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lunes, 3 de noviembre de 2014

FLORES ROBADAS

Según un informe de la ONU, Argentina integra junto con Chile, Brasil, Sri Lanka y Cuba, la lista de países con mayor explotación sexual en el mundo. Un 40 % de estas víctimas de trata se inicio siendo menor.




La red internacional ECPAT en 2008 señaló a nuestro país como uno de los destinos emergentes de mayor crecimiento de Turismo Sexual Infantil ocupando el 2º lugar en Latinoamérica estimándose que se reclutan 5.000 chicos/año con tales fines. En 42 países y más de 1.100 empresas está vigente el Código de Conducta que adoptó Suecia en 2004 como un instrumento de autorregulación y de Responsabilidad Social Corporativa financiado por la UNICEF y la Organización Mundial del Turismo para neutralizar estas prácticas en los países emisores y receptores. Estas ONGs han alcanzado promisorios resultados en lugares arquetípicos como Tailandia, pero ninguno en la Argentina, donde desde cualquier locutorio se puede acceder a las subastas de “vírgenes de 12 años sin uso” o videos de violaciones de menores seguidas de muerte en las redes de pedofilia. La extensión y naturalización del negocio de la “adultización” queda evidenciado en la proyectada legalización de la pedofilia en Irak y por los casos de personajes famosos como Woody Allen, Marcial Marcel (Legionarios de Cristo), Bill Cosby, Silvio Berlusconi o de Gabriel García Márquez que en su obra “Memoria de mis putas tristes” hace afirmar a su protagonista “El año de mis noventa años quise regalarme una noche de amor loco con una adolescente virgen”. En otras latitudes hay repuestas categóricas como el boicot al libro y las movilizaciones para obstaculizar el rodaje de la respectiva película en oposición a la apología de la pederastia y la prostitución infantil que suponía.

Sorvino, embajadora de buena voluntad de la ONU para combatir la trata de personas puso de relieve el impacto del problema cuando sostuvo que en USA “una de cada tres mujeres será violada o asaltada durante su vida”. La mayor parte de las violaciones y abusos no se denuncian o se revelan después de muchos años como en los casos de Xuxa, Carlos Santana, Britney Spears, Luis Ventura o Mike Tyson.

En la Argentina la extensión y naturalización de los abusos, la trata y el femicidio tienen una difusión epidémica que puede observarse en los medios masivos a través de la propaganda y los contenidos de muchos programas. La cerveza Schneider frente a la airada reacción de diversas instituciones retiró su anuncio “perdón por buscar el roce arriba del bondi”, donde un joven “entregaba” a su hermana para evitar que un amigo emigre, naturalizando juguetonamente conductas sexistas y delictivas. La revista la TKM, destinada al público adolescente-en su mayoría femenino- que llevó el título “Cómo levantarte a un chico más grande” recomendaba mentir la edad, ocultar la identidad, de aparentar ser más grande y disimular sus gustos para acercarse al deseo del otro, difundiendo modelos femeninos que estimulan peligros latentes en la sociedad actual La nota salió la misma semana en la que la sociedad estuvo en vilo con el caso Magaly una nena de 12 años que se fugó de su casa y apareció 17 horas después, en compañía de un hombre de 24 años detenido por abuso sexual agravado, que declaró “pensé que tenía 17”. Uniformes de colegialas para las expendedoras de combustibles, venta de bikinis para niñas infantiles con relleno en la parte superior, difusión en actos municipales de cumbias con letras denigrantes para las mujeres y las niñas, clases gratuitas de raggeton financiadas con fondos municipales, concursos de belleza con la participación de menores de edad, violaciones dentro de los “boliches” bailables, todas muestras claras del generalizado incumplimiento a la Ley 26.485, de protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres.

Desde el “Bambino Veira” explicando sus “graciosas locuras”, Franchela con su “nena” en sus propios programas de TV, al “Padre Grassi” en su insólita cárcel VIP pasando por los casos de Marita Verón, Angeles Rawson, Candela, Melina Romero, Araceli y Serena, Lebbos en Tucumán, Soledad en Catamarca muestran el nivel de cómplice impunidad de que gozan los criminales que pasaron a protagonizar “pícaros” chistes de café, mientras se lincha mediáticamente con morbo a las víctimas, cuestionando su proceder y estigmatizándolas.

Las cercanías, los silencios estratégicos y el cobijo brindado por el poder en Río Negro a abusadores seriales como Marcelo Morelli (San Antonio Oeste), Fabián Villanueva y Carlos Mesa (Cipolletti), Alberto Pampín y el caso Schlageter Boulton (Bariloche), el caso Fazzanella (General Roca), por nombrar sólo algunos de los más resonantes episodios determinaron que nunca se procesara a los cómplices, proveedores de drogas, consumidores de prostitución infantil, redes de pedófilos usuarios a través de internet o de Turismo Sexual organizado por alguno de ellos. Falla la tipificación del delito por no entrelazar estas muertes con las tramas sociales que las hacen posibles, que las enmarcan en un continuo de violencias y lucro a cualquier costo. Se concluye entonces que los reos a diferencia de lo que ocurre en otras partes del mundo siempre actuaron solos, durante años, por impulsos aislados, no lucraron, no chantajearon, no amenazaron ni vendieron a los menores, ni a los registros fotográficos o videos que tomaron. De ese modo pueden volver antes a la calle. Ni el clamor popular de las marchas pidiendo justicia, ni la creciente inquietud de la comunidad por los cientos de casos que colocan a Río Negro al tope de LAS ENCUESTAS nacionales, logra detener los abusos, desarticular las redes de pedofilia o acelerar el esclarecimiento de las muertes de Otoño Uriarte o de Karen Alonso que claramente esperan y reclaman otra justicia diferente a la que recibió el caso Atahualpa.

Una justicia sospechada por sus conductas equívocas. El Dr Eugenio Zaffaroni integrante de la Corte Suprema de justicia prefirió pagar una multa contravencional a explicar el alquiler de sus propiedades para prostíbulos con menores, el Dr. Luis Moreno Ocampo propuesto para ocupar su lugar, fue abogado defensor del reverendo pedófilo “Padre” Grassi, mientras sus víctimas eran secuestradas, golpeadas y amenazadas con armas de fuego para hacer variar sus testimonios. El Dr. Miguel Ángel Pierri otro de sus defensores con la experiencia acumulada, ha encabezado la defensa de Mangieri el asesino de otra menor Ángeles Rawson. En mayo, la policía federal realizó varios allanamientos en Buenos Aires como parte de una investigación internacional y arrestó a 16 personas acusadas de traficar imágenes y que eran parte de una red internacional de pornografía infantil. La policía confiscó los artefactos electrónicos que incluían más de 10.000 imágenes aberrantes de menores, principalmente de entre 2 y 10 años, pero dejó en libertad a los perpetradores tras una indagatoria a cargo del juez nacional. Al término del año seguía en curso la investigación judicial para determinar si los perpetradores distribuían pornografía infantil, con los imputados libres.

En los procedimientos judiciales rionegrinos, no se aplican los protocolos internacionales de Palermo ni la Guía de Buenas Prácticas para el abordaje judicial niños, niñas y adolescentes de la Unicef, para investigar e indagar los casos de abusos de menores. En los tribunales de Viedma la Cámara Gessell no reúne las condiciones exigidas para habilitar su uso y validar sus resultados. No se supervisan, ni graban, ni monitorean sus actividades La formación de psicólogos forenses en técnicas de entrevistas a niñez víctimas de abuso sexual, explotación sexual comercial y trata de personas no es lo suficientemente extensa y específica como para alcanzar el perfil de especialización necesaria. Estas carencias han posibilitado que en muchos casos se recomienden revinculaciones forzadas con el agresor, como muestra el extendido uso efectuado del Síndrome de Alienación Parental (SAP) como justificativo. El SAP de autoría del Dr. Gardner un pedófilo confeso que se suicidó declarando que el mencionado síndrome era un invento suyo para beneficiar a otros pedófilos ya ha sido desechado por las Sociedades Científicas y Colegiaturas Profesionales de todo el mundo, pese a lo cual sigue aplicándose como argumento y fundamento en Río Negro. Similares carencias de Recursos Humanos se observa en los hospitales públicos de la zona Atlántica donde no se cuenta con un solo Especialista con años de posgrado en la materia o Master en Clínica de Niños y Adolescentes.

