sábado, 28 de marzo de 2015

ARGENTINA, CORRIENTES. " El femicidio de Eli ya tiene condena"

Es el primer caso de condena por femicidio en la ciudad de Corrientes. En el tribunal hubo abrazos emocionados. El caso, ocurrido el 13 de mayo de 2013, conmovió a la provincia. “Las pruebas estaban a la vista”, señaló el abogado querellante, Salvador Pischeda.





La Justicia de Corrientes condenó ayer a Adrián Sosa García a la pena de prisión perpetua por encontrarlo materialmente responsable del crimen de Elizabeth Verón. El tribunal correntino encargado de llevar adelante el juicio oral y público entendió que su responsabilidad se encuentra agravada por ser pareja de la víctima y mediar violencia de género. Mujeres, amigos, familiares y organizaciones que combaten la violencia de género se manifestaron frente a los tribunales y celebraron el veredicto, en el primer juicio por femicidio en la capital correntina y el segundo en toda la provincia. “Se hizo justicia”, fue la expresión de los familiares de Verón apenas conocida la decisión.

La última jornada del juicio por el femicidio de Elizabeth Verón en Corrientes estuvo signada por la presentación de alegatos y la posterior sentencia del Tribunal Oral Penal (TOP) Nº 1 de Corrientes, que se conoció cerca de las 18. “Nosotros esperábamos la condena porque, como habíamos venido manifestando, las pruebas estaban a la vista”, señaló el abogado querellante Salvador Pischeda.

Más temprano, la fiscalía y la querella habían solicitado para el único acusado, Adrián Sosa García, la pena de prisión perpetua. La defensa pidió la absolución y, al hacer uso de sus últimas palabras antes de darse a conocer la sentencia, Sosa García se declaró inocente y exigió al Tribunal que “tome una decisión apartada de la presión social”.

El juicio oral y público fue encabezado por los jueces Juan Carlos Guerín, Cynthia Godoy Prats y Milagros Martínez Spalla (subrogante), y tuvo su primera jornada el 4 de febrero, en un clima de gran conmoción en la capital provincial. Por el Ministerio Público, actuó el fiscal Carlos Lértora.

Desde mediados de 2013 empezaron a convocarse numerosas marchas de repudio por parte de familiares y organizaciones sociales y de mujeres. El impacto del caso obligó incluso al intendente local, Fabián Ríos, a anunciar la construcción del primer refugio para víctimas de violencia machista de la provincia, que será inaugurado en los próximos meses.

Durante la noche del 13 de mayo de 2013, Eli y Sosa García discutieron en el departamento que compartían desde hacía un año y medio, sobre la calle Jujuy al 1400. Según la investigación judicial, él la insultó, la amenazó de muerte y la golpeó ferozmente.

Verón alcanzó a llamar por teléfono a su hermana Mercedes y le pidió que cuidara de su hija, porque ella no sería capaz de escapar de esa paliza. La familia de Eli no tenía la dirección precisa, por lo que no pudieron ir a ayudarla.

Ella logró salir de la casa alrededor de la 1.30 de la madrugada del 14 de mayo, caminó algunos metros y se desplomó en la calle. La encontró un transeúnte, quien avisó a un sereno de la cuadra, que se encontraba con un oficial de tránsito y un vecino. Al ver a Eli semiinconsciente, la auxiliaron, al tiempo que dieron aviso a la policía y a una ambulancia.

La mujer fue trasladada al Hospital Escuela General José de San Martín, donde ingresó con un cuadro crítico y reservado. Tenía lesiones en distintas partes del cuerpo y un coágulo cerebral con deficiencia respiratoria. Estuvo internada en terapia intensiva desde esa madrugada y, después de 55 días, falleció el 8 de julio.

Sosa García fue detenido inmediatamente, primero acusado por el delito de “lesiones graves”. Luego del fallecimiento de la mujer, el expediente se recaratuló como “homicidio agravado por la relación de pareja con la víctima, cometido contra una mujer mediando violencia de género”.

La causa fue rápidamente elevada a juicio en el Tribunal Oral Penal Nº 1, pero la enfermedad de uno de los jueces integrantes del tribunal demoró el comienzo del debate oral hasta la primera semana de febrero de este año.

Se trató del primer juicio por femicidio, en el que se aplica el agravante de violencia de género en la acusación, que tuvo lugar en la capital correntina. Sin embargo, es el segundo en la provincia, porque en octubre pasado el TOP de Mercedes usó la misma figura en una sentencia que condenó a prisión perpetua a Félix Gómez, un hombre que había degollado a su ex esposa, Elsa Ramona Arévalo.

Fuente: Página 12

sábado, 14 de marzo de 2015

LA LIBERÓ EL FEMINISMO

Yanina González, la joven acusada por abandono de persona seguido de muerte tras el asesinato de su beba a manos de su ex pareja, fue absuelta el miércoles gracias a la lucha del colectivo de mujeres, que se movilizó desde el momento de su detención arbitraria, ordenada por la fiscal Carolina Carballido Calatayud en 2013. Hasta entonces, la Justicia se dedicó a desplegar el mensaje de un castigo ejemplificador que culpabiliza a las mujeres y naturaliza la violencia machista. Mientras tanto, el asesino sigue libre.


EL ABRAZO DE YANINA Y SU ABOGADA, GABRIELA CONDER, TRAS LA ABSOLUCION.


En el Tribunal de San Isidro las brujas cantan hasta taladrar los oídos, bailan hasta que el empedrado de la calle Acassuso les quema los pies, se abrazan en mil pieles transpiradas por el sol de un mediodía incendiario: absolvieron a Yanina González. La Yani, esa compañera vulnerada hasta el cansancio por una Justicia que venía criminalizándola hace dos años, desde el momento en que pisó un centro de salud para salvarle la vida a su hija Ludmila y salvarse de su ex, Alejandro Fernández, un golpeador ahora investigado por el homicidio de la beba. “El feminismo salvó a Yanina”, gritaron este miércoles las voces roncas de tanto clamar, cuando el Tribunal Oral en lo Criminal Nº 2 de San Isidro dio a conocer el veredicto y dispuso la liberación inmediata, en ausencia de la fiscal Carolina Carballido Calatayud, que había exigido una condena de seis años y siete meses de prisión, y en medio de un desmedido y absurdo dispositivo de seguridad policial contra las mujeres.

Yanina acaso esté palpando por primera vez una sensación de felicidad que acuna también a su hija Tiziana, parida durante el cautiverio en la Unidad 33 del penal de Los Hornos, el año pasado. Carballido Calatayud, en cambio, deberá seguir viendo la película: el nuevo capítulo incluye un reencuentro con Fernández, pero esta vez en la causa paralela que le inició por el homicidio de Lulú, crimen gravísimo que podría haber quedado impune si la joven hubiera sido condenada. Pero sobre todo, deberá afrontar una denuncia de fraude procesal por las irregularidades detectadas en la causa, los procedimientos arbitrarios, la desestimación de pruebas y testimonios, y por el ocultamiento al juez de Garantías Nicolás Ceballos de la causa iniciada contra el ex de Yanina.

“La fiscal especializada en violencia de género nunca tuvo una visión de género, nunca pensó que Yani, con un retraso madurativo, pudiera ser víctima de una violencia sistemática que atravesó su historia de vida, y en vez de considerar la situación de vulnerabilidad que padecía prefirió acusarla duramente”, sostiene la abogada Gabriela Conder, integrante de La Gremial de Abogados de la Argentina, que tiene el patrocinio legal de la joven y logró que se le concediera la prisión domiciliaria hasta concretarse el juicio. “Carballido Calatayud nunca bajó los brazos para acusarla, por más que en el transcurso del juicio se fue esclareciendo la situación de Yanina, y en sus alegatos dibujó conductas negligentes y utilizó todas las armas para seguir acusándola y revictimizándola.” De haber prosperado la acusación por abandono de persona seguido de muerte, hubiera sentado un temerario precedente, en tanto Yanina-víctima se hubiera reconvertido en victimaria, merecedora de un castigo ejemplificador y responsable absoluta de lo que en realidad asoma como un femicidio vinculado. Fernández solía pegarle a Lulú a modo de amenaza o castigo cada vez que Yanina desobedecía o se negaba a mantener relaciones sexuales. Las trompadas que le provocaron la muerte a la beba fueron excusa trágica en la cadena de sometimientos.

