domingo, 13 de abril de 2014

SALTA: FEMICIDIOS: TURISTAS FRANCESAS, EL JUICIO AVANZA Y UNA CIUDAD QUE SOSPECHA



Pasaron tres semanas del juicio por el crimen de Cassandre Bouvier y Houria Houmni, asesinadas en 2011. La ciudad de Salta está revolucionada con el juicio: en las calles no se habla de otra cosa y se tejen todo tipo hipótesis sin sustento judicial. El rol de los padres de las víctimas. Las primeras audiencias. Qué pasará en las próximas semanas.

Foto: Mariano Armagno.

A tres semanas del inicio de las declaraciones, la consternación de los padres de las turistas francesas se presenta como una descarga eléctrica. El detalle, el recuerdo de los cadáveres o la descripción de la tortura, remueve en la memoria una angustia insoportable de escuchar. Durante la lectura de la declaración de Gustavo Lasi, uno de los principales imputados, la mamá de Houria Houmni tuvo una crisis nerviosa. Fue asistida en una ambulancia y una vez estabilizada retomó su lugar en la audiencia.
La madre de Cassandre Bouvier repite, desde el segundo día de juicio, un mismo hábito cada vez que llega a la sala II de Salta. Después de que entran los jueces, se sienta y mira fijo a los cinco imputados. “No afloja, les clava la mirada”, dijo a Infojus Noticias el vocero judicial salteño Marcelo Báez. Helene Kottak junto a su ex marido Jean Michel Bouvier se quedarán con su hija hasta que el 16 de mayo, día estipulado para que termine el juicio. Los padres de Houria, ambos mayores de 70 años, volverán a Francia la semana próxima y en su reemplazo llegará uno de sus hijos.
Omar “Pajarito” Ramos, uno de los dos imputados como cómplices en la causa, pidió declarar. El hombre de 47 años está acusado de haber escondido el arma que le entregó Walter Lasi, padre del principal imputado, Gustavo Lasi.
“Ramos declaró a pedido de su defensa, pero lo que dijo no arroja mucha luz a lo que ya figura en la instrucción. Él admite haber recibido el arma, envuelta en papel, de la mano de Walter Lasi, y dice que cuando le preguntó para qué quería darle el arma el otro argumentó que tenía ‘un chico travieso en la casa’”, dijo Báez. Además de Lasi (padre e hijo) y Ramos, en la causa están imputados Daniel Vilte Laxi y Santos Clemente Vera. El oficial auxiliar Rodrigo Bautista dijo que Ramos y Vera plantaron los plomos en El Mirador. "Los procesados quisieron desvirtuar la investigación por eso plantaron pruebas", sostuvo.

“La defensa de Vilte Laxi desistió del pedido de declaración de por lo menos 25 policías, ya que en un principio los habían sugerido pero entendieron que no aportarían nada. Esto contribuirá a que el proceso sea un poco más breve y que las partes tengan tiempo de elaborar sus alegatos, porque según estaba puesto el cronograma no había espacio para procesar la información cuando se terminaran las declaraciones”, contó Báez.  
El sargento Tiburcio Arias acusó a Walter Lasi de querer dilatar la búsqueda: “Nos llevó 300 metros arriba de El Mirador y como no encontramos nada, él tomó los mismos caminos que ya habíamos recorrido y luego quiso bajar sin encontrar los cuerpos. Eso me llamó la atención, así que le volví a preguntar sobre la denuncia de los turistas y recién ahí me dijo que habían visto una persona tirada a un costado, cerca de El Mirador”.
Entre las pruebas para analizar hay veinte fotografías que pudieron ser recuperadas de la cámara de Cassandre. La última foto es una vista de la quebrada desde el mirador y por la imagen perdida parece haber sido tomada sin intención, ya que no enfoca un paisaje determinado ni el rostro de ninguna. 
La hora de imagen señala que fue tomada a las 18.30 y se cree que puede haber sido ese el comienzo del ataque que terminó con la muerte de ambas. El registro de ingresos de la reserva dice que las jóvenes entraron 15 de julio a las 16.23, dos semanas antes que se encontraran sus cuerpos. 
Según la autopsia, la causa de la muerte de Cassandre fue por “traumatismo encéfalo craneano por herida de arma de fuego con orificio de entrada sin salida”. La bala del calibre 22 fue encontrada en su cabeza. Houria murió “por shock hipovolémico por herida de arma de fuego, en región de tórax con orificio de entrada y salida”.
Si bien en la primera autopsia se dijo que el tiempo del deceso había sido de 48 a 72 horas antes del hallazgo, en una segunda instancia se concluyó en que las turistas fueron asesinadas el mismo día en que ingresaron al predio. Los peritos sostienen que las bajas temperaturas del invierno, sumadas a que los cuerpos estaban bajo unos matorrales donde no les daba el sol, hicieron las condiciones propicias para que los cadáveres pudieran estar 15 días y no largar olor putrefacto.
Para el lunes se dispuso una inspección ocular en el Mirador de la Quebrada, lugar donde aparecieron los cuerpos, por lo que las audiencias continuarán el martes.


Una ciudad que sospecha

En Salta además de lo que dice el expediente de la instrucción hay versiones paralelas ¿Qué pasó entre 14 y el 29 de julio? Las pruebas no están, pero la ciudad sospecha y los medios tejen hipótesis que quedan fuera de la esfera judicial.


Una de las teorías dice que ningún cuerpo puede estar 15 días en contacto con el aire y no alertar a los que pasan por el olor. Esta versión apunta a que el asesinato fue en otro lado y que los cuerpos fueron plantados en la reserva.
A los pocos días de aparecer los cadáveres de Cassandre y Houria, una revista francesa publicó que las chicas habían participado de una fiesta con jóvenes millonarios de Salta, y que esa fiesta terminó en muerte. También se dijo que el verdadero asesino es el hijo de un miembro de la Cámara de diputados, un “hijo del poder”, y que los imputados son perejiles a sueldo.
Dentro de las últimas fotos que aparecen tomadas en la  cámara de Cassandre, se ve a una mujer con unas gafas Ray-Ban, probablemente una turista que las chicas conocieron en su ascenso al mirador. Cuando le entregaron las pertenencias de su hija, Jean Michel Bouvier dijo al policía que esas gafas no eran de su hija. Y lo repitió en el primer día del juicio:
-Nunca le había visto las gafas y en el caso de que se las haya comprado en el viaje puedo afirmar que no son de su estilo. Recuerdo que cuando el policía me las dio insistió mucho para que las tome. Lamento no recordar cómo era ese hombre. Pero aquí están las gafas y las aporto como prueba para que se busque la verdad.