La mitad de los locutorios o cibercafés porteños ya han recibido clausuras por permitir el acceso y captación de menores con tales fines. En 220 de los mencionados se encontraron camas y cuartos reservados con cámaras para abusar de menores y registrar los delitos con el fin de comercializarlos, preservativos, alcohol no autorizado, sustancias de consumo prohibido. En los cibercafés y locutorios con internet de Río Negro: ¿Existen programas de filtro de acceso a lugares de internet inadecuados para menores, y se controla severamente su uso? ¿Cuántas multas se han realizado y cuántos locales se han clausurado por la presencia de menores en horarios nocturnos en los mismos? ¿Se ha dispuesto la obligatoriedad de disponer de cámaras de seguridad que registren las actividades de los menores que concurren, también durante los horarios escolares a jugar en red? ¿Qué utilidad brindan los cuidados de los padres en los hogares sobre el uso de internet, si los locutorios son un espacio descontrolado de acceso libre? ¿Cuáles son las acciones y los resultados de los diversos organismos y entidades con competencias sobre los menores?

Las consecuencias del abuso y la prostitución infantil sobre los afectados son devastadoras, SIDA, Embarazo y Suicidios Adolescentes, Adicciones, Depresiones, todos indicadores con expansión logarítmica en nuestro país. Una importante fuente de jóvenes esclavizados por la trata son los institutos de menores, los estratos sociales vulnerables, o los niños de zonas que ha sido expuesta a desastres (guerras, tsunamis, hambrunas, etc.) donde aparecen de inmediato interesados en adoptar o hacerse cargo de los niños. Según la actriz Demi Moore que ha formado una Asociación en defensa de los menores expuestos a la trata esto ocurre “porque es menos peligroso y más lucrativo vender a un menor que vender droga”.

El artículo 19 de la Convención Internacional de los derechos del Niño refrendada por la Argentina, obliga taxativamente a intervenir en su defensa. Sin embargo, la indiferencia y la falta de medidas para enfrentar el problema resultan evidentes. En el 2006 se votó la Ley de Protección del Niño que incluía la creación de la figura del Defensor del Niño, la Niña y el Adolescente, no solo no han cumplido con la ley sino que la comisión que debía elegirlo nunca se conformo. En la Legislatura de Río Negro se ha presentado un proyecto en el mismo sentido hasta el momento no ha llegado a recinto. El difundido caso de Marita Verón hizo albergar esperanzas de que la ley contra la Trata de personas iniciara una nueva etapa, la absolución en primera instancia de los acusados, la falta de reglamentación de la ley, de presupuestos y personal calificado para ejercer las funciones punitivas y de control y la falta, hicieron desvanecer esas expectativas por completo. La ley provincial espejo de la anterior ha seguido el mismo derrotero, sin reglamentar ni aplicar, como evidencia la cantidad de locales de alterne que persisten en todas partes. La senadora entrerriana por el Frente para la Victoria, Sigrid Kunath, presentó un proyecto de ley para establecer la imprescriptibilidad de los delitos contra la integridad sexual de los menores de edad. La iniciativa busca reformar el Código Penal y propone la inhabilitación especial perpetua cuando quien comete el delito se haya valido de su cargo o profesión. ¿Qué pasará con los conocidos médicos que revisan periódicamente a las mujeres sometidas a trata y explotación sexual en el Alto Valle que ya acumulan otros expedientes? También sería conveniente que en los colegios se implemente realmente la Ley de Educación Sexual para reforzar la prevención, la información y la ayuda a los jóvenes atrapados por este flagelo. Dijo Gandhi lo más atroz de las cosas malas de la gente mala, es el silencio de la gente buena. Es necesario que como sociedad nos interroguemos. ¿Estamos haciendo lo suficiente?

Fuente: ADN - Por Lic. Javier García Guerrero. Profesor de Posgrado de Administración de Sistemas de Salud de la Fundación Favaloro. 












viernes, 27 de septiembre de 2013

2.777 PERSONAS HAN SIDO IDENTIFICADAS COMO VÍCTIMAS DE TRATA DE PERSONAS DESDE 2009

  • Todas las víctimas sufrieron explotación sexual, excepto 89 que fueron explotadas laboralmente.



  • El Consejo de Europa considera que España ha dado pasos positivos en la lucha contra el tráfico de mujeres extranjeras con fines de explotación sexual, pero insta al Gobierno a tomar medidas para hacer frente a la trata con otros propósitos.






España es principalmente un lugar de destino y de tránsito para el tráfico de seres humanos. 2.777 personas han sido identificadas por las autoridades como víctimas de la trata en nuestro país entre 2009 y 2012, según se desprende de un informe publicado por el Grupo de Expertos en la Lucha contra la Trata (GRETA) del Consejo de Europa.

Todas las víctimas -excepto 89 identificadas en 2012- sufrieron explotación sexual. La mayoría eran mujeres procedentes de China, Brasil, Paraguay, Nigeria, Rumania y República Dominicana. Un total de 161 menores fueron víctimas de la trata en España y, aunque el Consejo de Europa dice que es un número "bajo", expresa la necesidad de un mecanismo de referencia para las víctimas menores de edad. Estrasburgo solicita, además, que las víctimas de esta lacra "reciban apoyo y asistencia apropiados", independientemente de su sexo, edad, nacionalidad y tipo de explotación, así como que tengan acceso a los servicios de salud, educación y empleo, y que puedan obtener permisos de residencia temporal.

En 2012, las autoridades españolas también identificaron a 89 víctimas de trata con fines de explotación laboral y mendicidad forzada. El GRETA señala en su informe que España ha implementado medidas positivas para luchar contra el tráfico de mujeres para su explotación sexual, pero insta al Gobierno a hacer más para erradicar la trata con otros propósitos, como la explotación laboral. Así, denuncia que la detección e identificación de estas víctimas es todavía insuficiente. El organismo europeo recuerda que el Gobierno esbozó un plan nacional para combatir la trata con fines de explotación laboral que nunca se implementó, a pesar del apoyo del Defensor del Pueblo.

El informe también señala que ciudadanos españoles fueron identificados como víctimas de la trata entre 2009 y 2011. En total 143 personas (26 en 2009, 109 en 2010 y ocho en 2011).

Violación de los derechos humanos

El delito por trata de seres humanos fue introducido en el Código Penal en 2010 y las primeras sentencias fueron dictadas el año pasado, pero España debería abordar estos delitos como "una violación grave de los derechos humanos de las víctimas", según el Consejo de Europa, que también recomienda la adopción de las medidas legislativas necesarias para convertir en infracción penal "el hecho de utilizar los servicios de una persona a sabiendas de que es víctima de la trata".

El Consejo de Europa encuentra riesgo para las víctimas durante las investigaciones y los juicios por lo que insta al Gobierno a revisar el sistema actual. En este sentido, recuerda que debe evitarse el traslado forzoso de las posibles víctimas. El GRETA considera que debe incrementarse la cooperación con los países de origen para asegurar que el regreso de las víctimas es seguro.

