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lunes, 15 de junio de 2015

PEDOFILIA: EL PAPA FRANCISCO MANDA A JUICIO CURA JOZEF WESOLOWKI

El Tribunal del Estado de la Ciudad del Vaticano dispuso elevar a juicio al exnuncio de República Dominicana Jozef Wesolowski, quien permanece con arresto domiciliario desde 2014 por decisión del papa Francisco debido a los "graves hechos de abuso de menores". La primera audiencia será pública el 11 de julio y será pública.



"El Presidente del Tribunal del Estado de la Ciudad del Vaticano, Profesor Giuseppe Dalla Torre del Tempio di Sanguinetto, con decreto del 6 de junio, ha dispuesto acogiendo la petición de la Oficina del Promotor de Justicia, el envío a juicio del ex nuncio apostólico en la República Dominicana, Józef Wesolowski", informó este lunes la Santa Sede a periodistas acreditados.

El exprelado está acusado por delitos cometidos durante los cinco años en que desempeñó el cargo de nuncio apostólico en el país caribeño, donde fue asignado el 24 de enero de 2008 y dimitió el 2 de agosto de 2013.

El Vaticano informó que al exnuncio de 66 años se le imputa además "el delito de posesión de material pornográfico-pederasta" durante su estadía en Roma, y enfrenta una posible pena de hasta 10 años de cárcel.

Durante el juicio, las autoridades eclesiásticas podrán usar "pericias técnicas sobre los aparatos informáticos utilizados por el acusado" o "eventualmente de formas de cooperación judicial internacional para la evaluación de las pruebas testimoniales procedentes de las autoridades competentes de Santo Domingo".

La semana pasada, Francisco ordenó la creación de un tribunal para juzgar por negligencia a los obispos que no den el seguimiento adecuado a las denuncias de abusos sexuales contra menores y que estará a cargo de una sección de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

Fuente: Página 12

miércoles, 5 de febrero de 2014

La ONU exige al vaticano que entregue a la justicia a los curas pederastas






Ni paños calientes ni medias tintas. El Comité de la ONU sobre los Derechos del Niño acusa al Vaticano de no haber reconocido jamás “la magnitud de los crímenes” de abuso sexual hacia menores cometidos por parte de sacerdotes y de “no haber tomado las medidas necesarias para proteger a los menores”. Dos graves carencias que, combinadas, han provocado una continuación sistemática de los abusos y la impunidad de los culpables.

El alto organismo de Naciones Unidas, con sede en Ginebra, ha exigido este miércoles al Vaticano que, con la mayor brevedad, “despida de sus cargos y entregue a la policía a todos aquellos que sean culpables de abusos sexuales a menores”. El comité, que a mediados de enero había escuchado las alegaciones del Vaticano, se ha manifiestado “profundamente preocupado” por la situación de la pedofilia en la Iglesia y ha pedido a la Santa Sede que haga accesible sus archivos para que tanto los sacerdotes pedófilos como “todos aquellos que hayan cubierto los crímenes” puedan ser llamados a responder ante las autoridades civiles.

La Iglesia calla ante la ONU sus abusos

El Papa instituye una comisión para la lucha contra la pederastia
“El Vaticano sigue sin asumir su responsabilidad en los abusos sexuales”
"El Vaticano ha roto la convención de los Derechos del Niño", ha afirmado una portavoz del comité. "Ha mantenido políticas y prácticas que han llevado a perpetuar los abusos y la impunidad de los abusadores", como por ejemplo mover a los culpables de una parroquia a otra para "intentar esconder los crímenes".

En el caso de las lavanderías de las Hermanas Magdalenas en Irlanda, donde las niñas eran obligadas a realizar trabajos forzados, la Iglesia no tomó medidas para prevenir que se repitieran los abusos. La ONU ha pedido que se abra una investigación interna en este caso y en instituciones religiosas similares, para que los responsables sean procesados y las víctimas y sus familias obtengan compensaciones económicas.

