lunes, 17 de junio de 2013

EL IMPACTO DE LA VIOLENCIA DE GÉNERO EN LA INFANCIA Y ADOLESCENCIA

Jornadas organizadas por la Comisión para la investigación de malos tratos a mujeres


Madrid,  jun. 13. En lo que llevamos de año 26 mujeres y dos niños han perdido la vida por la violencia machista. Una violencia que afecta a edades cada vez más tempranas. La Comisión para la investigación de malos tratos a mujeres analiza durante el día de hoy el impacto de la violencia de género en la infancia y adolescencia. Lo hace desde distintos ámbitos y puntos de vista (jurídico, social, institucional, político, instrumental) con el objetivo de hacer visible ante la sociedad y las instituciones las repercusiones de esta situación en la que las víctimas son especialmente vulnerables.





“Siguen existiendo unos sectores conservadores que pretenden que las cosas no cambien y responden de forma violenta ante los logros de la lucha contra esa violencia”, ha denunciado Susana Martínez, presidenta de la Comisión para la investigación de malos tratos a mujeres durante la inauguración de la jornada. La experta ha ilustrado esta denuncia mencionando algunas de las mentiras –el inexistente Síndrome de Alineación Parental o las también ficticias denuncias falsas- que son utilizadas para “intentar crear conciencia social de un pretendido abuso por parte de las víctimas de violencia de género de su condición de víctimas”. Estas estrategias se combaten desde “la razón, la lógica y las estadísticas”.







Viejas actitudes y nuevos instrumentos

Martínez ha apuntado la reproducción de conductas machistas por parte de la población joven y la aparición de “nuevos instrumentos de dominio mediante el uso de nuevas tecnologías y redes sociales”.

La Delegada del Gobierno para la Violencia de Género, Blanca Hernández Oliver, ha insistido en la necesidad de “romper el silencio” para salir de la cadena del maltrato y de “radiografiar” la situación de manera que se pueda estudiar la realidad con el mayor número de datos. En ese sentido ha anunciado diversos estudios que se están realizando en estos momentos: uno sobre “ciberacoso”, un trabajo en torno al ámbito educativo y violencia de género, o una encuesta sobre violencia de género y juventud.

En cuanto a la adolescencia, la especialista ha señalado que el 21 por ciento de las llamadas del 016 están realizadas por jóvenes de menos de 30 años, que la mayor parte de las víctimas de violencia de género asesinadas tenía entre 20 y 40 años o que una décima parte de las universitarias españolas han sido obligadas a mantener relaciones sexuales sin su consentimiento.

A esto se añade que el 70 por ciento de las mujeres víctimas de violencia de género tienen hijos o hijas y que el 61 por ciento de ellas reconocen que estas hijas e hijos han padecido directamente la violencia. “Hay muchos huérfanos por culpa de la violencia de género y también menores muertos, como consecuencia de su instrumentalización en la violencia contra las madres por parte de los agresores”, ha dicho Blanca Hernández.






La delegada para la violencia de género ha defendido la Estrategia nacional para la erradicación de la violencia contra las mujeres presentada por el Gobierno a finales del mes pasado, compuesta por siete ejes de actuación:
  •  romper el silencio
  •  atender personalizadamente a las mujeres;
  •  coordinación y puesta en red de los diferentes agentes que trabajan contra la violencia de género – instituciones, organizaciones, fuerzas de seguridad, etc.
  •  formar y sensibilizar a los distintos agentes que participan en el proceso
  •  radiografiar la violencia de género y la “violencia contra las mujeres en general”, ya que “los datos son irrebatibles”
  •  atender a los grupos más vulnerables –tales como menores, adolescentes, mujeres mayores, discapacitadas, mujeres rurales, inmigrantes
  •  visibilizar otras formas de violencia contra las mujeres como son la trata, la mutilación genital o los matrimonios forzados, entre otras, y que son “consecuencia de la desigualdad entre mujeres y hombres”.


Visibilizar y denunciar

Uno de los problemas que señalan las especialistas es que los y las menores no pueden denunciar legalmente las situaciones de violencia en las que se ven envueltas, es su representante legal y el ministerio fiscal quien puede ejercitar acciones en nombre del niño o la niña. En ese sentido, piden que “se reconozca que se están viendo afectados y que se denuncie por ellos y se establezcan medidas de protección jurídica”.

Niños y niñas expuestas a la violencia de género sufren efectos similares a los que padecen sus madres, padecen consecuencias claras en su salud y, además, suelen reproducir patrones de conducta relacionados con el maltrato. Según la fundación ANAR casi un 60 por ciento de las llamadas que recibieron el año pasado, correspondían a menores de 17 años y un 12 por ciento de las llamadas eran de niñas de 13 y 14 años.

FUENTE Y FOTOGRAFÍA: AMECOPRESS

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