jueves, 5 de marzo de 2015

VIOLENCIA DE GÉNERO EN EL ÁMBITO ESCOLAR

TÍTULO ORIGINAL. " A LAS PATADAS EN LA ESCUELA"

Un hombre que acusaba a una docente por una supuesta agresión a su hija atacó el martes pasado a la vicedirectora, que tuvo que ser operada y sigue internada. El episodio ocurrió en una escuela especial de San Fernando. El hombre está prófugo.







Un padre que retiraba a su hija de la Escuela de Educación Especial 503 de San Fernando el martes, en el cambio de turno, entró al establecimiento para quejarse porque supuestamente una maestra le había pegado dos cachetazos a la nena, de 10 años. A los gritos, y desoyendo las desmentidas de su hija, ingresó a la Dirección donde, sin mediar palabras, comenzó a golpear a la vicedirectora, Cintia Pellegrino, hasta dejarla gravemente herida. La mujer debió ser operada de urgencia y permanece internada, aunque fuera de peligro.

“Se trata de un hombre que viene con antecedentes violentos. Venía realizando amenazas, a veces con cuchillos, en otros colegios. El ataque se dio por un delirio de él en el momento de buscar a la nena”, contó a este diario Fabiana Avila, docente y psicóloga del establecimiento. “El día que inscribió a su hija les dijo a las administradoras que para él era fácil conseguir un arma y matarlas a todas”, amplió.

Según la docente y psicóloga, “la nena está escolarizada hace 5 años y constan en el legajo muchos episodios de este tipo que su padre tuvo en otros establecimientos. En el caso de esta escuela, está hace un año y se sospechaba que algo de esta naturaleza podía pasar, pero todo quedó en las actas”.

Fabiana Avila relató a Página/12 que “el hombre entró diciendo que alguien había golpeado a su hija y pidió hablar con la directora”. Consultada por las maestras, la nena negó que esto hubiera sido así, pero su padre “insistía en ver a la directora”. Como la mujer no estaba, “le empezó a pegar a la vicedirectora hasta tirarla al piso y una vez ahí a darle patadas. Cuando terminó de golpearla, les dijo a las mujeres” que estaban presentes e intentaron reducirlo y proteger a Pellegrino, “que iba a volver al otro día para matarlas a todas”. Después del episodio, “hubo que esperar a la ambulancia como por 15 minutos” y finalmente se llevaron a la vicedirectora al hospital.

Luego de ser atendida, “en lugar de permanecer internada, Cintia fue trasladada por la policía para declarar”. “Mientras realizaba la denuncia en la comisaría, se descompensó y debió ser internada en una clínica privada del partido de San Isidro, donde fue operada de urgencia”, detalló la inspectora de la Región educativa VI, Claudia Betancour, y aclaró que la docente se recupera de la intervención que tuvo que atravesar luego de ser reingresada.

En el caso intervienen la inspectora de la modalidad especial a la que pertenece la escuela y el inspector distrital, quienes radicaron la denuncia en la Fiscalía. “Estamos sorprendidos por lo que ocurrió. Nada hizo prever que esto iba a ocurrir. Ahora esperamos que actúe la Justicia mientras trabajamos en la contención de los docentes, alumnos y padres de la comunidad educativa”, expresó la inspectora regional, Betancour.

“Esto no pasa en todos lados, discapacidad y vulnerabilidad social son dos factores que combinados facilitan estos episodios. No pasa en los entornos con dinero. Hay casos que no podemos manejar en estas escuelas porque no se trata de centros terapéuticos sino de establecimientos educativos, hay situaciones que no se pueden tratar en el ámbito escolar”, reflexionó Avila.

A la Escuela Especial número 503, ubicada en Lavalle, entre Costa y General Pinto, de San Fernando, asisten diariamente alrededor de 70 chicos. Tiene diversos proyectos de huerta y música que apuntan a integrar a la comunidad y a los padres. Los estudiantes cursan nivel inicial, primario y secundario. Además se realizan trabajos de atención a niños con dificultades corporales y psicomotrices.

Los chicos que concurren tienen trastornos emocionales, retrasos madurativos y déficit visual. La escuela, ubicada en el centro de la ciudad de San Fernando, ayer no tuvo clases y mañana recibirá el acompañamiento del equipo psicopedagógico para retomar la actividad normal de forma paulatina.