Conder sigue sin entender por qué la fiscal se movió de esa manera, aunque sabe que no es la primera vez. “Hubo una cuestión de género pero también de clase. Si Yanina hubiese sido una chica de clase media, con mayores recursos, si hubiera podido hablar bien, otro hubiera sido el tratamiento en la Justicia. Pero en estos casos, cuando las que llegan a los estrados son las mujeres pobres, con discapacidades o escasos recursos intelectuales, los jueces son despiadados.” Habrá que ver si prospera la denuncia de fraude procesal contra Carballido Calatayud, desde que en junio de 2014 iniciara la causa bajo carátula de homicidio contra Fernández en un juzgado diferente del que atendía el caso de Yanina, afectando su derecho de defensa y ocultando esa actuación al juez que elevó la causa a juicio. Un combo de faltas groseras que desplegó junto con el rosario que solía apoyar sobre el escritorio de la sala de audiencias donde se sustanció el juicio.

Ni un paso atrás

“Esto recién comienza”, se ilusiona Cecilia Raspeño, militante de base en el Barrio Obligado, de San Miguel, donde se crió y vivió Yanina hasta los 23 años, cuando se mudó con Fernández a una vivienda en Derqui. Raspeño es educadora comunitaria en el Centro Cultural Gallo Rojo, donde los recorridos de empoderamiento de las mujeres crecen en los pliegues de talleres de aprendizaje. Conoció a Yani hace seis años, cuando la chica se acercó al espacio con Lulú, que había nacido en 2011. Las mujeres del Gallo Rojo ayudaron desde el vamos a crear otras posibilidades de vida, a resguardarla de su pareja violenta de entonces, Ricardo Ortiz, con una exclusión perimetral. Durante años, tuvo miedo de hablar. El miércoles, tras conocer la sentencia, Yani silabeó “gracias” con la emoción de la que sabe estar frente a una vuelta de hoja, ni un paso atrás.

“Llegamos resignadas a romper todo y supimos que la fiscal no iba a venir”, dice Cecilia, eufórica con la perspectiva de una mujer nueva, que se suma a un movimiento feminista emergente. “Con Yani en la calle, pudiendo salir. Totalmente empoderada con las compañeras que se sumaron durante este proceso y se solidarizaron sin compromisos, autoconvocadas.” Esta semana, la colectiva activista plasmó a canto, discurso y fogatas una dimensión que fue armándose con aquellas provenientes de diferentes luchas. “Fue imparable y conmovedor. Tenemos que ver qué hacemos el día después, cómo nos organizaremos”, advierte una de las vecinas de Barrio Obligado. “Basta de pedir a la Justicia, basta de pedir al Estado lo que está en nuestras manos. La única defensa somos nosotras.”

La mala conducta (fraudulenta)

La directora de Litigio Estratégico de la Comisión Por la Memoria (CPM), Margarita Jarque, que acompañó todo el proceso, celebró un fallo en el que a su entender no debe invisibilizarse la conducta de la fiscal. “Desconoció no sólo los derechos de las mujeres sino las perspectivas de derechos humanos. Como tantos jueces y fiscales, se puso a un costado del Estado; pareciera que las obligaciones no les incumben en relación con tener una perspectiva. Creemos que la fiscal ha cometido en esta causa un profundo incumplimiento y negligencia en el desempeño de su trabajo, que debe ser observado por el Estado, y sobre el que habrá que proceder si cabe algún tipo de sanción.”

Desde la CPM anunciaron que comenzarán a analizar la causa para elevar un informe al Ministerio de Justicia, al Consejo de la Magistratura o a la Comisión de Enjuiciamiento de Magistrados de la provincia, según corresponda. “Es una (in)conducta que tiene que ser difundida y el Estado debe conocer en todas sus variables el comportamiento de la fiscal”, concluyó Jarque.

Ana María Supa, coordinadora del Programa de Género y Acceso a la Justicia del Ministerio de Justicia de la provincia de Buenos Aires, también presente durante las audiencias judiciales, considera que hubo un “apuro perverso e indudable” por juzgar a Yanina González y naturalizar la violencia machista ejercida por su dominador, Alejandro Fernández, “e hipotéticamente convencidos de la necesidad de condenarla, cuando lo razonable era la unificación de juicios que prevé el Código Procesal”. La funcionaria supone con criterio que siempre se excluyó el contexto real “para imponer con autoritarismo misógino la condición de victimaria”.

La causa contra Yanina pone de manifiesto los inmensos agujeros negros existentes entre entre juzgar y procesar desde una perspectiva de género, respetando los derechos de las mujeres, y en contraposición proceder bajo estructuras antigarantistas de un derecho heteropatriarcal, que pareciera respetar sólo los derechos humanos en ciertas y dudosas circunstancias. El perfil de Yanina se construyó deliberadamente, a partir de una visión sesgada por el machismo y la misoginia, que la corrió a conciencia del lugar de mujer damnificada por la violencia sufrida durante toda su vida.

“¿Qué sucedió con la Ley 26.485, de Protección Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la violencia contra las mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones interpersonales?”, se pregunta Supa. “El Estado argentino establece la protección contra la violencia hacia las mujeres como parte del entramado básico y fundamental sobre el que se estructura la organización social. Evidentemente, en este caso jamás se cumplió ninguna de estas premisas.”

Despiertas e insumisas

Desde diciembre del año pasado Yanina vive en la casa de Carina Leguizamón, una integrante del movimiento Vecinos Organizados de Moreno y mujer fundamental que abrió las puertas de su casa para que la joven accediera al beneficio de la prisión domiciliara. Leguizamón festeja: los frutos de esa lucha militante para visibilizar el caso, un espejo cercano de su pelea por la libertad de las hermanas Ailén y Marina Jara, presas por defenderse de un vecino abusador que sigue asolando el barrio.

“Armamos una comisión por la libertad de Yani, comenzamos a difundir su historia, a generar herramientas de reparación potentes”, revive Leguizamón. “De a poco, a cuentagotas, lxs vecinxs hicimos jornadas, redes de fortalecimiento que se concentraron y dieron esta libertad contundente. Qué más puedo pedir.”

Si tocan a una, respondemos todas. El eco es inacabable y poderoso como los mensajes que siguen explotando en las redes sociales. A Cecilia Raspeño la estremecen algunos momentos olvidables. Prefiere proyectarse en un horizonte más luminoso, que enlace con otras energías. Sonríe. “Cumbiancheras, queers, feministas, locas, rapadas, jóvenes, viejas. No nos etiquetan ni estigmatizan; nosotras salimos a romper con cualquier esquema que nos silencie. Ni dormidas ni sumisas.”

Yanina “era una piba sumisa, hecha mierda”, se anima Cecilia. “Hoy está más estimulada, qué duda nos cabe. No quiere saber nada con los que le hicieron daño, está rompiendo murallas enormes en su historia. Espero que vuelva al espacio de mujeres del Barrio Obligado.” Allí donde esta semana todos los diablos perdieron el poncho porque las brujas que el miércoles cantaron y bailaron hasta pelarse las plantas de los pies eligieron anhelar, como Yanina, una vida nueva con recursos propios, donde el futuro no las proyecte partidas ni violentadas.

Fuente:  Página 12 -   Por Roxana Sandá

miércoles, 11 de marzo de 2015

LA REFORMA DEL SI (Servicio de Inteligencia) PUEDE PERMITIR INVESTIGAR SOBRE LA TRATA DE PERSONAS

 Lorena denunció a su padre por ser dueño de una red de prostíbulos en Argentina y México. “Todavía están abiertos”, confiesa a ARG Noticias.









El teléfono sueña con un tono ronco, debilitado por la distancia. La comunicación a España tarda varios segundos en concretarse. Al otro lado de la línea se escucha la voz de Lorena Martins, la valiente mujer que denunció a su padre Raúl Martins por ser dueño de prostíbulos y que permitió desenmascarar a una red de trata de personas que opera en Argentina y México. 

Martins tuvo que abandonar el país amenazada y ahora se encuentra en España trabajando en un hotel. Asegura que en Argentina y México todavía operan los prostíbulos de su padre y dispara contra la complicidad mediática. "Ocultaron la identidad de mi padre cuando cerraron en un mega operativo el prostíbulo de Anchorena", dispara.

Lorena tiene confianza en que la reforma de la Secretaría de Inteligencia (SI) puede beneficiar las investigaciones contra la trata de personas y la esclavitud sexual. Todavía se esperanza con volver a la Argentina.

 ¿La creación de la Agencia Federal de Inteligencia puede beneficiar tu delicada posición por las amenazas?

