sábado, 19 de octubre de 2013

LA VIOLENCIA DE GÉNERO ES EL RESULTADO DE LA DESIGUALDAD SOCIAL DE LAS MUJERES

"Es necesario reorganizar la sociedad de manera que se garanticen los derechos de la mujer a tener una vida digna, a ser ciudadanas de primera.





Oviedo, Pilar RUBIERA Sandra Dema Moreno, profesora de Sociología de la Universidad de Oviedo, es coordinadora, junto a Capitolina Díaz Martínez, actualmente profesora en la Universidad de Valencia, de "Sociología y género", una puesta al día de los grandes temas de esta materia desde la perspectiva de género. Es el primer manual de estas características que se publica en castellano y cuenta con la colaboración de 21 especialistas de España, Latinoamérica y Estados Unidos, entre ellos Saskia Sassen, premio "Príncipe de Asturias" de Ciencias Sociales. Familia, trabajo, educación, vida económica, violencia de género son algunos de los aspectos que se abordan en una obra que, según la profesora Dema Moreno, obligará a dar una nueva visión de las ciencias sociales.

-Es el primer volumen de estas características en España, y eso debe causar una gran satisfacción.

-Es un tipo de libro muy frecuente en el mundo anglosajón, pero en castellano no lo había. Hemos querido hacer un análisis de las sociedades contemporáneas desde la perspectiva de género y en qué medida ello influye en la ciencia. Es un manual dirigido al alumnado que compila las cuestiones más importantes de este saber. Con la suerte de que, entre las investigadoras que han colaborado, está Saskia Sassen. El libro salió publicado dos días antes de que le dieran el premio y para nosotras fue una doble alegría, algo emocionante.

-Empecemos aclarando conceptos. ¿Identidad de género es equivalente a sexo?

-En sociología, se habla de estudios de género, estudios de las mujeres o, últimamente, estudios feministas. El sexo es una variable de análisis y cuando surgió ese concepto se incorporó de manera previa a los estudios sociales porque, evidentemente, la sociedad está conformada por varones y mujeres, y el sexo es un elemento conformador de la sociedad. Pero el género va más allá, lo que nos plantea es que efectivamente tenemos una diferencia biológica, pero sobre esa diferencia biológica se construye una diferencia social. Eso es lo que llamamos género.

-Y en esa diferenciación social, la mujer suele ocupar un estatus inferior.

-Efectivamente, por eso muchos estudios plantean también que son feministas, con la idea de que nos permitan ver no sólo la desigualdad, sino cómo transformar esa realidad. Es decir, que tendrían un componente político por decirlo de algún modo. No obstante, esa visión del sexo como algo biológico y el género como algo socialmente construido está siendo superada por visiones más integrales que entienden que el sexo y el género forman parte de un mismo sistema.

-¿Qué perspectiva prefiere usted para el análisis?

-Cuando se habla de perspectiva feminista, en realidad tendría que hablarse de perspectivas, en plural, porque nunca hay un feminismo, no hay una única manera de entender dónde está el origen de esa subordinación, ni por dónde debería ir la manera de subvertir esa situación. Para unas, es desigualdad; para otras, es dominación; unas entienden que la desigualdad tiene que ver con lo formal, es decir, con las leyes. Otros planteamientos ponen más el acento en cuestiones de tipo estructuralista o marxista, plantean, por ejemplo, que la división sexual en el trabajo es central en la subordinación de las mujeres; en fin, hay otros feminismos más posmodernos. Los feminismos van evolucionando a medida que evolucionan los estudios sociales.

-Decir perspectiva de género o feminista queda un poco cojo.

-Habría que decir perspectivas feministas. Me cuesta adscribirme a una corriente única porque la sociedad actual es muy compleja, hay diferentes elementos que a mí me resultan muy útiles para poder entender esa complejidad, y parece que si sólo me dedicara a una perspectiva que pusiera de manifiesto las desigualdades y las desigualdades de tipo estructurales, me quedaría corta. La acción de los individuos también es importante. Luego hay toda una serie de planteamientos posmodernos, a los que soy un poco ajena, pero que también me parecen interesantes. Por ejemplo, ahora mismo hay una cosa que me parece central en los análisis sociales y es que ya no podemos hablar solamente de incorporar la categoría género, de la misma manera que en el pasado incorporábamos mayoritariamente la categoría clase social. Está claro que si yo quiero analizar el trabajo tengo que incorporar clase social, pero también género, seguramente raza, identidad sexual. Y las migraciones, ahora mismo, me abren un abanico para entender este carácter global que Saskia Sassen suma a los análisis. Me parece fundamental.