“Ahora el hombre se fue, se ve que tenía todo pensado porque algunos lo vieron que dejó la moto cerca para escaparse y dicen que toda la familia se fue de la casa donde viven”, contó Avila y añadió que “no recibimos mucha ayuda de representantes, esto lo encaramos en soledad con las docentes, tanto el episodio como los primeros trámites”. “Decidimos en asamblea realizar una marcha el jueves (por hoy) y trabajar para protocolizar estas situaciones. Esperamos la llegada de gente de Educación Especial de La Plata. Hoy es este caso, le pudo pasar a cualquier escuela, queremos apoyar a nuestra compañera que ahora está con fisura de pómulo y requerirá otra intervención para reconstituir el cráneo”, señaló.

La Federación de Educadores Bonaerenses (FEB) consideró que la agresión física a Pellegrino “es el episodio de violencia contra docentes más grave registrado en la provincia”. Según explicaron en el gremio, el autor del ataque “tiene pedido de captura dispuesto por el fiscal Facundo Osores Sole”.

Fuente. Página 12 - Informe: María Fernanda Rezzano.

ARGENTINA: FEMICIDIOS 2014. "MATAN A CINCO MUJERES POR DÍA"


Desde 2008 se produjeron 1808 femicidios, a razón de cinco mujeres asesinadas por semana. Más de la mitad fueron cometidos por la pareja de la víctima. Es más peligrosa la casa que la calle.





Cinco mujeres por semana, en promedio, fueron víctimas de femicidios en los últimos siete años en la Argentina. Desde 2008, hubo un total de 1808 asesinatos por violencia de género. El dato, que refleja la cara más extrema de esta problemática social, de salud pública y de derechos humanos, fue revelado ayer por la Asociación Civil Casa del Encuentro, al presentar su informe anual sobre los femicidios registrados en 2014: en el último año la cifra fue de 277, levemente inferior en relación con el año 2013, cuando se habían contabilizado 295, el mayor número desde que la entidad empezó a realizar, en 2008, el seguimiento de los casos publicados en diarios y portales de noticias. “De todas formas, la cantidad de femicidios sigue siendo altísima”, señaló a Página/12 Fabiana Tuñez, directora de la ONG. En casi seis de cada diez hechos, el principal sospechoso o imputado fue el esposo, novio o ex pareja. Como consecuencia de los crímenes sexistas, en un año quedaron huérfanos doscientos niños y niñas, menores de 18 años. Aumentaron los femicidios de jóvenes presuntamente en situación de prostitución o trata y también los de mujeres trans. La entidad reclamó la sanción de una ley que quite automáticamente la patria potestad a los femicidas, que se garantice el patrocinio jurídico gratuito especializado en el fuero penal y civil para víctimas y la urgente implementación de un plan nacional para prevenir, sancionar y erradicar la violencia hacia las mujeres, como está previsto en la Ley 26.485, sancionada en 2009.

Las cifras surgen del Observatorio de Femicidios en la Argentina, de La Casa del Encuentro, que dirige Ada Beatriz Rico y que lleva el nombre de Adriana Marisel Zambrano, una joven asesinada a golpes en 2008 cuando tenía 28 años, en la localidad jujeña de Palpalá, por su pareja, Juan Manuel Alejandro Zerda, quien fue condenado por el hecho “por homicidio preterintencional” a sólo cinco años de cárcel. Es decir, la Justicia consideró que no tuvo intención de matarla, aunque la molió a palos. Zerda ya recuperó la libertad. Y la hija que tuvo con Zambrano, y que tenía apenas nueve meses de vida cuando la joven fue muerta, está siendo obligada por la Justicia a ver al asesino de su madre dos veces por semana. Este es un caso testigo que presenta La Casa del Encuentro para fundamentar su proyecto de ley que propone la pérdida automática de la patria potestad a quien sea condenado por el asesinato de su pareja o ex pareja, con quien haya tenido hijos.

Durante la presentación del informe de femicidios de 2014, Tuñez destacó que los relevamientos se elaboran “por ellas, las que quedaron sin voz” y enfatizó en la necesidad de lograr “una sociedad libre de violencia”. Estuvieron presentes referentes de otras entidades que luchan contra la violencia machista, como Marisú Devoto, de la Fundación Propuesta, además de la ministra de Desarrollo Social de la Ciudad de Buenos Aires, Carolina Stanley; la directora General de Niñez, Adolescencia, Género y Diversidad de la Defensoría del Pueblo porteña, María Elena Naddeo, y representantes del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación.

