lunes, 31 de marzo de 2014

"VUELOS DE LA MUERTE", LAS FOTOS DEL HORROR

Son parte de las 130 imágenes que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) había entregado al juez federal Sergio Torres. Los legajos con fotografías muestran los signos de la tortura en 20 cadáveres, aparecidos en Uruguay entre 1976 y 1979. El magistrado intenta determinar dónde estarían enterrados los cuerpos.

Un nuevo signo del horror de la dictadura militar salió a la luz: se conocieron nuevas fotos de "los vuelos de la muerte”, un crimen que los represores de las Fuerzas Armadas aún se niegan a reconocer. A pedido del juez federal Sergio Torres, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) desclasificó algunas de las imágenes de las víctimas. Las fotos corresponden a 20 cadáveres aparecidos en las playas de Uruguay entre 1976 y 1979. Y se presume que fueron hechas por peritos de las fuerzas armadas o la policía de Uruguay. Todos los cuerpos tenían ataduras en las manos y los pies con cintas y cables. En la piel lucían señales de torturas con "picana". Algunos rostros estaban destruidos a golpes.

Las imágenes son escalofriantes. Aparece el cadáver de una mujer, que tenía pintadas las uñas del pie y presentaba lesiones de violación, vaginal y anal. Fue encontrado en la uruguaya Laguna de Rocha, con salida al mar, el 22 de abril de 1976. Otra mujer tenía entre sus ropas un documento de identidad, que mencionaba la fecha de nacimiento en 1954. Y algunos de los cuerpos guardaban en los bolsillos monedas y billetes de esa época en Argentina.


A partir del hallazgo de estos legajos, que la CIDH guardó desde 1976, el juez federal Sergio Torres intenta ahora dar un paso más y rastrear dónde están esos cuerpos que podrían ser los de 20 desaparecidos, con la expectativa de identificarlos y poder devolver los restos a sus familias. Para eso, días atrás firmó un exhorto que será enviado a Uruguay con un pedido de apertura de todos los archivos judiciales, del Poder Ejecutivo y de las Fuerzas Armadas y de seguridad que puedan ayudar a reconstruir lo que sucedió desde el momento en que esas personas sin vida fueron recogidas de las aguas.
Todo comenzó en 2011, cuando Torres, a cargo de la investigación sobre los crímenes cometidos en la ESMA, viajó a Estados Unidos para consultar documentación del archivo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), en especial aquella vinculada con la visita de ese organismo a la Argentina en 1979. Había más de treinta cajas, que parecían haber permanecido sin abrir desde entonces. El juez revisó una por una y fue allí donde encontró una carpeta amarilla con un centenar de fotografías que acompañaban informes sobre cuerpos que aparecieron, al parecer, entre 1976 y 1978, cerca de distintos pueblos de la costa del país vecino: Colonia, Carmelo, José Ignacio, Balizas, Laguna de Rocha, Laguna de Garzón, Piriápolis, Solana del Mar, La Paloma.

Los reportes estaban escritos a máquina, por agentes de inteligencia de la Prefectura uruguaya y algunos por peritos. Incluían descripciones como la siguiente: cuerpo femenino, cutis blanco, cabello negro, estatura 1,60 metro, complexión mediana, unos treinta años, tiempo de muerte aproximado de entre 20 y 25 días. “Indicios externos de violencia: signos de violación, probablemente con objetos punzantes; fracturas múltiples y el codo izquierdo destrozado; múltiples fracturas en ambas piernas con indicios de haber sido atadas; enorme cantidad de hematomas diseminados por todo el cuerpo; destrozo total del cráneo y del macizo oseofacial”, añadía. Otro parte hablaba de “fractura de muñecas, como si hubiera estado colgada de ellas; quemaduras en ambas manos; derrame sanguíneo interno provocado por la rotura de vértebras” y “zona pubiana, anal y perianal destrozada con objetos punzantes”.


En el juzgado de Torres entienden que esas imágenes dan cuenta de las condiciones en que se encontraban las víctimas y cómo eran arrojadas al mar desde aviones. Los informes daban casi por hecho que provenían de la Argentina. A veces por la ropa de una determinada marca. O por las corrientes marítimas se consignaba que –según se analizaba en un mapa– Buenos Aires era posible punto de origen.
La prueba irrefutable de los "vuelos de la muerte" salió a la luz en 2005 cuando el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) identificó unos cadáveres aparecidos en 1977 en la costa bonaerense. Se trataba de la fundadora de Madres de Plaza de Mayo Azucena Villaflor de Devincenti, sus compañeras Esther Ballestrino de Careaga, María Ponce de Bianco y Angela Aguad y la monja francesa Leonie Duquet, que habían sido secuestradas entre el 8 y 10 de diciembre. Los cadáveres aparecieron seis días después en las playas de Santa Teresita, arrastrados por la corriente marina, y fueron inhumados como NN en el cementerio de General Lavalle.

Fuente: Infojus noticias.


LA DEFENSORÍA EN LA CIDH PARA UNA PERPETUA BASADA EN " PREJUICIOS DE GÉNERO"

La defensora general de la Nación, Stella Maris Martínez, participó de una reunión en la que se analizó el caso de Sandra Cháves y de su padre, Marcos. Ambos fueron condenados a perpetua. El fallo "se basó en prejuicios y estereotipos de género" y se violaron "garantías judiciales", señaló la funcionaria.



La defensora general de la Nación, Stella Maris Martínez, participó de una audiencia en la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en Washington donde se analizó el caso de una mujer salteña condenada a prisión perpetua por jueces que, en su fallo, utilizaron "prejuicios y estereotipos" de género, "violando garantías judiciales".
Sandra Cháves tiene 46 años y hace 14 que está en la cárcel. Su padre Marcos Gilberto Cháves, de 72, no está en prisión por tener más de 70 años. Ambos fueron condenados a prisión perpetua por la Cámara Tercera en lo Criminal de Salta por el homicidio del marido de la mujer, José Antonio González, que habría sido asesinado el 19 de agosto de 1995, mientras se encontraba durmiendo junto a su esposa.

El fallo "se basó en prejuicios y estereotipos de género, al haber utilizado, para fundar la condena, referencias al color de la ropa interior de la mujer, a sus hábitos alimentarios, ya que sostuvo que por padecer anorexia nerviosa tenía una natural inclinación a cometer homicidios o lesiones gravísimas", explicó la defensora.

La Defensoría acompaña la petición de la familia Cháves ante la CIDH que analiza si el Estado no garantizó los derechos de las personas condenadas.

El tribunal salteño que sentenció a Cháves y su hija se preocupó en señalar en la condena que la mujer "mostró una pretendida ‘frialdad’, a la que aludieron los jueces al calificarla con el apelativo de ‘viuda alegre’", resaltó en su presentación Martínez.
La defensora también expuso en base a "la vulneración del principio de inocencia, en violación a las garantías y a la protección judicial" ya que la condena a prisión perpetua se dictó "sin pruebas de cargo".
Martínez agregó que la hija y su padre fueron condenados "a partir de supuestos indicios y eventuales hechos que, aún si hubieran sido ciertos, tampoco permití­an construir una conclusión condenatoria".

