miércoles, 11 de noviembre de 2015

LAS PANTALLAS QUE DISCRIMINAN

Argentina. Un monitoreo del Observatorio de la discriminación en Radio y TV mostró que el tratamiento discriminatorio apareció más en programas de ficción. Las discapacidades ocupan el segundo lugar, seguidas de la discriminación socioeconómica y por diversidad sexual.




A pesar de la movilización del #Ni una menos y más allá de la mayor visibilidad que tiene la violencia contra las mujeres en los medios de comunicación, casi la mitad de los contenidos referidos a la temática en la televisión argentina (48 por ciento) son “discriminatorios y alejados de toda perspectiva de género o derechos”. La otra mitad de la torta se divide entre tratamientos positivos de la problemática, es decir con enfoque de género y derechos (25 por ciento), y otros que conjugan aspectos positivos como negativos (27 por ciento). Este es el principal hallazgo del “Monitoreo de la Discriminación en la TV 2015”, que se presentará esta tarde en el Inadi. Las discapacidades ocupan el segundo lugar en apariciones en la TV (10,3 por ciento), seguidas de la discriminación por situación socioeconómica (10) y por diversidad sexual (7,3). En el otro extremo, el informe llama la atención sobre la poca visibilidad a las problemáticas vinculadas con la religión y la nacionalidad (0,5 por ciento). Así como sobre la “alarmante frecuencia” con que se “cercenan los derechos de diversos grupos sociales a través de representaciones que los menoscaban, invisibilizan o ridiculizan”.

El monitoreo fue realizado por el Observatorio de la discriminación en Radio y Televisión, formado por el Consejo Nacional de las Mujeres (CNM), el Instituto Nacional contra la Discriminación la Xenofobia y el Racismo (Inadi) y la Autoridad Federal de Aplicación (Afsca), para analizar qué tipo de discursos discriminatorios o estigmatizantes circulan a diario en la TV de aire.

Relevó programas informativos, políticos o de opinión; de espectáculo; infantiles; talk y reality shows; de ficción y de deportes, en los cinco canales de TV abierta, entre el 1 y el 7 junio de 2015. En total se visualizaron 105 horas de programación, donde se hallaron 191 segmentos que “refirieron a los distintos ejes de discriminación: violencia contra las mujeres (VCM), discapacidad, pobreza, diversidad sexual, estado de salud, edad, aspecto físico, migrantes, etnia, religión y nacionalidad”, dice el informe.

El monitoreo encontró que los tratamientos discriminatorios aparecieron más en programas de ficción. “La primera, una telecomedia de producción nacional, Casados con hijos (Canal 11), que alcanzó el 9,4 por ciento de las tematizaciones, y la segunda, Yo no creo en los hombres (Canal 9), una telenovela extranjera que obtuvo el 5,2 por ciento. En ambos casos la totalidad de las tematizaciones resultó discriminatoria, especialmente en relación a la VCM. En tercer y cuarto lugar, el ciclo periodístico de espectáculos Intrusos (Canal 2) y el periodístico Duro de domar (Canal 9), reúnen el 5,2 y el 4,7 por ciento de los registros”, dice el informe.

En ese sentido, hace un llamado de atención sobre los programas enlatados, que son repetidos “anacrónicamente”. Una práctica “controvertida” por distintos motivos. Entre ellos, señala el informe: “lxs artistas deben acudir a las instituciones que lxs representan para acceder a los salarios correspondientes a una repetición de programas grabados y emitidos anteriormente; no suele haber una reflexión crítica alrededor de que el material emitido es de otra época y que por tanto configura valores diferentes”.

También destaca situaciones de doble discurso donde en un mismo programa se hace un informe sobre violencia de género con perspectiva de derechos y al día siguiente en el mismo espacio se usan términos discriminatorios o estigmatizantes. Por ejemplo, en el programa Nosotros al mediodía” (Canal 13) “en el contexto de una nota que se vincula al caso de dos adolescentes que fueron víctimas de abuso sexual en una disco, una de las panelistas las culpabiliza diciendo: “Las pendejas están terribles, fatales” (sic).

La violencia contra las mujeres (VCM) es el eje de discriminación que alcanzó mayor visibilización durante la semana monitoreada, con el 55,5 por ciento de los registros. La muestra fue tomada durante la semana en que se llevó adelante la movilización del 3 de junio, #Ni una menos, en reclamo de políticas para frenar los femicidios de mujeres. El 17,8 por ciento de las tematizaciones sobre VCM corresponden a ese hecho.

De ese 55,5 por ciento, casi la mitad (48 por ciento) son “discriminatorios y alejados de toda perspectiva de género o derechos”. La otra mitad de la torta se divide entre, tratamientos positivos de la problemática, es decir con enfoque de género y derechos (25 por ciento), y otros que conjugan aspectos positivos como negativos (27 por ciento). Ejemplo de esto es lo que pasó en informativo Telenueve Central, el 2 de junio, “en el que se incluye un informe sobre una campaña contra el maltrato hacia las mujeres. El mismo cita líneas de atención, entrevistas a especialistas, a una mujer que salió de la violencia y explica el funcionamiento de la línea. Pero también se usan imágenes (mujer debajo de una mesa agarrándose la cabeza, arrodillada) y musicalización espectacularizantes y morbosas”.

Dentro de la categoría general de violencia contra las mujeres, el monitoreo identificó además discriminaciones específicas: como tema transversal, como referencias a un modelo de belleza único y hegemónico; insultos o descalificaciones; situaciones de violencia sexual y estereotipaciones.

Lo llamativo es que los contenidos referidos a la movilización del 3 de junio fueron en general positivos e inclusivos. Casi un 60 por ciento habló de la violencia hacia las mujeres como tema transversal y no como episodios aislados. También se incluyeron entrevistas a especialistas, se difundieron líneas de atención para las mujeres y se dedicaron aperturas, grandes espacios de aire televisivo o el programa completo a cubrir la movilización e incluir voces expertas. “En general, pareciera ser que hubo un esfuerzo por parte de quienes ‘hacen’ los medios de cuidar el tratamiento de este tema”, dicen las autoras del monitoreo.

Todavía falta incorporar la difusión de líneas telefónicas, como la 144 (que orienta en casos de violencia de género), la 145 (en casos de trata) o la 141 (ayuda y orienta en adicciones).

fuente: Página 12 - por Sonia Santoro

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