Estrasburgo llama la atención sobre la necesidad de mejorar las condiciones de detección de los casos de tráfico de seres humanos en las fronteras. Los expertos consideran que las instituciones españolas deben proporcionar a los agentes "capacitación especializada sobre el tráfico de personas, desde la perspectiva de los derechos humanos y con un enfoque centrado en las víctimas", con instrucciones claras sobre cómo proceder en estos casos.

El Convenio europeo sobre la lucha contra la trata de seres humanos entró en vigor España en 2009. Firmado por 40 de los 47 países miembros del Consejo de Europa, el tratado tiene como objetivo la prevención de la trata, la protección de las víctimas y la persecución de los traficantes, ligados o no al crimen organizado. GRETA se encarga de monitorizar la implementación de medidas para erradicar la trata y emite recomendaciones a los estados firmantes del Convenio.

FUENTE: EL DÍA.ES - Por Irene Castro.-

sábado, 21 de septiembre de 2013

23 DE SEPTIEMBRE DÍA INTERNACIONAL CONTRA LA TRATA DE PERSONAS

Madrid, España:- Según la Organización Internacional del Trabajo, OIT, la trata de personas afecta cada año a unas 2.500.000 personas, sobre todo a mujeres, niñas y niños de distintos países, quienes conforman el 90 por ciento de las víctimas. Después del tráfico de drogas y de armas este constituye el negocio transnacional que genera mayores ganancias. Quienes caen en las redes de los tratantes, pueden enfrentar la explotación sexual, los matrimonios serviles, distintas formas de trabajo esclavo y mendicidad forzada, y abusos de todo tipo, perdiendo sus derechos más básicos, como la libertad, la seguridad y el derecho a vivir sin ser objeto de violencias.


En este contexto, cada 23 de Septiembre se conmemora el Día Internacional Contra la Trata de Personas, cuyo fin es concienciar a los gobiernos y a la sociedad civil sobre las causas y consecuencias de este crimen que afecta a todas las regiones del mundo. La fecha fue determinada en la Conferencia Mundial de la Coalición contra el Tráfico, en coordinación con la Conferencia de Mujeres que tuvo lugar en Dhaka – Bangladesh en enero de 1999.

Datos del primer semestre de 2013

En España ese criminal negocio genera unos beneficios de más de 3,7 millones de euros y amenaza a más de 7.000 mujeres que se encuentran en situación de riesgo. Así lo aseguró el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, en su intervención esta semana ante la Comisión de Igualdad y no Discriminación de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, que se ha celebrado en el Congreso de los Diputados, en la que ofreció los últimos datos de lucha contra la trata.




En los seis primeros meses de 2013 las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado han realizado 1.237 inspecciones en lugares donde se ejerce la prostitución y han detectado que 7.114 personas se encuentran en situación de riesgo de trata con fines de explotación sexual, en su mayoría, mujeres y cinco menores de edad.

En estas operaciones se ha detenido a 446 personas -156 por trata de personas y 290 por explotación-, la mayoría hombres; el 37 por ciento de nacionalidad rumana; española, el 24 por ciento, y de Nigeria, el 19 por ciento.

Perfil de la víctima

En su intervención Fernández Díaz explicó que el perfil de víctima de trata es el de una mujer de unos 20 años de nacionalidad rumana. Se han identificado 619, de ellas 117 por trata de personas y 502 por explotación sexual. Por nacionalidades, las víctimas de trata son mayoritariamente rumanas -el 47 por ciento- seguidas de paraguayas - el 22 por ciento- y de nigerianas, el 10 por ciento. Entre las de explotación sexual, una de cada cuatro procede de Rumanía, el 17 por ciento de China y el 11 por ciento de Brasil.

Ante la Comisión de Igualdad y no Discriminación de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, el ministro Fernández Díaz reclamó la armonización de las legislaciones para ser más eficaces en la lucha contra la trata de seres humanos con fines de explotación sexual que es en la actualidad "uno de los grandes negocios delictivos", sólo por detrás del tráfico de drogas. Según datos facilitados por la ONU, en España se generan unos beneficios de 3,7 millones de euros, y en todo el mundo supera los 30.000 millones de dólares al año.

 FUENTE. AMECOPRESS.

lunes, 16 de septiembre de 2013

COLOMBIA: MUJERES LIDERAN REDES DE TRATA DE PERSONAS






COLOMBIA.-
El 8 de agosto del 2012, Jennifer Escobar Osorio viajó desde la ciudad de Pereira con destino a Colón (Panamá). Le habían ofrecido un trabajo “en zona libre, con contrato, y que ellos cubrían todos los gastos de traslado”.
Sus ‘contactos’ en la capital de Risaralda le ayudaron a sacar el pasaporte y la visa y le dieron 500 dólares. Pero cuando llegó a Colón, fue trasladada por un hombre a un bar, quien la despojó de sus documentos y dinero.
“Le notificó que adeudaba la suma de cinco millones de pesos y que el trabajo consistía en ejercer la prostitución en ese bar, trabajo que debía desempeñar todos los días”, se lee en una de las solo seis sentencias que en el último año se han proferido en el país por el delito de trata de personas.
En 5 de esos fallos, una mujer fue acusada y condenada por liderar la banda que engañó a las víctimas, que también son en su mayoría mujeres. En el país cada vez es más difícil llegar a las cabezas del fenómeno delincuencial, que es perseguido en el mundo. Una de las causas es que, por temor a venganzas, las mujeres afectadas no denuncian.
Ante la gravedad del tema, hace algunas semanas el exjuez español Baltasar Garzón pidió tipificar el tráfico de personas “como un delito de lesa humanidad” y pidió una coordinación regional de países para combatirlo.
Un estudio del 2012 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) mostró un número total de 20,9 millones de trabajadores forzados en el mundo, de los cuales 18,7 son explotados por la economía privada.

En Colombia, el Valle ocupa el primer deshonroso lugar donde más se denuncia el delito de trata. El año pasado, 18 víctimas fueron repatriadas y este año ya son dos, según la Secretaría de Gobierno de ese departamento.
Además de Valle – que tiene el 41 por ciento de los casos– las principales regiones más afectadas en 2012 por el número de víctimas fueron Antioquia, con el 22 por ciento; Quindío, con el 16 y Risaralda, con el 13 por ciento. Hoy ese escalafón se mantiene, según la Policía, aunque el número de casos se redujo en un 26 por ciento, tras las capturas que se han dado a algunas de las redes que utilizan a las mujeres para llevarlas a otros países con falsas expectativas.
Así le ocurrió a Jennifer, que, enterada de las condiciones del supuesto empleo, que no correspondía con lo que le habían ofrecido, decidió escapar del sitio a donde la habían internado. Al día siguiente logró llegar hasta el aeropuerto de Ciudad de Panamá. “Una vez comentó lo que le había sucedido recibió ayuda de la aerolínea, quien le cambió su tiquete de regreso para ese día a las nueve de la noche”, dice la sentencia.
Su caso fue denunciado y un juez condenó recientemente a Jenny Marcela Ramírez Agudelo de 31 años y Leidy Paola Rodríguez Portela, de 23, a 8 años y seis meses de prisión por el delito de trata de personas. Sin embargo, el juez les concedió prisión domiciliaria.

El Gobierno asegura que la trata de personas es el tercer negocio ilícito más rentable para el crimen organizado en el mundo, después del tráfico de estupefacientes y de armas. La trata interna, la explotación dentro del país, representa un 27 por ciento de los casos identificados a nivel mundial. Hoy se adelantan más de 350 investigaciones por el delito.

