viernes, 27 de noviembre de 2015

LA NUEVA MISOGINIA





La violencia contra las mujeres, la violencia de género, lejos de desaparecer, es un fenómeno imparable en plena expansión. A pesar de que aún se dispone de información escasa y fragmentaria, de que las cifras disponible son claramente insuficientes y no homologables entre los diferentes países, las magnitudes de la misma son escalofriantes. Los crímenes de honor, la mutilación genital femenina, las violaciones y la violación como arma de guerra, la trata de seres humanos con fines de explotación sexual, las bodas de niñas o lo que algunas autoras han denominado ginocidio refiriéndose al aborto selectivo de niñas o infanticidios de recién nacidas en algunos países de Asia, son solo algunos ejemplos.

Existen en todo el mundo, entre 113 y 200 millones de mujeres demográficamente desaparecidas. Cada año, entre 1.5 y 3 millones de mujeres y niñas pierden la vida como consecuencia de la violencia o el abandono por razón de su sexo. Como publicó hace años The Economist, “cada periodo de dos a cuatro años, el mundo aparta la vista de un recuento de víctimas equiparable al Holocausto de Hitler”.

En España, el número de asesinatos no ha descendido de 50 desde que contamos con cifras oficiales. La macroencuesta realizada en 2011 por la Secretaría de Estado de Igualdad en convenio con el Centro de Investigaciones Sociológicas, muestra que el porcentaje de mujeres que han sufrido violencia de género alguna vez en la vida ha sido del 10.9%, lo que equivale a más de dos millones ciento cincuenta mil mujeres (2.150.000 millones). De ellas, estarían en la actualidad en situación de maltrato seiscientas mil mujeres.

Si en vez de cifras habláramos de personas y si sustituyéramos las estadísticas por los detalles de sus vidas y las circunstancias de sus muertes, el relato sería insoportable.

En un mundo cada vez más complejo y globalizado, una nueva misoginia se extiende produciendo verdaderos horrores. Como señala Genevieve Fraisse, “todo período de conmoción política vuelve a cuestionar la relación entre los sexos a través de la reformulación del lazo social en su conjunto”.

Se impone analizar esta nueva misoginia y quiénes son los emisores de los nuevos -o reciclados- discursos que la alimentan: palabras nuevas para realidades antiguas, opciones políticas rejuvenecidas para estructuras de poder patriarcales, lenguaje sexista para mantener los imaginarios de discriminación, cultura del simulacro para seguir apropiándose –a nivel global- de los valores dominantes y normativos, mitos modernos para asentar la histórica usurpación del cuerpo de las mujeres, falacias viriles para evitar el conocimiento no androcéntrico, economía especulativa que arruina los Estados del bienestar a costa, entre otras muchas cuestiones, del trabajo no remunerado de las mujeres; economía de rapiña que coloca en situación de extrema vulnerabilidad a millones de mujeres y niñas, discursos políticamente correctos que pretenden invisibilizar la barbarie, leyes que apelan a la igualdad y a la no violencia de género que sistemáticamente no se cumplen, normalización de la compra-venta de mujeres apelando a la libre elección. Millones de mujeres maltratadas, violentadas y asesinadas impunemente. La misoginia continúa, la barbarie también.

Fuente: Mujeres libres, mujeres en paz. Por Nuria Varela.

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Nuria Varela, licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid y Máster Universitario en Estudios Interdisciplinares de Género y Máster en Género y Políticas de Igualdad entre Mujeres y Hombres, ambos por la Universidad Rey Juan Carlos, actualmente es tertuliana de la Cadena Ser y colaboradora de La Marea. Este artículo se publicó en la Revista europea de derechos fundamentales,  ISSN  1699-1524, Nº. 19, 2012 (Ejemplar dedicado a: Género, desigualdad y violencia),  págs.  25-48.

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