-Durante mucho tiempo fui amenazada por la Secretaría de Inteligencia. La creación de la nueva agencia debilita un poco el poder de mi papá que tenía amigos en la SIDE y que todavía los tiene, aunque su sector de influencia está bastante debilitado. La causa que denuncio por trata de personas estuvo trabada durante años. La jueza Servini de Cubría dio un fallo vergonzoso por presiones. Quizás ahora que la Side está debilitada, se puede volver a investigar.

¿La reforma de la Secretaría de Inteligencia va a acabar con el poder de los espías?

-El poder lo van a seguir teniendo, pero hay que empezar por algo. Creo que se está haciendo algo para debilitarla. ¿Cómo va a ser la reforma? No puedo saberlo. Pero ahora se está haciendo algo que era impensado, inimaginable.

¿Querés volver a la Argentina?

-Me encantaría. El problema es que quedé en una situación de vulnerabilidad. Denuncié a mi papá, a una red de trata y era una acusación fuerte, porque había muchos involucrados. Incluso era difícil, porque yo era una persona que denunciaba sola. Cuando la causa se cae yo estaba embarazada y con cuatro custodios de Gendarmería, porque hubo incidentes como cuando me mandaron matones que me enviaron de la SIDE. De hecho pude averiguar que los mandó un amigo de mi papá, el Lauchón Viale, que fue asesinado en su casa. Yo no podía conseguir trabajo.

¿En España recibiste algún tipo de amenaza?

-Siempre recibo. Yo ya me acostumbré a vivir así. Ahora me amenazan con que tenga cuidado con mis comentarios, porque puedo violar la ley de Inteligencia. Me alertan que puedo incurrir en un delito penal y me dicen que me están controlando, que tenga cuidado. Me hicieron una campaña difamatoria y cuando denuncié a mi papá, sus allegados me iniciaron seis causas judiciales en las que fui sobreseída. Pero mientras tanto ejercieron presión con la difamación, con el destrozo de mi imagen. Si no hubiese tenido pruebas sólidas como un video de mi papá sorteando chicas, diciendo que adquiría a una chica en Brasil, yo hubiera estado presa. La SIDE si te tiene que armar un escenario, te lo arma.

¿Cómo es tu vida en España?

-Acá dentro de todo hago una vida relativamente normal. Nunca va a volver a ser como antes, porque te queda el miedo. Cada tanto tengo que cambiarme la línea telefónica, uso mi segundo nombre. Tomo muchas precauciones para que no pase nada. De todos modos mi denuncia ya está hecha y ahora no tiene sentido matar a alguien por algo que ya hizo.

-¿Cómo es la situación actual de los prostíbulos que denunciaste en México?

-Están abiertos. Lo que pasa es que en México el prostíbulo que denuncié comenzó como discoteca. Siempre regenteó la prostitución, pero cuando la justicia lo persigue entonces le vuelve a poner el rótulo de discoteca. Es una estrategia que tienen para eludir al periodismo y a las denuncias. También cambian de direcciones. El tema es que desde el extranjero no puedo seguirle la pista con facilidad.

-¿Cómo es la situación de los prostíbulos que denunciaste en Argentina?

-Los prostíbulos están abiertos, salvo Anchorena que lo acaban de cerrar. La cobertura mediática fue patética en ese caso. Fueron diez móviles de la prefectura en plena Capital Federal por un allanamiento de trata y, sin embargo, Clarín no lo publica. El diario La Nación publica todo pero olvida decir que Raúl Martins es el dueño del lugar. Tampoco dicen que fue un local denunciado por mí y clausurado por trata. Sin embargo, a mí en los medios me dijeron de todo y yo no tengo la posibilidad económica de defenderme. Trabajo en un hotel.


fuente: Argennoticias.com








NO JUSTIFICAR NI BANALIZAR LAS VIOLENCIAS CONTRA LAS MUJERES

La Defensoría del Público de Servicios de Comunicación Audiovisual manifiesta su profunda preocupación sobre las coberturas mediáticas que refirieron al tratamiento sobre el “presunto plan” que Gerardo Sofovich habría tenido de matar a quien fuera su pareja para luego suicidarse.





ante diversas presentaciones recibidas durante las jornadas de ayer y hoy, en las que las audiencias de la radio y la televisión expresaron su desacuerdo por el tratamiento que diferentes medios audiovisuales dieron al “presunto plan” que Gerardo Sofovich habría tenido de matar a quien fuera su pareja para luego suicidarse, la Defensoría del Público de Servicios de Comunicación Audiovisual manifiesta su profunda preocupación sobre las coberturas mediáticas que refirieron a la situación mencionada como una demostración del “amor” que el conductor tenía por su ex pareja.

En consonancia con los tratados de derechos humanos y con las declaraciones nacionales e internacionales en materia de violencia de géneros y de violencias en general, la Defensoría del Público considera inconveniente asociar las violencias a los sentimientos de amor y pasión. Esta asociación ha generado, históricamente, el efecto de justificación y legitimación de la conducta del agresor y la culpabilización de la víctima como causante de estas “pasiones”.

La Defensoría del Público recuerda que, como parte de la responsabilidad social de los medios de comunicación que les confiere la Ley 26.522, resulta fundamental que los medios asuman la tarea de brindar información relevante y útil sobre las diferentes formas de violencias y su prevención, eviten la espectacularización o frivolización de la noticia y respeten los derechos de las víctimas y potenciales afectados, de modo de contribuir a la sensibilización y erradicación de la problemática de la violencia hacia las mujeres.

Esta Defensoría, finalmente, invita a quienes trabajan en los medios de comunicación a procurar abordajes responsables y respetuosos de los derechos de las audiencias, en particular al referir a temáticas sensibles de gran preocupación para la sociedad como son las distintas formas de violencias contra las mujeres, entre las cuales el femicidio es la más extrema manifestación.

Para más información, se pueden consultar las siguientes publicaciones: Preguntas frecuentes: Tratamiento de violencia de género en la radio y la televisión (http://www.defensadelpublico.gob.ar/es/tratamiento-violencia-genero-radio-y-television). Décalogo para el tratamiento responsable de la violencia contra las mujeres en los medios audiovisuales 


FUENTE :AEN -(http://www.defensadelpublico.gob.ar/es/tratamiento-responsable-violencia-contra-mujeres).

lunes, 9 de marzo de 2015

¿ MEDIO DE COMUNICACIÓN ? EL DES-TRATO ANTE LAS VIOLENCIAS DE GÉNERO Y DE NIÑOS Y NIÑAS

TÍTULO ORIGINAL:9 CASOS POLICIALES MACABROS QUE CONMOCIONARON BAHÍA

EL SESGO PATRIARCAL, LOS MANDATOS RELIGIOSOS DE LAS VIOLENCIAS DE GÉNERO Y DE LOS ABUSOS SEGUIDOS DE MUERTE DE LOS/AS NIÑOS, NIÑAS Y ADOLESCENTES EN EL MEDIO GRÁFICO LA NUEVA ( PROVINCIA), INVISIBILIZANDO LAS VIOLENCIAS , FEMICIDIOS E INFANTICIDIOS.