FUENTE: EL TIEMPO.COM  - REDACCIÓN JUSTICIA


domingo, 15 de septiembre de 2013

MEDIA SANCIÓN DE SENADO: UNA NORMA PARA COMBATIR LA TRATA

El Senado aprobó el proyecto que prevé penas de prisión a los usuarios de la trata de personas con fines sexuales. De acuerdo con la edad de la víctima, la condena pueden llegar a los 15 años. Ahora la iniciativa debe ser tratada por la Cámara de Diputados.

El cliente será condenado si sabe o debería saber que la persona es víctima de trata.Imagen: Luciana Granovsky

El Senado abrió la puerta a la penalización del “usuario o cliente de trata de personas con fines sexuales”, al dar media sanción a un proyecto que prevé condenas de entre 4 y 15 años de prisión, de acuerdo con la edad de la víctima. La iniciativa, que recibió 41 votos favorables y una abstención, estipula que será penado quien “utilice o procure servicios sexuales de una persona sabiendo o debiendo saber que es una víctima de trata de personas”. El proyecto fue elaborado por Aníbal Fernández, Graciela Di Perna y Sonia Escudero, y ahora, con la media sanción, será girado a la Cámara de Diputados, donde aguarda tratamiento una iniciativa similar pero menos específica, en la que la diputada Marcela Rodríguez proponía castigar a los clientes de prostitución en general.

El proyecto aprobado por el Senado propone incluir como artículo 127 bis del Código Penal estipulaciones específicas para los clientes de trata con fines de explotación sexual. El texto prevé que quien “utilice o procure servicios sexuales de una persona sabiendo o debiendo saber que es una víctima de trata de personas será penado con prisión de 1 a 4 años”. Las penas serán de 4 a 6 años de prisión cuando el cliente se valga de abuso de autoridad, amenaza o como recepción de pagos para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre la víctima; cuando sea ascendiente, descendiente, cónyuge, afín en línea recta, colateral o conviviente, tutor, curador, autoridad o ministro de cualquier culto reconocido o no, o encargado de la educación o de la guarda de la víctima. La misma pena les cabría a los clientes que fueran funcionarios públicos o miembros de una fuerza de seguridad, policial o penitenciaria.

Cualquiera sea la hipótesis, que la víctima tenga 18 o menos años será considerado un agravante. “Cuando la víctima fuera menor de 18 años, la pena será de 5 a 10 años de prisión” y si la víctima es menor de 13, “la pena será de 6 a 15 años de prisión”, establece el proyecto.

El juez federal platense Carlos Rozanski, quien asesoró en la redacción del proyecto, explicó en diálogo con este diario que la ley, de ser aprobada, es aplicable en la práctica y tiene el potencial suficiente para luchar contra la trata con fines de explotación sexual. “La persona que es comprada, vendida, robada, alquilada, lo que se pueda ocurrir que hagan las redes, todo eso es hecho para un futuro cliente. Si no existiera demanda, si no hubiera cliente, nadie cometería el delito de trata. ¿Por qué? Porque no ganaría nada. El cliente es el objetivo por el cual se roba y se secuestra.”

En los argumentos del proyecto, Fernández, Di Perna y Escudero señalan que los clientes, en casos de víctimas de trata para explotación sexual, “asumen la complicidad de la esclavitud a la que se ven sometidas mujeres y adolescentes encerradas en burdeles, whiskerías o sitios similares”, y detalla este delito como “violaciones a los derechos humanos fundamentales de mujeres, niños, niñas y adolescentes, así como también de personas transgénero, travestis e intersex” además de ser “un atentado a la dignidad, a la integridad sexual y a la libertad de la persona”. Entre 2008 y principios de 2013, agregaron, fueron rescatadas 4321 víctimas: 169 en 2008, 439 en 2009, 569 en 2010, 1576 en 2011 y 1568 en 2012.

Para el proyecto, la penalización del cliente en casos de trata debe complementar la Ley 26.364, que tipificó específicamente el delito de trata y modificó lo que hacía la Justicia con “aquellos casos judiciales que antes de su vigencia eran caratulados como explotación sexual comercial infantil, secuestro no extorsivo, reducción a servidumbre, tráfico ilícito de inmigrantes y amenazas, entre otros”.

En estos casos específicos, “la introducción de los vocablos ‘cliente’ y ‘demanda’ (...) avanza sobre la pretensión de enmascarar la complicidad de quien paga para ejercer su poder dominante sobre las víctimas y permite visualizar abiertamente la responsabilidad del usuario en los delitos contra la integridad sexual”.

En diálogo con este diario, Rozanski observó que la expresión “sabiendo o debiendo saber” en referencia al cliente y la situación de la víctima es clave. “Lo que define que un cliente sabe o debería saber es el contexto donde se produce la demanda –señaló el juez–. El contexto en el que está la víctima de trata es inequívoco para el cliente.” En los fundamentos, el proyecto se detiene también en esa diferenciación. El “sabiendo o debiendo saber (...) permitirá al juez una mirada más contextualizada en cuanto a, por ejemplo, el lugar donde ocurrió, las condiciones de las víctimas y las cuestiones conexas con las agravantes. Estos factores destierran la exigencia de un conocimiento pleno del cliente-usuario que puede erigirse en una trampa formal en una temática que ya las tiene, y en cantidad”.

FUENTE: PÁGINA 12

jueves, 1 de agosto de 2013

SE DESCONOCE EL PARADERO DE 180 MIL MUJERES EMIGRANTES EN MÉXICO

México, DF. Alberto Xicotencatl, director de la Casa del Migrante de Saltillo, informó que se desconoce el paradero de 180 mil mujeres migrantes que entran al país por la frontera sur de México cada año (90 por ciento del total), situación que atribuye a secuestros de las redes de trata de personas y bandas delictivas, que las ubican en su paso por territorio nacional.







Según datos de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), al país entran 400 mil migrantes al año, mientras que los albergues y centros de Derechos Humanos en el sur de México reportan que la mitad son mujeres, por lo que se estima que 200 mil intentan llegar a Estados Unidos.

Sin embargo, Xicontencatl detalló que la Casa del Migrante de Saltillo y otras agrupaciones defensoras calculan que de esas 200 mil mujeres, sólo llega el 10 por ciento a la frontera norte de México, ya que por cada 10 hombres atendidos sólo hay una mujer, y del resto se desconoce su paradero.

“No sabemos dónde está (esa población) y cuál es su situación”, dijo el activista. Asimismo dio cuenta de que estas mujeres utilizan otras vías de traslado, como los autobuses, rutas en apariencia menos riesgosas que el tren de carga conocido como “La Bestia”.

Asimismo Alberto Xicotencatl detalló que en su trayecto las migrantes reciben amenazas contra sus hijas e hijos, son sometidas a violencia sexual, acoso y tocamientos, por lo que las definió como un grupo vulnerable e invisibilizado, blanco de las redes de trata con fines de explotación sexual y laboral.

El defensor participó en la presentación del informe “Saltillo, Coahuila. México, un lugar de tortura a personas migrantes”, en el que se documentan 35 casos de migrantes torturados y en los que se incluye el testimonio de una mujer centroamericana que fue golpeada, amenazada y sacada junto con sus tres hijos y su prima de su casa por policías municipales, quienes agredieron al padre de los niños y violaron a su prima.

Aunque la mujer ya abandonó Coahuila y no quiso denunciar, en el informe se acusa que la policía preventiva municipal tortura y detiene a migrantes para sembrarles droga, y así obligarlos a inculparse ante el Ministerio Público, situación que va en aumento, informó Xicotencatl.

Cabe destacar que Saltillo es un lugar de tránsito para las y los migrantes y aunque Coahuila es un estado fronterizo, para estas personas no representa un territorio en el que decidan quedarse a radicar; sólo pasan por ahí en su rumbo a Reynosa o Nuevo Laredo, Tamaulipas, y así llegar a Houston, Nueva York o recientemente se ha sabido que a Carolina del Norte.