Jean Michel sacó las gafas de su bolsillo y las entregó al tribunal de juicio local integrado por Ángel Amadeo Longarte, Bernardo Antonio Ruiz y Carlos Héctor Pucheta. “Yo averigüé por mi parte quién es esa mujer y pude comprobar que viaja mucho, pero no me corresponde a mí ser el que investigue las cosas, sino a la Justicia argentina”, dijo.
En las pruebas de ADN que se hicieron en Francia, se determinó que además de ADN masculino había rastros de uno femenino, pero no se sabe a quién corresponde.
El suicidio del jefe de la brigada de investigaciones Néstor Píccolo también generó sospechas. En noviembre de 2011, Piccolo se pegó un tiro en la cabeza atrás de la Iglesia Nuestra Señora de la Consolación, frente a la brigada donde trabajaba. Algunos tienen la teoría de que en verdad Piccolo fue asesinado porque “molestaba”.  
Marcelo Arancibia, abogado de Daniel Vilte Laxi, leyó durante las audiencias un informe de Piccolo. En el documento se sugería que los dos proyectiles que aparecieron cerca de los cuerpos podrían haber sido plantados para desviar la investigación. 

Fuente: Infojus Noticias - Por Matías Máximo.-


¿LA CALLE ES EL LUGAR? Reflexiones acerca del acoso callejero

El acoso callejero es una de las formas de violencia más minimizadas y naturalizadas que existen. En el marco de la Semana Internacional contra el Acoso Callejero (desde el 7 hasta el 13 de este mes), reflexionamos acerca de las motivaciones de este tipo de acoso, y qué podemos hacer para detenerlo.


CAMPAÑA CONTRA EL ACOSO CALLEJERO ( del 7al 13 de abril)
 " Si te encomoda leerlo, imaginate oirlo"



La gran mayoría de mujeres de 13 años (o menos) en adelante puede sentirse identificada con la siguiente afirmación: “Al menos una vez en mi vida experimenté acoso callejero”. Silbidos, miradas lascivas, piropos e incluso manoseos son situaciones que se ven y se viven todos los días, y pueden suceder en cualquier ámbito en el que nos desenvolvamos. Condicionan muchos aspectos de nuestro día a día: cómo nos vestimos, cómo nos trasladamos, qué recorridos hacemos y cuales no. Y lo peor de todo es que están naturalizadas tanto por hombres como por mujeres. Pero por más que sean consideradas cotidianas, subyace en ellas una dosis de violencia; en mayor o menor medida, pero siempre presente.
En primer lugar, se debe comenzar a considerar a este tipo de acciones como lo que son: opiniones nunca pedidas por parte de completos desconocidos. El hecho de piropear a alguien por la calle parece absurdo cuando se lo pone así, pero sin embargo hay que cuestionarse: ¿por qué, en nuestra sociedad, existe la necesidad de hacer valoraciones sobre el aspecto de otros/as? Y en particular, ¿por qué los hombres heterosexuales y machistas deben hacer juicios de valor sobre los cuerpos leídos mujer, sin expectativas o posibilidades de respuesta? ¿Qué motiva estos acosos? ¿Qué se busca demostrar con ellos? Una hipótesis para comenzar a desentrañar este asunto puede ser esta: todavía está en el inconsciente colectivo la idea de que los varones son los que se desempeñan en el ámbito público y las mujeres en el privado. Por esto, cuando una mujer transita libremente en la vía pública, se la acosa para intentar “ponerla en su lugar”,  hacerla sentir que ella no debería estar allí. Otra conjetura puede ser la siguiente: el hombre hetero debe demostrar públicamente que es un macho con todas las letras, todo el tiempo debe reafirmar a otros y a sí mismo su masculinidad (entendida, por supuesto, desde una concepción machista). Y para ello, cosifica a los cuerpos femeninos que transitan por la calle.  A todo esto se le suma la naturalización de estos actos por parte de algunas mujeres. A muchas se les ha inculcado que es normal que otros emitan opiniones sobre sus cuerpos, incluso hay quienes consideran estas acciones como halagos.







Las diferentes formas de acoso callejero encierran, también, una profunda desigualdad. Todos/as tenemos derecho a que se respeten nuestros cuerpos y nuestras voluntades con respecto a los mismos. Sin embargo, los acosos de este tipo nunca son solicitados (por ende, sin consentimiento), por lo que ignoran por completo el deseo de quien es acosado/a. Se pone, entonces, a las partes involucradas en una situación desigual de poder: prevalece la voluntad del acosador que la predisposición o no del acosado.


Dentro de esta arista de la desigualdad, también cobra una gran importancia el respeto (o en este caso, falta del mismo) al espacio personal. Este es entendido como el espacio virtual que rodea a cada persona, y que permite interactuar con los demás de forma cómoda y adecuada a cada circunstancia. La definición de este espacio varía según diferentes factores, como las preferencias de cada persona, la relación que nos une a la persona con la que interactuamos, la cultura y la sociedad, entre otros. Pero el que cada persona defina su espacio personal de forma distinta no quita el hecho de que las acciones tales como piropos o manoseos sean una invasión del mismo. Y es así porque la naturaleza misma del acoso callejero es invasiva: al no tratarse de interacciones consensuadas, la distancia potencial que uno/a podría poner es pasada por alto. Esta invasión del espacio personal se pone especialmente de manifiesto en la búsqueda del roce o contacto físico. De acuerdo al antropólogo Edward Hall –quien realizó varios estudios acerca del espacio personal y su significado psicológico- se distinguen varias categorías de espacio personal. Entre estas, la más importante es la distancia zonal íntima, ya que el acceso a ella reserva solamente para las personas más allegadas emocionalmente: familiares, amistades y parejas. Los manoseos, el froteurismo y demás tipos de contacto físico no consentido irrumpen en la zona íntima.
Este tipo de violencia está muy poco visibilizado. Por una parte, la legislación vigente en nuestro país no la contempla como una forma de acoso -si bien la Ley 26.485 de Protección Integral a las Mujeres abarca la violencia simbólica, no aparece específicamente la figura de acoso callejero-. Por otro lado, se minimiza esta categoría de acoso a nivel social: se toma como algo normal porque se considera que es una mera parte de nuestra cultura (como desligándose del hecho de que la cultura es una construcción humana). Así, se continúa tolerando estas microviolencias, y aquellas personas que se defienden son desalentadas al tildarlas de “locas”, “histéricas”, “exageradas” o incluso “ingratas”.
Puesto de esta forma, parece casi obvio que el acoso callejero está mal. Pero la realidad es que este asunto está enquistado en lugares mucho más profundos: una cultura y sociedad machistas que propician este tipo de comportamientos, un sistema patriarcal que lo avala, o no hace nada por detenerlo, entre muchos otros factores. Entonces, debemos replantearnos como individuos y como integrantes de una sociedad cómo miramos este tipo de situaciones. Si bien se ha avanzado mucho en este tema (el simple hecho de ponerle un nombre es un avance), todavía es una problemática reciente: 2014 es apenas el tercer año que se conmemora la Semana Internacional contra el Acoso Callejero. Además hay que llevar a la práctica lo que se reflexiona; podemos responder de forma directa al acosador, o intervenir cuando vemos que alguien está siendo acosado/a, reaccionar para hacer saber que ese tipo de comportamientos no deben y no van a ser tolerados. Por eso está en nuestras manos continuar con el planteamiento del acoso callejero como un problema que afecta a millones de personas en todo el mundo; siempre reconociendo que no se trata de si el piropo es explícitamente grosero o no, sino que estamos hablando de una limitación al espacio personal y una desvalorización del respeto por el otro.