Algunos de los datos que aporta el último informe son:

1 -  En 2014 se registró un 6 por ciento menos de femicidios que en 2013.

2 -  El 56 por ciento fue perpetrado presuntamente por esposos, parejas, novios o amantes (34 por ciento) y ex parejas o ex novios (22 por ciento). El año anterior, el 63 por ciento tenía como sospechoso a su pareja o ex pareja íntima. En el resto de los hechos, presuntos autores son otros familiares, vecinos o personas sin vínculo aparente con la víctima.

3 -  El 15,5 por ciento de las víctimas había hecho la denuncia contra quien luego la asesina, o había obtenido en la Justicia una medida de prohibición de acercamiento o de exclusión de hogar para el agresor, un porcentaje similar al año 2013.

4  - El lugar más peligroso sigue resultando el propio hogar más que la vía pública para las víctimas de violencia de género: el 52 por ciento de las víctimas fueron asesinadas en la vivienda que compartían con el agresor (74 casos) o en la de ella (69 casos).

5 - La mayor proporción fue baleada (73 casos), apuñalada (68 casos), golpeada (54 casos), estrangulada (14 casos), ahorcada (10) o incinerada (9 casos). Los casos de mujeres quemadas fueron descendiendo notablemente en los dos últimos años (19 en 2012, 17 en 2013). una baja que se observa luego de la condena a perpetua del esposo de Wanda Taddei, el ex baterista de Callejeros, Eduardo Vásquez: se debe recordar que tras la muerte de la joven, como consecuencia del fuego, aumentaron considerablemente los casos similares, en un contexto judicial que creyó en un primer momento la versión accidental de Vásquez. Luego se probó su culpabilidad. Pero en una primera instancia recibió una condena atenuada por circunstancias extraordinarias y fue sentenciado a 18 años de cárcel. En 2013 el fallo fue revisado –y ratificado en 2014–, cuando se le aplicó la pena máxima de reclusión perpetua.

6 - Once víctimas eran adolescentes: tenían entre 13 y 18 años. La mayoría tenía entre 31 y 50 años (en 96 casos) y entre 19 y 30 (72 víctimas).

7 - 18 de los sospechosos pertenecían a fuerzas de seguridad (en 2013, habían sido 15).

8 - Hubo 7 mujeres trans víctimas de femicidio (el año anterior habían sido sólo 2) y 10 que estaban presuntamente en situación de trata o prostitución.

En el marco de la presentación del informe de femicidios, La Casa del Encuentro enumeró una serie de demandas para prevenir y sancionar la violencia hacia las mujeres, entre ellas, que se difundan estadísticas oficiales sobre la prevalencia del problema y un índice de femicidios, que no se elimine el agravante por violencia de género en la reforma del Código Penal –como está propuesto–, la apertura de Oficinas de Violencia Doméstica de la Corte Suprema de Justicia en todas las provincias, “tendientes a agilizar las medidas cautelares de protección”, y más refugios para las situaciones de emergencia, en todo el país.

Fuente. Página 12 - Por Mariana Carbajal

miércoles, 4 de marzo de 2015

REINAS Y MISSES. CUANDO LA VIOLENCIA SIMBÓLICA SE EJERCE CON EL AUSPICIO DEL ESTADO

Son parte de festejos municipales, promociones de productos, iniciativas turísticas, cualquier excusa parece buena para presentar el cuerpo de la mujer como principal atracción, mujeres que encajan en un molde preciso, cada vez más jóvenes. Los concursos de belleza en sus múltiples formas, son una práctica extendida y naturalizada, y sin embargo, chocan con la letra de la Ley 26485, que define a la violencia simbólica como “la que a través de patrones estereotipados, mensajes, valores, iconos o signos transmita y reproduzca dominación, desigualdad y discriminación en las relaciones sociales, naturalizando la subordinación de la mujer en la sociedad”. Apeladas por esta contradicción entre un Estado que legisla contra la violencia al tiempo que auspicia este tipo de eventos, asociaciones de mujeres, organización de la sociedad civil y entidades públicas han comenzado a problematizar estas prácticas, contribuyendo a visibilizar su carácter violento, instalando el debate social y, sirviéndose de la ley para ganar algunas batallas. Los casos del Bikini Open, en Puerto Madryn; la Reina del Camarón y el Langostino, en Bahia Blanca; la ciudad bonaerense de Chivilcoy, donde fue aprobada en 2014 una ordenanza que obliga al Estado a abstenerse de la organización de estos eventos; y Orán, Salta, donde también se inició el debate social por el tema. 


