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viernes, 24 de julio de 2020

POR FB LIVE : ABUSO SEXUAL CONTRA LAS INFANCIAS, ¡DE ESTO SÍ SE HABLA!



SÁBADO 25 DE JULIO - 18 HS ( ARGENTINA) en directo podrás escuchar a estas excelentes profesionales expertas en la temática por FB live: https://www.facebook.com/DesafiosycompromisosLaPampa

jueves, 11 de octubre de 2018

ABUSOS EN CENTRO CATÓLICOS EN ESCOCIA

Título original: Un informe documenta abusos a menores en centro católicos de Escocia durante más de 60 años 

Las agresiones y castigos físicos con correas de perro y crucifijos se infligieron a los menores internados en dos hogares infantiles católicos, ya clausurados

Getty

El grado de sadismo relatado en el informe preliminar de Lady Anne Smith, magistrada del Tribunal Supremo de Escocia, sobre las prácticas de dos instituciones católicas, ya clausuradas, para niños durante décadas resulta estremecedor. Se describen abusos físicos y sexuales por parte de sacerdotes y religiosas, que incluían palizas con crucifijos o el uso de correas para perros.

El informe es parte de una investigación más amplia emprendida por el Gobierno escocés —Investigación sobre el Abuso Infantil en Escocia—. Su misión es determinar “la extensión y la naturaleza de los abusos infantiles en los centros para menores de Escocia durante el periodo a que alcance la memoria de las personas que están aún vivas y hasta el 17 de diciembre de 2014, para crear un archivo público nacional sobre el abuso infantil durante este tiempo”.

Los hechos relatados hacen referencia a dos instituciones concretas, ambas pertenecientes a la congregación de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl: el Orfanato de Smyllum Park, en la localidad de Lanark, y el Hogar Infantil Bellevue, cerca de Glasgow.

En un comunicado remitido por correo electrónico, las Hijas de la Caridad describen las conclusiones preliminares de la investigación como “acontecimientos y prácticas que chocan frontalmente con los valores fundamentales que sustentan nuestra vida y nuestra misión. Ofrecemos sinceramente y de todo corazón nuestras disculpas a todos los que hayan sufrido abusos bajo nuestros cuidados”.

El informe describe como se “abusó emocionalmente de los niños de diferentes modos. Fueron frecuentemente humillados, controlados, insultados. Se les hacía sentir inútiles, se les denigraba y se les sometía a castigos totalmente injustificados”. El abuso emocional se veía exacerbado por la falta de apoyo familiar: los hermanos eran separados rutinariamente, a los niños se les decía que su familia ya no existía y se desalentaban las visitas de allegados (algunos familiares fueron echados del recinto), relata el documento.

Además de las agresiones físicas, “se abusó sexualmente de menores en Smyllum y en San Vicente de Paúl, en la localidad de Newcastle, un hogar regentado por la Orden en nombre de la Diócesis de Hexham. Los niños sufrieron abusos de sacerdotes, seminaristas, monjas, empleados y hasta voluntarios. Incluso surgieron comportamientos sexuales problemáticos por parte de otros niños”.

Investigación del Abuso Infantil en Escocia se puso en marcha hace tres años y examina casos y acusaciones que afectan a casi noventa instituciones, la mayoría de ellas pertenecientes a la Iglesia Católica.

“Para muchos de los niños que estaban en estos centros, los hogares eran lugares de miedo, control coercitivo, amenazas, disciplina excesiva y abuso emocional, físico y sexual, donde no encontraron amor, compasión, dignidad ni consuelo”, señala la magistrada Smith. Para los menores las palizas se convirtieron en un aspecto normal de su vida cotidiana.

Bellevue fue cerrado en 1961. Smyllum Park se mantuvo abierto hasta 1981. Hace dos meses, la policía arrestó y acusó a once mujeres y a un hombre, todos ellos presuntamente implicados en el abuso de menores en Smyllum.

ALIMENTADOS A LA FUERZA

 La humillación y malos tratos a los menores acogidos en Smyllum se extendía a lo largo del día y cubría todas las actividades del centro. La comida no era una excepción. El plato más habitual eran las gachas de avena, detestadas en el recuerdo de muchos testigos, que las recuerdan “grumosas e insípidas". Las monjas y los empleados del centro forzaban a los niños a tragarlas violentamente, y “seguían haciéndolo incluso cuando el menor lo estaba vomitando”, relata el informe. “Si no te comías las gachas, venían a por ti, por detrás, y te agarraban del pelo o de la barbilla”, relata una de las víctimas bajo el nombre de Fergie. “Te metían la comida a la fuerza en la boca. Apretabas los dientes , pero aun así nos tapaban la nariz para obligarnos a abrirla”. Y si todo eso no bastaba, los menores acababan recibiendo la correspondiente paliza. Por eso, cuenta la autora del documento , muchos de ellos aprendieron a esconder la comida en macetas, en sus bolsillos o en sus mangas. “Todo esto ocurrió, y fue un claro abuso físico y, en algún sentido, emocional”, concluye Lady Anne Smith.

Fuente: El País.es - Por Rafa de Miguel.

martes, 29 de mayo de 2018

DEL ABUSADOR NO SE HABLA

Título original: Infancia robada 


La nena llora acurrucada en los brazos de una mujer extraña, que conoció apenas el día anterior. Pero que la abraza. La abraza fuerte, como queriendo espantar fantasmas. Esa mujer y otra compañera del Foro de Mujeres por la Igualdad de Oportunidades de Salta, mujeres de corazón feminista, se acercaron a su casa, en un barrio pobre de la capital salteña, para poder ofrecerles a ella y a su familia lo que necesiten, y especialmente, contención e información. No es fácil la escena. Sienten impotencia. También ellas lloran. 


La nena tiene un embarazo que nunca buscó. Y que es consecuencia de los abusos sexuales a los que la sometía la pareja de su mamá. Ese hombre, que seguramente se excitaba con el sometimiento y la humillación de la pequeña, está preso. Pero su mamá ahora que él no está, no tiene con qué parar la olla. No tiene nada. No pudo cumplir con las casas a las que iba a planchar y limpiar. Pide ayuda, lo que sea, dice. Tiene la mirada perdida, y en brazos un bebé de un año y medio, que seguramente tuvo con quien torturaba hasta hace poco a su nena, la segunda de sus hijas, la que cumplió 11 años en febrero. La mayor tiene 13. Pero de ese hombre no se habla. No es momento.

En la misma casa vive la abuela, que tiene unos 45 años, y que cuenta que ella también fue abusada por su propio hermano. Dice que no le creyeron, ni sus padres. Ni nadie. Y a los 11 años, producto de esos abusos, tuvo a la mamá de la nena, esa nieta que ahora, a esa misma edad, vive una historia repetida. ¿Cómo romper con esa cadena de abusos perpetrados por varones que se consideran con derecho a apropiarse de cuerpos de niñas vulnerables? Por eso, entre otras razones, queremos que caiga el patriarcado. 

La nena tiene el cuerpo esmirriado, flaquito, y ya se le empieza a notar eso que tiene ahí, que va creciendo y deformando su vientre, que nunca deseó y que tal vez, todavía no termine de comprender de qué se trata. 

En febrero la mamá la llevó al Hospital Papa Francisco, del barrio Solidaridad, en la capital salteña, porque le dolía la panza. Le hicieron análisis de sangre y orina, buscando un problema en el hígado o gastrointestinal. La mamá los muestra. Tienen fecha del 17 de febrero. En ese momento, la gestación llevaba 8 semanas aproximadamente. Pero le dijeron que la nena estaba constipada, que tenía materia fecal atascada, recuerda. Si en ese momento la hubiera atendido un equipo interdisciplinario atento, preparado, para ver más allá, quizás podría haber sospechado, captado algún otro síntoma –que seguramente exhibía– de los abusos y pensar en la posibilidad de un embarazo forzado. Pero nada de eso pasó y la mandaron a la casa. 

La nena tenía otra mierda atascada: las palabras, la posibilidad de contar, de romper el silencio y decir que eso que le venía haciendo la pareja de su mamá, no le gustaba. Es probable que la tuviera amenazada para callar. Como suelen hacer los perpetradores de abuso sexual a niñas. La mayoría de estos episodios ocurren en el ámbito intrafamiliar. La nena ahora juega con su hermanita más pequeña. Su mamá muestra que también le indicaron otros análisis de sangre y orina en marzo: tienen fecha del 15 de marzo. Tampoco ahí se buscó constatar un embarazo. Ya rondaba las diez semanas. 