Fuente: Diario Femenino - Por Rocío Pérez.-

LOS JUECES CREEN QUE LAS MUJERES SE VAN PORQUE SON PUTITAS

SOCIEDAD › SUSANA TRIMARCO, DESPUES DEL FALLO POR LA DESAPARICION DE SU HIJA

“Los argentinos necesitamos volver a creer en la Justicia”
Esta semana, un tribunal condenó a los responsables del secuestro y sometimiento a la prostitución de Marita Verón. Aquí, su madre reivindica el fallo, pero advierte que los jueces deben capacitarse para entender el delito de trata. Los sentimientos, la búsqueda que sigue.

Después del fallo que se conoció el martes con condenas de hasta 22 años, quedó desgastada de tanto hablar del tema, y sin ánimo. Su médico le recomendó reposo, pero es difícil imaginarse a Susana Trimarco aminorar la marcha en esta lucha tan dolorosa que lleva desde hace más de una década en la búsqueda de su hija, Marita Verón. Antes de la entrevista con Página/12, pide un ratito para tomar un té que le acaricie la garganta. “Todos los medios quieren que hable, pero me debilita mucho. Me empieza a doler la espalda. Siento como si me hubiera pasado un camión por encima”, dice, con pesar, porque sabe que no puede aflojar ni un poquito.



Hace diez días se cumplieron 12 años desde que se llevaron a Marita. Las fechas la conmueven más. “Otro año sin mi hija”, dice Trimarco. Y la tristeza y el vacío tan grande que la abruman se cuelgan en sus palabras. “Los jueces se tienen que capacitar, tienen que entender bien que el delito de la trata es complejo, que viola los derechos humanos. Muchos jueces, todavía, siguen con el pensamiento de que las mujeres se van porque son unas putitas, porque quieren ser prostitutas. Este nuevo fallo ha sido un ejemplo no solo para la Argentina, sino también para el mundo”, destaca, durante la charla. No obstante, sigue enojada con la Justicia. “Es una vergüenza que no me dé respuesta, que la que la está buscando a Marita sea yo”, sigue, ahora con esa firmeza en la voz tan característica en su persona. No pierde esperanzas, de todas formas, de encontrar a su hija y verla nuevamente abrazarse con Mica, la nieta de Trimarco. “Como madre e hija, es lo que más quiero en la vida”, dice, y al decirlo, parece que se desinfla.

La nueva sentencia de la Justicia tucumana que condenó a diez de los imputados a penas de entre 22 y 10 años por el secuestro y el sometimiento a la prostitución de Marita le dio cierta tranquilidad, luego del vergonzoso fallo de 2012 que había dejado el caso impune. “Me conmovió el alma, el corazón, pensar que conseguí al menos un poquito de justicia por mi hija y por las víctimas que declararon en el juicio. Los jueces corruptos –que integraron el tribunal que absolvió a los imputados– permitieron que a esas chicas se les diga prostitutas, putas, que las amenazaran, que me escupieran a mí, permitieron todo”, recuerda, con indignación.

Aquel fallo, sin embargo, tal vez por la repercusión mediática y política que tuvo, generó que “mucha gente”, desde alguna cárcel, se comunicara con la Fundación María de los Angeles, que Trimarco fundó y encabeza, para dar información, pistas, indicios, para seguir buscando a Marita.

–¿Considera que son creíbles esos testimonios? 

–Sí. Algunas cosas son coherentes. Se está investigando. Desde la (ex) Ufase –el organismo de la Procuración General de la Nación dedicado a perseguir el delito de trata–, con Marcelo Colombo (su titular) y con Gendarmería, estamos trabajando con algunos datos bastante sólidos. Pero es muy triste que pasen los años y los años y no la encuentre a Marita. Mica sigue creciendo. Ella necesita a su mamá.

Trimarco tira su bronca contra la Justicia, que tantos años le dio la espalda. “No hace las cosas bien. No buscan a una persona como la tienen que buscar. Y no solo a Marita. Hay muchos casos de jóvenes desaparecidas. Si una madre o padre no están bien firmes, bien parados, impulsando la causa, no avanza, queda en la nada”, observa.

El nuevo fallo fue ordenado por la Corte Suprema de Justicia tucumana, que aceptó la apelación presentada por fiscales y querellantes, resolvió que se condene a los acusados y ordenó fijar el monto de la pena al tribunal integrado por Emilio Páez de la Torre, Dante Ibáñez y Juana Juárez. “Los jueces se tienen que capacitar, tienen que entender bien que el delito de la trata es complejo, que viola los derechos humanos –sostiene Trimarco–. Muchos jueces, todavía, siguen con el pensamiento de que las mujeres se van porque son unas putitas, porque quieren ser prostitutas. Este nuevo fallo ha sido un ejemplo no solo para la Argentina, sino también para el mundo. Me han llamado para saludarme, para darme apoyo de México, Holanda, España, Alemania, Estados Unidos, hasta de Irak, entre otros países. Quiero que los jueces sostengan la prisión de los condenados, porque si los sueltan van a seguir haciendo lo mismo, como se vio luego del fallo de 2012, cuando quedaron todos libres.”