Foto destacada: Elección de la Reina del Langostino y el Camarón


 Octubre del 2014, miles de mujeres se dirigen desde todos los rincones de la Argentina hacia la ciudad de Salta en ocasión del concurso XXIX  Encuentro Nacional de Mujeres. En las conversaciones y los ánimos de las participantes, un prólogo trágico: Evelia Murillo, maestra rural, había sido asesinada semanas atrás por intentar proteger a una de sus alumnas de un hombre que venía a abusar sexualmente de ella. Mientras, en la misma provincia, otras nenas se preparaban, muchas con el entusiasta apoyo de sus padres y madres, para participar en el corso infantil de los carnavales de Orán, desfile de niñas pequeñas vestidas a la moda “tinelliana” que muestran sus dotes seductoras antes de la pubertad, o, como lo describe gráficamente la activista de la asociación Takuapú de esa ciudad, Silvia Jenefe, “nenas bailando delante de todos reggaetones guarangos, que hacen perreo, imágenes que rayan la pedofilia con hombres adultos bailando entre ellas, y que se registran en videos que después son subidos a internet para mayor denigración de las menores”.  Desde la organización de Jenefe, señalan el rol que la objetivización continua de las mujeres tiene en el alto índice de femicidios en la provincia.



“Venimos haciendo un monitoreo de los eventos públicos y privados, sobretodo en Orán, casos auspiciados por el estado municipal y que se llevan a cabo por empresarios de la noche que son los que manejan la cultura acá, y generan una cadena donde lo principal es la objetivación sexual  de la mujer. Corsos de conjuntos tropicales donde desfilan menores de edad, las letras de las canciones están plagadas de temas grotescos que ridiculizan y humillan a las mujeres” relata esta docente. La contradicción no se limita a que el estado autorice dichas prácticas, sino a que también las financia, otorgando, según denuncia Jenefe, fondos a los mismos empresarios de la noche, de las bailantas y las radios, que a través de la música que emiten y de los comentarios de sus locutores “cosifican a la mujer las 24 horas del día”.



Con más o menos carne a la vista, con chicas siempre jóvenes y a veces jovencísimas,  lo cierto es que la exhibición del cuerpo de la mujer, seleccionado y trabajado para satisfacción de la mirada masculina,  forma parte de las atracciones de muchas fiestas a lo largo y ancho del país. No ha sido hasta los últimos años cuando se ha comenzado a cuestionar este tipo de prácticas, visibilizando la violencia que ejercen.  La existencia de la Ley 26485 de Protección Integral de las Mujeres contra la Violencia, que por primera vez tipifica la violencia simbólica, ha dado respaldo legal a estas iniciativas. La colaboración entre organizaciones sociales y entidades públicas, junto a la creciente concientización de la sociedad, completan la ecuación.

No es un debate abstracto. El año pasado en la ciudad de Chivilcoy, provincia de Buenos Aires, se publicó la primera ordenanza que obliga a los poderes públicos municipales a abstenerse de auspiciar estos eventos. “Chivilcoy no escapa de la realidad del país, desde los últimos diez, quince años, el Estado venía organizando concursos de belleza, anteriormente existían este tipo de concursos, pero eran promovidos por organizaciones privadas” contextualiza Claudia Marengo, de la Secretaría de Género de la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA), organización impulsora de la iniciativa. “El campo sociopolítico de la ciudad posibilita que pudiéramos presentar la ordenanza, trabajamos el tema tanto desde el área de género de la CTA, como desde la Asamblea por los Derechos de la Niñez. En la búsqueda de avales vimos un quiebre importante, nos dimos cuenta de que podíamos hacer algo muy grande.”