Durante la audiencia, la ministra de Justicia de la provincia de Salta, Cintia Calletti, representó al Estado argentino. Allí, la funcionaria habló sobre "los avances legislativos en materia procesal penal posteriores a los hechos del caso" y ofreció una solución amistosa que "será analizada por la Defensoría General de la Nación", informó el organismo.

Fuente: Infojus noticias

PRIMERA SEMANA DE MAYO CUÁDRUPLE FEMICIDIO DE LA PLATA A JUICIO

El cuádruple crimen ocurrió el 27 de noviembre de 2011, en La Plata. Las víctimas fueron Micaela Galle (11), Bárbara Santos (29), Susana De Bártole (63) y Marisol Pereyra (35). Acusan a la pareja de Santos, Osvaldo Martínez, y al albañil Leandro Quiroga.


Martinez, señalado por el juez de garantías.


Osvaldo Martínez y Leandro Quiroga serán juzgados desde el 6 de mayo por los crímenes de tres mujeres y una niña de 11 años cometidos en 2011, en la ciudad de La Plata, informaron fuentes judiciales. El debate estará a cargo del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) Nº 3 platense, integrado por Ernesto Domenech, Florencia Gutiérrez y Andrés Vitali, y contará con la declaración de unos 170 testigos.

Martínez –también conocido mediáticamente como “el Karateca”– y Quiroga –apodado en los medios como “la Hiena”– están acusados del cuádruple crimen de Micaela Galle (11), Bárbara Santos (29), Susana De Bártole (63) y Marisol Pereyra (35), asesinadas el 27 de noviembre de 2011, en su casa situada en calle 28 entre 41 y 42, de La Plata.

Al momento de los hechos, Martínez era la pareja de Santos, quien a su vez era la madre de Micaela, hija de Susana y amiga de Marisol; mientras que Quiroga había realizado unos trabajos de albañilería en la vivienda y conocía a sus moradores. La causa estuvo a cargo del fiscal Alvaro Garganta, quien durante la instrucción dio por probado que “por lo menos dos hombres, conocidos de la familia, mediante múltiples golpes y heridas de arma blanca, les dan muerte a Bárbara Santos, a Susana de Bártole y a Micaela Yamila Galle Santos con el fin de lograr su impunidad”.

El instructor judicial consideró que “en dichas circunstancias, ante la llegada imprevista de Marisol Pereyra, el primero (Martínez) la recibe y el segundo (Quiroga) la ultima por idéntico motivo”.

Entre los indicios mencionados en su dictamen, el fiscal Garganta tomó en cuenta la declaración de un testigo que “vincula a Martínez y a Quiroga, ya que los mismos se conocían por formar parte del mismo grupo de jóvenes que se conocían del club”.

El funcionario destacó que “las huellas encontradas en el domicilio se corresponden con la numeración (identificatoria) de Martínez” y “que Bárbara, coincidentemente con el móvil femicida analizado, tiene el doble de puñaladas que el resto de las víctimas”. El ADN de Quiroga fue hallado en los rastros genéticos encontrados en la escena del cuádruple crimen.

Quiroga se encuentra actualmente alojado en la Unidad Penal 9 de Villa Elvira, en tanto que Martínez llega en libertad al juicio, ya que revocaron su prisión preventiva luego de haber permanecido seis meses detenido, y luego de que el juez de Garantías, Guillermo Atencio, acusara imprevistamente a Martínez junto al fiscal, quien también se guió por hipótesis policiales, para luego ser desmentidas públicamente por el resultado de ADN. El abogado de Martínez, Julio Beley, dijo que “en el alegato haremos todo lo posible para que no quede ningún tipo de dudas de que Martínez es inocente”.

Fuente: Página 12 - 

CUESTIÓN DE GÉNERO EN LA BALANZA JUDICIAL

Un estudio del Observatorio de Género en la Justicia, del Consejo de la Magistratura, determinó que un altísimo porcentaje de operadores de ambos sexos está interesado en profundizar sobre el tema y considera útil la formación en ese sentido.


Una encuesta realizada entre operadoras y operadores de la Justicia de la ciudad de Buenos Aires puso en primer plano el interés que tienen en capacitarse en temáticas relacionadas con el género y el derecho. Ocho de cada diez varones y nueve de cada diez mujeres graduados en Derecho manifestaron que la formación en género debería ser incluida en la currícula de la carrera. Igual tendencia se observó en todos los cargos y organismos, y en mayor medida entre quienes se desempeñan en el fuero penal, contravencional y de Faltas.

Las conclusiones surgen de la encuesta “Percepciones de la desigualdad de género en la Justicia de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires”, realizada por el Observatorio de Género en la Justicia, del Consejo de la Magistratura de la Ciudad de Buenos Aires, que dirige la doctora en Filosofía y ex legisladora Diana Maffía. El relevamiento fue realizado a través de un cuestionario on line con preguntas abiertas y cerradas, enviado a los 4697 integrantes del Poder Judicial de la Ciudad, y fue respondido por 1239 personas de todos los organismos que lo componen. “Lo que muestran los resultados de la encuesta es que existe una importante demanda por satisfacer por aquellas instituciones de educación superior y aquellas dedicadas a la formación dentro de la Justicia”, destacó Maffía. Y agregó: “La formación de profesionales con un enfoque de género es una demanda ineludible para la construcción de la democracia, el Estado de derecho y el respeto de los derechos humanos en general”.

El Observatorio, creado por el Consejo de la Magistratura de la Ciudad, es una iniciativa pionera en el país y viene trabajando fuertemente desde el año pasado, con iniciativas que apuntan a promover la igualdad entre los géneros y el respeto a la diversidad sexual, tanto hacia el interior del sistema de Justicia como en relación con su relación con la comunidad. “Está pensado como una herramienta que contribuya a visibilizar, prevenir y erradicar la discriminación de género en la estructura de Justicia porteña, en las relaciones entre sus operadores y en el acceso a ella por parte de la ciudadanía en general y de grupos sociales desaventajados en razón de género y sexualidad”, recordó Maffía. Junto al Centro de Formación Judicial, el Observatorio lanzó en 2012 un Programa de Capacitación y Sensibilización en Género y Derecho, en el que participaron no sólo trabajadores y trabajadoras del Poder Judicial, sino también funcionarios del Poder Ejecutivo, integrantes de ONG y público en general. Siguiendo esa línea, Maffía dirigirá a partir del mes próximo la primera Especialización en Género y Derecho que se abrirá en la Facultad de Derecho de la UBA, con docentes con larga trayectoria en la temática. “Es la primera experiencia de posgrado con esas características a nivel universitario en el país”, señaló Maffía, en diálogo con Página/12 (ver aparte).

La encuesta realizada por el Observatorio revela tres datos significativos: “Que la gente quiere formarse en género, que lo considera útil y relevante, y que la mayoría ya ha hecho algunos cursos”, resumió Maffía.

Puntualmente, la mitad de las personas que respondieron el cuestionario dijo haber participado de algún tipo de capacitación en género durante los últimos tres años, aproximadamente cuatro de cada diez varones y cinco de cada diez mujeres. Se detectó que ese tipo de capacitación es mayor entre magistrados y magistradas y es menor en el Consejo de la Magistratura. 

