sábado, 26 de diciembre de 2015

¿ QUE OCURRE CON LAS MUJERES EN EL ÁMBITO POLICIAL DE SANTA CRUZ?

Título original: "¿Que pasa con las mujeres en la policía de Santa Cruz?"

“El acoso sexual como práctica silenciada de poder en las fuerzas de seguridad” surge de una investigación realizada por la Licenciada Mónica Bersanelli, una profesional ocupada y preocupada por la violencia contra la mujer, en todas sus manifestaciones. Pasa En Santa Cruz entrevistó a esta autora, que relató cómo surgió la investigación y cómo se fue desarrollando.


Profesora Mónica Patricia Bersanelli

El objetivo realizado a través de una investigación que terminó materializándose en una ponencia, para posteriormente ser publicada, fue evidenciar el acoso sexual en las mujeres trabajadoras de la Policía de Santa Cruz como práctica naturalizada y silenciada.

La autora de esta investigación, Mónica Bersanelli trabajó en Derechos Humanos,  es  profesora en Psicología( I.S.A.), psicodramatista,(C.A.P.) especialista en prevención y atención de las violencias ( U.B.P.), Psicóloga social ( I.P.S.) con un posgrado en Políticas Barriales. Creadora –en el 2.000- de la ONG “Desafíos y Compromisos” cuya personería jurídica se obtiene el 2.005. En relación a su carrera, es autora de una tesis dedicada a la violencia intrafamiliar ( 2007), un ensayo sobre el género en la justicia (1999)  y la tesis en curso (Universidad Nacional de Lanús),acerca de " violencias de género y representaciones sociales" en dos barrios de nuestra ciudad .
   




La exposición de Bersanelli, titulada “El acoso sexual como práctica silenciada de poder en las fuerzas de seguridad”, se encuentra incluida en el “Libro Hostigamiento Psicológico Laboral e Institucional en Iberoamérica”, Esta ponencia trató sobre la violencia sexual contra la mujer en la policía santacruceña, y fue investigada entre los años 2.011 y 2.012.










EL ORÍGEN DE LA INVESTIGACIÓN


Fue la propia profesora, quien habituada a exponer, dio rienda suelta a sus palabras y explicó por qué el objeto de estudio fue la policía, y no otra institución: “Me interesan las fuerzas policiales, porque creo que a una comisaría nadie va a saludar, la persona que ingresa lo hace con problemáticas”. Inmediatamente surgió el interrogante: ¿“Están preparados para abordar las problemáticas que trae la gente?, y por otra parte ¿quién sostiene psíquicamente, grupalmente, a estos efectivos, mujeres y varones que observan y toman casos de femicidio, violencia familiar, abusos de niños y adolescentes, así como muertes de niños y adolescentes?”.





Bersanelli en esa época trabajaba con efectivos policiales de la provincia en distintos talleres, por ser psicodramatista y perteneciente a la escuela de Paulo Freire y Pichón Riviere -en donde se resalta el ida y vuelta, el aprender-aprendiendo-: “Es así que ellos comenzaron a relatarme las vivencias que tenían y si no lo verbalizaban, lo podía observar a través del psicodrama”. En este ámbito: “Un día se me ocurre lanzar a la clase el siguiente interrogante ¿Qué pasaba con las mujeres en las Fuerzas de Seguridad de la Policía de Santa Cruz?. Al principio fueron renuentes a hablar, tanto mujeres como varones, porque hay hombres con mirada de equidad, pero poco a poco se fueron acercando”.






Habló de su relación profesional con la Licenciada Lencina , Costarricence, quien se dedica a capacitar a todas las policías de Latinoamérica : “Le comento mi inquietud, cuando estaba haciendo mi tesis de posgrado sobre abordaje territorial y políticas públicas, sobre las mujeres en la fuerza, y le pareció interesante”.

DISCRIMINACIÓN

Mónica Bersanelli no dudó en afirmar, en el momento de dar inicio su investigación que la discriminación existía: “Si uno hace una mirada fugaz, hay discriminación”, nos decía: “En todas las fuerzas de seguridad, cuando se incorporó a la mujer, no había baños para ellas y no podemos dejar de lado, la renuencia de los propios camaradas a tener compañeras mujeres, después con el tiempo se dieron cuenta de la importancia de trabajar con una mujer”, y continuó: “La consideraban como una intrusa y se cuestionaba pensando cual sería el papel de la mujer en la fuerza, basándose en que carece de fuerza física, cuando en realidad las mujeres hemos demostrado, y vamos a seguir demostrando -porque en esta sociedad machista vamos a tener que seguir haciéndolo- que podemos seguir haciendo muchas cosas, además de cocinar o estar dentro de una casa, eso es lo que nos ha hecho creer el machismo y el patriarcado”.

Resaltó el acompañamiento de las mujeres dentro de la fuerza policial para llevar a cabo su investigación: “Tuve el acompañamiento de las mujeres dentro de la policía. Una fuerza de seguridad que continúa denominando comisario cuando es comisaria”, y puntualizó el error: “Debería tratarse por lo que es”.