El observador permanente del Vaticano ante la ONU, Silvano Tomasi, compareció el pasado 16 de diciembre ante la organización internacional, y declaró que los "abusadores" se encuentran entre las "profesiones más respetadas", incluidos los "miembros del clero y personal de la Iglesia". También subrayó que "no hay excusa" para ninguna forma de violencia contra los niños, y que los abusos "nunca pueden ser justificados", ya se cometan en casa, en la escuela o en la Iglesia. Esta ha sido la política "de toda la vida" de la Santa Sede, afirmó, y añadió que la Iglesia daría la bienvenida a cualquier sugerencia del Comité de los Derechos del Niño.

"Los casos deberían ser tratados por las autoridades de cada país para que la privacidad de los niños no se vea comprometida", ha explicado el miércoles una portavoz de la agencia internacional, algo que no ocurre debido al "código de silencio" impuesto sobre el clero por la jerarquía eclesiástica bajo pena de excomunión. "El Comité está gravemente preocupado porque la Santa Sede no ha reconocido el alcance de los crímenes cometidos. Tampoco han tomado las medidas necesarias para tratar los casos de abusos sexuales ni para proteger a los niños."

El informe ha sido publicado tras las preguntas a las que sometió un grupo de expertos a miembros de la jerarquía eclesiástica el mes pasado. Entonces el Vaticano admitió que entre el clero hay abusadores, pero eludió dar detalles.

La ONU pide que la comisión creada por el Papa Francisco el pasado diciembre investigue todos los casos de abusos sexuales a menores, así como "la conducta de la Iglesia".

Fuente: el país.es


viernes, 24 de mayo de 2013

" SE TE CAEN TODOS LOS ESQUEMAS A LA MIERDA..." ( UN EX- ALUMNO RELATA COMO FUE ABUSADO POR EL ENTONCES CURA RECTOR)


Los episodios de abuso y acoso sexual narrados en el libro La cacería del ángel tuvieron como escenario campamentos organizados por el Instituto Vicente Pallotti, de Turdera, al sur y a la costa, y la llamada Casa del Joven, ubicada a la vuelta de la iglesia que tienen los curas palotinos, en la misma manzana del colegio, entre otros ámbitos. Y fueron perpetrados por el cura y rector de la institución educativa, un profesor de Historia, un jefe de preceptores y docente de Computación y quien fuera encargado de la pastoral y llegó a ser representante legal del Pallotti, como se lo conoce al colegio. Al parecer, ninguno de ellos sigue en el IVP, aunque hace tres meses se lo vio al cura por la zona, y quien fuera encargado de la pastoral todavía sigue vinculado con la organización de campamentos estudiantiles. El ex jefe de preceptores trabajaría en la Municipalidad de Lomas de Zamora. Estos dos últimos se alejaron del colegio luego de que unos años atrás aparecieran pintadas en Turdera que los vinculaban con episodios de pedofilia, según pudo saber este diario.


RELATO

“El caso mío es muy viejo. Sucedió en Pilolil, en una misión. Fue en el verano del ’76 (...). En esa ocasión éramos cuatro: el cura Blas, el cura Seryo, el flaco y yo. La misión consistía básicamente en repartir lo que habíamos llevado y actualizar el tema sacramental. Se celebraba mucha misa, se bautizaba a los que habían nacido durante el año y si había interesados se hacía algún casamiento. El paraje donde misionábamos era un lugar en medio de la nada. El primer vecino quedaba a cuatro kilómetros por caminos de montaña”, dice el relato de Ronco, que en realidad es Marcelo Arruiz y tiene actualmente 55 años. Pilolil es un pueblo de la provincia de Neuquén. En ese escenario, mientras dormía dentro de una carpa, el cura rector de la secundaria, en la que él era alumno por entonces de uno de los últimos años, se le acercó y comenzó a abrirle la bolsa de dormir y le agarró “bien fuerte la pija”. “Fue como si me hubiera caído un rayo en medio de la mollera. Esto no puede ser. Una cosa es que un trolo se te tire un lance en el baño de una estación (...) Pero otra es que estés durmiendo y te agarre la pija el cura. El tipo que hace cinco años te viene enseñando a vivir. A pensar. A reflexionar. El tipo que te lleva de la mano por el tema religioso. Que se las da de amigo. De compañero. Es violentísimo. Es terrible. Se te caen todos los esquemas a la mierda. En el momento atiné a darme vuelta haciéndome el que dormía. Tosí un poco y me acomodé. Cuando insinué el movimiento el cura retiró la mano y se quedó en el molde. Despacio me fui subiendo el cierre. Me sentí destruido ...”, dice Ronco, en el libro.