De la encuesta surgen otros datos:

  1. - Las formas de capacitarse en género mencionadas con mayor frecuencia fueron los talleres o seminarios, y en segundo lugar las conferencias y congresos.


  1. - En gran medida manifiestan que es deseable que se ofrezcan otras temáticas relacionadas con el género y proponen temáticas como “el abordaje de la violencia de género” y la “igualdad de género y de oportunidades”.


  1. - Las personas encuestadas respondieron que consideran relevante la transversalización de la perspectiva de género en la formación de grado y posgrado para los estudios universitarios en general.


Fuente. Página 12 - Por Mariana Carbajal.-

domingo, 30 de marzo de 2014

CUANDO EL LENGUAJE HACE INVISIBLES A LAS MUJERES

“Los límites de mi lenguaje son los límites de mi conocimiento”
Ludwig Wittgenstein (filósofo)

El pasado 11 de marzo en el marco de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, tuve la gran oportunidad de compartir con la comunidad del Instituto Politécnico Nacional el interesante y polémico tema del lenguaje sexista o no incluyente.



Es con este tema con el que deseo retomar mis colaboraciones de este año en CIMAC, por ser una manifestación de sexismo y discriminación hacia las mujeres sumamente difícil de detectar.

Empecemos por reflexionar y sentir… ¿qué sensaciones nos provoca y qué nos dice el título “Cuando el lenguaje hace invisibles a las mujeres”? ¿Qué sentimos las mujeres? ¿Qué sienten los hombres?

¿Alguna vez les ha pasado que se han sentido invisibles en un grupo o incluso en sus relaciones afectivas más cercanas?

La realidad es que si somos honestas, todas las personas en algún momento de nuestras vidas hemos sentido esa sensación de invisibilidad, sin embargo es una sensación que experimentamos más las mujeres, día a día, hora a hora, minuto a minuto, segundo a segundo, sólo que no la registramos debido a la naturalización del sexismo (**).

Son muchas y muy variadas las manifestaciones del sexismo y una de ellas es la que tiene que ver con el uso no incluyente del lenguaje.

Quizás puedan pensar que esto del lenguaje no incluyente o sexista es cosa del pasado y que hoy en día no debemos reflexionar sobre sexismo ni  discriminación, porque las mujeres hemos “conseguido” la igualdad en todos los aspectos de la vida pública y privada.

Sin embargo, por increíble que parezca, seguimos las mujeres en una situación no sólo de desventaja sino de riesgo ante los efectos emocionales y sociales que el sexismo tiene en nuestras vidas.

Mi intención es propiciar la reflexión acerca de la forma en que utilizamos el lenguaje y reconocer cómo es que lo convertimos en sexista o no incluyente, para que todas las personas pensemos en alternativas que favorezcan la visibilización de las mujeres.

Las sociedades transmitimos sentimientos, ideas y modos de pensar, por lo que el lenguaje es el reflejo de nuestras prácticas socioculturales.

A través del lenguaje nombramos, interpretamos y creamos, por lo que en su uso el lenguaje refleja la ideología patriarcal de todas las sociedades.

Esta ideología a la que llamamos machista porque lo masculino es el modelo ideológico imperante, es producto de un sistema patriarcal que recibimos de una sólida tradición sociocultural de siglos manifestada a través del sexismo, que se relaciona con un conjunto de expresiones y prácticas que con base en la diferencia sexual, legitiman y afianzan la desigualdad entre personas.

Este problema se ubica en las sociedades y culturas cuando a la representación y significación de lo masculino se le asigna un valor superior y universal que descalifica lo femenino y lo hace invisible.

Es así como los sistemas lingüísticos reflejan una marcada visión masculina a la que se le denomina androcentrismo (***).

Lo que determina, por ejemplo, que en cualquier trabajo o investigación sólo se tome como referente de la población a los hombres, y las mujeres quedemos ocultas detrás de la población masculina.

Expresiones como “la historia del hombre”… “los directores”… “todos los aquí reunidos”, son algunas expresiones del genérico masculino (que es una regla gramatical) y que nos muestra una clara exclusión de las mujeres.

Por otro lado, existe la tendencia a masculinizar las profesiones que ahora son desempeñadas tanto por  mujeres como por varones, sin embargo, se siguen nombrando en masculino, por ejemplo: “la abogado”, “la médico”, “la ingeniero”…

Son muchas las expresiones en las que el uso del lenguaje excluye y discrimina a las mujeres, como las formas de cortesía en las que al nombrar a la mujer se hace énfasis en su estado civil, colocando al lado de su nombre expresiones como “de González” o “esposa de…”.

Siendo éste, desde mi punto de vista, el máximo nivel de cosificación porque las mujeres perdemos el carácter de personas para convertirnos en cosas y propiedad “de” alguien más.

Otra de las dimensiones en que se refleja el uso de un lenguaje sexista es a través de los significados que les atribuimos a ciertas palabras o expresiones cuyo sentido específicamente puede reforzar concepciones androcentristas, porque ocultan la presencia de las mujeres e institucionalizan lo masculino como referente principal.

Como los refranes. Un ejemplo: “De la mala mujer no te guíes, y de la buena no te fíes”, o chistes, palabras peyorativas o estereotipos que se emitan a través del lenguaje ya sea verbal o escrito.

Las diferentes formas de exclusión de las mujeres a través del lenguaje causan un gran daño psicológico (difícilmente detectable), porque es una forma muy sutil de violencia de género que provoca subterráneamente en las mujeres una sensación de cosificación, discriminación, ridiculización e invisibilización.

De ahí que muchas veces sin causa aparente las mujeres experimenten baja autoestima, depresión, sensación de inadecuación, sin saber por qué y mejor lo atribuyen a los efectos de la menstruación, menopausia o cansancio.

Para contrarrestar los efectos psicológicos de un lenguaje no incluyente podemos empezar por hacer un uso consciente del lenguaje español, un uso que implique tu compromiso y el mío, y el de todas y todos para nombrar a las mujeres, aunque a veces nos tardemos más al hablar para darnos y que nos den nuestro espacio.

También para desmasculinizar los títulos académicos cuando de mujeres se traten, para no utilizar palabras peyorativas, y contribuyamos a una sociedad más justa, más democrática y más igualitaria para mujeres y hombres.

Me queda claro que en un principio resulta muy complicado darnos cuenta de dónde residen los usos sexistas de la lengua, porque las costumbres, la tradición, la educación recibida, los mensajes que se transmiten a nuestro alrededor y la cantidad de información que se recibe, hacen que no sea fácil que analicemos lo que decimos y mucho menos lo que escuchamos.

Definitivamente el que nuestro lenguaje español sea excluyente o incluyente sólo dependerá del uso que cada persona haga de él.

Espero y deseo sirva en algo este acercamiento para crear conciencia y empecemos a utilizar un lenguaje más incluyente que refleje la existencia tanto de mujeres como de hombres, para colaborar en la construcción de una sociedad más justa, democrática e igualitaria, pero sobre todo de una sociedad más sana emocionalmente.