¿Cómo se explica que con las mismas pruebas otro tribunal tucumano haya encontrado inocentes a todos los ahora condenados?

–Quedó muy claro que el primer juicio estaba vendido. La Chancha Ale, hoy detenido, fue el que puso la plata. El es el responsable del secuestro y la desaparición de Marita junto con los hermanos Rivero (María Jesús y Víctor, absueltos también por la Corte tucumana). Ale cayó por una causa de lavado de activos, tráfico de armas y trata de personas. Ahora tiene un embargo de 60 millones de dólares. Pagó 6 millones de dólares por el juicio, porque si alguno hablaba, sabía que él iba a caer. Por eso los jueces –Alberto Piedrabuena, Emilio Herrera Molina y Eduardo Romero Lascano– se hicieron los sordos, los mudos y los ciegos.

–¿Cuál es el mensaje del nuevo fallo?

–Para las víctimas, que tengan la plena seguridad, que se animen a hablar, que tienen que hacer valer sus derechos a la vida, a la libertad, que no se dejen arrebatar sus vidas con amenazas de las mafias que operan las redes de trata, que denuncien. Para los delincuentes, que los vamos a seguir persiguiendo. Vamos a hacer un segundo juicio contra la hermana de Daniela Milheim, contra la enfermera que le consiguió el turno a Marita en el hospital el día que desapareció, entre otras personas. El mensaje para la Justicia, para otros jueces, es que se tienen que capacitar. Los argentinos necesitamos volver a creer en la Justicia, en la policía. Es cierto que los delincuentes entran por un lado y salen por el otro. La inseguridad que hay es por eso. Le echan la culpa a las autoridades, pero es verdad lo que dice la Presidenta: los jueces no hacen lo que tienen que hacer.

–¿En estos años se han descubierto grandes redes de tratantes o solo pequeñas bandas?

–Esta red que se llevó a mi hija era una gran red de trata. Operaba incluso a nivel internacional, fuera del país, en Bolivia, Chile, República Dominicana, España. Abarcaba provincias como Tucumán, Santiago del Estero, La Rioja, Santa Fe, Córdoba, Buenos Aires. La comandaba la Chancha Ale.

–¿Cree que Marita estuvo en España?

–Sí, porque varias chicas tucumanas fueron llevadas a España. En diciembre, una señora me entregó una carta de su hermana, que había estado 13 años en ese país. La había llevado la banda de la Chancha Ale (para ser explotada sexualmente). Resulta que tuvo una enfermedad terminal, la dejaron tirada en un hospital, y unas monjitas que la cuidaron la ayudaron a regresar a la Argentina. Volvió en julio de 2013 y falleció unos meses después. Esa mujer me escribió una carta antes de morir y me dijo que la busque a Marita en España.

–¿La connivencia policial es una excepción o parte del sistema que favorece la existencia del delito de la trata?

–Por supuesto que en 2002, cuando se llevaron a mi hija, estaba muy claro todo lo que hacía la policía provincial para que nosotros no encontráramos nada cuando la buscábamos. La complicidad de algunos corruptos sigue estando, aunque no con la magnitud de aquellos años. Por la Gendarmería y parte de la Policía Federal me saco el sombrero. Pero hay corrupción en las fuerzas de seguridad aunque no podemos meter a todos en la misma bolsa. Se va corrigiendo (el problema) sobre la marcha. La lucha que he tomado sobre mis hombros ha servido de algo. Ha ayudado. Antes estaban cebados. La Argentina ha dado pasos importantes: tenemos una ley de trata, hay dependencias especializadas en las fuerzas de seguridad. El Estado argentino se hizo cargo de este delito, principalmente la presidenta Cristina y antes Néstor Kirchner. Cristina, que es una mujer increíble, está pendiente de que el Estado responda por el daño a las víctimas y ella sabe que lo voy a hacer como madre. Soy una madre desgraciada que le ha tocado esto. Voy a poner mi alma en que jueces, policías, autoridades, sigan persiguiendo a estos delincuentes. Todavía me queda un largo camino.

Fuente: Página 12 - por Mariana Carbajal.-

viernes, 4 de abril de 2014

Violencia ( Galeano)


CLAVES PARA UN ANÁLISIS FEMINISTA DE LA PROSTITUCIÓN

ROSA COBO. La prostitución es un antiguo fenómeno social que ha experimentado cambios muy profundos en los últimos treinta años, relacionados con dos procesos sociales que están transformando el mundo del siglo XXI y estrechamente vinculados a la crisis del contrato sexual.


La prostitución es un antiguo fenómeno social que ha experimentado cambios muy profundos en los últimos treinta años, relacionados con dos procesos sociales que están transformando el mundo del siglo XXI y estrechamente vinculados a la crisis del contrato sexual. Mujeres en distintas partes del mundo han conseguido derechos y, además, los han ejercido. Por primera vez en la historia, grupos reducidos, pero significativos, de mujeres pueden decir, y dicen, ‘no’ a los varones. Esa primera parte del contrato sexual por el que cada varón se convierte en dueño y señor de una mujer, y cuya expresión social legítima es el matrimonio, ha entrado en crisis, pues ha dejado de ser la única opción para muchas mujeres. Sin embargo, este hecho no debe oscurecer que frente a esta mayor libertad para algunas mujeres, se encuentran otras cuya situación ha empeorado visiblemente. Y con esta afirmación, me estoy refiriendo a la segunda parte del contrato sexual, por la que un reducido grupo de mujeres es asignado a todos los varones y cuya expresión, socialmente reprobable, es la prostitución. La idea que argumentaré brevemente es que a medida que algunas mujeres pueden desasirse del dominio masculino y conquistan parcelas de individualidad, otras son más intensamente dominadas y explotadas por el sistema patriarcal. Con la globalización neoliberal el rostro de la prostitución ha cambiado decisivamente, pues de ser una realidad social reducida se ha convertido en una gran industria global que moviliza miles de millones de euros anuales.
Para comprender la complejidad de esta práctica social hay que diferenciar dos planos: el intelectual y el ético-normativo. Primero hay que examinar la naturaleza y las causas de este fenómeno social y, en consonancia con ese análisis intelectual, adoptar una posición ético-normativa respecto a su existencia. Si el punto de partida, tras estudiar la prostitución y las causas que la originan, es que esta práctica social es una forma deseable de vida y no puede ser definida como una forma de explotación sexual, entonces la conclusión lógica es legalizar y reglamentar la prostitución. Si, por el contrario, se considera la prostitución una forma inaceptable de vida, resultado del sistema de hegemonía masculina, vinculada a la dominación patriarcal y que vulnera los derechos humanos de las mujeres al convertir su cuerpo en una mercancía y en un objeto para el placer sexual de otros, entonces se concluye la imposibilidad de su legalización.