Los avales fueron en efecto muchos, comprendieron entidades públicas como la Comisión Coordinadora de Acciones para la Elaboración de Sanciones de la Violencia de Género (CONSAVIG), la Red PAR – Periodistas de Argentina en Red. Por una comunicación no sexista-, personalidades como Eva Giberti o la periodista Mariana Carbajal, o la Madre de la Plaza de Mayo de la Plata Adelina de Matti quien aportó apoyos desde esa ciudad. También militando en la calle descubrieron, en las adhesiones particulares, a una población joven concientizada sobre este tipo de eventos. Una propuesta con un gran respaldo que se tradujo en una rápida aprobación: a mediados de noviembre del año pasado “participamos en el plenario de concejales, fundamentando el proyecto y pudimos ver que había bastante aceptación”. Sólo un mes después, la ordenanza se trasladó al recinto y en la última reunión del año del Consejo Deliberante, con el voto favorable de 8 de los 13 concejales presentes se dio vía libre a la ordenanza. El resto se abstuvo, pero ninguno adujo desacuerdo con el contenido para hacerlo, nos narra Marengo. Ya antes de la votación, el Intendente de la Ciudad, Darío Speranza, había anunciado que durante su mandato no se auspiciarían este tipo de eventos.

Otro funcionario público, el director del Instituto Cultural de Bahía Blanca, Sergio Raimondi, tuvo que posicionarse cuando la asociación Acciones Feministas le invitó, el año pasado, a que “pusiera a consideración el cese de las elecciones de reina dentro de las actividades culturales vinculadas con el organismo que representa”. Lo hizo favorablemente, retirando el auspicio a este tipo de actividades durante su mandato.  En la nota, le recordaban que “estas elecciones son selecciones discriminatorias basadas en estereotipos opresivos de mujeres y niñas”, y “refuerzan concepciones patriarcales de los roles de las mujeres  en la sociedad, incluida la cosificación y degradación de las niñas, y generadoras de otras violencias”.  Silvia Bajo, integrante de Acciones Feministas y firmante de la nota, nos relata cómo su organización viene impulsando “la visibilización de esta práctica como una forma más de violencia”. En la investigación que la organización llevó a cabo previamente, pudieron constatar la proliferación de “festejos entorno a una actividad productiva que ineludiblemente traen aparejada una elección de la reina, central para la fiesta” observando que, de tan naturalizado que está este tipo de evento “no se había prácticamente cuestionado”.


Al cuestionarlo en Bahía Blanca, en particular frente a la elección en Semana Santa de la Reina del Camarón y el Langostino con su anual desfile en concurso3tanga, la nota dirigida a Raimondi se hizo pública, llegó a los medios, se generó el debate. Y aunque a veces se presentó en los medios como si se tratara de un enfrentamiento entre mujeres,  feministas contra postulantes a reinas, lamenta Bajo, el debate al menos quedó instalado. Además, la CONSAVIG respaldó la iniciativa, presentando una nota no sólo para el caso de Bahía Blanca, sino con destino también a otras municipalidades. Acciones Feministas se dio cuenta de que sus esfuerzos tenían una respuesta social “cuando nosotras decimos ‘¿Qué hace un intendente, diputado o diputada observando a una chica desfilar en tanga?’, este mensaje llega”. Frente a esta constatación, Bajo reconoce que persiste, en particular entre quienes promueven el evento, el argumento de la libertad de elección: “Si las chicas quieren hacerlo, cuál es el problema, se preguntan”. “Pero en este debate no se cuestiona a las chicas, lo que se cuestiona es el papel del Estado”, subraya Bajo.

En esta idea incidieron desde 2003, el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI) y otras organizaciones locales ante la convocatoria del OPEN BIKINI en Puerto Madryn. Alejandra Tolosa, entonces al frente de la delegación del INADI y actualmente integrante del Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de la Mujer (CLADEM) nos cuenta como “cada año presentamos notas dirigidas a la gestión municipal, a otros auspiciantes privados y al organizador, poniéndoles en conocimiento sobre la existencia de la ley, el significado de violencia simbólica, y lo que entendíamos que implicaba este concurso. En 2012 el organizador, privado, pensó que estaban prohibiéndole el concurso y no lo organizó, así se generó un debate que llegó a los medios”.

El OPEN BIKINI volvió a la ciudad por dos años más, hasta que en 2015 se desplazó a Playa Unión, Balneario de la Ciudad de Rawson, probablemente por falta de auspicios en Puerto Madryn, considera Tolosa.