¡Si no me nombras, no existo!

www.saludmentalygenero.com.mx

**Sexismo: es la discriminación hacia personas de uno de los dos sexos por considerarlo inferior.

***Androcentrismo: consiste en asumir como modelo o representante único de toda la humanidad al hombre.

Fuente: Cimax - Por: Alejandra Buggs Lomelí* (*Psicoterapeuta Gestalt, especialista en Estudios de Género, directora del Centro de Salud Mental y Género).

¿ QUIEN TUTELA LOS DERECHOS DE MIS HIJOS?

Si yo hubiese asesinado a alguna persona y estuviese detenida cumpliendo una condena, mis hijos gozarían de un régimen de visitas. Si yo padeciera una enfermedad mental que requiriese internación en un neuropsiquiátrico, o simplemente una supervisión, mis hijos gozarían de un régimen de visitas. Mis hijos son ciudadanos argentinos y hace un año medio que la justicia les impide el contacto con su madre… yo. ¿Quién tutela los derechos de mis hijos?” escribió la médica Andrea Vázquez en su muro de Facebook pocos días después de terminar una vigilia de tres días frente al Palacio de Tribunales, en Ciudad de Buenos Aires, en reclamo por la obstaculización que la justicia hace del vínculo entre ella y sus hijos desde hace un año y medio, cuando once efectivos uniformados violentaron su domicilio y se llevaron a los tres chicos de 3, 10 y 11 años con una orden judicial.







El 26 de febrero Andrea cumplió años y decidió dedicárselo a sus hijos iniciando esa vigilia. “Fue un acto de sacrificio en nombre de ellos” relata. “Elegí la fecha de mi cumpleaños, porque qué puedo festejar, más que la lucha que llevo adelante, como David y Goliat. Fueron 3 días de dormir a la intemperie, me acompañaron personas a las que hoy considero hermanas, las chicas que obtuvieron la Ley de Grooming estuvieron permanentemente conmigo. Ni las ratas, que por cierto eran enormes y podrían llevar el nombre de los ministros, ni el frío, impidieron mi objetivo.”
-¿Cómo evaluás el resultado de la vigilia en relación al objetivo de recuperar el vínculo con tus hijos?
-Obtuve más respeto y credibilidad, y aprendí muchas cosas: si la semana que viene no obtengo a mis hijos voy a instalar una carpa de la justicia en Lomas de Zamora, frente a Tribunales, hasta que me den la restitución! Durante la vigilia me recibió la secretaria del Dr Zafaroni, que me prometió una audiencia a su regreso porque él estaba en Honduras; lo hizo espontáneamente, fue la única que se ofreció a recibirme junto a su asesor letrado. La seguridad del Palacio de Tribunales se comportó de manera abusiva hacia nosotras, a cargo de Lessie, quien en un momento transcurridas 48 horas prácticamente sin dormir, se le ocurrió sin orden ninguna exigirme que saque los carteles que sólo decían “El SAP no existe” ó “Todos somos Andrea Vázquez”. Por supuesto no los saqué porque no estaba infringiendo ninguna ley, pero eso generó una descompensación en mi madre de casi 70 años quien permaneció conmigo todo el tiempo, y tuvimos que solicitar una ambulancia ya que tiene una cardiopatía y es hipertensa. Tampoco nos dejaron usar el baño. Sin embargo, en la comisaría de la zona, a cargo del comisario Carnero y el subcomisario Octavio Massone, se comportaron de manera impecable: nos pusieron seguridad permanente, nos ofrecieron los baños de la comisaría y refugio por sí llovía. Los comportamientos de las personas dicen claramente quienes son.

Fuente: Comunicar Igualdad - Sandra Chaher.-

ESTOY CIEGA POR CULPA DE LA JUSTICIA

Carlos Goncharuk será juzgado en La Plata por los reiterados golpes que le propinó a su ex pareja, Susana Gómez, quien quedó ciega a raíz del maltrato que sufrió durante 9 años, y por los cuales realizó 14 denuncias judiciales. Lo que suceda en el tribunal "será un caso representativo de tantas mujeres que han recurrido a pedir ayuda reiteradas veces y no han sido escuchadas", dijo su abogado.





Mañana comenzará un nuevo juicio por un caso de violencia de género. Carlos Goncharuk será juzgado en La Plata por los reiterados golpes que le propinó a su ex pareja, Susana Gómez, quien quedó ciega a raíz del maltrato que sufrió durante 9 años, y por los cuales realizó 14 denuncias judiciales.

"Estoy ciega por culpa de la justicia", dijo la mujer a Télam, quien recurrió a la justicia logrando restricciones del hogar para el agresor, las que fueron violadas sistemáticamente por él. Hasta 2011 ella ya había realizado 13 denuncias, y el 24 de abril de ese año "nos llamaron de una fiscalía para que le demos refugio, ante los reiterados ataques del hombre", contó el abogado Dario Witt, presidente de la ONG Casa Abierta María Pueblo, que comenzó a acompañar a la mujer.

Susana y sus cuatro hijos estuvieron en el refugio de la organización hasta que el equipo legal de la institución logró que detuvieran a Goncharuk, en lo que se convirtió en la denuncia número 14, esta vez porque "golpeó, hasta casi matarlo, al papá de Susana", explicó Witt.
Mientras esto ocurría, la Fundación Zambrano, especializada en salud ocular, "la atendió gratuitamente y confirmó que los traumatismos cerebrales que le produjeron los golpes de este hombre, le generaron desprendimiento de retina y problemas irreparables en el nervio óptico", agregó el dirigente social.

Con 26 años, Susana se enteró que el maltrato le dejó una marca más: la ceguera. "Asumí mi discapacidad, comencé la rehabilitación, hablé con mis hijos; ahora trabajo como telefonista en tribunales y quiero ser voluntaria en María Pueblo, a quien les debo estar viva", sostuvo la mujer.
Ella pidió que su agresor no esté presente en la sala del Tribunal Oral Criminal número 5 de La Plata cuando declare, porque "no lo voy a ver, me dejó ciega, pero voy a saber que está ahí". Susana es conciente de que su testimonio "va a ayudar a miles de mujeres que están pasando por situaciones de violencia. Quiero que la justicia escuche, porque lo que me pasó se pudo haber evitado".

A las mujeres en situación de violencia se las insta a denunciar su situación "pero no alcanza si no nos acompañan en el después, si no hay refugios, si no se hace más prevención", aseveró la sobreviviente. El equipo legal de María Pueblo "tuvo que unificar todas las causas iniciadas en 9 años, un trabajo que hicimos gratuitamente y que si se tuviera que pagar, rondaría los 300 mil pesos", señaló el presidente de la ONG.

El abogado también resaltó el fallo del juez platense César Melazo que permitió la detención del violento, porque "planteó la necesidad imperiosa de que la justicia penal y civil trabajen en conjunto ante casos de violencia de género".

Lo que suceda en el tribunal "será un caso representativo de tantas mujeres que han recurrido a pedir ayuda reiteradas veces y no han sido escuchadas", agregó. También consideró que el resultado de este juicio "se transformará en un ejemplo para los miles de casos de violencia de género que no son atendidos en el momento necesario y para comprender el riesgo al cual quedan sometidas las víctimas". Sobre todo "es la posibilidad que tengo de vivir en paz con mis hijos y mi familia, sin vivir constantemente amenazada. Espero que le den la pena máxima", deseo Susana.