1 -  EL PEOR CUIDADOR. El 6 de septiembre de 2010 Melina Saavedra, de 5 años, y sus 3 hermanos apenas mayores que ella, quedaron a la guarda del tíoMario Omar Berth, de 19, porque su madre había viajado. En la casa de Guiraldes 531 la chiquita fue golpeada con una pala en la cabeza y murió 11 días después en el hospital Penna. Berth aseguró que la nena se había caído de un techo, pero hubo pruebas en su contra y lo condenaron a 24 años de cárcel. No se sabe por qué lo hizo.
2  - DESCUARTIZADA E INCINERADA .En la madrugada del 16 de octubre de 2004 Pablo Cuchán, de 25 años, mató en su casa de Ingeniero White a su novia Luciana Moretti, de 15. Luego la descuartizó e incineró en la parrilla. Restos de la chica aparecieron en descampados de White y Villa Rosas. Tres años después Cuchán recibió 18 años de cárcel, aunque la condena aún no está firme. Además, investigan si su tía Rosa Julia Oses lo ayudó.
3 -  TERROR EN LA EDITORIAL. Unos 150 cortes, puñaladas y martillazos sufrió Laura Daniela López, de 25 años, el 20 de septiembre de 2000. Antes la violaron. Su cuerpo apareció maniatado y con una bolsa y medias en la cabeza en las oficinas de la editorial donde trabajaba, en Belgrano 570. La Justicia condenó a prisión perpetua a su expareja, Ricardo "Palermo" García, quien ahora, a los 40, pugna por salir de la cárcel.
4 – SANGRE DE TU SANGRE II . El 8 de mayo de 1993 Irma Gianassi asfixió a su hija de 5 años y la quemó. Después arrojó su cuerpo en un baldío de Misiones al 2.400. Fue condenada a 14 años de cárcel, aunque por la perimida ley del 2x1 quedó libre en diciembre de 2007.
5 – LO DELATÓ LA LETRA. Motivado por la venganza, Jorge Kraiselburd asesinó a su expareja Alicia Lía Solana y a su exsuegra Sila Peralta Bergna. Fue en abril de 1976, en una casa de la primera cuadra de Yrigoyen. Alicia había decidido cortar la relación con Jorge y él la había amenazado. Lo que delató al hombre fueron sus propias pintadas con un rotulador en las paredes interiores de la casa: los peritos confirmaron que se trataba de su letra.
6 – UNA BEBA CON AMPARO DIVINO .  Una beba de 18 meses fue violada y arrojada debajo de un camión, pero sobrevivió. Fue el 30 de noviembre de 2012, en el barrio Stella Maris. La Justicia condenó a su padrastro Juan Pablo Rodríguez a 30 años de cárcel. Un hermano y un amigo de Rodríguez, también procesados, fueron absueltos.
7 – SANGRE DE TU SANGRE.   La mañana del 10 de mayo de 2002 Luis Eduardo Valenzuela, hoy de 32 años, violó a su hijo natural, de 4, y después lo golpeó de manera salvaje. El nene fue trasladado al hospital pero murió. El padre argumentó que se había caído luego de bañarse. No le creyeron y recibió prisión perpetua. Hace poco pidió salir de la cárcel y la Corte Suprema se lo negó. Le queda cumplir unos 10 años más.

Fuente: La Nueva. 

SI ANTES EL ABUSO SE ESCONDÍA DEBAJO DE LA ALFOMBRA, AHORA SE ESCONDE MOSTRANDO DEMASIADO


El especialista reconoce que los medios y las redes ayudan a visibilizar el fenómeno del maltrato y abuso infantil, pero advierte que la “sobreestimulación” de ese horror deriva en el efecto contrario y provoca descreimiento en la gente. También afirma que crece el nivel de denuncias de varones abusados.





Jorge Volnovich es médico psicoanalista infanto-juvenil. Sus años de trayectoria y experiencias de los últimos tiempos le permiten afirmar que está subiendo el nivel de denuncias de chicos abusados. A diferencia de 15 años atrás, cuando por cada niño que denunciaba ser abusado sexualmente había cuatro niñas, hoy hay cuatro varones por cada cinco chicas. Volnovich analiza la mayor visibilidad del fenómeno desde al menos dos aristas. En primer lugar, dice, en el nuevo capitalismo se “consume” por igual a chicas y chicos. En segundo lugar, la mayor cantidad de denuncias estaría vislumbrando un cambio en el paradigma de género: “El pibe ya no se la banca”. En esta entrevista se explaya sobre una temática de la que todavía se habla poco y que cuesta hacer visible aunque marque los días de muchos chicos y chicas que viven a la vuelta de la esquina, y que padecen adentro de sus casas.

–Usted dice que es una temática invisibilizada, ¿por qué?

–Maltrato y abuso sexual siempre han estado invisibilizados en una sociedad patriarcal y sexista que tiene a la familia como el paradigma de protección del niño. Justamente lo que uno puede percibir es que los maltratos y el abuso sexual se procesan dentro de la familia. Quiere decir que la familia no es el lugar más protector para el niño, sino el lugar más inseguro que puede tener un niño víctima de maltrato o abuso. Entonces, el maltrato y el abuso estaban totalmente naturalizados. Treinta años atrás el castigo físico disciplinario de un niño se veía como normal, se les pegaba a los chicos. O ni siquiera se consideraba el abuso emocional y psicológico como algo importante, y el abuso sexual estaba relegado a las clases pobres, hacinadas, etc. Fue avanzando mucho este proceso en todos los niveles: de conciencia social, institucional, de prácticas políticas inclusive. Se comenzó a percibir que el castigo físico debía ser abolido, jamás naturalizado. Por eso aumentó el nivel de denuncias. Se generaron categorías a las que antes no se les daba bolilla, como por ejemplo el maltrato emocional; los chicos testigos de violencia profundamente traumatizados de ver a los papás que se matan y que siempre eran considerados como un correlato, una consecuencia, hasta que se empezó a ver que eran víctimas primarias de la situación de maltrato, y el abuso sexual que se fue cada vez visibilizando más. En algunos casos para mejor por el mayor nivel de denuncias, aunque también para peor, porque si a los chicos abusados les iba mal con el patriarcado sexista, ahora les va peor con el mercado. Antes los abusaban en la familia, ahora además de abusarlos en la familia terminan integrando una red de trata, una red de prostitución o una red social pornográfica.

–O sea, están más visibles las redes, aunque no sean nuevas.

Exactamente. O sea, no son nuevas y son nuevas. No es nuevo todo el dominio que el patriarcado sexista establecía sobre el cuerpo de los chicos. Lo nuevo son todas las tecnologías que ahora permiten que la crueldad sea más extensa. Por ejemplo, el bullying, que es viejísimo, se ha hecho más visible: en los colegios todo el mundo ve que hay chicos y chicas que están siendo acosados permanentemente, algunos por nerds y otras porque son muy lindas. El problema es que ahora el bullying ha pasado a ser un elemento fundamental en la red social, se hace ciberbullying. Entonces a los pibes que antes los acosaban, ahora les va peor.

–Hay un doble espacio de acoso.

–Claro. Y muchas veces se hace visible, en ese sentido los medios ayudan mucho. Pero al mismo tiempo se hace visible e invisible, lo que quiere decir que a veces hay una sobreestimulación del horror del maltrato, aparecen en las redes, en las televisiones, y eso lleva a que la gente termine no creyendo o invisibilizando, lo mismo que si lo metieses debajo de la alfombra. Entonces, si antes se escondían las cosas debajo de la alfombra, ahora se esconden mostrando demasiado. Se provoca el mismo efecto de no credibilidad o de olvido al día siguiente.

–Trabaja con casos complejos.

–Todos, que abarcan las peores y las mejores familias. El maltrato no hace diferencia de clase. Tiene que ver con una ideología patriarcal sexista que impera en una familia y el niño es objeto de esa ideología.

–¿En qué se observa esta ideología?

Se puede ver fundamentalmente en la idea de que antes que nada hay que preservar la familia. Y nosotros decimos que cuando el niño está maltratado, abusado, esa familia no debe ser preservada. Se debe generar otro contexto de familiaridad. Pero esa familia es perversa, es nociva y no hay nada que justifique sostener ese tipo de familia. No debemos tener ningún tipo de escrúpulo tanto desde lo social como desde lo psicológico en considerar que esa familia es nociva y que un niño no puede permanecer en ese ambiente. A menos que uno quiera reproducir en la siguiente generación ese ambiente.

–¿Cómo se resuelve, se saca al maltratador?

–Es lo que debería suceder. Lo que pasa es que a veces hay ciertas protecciones que en vez de excluir al maltratador excluyen al niño o a la niña, lo cual es terrible. Generalmente institucionalizan al chico y, salvo transitoriamente, el niño no debería estar nunca institucionalizado. Eso es peor todavía. Pero de cualquier manera, si es una institución transitoria, si los mecanismos de adopción se van a agilizar como indica la nueva ley, es preferible ese tipo de camino a permanecer una niña todos los días sabiendo que le va a entrar en su pieza alguien de su propia familia para tocarla, abusarla, etc. Porque hay que entrar en lo que significa en la cabeza de un niño, una niña o un chico que sabe que si se abre una puerta deja paso al agresor que le va a pegar o al abusador. O que le va a estar diciendo todo el tiempo que es una basura, que no sirve para nada.

–En una charla usted decía que aumentó la cantidad de varones que denuncian, ¿cómo es eso?

Sí. Nosotros todos los años vamos tomando registro y viendo tendencias. Son tendencias que he confrontado con otras instituciones y efectivamente es así. Si en el año 2000, por ejemplo, las denuncias eran de un chico y cuatro chicas, hoy esa proporción ha cambiado y por cinco chicas hay cuatro chicos. Evidentemente, está subiendo el nivel de denuncias de chicos abusados. Lo que quiere decir que la sociedad está tomando conciencia de que también los chicos sufren abusos, maltratos, que no se la bancan. Que el paradigma sexista está en cuestión. Tal vez no es bueno saber que en ese sentido hay más igualdad. Pero se reconoce que tal vez una maestra, médica o un vecino se da cuenta de que el daño que le producen a un niño es el mismo que se le puede producir a una niña, que no es “machito”, etc., etc., y lo denuncia.