El aborto en esa instancia hubiera sido más sencillo. Incluso, con el marco normativo restrictivo que impuso hace seis años el gobernador peronista Juan Manuel Urtubey, hubiera podido interrumpir esa gestación en un hospital salteño, siempre y cuando, claro, no le pusieran algún otro obstáculo arbitrario e ilegal. ¿Le habrían informado sobre el derecho a un aborto en casos de violación en el mismo hospital? 

La asesora de Incapaces, Patricia González, le hizo firmar a la madre, su beneplácito para continuar con la gestación. Lo hizo antes de que Urtubey derogara, el jueves, el protocolo restrictivo que establecía un límite de 12 semanas para el aborto en casos de violación. Es probable que también le haya dicho que en Salta no tenía derecho a un aborto porque superaba ese plazo. Después del escarnio público que forzó al gobernador a adherir al Protocolo Nacional, que sigue los lineamientos de la Corte Suprema para casos de abortos legales, la mamá recibe insistentes llamados de funcionarios públicos del gobierno salteño, para preguntarle si ahora la nena va a abortar. ¿Se puede ser tan perverso?

Apenas unos días antes, a la mamá le dijeron que con un aborto “van a morir los dos”, en referencia a la nena y el producto de la violación. ¿Se lo dijeron funcionarios públicos del hospital Materno Infantil de Salta, donde le detectaron finalmente la gestación el 9 de mayo, a la semana 19 o de Tribunales? Qué importa a esta altura. La mujer, claro, está aterrada. No quiere que su hija corra riesgos. Pero los corre. 

Primero la violó un varón. Después, el Estado, con sus tentáculos patriarcales. 

La nena pesa alrededor de 32 o 35 kilos, según estimaron quienes la vieron. Con ese peso va a cursar un embarazo de alto riesgo. El aborto, con casi 22 semanas de gestación, tampoco sería un procedimiento sencillo, aunque no imposible. ¿Quién está en condiciones de tomar la mejor decisión, poniendo por delante el interés superior de la niña, que sin dudas es su salud, física y psíquica? 

Pienso en esa madre, en esa nena, en su abuela y en tantas otras nenas abusadas, embarazadas, despojadas de sus derechos, con un Estado que les da la espalda, que las ignora. Y lloro. 

Fuente. Página 12 - Por Mariana Carbajal 

miércoles, 3 de mayo de 2017

RECURSERO PARA DENUNCIAR ABUSO SEXUAL DE NIÑXS Y ADOLESCENTES

TÍTULO ORIGINAL. ¿ Cómo se denuncia un abuso sexual ?

Una mamá, una docente, una tía, una prima o una amiga pueden detectar que una niña o niño está siendo abusado. ¿Qué hay que hacer? En el informe  “Abuso sexual contra niños, niñas y adolescentes, una guía para tomar acciones y proteger sus derechos”, Unicef recomienda: “Es crucial realizar una escucha adecuada: permanecer calmado, escuchar cuidadosamente y nunca culpar ni juzgar al niño. La información inicial revelada por la víctima ayudará a determinar la dirección a seguir. En todos los casos se deben tomar recaudos para proteger al niño o la niña. Esa protección implica, entre otras medidas, procurar que reciba contención y atención inmediatas y dar intervención a la Justicia. Los niños, niñas y adolescentes no deben ser interrogados bajo ninguna circunstancia. Sólo se debe procurar la información mínima sobre el hecho que permita determinar qué paso, cuándo, dónde y quién lo hizo. Es importante asegurarle que no es su culpa y reforzar en él la idea de que fue muy valiente al atreverse a develar lo sucedido, ya que representa el inicio de su recuperación. Después de agradecerle por haberlo contado, garantizarle que se le proporcionará asistencia y protección. Inmediatamente y buscar ayuda.” 

La Guía fue escrita por Virginia Berlinerblau y editada por Unicef, en noviembre del 2016 y subraya: 

“Cuando sugerimos adoptar una actitud de escucha adecuada nos referimos a dejar que el chico se exprese espontáneamente sin interrumpirlo ni callarlo. Nunca se debe obligar al niño a hablar en el ámbito familiar frente al adulto sospechado y, mucho menos, enfrentarlo con él”. A las y los más chicos también se les debe prestar atención: “A partir de los 3 años, los relatos de los niños y las niñas podrían parecernos sin sentido debido al empleo de oraciones cortas e incompletas. Sin embargo, la experiencia de abuso sexual está siendo puesta en palabras de una manera concreta”. 

Dónde buscar información y asesoramiento para denunciar abusos sexuales

- Línea 102: Atención a Niños, Niñas y Adolescentes.

- Línea 0800-222-1717: Programa Las Víctimas contra las Violencias del Ministerio de Justicia de la Nación.

- Línea 137: Programa Las Víctimas contra las Violencias Brigada de atención (Ciudad Autónoma de Buenos Aires).

- Línea 144: Consejo Nacional de las Mujeres.

Fuente: Página 12

viernes, 31 de marzo de 2017

CASO PRÓVOLO: DETUVIERON A MONJA POR ENCUBRIR A CURAS PEDERASTAS



La Justicia ordenó esta semana la detención de una monja del Instituto Próvolo que fue señalada por una testigo por encubrir y colaborar con los curas pederastas. Por le momento no se sabe si la mujer se encuentra dentro del país.



Ordenaron la detención de una monja por encubrir a unos curas.Es una religiosa japonesa que, según una víctima, contribuyó a ocultar los abusos. Podrían correr la misma suerte directivos y profesores del instituto.


Esta semana una adolescente, con identidad reservada, pudo relatar el horror al que fue sometida por el cura Horacio Corbacho mientras estuvo albergada junto a otros chicos sordos. La adolescente, denunció que fue violada vía vaginal y anal por el sacerdote cuando ella tenía 5 años y que la monja Kumiko "era quién les colocaba los pañales a los chicos abusados, ya que en muchos casos no podían ni sentarse por el sangrado que les generaban los abusos."





"Ahora, gracias a mi terapeuta, tengo valor para contar que fui violada", relató en Cámara Gesell con lenguaje de señas y la asistencia de una intérprete y un psicólogo.




Sergio Salinas, abogado querellante de la causa Próvolo, explicó que "ha quedado clara la participación y el grado de complicidad de esta monja que enseñaba lenguaje de señas".

"En el último testimonio, ella fue señalada como la persona que le puso el pañal a una menor de 5 años, ocultando la violación de la niña. Lo cual la hace cómplice primaria del delito de abuso", dijo Salinas.

Y agregó que habrá que ver cuando se levante el secreto de sumario cuál es la calificación jurídica que le corresponde. "Probablemente sea de complicidad primaria del abuso sexual, ya que es como si ella misma hubiese sido la abusadora. De no haber ocultado el hecho, los abusos se podrían haber frenado", sostuvo Salinas.

La víctima, quien estuvo albergada en el Próvolo hasta los 15, guió al fiscal de la causa Gustavo Stroppiana, a sus asistentes y a los abogados de ambas partes hasta el baño donde fue violada.

También guió a Stroppiana por el laberíntico edificio de ladrillo, donde hay numerosas habitaciones. De hecho, la joven recordó el momento en el cual, jugando con un compañero de su clase, subió hasta el altillo, donde había varias piezas cerradas. Señaló una en particular. Allí describió que los niños encontraron "cadenas, sogas y preservativos".


Al abrir la puerta, el fiscal descubrió que todavía había rastros de cosas que fueron incorporadas como prueba y que serán analizadas. Además encontró un huevo en la pared donde podría haber estado amurada una cadena, una mancha roja y restos de negativos de fotos.

Ya en el primer allanamiento al instituto, en diciembre del año pasado, ya se había secuestrado material pornográfico, fotografías y dinero en efectivo en las habitaciones de los curas.

Hasta el momento, cinco hombres permanecen detenidos y acusados por los abusos sexuales, dos de ellos son sacerdotes: Nicola Corradi, trasladado de Italia a la Argentina y que arrastra denuncias por violación y corrupción de menores desde hace 50 años; y el cura Horacio Corbacho, egresado del seminario en La Plata. Los otros tres presos son el celador Luis Ojeda, también sordomudo, el asistente y monaguillo Jorge Bordón, y el jardinero Armando Gómez.