Fuente: Infojusnoticias

sábado, 29 de marzo de 2014

INDICADORES DEL ABUSO SEXUAL INFANTIL




Todxs debemos estar muy atentos y conocerlos.

En especial maestrxs, madres y padres, ya que por su contacto permanente con los chicos y con lxs jóvenes los convierte en detectores muy eficaces y tempranos del abuso de todo tipo.





Lo que aconsejamos, en primer término es escuchar a lxs chicxs y creerles. 

Si observan alguno de estos indicadores, por más increíble que les parezca, dado que este es el sentimiento que tenemos todxs, ante el horror que nos produce el abuso, no tengan dudas, no esperen, protejan a la víctima y denuncien inmediatamente.

Es preferible equivocarse a que una niña, un niño o un adolescente sigan siendo abusados.

Cuando el abuso sexual comienza, las víctimas muestran cambios evidentes en su conducta habitual: lloran mucho, se vuelven agresivas, temerosas, angustiadas, ansiosas, pierden el apetito o comen vorazmente, aparecen dificultades para dormir, pesadillas, miedos inexplicables, rechazo a ir o permanecer en determinados lugares y/o con determinadas personas, tienen accidentes frecuentes y/o auto agresiones y aparecen dificultades en el aprendizaje.

Regresiones en el comportamiento como: volver a hacerse pis encima o en la cama cuando ya controlaban esfínteres, volver a chupase el dedo. Se infantilizan mostrando comportamientos propios de una edad cronológica anterior.

Manifiestan una curiosidad o un interés exagerado en la sexualidad humana, usan un vocabulario que pone de manifiesto conocimiento de palabras o cuestiones propias de la genitalidad adulta.

Aparecen juegos, dibujos, y/ o actitudes que expresan las situaciones padecidas. (Recordemos que los chicos hacen activo en sus juegos y dibujos lo sufrido pasivamente)

Indicadores de Abuso Sexual en la infancia




Preescolares:

  1. Conductas autoeróticas e hipersexualizadas 
  2. Dificultades para caminar o Trastornos del sueño
  3. Conductas regresivas
  4. Enuresis/ Encopresis
  5. Retraimiento social
  6. Ropa interior rota o manchada
  7. Temores inexplicables
  8. Se queja de dolor o picazón en la zona vaginal o anal

Por momentos se comportan en forma “normal”, en otros, aparecen estas conductas que mencionamos que ponen de manifiesto que algo les está pasando



Escolares:

  1. Cambios bruscos en el rendimiento escolar 
  2. Conflictos con la autoridad
  3. Mentiras
  4. Moretones, contusiones o sangrado en los los genitales externos 
  5. Escapadas y/o fugas del hogar, “hurtos“, “robos”
  6. Actitudes sexuales hacia otros niños/niñas
  7. Excesiva sumisión a los adultos
  8. Infecciones vaginales y/o anales
  9. Se queja de dolores de cabeza y/o abdominales
  10. Enfermedades de transmisión sexual 
  11. Sobre adaptación
  12. Pseudomadurez
  13. Tiene el cerviz y/o la vulva hinchados



Indicadores de Abuso Sexual en la adolescencia

Adolescentes:

  1. Conductas sexuales promiscuas y/o Excesiva inhibición sexual 
  2. Somete sexualmente a otros niños/niñas
  3. Tiene semen en los genitales, boca y/o ropa
  4. Adicciones
  5. Conductas delictivas
  6. Conductas auto agresivas
  7. Intentos de suicidio
  8. Anorexia y/o bulimia
  9. Conductas “normales” por momentos y en otros “raras” que ponen de manifiesto que algo les está pasando

 fuente e infografías : AbusoSexualInfantil.org

EL RIESGO DE SER MUJER ( EN UNA SOCIEDAD MACHISTA)

UNA JOVEN DENUNCIA HABER SIDO VIOLADA POR UN JUGADOR DE FÚTBOL, Y UN CORO DE VOCES MASCULINAS SE LEVANTA PARA DEFENDERLO.





RESISTENCIAS Una joven denunció, la semana pasada, que fue violada en la misma cama donde dormía con su novio por un amigo de éste. La denuncia es un escándalo, aunque no tanto por la manera en que uno cubrió al otro, sino porque los muchachitos son jugadores de fútbol, y entonces otras voces masculinas se levantaron desde los medios y las tribunas para pedir que no se manche al club de sus amores, que no les arruinen la carrera a los deportistas. Al mismo tiempo –y esto no es una muletilla–, las fotos de la víctima empezaban a publicarse: en bikini, en short, poniendo la boca para el beso, cumpliendo el ritual de lo que se supone sexy, valorado, deseable en una mujer. “Ella se dejaba”, dijo el acusado para justificarse como si ese dejarse tuviera algo que ver con el consentimiento. “Calculadora entrenada y no víctima inocente”, dijo de la víctima un conductor de televisión, porque la chica tuvo los reflejos suficientes para protegerse y llevar su ropa interior al momento de hacer la denuncia, por citar sólo una perla en un mar de fondo de comentarios descalificadores de la voz de quien acusa. Aunque éste es un relato particular, forma parte de un guión bien aprendido, de una cultura de la violación en la que los machos se cubren entre ellos, las víctimas son sospechadas y el cuerpo femenino se convierte en zona de riesgo.

Portada de diversos periódicos, ejemplos de cómo los medios trataron la noticia, exhibiendo a la víctima en fotos sensuales e íntimas.

¿Cuántas veces pasaste por alto el no de una mujer?, preguntaba, entre otras cosas, Las12 hace tres semanas a algunos hombres que se prestaron al juego de medirse con la misma vara en los temas que le interesan a este suplemento, aquellos que se dicen de la constelación de la temática de género pero sobre los que todxs podemos pensar. Un poco por espíritu lúdico pero sobre todo porque el convencimiento es mayor cada día: hasta que no haya un compromiso global por equilibrar derechos y oportunidades, las mujeres seguiremos siendo sospechadas, desvalorizadas, asesinadas. Los varones convocados, de diferentes disciplinas y edades, tuvieron su tiempo para pensar las respuestas y casi todos coincidieron en que jamás lo habían hecho, por lo menos no a conciencia. Es de esas trampas al mejor estilo “juego de los matrimonios”, donde las respuestas de ellos son increíblemente opuestas a las que ofreceríamos nosotras sobre el mismo tema, por lo que el alcoyana-alcoyana se vuelve imposible y la conclusión no puede más que devenir en guerra. A todas las mujeres involucradas en ese cuestionario, nuestras amigas y conocidas, nos resultaba imposible no recordar que alguna vez habíamos sido vulneradas en nuestras negativas: ya sea al subir a un taxi porque el chofer decide otro recorrido del sugerido por nosotras, o en el medio de la noche y con la propia pareja pidiendo un contacto sexual que, por comodidad y para evitar conflictos, se había habilitado. Los hombres no se la podrían creer, pero la vastedad del mar donde las mujeres somos, podemos y valemos menos es enorme y la temperatura de ese mar es tan cálida que pocos la sienten incómoda. Incluidas muchas mujeres.