–¿Cree que antes existían los mismos casos pero no se denunciaban?

–Sí, porque se suponía que “es un varón y el varón se la banca”. Voy a dar un ejemplo paradigmático. El nivel de denuncias de varones aumentó en todos los rubros. En maltrato emocional, en el 2000 aparecían tres chicas objeto de abuso emocional y un chico. Hoy es totalmente al revés, aparecen más varones que chicas. Y lo más sorprendente de todo es que en una categoría que se llama “testigos de violencia” hay el doble de chicos que de chicas testigos de la violencia de los papás.

–¿De qué edad hablamos?

Todas las edades, hasta los 17 años.

–¿Cómo explican esto?

–Quiere decir varias cosas. Que está cambiando el paradigma social de género en nuestra sociedad, donde se comienza a percibir que los pibes también son sensibles al dolor, a la crueldad. Al mismo tiempo, que los funcionarios, médicos, psicólogos, están percibiendo esa cuestión. Hay mayor sensibilización, han estudiado más, y de alguna manera tienen una visión de género diferente a como se tenía hace 10 o 20 años.

–Eso en un punto sería positivo.

–Sería positivo dentro de lo negativo. Lo negativo es que en estos sistemas tan tecnologizados de redes sociales, etc., deja de ser importante si es nene o nena. El sistema de prostitución los capta, tanto sea varón o mujer. Entonces aparecen más denuncias de abuso sexual en varones porque los nenes también pueden servir a las redes de prostitución organizada. Como pasó el año pasado en el mundial de fútbol, en Belo Horizonte, que conozco muy bien, donde las redes de prostitución y trata de la localidad estaban llenas de chicos y chicas para los que iban a ver fútbol, tomar cerveza y consumir sexo. Las políticas del Estado para prevenir el turismo sexual son extraordinariamente débiles frente a estas redes. Es más, a unas cuadras de acá (San Telmo), un kiosquero hacía delivery con los cuerpos de unas chicas que habían sido abusadas en su familia.

–¿Quiénes son los agresores?

No existe un perfil del agresor ni del abusador. Aquellos que lo dicen, mienten. En realidad, se trata de todos aquellos que consideran al niño un objeto. Y que en tanto es un objeto puede ser disciplinado o puede ser hasta un objeto de placer. En ese sentido, existen aquellos que no pueden reprimir sus tendencias incestuosas o sus tendencias filicidas, entonces las ponen en acto. Lo cual no quiere decir que sean exactamente psicóticos, paranoicos..., vamos a sacar la psicopatología, sino que tiene que ver con un tipo de situación que atraviesa en cuanto a la sexualidad o en cuanto a los impulsos agresivos esa persona, que los pone en acto. Y no los pone en acto una vez. Los abusos sexuales generalmente son crónicos y agravados. Todos absolutamente naturalizados.

–¿Por él mismo?

Sí. “Si le rompí la cara y lo mandé al hospital es porque fue un accidente pero en realidad yo no quería que meta los dedos en el enchufe”; “si abusé de la nena, es porque ella tenía que aprender la sexualidad”; “si vimos pornografía juntos es porque yo soy muy amigo de mi hijo ¿y no está bien que uno sea amigo del hijo de uno?”, “si vemos un partido juntos, por qué no podemos ver una película pornográfica juntos”. Estos argumentos uno los escucha mucho. Estos agresores no son trogloditas, como uno se los imagina. Son impostores. Entonces, uno tiene la sensación de que hacen las cosas por bien, no por mal; intentan demostrar que lo hacen por bien. Pero en realidad es un nivel de impostura que hace difícil de detectar, sobre todo en clases más acomodadas, que tienen más recursos intelectuales para defender la impostura.

–¿Son hombres la mayoría?

En el campo del abuso sexual sí. Porque para las mujeres, en general, en tanto el patriarcado siempre les dio a ellas las tareas de cuidar a los hijos, de bañarlos, etc., no es desconocido que cuando están bañando a un chico, cuando le están dando la teta, que se le para el pitito (al chico); les es absolutamente natural porque forma parte de la crianza, del amor, del cuidado. Entonces, puede reprimir mucho mejor todas esas cuestiones incestuosas. Los hombres, que con el patriarcado están lejos de los chicos y las chicas porque son el padre, tienen menos reprimidas esas tendencias. Ahora, en el campo de lo que es la violencia y el maltrato emocional, a veces no son primero los hombres, a veces son las mujeres. ¿Por qué? Porque el patriarcado no es de los hombres. El patriarcado también hace su agosto en las propias mujeres. Entonces, no es raro encontrar “señoras, mamás, buenas”, que agarran un cinto, un rebenque y se los pegan con todo, y después hay una denuncia contra esa mamá, porque ella está defendiendo esos valores patriarcales y los defiende a rebencazos o a cachetazos. Además, en Argentina el castigo físico no está todavía abolido.

–Recién en el nuevo Código Civil se elimina, a partir de agosto de este año.

–Claro. O sea que es increíble que en un país como el nuestro, tan intelectualizado, el actual Código diga algo así como que no puede ser sometido un chico a maltratos físicos severos. ¿Qué quiere decir severo? Ahí se puede dar cuenta uno hasta qué punto una cosa son las leyes y otra son las prácticas. A veces las leyes van adelante y a veces van muy atrás de las prácticas que va desarrollando la gente día a día.

–¡Qué panorama!

–Termino con el panorama desolador, que ya no es solamente el maltrato y el abuso de los adultos contra los niños, sino de los niños contra los niños. Ese es un problema grave de la actualidad. En función de todo el desarrollo de la tecnología, vemos que los chicos comienzan a ser muy pero muy crueles con otros niños. Lo cual pone en jaque toda la teoría de la Convención (de los Derechos del Niño), donde todos los niños son niños y deben ser protegidos. Entonces: un niño de 11 años que tenga una conducta abusiva respecto de una niña de 8 años de su propia familia. Un chico de 9 años que le dio un palazo a otro y le hundió el cráneo. Esto siempre fue algo naturalizado: “son juegos de chicos...”.

–O “los chicos son crueles”.

–Hasta el psicoanálisis lo dice. Entonces, ese tipo de situaciones hace que uno tenga que tener una conducta diferente en cuanto a lo educativo.

–¿Y qué pasa con las agrupaciones que denuncian en general a las madres por obstrucción de vínculos, o por el supuesto “síndrome de alienación parental”?

–Efectivamente, existen falsas denuncias contra un papa y una mamá, lo que motiva el impedimento de contacto. No llegan al 5 por ciento del total de las denuncias. Pero por qué se atrincheran en esa posición. Porque, primero, es una posición desculpabilizante, o sea que ellos no son culpables de haber producido cualquier cosa que hayan producido, cualquier maltrato. Después porque intentan generar en la sociedad una victimización de aquellos que defienden la familia. Ellos están defendiendo a la familia, exacto, a la peor familia. Eso es lo que ellos defienden y lo hacen de maneras basadas en la impostura. Se apoyan en síndromes como el de alienación parental que es una aberración científica en todo el mundo. Le dan estatuto como si fuese algo realmente importante. Y se apoyan sobre todo en algo que para mí es fundamental, el oscurantismo. Porque nadie sabe si esos padres que están ahí tienen procesos en la Justicia por violencia, por acoso, por abuso. Yo digo: muy bien, están peleando por eso, que blanqueen sus cuestiones personales en la Justicia y después podemos discutir cualquier cosa. Muchos de ellos tienen situaciones gravísimas en la Justicia, no lo dicen y quedan ahí legitimados en algún tipo de asociación de ese tipo. Después dan vueltas al Obelisco para presionar a los jueces y conseguir dictámenes favorables, y lo consiguen. Asustan a todo el mundo. Mucha gente se ha asustado. Muchos médicos forenses se han asustado y en el momento en que tienen que poner el diagnóstico de abuso sexual prefieren poner “ni”, ni confirmo ni ratifico, que para la Justicia es “no”. Y no se quieren comprometer porque tienen miedo a las represalias. Es todo un tema.

–¿Hay algo bueno en todo este panorama?