FUENTE: AMECOPRESS - Foto: Retomada del sitio somosmigrantes.org

miércoles, 15 de mayo de 2013

JAPÓN:" LAS EXCLAVAS SEXUALES FUERON UNA NECESIDAD"


Se calcula que hasta 200.000 mujeres de países ocupados por Japón entre 1910 y 1945 fueron forzadas durante aquellos años en burdeles militares, llamados eufemísticamente "casas del confort". (US National Archive)







El alcalde de Osaka aseguró que las "mujeres de confort" asiáticas que fueron forzadas por el ejército japonés a prostituirse durante la Segunda Guerra Mundial fueron una "necesidad" para mantener la disciplina.

"Cuando los soldados arriesgan sus vidas bajo las balas y hay que ofrecerles reposo en algún lado, está claro que se necesita un sistema de mujeres de confort", dijo el alcalde Tory Hashimoto.

Según la mayor parte de los historiadores, unas 200.000 mujeres asiáticas -principalmente coreanas, chinas y filipinas- fueron convertidas en esclavas sexuales en los prostíbulos militares japoneses.

Las declaración del alcalde de la principal ciudad del oeste de Japón generó reacciones de indignación similares a la que había provocado el año pasado el alcalde de Nagoya (centro) cuando puso en duda la existencia de la masacre de Nankín de 1937 por parte de las tropas niponas, en la que, según China, fueron exterminadas 300.000 personas.

"Nos decepciona profundamente que una personalidad oficial defienda crímenes inhumanos semejantes", declaró a la AFP un portavoz del ministerio surcoreano de Relaciones Exteriores.

"Estamos conmocionados y furiosos", replicó por su lado la portavoz de la cancillería china, Hong Lei. "El futuro de Japón dependerá de la manera en que se enfrente a su pasado", agregó.

Japón ya presentó disculpas por esos "crímenes" pero negó cualquier responsabilidad en el trato que los burdeles reservaban a las mujeres esclavizadas.

El alcalde de Osaka, uno de los dos principales líderes del Partido de la Restauración de Japón, admitió que las mujeres fueron enroladas a la fuerza, pero atribuyó ese hecho a "la tragedia de la guerra".

El secretario general del gobierno, Yoshihide Suga, se negó a comentar las declaraciones del alcalde pero recordó que Japón reconoce los sufrimientos infligidos por Japón a los pueblos vecinos durante la Segunda Guerra Mundial.



(Fuente: Agencias) . DIARIO TIEMPO SUR

lunes, 29 de abril de 2013

MÉXICO: NADIE ES AJENO A LA TRATA DE PERSONAS


Zacatecas.- Hannia Constanza Echeverria Cerisola, directora general contra la Trata de Personas de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), de la quinta Visitaduría, alertó que aún cuando podría verse como un problema lejano, nadie esta ajeno a sufrir trata o tráfico de personas.

ESPECIALISTA

Al presentar el taller Trata de personas, la esclavitud del siglo XXI, aclaró que algunos de los casos vigentes, es el de los infantes indígenas, cuando por extranjeros y sin permiso o trámite legal son arrebatados de sus familias.

Lo anterior, llevado a cabo ilegalmente y con la finalidad de que al arribar a su país, los niños sean registrados como propios y sin que las autoridades mexicanas conozcan la calidad de vida que llevan tanto los raptores como los recién nacidos.

“A diferencia del tráfico de personas, la trata no siempre implica el cruce de una frontera o varias fronteras; y el dinero no es fundamental para realizarla, sino que mediante el chantaje se le inventan a las víctimas deudas ficticias para someterlas”, declaró.

“En el tráfico de personas, el dinero es un valor implícito en el traslado, que puede ser un acuerdo de voluntades, además de que la relación entre la víctima y la persona (que trafica) termina llegando al destino”, detalló la representante de la CNDH.

Al contrario, en la trata de personas puede continuar la explotación, laboral o sexual, una vez que se llega al destino definido por el victimario, además de que se recurren a engaños para esta situación, comentó.

Destacó que en el caso de los varones es más difícil la denuncia, porque la idea de masculinidad que se tiene, propicia que la víctima no denuncie este delito ante el Ministerio Público; “los hombres también son abusados sexualmente”, aseveró.

“Es un delito contra el estado, porque atenta contra el individuo y es una forma de esclavitud en este siglo”, Echeverria Cerisola


Echeverría Cerisola, advirtió que una forma de combatir este problema es no consumir pornografía, pues sirve “para salvar a dos o tres personas” de la trata o del tráfico, aún cuando en algunos casos se realizan productos videográficos o fotográficos con el consentimiento de las personas.

Expuso que otro factor económico que propicia esta situación, son las condiciones de pobreza que se viven en algunas regiones del país, donde se renta o vende a las mujeres, a cambio de ciertos beneficios monetarios.

Con la intención de sensibilizar a la población y aplicar estrategias preventivas para evitar esta situación, recordó que la trata pudiera caracterizarse por la explotación sexual de las personas, las adopciones ilegales, la venta de mujeres, la mendicidad u otras actividades, donde la característica es que las personas son obligadas a llevar a cabo las acciones.

Alertó que las autoridades deben evitar la doble victimización, pues en algunos ministerios públicos no atiende adecuadamente a las personas; ejemplifico a las personas que se prostituyen, pues precisó que suelen decir “que están ahí porque quieren”.


FUENTE: ntr - Zacatecas .com

lunes, 15 de abril de 2013

ESPAÑA. BURDELES SIN SALIDA



  • Muy pocas víctimas de la explotación sexual logran escapar de la mafia y retomar la vida común
  • Ni las operaciones policiales ni los procesos judiciales les ayudan a romper las cadenas





Una mañana, Marcela se despertó en otra cama. Sábanas limpias. Se desperezó y pensó en las últimas horas. Había llamado al teléfono de emergencias en mitad de la noche. No podía escapar del club porque estaba en medio de la carretera, en ninguna parte. Los trabajadores de la ONG fueron a buscarla en coche. Las únicas posesiones que se llevó en la huida eran lo que tenía puesto. Cuando salió del prostíbulo todavía le escocían los golpes del proxeneta. “Se acabó la violencia”, pensó, y cerró la puerta.

Pasó seis meses en ese primer piso de acogida. “Empecé a sentirme acompañada. Antes vivía rodeada de 50 mujeres y estaba muy sola. Tiraba de alcohol y drogas para salir adelante”. Todo había comenzado un año antes, en 2005, cuando Marcela, hoy con 34 años, llegó de Brasil animada por una vecina que le propuso un trabajo en España con el que ahorrar para terminar sus estudios de derecho. “Me dijeron que iba a cuidar niños. El viaje fue de São Paulo a Francia y Vigo, y después en furgoneta hasta Portugal. Al llegar me quitaron el pasaporte y me dijeron que les debía 5.000 euros. Me prostituyeron en clubes de Portugal y luego de Sevilla, todos del mismo dueño. Me llevaron a Madrid y hubo una redada en mi prostíbulo. Nos tenían aleccionadas para que dijéramos que estábamos allí voluntariamente y nos amenazaban con atacar a nuestras familias. Así que no conté nada y en cuanto salí del calabozo volví al mismo sitio a hacer lo mismo. No veía alternativa”. Durante ese tránsito, Marcela tuvo su primer contacto con APRAMP, una asociación de ayuda a víctimas de explotación sexual. “Al principio no me fiaba, pero me ofrecieron asistencia sanitaria y empezamos a hablar”, cuenta en conversación telefónica.