En la frontera de ese no que ellos desoyen y que nosotras naturalizamos que sea desoído están aquellos capaces de dejar marca. Porque el no dicho fuerte y claro puede generar mucha violencia. La semana pasada, se conoció el caso de un jugador del club Independiente que violó a Giuliana (su verdadero nombre se resguarda para preservar su identidad), después de una noche de boliche en la que ella, él y un grupo de amigos que incluye al novio de ella, Martín Benítez, fue a un departamento a hacer eso que se hace después de una noche de boliche: tirarse a dormir, bajarse una docena de medialunas, seguir con la música en el cuerpo pero con el cansancio a cuestas, ver el amanecer o tener sexo, si ambas partes están interesadas. En ese limbo madrugador, Alexis Zárate se acostó junto a la chica de 19 años, quien estaba durmiendo, y la penetró. Ella se despertó y empezó a gritarle pero ya era tarde. Confusión, reproches y un grupo de amigos que decidió cubrirse (y atacar a la víctima) forman parte de las horas siguientes, incluido un intercambio de mensajes de texto donde ellos le piden a Giuliana que no haga la denuncia, que Alexis se quiere matar, que estaba borracho en ese momento y después, muerto de vergüenza. Pero ella hizo la denuncia igual, poniendo en boca de todos ese interrogante incómodo que muchos contestan por default sobre el no de una mujer. Porque en esa escena donde hay un agresor y una víctima hay tantos matices como colores tiene la mañana, y hoy ya son miles las voces que tienen algo para decir sobre los límites y definiciones de una violación.

Qué es violar

Para Inés Hercovich, socióloga y autora del libro El enigma sexual de la violación (Biblos), la violación tiene un doble fondo. El imaginario manda un callejón oscuro, ropas rasgadas y una víctima que pega alaridos de auxilio, pero la realidad rechaza de plano esa escena. Si bien hay casos con algunas de estas características, es muy difícil encontrarlas juntas porque, según su investigación con decenas de mujeres que habían sido violadas (y a las que no les fue muy difícil llegar cuando inició la investigación para el libro preguntando entre amigas y conocidas), la coreografía es mucho más sutil, pensada y, finalmente, macabra y, sobre todo, porque la víctima cuando es sorprendida en un ataque sexual lo único que quiere es que pase lo más rápido posible. “Pero de ninguna manera la víctima es desvalida. Ni siquiera con un niño se impone ese vínculo de indefensión que se pretende creer. La víctima de un ataque sexual tiene herramientas y va a usarlas para salir viva/o de la situación. Pero la sorpresa no es exactamente esa que imaginan las películas: una calle junto a una vía y un desconocido que arriba con una amenaza; la sorpresa viene porque la violación es casi siempre cometida por alguien del círculo íntimo: un compañero de facultad, un amigo, un familiar, la propia pareja... Alguien que sabe que tiene nuestra confianza y en ese descoloque que supone la agresión (ambigua, siniestra) se labra la estrategia que el cerebro manda antes que cualquier intelectualización. Si queremos sobrevivir probablemente no gritemos, sino más bien nos quedemos quietas o mudas, y en muchos casos también nos movamos, finjamos gozar, o le acariciemos la nuca al violador. Y esto no se puede narrar, porque es insoportable o porque deviene en la acusación de la víctima.” A este guión que tantas contaron a Hercovich está la que jugó a ser prostituta de su violador, la que le prometió llamarlo, la que fue a hacer la denuncia con la sangre fría de alguien que quiere hacer justicia y no esa bruma en la que el mundo entero parece querer encajar a la persona que sufre una violación: confundida, errante, cubierta en sangre, incapaz de hilvanar los hechos.

En el caso de Giuliana, este guión se activa cuando ella va a hacer la denuncia con el mismo short que el agresor corrió para violarla y donde finalmente eyaculó. Esa prenda que hoy sirve como prueba es parte del legajo que se abre en el apartado “algo habrá hecho”, porque si hay algo que cae sobre una mujer violada es un prontuario de preguntas, anécdotas del pasado y suspicacias variadas, como las que se despliegan detrás de cualquiera de las notas periodísticas que relata el devenir del caso. Mirando al azar los comentarios de la gente en los medios digitales que se ocupan del hecho, Dany Docampo, por ejemplo, le contesta a una mujer que defiende a Giuliana: “Decime si sería fácil violarte, ¿acaso no te defenderías y lucharías por tu dignidad? (...) ¡Si la chica no tiene marcas de pelea es porque fue consensuada!”. Héctor Hisemberg, indignado, agregó: “¡Es una víctima de la fiesta negra en que se metió!.. ¿O es normal que se vaya a encamar con la pareja a la casa de un amigo, y que mientras se la embocan el amigo ni se despierte? ¡Vamos, papá!”. Yacare Taragui sigue con las ironías: “Pero qué bárbaro, entregó la cucaracha en un lugar donde había tres tipos, qué piba más ubicada. La próxima vez llevate unos veinte tipos, así tenés más para denunciarlos” y Carlos Blüthner va por la teoría del enriquecimiento: “Que quiere obtener indemnización no hay duda. Una persona abusada lo primero que hace es lavarse exactamente la zona abusada, y casualmente la chica llega a su casa y se baña con la bombacha puesta, como para preservar el semen en la vagina. Si eso no es querer preservar las ‘pruebas del delito’ con vistas a una demanda...”, sin mencionar todos los que dicen que esto es una estrategia para arruinar la vida deportiva de los chicos, los que linkean las fotos de G con mucha piel como para reforzar la teoría de la trola y quien no puede creer que alguien tarde tanto tiempo en despertarse. “Cosas de pibes de 19 años, no son violadores”, dice Daniel Zakhour Jury, un comentarista más. Y para sumar agua a este molino, quien escribe escuchó al periodista Mauro Viale decir que, según su experiencia, quien lleva una prenda con material biológico es un calculador entrenado, no una víctima inocente y Crónica llevó a tapa la cara de Giuliana con el título “Fiesta roja en Independiente”. Para Hercovich, quien analiza estos casos cuando aparecen y dice que si bien ha cambiado mucho el panorama desde aquel momento (1997), el estereotipo manda: “El violador debe ser un tipo que está agazapado en un departamento calculando su próximo ataque. Y la verdad es que los hombres bien podrían calzarse una pancarta que diga ‘violadores somos todos’. No porque lo sean, ni en la misma medida y el mismo tenor, pero sí porque tienen habilitada cierta permisividad, los límites que una mujer impone parecen laxos y el mandato de ‘entregar’ en la primera cita es algo que flota en la cabeza de todo el mundo, por no decir de lo que pasa en el interior de una pareja cualquiera, cuando ella no tiene ganas y él avanza igual, signado por esa ceguera que le dijeron que siente un varón cuando quiere penetrar”, dice y respecto de los avances del ’97 a esta parte rescata la información que llega a oídos de chicas como Giuliana, que supo cómo actuar y a quién recurrir. Y un coraje de acero a la hora de exponerse sin titubear para que los responsables se hagan cargo del ataque.


Las marcas ¿indelebles?