Lo bueno de todo esto es que cuando las cosas se hacen visibles uno sabe cómo intentar resolver, generar dispositivos para eso. Y eso es algo que ha pasado en estos años. Se fueron generando cada vez más dispositivos para que las personas puedan comunicar, denunciar, y se fueron flexibilizando esos canales de comunicación venciendo un muro de silencio a veces terrible, porque a veces una maestra quería decir “a este chico le está pasando algo” y venía alguien y le decía “no digas nada porque se va a armar un quilombo terrible”. Entonces, mejor callarse: ese muro de silencio ante maltratos y abusos. Pero en general se ha avanzado en estos últimos años. También porque se genera mayor sensibilidad inclusive a nivel de lo que se llaman las “micropolíticas”. O sea, yo lo he visto, caminando por Argentina, que en los lugares donde voy generalmente hay gente preocupada por desarrollar micropolíticas. Porque a nivel de macropolíticas, por ejemplo, ayudó a mucho a esta situación de maltrato la Asignación Universal por Hijo. El hecho de que los niños tengan una Asignación Universal por Hijo le ha cambiado la cabeza a muchos pibes traumatizados, que además estaban excluidos del sistema. Pero a nivel de las micropolíticas era necesario escucharlos, entenderlos, darles bolilla y no había quién lo hiciese. Entonces, ahora hay más dispositivos en todo el país para poder escuchar a los chicos. Después se puede discutir si se hace bien o mal, pero se están generando esos movimientos y eso está bien.

Fuente. Página 12 - Por Sonia Santoro.-

domingo, 8 de marzo de 2015

SE TRATA DE NOSOTRAS


spot cedido para su publicación por el Sr.Ortega - Grupo alternativo publicitario de Santa Cruz.

Audio 3 - DÍA INTERNACIONAL DE LAS MUJERES - DECILE NO A LAS VIOLENCIAS


Audio 1 - DÍA INTERNACIONAL DE LAS MUJERES - LUCHA CONTRA LAS VIOLENCIAS


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Audios DÍA INTERNACIONAL DE LAS MUJERES - DECILE¡ NO! A LAS VIOLENCIAS


http://www.goear.com/listen/9cb9ca0/audio-1-ong-desafios-compromisos

AUDIO DÍA INTERNACIONAL DE LAS MUJERES - LIBRES DE VIOLENCIAS


jueves, 5 de marzo de 2015

VIOLENCIA DE GÉNERO EN EL ÁMBITO ESCOLAR

TÍTULO ORIGINAL. " A LAS PATADAS EN LA ESCUELA"

Un hombre que acusaba a una docente por una supuesta agresión a su hija atacó el martes pasado a la vicedirectora, que tuvo que ser operada y sigue internada. El episodio ocurrió en una escuela especial de San Fernando. El hombre está prófugo.







Un padre que retiraba a su hija de la Escuela de Educación Especial 503 de San Fernando el martes, en el cambio de turno, entró al establecimiento para quejarse porque supuestamente una maestra le había pegado dos cachetazos a la nena, de 10 años. A los gritos, y desoyendo las desmentidas de su hija, ingresó a la Dirección donde, sin mediar palabras, comenzó a golpear a la vicedirectora, Cintia Pellegrino, hasta dejarla gravemente herida. La mujer debió ser operada de urgencia y permanece internada, aunque fuera de peligro.

“Se trata de un hombre que viene con antecedentes violentos. Venía realizando amenazas, a veces con cuchillos, en otros colegios. El ataque se dio por un delirio de él en el momento de buscar a la nena”, contó a este diario Fabiana Avila, docente y psicóloga del establecimiento. “El día que inscribió a su hija les dijo a las administradoras que para él era fácil conseguir un arma y matarlas a todas”, amplió.

Según la docente y psicóloga, “la nena está escolarizada hace 5 años y constan en el legajo muchos episodios de este tipo que su padre tuvo en otros establecimientos. En el caso de esta escuela, está hace un año y se sospechaba que algo de esta naturaleza podía pasar, pero todo quedó en las actas”.

Fabiana Avila relató a Página/12 que “el hombre entró diciendo que alguien había golpeado a su hija y pidió hablar con la directora”. Consultada por las maestras, la nena negó que esto hubiera sido así, pero su padre “insistía en ver a la directora”. Como la mujer no estaba, “le empezó a pegar a la vicedirectora hasta tirarla al piso y una vez ahí a darle patadas. Cuando terminó de golpearla, les dijo a las mujeres” que estaban presentes e intentaron reducirlo y proteger a Pellegrino, “que iba a volver al otro día para matarlas a todas”. Después del episodio, “hubo que esperar a la ambulancia como por 15 minutos” y finalmente se llevaron a la vicedirectora al hospital.

Luego de ser atendida, “en lugar de permanecer internada, Cintia fue trasladada por la policía para declarar”. “Mientras realizaba la denuncia en la comisaría, se descompensó y debió ser internada en una clínica privada del partido de San Isidro, donde fue operada de urgencia”, detalló la inspectora de la Región educativa VI, Claudia Betancour, y aclaró que la docente se recupera de la intervención que tuvo que atravesar luego de ser reingresada.

En el caso intervienen la inspectora de la modalidad especial a la que pertenece la escuela y el inspector distrital, quienes radicaron la denuncia en la Fiscalía. “Estamos sorprendidos por lo que ocurrió. Nada hizo prever que esto iba a ocurrir. Ahora esperamos que actúe la Justicia mientras trabajamos en la contención de los docentes, alumnos y padres de la comunidad educativa”, expresó la inspectora regional, Betancour.

“Esto no pasa en todos lados, discapacidad y vulnerabilidad social son dos factores que combinados facilitan estos episodios. No pasa en los entornos con dinero. Hay casos que no podemos manejar en estas escuelas porque no se trata de centros terapéuticos sino de establecimientos educativos, hay situaciones que no se pueden tratar en el ámbito escolar”, reflexionó Avila.

A la Escuela Especial número 503, ubicada en Lavalle, entre Costa y General Pinto, de San Fernando, asisten diariamente alrededor de 70 chicos. Tiene diversos proyectos de huerta y música que apuntan a integrar a la comunidad y a los padres. Los estudiantes cursan nivel inicial, primario y secundario. Además se realizan trabajos de atención a niños con dificultades corporales y psicomotrices.

Los chicos que concurren tienen trastornos emocionales, retrasos madurativos y déficit visual. La escuela, ubicada en el centro de la ciudad de San Fernando, ayer no tuvo clases y mañana recibirá el acompañamiento del equipo psicopedagógico para retomar la actividad normal de forma paulatina.

“Ahora el hombre se fue, se ve que tenía todo pensado porque algunos lo vieron que dejó la moto cerca para escaparse y dicen que toda la familia se fue de la casa donde viven”, contó Avila y añadió que “no recibimos mucha ayuda de representantes, esto lo encaramos en soledad con las docentes, tanto el episodio como los primeros trámites”. “Decidimos en asamblea realizar una marcha el jueves (por hoy) y trabajar para protocolizar estas situaciones. Esperamos la llegada de gente de Educación Especial de La Plata. Hoy es este caso, le pudo pasar a cualquier escuela, queremos apoyar a nuestra compañera que ahora está con fisura de pómulo y requerirá otra intervención para reconstituir el cráneo”, señaló.

La Federación de Educadores Bonaerenses (FEB) consideró que la agresión física a Pellegrino “es el episodio de violencia contra docentes más grave registrado en la provincia”. Según explicaron en el gremio, el autor del ataque “tiene pedido de captura dispuesto por el fiscal Facundo Osores Sole”.

Fuente. Página 12 - Informe: María Fernanda Rezzano.

ARGENTINA: FEMICIDIOS 2014. "MATAN A CINCO MUJERES POR DÍA"


Desde 2008 se produjeron 1808 femicidios, a razón de cinco mujeres asesinadas por semana. Más de la mitad fueron cometidos por la pareja de la víctima. Es más peligrosa la casa que la calle.