Todo esto fue el puntapié inicial para una investigación que quedaría plasmado en un libro: “Nos fuimos acercando y una vez que reforzamos la parte teórica, sobre las estructuras de poder, sobre las inequidades de los géneros, sobre la existencia de otros géneros, más allá de femenino y masculino, de hombre y mujer, que tiene que ver con la genitalidad y no con la construcción cultural del género”, un camino con dificultades porque : “Costó mucho. No fue fácil. Recuerdo que les pregunté porque no hay mujeres? Y ahí comenzó el primer debate, se abrió el campo".

Posteriormente, a Bersanelli le permitieron el ingreso a la Escuela de Policía y la Escuela de Suboficiales (hoy, Instituto de Formación Policial) para brindar cursos: “Es ahí donde observo a las mujeres ubicadas en un segundo plano, a pesar de que trabajaban activamente, y si bien había un grupo que trabajaba en conjunto con la mujer, había otro que era de mucha resistencia. Fue así que me planteé que si la resistencia de las mujeres estaba enfrascada en una fuerza piramidal, ¿cuál era el lugar que estas ocupaban? Ya no sólo como policía, sino como ser humano y comencé a encontrar confesiones que apuntaban a un acoso laboral en la fuerza de la policía”, señaló.

HAY MUCHOS TIPOS DE ACOSO

El acoso tomado desde un todo, no sólo el sexual, sino, por ejemplo en el contexto que hablamos, el de recogerse el pelo: “Porque en un principio no podían ir maquilladas, aparecían claros escollos para las mujeres”, e indicó: “Si una mujer quería ser policía, primero medían tu fuerza, si daba tu físico, no les importaba si eras eficiente. Aparecía lo relacionado con el estereotipo de género”, ¿ por qué no existían - en ese momento de la investigación - mujeres en cargos jerárquicos?, ¿ cuáles eran las dificultades y por qué? de allí surge el interrogante en esta investigadora que trató de identificar el lugar que ocupaban las mujeres y es cuando “se me permitió tener un ida y vuelta para construir esa ponencia en donde evidenciaría cómo veían y cómo percibían los varones a las mujeres en la fuerza, pero también cómo se percibían ellas mismas”. Así lo entrecrucé con lo laboral.



En una primera construcción a la mujer, la colocaban en el ámbito de la masculinidad: “Entonces en la estructura mental de estas mujeres, la única manera de poder ingresar a la fuerza, de poder sostenerse, era bajo la mirada, la percepción y la práctica desde la masculinidad. Tenían que potenciar esa masculinidad que toda mujer tiene dentro, para sobrevivir. Comienzo a percibir la angustia y les explique que me resultaba interesante poder hacer una investigación sobre la situación de las mujeres en la Fuerza de Seguridad y aceptaron, de hecho en la ponencia que luego es trascripta a un libro, aparecen las mujeres con las cuales mantuve muchas reuniones”.

Una vez que la profesora decide llevar la ponencia de este tema a un Congreso Iberoamericano, les consulta a las mujeres de la policía; “Si puedo filmarlas de espaldas, petición a la cual en un primer momento acceden, pero después que en TN Nacional aparece un video de la policía de Santa Cruz, dando a conocer conductas vejatorias y posteriormente son expulsados algunos de los denunciantes en ese trabajo periodístico, las mujeres desistieron de participar de las filmaciones”.

Fue la propia Bersanelli quien explicó el rechazo a participar: “A las mujeres que trabajan en la fuerza, les gusta su profesión, lo eligieron. Pero a pesar de haberles prometido el anonimato en la investigación, el miedo surgió como una estructura mucho más importante que la palabra de las mujeres”.

Con el material recabado, una vez realizada la ponencia, y tras ser aprobada, la profesora Bersanelli presentó en un Congreso Iberoamericano su trabajo. Al ser consultada cuales de cómo ve hoy, después de haber pasado un tiempo de su investigación, manifestó: “Creo que algunos varones pudieron cambiar una mirada importante que era la estigmatización hacia los estereotipo de género, es decir el percibir a ese otro u otra, que era igual o distinto, pero que era un ser humano y que las mujeres se perciban como mujeres, que les gusta la profesión y que por eso, no van a dejar de ser mujeres”, y expresó: “Que no deben esforzarse por ser lo más masculina posible, como si fuera la única forma de equipararse, cuando no es así. Es todo un aprendizaje, debería ser cíclico, debería sostenerse en el tiempo para que realmente, en la práctica cotidiana se pueda dar estos cambios. Desde no tener un baño, desde no quererla porque le ponían cualquier cosa en la comida para que se descompusieran, y después darse cuenta lo importante que eran ellas. Hasta, los varones de la policía,  en las situaciones de violencia, entendieron la importancia de escuchar, porque a una víctima de violencia hay que escucharla, no interrogarla y es que para ellos también fue un aprendizaje, algunos pudieron hacerlo, otros quedaron entrampados en la estructura”, señaló la profesora Mónica Bersanelli.

Fuente: Pasa en Santa Cruz.com

link libro: https://drive.google.com/file/d/0BwCsU8jb5wCmWWlOVzVUUzB4cXc/view

contacto: pbersanelli@yahoo.com.ar





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