Fuente: Minuto Uno.

domingo, 3 de enero de 2016

EL ABUSO DE LAS ABSOLUCIONES EN LOS CASOS DE INCESTO

El abuso sexual en la infancia forma parte de una realidad que está emergiendo y visibilizándose con fuerza. La palabra puesta en acción devela lo siniestro de este crimen, y cada vez son más las demandas de justicia para las víctimas.




En respuesta a ello persiste la recurrencia de echar mano al expediente de la mentira orquestada por la madre, que va en busca de un mayor provecho o ventaja económica contra el padre de sus hijos.

Lo único verdaderamente cierto de este imaginario –que genera muy buenos dividendos a sus cultores– es que la justicia argentina no se ha hecho cargo del rol que le incumbe en tanto guardiana de los derechos humanos de los niños consagrados en la Convención de los Derechos del Niño.

Quienes han roto el silencio son perseguidos, desacreditados, y acosados y –en el caso de las madres denunciantes–, como mínimo, son tildadas de locas, despechadas, ambiciosas y manipuladoras.

El feminismo ha puesto en la agenda pública el reclamo de las víctimas y, desde luego, también es blanco de la ira de los progenitores incestuosos y sus acólitos.

Hace un par de décadas se instaló la acientífica teoría de un médico de ideas pre pedófilos convirtiendo estos juicios en una probada industria en manos de un grupo de profesionales de diversas ciencias, que han minado la confiabilidad y la credibilidad de la justicia argentina en esta materia.

La realidad tribunalicia muestra que excepcionalmente se condenan los casos de incesto y, por el contrario, proliferan las absoluciones o sobreseimientos a favor de los progenitores que han arremetido contra su cría para satisfacer sus deseos sexuales a sabiendas de la existencia de un sistema judicial que silencia y condena a las madres que gritan el dolor de sus hijos dejando impune estos crímenes.

A pesar de las dificultades, los avances alcanzados en el campo del derecho durante estos años de democracia animan a pensar de un modo crítico sobre estructuras y mecanismos de juzgamiento para ciertos delitos dejando al descubierto el huevo de la serpiente escondido en los recovecos de la retórica del pasado. Nada es para siempre, y ni el miedo ni el dolor, podrán silenciar el reclamo de justicia que los niños merecen en nuestro país.

Fuente: Página 12 -  Por Norma G. Chiapparrone (*)

(*) Abogada, feminista y coautora de la Guía “Abuso Sexual en la Infancia. Guía para orientación y recursos disponibles en Ciudad Autónoma de Buenos Aires y Provincia de Buenos Aires”, junto a Paula Wachter, Mabel Bianco y Maria Beatriz Muller.

domingo, 1 de noviembre de 2015

ES LEY LA IMPRESCRIPTIBILIDAD DE LOS DELITOS SEXUALES

La iniciativa había sido modificada por Diputados y ayer el Senado aceptó los cambios sin debate y por unanimidad. El delito de trata de personas fue incluido en el proyecto. La iniciativa había sido de autoría de la entrerriana kirchnerista Sigrid Kunath.





a Cámara de Senadores de la Nación convirtió en Ley el proyecto sobre la imprescriptibilidad de la acción penal en delitos contra la integridad sexual, cuando la víctima sea menor de edad. La iniciativa fue modificada por Diputados y el Senado aceptó esos cambios sin debate y por unanimidad. Entre otras cosas, se incluyó también el delito de trata de personas.
La imputación penal empezaría a correr desde que la víctima realiza la denuncia, modificando la denominada “Ley Piazza”, en la cual el plazo se computaba a partir de que la víctima cumpliera la mayoría de edad.  “El proyecto pasó por la Cámara de Diputados donde  se incorporó el delito de Trata. La propuesta es una modificación del Código Penal para que aquellos delitos contra la integridad sexual, cuando las víctimas sean menores de edad, no prescriban”, dijo a Infojus Noticias la senadora entrerriana del Frente para la Victoria Sigrid Kunath, autora del proyecto. “Creemos que frente a delitos en los cuales está en juego la integridad sexual de las personas justamente cuando están creciendo, cuando se están formando, merecen un tratamiento especialísimo”, apuntó la legisladora.
"Se incorporó el delito de trata. Y, en este tipo de delitos, la prescripción estaría suspendida mientras la víctima sea menor de edad y hasta que se haga la denuncia", aclaró. Kunath remarcó que los cambios "cumplen con los objetivos y los planteos que presentamos en los fundamentos del proyecto".
“La imprescriptibilidad, de acuerdo a las últimas modificaciones, estaba reservada para los delitos de lesa humanidad. Este proyecto está pensado para las víctimas que son niños y dependen de los mayores para tomar determinadas decisiones. Consideramos que a veces los adultos recuerdan hechos de abuso que marcaron su vida y esta iniciativa ayuda a que no queden  impunes. También es interesante incorporar la trata de personas, porque es un delito de los más aberrantes que hay y porque viola absolutamente todos los derechos humanos en una sola situación”, dijo la senadora sanjuanina Marina Raquel Riofrío, durante el tratamiento del tema en comisiones.


Fuente: TELAM/JC

martes, 13 de octubre de 2015

¿ Y LOS DERECHOS DE LA VÍCTIMA?

Título original: Cuestionan un fallo judicial que apunta sobre una madre que denunció abuso de su hija.
La mujer denunció al padre de una de sus hijas pequeñas por abuso sexual. El fallo del Tribunal 17 no reconoció los dichos de la nena a peritos especializados porque los atribuyó a maniobras de la madre. La Defensoría General de la Nación apeló el fallo.



Uno de los aspectos más graves del fallo es que no valida la voz de la víctima.