La prostitución es una realidad social que debe ser erradicada porque es fuente inagotable de desigualdad y subordinación para las mujeres que la ejercen y para las mujeres en general.

El punto de partida ético-normativo, que compartimos quienes escribimos en este monográfico, es que la prostitución es una realidad social que debe ser erradicada porque es fuente inagotable de desigualdad y subordinación para las mujeres que la ejercen y para las mujeres en general [1]. Para ello es necesario distinguir el fenómeno social que es la prostitución del colectivo concreto que son las mujeres prostituidas, pues esta distinción nos permitirá criticar esa realidad social y al mismo tiempo establecer elementos de solidaridad con las mujeres que la ejercen. En otros términos, pondremos en tela de juicio la estructura de subordinación y explotación sexual que subyace a la prostitución y, al mismo tiempo, afirmamos nuestra solidaridad con las mujeres prostituidas.

NATURALIZACIÓN DE LA PROSTITUCIÓN

Uno de los argumentos centrales de este debate hace referencia al estereotipo de que la prostitución es el ‘oficio más viejo del mundo’. En el imaginario colectivo está profundamente arraigada la idea de que la prostitución es una realidad que está más allá de lo cultural. Todo fenómeno social para que pueda reproducirse a lo largo del tiempo tiene que estar sometido a procesos permanentes de legitimación. La primera legitimación de cualquier fenómeno social se encuentra en su propia facticidad. El hecho de que haya existido durante largos periodos históricos puede sugerir que forma parte de un ‘orden natural’ de las cosas imposible de alterar. Si, además de existir, también ha sobrevivido a intentos de acabar con esa realidad, como, por ejemplo, la legislación prohibicionista, entonces parece que tiene una fuerza que va más allá de lo puramente social. Uno de los subtextos del imaginario de la prostitución sugiere que está profundamente anclada en algún oscuro lugar de la naturaleza humana. Y éste es, desde luego, uno de los problemas que obstaculizan una posición crítica frente a la prostitución: su naturalización, pues con esos argumentos se coloca a esta práctica social en el orden de lo pre-político. En efecto, si el fundamento de esta práctica social está en la naturaleza, entonces difícilmente podrá ser definida como una institución y, por tanto, interpelada socialmente.

LA INVISIBILIDAD DEL CLIENTE

La prostitución es una realidad social cada día más compleja debido tanto al aumento creciente de los actores y procesos involucrados alrededor de esta institución como a los significados e implicaciones ideológicas que derivan de su existencia. En efecto, la prostitución hoy es una gran empresa global, vinculada a la economía criminal, y en la que intervienen muchos actores que se benefician de ese negocio: medios de comunicación, empresarios del sexo, agencias de turismo sexual, proxenetas, narcotraficantes o traficantes de mujeres. Sin embargo, los actores principales, en primera instancia, son las mujeres que ejercen la prostitución y los clientes que utilizan los servicios de estas mujeres. En el imaginario colectivo, sin embargo, la prostitución está asociada a la imagen de la puta. Y, sin embargo, no hay mujer prostituida sin cliente. ¿Por qué el cliente ha sido invisibilizado en el imaginario de la prostitución? La prostitución, sin embargo, no debe ser definida como el oficio más antiguo del mundo sino como la actividad que responde a la demanda más antigua del mundo: la de un hombre que quiere acceder al cuerpo de una mujer y lo logra a cambio de un precio [2]. Lo que queremos hacer notar es que la figura del cliente ha sido silenciada como si fuese un elemento completamente secundario en esta obra de teatro. Y este hecho es un claro indicador de la permisividad social que existe hacia el prostituidor. De ahí la necesidad de mostrar la asociación entre cliente y dominio masculino, pues solo así podrán visibilizarse las relaciones de poder que están en el origen de la prostitución.
Por eso es necesario resignificar el imaginario de la prostitución y poner a los clientes en el lugar que les corresponde. Es necesario señalar que esos varones son algo más que consumidores y la prostitución no es una práctica inocua sino que, como todas las demás, no puede desligarse de las relaciones de poder que estructuran cada sociedad. En sociedades patriarcales en las que los varones tienen una posición dominante difícilmente podría pensarse que la prostitución es una realidad ajena a las relaciones de poder entre los géneros.
En este sentido es necesario retomar la categoría de patriarcado, pues sin la misma perdería sentido la posición ético-normativa que mantenemos sobre la prostitución. Si prescindimos de esta categoría que da nombre a esa compleja estructura social nos quedamos sin las herramientas intelectuales que hacen posible su comprensión. En efecto, la prostitución, como realidad social, solo se hace legible a la luz de esta estructura sistémica que organiza la sociedad asignando recursos y derechos asimétricamente entre hombres y mujeres.

CONSENTIMIENTO Y COACCIÓN EN LAS MUJERES PROSTITUIDAS

Un argumento que aparece recurrentemente en la literatura sobre prostitución y que está muy asentado en el imaginario colectivo es el de la legitimidad de la relación entre la mujer prostituida y el prostituidor, siempre y cuando las mujeres elijan libremente esa actividad. Sin embargo, ¿hasta qué punto las mujeres en situación de prostitución, todas ellas pobres y en algunos países, además, inmigrantes, pueden ser definidas como libres a la hora de elegir la prostitución como forma de vida? Con esta pregunta, queremos señalar que la cuestión del consentimiento es una variable fundamental a la hora de adoptar una posición ética sobre la prostitución.