El cura Seryo –como se lo nombra en el libro– era el rector del instituto. En los días siguientes “me la pasé cagando. Vomitando y sin comer. Llegué a mi casa con diez kilos menos. No dormía. No comía. Un desastre. Durante el resto de la misión tuve que seguir durmiendo al lado del cura Seryo. Por suerte lo podía hablar con el flaco, que es como mi hermano y me decía ‘quedémonos en el molde. Si armamos quilombo no sabemos hasta dónde pueden llegar (...)’. Después estuve más de un año en el instituto. Realmente fue un año difícil porque no tenía con quién hablarlo. Solamente con el flaco (un amigo). Sabíamos que estábamos en un nido de víboras porque eso no se le hace a un pibe. Si a vos te gusta el palo, curtilo en otro lado. Pero los pibes no se tocan”. Este diario se contactó con Arruiz, quien ratificó sus dichos en el libro.

FUENTE: PAGINA 12 - Por MARIANA CARBAJAL

A INVESTIGAR LOS ABUSOS


La Iglesia presentó una denuncia en una fiscalía de Lomas de Zamora por los casos de pedofilia en un colegio católico de Turdera detallados en este diario el domingo último. El obispado hizo pública la decisión de llevar a la Justicia el caso.


Imagen: Leandro Teysseire

La máxima autoridad de la congregación de padres palotinos en el país, rama alemana, se presentó en la Justicia y pidió que se investiguen los hechos de pedofilia revelados por Página/12 en su edición del domingo, presuntamente perpetrados por personal que se desempeñaba en un colegio de la orden, ubicado en la localidad de Turdera, en el sur del conurbano bonaerense. La denuncia fue presentada por el sacerdote Rubén José Fuhr, rector regional de los palotinos, con el aval del obispo de Lomas de Zamora, Jorge Lugones. Es la primera vez que la Iglesia Católica en el país reacciona con tanta celeridad cuando se hacen públicos posibles hechos de abuso y acoso sexual cometidos contra adolescentes que concurren a alguna de sus instituciones religiosas y en la que podrían estar involucrados sacerdotes y docentes. Dos de las víctimas ya adelantaron a este diario que están dispuestas a declarar en la Justicia.

El propio obispado de Lomas de Zamora dio a conocer la denuncia en un comunicado de prensa. “Ante la publicación de un artículo periodístico en el diario Página/12, en su edición del domingo 19 de mayo de 2013, que se hace eco del libro La cacería del ángel (cuyo autor es Sebastián Di Silvestro) y donde habría referencias a diversos sucesos de posible abuso o acoso que podrían haber sufrido alumnos del Instituto Vicente Pallotti (Turdera) perteneciente a la congregación Sociedad del Apostolado Católico (SAC), el Obispado de Lomas de Zamora informa que tomó conocimiento de la situación el viernes pasado a través del libro que fue acercado por el señor Carlos Zermoglio, ex rector de la institución.” En la misma nota del domingo, que daba cuenta de los episodios de pedofilia relatados en el libro escrito por un ex alumno, este diario adelantó que Zermoglio le había llevado un ejemplar de La cacería del ángel al obispo Lugones. En ese encuentro, Zermoglio, hoy de 70 años, le reveló quién es cada uno de los que allí son señalados como victimarios, a partir del relato en primera persona de ex estudiantes del secundario. La SAC es la orden de los palotinos, rama alemana. Zermoglio también dio su testimonio en ese libro. Uno de sus hijos, Pablo, relata en La cacería del ángel haber sido manoseado en sus genitales, en 1993, por quien fuera encargado de la pastoral en el Instituto Vicente Pallotti y uno de los organizadores durante décadas de la famosa Semana de la Juventud (SEJU), a la que concurren alumnos y alumnas de distintas escuelas de la zona y se realiza en septiembre. Más tarde llegó a ser el representante legal de la institución. Zermoglio padre recordó que en 1994 –cuando su hijo le contó lo sucedido– puso al tanto –a través de una carta– al entonces titular de la congregación, Nicolás Dreiling, a quien él conocía desde hacía muchos años, pero nunca obtuvo respuesta ni supo de cambios en el colegio.