“Pero mamá… si los jueces están para cuidarnos, ¿por qué le creen a él que es un mentiroso y es malo?” La frase la recibió Feliciana Bilat, de parte de su hija mayor, de 9 años, cuando supo que los magistrados del Tribunal Oral en lo Criminal Nª 17 de la Capital Federal no le habían creído todo lo que ella, siendo más pequeña, contó a través de palabras, gestos, conductas: que su papá la obligaba a realizarle sexo oral y varias veces le había eyaculado en su cuerpito infantil. Los fundamentos del escandaloso fallo que absolvió al ex esposo de Bilat, por el delito de “abuso sexual agravado por su condición ascendente de la víctima”, son un compendio del trato discriminatorio que suelen padecer las madres protectoras –como se las llama a aquellas que acompañan a víctimas de incesto– en juicios por este tipo de hechos, sobre todo cuando el imputado pertenece a sectores medios. Bilat es empleada administrativa y seguirá su lucha. Ya apeló el fallo. Se trata de un caso emblemático porque refleja cómo la Justicia –con frecuencia– responde frente a denuncias de abuso sexual infantil: considerando a la madre como mentirosa y promiscua, y capaz de inducir a su hija a repetir –verbalmente y a través de dibujos y otras expresiones corporales– un relato inventado, y a las profesionales que lo validan.
“Se plasmaron en la sentencia numerosos estereotipos de género, abundaron las preguntas y respuestas dirigidas a la vida privada de la madre y aquellos aspectos directamente vinculados con los hechos quedaron en la más completa invisibilidad. Sin citar el llamado Síndrome de Alienación Parental, conocido como SAP, se asienta en esa teoría. No escucharon a la niña e hicieron una valoración arbitraria de la prueba”, resumió a Página/12 la abogada Raquel Asensio, coordinadora de la Comisión sobre Temáticas de Género de la Defensoría General de la Nación, quien se acaba de hacer cargo de la representación legal de Bilat y su hija, junto con el área de Patrocinio Jurídico a Víctimas de Delitos del mismo organismo. Los jueces del TOC Nº 17 llegaron a afirmar que el testimonio de Bilat no era creíble porque no había derramado “siquiera una lágrima” durante su declaración. Pero no solo eso: además ordenaron que se abra una causa judicial contra ella por la posible comisión del delito de falso testimonio y le impusieron las costas del juicio, dos acciones que para la Defensoría General de la Nación deben ser leídas como formas de violencia institucional y como una abierta violación al derecho de acceso a la justicia de la víctima y de sus familiares.
El juicio
Bilat denunció a su ex marido en abril de 2010. BN es el padre de sus dos hijas. La menor tiene actualmente 7 años. Lo denunció por presunto abuso sexual de la mayor de las dos nenas, por entonces de 4 años. Antes, en agosto de 2009, cuando ya estaban separados, lo había denunciado por violencia de género.
El juicio oral se extendió a lo largo de cinco audiencias. El TOC Nª 17 estuvo conformado por los jueces Juan Giudice Bravo, Alejandro Noceti Achával y Pablo Daniel Vega. El otro aspecto significativo fue que el fiscal, Juan José Ghirimoldi, parte acusatoria, no realizó acusación. Es decir, pidió la absolución del imputado basándose en las declaraciones de testigos del acusado (entre ellos el primer novio de Bilat en la adolescencia y una ex mejor amiga suya de quien se había alejado a partir del descubrimiento de los abusos que sufría su hija), y omitió todas las pruebas que confirmaban los abusos. Ambos se pronunciaron sobre las supuestas preferencias sexuales de Bilat, tabúes vinculados a lo sexual y hasta se les preguntó si ella “hacía las tareas del hogar”.
También los jueces formularon preguntas sobre los comportamientos, vestimenta y hasta la moral sexual de la mamá de Bilat. A Bilat le preguntaron qué método anticonceptivo utilizaba y hasta con qué frecuencia mantenía relaciones sexuales. “Todos aspectos irrelevantes para esclarecer el hecho denunciado”, subrayó Asensio.
La sentencia reproduce estereotipos de género: los que presentan a las mujeres como mendaces, deshonestas e instrumentales. Además, el TOC Nª17 consideró que los rasgos de “sexualidad exacerbada e hipererotización” de la niña obedecerían “a los rasgos de la personalidad materna” (en alusión a sus supuestas preferencias sexuales), en lugar de dar crédito a los reiterados dichos de la pequeña con respecto al abuso sexual sufrido. Incluso, los jueces llegaron a afirmar que Bilat había presentado la denuncia de ASI para obtener una mejor cuota alimentaria.
El SAP
En la DGN cuestionan además que se cite un libro del médico psiquiatra Eduardo Padilla, quien afirma en esa obra que el SAP es una herramienta muy útil para el esclarecimiento de las denuncias por ASI (abuso sexual infantil). “Este posicionamiento parte de desconfiar de los niños y niñas que denuncian abusos sexuales porque suponen que detrás de esa denuncia hay una madre vengativa y rencorosa que denuncia falsamente un abuso de su hijo/a con el fin de perjudicar a su ex pareja”, apuntó Asensio.
La sentencia dice que “no ha habido un relato de la niña acerca de un suceso de connotación sexual medianamente circunstanciado”. Sin embargo, la niña refirió a muchas personas y en reiteradas ocasiones el abuso sufrido y brindó las precisiones esperables para su edad. “Distintas profesionales afirmaron que el relato era creíble y espontáneo, y se reforzaba con la comunicación gestual y conductual de la niña (sentimiento de vergüenza, gestos masturbatorios, angustia, temor a la figura paterna, etc.). En consecuencia, no es cierto que no hubo un relato medianamente circunstanciado del abuso. En realidad, el Tribunal consideró que la madre no es creíble y, como si fuera una derivación lógica y necesaria, tampoco lo fueron a su criterio las múltiples declaraciones de la niña”, indicó Asensio.
Por otra parte, la sentencia afirmó que no estaba probado que sintiera temor hacia la figura paterna, cuando varias profesionales dieron cuenta de ello. “Para negar la existencia del ASI, el TOC Nª 17 valoró de forma arbitraria la prueba, al otorgar prevalencia injustificada a algunos elementos probatorios sobre otros”, señaló Asensio. Por ejemplo, hizo generalizaciones sobre las conclusiones de los peritos, cuando en realidad no había tales acuerdos. Por otro lado, fundó su sentencia en informes efectuados por peritos que nunca entrevistaron a la niña, y dejó de lado o restó valor probatorio a los elaborados por la perito que la entrevistó en la mayor cantidad de oportunidades.
También se descalificó prueba que corroboraba el abuso de forma irrazonable. Por ejemplo, el testimonio de la psicóloga que atendió durante un año a la niña fue relativizado por su calidad de terapeuta. Tampoco se valoró el testimonio de su maestra, a quien la nena le había contado los abusos sufridos por parte del padre.
Bilat no piensa bajar los brazos. A pesar del fallo adverso, seguirá luchando para proteger a sus hijas, dijo a Página/12. “Me preguntan si lo van a volver a ver al padre. No lo ven hace más de 5 años. Y es muy posible que con este fallo pida la revinculación. Lo más terrible es que mi hija no haya sido escuchada. La presencia de prejuicios de género hace que muchos operadores de la justicia partan de considerar que la mamá que denuncia abuso sexual en alguno de sus hijos miente, induce a sus hijos a la mentira. Así, nos convierten de víctimas en victimarias”, concluyó Bilat, con tristeza y mucha indignación.



Fuente: Página12 - Por Mariana Carbajal

miércoles, 15 de julio de 2015

EL CALAFATE: DEPORTISTA ABUSADOR PROCESADO

El Calafate, (Corresponsal).- Al finalizar el plazo de diez días hábiles para decidir la situación procesal, el juez de Primera Instancia Carlos Narvarte decidió el procesamiento con prisión preventiva del deportista calafatense denunciado de abusar por más de un año y medio de la hija menor de su pareja.

El caso fue denunciado por la madre de la niña de 11 años, el primer día de julio, luego que fuera citada por docentes de la escuela a la que asiste la menor. 





La chica estaba mostrando señas de autolesiones identificadas como “cutting”, cuando fue abordada por docentes y psicopedagogos, a quienes les terminó contando que era víctima de abusos sexuales por parte de la pareja de su madre.

El hombre de 28 años fue detenido inmediatamente, condición en la que quedará hasta un juicio oral, si es que la medida se mantiene en firme luego de la instancia de apelación.

“He decidido el procesamiento de la persona detenida, con prisión preventiva por el delito de abuso sexual agravado por ser conviviente”, confirmó el juez de la causa a este diario.

El caso originó sorpresa en la villa turística porque se trata de un conocido deportista del rubro del ciclismo, quien además daba clases a menores de edad, de ciclismo de montaña, junto a su pareja.

En los medios periodísticos el hombre no ha sido identificado por el constante pedido de organismos oficiales para que no se brinde información que lleve a identificar a la pequeña víctima, aunque la niña no lleva su apellido.

Pero en El Calafate la mayoría sabe de quién se trata. Su rostro plasmado en una “selfie” comenzó a correr por las redes sociales haciendo un “ciber -escrache”. 

Incluso deportistas del atletismo y del ciclismo de otras localidades de la provincia recibieron la noticia con asombro.



Pruebas

En los primeros diez días del caso, el juez se hizo de informes médicos que dicen que efectivamente la niña está iniciada sexualmente, de un testimonio en Cámara Gesell donde la menor relató un año y medio de varias relaciones sexuales a las que fue obligada por el hombre, y de testimonios de docentes y de una hermana mayor de la víctima, joven que brindó datos que son congruentes con los dichos de la menor, aunque sin que supiera que su hermana era abusada. 

Además la joven relató episodios y diálogos que en su momento no les había dado mayor importancia, pero que ahora dejan a las claras que había una intencionalidad sexual por parte del hombre también para con ella.

La corresponsalía de La Opinión Austral en El Calafate accedió a información que indica que fuera del Juzgado también se conocieron testimonios informales de jóvenes mayores de edad, a las que el deportista había intentado seducir mediante constantes estrategias, originando un sentimiento de acoso por parte de las mujeres, aunque ninguna había radicado una denuncia. 

“Le corté el rostro pensando que era un desubicado y pesado, pero ahora me doy cuenta que este tipo es un enfermo”, le dijo una de esas mujeres a La Opinión Austral.



Carátula y posibles penas

F.A. quedó procesado por el delito de Abuso Sexual Agravado por el Vínculo, ya que el adulto era la pareja de su madre, con quien convivían en la misma casa.

Pero si prospera la idea de la querella, el delito de “Abuso Sexual” podría convertirse en “Corrupción de Menores” o en todo caso, en ambos delitos en “Concurso Real”.

Es que el hombre comenzó con sus abusos cuando la chica tenía un máximo de 10 años, edad en la que aún no despertaba sexualmente.