Cinco mujeres por semana, en promedio, fueron víctimas de femicidios en los últimos siete años en la Argentina. Desde 2008, hubo un total de 1808 asesinatos por violencia de género. El dato, que refleja la cara más extrema de esta problemática social, de salud pública y de derechos humanos, fue revelado ayer por la Asociación Civil Casa del Encuentro, al presentar su informe anual sobre los femicidios registrados en 2014: en el último año la cifra fue de 277, levemente inferior en relación con el año 2013, cuando se habían contabilizado 295, el mayor número desde que la entidad empezó a realizar, en 2008, el seguimiento de los casos publicados en diarios y portales de noticias. “De todas formas, la cantidad de femicidios sigue siendo altísima”, señaló a Página/12 Fabiana Tuñez, directora de la ONG. En casi seis de cada diez hechos, el principal sospechoso o imputado fue el esposo, novio o ex pareja. Como consecuencia de los crímenes sexistas, en un año quedaron huérfanos doscientos niños y niñas, menores de 18 años. Aumentaron los femicidios de jóvenes presuntamente en situación de prostitución o trata y también los de mujeres trans. La entidad reclamó la sanción de una ley que quite automáticamente la patria potestad a los femicidas, que se garantice el patrocinio jurídico gratuito especializado en el fuero penal y civil para víctimas y la urgente implementación de un plan nacional para prevenir, sancionar y erradicar la violencia hacia las mujeres, como está previsto en la Ley 26.485, sancionada en 2009.

Las cifras surgen del Observatorio de Femicidios en la Argentina, de La Casa del Encuentro, que dirige Ada Beatriz Rico y que lleva el nombre de Adriana Marisel Zambrano, una joven asesinada a golpes en 2008 cuando tenía 28 años, en la localidad jujeña de Palpalá, por su pareja, Juan Manuel Alejandro Zerda, quien fue condenado por el hecho “por homicidio preterintencional” a sólo cinco años de cárcel. Es decir, la Justicia consideró que no tuvo intención de matarla, aunque la molió a palos. Zerda ya recuperó la libertad. Y la hija que tuvo con Zambrano, y que tenía apenas nueve meses de vida cuando la joven fue muerta, está siendo obligada por la Justicia a ver al asesino de su madre dos veces por semana. Este es un caso testigo que presenta La Casa del Encuentro para fundamentar su proyecto de ley que propone la pérdida automática de la patria potestad a quien sea condenado por el asesinato de su pareja o ex pareja, con quien haya tenido hijos.

Durante la presentación del informe de femicidios de 2014, Tuñez destacó que los relevamientos se elaboran “por ellas, las que quedaron sin voz” y enfatizó en la necesidad de lograr “una sociedad libre de violencia”. Estuvieron presentes referentes de otras entidades que luchan contra la violencia machista, como Marisú Devoto, de la Fundación Propuesta, además de la ministra de Desarrollo Social de la Ciudad de Buenos Aires, Carolina Stanley; la directora General de Niñez, Adolescencia, Género y Diversidad de la Defensoría del Pueblo porteña, María Elena Naddeo, y representantes del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación.

Algunos de los datos que aporta el último informe son:

1 -  En 2014 se registró un 6 por ciento menos de femicidios que en 2013.

2 -  El 56 por ciento fue perpetrado presuntamente por esposos, parejas, novios o amantes (34 por ciento) y ex parejas o ex novios (22 por ciento). El año anterior, el 63 por ciento tenía como sospechoso a su pareja o ex pareja íntima. En el resto de los hechos, presuntos autores son otros familiares, vecinos o personas sin vínculo aparente con la víctima.

3 -  El 15,5 por ciento de las víctimas había hecho la denuncia contra quien luego la asesina, o había obtenido en la Justicia una medida de prohibición de acercamiento o de exclusión de hogar para el agresor, un porcentaje similar al año 2013.

4  - El lugar más peligroso sigue resultando el propio hogar más que la vía pública para las víctimas de violencia de género: el 52 por ciento de las víctimas fueron asesinadas en la vivienda que compartían con el agresor (74 casos) o en la de ella (69 casos).

5 - La mayor proporción fue baleada (73 casos), apuñalada (68 casos), golpeada (54 casos), estrangulada (14 casos), ahorcada (10) o incinerada (9 casos). Los casos de mujeres quemadas fueron descendiendo notablemente en los dos últimos años (19 en 2012, 17 en 2013). una baja que se observa luego de la condena a perpetua del esposo de Wanda Taddei, el ex baterista de Callejeros, Eduardo Vásquez: se debe recordar que tras la muerte de la joven, como consecuencia del fuego, aumentaron considerablemente los casos similares, en un contexto judicial que creyó en un primer momento la versión accidental de Vásquez. Luego se probó su culpabilidad. Pero en una primera instancia recibió una condena atenuada por circunstancias extraordinarias y fue sentenciado a 18 años de cárcel. En 2013 el fallo fue revisado –y ratificado en 2014–, cuando se le aplicó la pena máxima de reclusión perpetua.

6 - Once víctimas eran adolescentes: tenían entre 13 y 18 años. La mayoría tenía entre 31 y 50 años (en 96 casos) y entre 19 y 30 (72 víctimas).

7 - 18 de los sospechosos pertenecían a fuerzas de seguridad (en 2013, habían sido 15).

8 - Hubo 7 mujeres trans víctimas de femicidio (el año anterior habían sido sólo 2) y 10 que estaban presuntamente en situación de trata o prostitución.

En el marco de la presentación del informe de femicidios, La Casa del Encuentro enumeró una serie de demandas para prevenir y sancionar la violencia hacia las mujeres, entre ellas, que se difundan estadísticas oficiales sobre la prevalencia del problema y un índice de femicidios, que no se elimine el agravante por violencia de género en la reforma del Código Penal –como está propuesto–, la apertura de Oficinas de Violencia Doméstica de la Corte Suprema de Justicia en todas las provincias, “tendientes a agilizar las medidas cautelares de protección”, y más refugios para las situaciones de emergencia, en todo el país.

Fuente. Página 12 - Por Mariana Carbajal

miércoles, 4 de marzo de 2015

REINAS Y MISSES. CUANDO LA VIOLENCIA SIMBÓLICA SE EJERCE CON EL AUSPICIO DEL ESTADO

Son parte de festejos municipales, promociones de productos, iniciativas turísticas, cualquier excusa parece buena para presentar el cuerpo de la mujer como principal atracción, mujeres que encajan en un molde preciso, cada vez más jóvenes. Los concursos de belleza en sus múltiples formas, son una práctica extendida y naturalizada, y sin embargo, chocan con la letra de la Ley 26485, que define a la violencia simbólica como “la que a través de patrones estereotipados, mensajes, valores, iconos o signos transmita y reproduzca dominación, desigualdad y discriminación en las relaciones sociales, naturalizando la subordinación de la mujer en la sociedad”. Apeladas por esta contradicción entre un Estado que legisla contra la violencia al tiempo que auspicia este tipo de eventos, asociaciones de mujeres, organización de la sociedad civil y entidades públicas han comenzado a problematizar estas prácticas, contribuyendo a visibilizar su carácter violento, instalando el debate social y, sirviéndose de la ley para ganar algunas batallas. Los casos del Bikini Open, en Puerto Madryn; la Reina del Camarón y el Langostino, en Bahia Blanca; la ciudad bonaerense de Chivilcoy, donde fue aprobada en 2014 una ordenanza que obliga al Estado a abstenerse de la organización de estos eventos; y Orán, Salta, donde también se inició el debate social por el tema. 


Foto destacada: Elección de la Reina del Langostino y el Camarón


 Octubre del 2014, miles de mujeres se dirigen desde todos los rincones de la Argentina hacia la ciudad de Salta en ocasión del concurso XXIX  Encuentro Nacional de Mujeres. En las conversaciones y los ánimos de las participantes, un prólogo trágico: Evelia Murillo, maestra rural, había sido asesinada semanas atrás por intentar proteger a una de sus alumnas de un hombre que venía a abusar sexualmente de ella. Mientras, en la misma provincia, otras nenas se preparaban, muchas con el entusiasta apoyo de sus padres y madres, para participar en el corso infantil de los carnavales de Orán, desfile de niñas pequeñas vestidas a la moda “tinelliana” que muestran sus dotes seductoras antes de la pubertad, o, como lo describe gráficamente la activista de la asociación Takuapú de esa ciudad, Silvia Jenefe, “nenas bailando delante de todos reggaetones guarangos, que hacen perreo, imágenes que rayan la pedofilia con hombres adultos bailando entre ellas, y que se registran en videos que después son subidos a internet para mayor denigración de las menores”.  Desde la organización de Jenefe, señalan el rol que la objetivización continua de las mujeres tiene en el alto índice de femicidios en la provincia.