Hasta que el día en el que arranca este relato recibió una paliza. “Me dije: ‘Hasta aquí’, y llamé”. Iniciaba un camino que desde la distancia se ve tan empinado como el de la propia explotación: la dura convivencia con mujeres nerviosas, heridas; digerir recuerdos y humillaciones; buscar trabajo con un decreto de expulsión pendiendo sobre la cabeza desde su paso por el calabozo. El proceso psicológico duró tres años. “Cuando vi que podía hablar de ello sin llorar, me di cuenta de que lo había asimilado”. Su primer trabajo fue cuidando ancianos, y ahora, después de cinco años de formación como mediadora social, cada noche recorre con la unidad móvil de APRAMP los polígonos industriales, clubes y pisos invisibles por los que penan las víctimas de trata. Les explica cómo se da el portazo.
De las miles de mujeres con las que he trabajado, habrá logrado salir apenas una docena”, comenta un policía


La sofisticación de la industria sexual ha creado un mercado mundial de 11 millones de explotadas, según la ONU. Un estudio de Eurostat sobre trata publicado el viernes asegura que entre 2008 y 2010 las víctimas aumentaron el 18%. Las noticias sobre operaciones policiales contra la trata en España, uno de los principales receptores de mujeres llegadas con engaños y abusos de todos los rincones pobres del planeta, se detienen en la foto fija de los proxenetas esposados. The end. Pero ese efecto cinematográfico no se da en la vida de las mujeres. La mayoría, como ocurrió con Marcela tras su redada, vuelven al día siguiente al club, desorientadas en un mundo del que desconocen las reglas: ¿dónde se busca trabajo?, ¿qué me va a hacer la policía si me encuentra sin papeles?, ¿quién va a ayudar a una puta? Otras se lanzan a la libertad saltando barreras administrativas y miedos. Miedo como el que ha paralizado a importantes testigos de la operación que hace unas semanas desarticuló en Andalucía una red que explotaba a 400 mujeres. La investigación concluyó con 52 imputaciones y el cierre de seis clubes. Los 10.000 folios del sumario del caso desvelan un universo violento y retorcido. Un negocio de carne con sucursal en Brasil.

Y al final de la cadena, mujeres, algunas sin papeles, que debían dormir en el club, en las mismas habitaciones en las que tenían relaciones sexuales y rodeadas de gorilas y mamis. Los jefes las amenazaban con domesticarlas “a palos” y les obligaban a acostarse con ellos, y cuando lo hacían con un cliente, el dinero del primer encuentro iba íntegro al club. Trabajaban 12 horas diarias y debían abonar 50 euros por descansar cuando menstruaban y entre 150 y 200 por abandonar el recinto. Pese a todos estos horrores, las testigos protegidas han comenzado a vacilar en su primera declaración, algo frecuente con los proxenetas. Esas mujeres han sentido el tirón de las cadenas invisibles que describen las protagonistas de este reportaje.




Las prostitutas a las que Marcela logra convencer para que escapen de las mafias acaban pasando por las oficinas de su ONG. La asociación tiene en el centro de Madrid un taller en el que aprenden costura ejecutando arreglos para boutiques del barrio. Un martes de marzo, una asistente social acompaña a las alumnas, la mayoría testigos en protección, mientras diseñan delantales. Una de ellas tiene 14 años; otra, 16, como muestra de que las redes están tratando con víctimas muy jóvenes (“es lo que está de moda”, cuenta Marcela; “en mi época éramos las brasileñas, pero ahora el mercado de carne pide esto”). Mientras las máquinas de coser traquetean, se puede visitar la sala de cursos, vacía. Está forrada de murales con dibujos de apariencia infantil. En uno se ven dos monigotes: uno femenino y el segundo masculino con un cuchillo y un bocadillo que dice “mátala”. Otro mural identifica los alimentos con vitaminas y minerales. Ana Delgado, la trabajadora social, explica que tratan con mujeres de perfiles heterogéneos: “Algunas llegan muy formadas, pero hay otras que tienen que aprender todo desde cero. Han vivido aisladas, y al romper se encuentran con un país, un idioma y una vida que desconocen”.

Los cursos que imparte la asociación (castellano, cuidados geriátricos, costura…) son una toma de contacto con la formación profesional, pero también una terapia. “En los talleres aprenden a no frustrarse y adquieren disciplina y horarios, que a veces les cuesta mucho. Como conocemos su situación, sabemos que hay que ser flexibles”, cuenta Delgado, detallando lo elástico que es el concepto de flexibilidad: “Algunas que llegan con la unidad móvil tienen cargas y facturas, y al principio siguen en la calle, con lo que eso implica”. Unas 40 asociaciones trabajan con víctimas de trata en todo el país. Sus prestaciones son confidenciales y gratuitas, e intentan ofrecer un servicio integral que comprende alojamiento, tratamiento psicológico, de inserción sociolaboral y asesoría jurídica. El proceso dura hasta año y medio.

La ley establece un periodo de reflexión para que la víctima denuncie. Solo 98 de 763 lo hicieron en 2011

Las mujeres llegan por vías diferentes: las mediadoras, los servicios sociales, policía, hospitales y, en casos excepcionales, por clientes de prostíbulos que detectan que son explotadas.

El proceso mediante el que la policía identifica a una víctima es el más fácil de explicar por su carácter rutinario. Tras una intervención, por ejemplo en un club de carretera, los agentes de la Unidad Central contra las Redes de Inmigración y Falsedades Documentales (UCRIF) pasan entrevistas individuales de tres o cuatro minutos a las prostitutas. Un apartado del cuestionario en el que reseñan los indicios de trata que han apreciado revela la dureza de los casos. Además del miedo o la mentira compulsiva, uno de los indicios más visibles es la “dificultad para caminar o sentarse, lesiones, desgarros, magulladuras en los órganos sexuales, irritación del área anogenital”, o en menores, “conductas y conocimientos sexuales impropios para su edad, como conductas sexualmente obsesivas o seductoras”. Aun con indicios, la identificación es muy difícil si la mujer niega los hechos. En 2011, 14.730 fueron consideradas posibles víctimas de trata, pero solo se llegaron a identificar 1.082, según el Ministerio de Interior.

Incluso las identificadas suelen negarse a presentar una denuncia. Lo hagan o no, la ley ofrece a toda víctima un periodo de reflexión (un mes renovable por un segundo) para decidir si colabora con la policía. Como la inmensa mayoría son extranjeras, denunciando acceden a los beneficios que acuerda el artículo 59 bis de la Ley de Extranjería a quienes colaboran con la justicia: permiso de residencia y trabajo. Aun así, de 763 periodos de reflexión ofrecidos en 2011, solo los aceptaron 98 mujeres.

Dado que la denuncia abre un mayor abanico de posibilidades de inserción, las ONG suelen recomendarla, pero no siempre. “A veces no es lo más adecuado. Nosotras asesoramos sobre las ventajas e inconvenientes, y algunas mujeres consideran que no es lo adecuado para ellas”, explica una trabajadora de la asociación catalana SICAR. Colaborar con la policía no solo puede suponer un calvario de interrogatorios y recaídas anímicas. También entraña peligros, especialmente para los familiares que quedan en el país natal de las víctimas a merced de los tentáculos locales de las mafias.

Frustración y reveses

Los esfuerzos para generar confianza en las mujeres y animarlas a denunciar sufren un revés cada vez que se conocen hazañas como las de José Manuel Pulleiro Núñez, el violento jefe del club La Colina y uno de los implicados del caso Carioca. Hace unos días volvió a prisión después de que la juez Pilar de Lara dictaminase que había utilizado sus cuatro meses de libertad condicional para ir visitando a las mujeres que declararon contra la trama mafiosa que en Lugo hermanaba a guardias civiles, policías y proxenetas. Pulleiro no ha sido el primero en acosar a testigos del caso. Desde el primer día, las extrabajadoras del burdel han recibido amenazas. Muchas han regresado a sus países de origen, y otras, a la vida de club.