¿Es un contrato libre, y por ello legítimo, el que establece la mujer prostituida y el cliente? La Modernidad se edificó sobre una nueva relación social, la contractual, y la piedra angular de ese edificio fue el consentimiento. La figura del individuo como sujeto político, la configuración de una nueva clase hegemónica, la burguesía, y la propuesta de un nuevo sistema político, la democracia son los elementos centrales del nuevo mundo. Y es ahí donde precisamente adquiere sentido la categoría de consentimiento. La Modernidad no aceptará la instauración de sistemas políticos ni relaciones sociales que no estén basados en un contrato basado en el consentimiento de sus miembros. No podríamos entender la democracia ni el resto de las relaciones sociales, incluido el matrimonio, fuera del contrato. Ese tipo de relación contractual es históricamente nueva y surge como una conquista frente a las relaciones sociales medievales, basadas en relaciones de adscripción.
A fin de comprender las relaciones sociales que se desarrollan entre el varón prostituidor y la mujer prostituida es necesario hacer una reflexión sobre la naturaleza del contrato y sobre la naturaleza del consentimiento. Rousseau explica que un contrato firmado por dos partes en la que una de ellas está dominada por la necesidad no es un contrato legítimo. Kant también explica que no se puede ser al mismo tiempo cosa y persona, propiedad y propietario. Estos filósofos sugieren que esos contratos podrán ser legales, pero nunca legítimos porque la capacidad de decisión de quien está dominado por la necesidad vicia ese consentimiento. En esa misma línea, en el siglo XIX, Marx lanzaba una mirada crítica a los contratos establecidos entre un burgués y un obrero, entre un empresario y un trabajador, al poner en cuestión los contratos económicos basados en la necesidad absoluta de una de las partes contratantes. Y de esta argumentación se deriva una conclusión que ha estado en el fundamento de todas las teorías críticas de la sociedad: no puede haber libertad de contrato absoluto en sistemas sociales edificados sobre dominaciones. Ya en el siglo XX, Carole Pateman analiza el contrato entre prostituidor y mujer prostituida como carente de legitimidad, pues esa relación se origina en un contrato sexual sobre el que se edifican las sociedades patriarcales.
No puede haber libertad de contrato absoluto en sistemas sociales edificados sobre dominaciones.
Nos interesa señalar que la ilimitada libertad de contrato forma parte del núcleo ideológico más duro del liberalismo y la crítica a esa libertad absoluta forma parte de las señas de identidad de los pensamientos críticos. La idea que queremos subrayar es que la libertad y el consentimiento de las mujeres que llegan a la prostitución son reducidos, pues están limitados por la pobreza, la falta de recursos culturales, la escasa autonomía y en muchos casos por el abuso sexual en la infancia. Y para que todo ello adquiera sentido hay que señalar que esas realidades están inscritas en el marco de sociedades patriarcales en las que los varones tienen una posición de hegemonía sobre las mujeres.
Los análisis que intentan justificar la prostitución como un contrato legítimo se apoyan en argumentaciones funcionales al neoliberalismo, para cuya ideología los contratos no deben tener límites. Los autores y autoras que defienden la legitimidad de ese contrato fundamentándolo en la voluntad del individuo, se olvidan que libertad y voluntad no coinciden en muchas ocasiones.
Para concluir, la prostitución como práctica social que consagra la explotación sexual sólo puede ser combatida con más libertad y más igualdad para las mujeres que se ven obligadas a ejercerla y todo ello en el marco de los derechos humanos.

NOTAS
[1] CARRACEDO BULLIDO, ROSARIO, “Feminismo y abolicionismo”, en Crítica nº 940 (Madrid), 2006; pp. 37-41.
[2] FERNÁNDEZ OLIVER, BLANCA, “La prostitución a debate en España”, en Documentación Social, nº 144 (Madrid), 2007; p. 89.


REFERENCIA CURRICULAR
Rosa Cobo es profesora titular de Sociología del Género en la Universidad de A Coruña y Directora del Centro de Estudios de Género y Feministas de la misma Universidad. Asimismo ha dirigido el Máster sobre Género y Políticas de Igualdad de la Universidad de A Coruña desde el año 2005 hasta el año 2008. Imparte cursos y conferencias sobre género y feminismo en España y en América Latina. Cabe destacar algunos de sus libros: Las mujeres españolas: lo privado y lo público (CIS), Fundamentos del patriarcado moderno. Jean Jacques Rousseau (Cátedra), Interculturalidad, feminismo y educación (Ed.), (Libros de la Catarata) y Educar en la ciudadanía. Perspectivas feministas (Ed.) (Libros de la Catarata). Su último libro, publicado en 2011, es Hacia una nueva política sexual (Libros de la Catarata).




Fuente: Norma Chiapparrone

Fuente: Diario Digital Femenino

jueves, 3 de abril de 2014

MISIONES: EL CONTRASENTIDO DE LA JUSTICIA

Título original: Insólito: la justicia entregó a varones los botones antipánico para víctimas de violencia de género

 La policía misionera anunció que entregó botones antipánico a hombres que denunciaron ser "víctimas de violencia de género". Desde Buenos Aires, especialistas en la temática criticaron la medida por considerarla un retroceso en las leyes de protección integral a la mujer.



La Dirección de Asuntos de Familia y Género de la Policía de Misiones, a cargo de la abogada y comisaria Marta Cervantes, precisó que hasta el momento se han entregado 25 botones antipánico destinados a víctimas de violencia de género en Posadas, algunos de ellos fueron otorgados a hombres. La medida fue cuestionada por especialistas del derecho. 

“Hay que precisar que la violencia de género es la que ejercen los varones contra las mujeres”, explicó Perla Prigoshin, la titular de la Comisión Nacional Coordinadora de Acciones para la Elaboración de Sanciones de Violencia de Género (CONSAVIG). 

Consultada por MisionesCuatro.com por la entrega de botones antipánico a hombres, por parte de la justicia misionera, Prigoshin señaló que se trata de una conducta que provoca confusión acerca del concepto “violencia de género” y tira por la borda el arduo trabajo que realiza la CONSAVIG.

“Por más que se intente comparar el género en la vida como en el lenguaje, eso no tiene nada que ver con la realidad. Conceptualizada por convenciones internacionales, es la que se ejerce en una asimetría de poder, y eso no existe si no es de los hombres hacia las mujeres”, sostuvo Prigoshin.

Por su parte, desde la Federación Internacional de Mujeres de Carreras Jurídicas, la abogada Norma Chiaparrone, expresó que la decisión de la justicia misionera “es un contrasentido que desacredita los movimientos de mujeres y su prédica de protección a las víctimas”.

