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miércoles, 8 de octubre de 2014

MISÓGINO DENUNCIADO POR LA AFSCA: CHICHE GELBLUNG

 DENUNCIA CONTRA CHICHE GELBLUNG POR UN PROGRAMA SOBRE MELINA
El rating de la misoginia

El Observatorio de la Discriminación en Radio y Televisión coordinado por la Afsca denunció al conductor de 7020 por la emisión del 28 de septiembre, en la que compara las salidas nocturnas de las adolescentes con el final de Melina Romero.




  La escena se repite a lo largo del programa: peleas entre adolescentes. Algunas de absoluta ingenuidad, como la que el movilero le pregunta a la adolescente: “¿Te dejaron salir o no. O estás de incógnito?”, y la chica responde “estoy de incógnito, totalmente”, mientras la cámara la expone a la viveza del movilero y a la audiencia entera. El título del bloque es “La noche de ‘las Melinas’”, mientras la imagen de la adolescente muerta aparece mezclada con textos como “¿Están dispuestos a todo tras una noche de excesos?”. Chiche Gelblung, conductor del programa 7020, cuenta las cifras del rating. La emisión del domingo 28 de septiembre le valió al conductor una fuerte denuncia del Observatorio de la Discriminación en Radio y Televisión de la Afsca por “estigmatizante y discriminatorio, al vulnerar los derechos de las mujeres, niños, niñas y adolescentes”. También la Falbgt y el Consejo Nacional de Mujeres mostraron su repudio. El especialista Esteban Rodríguez Alzueta, profesor de Derecho a la Información en la Universidad Nacional de Quilmes, sostuvo que “Melina interpela un imaginario patriarcal y milico que nunca se terminó de desandar, porque detrás de estas comparaciones lo que se está diciendo es que Melina en algo andaba, algo habrá hecho”.

Mientras corre la escena de la chica a la que el movilero pregunta si está de incógnito, debajo se puede leer el texto “La noche de ‘las Melinas’. Ninguna le teme al alcohol y a la noche”.

Las Melinas (en plural) “extiende características que se suponen propias de Melina Romero a otras jóvenes. Sin embargo, con ese nombre no se alude a otras adolescentes víctimas de femicidio y violencia de género”, como lo fueron Candela o Angeles Rawson, explica el texto del Observatorio.

“Se trata de la construcción de un relato que corre el eje de la víctima del femicidio, trasladándolo hacia las conductas de ‘las’ adolescentes en una generalización superflua y estigmatizante”, dice el Observatorio. A través de caracterizaciones de esta índole “se condena a aquellas jóvenes que deciden ir a bailar, naturalizando como una continuidad lógica que cuando una joven realiza ciertas acciones que son festejadas por sus pares varones, tenga este final”.

El Observatorio está coordinado por la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (Afsca) y recibe el asesoramiento del Inadi y el Consejo Nacional de las Mujeres.

Por otro lado, la nota de 7020 fue reproducida en apología en Diario Veloz. En ella, Gelblung dice que “miles de chicas de entre 12 y 20 años idolatran a la estrella estadounidense (Miley Cyrus) que, sin exagerar, impone una escuela para las futuras Melinas Romero”. La Falgbt sostuvo que “Gelblung alude a un video que muestra a la joven ‘saliendo de bailar vestida de manera provocativa, con shorts y una remera corta, y a los besos con un joven’ como si tal actitud justificara la violencia de que fuera víctima la joven, y que le costó la vida”.

Por su parte, el Consejo Nacional de Mujeres repudió la nota “por hacer un desafortunado paralelismo entre la actuación de artistas como Miley Cyrus o Violetta y la joven asesinada en Tres de Febrero, Melina Romero, estigmatizando y culpabilizando a las mujeres, niñas y adolescentes de ser quienes provocan violencia”.

Una evocación del “algo habrán hecho”.

Precisamente, es aquella frase la que recordó Esteban Rodríguez Alzueta en diálogo con Página/12. “Hay una interpelación a la familia que no sabe dónde están sus hijos, hay una familia que no tiene capacidad de poner autoridad. No diría que son extralimitaciones, no son errores ni excesos, son interpelaciones. Melina permitió que la cultura misógina patriarcal irrumpa. Todo eso que estaba como telón de fondo irrumpió a través de Melina interpelando a la familia.”

“Se ha incurrido en violencia mediática, que consta en el artículo 6 de la Ley 26.485 –dice el Observatorio–, de Protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones interpersonales.” Y se infringió la ley 26.522 de Servicios de Comunicación Audiovisual que reconoce el derecho de las mujeres a ser tratadas con equidad en la radio y la televisión.