La denuncia presentada ahora por el cura Fuhr fue derivada a la UFI N 10 de Lomas de Zamora, a cargo del fiscal Santiago Vadillo. La presentó el lunes en la mesa de entrada de los Tribunales de esa jurisdicción. El fiscal citó para el miércoles al religioso, quien ratificó su denuncia y además se mostró dispuesto a colaborar con la investigación, según confiaron a este diario fuentes de la fiscalía. Por un lado, el rector regional de los padres palotinos de la Argentina dio el nombre de otro ex alumno –que no fue entrevistado para el libro– que habría sufrido también abusos sexuales por parte del ex encargado de la pastoral en el colegio y que estaría dispuesto a declarar en la Justicia. Ese joven fue citado a prestar declaración como testigo el martes próximo. El religioso también aseguró ante el fiscal que ordenará que se envíe una circular a todas las familias del IVP para comunicarles que se abrió una investigación penal por si algunos alumnos o ex alumnos –muchos padres de los actuales estudiantes lo han sido– quieren presentarse a declarar al tener conocimiento de situaciones de abuso o acoso sexual en torno del ámbito escolar.

En el comunicado difundido por el Obispado de Lomas se señala que Lugones está “preocupado” por los hechos narrados en Página/12 y “por ello avala la denuncia penal” presentada por Fuhr. “Ante la gravedad de los sucesos que se relatan en esa nota periodística”, el religioso pidió al Ministerio Público Fiscal que “se promueva una exhaustiva investigación a fin de que se corrobore si estos hechos efectivamente han ocurrido y en su caso se proceda con el mayor rigor previsto en la ley contra sus autores”.

En el libro de Di Silvestro no se dan los nombres ni de los perpetradores ni de las víctimas. Todos aparecen con seudónimos. El autor, también egresado del Pallotti, se comprometió ante las víctimas a no revelarlos, por cuestiones legales, dado que nunca se habían denunciado en la Justicia los hechos. Sin embargo, ayer Página/12 ubicó a dos de los siete ex alumnos que dieron su testimonio, Pablo Zermoglio, actualmente de 39 años, y Marcelo Arruiz, de 55 años, y ambos confirmaron que están dispuestos a declarar en la Justicia.

Al ser el abuso sexual un delito de instancia privada, son las propias víctimas quienes deben promover la investigación. Un cura que fue rector del IVP y llegó a ser la máxima autoridad de la congregación, un ex encargado de la pastoral, quien fuera durante muchos años jefe de preceptores y docente de computación y un profesor de historia son señalados como perpetradores de distintos tipos de abusos. Desde manoseos inapropiados hasta intentos de violación. La mayoría de las víctimas era adolescente en aquel entonces, uno de ellos ya había egresado. Los hechos ocurrieron en distintas épocas, entre las décadas del ’70, el ’80 y el ’90. Pero nunca llegaron a denunciarse en la Justicia por vergüenza a hablar del tema, por temor a las represalias y a que no fueran creídas sus palabras, dicen los ex alumnos.