Luis se ha topado con más de una historia como esta. Luis es el seudónimo tras el que se oculta un miembro de la UCRIF en Madrid. En su trabajo ha aprendido lo intensa que puede ser la palabra frustración. Ha visto disminuidas psíquicas esclavizadas por familiares; ha descubierto que, para dominarlas mejor, los proxenetas prefieren a mujeres vulnerables, las más pobres, las que tienen un hijo enfermo; ha comprendido que las chinas o las nigerianas amenazadas mediante vudú se niegan a denunciar por terribles que sean los abusos; ha visto compañeros que perdían testigos a las que las mafias chantajeaban enviándoles vídeos de violaciones de amigas; ha participado en redadas en locales con 200 mujeres de las que no ha salido ningún testigo. Luis habla, y sus palabras suenan llenas de desencanto. “Y eso que ahora estoy más positivo, pero hay épocas en las que es muy duro”, cuenta frente a un menú de bar. “Algunos juzgados pasan de estas operaciones porque requieren muchísimas escuchas y permisos y los colapsan. También hay casos que se basan en el testimonio de una chica que después de tres años se echa atrás cuando se rompe el secreto procesal y teme represalias”.

No se ha implantado aún la norma europea que declara innecesario que haya denuncia para asistir a la mujer
Luis coincide con el resto de entrevistados en que la ley de protección de testigos hace aguas, pero cree que sigue siendo otra vulnerabilidad la gran razón de que demasiadas mujeres se queden paradas frente a la puerta de la jaula abierta. Algunas han vivido tanto tiempo aisladas entre las paredes del club que temen hasta alejarse unos pasos de él. “El amor también las hace vulnerables. A muchas sus proxenetas las trajeron con engaños románticos o las mantienen atadas con lo que ellas creen que es cariño, y que a veces es lo más parecido que han conocido”, cuenta. La operación policial andaluza le da la razón. Las escuchas capturan conversaciones de proxenetas con mujeres con las que mantienen relaciones sentimentales. En una, el hombre amenaza a una novia con que lo que le hace falta es que les den “caña”, unos golpes para que se quede “más suave que un guante”, necesita que le metan “una polla en la boca y le den unos pocos de bofetones”. Después de colgar, el hombre recibe un SMS cariñoso de otra prostituta con la que también se acuesta.




Prostitutas exhibiéndose para los clientes en un club. / GILLES MINGASSON (GETTY IMAGES)
Pese a una tristeza que le arquea los hombros al hablar del tema, Luis intenta ser positivo: “De los miles de mujeres con las que he trabajado, habrá logrado salir una docena”. El cálculo es demoledor, pero para quien ha palpado el espanto de la trata, colaborar en el rescate de 12 personas es un logro. Él ya no espera mucho más. A veces los controles y las operaciones sirven para que las condiciones en los clubes mejoren o para que algunas mujeres dejen las redes y ejerzan la prostitución autónomamente, y eso le parece un pequeño avance. “Es un mundo de abusos. Las ves con 40 y están hechas polvo después de años pagando la deuda que les imponen. Adicciones, intentos de suicidio, enfermedades… Por mi experiencia, pueden intentar salir las que llevan poco tiempo con la red, son jóvenes y tienen esperanzas. Las otras es casi imposible”.

Los que han convivido más tiempo con la trata han asumido lo excepcional que es ver a una víctima escapar. Lo atestigua Sònia Martínez, alcaldesa por CiU de La Jonquera, una de las localidades de España en las que la prostitución está más presente como consecuencia de los macroprostíbulos en la frontera con Francia que proveen de diversión a clientes de los dos lados de la línea, a los que no les preocupan las historias de horror recogidas en los sumarios judiciales: golpes, extorsión, esponjas en la vagina para seguir rentando durante la menstruación… Martínez se ha enfrentado decenas de veces a la negativa de las mujeres a alejarse de sus proxenetas. “Nunca aceptan. Les proponemos otro trabajo, pero en esta comarca lo que hay para ellas es limpiando o en restaurantes muchas horas y poco remuneradas, y nos dicen que con esos sueldos no pueden. A veces no les llegan para cubrir sus necesidades si tienen hijos o se han metido en gastos”.

Nos aleccionaban para que dijéramos que estábamos de forma voluntaria o atacaban
a nuestras familias”

Precariedad en el camino 

Isela sí consiguió marcharse. Tras este nombre falso se encuentra una rumana de 26 años que se presta a una entrevista en una casa de la ONG Proyecto Esperanza, en una zona de chalés madrileña. Isela está en la segunda fase del proyecto, cuando las víctimas salen del estado de emergencia y comienzan a construirse una vida autónoma en apartamentos con menor supervisión de las educadoras. Desde hace cuatro meses busca un trabajo “de lo que sea”, aunque preferiría en la hostelería. En Rumanía estudió filología románica. Su sueño es ser educadora, abogada o periodista.

Llegó al proyecto hace siete meses de mano de la policía. No sabía una palabra de español. Al principio en la casa se comunicaba con mujeres de África, China o América Latina “un poco en inglés, en italiano o con las manos”. Fueron días “fatales” para esta chica hiperactiva. “No conocía a nadie, tenía la cabeza muy mal, muy preocupada por mi familia, estaba histérica. Mi carácter es muy fuerte y la convivencia con algunas mujeres me parecía difícil: los olores, las actitudes… Pasaba muchas horas en la casa porque no me atrevía a salir, pero no entendía las reglas del piso”, cuenta. Su experiencia ilustra las dificultades de reunir a mujeres de edades, procedencias y niveles socioculturales distintos, muchas en estado de choque. Pero Isela se fue abriendo. “Después de estos meses, soy yo misma. Y en la casa he hecho amigas muy importantes para mí”. En España, de momento, ellas son su único apoyo social. “Necesito tiempo para abrirme. No hago amistades rápido”, cuenta. En sus ratos libres pasea por Madrid y lee libros de Verne y Federico Moccia. “Me gustan las historias de amor, aunque yo con los hombres soy…”, y hace un gesto indicando lo dura que se considera.

A pesar de su preparación universitaria, Isela necesitará paciencia para encontrar un trabajo que las estadísticas indican que no estará bien pagado. Según estudios de Proyecto Esperanza entre las mujeres con las que colabora, el 62% de las que encuentran empleo no llegan al salario mínimo interprofesional. “Muchas están abocadas al servicio doméstico”, cuenta Iris Rodríguez, coordinadora de intervención de la ONG y de nuevo mujer, como todas las trabajadoras que asisten a las víctimas de trata encontradas para este reportaje. “Las trabas burocráticas y la crisis alargan el proceso para independizarse. Antes, en ciertas provincias, a los 20 días ya trabajaban compaginándolo con la formación. Ahora la estancia en pisos de acogida se alarga por encima del año”.

La creciente precariedad no es solo consecuencia de la coyuntura económica. Los recortes sociales por la crisis y las trabas administrativas a los inmigrantes ralentizan la integración de las mujeres y actúan como disuasorio para alejarlas de las mafias. Sin papeles se cierra el acceso a derechos como la sanidad o a las formaciones ocupacionales a las que intentan derivarlas las ONG de acogida. Ni los cursos del Inem ni los módulos que se imparten en los institutos las aceptan. La oferta se reduce a un puñado de cursillos en sectores poco lucrativos, como limpieza o cuidados geriátricos.


Una víctima de explotación sexual en un taller de costura. / CRISTÓBAL MANUEL

La urgencia por encontrar empleo es grande. A muchas mujeres siguen necesitándolas sus familias en el extranjero y les piden dinero, en ocasiones sin saber en qué estado viven en España porque ellas no quieren contar lo que les ha ocurrido, ya sea por miedo al estigma del sexo o, entre las que llegaron a Europa para prostituirse, pero no sabían que iba a ser en régimen de esclavitud, por no preocupar.