El fue quien la inició, y con sus abusos, uso de pornografía, y otras artimañas, cambió la naturalidad sexual de la menor, lo que para la ley es “Corrupción de Menores”, delito que al ser cometido contra menores de 13 años tiene una pena de 6 a 15 años de prisión.

El caso de El Calafate podría tener características de un caso de “Corrupción de Menores”, según lo plantean los abogados de la querella.

Pero el juez de Primera Instancia eligió la figura de “Abuso Agravado”. 

El Código Penal establece una pena básica de 6 meses a 4 años al que abusa sexualmente de una persona menor de trece años o cuando mediare violencia, amenaza, abuso coactivo o intimidatorio de una relación de dependencia, de autoridad, o de poder, o aprovechándose de que la víctima por cualquier causa no haya podido consentir libremente la acción. 

La pena es elevada de 4 a 10 años de prisión si el abuso es extendido en el tiempo configurando un sometimiento sexual gravemente ultrajante para la víctima. 

Si el abuso es con acceso carnal, el Código dice que la pena será de 6 a 15 años. 

La otra alternativa, a la que parece apuntar el juez calafatense Carlos Narvarte, es una sumatoria de características, que contempla una pena de 8 a 20 años de prisión.

Ayer cuando el juez le explicó a las radios calafatenses los fundamentos de su procesamiento, se refirió a este último rango de pena, el que se da para casos de abusos de menores, con acceso carnal, con duración en el tiempo, y cuyo autor sea un adulto familiar o con autoridad por ser guarda de la educación o formación del menor.

Fuente: La Opinión Austral

lunes, 13 de julio de 2015

MEDIA SANCIÓN AL PROYECTO DE IMPRESCRIPTIBILIDAD DE LA ACCIÓN PENAL EN ABUSO SEXUAL INFANTIL

Un proyecto con media sanción del Senado establece la imprescriptibilidad de la acción penal en delitos contra la integridad sexual de niñxs menores de edad. La senadora Sigrid Kunath, autora del proyecto, señala en esta entrevista: “El abuso sexual a niños, niñas y adolescentes produce traumas irreparables que, en la mayoría de los casos, conllevan, por miedo y/o vergüenza, al silencio de la víctima. No solamente es difícil hablar de estos temas, sino que es mucho más complejo llegar a su denuncia y judicialización”.






El pasado 26 de mayo, el Senado Nacional aprobó un proyecto de ley que establece la imprescriptibilidad de la acción penal en delitos contra la integridad sexual de niñxs menores de edad. La iniciativa, que reformaría el Código Penal, fue impulsada por la senadora entrerriana del Frente para la Victoria, Sigrid Kunath, y contó con el apoyo de todo el recinto.

Conversamos con Kunath para conocer más detalles de la medida, que espera ser debatida por la Cámara Baja para convertirla en ley.

¿Cómo y por qué surge la iniciativa de presentar este proyecto de ley? 

Sigrid Kunath : La idea de presentar el proyecto surge por, un lado, del trabajo en cuanto a prevención, sanción y erradicación de las violencias en ocasión de ser secretaria general de la Gobernación en Entre Ríos, donde avanzamos con acciones intersectoriales, un protocolo y un consejo, y lo que en cierto modo hace que mi mirada hacia las violencias como flagelo en nuestra sociedad se imponga con atención y siempre esté en la búsqueda de brindar o mejorar herramientas. Por otro lado, a partir de conversaciones con abogados que se encuentran patrocinando a las víctimas en el caso Ilarraz —el sacerdote Justo José Ilarraz está acusado de abusos sexuales cometidos entre 1985 y 1993 contra chicos de entre 10 y 14 años—, surgió la necesidad de plantear la profundización de la legislación, dando una especial atención a estos casos en que las víctimas son menores de edad, planteando la imprescriptibilidad. Es decir, que no sea el mero transcurso del tiempo lo que impida la investigación judicial y la sanción en estos delitos. Reconozco la importancia del instituto de la prescripción en derecho penal y tampoco quiero plantear que se amplíe inconvenientemente la imprescriptibilidad. Pero sí quiero decir que, para mí, no todos los delitos pueden ser evaluados ni tratados del mismo modo. El abuso sexual a niños, niñas y adolescentes produce traumas irreparables que, en la mayoría de los casos, conllevan, por miedo y/o vergüenza, al silencio de la víctima. No solamente es difícil hablar de estos temas, sino que es mucho más complejo llegar a su denuncia y judicialización. El hecho de llegar a la instancia judicial y atravesar esos largos procesos complejiza aún más el problema, significando para la víctima otro hecho traumático que deja secuelas profundas en sus vidas. Peor aún aquellos casos en que las víctimas, cuando se animan a hablar y concurren a la justicia, se encuentran con que la acción penal está prescripta. Por esto creemos que es poco acertado que en materia penal no se tenga un completo entendimiento del impacto gravísimo que sufre y atraviesa la víctima. Esas particularidades propias de estos delitos son, desde un inicio, claramente discutibles con los principios generales de la prescripción en materia penal. La propuesta de declarar la imprescriptibilidad de la acción penal en delitos contra la integridad sexual que hubieran tenido como víctimas a personas menores de edad supera el escollo de la dificultad para juzgar los hechos y asegura que los juicios puedan realizarse a medida que se van superando las condiciones personales, sociales y políticas que impedían su avance. Hay casos muy resonantes y terribles en mi provincia, como el caso Broggi: un ex funcionario municipal de la localidad entrerriana de Urdinarrain que está acusado de cometer 40 abusos sexuales contra niños y adolescentes, entre 1988 y 2005; y el caso llarraz, que es un sacerdote que está cuestionado y denunciado penalmente por abusos cometidos en un determinado lapso de tiempo en el Seminario de Paraná. En este último, frente al planteo hecho por la defensa de que los casos ya estaban prescriptos (mismo argumento en ambos casos), existen diferentes fallos en las distintas instancias de la justicia provincial, llegando al máximo Tribunal, que han establecido que estos delitos no han prescripto.

¿Quiénes apoyaron la iniciativa?

SK: Fue muy bueno el acompañamiento que recibimos tanto en el tratamiento en la Comisión de Justicia y Asuntos Penales, donde los legisladores de mi bloque y de las demás fuerzas políticas expresaron su apoyo, como en la aprobación en la sesión que fue por unanimidad. Es decir que tuvo el voto de los senadores y las senadoras de todos los bloques políticos. Eso es de destacar. Asimismo fue muy importante el apoyo de especialistas como el Dr. Carlos Rozanski y de organizaciones como “Con los Gurises no!” de Entre Ríos y “Colectivo Nacional” de Chaco, entre otras, que vienen trabajando fuertemente en estas temáticas, algunas de ellas hasta encarando acciones como la junta de firmas para la aprobación del proyecto. Además, los valiosos testimonios de personas comunes que han pasado por alguna circunstancia en lo personal o en sus cercanías y me hicieron llegar palabras de acompañamiento. En el mismo sentido, se han aprobado en las legislaturas provinciales de Jujuy y de Chubut proyectos que declaran el apoyo a nuestra iniciativa y piden la pronta sanción de la ley.

El proyecto también plantea la “inhabilitación especial perpetua para quienes hubieran cometido este tipo de delitos valiéndose de su cargo,¿Qué significa este apartado?

SK: En primer lugar es preciso aclarar que la inhabilitación es una de las penas que nuestro Código Penal prevé, al igual que la aplicación de multas, la prisión o la reclusión. Específicamente, lo que se intenta con la pena de inhabilitación especial es que el autor de un delito —por no haber demostrado las aptitudes necesarias que el ejercicio de determinados empleos, cargos o actividades requiere— no pueda seguir desarrollándolos. No es difícil advertir que en muchos de los casos, los abusadores podrían haberse aprovechado de sus cargos o funciones para cometer hechos tan aberrantes. Cargos y funciones que le permiten ejercer sobre las víctimas ciertas prerrogativas que de otro modo les resultaría imposible, y que además hacen que socialmente gocen de cierta estima, haciéndolos parecer personas “respetables“. Por este motivo es que el proyecto establece que la inhabilitación sea perpetua y no por un tiempo determinado, garantizando así que los responsables no vuelvan a contar con los medios necesarios para la comisión de tales delitos.

¿En qué situación se encuentra el proyecto en la actualidad?

SK: El proyecto fue girado a la Cámara de Diputados, donde será analizado en las comisiones de Legislación Penal y de Familia, Mujer, Niñez y Adolescencia. Una vez que obtenga dictamen de comisión estará en condiciones de ser tratado y aprobado con fuerza de ley en sesión.

