lunes, 24 de agosto de 2015

NO OLVIDAR QUE LA VÍCTIMA ES CLAUDIA

Título original: Crimen del country: empezó la guerra de peritos

No hay dudas que Fernando Farré fue el asesino de Claudia Schaefer. No hay dudas que casi la decapita. No hay dudas que la siguió apuñalando cuando ya le había cortado el cuello.


Así se muestran los victimarios ante la sociedad



A este accionar criminal, la ley argentina actual lo califica como femididio y homicidio agravado por el vínculo. Es decir que para la fiscal Carolina Carballido Calatayud, Farré mató a su ex mujer por su condición de mujer y en el contexto de violencia de género. Es más, para la fiscal se suma en este sentido, una denuncia que Schaefer había hecho contra Farré en Capital y que había motivado su exclusión del hogar y una restricción de acercamiento.




Esta es la verdadera cara de los femicidas


"Esto fue la crónica de una muerte anunciada. Él la vivía hostigando y hasta le había hackeado el mail", reveló el abogado Julio Torrada, quien se había entrevistado con Schaefer.

Ahora, lo que intentará la defensa es primero, ensuciar a la víctima.

Ya empezó el operativo desprestigio: "Ella lo denigraba a él. No cuidaba a sus hijos". Faltaría que la defensa dijera: "Claudia merecía morir". Lo hecho por el defensor Gustavo Alvarez está al límite.

Vamos a suponer que ella lo denigraba. Nada de eso justifica el crimen.

No olvidar nunca, la víctima es Claudia. 

Ahora, en el plano técnico, la defensa intentará demostrar que se trató de un caso de emoción violenta, es decir que aquel viernes a las 11 de la mañana algo pasó por la cabeza de Farré que lo convirtió en un alienado, incapaz de pensar. 

El ejemplo típico que se exhibe en Tribunales es: una mujer llega a su casa y encuentra a su esposo con otra mujer en la cama. Ante lo que ve, toma el primer objeto que tiene a mano y ataca y mata sin parar.

Para distinguir este cuadro lo que no tiene que pasar es que el accionar del homicida tenga cortes, parates.

En este caso, la fiscalía dirá que la emoción violenta se cae porque, en base a lo reconstruído, Farré tomó los cuchillos, los ocultó de la vista de Schaefer, la encerró con llave en un vestidor, y allí, lejos de la chance de que alguien parara el accionar criminal, la mató.

Otra de las chances que jugará la defensa es plantear en el futuro, si fracasa su estrategia de la emoción violenta, que se dieron circunstancias extraordinarias de atenuación. 

Con este planteo, si prospera, podrían bajar una pena segura de perpetua a 18 años de cárcel, como pasó por ejemplo en el caso de Susana Freydoz, asesina del ex gobernador de Río Negro, Carlos Soria.

En el crimen de Martindale se viene la guerra de peritos. 

De ellos dependerá el futuro de Farré, ni más, ni menos.

Fuente: Minuto uno. - Por MAURO SZETA


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