Chiaparrone remarcó que la violencia de género es la relación asimétrica del hombre hacia la mujer. “Decir lo contrario es romper esto y generar un contramovimiento”, dijo.

En la misma línea de pensamiento, Jorge Tábano Mosquera, -integrante del colectivo "Brigada contra la violencia machista"- explicó que “sin duda hay mujeres violentas, pero no se puede hablar de violencia de género. Los hombres nunca son víctimas de violencia de género, porque esta es producto de la asimetría en las relaciones sociales que desde siempre ha asignado a los varones un rol de poder y privilegios respecto de las mujeres”. 

Tábano Mosquera opinó que “entregar botones de pánico a varones cuando el 80% de la violencia intrafamiliar la sufren las mujeres es un insulto, es revictimizarlas, no entender absolutamente nada del tema y es muy grave tratándose de una funcionaria que tiene competencia en la materia.”

Un botón que puede salvar una vida

En noviembre pasado comenzó a dar sus primeros pasos la Dirección de Asuntos de Familia creada por el gobernador Maurice Closs, a partir de la conmoción que generó en la sociedad el femicidio de Romina Szidloski y Yamila Marczewski, las jóvenes asesinadas por Juan Benítez en la sede de Crucero del Norte en Posadas.

El botón antipánico es un sistema de alerta para proteger a mujeres víctimas de violencia de género, se trata de un dispositivo que se instala para quienes sufran el acecho de ex parejas que hayan sido separadas del hogar por sentencia judicial, sirve para dar aviso a un centro de operaciones y móviles policiales para prevenir casos de violencia machista.

¿ Querés escucharlo? Seguí el link: http://youtu.be/0_f8JOfXDrw

Fuente: Misionescuatro.com

miércoles, 2 de abril de 2014

12 AÑOS BUSCANDO A MARITA VERÓN, VÍCTIMA DE UNA RED DE TRATA



¡SEGUIMOS BUSCÁNDOTE!

PROYECTO " DE ESTO SI SE HABLA": DESNUDANDO LA CULTURA DE LA VIOLACIÓN







Desde el movimiento “La Marcha de las Putas Buenos Aires”, se lleva a cabo desde julio del año pasado una iniciativa llamada “De esto sí se habla: desnudando la cultura de la violación”. Este proyecto, similar al de Project Unbreakable (“Proyecto Irrompible”), propone que quienes hayan sido víctimas de agresiones machistas, abuso sexual o violaciones envíen una foto donde cuenten de forma resumida la situación vivida.





El objetivo del proyecto es tomar como disparadores los testimonios en primera persona de quienes colaboran y concientizar acerca de que estos casos no son aislados, sino que están enquistados en la cultura en la que nacimos y vivimos: una cultura de la violación, que invisibiliza o justifica las agresiones y culpa a las víctimas. También se busca llegar a la reflexión acerca de la violencia que se vive día a día y de cómo la legitimamos y perpetuamos, para alcanzar una instancia superadora de respeto y no violencia.

Cualquier persona puede contribuir al proyecto, sin importar edad, género u orientación sexual. Quien envíe su foto puede elegir mostrar su rostro o no, y debe sostener un cartel con una frase que cumpla con alguna o varias de las siguientes consignas:

  •  Qué te dijeron cuando te abusaron/violaron/agredieron.
  • Agresión verbal que hayas sufrido en la calle/trabajo/escuela, etc.
  •  Respuestas o acusaciones justificadoras o estigmatizantes que hayas tenido de parte de familiares, amistades, o funcionarios cuando contaste lo que te hicieron.
  •  Emociones que sentiste/cosas que te dijiste o que aún sentís/decís con respecto a esa situación. Ej. “Todavía me siento culpable de mi violación”
  • Una frase que explique el por qué sentís que necesitás a la Marcha de las Putas (Ejemplo: “Necesito a La Marcha de las Putas porque me sentí culpable de mi violación”).




Las imágenes deben ser enviadas por mensaje privado a la página de Facebook de La Marcha de las Putas, o por mail a marchaputasbsas@gmail.com, con el asunto “De esto sí se habla”. Serán compartidas en la página de Facebook de La Marcha de las Putas, y se expondrán en eventos organizados por este movimiento.

Fuente  y fotografía: Diario Digital Femenino

ARGENTINA: SE APRUEBA NUEVO PATROCINIO GRATUITO A VÍCTIMAS DE VIOLENCIA DE GÉNERO

La Cámara de Diputados dio sanción definitiva al proyecto de ley de la diputada Sonia Carmona (PJ), por el cual se crea en la provincia el Cuerpo de Patrocinio Jurídico Gratuito para mujeres y todas las personas que padezcan violencia de género, según los tipos y modalidades previstos en la Ley Nacional 26.485, y la Ley Provincial 8.226 que adhiere a la misma.








Este Cuerpo dependerá de la Subsecretaria de Derechos Humanos del Ministerio de Desarrollo Social y Derechos Humanos de la Provincia, y actuará en los casos que corresponda a través de la Dirección de Mujeres, Género y Diversidad.

Además, la norma establece que se deberá garantizar el acceso a todas las personas víctimas de violencia de género en al menos las cuatro circunscripciones judiciales de la Provincia, en forma gradual y en un plazo máximo de un año a partir de la publicación de la norma.

El Cuerpo de Patrocinio estará integrado por abogados, quienes deberán recibir formación específica para representar a las víctimas de violencia de género durante los procesos judiciales, priorizando los casos que revistan mayor gravedad, conforme a la situación de vulnerabilidad en que se encuentren las víctimas, de acuerdo a lo establecido por las “Cien Reglas de Brasilia sobre acceso a la Justicia de las Personas en Condición de Vulnerabilidad”.

fuente: Nodal.

martes, 1 de abril de 2014

58° sesión CSW: COSTÓ PERO SALIÓ!

La pasada semana concluyó en Nueva York la 58° Sesión de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), donde se debatió sobre los logros de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) y cómo será la inclusión de la igualdad de género en la futura agenda de desarrollo que se elaborará luego del 2015. A pesar de los embates de las delegaciones conservadoras de algunos países, logró consensuarse un documento final que reclama que la igualdad de género sea un objetivo específico de los futuros Objetivos de Desarrollo Sustentable (ODS).