¿Cómo convive este proyecto con la conocida Ley Piazza?

SK: Planteamos la discusión un poco más allá que la Ley Piazza, siempre reconociendo y valorando que sin la misma —por el debate que precedió y que permitió sensibilizar sobre estos temas—, hoy no podríamos plantear esta reforma. Estamos ante delitos que se tienden a esconder, invisibilizar, ocultar y cuyas secuelas muy difícilmente puedan mensurarse, por eso es que queremos que se traten especialmente y que el transcurso del tiempo no sea un obstáculo para que este tipo de casos se puedan investigar. Mientras la Ley Piazza dispone que el plazo de prescripción de la acción penal comience a transcurrir luego de que la víctima adquiere la mayoría de edad, el proyecto de ley de mi autoría establece que esos delitos no prescribirán en ningún momento, independientemente del día en que la víctima desee ejercer la acción penal. Es así que resultará una norma más protectoria de los derechos de las víctimas, que contempla las diferentes circunstancias por las que pueden transitar a lo largo de sus vidas, y que garantiza el acceso irrestricto a la justicia en el momento en que consideren oportuno hacerlo.

Fuente: Comunicar Igualdad - Por Mariana Fernández Camacho

domingo, 12 de julio de 2015

PALABRAS MENORES

Feliciana Bilat denunció el abuso sexual de su hija que hoy tiene nueve años por parte de su progenitor. En el expediente constan las declaraciones de la niña sobre las agresiones. “Me molestó en las zonas íntimas”, contó a las psicólogas. Sin embargo, el fiscal Juan José Ghirimoldi pidió la absolución del imputado, en un juicio con final abierto, pero difícil. El próximo martes se va a conocer una sentencia que dará cuenta de cuánto se escucha la voz de las niñas en los estrados judiciales.




“Es mi papá pero me da miedo. ¿Por qué me hizo cosas feas?”, interpela una niña, que hoy tiene nueve años, desde uno de los cuatro tomos de un expediente judicial en el que esa pregunta retumba. “Me da vergüenza contarte las cosas que me hizo. Me molestó en las zonas íntimas”, contó ella. Sin embargo, el fiscal Juan José Ghirimoldi pidió la absolución del imputado. La madre de la nena –de la que se reserva su identidad–, Feliciana Beliat, denunció que se enteró, el 30 de abril del 2010, de que su hija (en ese entonces de cuatro años) era –presuntamente– sometida sexualmente. Beliat ya estaba separada de su ex pareja –con el que tuvo a sus dos hijas hoy de 9 y 7 años– y lo había denunciado por violencia de género física y psicológica. Ese día, de hace cinco años, la niña había vomitado en el jardín y tuvo que volver a su casa. Mientras miraba Discovery Kids con su mamá, le contó lo que tanto la angustiaba. Feliciana fue a la Justicia y comenzó un camino arduo en donde la madre queda en el banquillo de las acusadas. Y, ante la palabra de la niña, la única descalificación posible es que la palabra no es verdadera, sino que es inducida por una mamá maliciosa. Por ejemplo, se pone en duda si una nena de jardín de infantes puede conocer el vocablo “zonas íntimas”, cuando en realidad esa denominación figura entre los contenidos escolares obligatorios –justamente para prevenir abusos sexuales– de la Ley de Educación Sexual Integral (ESI) que se debe aplicar desde nivel inicial. Pero cuando una niña habla de zonas íntimas la Justicia convierte el saber en sospecha.

“Teniendo en cuenta el material obtenido en las sesiones, la sintomatología en el transcurso del tratamiento (agresividad, angustia, temor y ansiedad ante la figura paterna), se estaría en condiciones de afirmar que se han podido recoger elementos suficientes compatibles con situaciones de victimización sexual”, evaluó la psicóloga Evangelina Otero en el cuerpo III del expediente judicial, el 8 de noviembre del 2012, en un informe supervisado por María Martha Díaz

El martes 14 de julio, a las 10 horas, el Tribunal Oral en lo Criminal Nº 17, de Capital Federal, integrado por Pablo Daniel Vega, Alejandro Noceti Achával y Juan Giudice Bravo tiene que dictar sentencia. El pasado 3 de julio el fiscal pidió la absolución y esa postura no es un buen antecedente para que los magistrados dicten una condena. Aunque pueden declarar la culpabilidad más allá de la postura de la fiscalía. Por eso, organizaciones de derechos humanos, de sobrevivientes de abusos sexuales en la infancia y feministas se autoconvocaron para escuchar el veredicto. “El fiscal Juan José Ghirimoldi pidió la absolución del imputado, aunque hay pruebas periciales que confirman el abuso sexual. No sólo desoyó la palabra de mi hija. Tampoco se basó en las pruebas periciales recolectadas”, critica Feliciana Beliat, empleada administrativa de 31 años. Pero, además, los sobreseimientos son, en muchos casos, sobredimensionados para obligar, después, a las niñas a volver a ver a quien ellas señalan como dañinos. “No quiero ver a mi papá porque tengo miedo de que me haga las cosas feas”, dejó en claro la niña. ¿Sus palabras quedarán en el gris borroso de las fotocopias o tomarán vida para ser plenamente escuchadas?

¿Cómo fue el proceso de la denuncia?

–Fue desgastante, con idas y venidas al juzgado y al cuerpo médico forense. No fue fácil conseguir un abogado. He caminado más que en toda mi vida con las nenas a cuestas porque no tenía con quién dejarlas. La revictimización es real. Hay que aguantar burlas. El perito psicólogo en una entrevista conmigo (y con la perito de la otra parte) me pregunta cómo me había quedado embarazada de la nena y yo contesté que me había cuidado con preservativo y con las fechas. Se empezaron a reír y me dijeron “tenemos el privilegio de tener enfrente el segundo caso de la Virgen María”. Además él (progenitor) no cumplía con las prohibiciones de acercamiento. Tuve consigna policial domiciliaria, pero él me esperaba a la vuelta. Hubo tres meses de verano en que las chicas estuvieron encerradas porque tenían terror.

¿Qué pasó en el juicio?

–El juicio empezó el 21 de mayo. El psicólogo del Cuerpo Médico Forense descartó el abuso sexual con este argumento: “El relato fue fragmentado, por momentos incompleto y reticente, además de inadecuado en varios aspectos relativos a su edad. Teniendo en cuenta esas características y el análisis pericial no es posible otorgarle credibilidad”. También dice: “El relato fragmentado de la menor impresiona como parcialmente devenido del medio”.

¿La idea es que tu hija no es creíble porque vos le llenaste la cabeza?

–En la audiencia cuando él declaró puso en cuestionamiento si una menor de cuatro años puede decir “partes íntimas”. Yo a mis hijas les enseñé que la vagina y la cola son las partes íntimas. En cambio, una chica no puede relatar una relación sexual sin haberla vivido, porque es algo que no conocen. Mientras que la médica forense Virginia Berlinerblau observó signos de perturbación emocional compatibles con abuso sexual en sus dichos y que el relato, teniendo en cuenta su corta edad, presenta indicadores de credibilidad y consta en el expediente, escribió “no detectándose motivaciones secundarias para mentir (es muy pequeña para ello) o fabular patológicamente. Por todo ello considero que no es producto de inducción”. El fiscal compró que soy mala persona, sucia e inventé todo. Citaron a mi primer novio y le preguntaron cómo eran nuestras relaciones sexuales a los 18 años. El dijo: “Era muy abierta, demasiado para mi gusto”.

¿Por qué van tu ex mejor amiga y tu ex novio a declarar?

–Es una estrategia perversa y maquiavélica del progenitor que da un mensaje de “tengo gente tuya que está de mi lado”. Y hay una perversión de mi ex novio y mi ex amiga que permitieron esta situación. Siempre es menos doloroso creer que una madre está loca antes de que un padre abuse sexualmente de sus propias hijas o hijos. El fiscal también sugirió que no lloré porque me puse un escudo cuando declaré. Estoy segura de que esto es porque vivimos en un sistema sumamente patriarcal y machista y siempre se señala a la mujer por su condición de mujer y todo lo que hagamos va a estar mal por ser mujeres. Si yo lloraba hubiera sido una teatrera, loca e histérica y mentirosa, y si no lloro estoy haciendo una falsa denuncia.