Fuente: Página 12 - Por Horacio Cecchi.-

domingo, 4 de agosto de 2013

MEDIOS: ENTRE LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN Y LA NO DISCRIMINACIÓN




Desde el año 2009 vienen implementándose en Argentina políticas públicas de comunicación y género tendientes a prevenir y sancionar la discriminación de género, y especialmente aquella dirigida a las mujeres, en los medios de comunicación. Mediante un proceso que incluye normas, decretos, acuerdos y creación de nuevos organismos, desde el Estado se propuso -aunque sin explicitarlo- un entramado que, fuertemente apoyado por la sociedad civil, está generando nuevos consensos en relación hasta dónde puede avanzar, en nombre de la libertad de expresión, la discriminación en los medios. En el artículo El debate entre la libertad de expresión y la no discriminación a partir de la nueva normativa sobre comunicación y género vigente en Argentina, Sandra Chaher -directora de la agencia de noticias COMUNICAR IGUALDAD y del Diploma de Comunicación y Género que dicta la Asociación Civil Comunicación para la Igualdad- analiza este nuevo entramado jurídico y sus posibilidades de acción concreta. A continuación desplegamos la introducción y los comentarios finales y luego la posibilidad de descargar el artículo completo.


El nuevo marco normativo vigente en Argentina en relación a comunicación y género desde el año 2009 es un campo fértil para reflexionar acerca de la violencia simbólica –como un entramado que constituye y reproduce la desigualdad de género- y la violencia mediática –como una forma de manifestación de ese entramado- y la posibilidad de regulación de esta última en el marco del debate entre el derecho a la no discriminación y el derecho a la libertad de expresión.

Se trata de un debate que excede la discriminación específica de género pero la contiene. El poder que adquirieron los medios de comunicación en las últimas décadas generó por parte de muchos sectores de la sociedad el reclamo sobre la necesidad de que la comunicación sea considerada un derecho humano que no puede permitirse la discriminación invocando el derecho a la libertad de expresión.

En este contexto, desde mediados de los años ’90 el movimiento de mujeres y los organismos internacionales de cooperación vienen llamando la atención sobre la necesidad de que los medios de comunicación, en aras de la “libertad de empresa”, no vulneren ni discriminen los derechos humanos de las mujeres.

Si bien se trata de un reclamo que quedó plasmado en diversos documentos internacionales, aprobados por los gobiernos en el marco de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en pocas naciones se generó normativa local acorde a estos compromisos internacionales y a un marco de protección de los derechos humanos.

En Argentina, y en el contexto de una gestión gubernamental que viene promoviendo la ampliación de derechos en diferentes ámbitos, fueron sancionándose y aprobándose desde marzo del 2009 diferentes mecanismos institucionales que permiten actualmente regular y prevenir la violencia mediática en los medios de comunicación.

(…)

 Algunos comentarios finales


La experiencia de regulación de medios que se está dando en los últimos cuatro años en Argentina –entendiendo por regulación tanto la sanción como las propuestas que, aunque no impliquen sanciones, apuntan a mejorar el funcionamiento del sector desde una óptica de derechos- es desde nuestro punto de vista enormemente positiva y tiene muchísimo potencial para desarrollar.

Si bien se pueden señalar aspectos sobre los que aún no se avanzó, entendemos justamente que esto tiene que ver en parte con la juventud del proceso y esperamos que en el futuro se implementen.

Entre los temas pendientes señalamos la necesidad de un fuerte proceso de capacitación de periodistas y de sensibilización de las empresas medios por parte de distintos organismos del Estado; campañas que instalen el concepto de violencia mediática en la población; la creación de un organismo del Estado en que pueda denunciarse la violencia mediática en gráfica e internet, más allá de los avisos de prostitución; la mejora de la implementación del proceso sancionatorio de AFSCA; y la promoción de un fuerte debate cultural que motive reflexiones en torno al vínculo entre las formas de violencia más tangibles –como la física, la emocional o la verbal- y las formas más sutiles de violencia simbólica que son las que sustentan los demás tipos de violencia.

A la vez, una valoración crítica de los primeros años transcurridos de implementación de estas políticas no puede dejar de observar el aumento en el país del debate y la producción teórica sobre violencia mediática; la movilización de diferentes sectores que  ante la justicia o el Poder Ejecutivo comenzaron a denunciar diferentes situaciones de este tipo de violencia; el enorme avance logrado en la disminución de la  publicación de avisos de oferta sexual; el intento –siempre difícil- de comprometer a los medios en el marco de los derechos humanos, específicamente en lo vinculado a la discriminación de género; y el potencial aún por desarrollar por la Defensoría del Público, un organismo con una enorme tarea educativa y de persuasión por delante.

FUENTE: COMUNICAR IGUALDAD - Por Sandra Chaher

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miércoles, 24 de abril de 2013

ECHECOPAR: UN APOLOGISTA DEL FEMICIDIO EN EL AIRE


El organismo criticó al conductor por proponer “un martillazo en la cabeza” a las mujeres de más de 40 años que no entran en su categoría de “algo comestible”.