“Venimos haciendo un monitoreo de los eventos públicos y privados, sobretodo en Orán, casos auspiciados por el estado municipal y que se llevan a cabo por empresarios de la noche que son los que manejan la cultura acá, y generan una cadena donde lo principal es la objetivación sexual  de la mujer. Corsos de conjuntos tropicales donde desfilan menores de edad, las letras de las canciones están plagadas de temas grotescos que ridiculizan y humillan a las mujeres” relata esta docente. La contradicción no se limita a que el estado autorice dichas prácticas, sino a que también las financia, otorgando, según denuncia Jenefe, fondos a los mismos empresarios de la noche, de las bailantas y las radios, que a través de la música que emiten y de los comentarios de sus locutores “cosifican a la mujer las 24 horas del día”.



Con más o menos carne a la vista, con chicas siempre jóvenes y a veces jovencísimas,  lo cierto es que la exhibición del cuerpo de la mujer, seleccionado y trabajado para satisfacción de la mirada masculina,  forma parte de las atracciones de muchas fiestas a lo largo y ancho del país. No ha sido hasta los últimos años cuando se ha comenzado a cuestionar este tipo de prácticas, visibilizando la violencia que ejercen.  La existencia de la Ley 26485 de Protección Integral de las Mujeres contra la Violencia, que por primera vez tipifica la violencia simbólica, ha dado respaldo legal a estas iniciativas. La colaboración entre organizaciones sociales y entidades públicas, junto a la creciente concientización de la sociedad, completan la ecuación.

No es un debate abstracto. El año pasado en la ciudad de Chivilcoy, provincia de Buenos Aires, se publicó la primera ordenanza que obliga a los poderes públicos municipales a abstenerse de auspiciar estos eventos. “Chivilcoy no escapa de la realidad del país, desde los últimos diez, quince años, el Estado venía organizando concursos de belleza, anteriormente existían este tipo de concursos, pero eran promovidos por organizaciones privadas” contextualiza Claudia Marengo, de la Secretaría de Género de la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA), organización impulsora de la iniciativa. “El campo sociopolítico de la ciudad posibilita que pudiéramos presentar la ordenanza, trabajamos el tema tanto desde el área de género de la CTA, como desde la Asamblea por los Derechos de la Niñez. En la búsqueda de avales vimos un quiebre importante, nos dimos cuenta de que podíamos hacer algo muy grande.”

Los avales fueron en efecto muchos, comprendieron entidades públicas como la Comisión Coordinadora de Acciones para la Elaboración de Sanciones de la Violencia de Género (CONSAVIG), la Red PAR – Periodistas de Argentina en Red. Por una comunicación no sexista-, personalidades como Eva Giberti o la periodista Mariana Carbajal, o la Madre de la Plaza de Mayo de la Plata Adelina de Matti quien aportó apoyos desde esa ciudad. También militando en la calle descubrieron, en las adhesiones particulares, a una población joven concientizada sobre este tipo de eventos. Una propuesta con un gran respaldo que se tradujo en una rápida aprobación: a mediados de noviembre del año pasado “participamos en el plenario de concejales, fundamentando el proyecto y pudimos ver que había bastante aceptación”. Sólo un mes después, la ordenanza se trasladó al recinto y en la última reunión del año del Consejo Deliberante, con el voto favorable de 8 de los 13 concejales presentes se dio vía libre a la ordenanza. El resto se abstuvo, pero ninguno adujo desacuerdo con el contenido para hacerlo, nos narra Marengo. Ya antes de la votación, el Intendente de la Ciudad, Darío Speranza, había anunciado que durante su mandato no se auspiciarían este tipo de eventos.

Otro funcionario público, el director del Instituto Cultural de Bahía Blanca, Sergio Raimondi, tuvo que posicionarse cuando la asociación Acciones Feministas le invitó, el año pasado, a que “pusiera a consideración el cese de las elecciones de reina dentro de las actividades culturales vinculadas con el organismo que representa”. Lo hizo favorablemente, retirando el auspicio a este tipo de actividades durante su mandato.  En la nota, le recordaban que “estas elecciones son selecciones discriminatorias basadas en estereotipos opresivos de mujeres y niñas”, y “refuerzan concepciones patriarcales de los roles de las mujeres  en la sociedad, incluida la cosificación y degradación de las niñas, y generadoras de otras violencias”.  Silvia Bajo, integrante de Acciones Feministas y firmante de la nota, nos relata cómo su organización viene impulsando “la visibilización de esta práctica como una forma más de violencia”. En la investigación que la organización llevó a cabo previamente, pudieron constatar la proliferación de “festejos entorno a una actividad productiva que ineludiblemente traen aparejada una elección de la reina, central para la fiesta” observando que, de tan naturalizado que está este tipo de evento “no se había prácticamente cuestionado”.


Al cuestionarlo en Bahía Blanca, en particular frente a la elección en Semana Santa de la Reina del Camarón y el Langostino con su anual desfile en concurso3tanga, la nota dirigida a Raimondi se hizo pública, llegó a los medios, se generó el debate. Y aunque a veces se presentó en los medios como si se tratara de un enfrentamiento entre mujeres,  feministas contra postulantes a reinas, lamenta Bajo, el debate al menos quedó instalado. Además, la CONSAVIG respaldó la iniciativa, presentando una nota no sólo para el caso de Bahía Blanca, sino con destino también a otras municipalidades. Acciones Feministas se dio cuenta de que sus esfuerzos tenían una respuesta social “cuando nosotras decimos ‘¿Qué hace un intendente, diputado o diputada observando a una chica desfilar en tanga?’, este mensaje llega”. Frente a esta constatación, Bajo reconoce que persiste, en particular entre quienes promueven el evento, el argumento de la libertad de elección: “Si las chicas quieren hacerlo, cuál es el problema, se preguntan”. “Pero en este debate no se cuestiona a las chicas, lo que se cuestiona es el papel del Estado”, subraya Bajo.

En esta idea incidieron desde 2003, el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI) y otras organizaciones locales ante la convocatoria del OPEN BIKINI en Puerto Madryn. Alejandra Tolosa, entonces al frente de la delegación del INADI y actualmente integrante del Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de la Mujer (CLADEM) nos cuenta como “cada año presentamos notas dirigidas a la gestión municipal, a otros auspiciantes privados y al organizador, poniéndoles en conocimiento sobre la existencia de la ley, el significado de violencia simbólica, y lo que entendíamos que implicaba este concurso. En 2012 el organizador, privado, pensó que estaban prohibiéndole el concurso y no lo organizó, así se generó un debate que llegó a los medios”.

El OPEN BIKINI volvió a la ciudad por dos años más, hasta que en 2015 se desplazó a Playa Unión, Balneario de la Ciudad de Rawson, probablemente por falta de auspicios en Puerto Madryn, considera Tolosa.

Estrategias legales contra la violencia simbólica

Como concuerdan las personas con la que hablamos, la Ley 26845 es una herramienta fundamental para visibilizar y dar respaldo legal a las iniciativas que persiguen retirar al Estado de la organización de estos eventos, una herramienta que puede articularse con otras leyes. “Nuestro proyecto está fundamentado precisamente en la definición de violencia simbólica así como en las leyes de protección de la niñez. Sin el marco de esta ley tendríamos que haber armado un proyecto diferente; este proyecto, como está, no hubiese sido posible” relata Marengo sobre la experiencia de Chivilcoy. “La ley es muy buena en la letra pero falta voluntad política, recursos, refugios, capacitaciones, así que mucho menos le van a dar bolilla a formas de violencia más sutiles como éstas. La ley sirve para interpretarla y trabajar, y si es difícil aplicarla a lo público, más difícil es aplicarla en lo privado, ese es el siguiente paso” reflexiona Verónica Bajo desde Bahía Blanca.

Algunos actores apuestan por reglamentar en primera instancia: condicionar o prohibir la participación de personas menores de edad y excluir las prácticas más discriminatorias (aquellas que incluyen entre sus requisitos ser soltera, no estar embarazada…) son acciones que forman parte de esta opción. Marengo admite que “hemos debatido mucho esta temática. No estamos de acuerdo porque por más restricciones que pongas la violencia simbólica sigue estando, el objetivo de estos concursos es poner a las mujeres a competir con su imagen de acuerdo a la visión del varón, y ése es un objetivo violento”. Así, si bien celebra que al menos con la regulación se empezó a hablar, “regular en sí mismo no soluciona el problema, el Estado no puede promover este tipo de eventos”. Tolosa concuerda con esta idea: “La reglamentación sirve al menos para sacar a las menores mientras este proceso lento avanza, pero lo importante es que se visibilice la violencia simbólica que supone este tipo de concursos”.

Foto destacada: Elección de la Reina del Langostino y el Camarón.

FUENTE: Comunicar igualdad. - Por Sarah Babiker