Fuente. Página 12 -  Por Luciana Peker - foto: constanza Niscovolos


lunes, 9 de marzo de 2015

SI ANTES EL ABUSO SE ESCONDÍA DEBAJO DE LA ALFOMBRA, AHORA SE ESCONDE MOSTRANDO DEMASIADO


El especialista reconoce que los medios y las redes ayudan a visibilizar el fenómeno del maltrato y abuso infantil, pero advierte que la “sobreestimulación” de ese horror deriva en el efecto contrario y provoca descreimiento en la gente. También afirma que crece el nivel de denuncias de varones abusados.





Jorge Volnovich es médico psicoanalista infanto-juvenil. Sus años de trayectoria y experiencias de los últimos tiempos le permiten afirmar que está subiendo el nivel de denuncias de chicos abusados. A diferencia de 15 años atrás, cuando por cada niño que denunciaba ser abusado sexualmente había cuatro niñas, hoy hay cuatro varones por cada cinco chicas. Volnovich analiza la mayor visibilidad del fenómeno desde al menos dos aristas. En primer lugar, dice, en el nuevo capitalismo se “consume” por igual a chicas y chicos. En segundo lugar, la mayor cantidad de denuncias estaría vislumbrando un cambio en el paradigma de género: “El pibe ya no se la banca”. En esta entrevista se explaya sobre una temática de la que todavía se habla poco y que cuesta hacer visible aunque marque los días de muchos chicos y chicas que viven a la vuelta de la esquina, y que padecen adentro de sus casas.

–Usted dice que es una temática invisibilizada, ¿por qué?

–Maltrato y abuso sexual siempre han estado invisibilizados en una sociedad patriarcal y sexista que tiene a la familia como el paradigma de protección del niño. Justamente lo que uno puede percibir es que los maltratos y el abuso sexual se procesan dentro de la familia. Quiere decir que la familia no es el lugar más protector para el niño, sino el lugar más inseguro que puede tener un niño víctima de maltrato o abuso. Entonces, el maltrato y el abuso estaban totalmente naturalizados. Treinta años atrás el castigo físico disciplinario de un niño se veía como normal, se les pegaba a los chicos. O ni siquiera se consideraba el abuso emocional y psicológico como algo importante, y el abuso sexual estaba relegado a las clases pobres, hacinadas, etc. Fue avanzando mucho este proceso en todos los niveles: de conciencia social, institucional, de prácticas políticas inclusive. Se comenzó a percibir que el castigo físico debía ser abolido, jamás naturalizado. Por eso aumentó el nivel de denuncias. Se generaron categorías a las que antes no se les daba bolilla, como por ejemplo el maltrato emocional; los chicos testigos de violencia profundamente traumatizados de ver a los papás que se matan y que siempre eran considerados como un correlato, una consecuencia, hasta que se empezó a ver que eran víctimas primarias de la situación de maltrato, y el abuso sexual que se fue cada vez visibilizando más. En algunos casos para mejor por el mayor nivel de denuncias, aunque también para peor, porque si a los chicos abusados les iba mal con el patriarcado sexista, ahora les va peor con el mercado. Antes los abusaban en la familia, ahora además de abusarlos en la familia terminan integrando una red de trata, una red de prostitución o una red social pornográfica.

–O sea, están más visibles las redes, aunque no sean nuevas.

Exactamente. O sea, no son nuevas y son nuevas. No es nuevo todo el dominio que el patriarcado sexista establecía sobre el cuerpo de los chicos. Lo nuevo son todas las tecnologías que ahora permiten que la crueldad sea más extensa. Por ejemplo, el bullying, que es viejísimo, se ha hecho más visible: en los colegios todo el mundo ve que hay chicos y chicas que están siendo acosados permanentemente, algunos por nerds y otras porque son muy lindas. El problema es que ahora el bullying ha pasado a ser un elemento fundamental en la red social, se hace ciberbullying. Entonces a los pibes que antes los acosaban, ahora les va peor.

–Hay un doble espacio de acoso.

–Claro. Y muchas veces se hace visible, en ese sentido los medios ayudan mucho. Pero al mismo tiempo se hace visible e invisible, lo que quiere decir que a veces hay una sobreestimulación del horror del maltrato, aparecen en las redes, en las televisiones, y eso lleva a que la gente termine no creyendo o invisibilizando, lo mismo que si lo metieses debajo de la alfombra. Entonces, si antes se escondían las cosas debajo de la alfombra, ahora se esconden mostrando demasiado. Se provoca el mismo efecto de no credibilidad o de olvido al día siguiente.

–Trabaja con casos complejos.

–Todos, que abarcan las peores y las mejores familias. El maltrato no hace diferencia de clase. Tiene que ver con una ideología patriarcal sexista que impera en una familia y el niño es objeto de esa ideología.

–¿En qué se observa esta ideología?

Se puede ver fundamentalmente en la idea de que antes que nada hay que preservar la familia. Y nosotros decimos que cuando el niño está maltratado, abusado, esa familia no debe ser preservada. Se debe generar otro contexto de familiaridad. Pero esa familia es perversa, es nociva y no hay nada que justifique sostener ese tipo de familia. No debemos tener ningún tipo de escrúpulo tanto desde lo social como desde lo psicológico en considerar que esa familia es nociva y que un niño no puede permanecer en ese ambiente. A menos que uno quiera reproducir en la siguiente generación ese ambiente.

–¿Cómo se resuelve, se saca al maltratador?

–Es lo que debería suceder. Lo que pasa es que a veces hay ciertas protecciones que en vez de excluir al maltratador excluyen al niño o a la niña, lo cual es terrible. Generalmente institucionalizan al chico y, salvo transitoriamente, el niño no debería estar nunca institucionalizado. Eso es peor todavía. Pero de cualquier manera, si es una institución transitoria, si los mecanismos de adopción se van a agilizar como indica la nueva ley, es preferible ese tipo de camino a permanecer una niña todos los días sabiendo que le va a entrar en su pieza alguien de su propia familia para tocarla, abusarla, etc. Porque hay que entrar en lo que significa en la cabeza de un niño, una niña o un chico que sabe que si se abre una puerta deja paso al agresor que le va a pegar o al abusador. O que le va a estar diciendo todo el tiempo que es una basura, que no sirve para nada.

–En una charla usted decía que aumentó la cantidad de varones que denuncian, ¿cómo es eso?

Sí. Nosotros todos los años vamos tomando registro y viendo tendencias. Son tendencias que he confrontado con otras instituciones y efectivamente es así. Si en el año 2000, por ejemplo, las denuncias eran de un chico y cuatro chicas, hoy esa proporción ha cambiado y por cinco chicas hay cuatro chicos. Evidentemente, está subiendo el nivel de denuncias de chicos abusados. Lo que quiere decir que la sociedad está tomando conciencia de que también los chicos sufren abusos, maltratos, que no se la bancan. Que el paradigma sexista está en cuestión. Tal vez no es bueno saber que en ese sentido hay más igualdad. Pero se reconoce que tal vez una maestra, médica o un vecino se da cuenta de que el daño que le producen a un niño es el mismo que se le puede producir a una niña, que no es “machito”, etc., etc., y lo denuncia.

–¿Cree que antes existían los mismos casos pero no se denunciaban?

–Sí, porque se suponía que “es un varón y el varón se la banca”. Voy a dar un ejemplo paradigmático. El nivel de denuncias de varones aumentó en todos los rubros. En maltrato emocional, en el 2000 aparecían tres chicas objeto de abuso emocional y un chico. Hoy es totalmente al revés, aparecen más varones que chicas. Y lo más sorprendente de todo es que en una categoría que se llama “testigos de violencia” hay el doble de chicos que de chicas testigos de la violencia de los papás.

–¿De qué edad hablamos?

Todas las edades, hasta los 17 años.

–¿Cómo explican esto?

–Quiere decir varias cosas. Que está cambiando el paradigma social de género en nuestra sociedad, donde se comienza a percibir que los pibes también son sensibles al dolor, a la crueldad. Al mismo tiempo, que los funcionarios, médicos, psicólogos, están percibiendo esa cuestión. Hay mayor sensibilización, han estudiado más, y de alguna manera tienen una visión de género diferente a como se tenía hace 10 o 20 años.

–Eso en un punto sería positivo.

