miércoles, 11 de noviembre de 2015

CUBA: CAMPAÑA CONTRA LA VIOLENCIA PSICOLÓGICA

“No permitas que te imponga el camino a seguir… eres más que obedecer”, “No permitas que su control te asfixie... eres más que resistir”, “No permitas que construya tu realidad… eres más de lo que te hace ver”.


Sitio: Romercuba.org



Con estas tres frases acompañando distintas imágenes, la campaña de comunicación “Eres más” quiere llegar a las cubanas con un mensaje que alude directamente a un tipo de violencia menos reconocida, más extendida y muy naturalizada: el maltrato psicológico.

“Esta es una contribución más que hace el Centro de Reflexión y Solidaridad Oscar Arnulfo Romero (OAR), como parte del trabajo de la institución, en estos momentos, para visibilizar y ayudar a erradicar la violencia contra las mujeres y las niñas”, precisó a Cimacnoticias/SEMlac María Teresa Díaz, especialista de Comunicación de OAR.

Calendarios, bolsas, carteles, delantales, llaveros, anuncios, audiovisuales, pegatinas y plegables son algunos de los soportes en los que han comenzado a difundirse mensajes e imágenes de la campaña, que este año estrenará una valla pública en la concurrida intersección de las avenidas Boyeros y Salvador Allende, en La Habana, a propósito de la “Jornada Nacional por la No Violencia hacia la Mujer”.

–Sara Más (SM): ¿Y por qué una organización como OAR, cuyo eje central no es la comunicación, trabaja desde hace varios años las campañas comunicativas contra la violencia de género para el público cubano?

–María Teresa Díaz (MTD): OAR es una organización de la sociedad civil cubana que potencia el trabajo comunitario y tiene como mandato favorecer relaciones equitativas en la sociedad contemporánea cubana, desde una perspectiva basada en los principios de la equidad social, la diversidad y el enfoque de derechos.

“Actúa e incide básicamente entre actores sociales del ámbito comunitario y una de sus líneas de trabajo es la visualización de la violencia contra las mujeres y las niñas como una de las más graves desigualdades de género.

“Para ello ha desarrollado estrategias de incidencia que van desde la capacitación, el desarrollo de procesos de enseñanza, la promoción de espacios de reflexión, debates y el acompañamiento a experiencias comunitarias, hasta la producción y diseño de campañas de bien público, que son de gran valor para tratar de problematizar los discursos alrededor del tema, visibilizarlo y desnaturalizarlo”.

–SM: Ya han recorrido un camino de varios años y campañas construyendo mensajes para el público cubano. ¿Cómo lo hacen actualmente?

–MTD: Siguiendo la iniciativa comenzada en 2011 por un grupo de colaboradoras de OAR, convocamos a estudiantes universitarios de las carreras de comunicación social, periodismo, realización audiovisual y diseño gráfico, que se preparan en el ejercicio de la comunicación social.

“Tratamos de proveerlos de información y conocimientos sobre género, violencia de género, patriarcado, masculinidades y temas afines. Luego, en los ‘Talleres Integrales de Transformación del Barrio’ tuvieron sesiones de intercambio con mujeres de la comunidad que narraron sus experiencias, lo que les amplió la dimensión del asunto.

“Con esas herramientas teóricas y prácticas, cada grupo interdisciplinario hizo una propuesta de campaña, cinco en total. Luego un jurado especializado tuvo a su cargo la selección de esta que desarrollamos actualmente, para un periodo de cuatro años”.

–SM: ¿Es un propósito de la campaña modificar formas de actuar?

–MTD: Las campañas, por sí solas, no logran cambios conductuales, pero sí contribuyen a que esos cambios tengan lugar. Sabemos cuán difícil es desmontar en una persona una actitud.

“Las campañas no cambian a nadie, pero sí ayudan a que la gente empiece a pensar en el problema, se lo plantee de manera diferente a como lo había hecho hasta entonces; a que se trasladen ideas y pareceres de persona a persona, sea mediante soportes comunicacionales, mensajes de bien público o espacios en medios de comunicación.