El discurso radial de Baby Echecopar, en su programa El ángel del mediodía, que sale al aire por Radio 10, es “misógino”, tiene un “alto grado de violencia hacia las mujeres”, emite expresiones que constituyen “un canon del nazismo porque habla de razas puras o impuras” cuando alude en forma despectiva “a las mujeres de más de 40 años”, de las que dice que “son bestias, son animales”. Sobre la base de esos “argumentos” moldeados en la Edad de Piedra, el “ángel” Baby hace una apología del femicidio al asegurar que las mujeres de esa edad que no tengan “una medida estándar, no digo Valeria Mazza, digo algo comestible, una mujer común y potable (...) la que no pasa por la medida (...) del otro lado está el que mata la vaca con un martillo en la medianera”.
Las expresiones de Baby, dichas en tropel, en una sola edición de su programa, fueron cuestionadas por el Observatorio de la Discriminación en Radio y Televisión, conformado por la Afsca, el Inadi y el Consejo Nacional de las Mujeres.

El informe, publicado en la página web del Observatorio, lleva como título una síntesis del pensamiento vivo de Baby: “De cómo las mujeres van derecho al matadero”. En el análisis se recuerda que el mismo ciclo ha recibido en otras oportunidades “diversos reclamos en razón de la perspectiva discriminatoria” por “motivos de género, sociales, políticos, de aspecto físico, orientación sexual y orientación de género”. El analizado es el programa emitido el 22 de marzo de este año.

El discurso misógino de Baby Echecopar comenzó a desgranarse a partir de un llamado recibido antes por Oscar González Oro, de parte de unas “mujeres de más de 40 años” que se declararon “enamoradas” de la música que habían escuchado en la radio. Para romper el hielo, Baby trató a las gentiles señoras de “viejas boludas”. Y siguió: “La mujer cuando pasa los cuarenta años, si vos la dejás diez días sin depilar y sin la piedra pómez, te encontrás con una pierna peluda (...) se transforman en un monstruo (...) son un asco”.

Para tornar más chocante, todavía, su mensaje, Baby sostuvo que, en cambio, “el hombre envejece con dignidad” y todo hizo pensar que se refería a los hombres en general, incluso, a él mismo. “El hombre puede tener panza (...) conozco un par de amigos que tienen pancita (...) pero el hombre envejece con dignidad.”

Al tiempo que verdugueaba sin contemplaciones a su compañera de programa, la locutora Belén Castellino, el conductor de El ángel del mediodía dijo que para esas mujeres había dos caminos: “El martillazo en la cabeza” o “mandarlas para el interior, a lugares donde hay presidios en el sur, lugares donde no hay ninguna mujer y ahí van a ser la Coca Sarli. Hay tipos que comen cualquier cosa (risas)”. Y agregó para aventar cualquier duda: “(Hay que) llevarlas a la cosecha de la soja, vos las dejás atrás de un árbol y cuando los muchachos pasan con la rastra, le dan un saque y siguen”,

Para completar el cuadro, Baby deslizó conceptos similares para su propia esposa: “Llegás a la noche y la ves dormida que parece el cadáver de Teresa de Calcuta (...) Es horrible, después dicen: ¿Por qué no tenemos relaciones? ¿Vos pensás que soy Walt Disney, que de un ratón hago un ratón Mickey? Para mí un ratón es una rata, y te mato entonces, realmente”.

A pesar del lenguaje crudo, escatológico, que desgranó en el programa, Baby se presentó a sí mismo como “una calidad de gente diferente, una clase de gente como es mi caso, que somos gente fina, con nivel intelectual, gente que la mujer cuando nos ve por la calle, aunque no nos pueda alcanzar, porque en muchos casos somos un fruto inalcanzable, dicen ‘todavía queda alguno’, como una muestra gratis en el mercado del usado (la frase es tapada por los aplausos de sus colegas)”.

El Observatorio, luego de las citas textuales para fundamentar sus cuestionamientos, reconoce que Baby apela al “humor”, a la “parodia”, pero en cada momento, durante el programa, “se profieren expresiones humillantes, se falta el respeto, o se hace apología de algún delito. Por tanto, contenidos de tal calibre constituyen una irresponsabilidad y un menoscabo a la ciudadanía”.

Se afirma que en este caso “se procede a una vasta reproducción de estereotipos que vuelven denigrantes las trazas naturales del paso del tiempo en el cuerpo de las mujeres, reduciéndolas al estado de objeto consumible o como dice el conductor ‘comestible o no comestible’”. Se sostiene en el informe que Baby va a contramano de la campaña para evitar los femicidios, dado que aconseja “el martillazo en la cabeza” o como segunda alternativa, incentiva la trata de personas porque es mejor “mandarlas al sur, donde no hay ninguna mujer y van a ser la Coca Sarli”.

FUENTE: PÁGINA 12  -  Por Carlos Rodríguez