue asumida por Ramiro Chiartano, la defensa por Carlos Toledo Vargas y la querella por Fabián Farías.

Marcos “Tosco” Díaz fue trasladado desde la Seccional Primera de Pico Truncado vestido con una camisa de jean celeste, pantalón de vestir, una campera azul y zapatos de color negro. Pero lo más llamativo fue que se había cubierto con un apósito el tatuaje que lleva en la frente: una cruz invertida que para algunos simboliza al anticristo.

En todo momento se lo notó muy tranquilo, incluso cuando tuvo que sentarse en el banquillo de acusados, aunque se negó a prestar declaración y solo respondió consultas sobre datos filiatorios.

LA TRAGEDIA PERMANENTE

Quienes sí contaron su versión antes los jueces fueron los padres de la víctima, Valentín Casas y Marcelina Orellana, y su gemela, Etith Casas.

El primero de ellos dijo que la última vez que vio con vida a su hija fue cuando, acompañada por Díaz, buscó a uno de los hermanos para llevarlo a la escuela.

Entre sollozos sostuvo que para él fue “un crimen premeditado” y también relató que le había recomendado a Johana que no anduviera con “ese tipo”, ya que “uno de los hermanos de Díaz incluso llegó a matar a su propio hijo cuando era un bebé. Por eso le dije que si seguís con él vas a terminar igual”.

Además, denunció ante los jueces que el imputado pertenece a una secta y que en reiteradas oportunidades lo vieron de noche en el cementerio de Pico Truncado con otros sujetos participando del “juego de la copa” y provocando destrozos de tumbas.

Por su parte, Marcelina Orellana dijo que “Díaz era muy exigente y obsesivo con Johana. La llevaba a mi casa y a los 15 minutos ya volvía a buscarla; no la dejaba tranquila”.

En ese punto destacó que “ni siquiera la dejó ir al cumpleaños de mi nieta. No la dejaba ni un minuto sola”.

Además relató que vio una vez llegar a su hija “con un moretón en la cara y cuando le pregunté qué le había pasado, me dijo que se había golpeado jugando con él (por Díaz)”.

Cabe señalar que inicialmente Díaz estuvo detenido por poco tiempo ya que no había pruebas que lo comprometieran hasta que el ADN de una colilla de cigarrillo delatara su presencia en el lugar del crimen. Luego (durante el período de instrucción de la causa) dio una versión insólita para justificar ello al señalar que Johana acostumbraba a guardar las colillas de él en un  paquete vacío.

Por otro lado, según consta en la causa, el viaje que realizó en la mañana siguiente del asesinato a la localidad de Comandante Luis Piedra Buena no tenía una razón justificada y se considera que fue un claro intento de huir, ocasión en la que también se habría desecho del arma.

Además no resulta convincente el hecho que haya dejado sola a Johana en horas de la madrugada en un descampado, teniendo en cuenta que era una persona extremadamente absorbente.

También se constató que luego de la hora del deceso no le mandó más mensajes de texto a su celular porque ya sabía que estaba muerta. Además, se pudo saber que el día anterior le había enviado un mensaje cada 18 minutos durante un lapso de 6 horas.

CINGOLANI CUMPLE SU CONDENA

A todo esto, la justicia procura establecer en este juicio la relación que tenía Díaz con Cingolani y sus respectivos nexos con Johana Casas, que fue asesinada de dos balazos el 16 de julio de 2010, a pocos días de cumplir los 20 años de edad, en cercanías al Bridasaurio de Pico Truncado.

Por el crimen, Cingolani fue juzgado hace un año y se encuentra cumpliendo una condena de 13 años de prisión. El caso cobró notoriedad internacional cuando el 14 de febrero de este año contrajo matrimonio con la gemela Edith Casas.


FUENTE : EL PERIÓDICO AUSTRAL 


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