“Queremos fomentar en las personas actitudes y valores en favor de la no violencia, ayudar a desmontar mitos, estereotipos y conductas nocivas. La idea es contribuir a la sensibilización de la sociedad cubana hacia el tema de la violencia de género.

“Nuestro público meta son las comunidades urbanas y rurales del país, y trabajamos en alianza con investigadores, estudiosos del tema y líderes barriales. También hemos contado todo este tiempo con el apoyo y acompañamiento de entidades de la cooperación internacional como Cosude, Oxfam, Diakonía y varias agencias del sistema de Naciones Unidas, así como de iniciativas locales.

“La campaña de OAR está apostando, además, a que esa información llegue a muchos territorios del país donde tenemos alianzas de trabajo con instituciones, comunidades, líderes barriales y otras personas. Tal es el caso de la Universidad Central Marta Abreu, en Santa Clara; la Universidad Agraria de Sancti Spíritus y varias comunidades en Camagüey, Jagüey Grande o Pinar del Río, por mencionar solo algunos ejemplos”.

–SM: ¿Por qué esta campaña se dirige principalmente a las mujeres?

–MTD: El eje central es la violencia psicológica y el público meta son las mujeres porque son ellas quienes históricamente han padecido y hoy sufren también esa forma de violencia, la más extendida y la más naturalizada.

“Cuando un hombre le dice a una mujer que está muy gorda, nadie ve que eso es violencia; cuando le prohíbe ver a su familia o salir con una amiga, tampoco. O cuando la devalúa, la descalifica, no le da participación, la amenaza, la insulta… Es una forma de violencia que hay que visibilizar.

“Es verdad que los golpes pueden ser más peligrosos, impactan muy fuerte en las personas, pero también es un tipo de maltrato físico, visible, más fácil de reconocer e identificar. El maltrato psicológico queda en el espacio doméstico, íntimo, personal.

“Por eso es tan importante ofrecerles herramientas a las mujeres para que reconozcan esas formas de violencia psicológica”.

–SM: ¿Cómo llevar entonces esta campaña y sus mensajes a un contexto local?

–MTD: Siempre que estás trabajado una campaña hace falta segmentar al público porque nunca logras que sea tan abarcadora como para llegar a todo tipo de persona. Y lo contradictorio es que se trata de un problema que afecta a todas: la campesina, la citadina, la profesional, la obrera y la estudiante.

“Necesitamos entonces que el mensaje llegue a muchas a la vez, que incluya a mujeres desde las edades más jóvenes hasta la adulta mayor; la que trabaja y la que no; la que tiene pareja y la que está sola; las que sufren el maltrato en el espacio familiar, el laboral, el comunitario y en el ámbito público.

“En fin, que el mensaje sea suficientemente adecuado para alcanzar a todos los públicos, lo que se logra mediante la moderación del lenguaje. Debe ser bastante claro, preciso y adecuado, tres palabras clave en comunicación.

“En todos estos años hemos aprendido también y elegimos una visualidad acompañada de textos a los que pueda acceder cualquier persona.

“Vamos a seguir enfocando acciones hacia las mujeres, también hacia hombres, líderes barriales y locales, púbico profesional y de la comunidad, del ámbito religioso… Estamos tratando de llegarles además con acciones particulares, pues no sólo estructuramos la campaña en soportes comunicativos, también tenemos un plan de medios para insertar mensajes y otro de actividades.

“Por ejemplo, este año se harán foros territoriales en nueve provincias y otras acciones locales de acuerdo con las fortalezas de cada ámbito en particular”.

“¿Qué vemos en las comunidades? Una mujer es golpeada, maltratada y encuentra personas a las que acudir para llorar en su hombro, pero luego… ¿y si no tiene a dónde ir? A veces las acogemos en casas de familiares, en las redes informales, pues faltan espacios donde ofrecerles contención y fortaleza emocional. No tenemos la ruta de atención y debemos construirla.

“Si cada quien gana conciencia del problema y hace un poquito en favor de la no violencia hacia las mujeres y las niñas, se podrían obtener resultados más importantes”.

Fuente: CIMac.

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