martes, 25 de marzo de 2014

PENSAR EN LA IGUALDAD DE GÉNERO AL INTERIOR DE LA JUSTICIA


Diana Maffía, directora del Observatorio de Género en la Justicia de Buenos Aires, habló con Infojus Noticias sobre la equidad de hombres y mujeres. “De la misma manera que fue pensado el programa de roles de género que existe, podemos pensar uno diferente”, dice Diana Maffia, titular del observatorio.



Como presidenta del Observatorio de Género de la Justicia en la Ciudad de Buenos Aires, Diana Maffía impulsa encuestas que ayudan a entender si en el ámbito judicial hay condiciones de igualdad en el trabajo. La última se hizo durante 2013 y participaron 1239 operadores y operadoras de todos los organismos de la Justicia de la CABA.

 El objetivo, según el Observatorio, fue “aportar a la identificación y erradicación de los sesgos de género” en el ámbito judicial.
“Cuando planeás encuestas es para conocer la situación de oportunidades en el Poder Judicial, además de asegurar un acceso equitativo a la Justicia”, dijo Maffía a Infojus Noticias. “¿Cómo sabemos si es equitativo o no, cómo sabemos cuál es la propia percepción? Preguntándolo. Los que queremos planificar una política lo primero que debemos saber es cuál es el diagnóstico, porque al planificar una política de igualdad de oportunidades y equidad de género por un lado tenés que tener una línea de base y por otro la aspiración del lugar al que querés llegar”.
Del análisis sobre el uso del tiempo libre de los trabajadores de la Justicia, se desprende que “la cantidad de horas destinadas por las mujeres de 30 a 45 años al trabajo doméstico y de cuidado (atención a niños y ancianos) duplican el número de horas que dedican al trabajo remunerado. Como consecuencia, ellas son también quienes menos tiempo dedican al ocio y a la formación y quienes declaran la jornada semanal más extendida (113 horas)”.
Para Maffía, hay dos cosas a diferenciar: “Una es la composición equitativa del Poder Judicial, las oportunidades para varones, mujeres y otras sexualidades, que tienen que ver con una justicia distributiva. Si hay una mitad de la población que son varones y otra mitad que son mujeres, las oportunidades en el mundo publico tendrían que ser equitativas. Otra asunto es si la existencia de la misma cantidad de hombres que de mujeres garantiza equidad en la producción de justicia. Eso no depende de las hormonas: depende de la ideología y de la política”.
Para las mujeres encuestadas el hecho de tener hijos conlleva un impacto mayor sobre el uso del tiempo que para los padres. Ellas destinan, en promedio, casi 16 horas semanales extra al trabajo de cuidado que los varones (52,8 y 37,1 horas respectivamente), lo que implica menos tiempo libre para formarse y competir por mejores puestos.
Según el informe, la justicia en la Ciudad se caracteriza por tener un nivel de educación muy alto, donde el 85 % de los magistrados encuestados alcanzó al nivel de posgrado, mientras que el 40 % de los funcionarios y el 15 de los empleados también los cursó. “A igualdad de cargo, las credenciales educativas de las mujeres son mayores. Esto sugiere que para ocupar el mismo cargo las exigencias educativas sobre varones y mujeres son diferentes: las mujeres necesitan mayores credenciales”, dice la encuesta.
“De la misma manera que fue pensado el programa de roles de género que existe, podemos pensar uno diferente. Hoy en día los hijos no son una pertenencia de los varones, de manera que cuando los maridos se separan no pagan más los ingresos porque ya no conviven. Este sedimento de los hábitos que tienen las sociedades para verse a sí mismas y los roles, y cómo desde la justicia se acompañan muchas veces esos estereotipos, debería ser modificado”, planteó Maffía.
Un dato es que la mitad de las personas encuestadas participó de algún tipo de capacitación de género en los últimos tres años: “Aproximadamente 4 de cada 10 varones y 5 de cada 10 mujeres”, dice el informe y especifica que “8 de cada 10 varones y 9 de cada 10 mujeres graduados manifestaron que la formación en género debería estar incluida en la currícula de Derecho”.
La intención de capacitarse es leída por Maffía como un algo positivo, ya que si bien algunas desigualdades persisten “la sociedad afortunadamente ha tenido una enorme apertura, primero social y luego legal, acerca de admitir muchas expresiones de la identidad y de prácticas sexuales y orientaciones”. Las estadísticas señalan que 8 de cada 10 operadores encuestados destinaría tiempo y energía a actividades de formación de género.
En la jornada de trabajo declarada por las mujeres, sin incluir las 35 horas semanales dedicadas al trabajo remunerado, se supera en 12 horas semanales la declarada por varones. “Si bien estamos hablando de la diferencia entre varones y mujeres, en realidad qué cosa es un varón y qué cosa es una mujer es algo bastante cuestionable. ¿Vamos a decir que ‘un varón es una persona que tiene cuerpo o genitales de varón’?, no alcanza con eso. Hay que poner en juego sus subjetividades, sus prácticas y su manera de percibirse, su manera de expresar su género”, concluyó Maffía.
El Observatorio de Género es un espacio que funciona dentro del Consejo de la Magistratura de la Ciudad y busca iniciativas para promover la igualdad entre los géneros y el respeto a la diversidad sexual, tanto hacia el interior del sistema de justicia como en su relación con la comunidad. De los diez puntos que incluyó la encuesta virtual realizada en 2013, “Educación y capacitación en género” y “Organización familiar y uso del tiempo” fueron los primeros datos que se procesaron.

Fuente: blog Diana maffia./ Infojus - Por: Matías Máximo/Foto: Sol Vazquez

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