 Después de bastantes angustias, el documento final de la 58° Sesión de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) dejó satisfechas a las organizaciones de mujeres, en especial por la inclusión en el mismo del requerimiento de un objetivo específico de igualdad de género para los futuros Objetivos de Desarrollo Sustentable (ODS) que se diseñarán luego del 2015.

El objetivo de esta sesión de la CSW, que cada año se reúne en Nueva York, era justamente evaluar hasta dónde se habían cumplido los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) para las mujeres y las niñas, y analizar qué aspectos pendientes de los mismos deberían ser incluidos en la futura agenda del desarrollo que regirá al mundo a partir del 2015 y que estará basada en Objetivos de Desarrollo Sustentables.

Los ODM fueron establecidos en el año 2000 con metas que debían ser revisadas en el 2015. Desde el pasado año se está discutiendo a nivel global cómo será la futura agenda de desarrollo que se adoptará luego de esa fecha y se estima que girará en torno a ODS que aún deben ser definidos.

La sesión de la CSW buscaba apuntarla esta discusión inminente. Y el movimiento de mujeres y de género bregaba por la inclusión, dentro del documento final de la misma, de un objetivo específico sobre género para la nueva agenda de los ODS. En un documento elaborado, previo a la 58 sesión de la CSW,  por más de 140 organizaciones de la sociedad civil de nuestra región, llamado La mirada de América Latina y el Caribe sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio y el post 2015, se expresa esta necesidad así como otros reclamos vinculados a temas centrales para el desarrollo que fueron excluidos de los ODM: la violencia contra mujeres y niñas y la trata de personas para explotación sexual, así como metas relacionadas a descender la mortalidad materna, mejorar la educación de niñas y adolescentes mujeres, entre otras.

Satisfacción

“Contar con un Objetivo específico de igualdad de género como se acordó implica que los gobiernos deben orientar sus inversiones a garantizar dicha Igualdad y los Derechos de las mujeres” señala Mabel Bianco, presidenta de Fundación Estudio e Investigación de las Mujeres (FEIM) de Argentina, y co-presidenta del Comité de Organizaciones de la Sociedad Civil de América Latina y el Caribe ante la CSW.

Las negociaciones, sin embargo, no fueron fáciles. Al igual que durante la 57º sesión de la CSW, donde finalmente también se aprobó un buen documento final, en ese caso sobre violencia, poco antes del cierre de la 58º sesión los países conservadores presionaron con propuestas retrógradas que hacían peligrar el documento final. De hecho, el 20 de marzo, 50 organizaciones de la sociedad civil de todo el mundo que estaban participando de las sesiones en Nueva York, emitieron un comunicado alertando que  “los Estados miembros están perdiendo la oportunidad de transformar las condiciones que generan la desigualdad, discriminación y marginalización de billones de mujeres en el mundo” ya que los derechos humanos de las mujeres estaban siendo cuestionados en la Comisión por algunos gobiernos con posturas conservadoras que impedían la negociación del documento y pretendían retroceder respecto a los derechos sexuales y los derechos reproductivos y al reconocimiento de las diversas formas de violencia contra las mujeres, entre otros temas. El comunicado informaba también que durante las sesiones, personas delegadas de algunos países habían hecho propuestas “vergonzosas” como la propuesta de  sustituir el término “mujeres” por el de “esposas”; se resistieron a la inclusión de las diversas formas de familia y rechazaron la visibilización de poblaciones específicas.

“Hubo que hacer mucha fuerza –señala Dafne Sabanes Plou, integrante de la Asociación para el Progreso de las Comunicaciones, que estuvo presente en Nueva York-. Parecía increíble que a casi 20 años de vigencia de la Plataforma de Acción de Beijing se siguieran discutiendo las mismas cosas, como si estos 20 años de avances no fueran suficientes para tener los  contenidos de Beijing asegurados. Creo que a veces no nos damos cuenta de la fuerza que tiene el patriarcado, que aparece con sus argumentos remanidos en el momento menos esperado, en plena discusión ya entrado el siglo XXI. Tampoco nos imaginamos que haya países donde no quieran hablar de los derechos de las niñas, ni de la educación sexual integral de las adolescentes, por ejemplo. O que los representantes de algunos países reaccionen enojados cuando se discute que hay que terminar con el casamiento forzado de niñas, a edades tempranas.”

Las expresiones más conservadoras provinieron del Vaticano, estado que participa como observador permanente de la ONU (lo cual es objetado por las organizaciones de mujeres), Rusia, Irán, y algunos países africanos y del Caribe.

Frente al debate entre sectores progresistas y conservadores, Sabanes Plou señala la colaboración que hubo de las delegaciones oficiales latinoamericanas a quienes se veía “trabajando juntas y prácticamente sin disensos por el avance de los derechos de las mujeres y haciendo frente a las propuestas conservadoras. Y también es importante destacar la presencia y la fuerza de las organizaciones de mujeres que monitorearon toda la discusión, haciendo llegar recomendaciones y argumentos y también apoyando. Hay que estar alertas porque las delegaciones progresistas suelen recibir muchas presiones de las más conservadoras y si sólo reciben críticas y ningún apoyo, es probable que deban bajar su nivel de progresismo en las discusiones”.

“Creo que el documento plasma la tensión existente entre las posiciones más conservadoras y las más progresistas, no sólo en los temas históricamente controvertidos como salud y derechos sexuales y reproductivos o violencia, entre otros, sino también en los más propios de esta sesión contextuada en el debate de la agenda post2015 –señala Corina Rodriguez Enriquez, economista integrante del Centro Interdisciplinario para el Estudio de Políticas Públicas (CIEPP), que también participó de la 58ª sesión-. El documento reconoce la dimensión económica de la desigualdad de género y la subordinación de las mujeres, pero resulta débil a la hora de explicitar las causas estructurales y la necesidad de avanzar en un cambio de paradigma económico. Lo mismo que se percibe la tensión de la discusión crecimiento versus desarrollo, muy presente también en el proceso de definición de los nuevos ODS. Hay párrafos, por ejemplo, que tienen una orientación muy pro crecimiento y eficiencia, y descuidan la cuestión del desarrollo. Es cierto también que el documento es claro en el apoyo para tener un objetivo específico sobre equidad de género dentro de los nuevos ODS, y en la necesidad de que todos los targets e indicadores de estos ODS incluyan dimensiones de equidad de género. Creo que esta inclusión explícita es importante para sostener el proceso de negociación de los ODS.”

Fuente: comunicar Igualdad - Por Sandra Chaher.-