“Es una buena noticia que se abra la investigación. Siempre pensé que había que ir a fondo con este tema. Me parece saludable que se sepa la verdad, que nos dejemos de hipocresías. En mi caso, el abuso lo sufrí por parte de quien en ese momento, 1976, era el rector del colegio además de cura. Fue en un campamento en la Patagonia. Al día siguiente, el rector me apretó para que no hablara. Me dijo que pensara bien qué iba a hacer porque me faltaba un año para terminar el secundario. Prácticamente sentí que me decía que si hablaba iba a ser mi palabra contra la suya y que iba a terminar teniendo que irme del colegio. Y esto uno lo va guardando. Hasta que pasa el tiempo. Por eso estoy contento que ahora salga a la luz. Tendríamos que haber hablado antes. Se hubiera podido evitar mucho daño”, contó ayer a Página/12 Arruiz, quien aparece en el libro como Ronco (ver aparte). Le duele que el colegio quede manchado por el accionar de unos pocos que se abusaron de la vulnerabilidad de distintos alumnos en su momento. Sus hijas, ya profesionales, también son egresadas del IVP. Arruiz vive en Turdera y tiene un taller de marcos. Se enteró ayer por este diario de la denuncia penal realizada por la Iglesia Católica.

Para Pablo Zermoglio, otro de los ex alumnos que relata en el libro en primera persona un episodio de abuso sexual, la denuncia promovida por Fuhr es “un manotazo de ahogado” frente a la difusión de los hechos por este diario. “Es evidente que tuvieron que salir a dar respuesta a la comunidad educativa”, opinó, al ser consultado por este diario. Desde la UFI 10 lo contactaron para invitarlo a presentarse a declarar. “Yo estoy dispuesto a presentarme. Ya se lo adelanté al fiscal a través de un correo electrónico”, confirmó a Página/12. En su caso, quien fuera encargado de la pastoral y llegó a ser representante legal del Pallotti fue quien “se propasó” con él. En el libro se lo identifica como Rubio y a Pablo, como Chueco. “Tengo la grabación de un encuentro que tuvimos en 2004, en el que él admite los hechos. A esa reunión, que tuvo lugar en un bar de Turdera, fui acompañado por un amigo, que fue testigo de la charla”, agregó Pablo Zermoglio. Es músico, docente de música y hace dos años vive en Cipolletti, Río Negro. En aquel encuentro, aseguró, Rubio le dijo que se iba a alejar de los adolescentes e iba a iniciar un tratamiento psicológico. “Recientemente me he enterado otra propasada de Rubio con otro pibe en el 2005, un caso similar al mío. ¡Todas mentiras!, no se alejó de los adolescentes y volvió a reincidir!”, dijo el ex alumno.

La UFI 10 espera que quienes sufrieron abusos sexuales en torno al IVP se presenten a prestar su testimonio. La fiscalía está ubicada en el edificio de los tribunales de Lomas, en el primer piso. Aunque por el paso del tiempo los delitos puedan estar prescriptos, “es importante llevar adelante la investigación para poder realizar la imputación a los acusados y que se conozca la verdad”, dijo a este diario una fuente de la fiscalía. Desde la sanción de la llamada ley Piazza (por el diseñador de modas que la impulsó), en 2011, la prescripción del delito de abuso sexual empieza a correr a partir de los 18 años de la víctima. Los hechos que fueron cometidos antes de la ley, prescriben –depende de la gravedad de los hechos– entre 4 y 10 años después de sucedidos.

Di Silvestro, el autor del libro, está sorprendido por las derivaciones que está teniendo su obra. Tiene 41 años, vive en Bariloche y es dueño de una pequeña editorial, a través de la cual publicó La cacería del ángel. “Mi único compromiso ético es con las víctimas pasadas, presentes y futuras”, dijo ayer a este diario. Y contó que a partir de la publicación de la nota de Página/12, que da cuenta de los hechos narrados en su libro, le escribieron otros ex alumnos y también ex alumnas que le revelaron que vivieron episodios similares perpetrados por alguno de los victimarios señalados en La cacería del ángel. El libro se vende en un puesto de diarios en Turdera, en la avenida Antártida Argentina al 100, y en dos librerías de Adrogué. Desde la Asamblea de Turdera, lo están prestando a los vecinos que no pueden comprarlo y ejemplares del libro están yendo de casa en casa.

FUENTE: PÁGINA 12 - Por MARIANA CARBAJAL