-¿Por qué es tan importante cuidar el lenguaje?

-El lenguaje construye una sociedad, no sólo es su reflejo, nos construye como individuos. La cultura la transmitimos a partir del lenguaje, es un elemento central. Para algunos autores es lo que nos hace humanos.
Si tenemos un lenguaje sexista, vamos a tener una sociedad sexista.

-¿Dígame tres o cuatro conquistas imprescindibles para tener una sociedad más justa desde el punto de vista de género?

-Tenemos que acabar con la desigualdad de género y eso nos lleva a algo que es la enseña del feminismo, y es colocar a las personas en el centro de la sociedad. En nuestra sociedad, los que ocupan ahora ese lugar son el mercado y el capital. Los objetivos tienen que ver con las reivindicaciones del feminismo y puesto que los planteamientos son muy diversos, las reivindicaciones también lo son, pero, básicamente, en lo que coincide la mayoría de ellos es en subvertir la situación de desigualdad de las mujeres y para ello es necesario reorganizar la sociedad de manera que se garanticen los derechos de las mujeres a tener una vida digna. Entre esos derechos estarían el derecho a decidir, a ser ciudadanas de primera, los derechos económicos y sociales, el reparto equilibrado del tiempo del trabajo, entendido como empleo, pero también como trabajo doméstico y de cuidados, de la renta y el derecho a vivir una vida sin violencia. Son sólo algunos de los más importantes. Habría que abogar por un reparto del tiempo, del trabajo y de la renta de forma igualitaria.

-Pese a los avances y las leyes de discriminación positiva, el techo de cristal no se rompe.

-El hecho de que el techo de cristal aparezca en todo tipo de organizaciones no es más que el reflejo de las desigualdades de género existentes en la sociedad. Al haber alcanzado en muchos países una paridad educativa, creímos que las mujeres se moverían rápidamente en la escala profesional. Pero estamos viendo que no es así y que no sólo es una cuestión de tiempo. La participación de las mujeres en los puestos de dirección es muy inferior a su proporción social, pero cada vez las discriminaciones son menos directas y más sutiles, menos visibles.

-¿Hasta qué punto es la propia mujer la que rechaza esa escala profesional?

-Entre las y los investigadores se entiende que las razones que explican esa desigualdad están más bien en factores de tipo social y de tipo organizativo que de tipo individual. Por ejemplo, trabajar muchas horas suele verse como expresión de compromiso con la empresa. Las reuniones importantes son a cualquier hora y a veces se exige o se valora que las personas socialicen después del trabajo como una manera de avanzar profesionalmente, lo que choca con las responsabilidades familiares, que, como decía antes, no están repartidas de forma equilibrada. Además, uno de los estereotipos frecuentes por los que no se contrata a mujeres para altos cargos, sobre todo para los que requieren desplazamientos, es que se las considera sinónimo de madre. Por otro lado, las mujeres suelen estar excluidas de las redes de poder y no se piensa en ellas para puestos de responsabilidad. Las organizaciones se rigen por normas de funcionamiento sutiles, lo que se espera que hagas, aunque no te lo digan. Las actividades y relaciones informales son muy importantes. Hay que salir a tomar algo, a cenar, a tomar el café, para enterarte de determinada información o para que te apoyen a la hora de promocionar, que no te despidan, que apoyen tus decisiones...

-Las mujeres trabajan más, cobran menos y cada día ven más complicado convertirse en madres.

-Las mujeres trabajan dos horas y media más que los hombres y cobran menos, es una gran desigualdad y estamos haciendo una sociedad tremendamente injusta. Con la crisis, además, han aumentado los cuidados, a los niños, a los mayores. Las jóvenes no pueden acceder a un trabajo digno y deben retrasar la maternidad. Hacemos lo que podemos. Lo inteligente de verdad sería abordar el problema que hay de fondo.

-Incluso en los países que practican políticas de igualdad y que son modelos a seguir, como los nórdicos, la violencia de género es muy alta. ¿Cómo abordar este problema?



-La violencia de género es el resultado de la desigualdad social de las mujeres, la respuesta extrema de unos individuos y la consecuencia de esa desigualdad. Es un problema planetario que hemos tenido a lo largo de la historia de la humanidad y uno de los más difíciles de solucionar. La educación y la socialización de género son elementos centrales, pero ése es un planteamiento a largo plazo. A corto, hay que atender a las víctimas y prevenir. Puede, como dicen algunas autoras, que estemos viendo el espacio de reacción contra las mujeres en el momento en que están adquiriendo mayor autonomía y poder.

FUENTE. LA NUEVA ESPAÑA

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