sábado, 15 de marzo de 2014

TIPOLOGÍAS DE LOS FEMICIDIOS

TÍTULO ORIGNAL: EL VIOLENTO NO ES UN MONSTRUO POTENTE, SINO ALGUIEN DÉBIL

En esta entrevista realizada en Salta, la antropóloga argentina Rita Segato reflexiona sobre la mayor cantidad de denuncias de casos de violencia, la crueldad in crescendo de los feminicidios y las nuevas formas de la guerra en que morimos las mujeres:  trata, trafico de drogas, tráfico de armas, tráfico de influencia en la política. También cuestiona el tratamiento que los medios dan al tema: “El medio trabaja con estereotipos. Si no caricaturiza a los sujetos, la sociedad no se interesa por la noticia. Deberá hacer una reducción de ese sujeto a alguien débil, frágil, alguien que por su fragilidad necesita matar. Es decir, crear otra estereotipación de ese sujeto asesino”.






 ¿Hay más o se sabe más? La pregunta del millón. Para Rita Segato -antropóloga argentina que desarrolló su carrera académica en Brasil- esto no se puede saber exactamente, aunque cuando hay cadáveres, la violencia de género siempre debe ser denunciada lo que la hace inocultable. “Un feminicidio o femicidio puede ser disimulado como habiendo sucedido en otra escena, pero hay un límite de lo que podés enmascarar. La violencia no podemos saber, pero los asesinatos de género han aumentado”.

Otro dato clave que da la autora de Las Estructuras Elementales de la Violencia es que las formas de crueldad sobre el cuerpo de la mujer, las torturas por razones de género y los asesinatos con ensañamiento, están en aumento.

Para la investigadora hay dos tipos de asesinatos, los que se dan en el seno de las relaciones interpersonales y aquellos vinculados a las nuevas formas de la guerra: los negocios ilícitos y el crimen organizado asociado a la producción y administración del gran capital no declarado. “Ahí las mujeres estamos muriendo de una nueva forma. La trata, el trafico de drogas, tráfico de armas, tráfico de influencia en la política, diversas formas de corrupción que necesitan de silencio y necesitan expresar que administran ese poder tanto económico como político, y esa expresión se da en formas de violencia muy truculenta, asustadora”. Con el agregado de una dimensión de misterio que crea la sensación de que alguien tiene el poder en algún lugar “ese mensaje de poderío subliminal también se da en el cuerpo de las mujeres”, como señala en su ensayo sobre Ciudad Juárez.

“Denuncismo”

“Ha aumentado la capacidad de acogida de la denuncia de las mujeres y el estimulo de que la mujer perciba que es víctima de diversos tipos de crímenes, de violencia física, moral, financiera y el último tipo que no está muy registrado en las legislaciones, la violencia alimentaria” expresó la investigadora. Pero esta mayor conciencia en las mujeres y la mayor cantidad de espacios institucionales donde realizarla no ha disminuido su vulnerabilidad.

Fuente: Comunicar Igualdad - Por Fedra Aimetta.

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