–Sería positivo dentro de lo negativo. Lo negativo es que en estos sistemas tan tecnologizados de redes sociales, etc., deja de ser importante si es nene o nena. El sistema de prostitución los capta, tanto sea varón o mujer. Entonces aparecen más denuncias de abuso sexual en varones porque los nenes también pueden servir a las redes de prostitución organizada. Como pasó el año pasado en el mundial de fútbol, en Belo Horizonte, que conozco muy bien, donde las redes de prostitución y trata de la localidad estaban llenas de chicos y chicas para los que iban a ver fútbol, tomar cerveza y consumir sexo. Las políticas del Estado para prevenir el turismo sexual son extraordinariamente débiles frente a estas redes. Es más, a unas cuadras de acá (San Telmo), un kiosquero hacía delivery con los cuerpos de unas chicas que habían sido abusadas en su familia.

–¿Quiénes son los agresores?

No existe un perfil del agresor ni del abusador. Aquellos que lo dicen, mienten. En realidad, se trata de todos aquellos que consideran al niño un objeto. Y que en tanto es un objeto puede ser disciplinado o puede ser hasta un objeto de placer. En ese sentido, existen aquellos que no pueden reprimir sus tendencias incestuosas o sus tendencias filicidas, entonces las ponen en acto. Lo cual no quiere decir que sean exactamente psicóticos, paranoicos..., vamos a sacar la psicopatología, sino que tiene que ver con un tipo de situación que atraviesa en cuanto a la sexualidad o en cuanto a los impulsos agresivos esa persona, que los pone en acto. Y no los pone en acto una vez. Los abusos sexuales generalmente son crónicos y agravados. Todos absolutamente naturalizados.

–¿Por él mismo?

Sí. “Si le rompí la cara y lo mandé al hospital es porque fue un accidente pero en realidad yo no quería que meta los dedos en el enchufe”; “si abusé de la nena, es porque ella tenía que aprender la sexualidad”; “si vimos pornografía juntos es porque yo soy muy amigo de mi hijo ¿y no está bien que uno sea amigo del hijo de uno?”, “si vemos un partido juntos, por qué no podemos ver una película pornográfica juntos”. Estos argumentos uno los escucha mucho. Estos agresores no son trogloditas, como uno se los imagina. Son impostores. Entonces, uno tiene la sensación de que hacen las cosas por bien, no por mal; intentan demostrar que lo hacen por bien. Pero en realidad es un nivel de impostura que hace difícil de detectar, sobre todo en clases más acomodadas, que tienen más recursos intelectuales para defender la impostura.

–¿Son hombres la mayoría?

En el campo del abuso sexual sí. Porque para las mujeres, en general, en tanto el patriarcado siempre les dio a ellas las tareas de cuidar a los hijos, de bañarlos, etc., no es desconocido que cuando están bañando a un chico, cuando le están dando la teta, que se le para el pitito (al chico); les es absolutamente natural porque forma parte de la crianza, del amor, del cuidado. Entonces, puede reprimir mucho mejor todas esas cuestiones incestuosas. Los hombres, que con el patriarcado están lejos de los chicos y las chicas porque son el padre, tienen menos reprimidas esas tendencias. Ahora, en el campo de lo que es la violencia y el maltrato emocional, a veces no son primero los hombres, a veces son las mujeres. ¿Por qué? Porque el patriarcado no es de los hombres. El patriarcado también hace su agosto en las propias mujeres. Entonces, no es raro encontrar “señoras, mamás, buenas”, que agarran un cinto, un rebenque y se los pegan con todo, y después hay una denuncia contra esa mamá, porque ella está defendiendo esos valores patriarcales y los defiende a rebencazos o a cachetazos. Además, en Argentina el castigo físico no está todavía abolido.

–Recién en el nuevo Código Civil se elimina, a partir de agosto de este año.

–Claro. O sea que es increíble que en un país como el nuestro, tan intelectualizado, el actual Código diga algo así como que no puede ser sometido un chico a maltratos físicos severos. ¿Qué quiere decir severo? Ahí se puede dar cuenta uno hasta qué punto una cosa son las leyes y otra son las prácticas. A veces las leyes van adelante y a veces van muy atrás de las prácticas que va desarrollando la gente día a día.

–¡Qué panorama!

–Termino con el panorama desolador, que ya no es solamente el maltrato y el abuso de los adultos contra los niños, sino de los niños contra los niños. Ese es un problema grave de la actualidad. En función de todo el desarrollo de la tecnología, vemos que los chicos comienzan a ser muy pero muy crueles con otros niños. Lo cual pone en jaque toda la teoría de la Convención (de los Derechos del Niño), donde todos los niños son niños y deben ser protegidos. Entonces: un niño de 11 años que tenga una conducta abusiva respecto de una niña de 8 años de su propia familia. Un chico de 9 años que le dio un palazo a otro y le hundió el cráneo. Esto siempre fue algo naturalizado: “son juegos de chicos...”.

–O “los chicos son crueles”.

–Hasta el psicoanálisis lo dice. Entonces, ese tipo de situaciones hace que uno tenga que tener una conducta diferente en cuanto a lo educativo.

–¿Y qué pasa con las agrupaciones que denuncian en general a las madres por obstrucción de vínculos, o por el supuesto “síndrome de alienación parental”?

–Efectivamente, existen falsas denuncias contra un papa y una mamá, lo que motiva el impedimento de contacto. No llegan al 5 por ciento del total de las denuncias. Pero por qué se atrincheran en esa posición. Porque, primero, es una posición desculpabilizante, o sea que ellos no son culpables de haber producido cualquier cosa que hayan producido, cualquier maltrato. Después porque intentan generar en la sociedad una victimización de aquellos que defienden la familia. Ellos están defendiendo a la familia, exacto, a la peor familia. Eso es lo que ellos defienden y lo hacen de maneras basadas en la impostura. Se apoyan en síndromes como el de alienación parental que es una aberración científica en todo el mundo. Le dan estatuto como si fuese algo realmente importante. Y se apoyan sobre todo en algo que para mí es fundamental, el oscurantismo. Porque nadie sabe si esos padres que están ahí tienen procesos en la Justicia por violencia, por acoso, por abuso. Yo digo: muy bien, están peleando por eso, que blanqueen sus cuestiones personales en la Justicia y después podemos discutir cualquier cosa. Muchos de ellos tienen situaciones gravísimas en la Justicia, no lo dicen y quedan ahí legitimados en algún tipo de asociación de ese tipo. Después dan vueltas al Obelisco para presionar a los jueces y conseguir dictámenes favorables, y lo consiguen. Asustan a todo el mundo. Mucha gente se ha asustado. Muchos médicos forenses se han asustado y en el momento en que tienen que poner el diagnóstico de abuso sexual prefieren poner “ni”, ni confirmo ni ratifico, que para la Justicia es “no”. Y no se quieren comprometer porque tienen miedo a las represalias. Es todo un tema.

–¿Hay algo bueno en todo este panorama?

Lo bueno de todo esto es que cuando las cosas se hacen visibles uno sabe cómo intentar resolver, generar dispositivos para eso. Y eso es algo que ha pasado en estos años. Se fueron generando cada vez más dispositivos para que las personas puedan comunicar, denunciar, y se fueron flexibilizando esos canales de comunicación venciendo un muro de silencio a veces terrible, porque a veces una maestra quería decir “a este chico le está pasando algo” y venía alguien y le decía “no digas nada porque se va a armar un quilombo terrible”. Entonces, mejor callarse: ese muro de silencio ante maltratos y abusos. Pero en general se ha avanzado en estos últimos años. También porque se genera mayor sensibilidad inclusive a nivel de lo que se llaman las “micropolíticas”. O sea, yo lo he visto, caminando por Argentina, que en los lugares donde voy generalmente hay gente preocupada por desarrollar micropolíticas. Porque a nivel de macropolíticas, por ejemplo, ayudó a mucho a esta situación de maltrato la Asignación Universal por Hijo. El hecho de que los niños tengan una Asignación Universal por Hijo le ha cambiado la cabeza a muchos pibes traumatizados, que además estaban excluidos del sistema. Pero a nivel de las micropolíticas era necesario escucharlos, entenderlos, darles bolilla y no había quién lo hiciese. Entonces, ahora hay más dispositivos en todo el país para poder escuchar a los chicos. Después se puede discutir si se hace bien o mal, pero se están generando esos movimientos y eso está bien.

Fuente. Página 12 - Por Sonia Santoro.-