Penetrar, entrarle a, meter, violar son los verbos que siguen signando el acto de marcar un cuerpo a tal punto de volverlo herido y con secuelas, como quien tira ácido en la cara de una mujer (el trabajo del fotógrafo Emilio Morenatti sobre quince mujeres paquistaníes desfiguradas da cuenta de ese tipo de agresión con absoluta brutalidad) para volverla irreconocible. El mapa de peligrosidad lo marca la silueta femenina deambulando por el mundo, un día cualquiera, como si mostrarse tan sólo sea un síntoma de provocación y no de mera existencia. El riesgo a ser violadas es inherente al ser mujer: no importa que viajes por el mundo buscando aventuras (como las turistas francesas Cassandre Bouvier y Houria Moumni que murieron en Salta el 15 de julio de 2011 en sus vacaciones luego de ser violadas y asesinadas a balazos, y cuyo juicio se está realizando ahora) o te quedes toda tu vida en tu barrio natal, el solo hecho de portar tetas y culo te vuelven un peligro, y ese hecho es prolijamente inculcado a la más que ambigua formación de toda mujercita: tu cuerpo es bello, pero si lo mostrás demasiado pueden violarte y si te violan ya no vas a disfrutar de nada porque la violación es una huella irreversible. “Esa es la otra pata del relato, la que manda que aquella mujer que ha sido violada no se recupera jamás, no vuelve a disfrutar nunca, se debe confinar o entregar a la meditación. Y lo cierto es que muchísimas de las mujeres que conviven con nosotras a diario han sido violadas, lo que deja como obvia conclusión que muchísimos de los varones que vemos y tratamos han violado, pero no se consideran violadores, sólo hicieron eso que evoca la pregunta de Las 12: quebrantaron el no de una mujer, sólo que no se dieron cuenta”, concluye Hercovich. Para la escritora y música feminista Helena Pérez Bellas, “es un sistema de dominación que no fue destrabado y del cual no se habla a menos que sea en las hojas de policiales. Es extraño porque hablamos de todo, del aborto, del sexo libre y de la libertad de elegir qué pareja sexual queremos tener, incluso cuántas, pero no hablamos de que no tenemos la libertad de tomarnos un taxi solas a las 4 de la mañana o salir a buscar algo al kiosco a la medianoche. Es altamente común que los autos pasen haciéndoles luces a las mujeres en la vía pública, desacelerando aún más, como buscando un levante. Cada vez que me hacen eso, lo único que puedo pensar es que se asume que todas somos putas. Y eso no es cuestionar a la mujer que está trabajando en una esquina. Es la posición en la que te colocan. De pasar a estar esperando un colectivo pasás a ser una puta y en el medio no hay nada. Este tipo de cosas me hacen pensar cuáles son los espacios reales de privacidad y realidad que tenemos las mujeres. Porque cada vez son menos y más bien pocos. A tal punto que incluso cuando se viola a una mujer la que debe exponer, explicar e incluso justificar el porqué fue violada es la mujer”. Giuliana tiene pruebas para acreditar que fue violada y un abogado que está actuando con celeridad, tal vez arengado porque el caso saltó a los medios, porque los muchachos acusados (uno de la violación y el otro de encubrirla) ya no tienen demasiado margen para decir que ella “se dejó”, como dijeron al principio. Pero este caso recuerda al de DJ Memo, miembro de los Wachiturros, acusado de abuso sexual que, aun condenado por el hecho, salió del país infringiendo el límite de su pena. El comentario común demandaba a la fan entregada, fácil, embaucadora, que se subió a la camioneta del grupo para provocar y después se le ocurrió acusarlos; a nadie se le ocurrió que las intenciones de la chica no importan, sino que el límite que impuso fue franqueado por la muchachada en banda, segura de su poder y de su fama. “Aparentemente para que te quieran violar, para que te quieran coger, para que te quieran invadir, para que quieran irrumpir en tus espacios, para que te falten el respeto hay que ser linda, y esa belleza tiene que ser exactamente acorde a los parámetros de la sociedad. Entonces dejamos de discutir el hecho de que una no circula con total libertad por la calle, para ver si una es linda o no es linda. ¿Qué hacemos con todo eso? Yo la verdad no sé, sí sé que no tengo problema en admitir que no me tomo un taxi sola a la noche y cuando admito eso no estoy haciendo otra cosa que decir: ¿y esto acaso es normal? ¿A la gente le parece normal que una mujer no confíe en viajar sola con un hombre en un auto a la medianoche? ¿Están conformes los varones con la idea no general y taxativa de que son malos, sino con la idea de que una parte nuestra les tiene miedo? ¿Van a plantearse eso alguna vez’? Yo espero que sí pero no la veo venir”, concluye Bellas, planteando una nueva pregunta para el intercambio.

Fuente: Página 12 -   Por Flor Monfort

martes, 25 de marzo de 2014

JULIETA LANTERI, FEMINISTA

LA INCREÍBLE LABOR DE JULIETA LANTERI: Médica, feminista, sufragista y luchadora por los derechos de las mujeres.






"“Mis actos son una afirmación de mi conciencia que me dice que cumplo con mi deber: una afirmación de mi independencia que satisface mi espíritu y no se somete a falsas cadenas de esclavitud moral e intelectual, y una afirmación de mi sexo, del cual estoy orgullosa y para el cual quiero luchar”
“Los derechos no se mendigan… se conquistan, ese es el espíritu que nos anima a continuar la lucha”.

Nace en Cuneo (Italia) el 22 de marzo de 1873, llegando a Argentina junto a su familia a la edad de dos años. En 1886 ingresa en el Colegio Nacional, habilitándola para dar el paso a la Universidad. En 1891 entra en la Facultad de Medicina, convirtiéndose así en la sexta mujer médica graduada en el país y en la primera italiana que alcanza un título universitario en Argentina.

Se especializará en enfermedades psíquicas de la mujer y de la infancia, luchando con afán al mismo tiempo por el sufragio femenino y el derecho de la mujer a los cargos electivos en su país. 

Junto a la primera médica licenciada la Dra. Cecilia Grierson, fundó en 1904, la Asociación Universitaria Argentina, con el objetivo de que más mujeres accedieran a la educación universitaria.

En 1906 se asocia al Centro Feminista del Congreso Internacional del Libre Pensamiento, formado en Buenos Aires para exigir los derechos cívicos de las mujeres en Argentina.

En 1911, con la convocatoria municipal en Buenos Aires de una actualización del padrón en vistas a las elecciones municipales de legisladores, Julieta Lanteri advierte que nada se dice sobre el sexo, y se inscribe en la Parroquia San Juan Evangelista de La Boca, votando el 26 de noviembre de ese año en el atrio de la iglesia.

Pero la existencia de una Ordenanza específica de prohibición del voto a las mujeres y el hecho de basarse el padrón en el servicio militar, llevan a Julieta a presentarse ante los registros militares del Capital Federal, solicitando ser enrolada y acudiendo directamente al ministro de Guerra y Marina.

Este mismo año funda la "Liga Pro Derechos de la Mujer"; junto a Alfonsina Storni, Carolina Muzilli y Alicia Moreau de Justo forman la "Liga contra la trata de blancas", dirigida por Petrona Eyle.