“Incluso en el caso de mujeres bien preparadas, es complicado que vuelvan a ocupar un puesto al nivel de su formación. Por un tiempo asumimos que trabajen en situación muy precaria, en la economía sumergida, porque les quita la ansiedad y les da confianza”, explica Beatriz Lorente, de SICAR, donde gestionan proyectos que incluyen prácticas de cajera o camarera. Las que tienen papeles y suerte llegan muchas veces a la economía formal, pero no siempre las empresas les ofrecen condiciones óptimas para arrancar una vida autónoma. Se ven entonces en un estado de semidependencia de los recursos públicos o sus parejas.

Ekaterina, de 31 años y rusa, explica sin abandonar una elegante sonrisa en qué se materializa esa precariedad. Lleva tres meses de dependienta en una tienda de Barcelona con un contrato indefinido “especial”, que no deja de ser “una gran oportunidad”, acota entusiasta. “Son 590 euros al mes por 30 horas semanales. Solo libro el domingo, y me pueden llamar a cualquier hora”. Ekaterina trabajaba de responsable de una tienda en su país y quiere volver a hacer lo mismo en España. Con unos modales suaves que no despistan de su carácter firme, asegura que está contenta pese a que las condiciones “limitan mucho”. Como no puede independizarse, vive en un piso de SICAR con su hijo. Cuando le preguntan qué quiere en la vida, yergue la espalda y habla convencida: “Un piso para mí. Y una hija más”.

Ha pasado dos años con la ONG, adonde llegó de la mano de la policía en condiciones “muy duras”, sin un solo objeto personal, nerviosa y hostil, y acompañada de dos amigas de las cuales una regresó a Rusia con ayudas públicas. “Después de todo lo que me había pasado no confiaba en nadie. No había razón para que me ayudaran”. Ahora solo le falta el permiso de residencia de su hijo, pero el proceso legal no fue sencillo a pesar del artículo 59 bis. “Lo pasé muy mal porque no me daban papeles y él estaba solo en Rusia. Tardaron nueve meses. Yo ya trabajaba cuidando a una persona mayor. Llamaba al niño por teléfono llorando y él pensaba que no quería traérmelo. La verdad es que hace falta ser fuerte”.

Cuando te pasa una cosa tan fuerte como la que me ha ocurrido a mí, valoras cada instante
en el que estás libre”
“En tres años hemos avanzado mucho, pero faltan aún cosas importantes”, cuenta Marta González, coordinadora de Proyecto Esperanza. Da fe de ello Marcela, que hace siete años fue tratada como una simple irregular. Un paso trascendente en la situación de las víctimas se dio en 2008, cuando todos los grupos políticos españoles coincidieron en lanzar el Plan Nacional contra la Trata, que, entre otras cosas, concedía estatuto de protección a las víctimas que denunciasen. Este plan concluía en 2012, y ahora que la Comisión de Igualdad del Congreso de Diputados está evaluándolo, parece que el consenso es igualmente amplio en que hay que ir más lejos, trasponiendo la directiva europea que asocia la protección no a la colaboración policial, sino a la identificación de la mujer como víctima de una violación de derechos humanos. El 6 de abril debería haberse implantado la directiva de la Unión Europa, según la cual la denuncia dejaría de ser necesaria para asistir a las mujeres. “Para adaptarse habrá muchos cambios en la legislación española”, asegura Marta González Vázquez, portavoz del grupo popular en la Comisión. “No se ha llegado al plazo del 6 de abril porque esto va a implicar a varios ministerios y reformas del estatuto de las víctimas, el Código Penal, el enjuiciamiento criminal… Pero estamos en ello”.

Las diferencias entre partidos se encuentran en la dotación económica para asegurar que la ley no quede en papel mojado, como asegura la oposición que pretende el PP. Ampliar la cantidad de víctimas reconocidas equivaldrá a más ayudas sociales y elementos políticamente controvertidos como los permisos de empleo. González explica que “es difícil calibrar cuánto se gasta ahora en los programas de apoyo a las víctimas” porque estos costes están transferidos en gran medida a las comunidades autónomas. Las únicas ayudas estatales son los dos millones de euros anuales que destina Asuntos Sociales a las ONG especializadas.

Hacia una vida autónoma

La calidad de las ayudas marca hasta qué punto las mujeres que escapan de la explotación pueden reconquistar una vida equilibrada. Iskra Orrillo, psicóloga de Proyecto Esperanza, considera que hace falta tiempo y dinero para recuperar mujeres, en muchos casos traicionadas por familiares, que han sufrido abusos bestiales, encierros y vejaciones: “El impacto para algunas ha sido tan fuerte que siempre les queda esa vulnerabilidad, pero son casos excepcionales. Con una buena atención, casi todas pueden retomar una vida normal”. En SICAR, 14 de las 101 mujeres que han asistido este año están en tratamiento psicológico y 2 han requerido del ingreso en un psiquiátrico.

En el otro extremo, Darya, de 33 años, ilustra una progresión perfecta. Trabaja de encargada en una tienda mientras estudia turismo e idiomas. “Quiero tener mi negocio y ganar dinero para viajar y ver sitios”, dice tímidamente. Tras entrar en SICAR, empezó de limpiadora sin contrato, pasó a dependienta y sigue subiendo en la carnívora escala laboral. Lleva dos años saliendo con un chico y desde hace unas semanas viven juntos. “En su piso, con hipoteca”, aclara. “Irme de la asociación ha sido como independizarme de los padres”, bromea. Se ha adaptado a la vida de una gran ciudad. Corre de un curso a otro y del trabajo al gimnasio. Habla de su vida con una mezcla de sencillez y trascendencia, como si fuera consciente de que tocando ciertas cuerdas las fuerzas oscuras siempre podrán despertar un demonio. “Cuando te pasa una cosa tan fuerte como la que me ha ocurrido a mí, valoras cada instante que eres libre. Los fines de semana no quiero dormir hasta tarde: quiero hacer cosas”. Darya, que obtuvo sus papeles en nueve meses, ha seguido varias formaciones. “Hasta hice un curso en catalán de agente comercial, ¡y fue tan difícil! Ahora sé que puedo con lo que sea”.

Las mujeres de la última red desarticulada en Andalucía trabajaban 12 horas diarias y dormían en los clubes
La mujer habla un castellano tan correcto que cuesta creer que proceda de la antigua URSS y que los primeros días, hace solo dos años, tuviera que comunicarse con las educadoras mediante dibujos. De rasgos aniñados, cuando se ilusiona desgranando sus proyectos juega con la trenza que le cae en el hombro izquierdo. En los momentos en que revive algún pasaje amargo mira al suelo y se le traban las palabras. Por ejemplo, al referirse a su llegada al centro de emergencias, cuando todo parecía negro: “Esos días yo solo rezaba mucho”, dice invitando a cambiar de tema. Habla de la amistad y apoyo que encontró en Ekaterina, a la que no conocía. Cuenta que ahora está leyendo libros de historia y escribiendo sobre las diferencias entre España y la ex-URSS.

Darya, Ekaterina, Marcela e Isela rompieron las cadenas invisibles. Lo consiguen unas pocas mujeres entre miles gracias a una mezcla de suerte, valentía y apoyo. Estadísticamente son un grupo ínfimo. Hombres y mujeres como Luis lo saben y aspiran a que eso cambie. Mientras, el policía se consuela con cada paso. “Recuerdo a una chica. Cómo estaba de destrozada cuando la encontramos y cómo la vi al cabo de un tiempo. Solo por eso, merece la pena”.

FUENTE: EL PAÍS -  Con información de Javier Martín-Arroyo.