Al no figurar en los padrones en vísperas de los comicios nacionales de 1919 decide dejar esa batalla para más adelante. Descubre que la Constitución nacional vedaba la posibilidad de votar a las mujeres pero no la de ser elegidas; entonces, crea su propia agrupación, el Partido Nacional Feminista, en abril de 1919, y se presenta como candidata a diputada. Nuevamente sería pionera, siendo la primera mujer candidata a un cargo político.

El programa electoral de esta mujer valiente, original y tenaz se completará con la protección al niño y niña huérfanos, igualdad civil para infantes tanto legítimos como no legítimos, divorcio absoluto, abolición de la prostitución reglamentada, prohibición de la venta de bebidas alcohólicas, sufragio universal para los dos sexos, jubilación y pensión para toda persona trabajadora, erradicación de la pena de muerte y representación proporcional de las minorías en el orden nacional, provincial y municipal.

Un sospechoso accidente, en el que un coche la golpea mortalmente el 23 de febrero de 1932, terminará con su lucha pero no con su memoria.


(Texto de Monse Vilar)

MARZO 25: DÍA INTERNACIONAL PARA EL RECUERDO DE LAS VÍCTIMAS DE LA ESCLAVITUD Y DE LA TRATA TRANSATLÁNTICA DE ESCLAVOS

Día Internacional para el Recuerdo de las Víctimas de la Esclavitud y de la Trata Trasatlántica de Esclavos, — Con el lema «La victoria contra la esclavitud: Más allá de Haití» se rinde tributo a la lucha contra la esclavitud. Haití fue el primer país en declarar su independencia, hace 210 años, tras la revolución de los esclavos liderados por Toussaint Louverture.




Marcha 24 de Marzo de 2014 - Asociación Argentina de Actores: A 38 AÑOS DE LA DICTADURA

PENSAR EN LA IGUALDAD DE GÉNERO AL INTERIOR DE LA JUSTICIA


Diana Maffía, directora del Observatorio de Género en la Justicia de Buenos Aires, habló con Infojus Noticias sobre la equidad de hombres y mujeres. “De la misma manera que fue pensado el programa de roles de género que existe, podemos pensar uno diferente”, dice Diana Maffia, titular del observatorio.



Como presidenta del Observatorio de Género de la Justicia en la Ciudad de Buenos Aires, Diana Maffía impulsa encuestas que ayudan a entender si en el ámbito judicial hay condiciones de igualdad en el trabajo. La última se hizo durante 2013 y participaron 1239 operadores y operadoras de todos los organismos de la Justicia de la CABA.

 El objetivo, según el Observatorio, fue “aportar a la identificación y erradicación de los sesgos de género” en el ámbito judicial.
“Cuando planeás encuestas es para conocer la situación de oportunidades en el Poder Judicial, además de asegurar un acceso equitativo a la Justicia”, dijo Maffía a Infojus Noticias. “¿Cómo sabemos si es equitativo o no, cómo sabemos cuál es la propia percepción? Preguntándolo. Los que queremos planificar una política lo primero que debemos saber es cuál es el diagnóstico, porque al planificar una política de igualdad de oportunidades y equidad de género por un lado tenés que tener una línea de base y por otro la aspiración del lugar al que querés llegar”.
Del análisis sobre el uso del tiempo libre de los trabajadores de la Justicia, se desprende que “la cantidad de horas destinadas por las mujeres de 30 a 45 años al trabajo doméstico y de cuidado (atención a niños y ancianos) duplican el número de horas que dedican al trabajo remunerado. Como consecuencia, ellas son también quienes menos tiempo dedican al ocio y a la formación y quienes declaran la jornada semanal más extendida (113 horas)”.
Para Maffía, hay dos cosas a diferenciar: “Una es la composición equitativa del Poder Judicial, las oportunidades para varones, mujeres y otras sexualidades, que tienen que ver con una justicia distributiva. Si hay una mitad de la población que son varones y otra mitad que son mujeres, las oportunidades en el mundo publico tendrían que ser equitativas. Otra asunto es si la existencia de la misma cantidad de hombres que de mujeres garantiza equidad en la producción de justicia. Eso no depende de las hormonas: depende de la ideología y de la política”.
Para las mujeres encuestadas el hecho de tener hijos conlleva un impacto mayor sobre el uso del tiempo que para los padres. Ellas destinan, en promedio, casi 16 horas semanales extra al trabajo de cuidado que los varones (52,8 y 37,1 horas respectivamente), lo que implica menos tiempo libre para formarse y competir por mejores puestos.
Según el informe, la justicia en la Ciudad se caracteriza por tener un nivel de educación muy alto, donde el 85 % de los magistrados encuestados alcanzó al nivel de posgrado, mientras que el 40 % de los funcionarios y el 15 de los empleados también los cursó. “A igualdad de cargo, las credenciales educativas de las mujeres son mayores. Esto sugiere que para ocupar el mismo cargo las exigencias educativas sobre varones y mujeres son diferentes: las mujeres necesitan mayores credenciales”, dice la encuesta.
“De la misma manera que fue pensado el programa de roles de género que existe, podemos pensar uno diferente. Hoy en día los hijos no son una pertenencia de los varones, de manera que cuando los maridos se separan no pagan más los ingresos porque ya no conviven. Este sedimento de los hábitos que tienen las sociedades para verse a sí mismas y los roles, y cómo desde la justicia se acompañan muchas veces esos estereotipos, debería ser modificado”, planteó Maffía.
Un dato es que la mitad de las personas encuestadas participó de algún tipo de capacitación de género en los últimos tres años: “Aproximadamente 4 de cada 10 varones y 5 de cada 10 mujeres”, dice el informe y especifica que “8 de cada 10 varones y 9 de cada 10 mujeres graduados manifestaron que la formación en género debería estar incluida en la currícula de Derecho”.
La intención de capacitarse es leída por Maffía como un algo positivo, ya que si bien algunas desigualdades persisten “la sociedad afortunadamente ha tenido una enorme apertura, primero social y luego legal, acerca de admitir muchas expresiones de la identidad y de prácticas sexuales y orientaciones”. Las estadísticas señalan que 8 de cada 10 operadores encuestados destinaría tiempo y energía a actividades de formación de género.
En la jornada de trabajo declarada por las mujeres, sin incluir las 35 horas semanales dedicadas al trabajo remunerado, se supera en 12 horas semanales la declarada por varones. “Si bien estamos hablando de la diferencia entre varones y mujeres, en realidad qué cosa es un varón y qué cosa es una mujer es algo bastante cuestionable. ¿Vamos a decir que ‘un varón es una persona que tiene cuerpo o genitales de varón’?, no alcanza con eso. Hay que poner en juego sus subjetividades, sus prácticas y su manera de percibirse, su manera de expresar su género”, concluyó Maffía.
El Observatorio de Género es un espacio que funciona dentro del Consejo de la Magistratura de la Ciudad y busca iniciativas para promover la igualdad entre los géneros y el respeto a la diversidad sexual, tanto hacia el interior del sistema de justicia como en su relación con la comunidad. De los diez puntos que incluyó la encuesta virtual realizada en 2013, “Educación y capacitación en género” y “Organización familiar y uso del tiempo” fueron los primeros datos que se procesaron.

Fuente: blog Diana maffia./ Infojus - Por: Matías Máximo/Foto: Sol Vazquez