Estrategias legales contra la violencia simbólica

Como concuerdan las personas con la que hablamos, la Ley 26845 es una herramienta fundamental para visibilizar y dar respaldo legal a las iniciativas que persiguen retirar al Estado de la organización de estos eventos, una herramienta que puede articularse con otras leyes. “Nuestro proyecto está fundamentado precisamente en la definición de violencia simbólica así como en las leyes de protección de la niñez. Sin el marco de esta ley tendríamos que haber armado un proyecto diferente; este proyecto, como está, no hubiese sido posible” relata Marengo sobre la experiencia de Chivilcoy. “La ley es muy buena en la letra pero falta voluntad política, recursos, refugios, capacitaciones, así que mucho menos le van a dar bolilla a formas de violencia más sutiles como éstas. La ley sirve para interpretarla y trabajar, y si es difícil aplicarla a lo público, más difícil es aplicarla en lo privado, ese es el siguiente paso” reflexiona Verónica Bajo desde Bahía Blanca.

Algunos actores apuestan por reglamentar en primera instancia: condicionar o prohibir la participación de personas menores de edad y excluir las prácticas más discriminatorias (aquellas que incluyen entre sus requisitos ser soltera, no estar embarazada…) son acciones que forman parte de esta opción. Marengo admite que “hemos debatido mucho esta temática. No estamos de acuerdo porque por más restricciones que pongas la violencia simbólica sigue estando, el objetivo de estos concursos es poner a las mujeres a competir con su imagen de acuerdo a la visión del varón, y ése es un objetivo violento”. Así, si bien celebra que al menos con la regulación se empezó a hablar, “regular en sí mismo no soluciona el problema, el Estado no puede promover este tipo de eventos”. Tolosa concuerda con esta idea: “La reglamentación sirve al menos para sacar a las menores mientras este proceso lento avanza, pero lo importante es que se visibilice la violencia simbólica que supone este tipo de concursos”.

Foto destacada: Elección de la Reina del Langostino y el Camarón.

FUENTE: Comunicar igualdad. - Por Sarah Babiker

EL ESCALOFRIANTE TESTIMONIO DE UN VIOLADOR QUE NO SE ARREPIENTE DE NADA

Una realizadora británica hizo un documental sobre la estudiante india que fue violada en un colectivo en Nueva Delhi en 2012.


Mukesh Singh considera que la joven india no debió resistirse a la violación.
 Foto: BBC

En  2012 una estudiante india fue brutalmente violada en un autobús que circulaba por Nueva Delhi y murió como consecuencia de las terribles heridas internas que recibió.

La realizadora británica Leslee Udwin, quien hizo un documental sobre el caso para el canal BBC Four que se emitirá el fin de semana, habló con algunos de los violadores que fueron condenados a la pena de muerte por este crimen.

El documental ha indignado a muchos en India y una Corte emitió una medida cautelar para bloquear su transmisión.


El documental de la británica Leslee Udwin
 se emite el domingo 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer
Foto: Reuters 


Udwin dijo que volvió de India conmocionada por el trato que allí reciben las mujeres, pero esperanzada por el trabajo de quienes buscan un cambio. Este es su testimonio:




Los horripilantes detalles de la violación me hicieron pensar que iba a encontrarme con monstruos dementes. Psicópatas. Pero la verdad fue mucho más escalofriante. Eran hombres que parecían normales y no tenían nada fuera de lo común.

El 16 de diciembre de 2012 la mujer de 23 años había ido al cine a ver Life of Pi ("La vida de Pi" o "Una aventura extraordinaria") con un amigo. A las 8.30pm se subieron a un autobús en el que viajaban seis hombres: cinco adultos y un menor.

El grupo golpeó al hombre y cada uno de ellos tomó turnos para violar a la mujer, antes de atacarla ferozmente con un objeto de hierro.

El conductor del bus, Mukesh Singh, me describió con detalle qué pasó durante y después del incidente.

Según los fiscales, él también participó de la violación mientras los hombres tomaban turnos para conducir, pero Singh me aseguró que se quedó todo el tiempo al volante.


Las muestras de duelo se extendieron por todo India tras la muerte
 de la mujer violada. Foto BBC
Él y otros tres de los atacantes apelaron su sentencia de muerte.

A lo largo de 16 horas de entrevistas, Singh jamás mostró remordimiento y se la pasó expresando su sorpresa de que le dieran tanta atención a esta violación cuando es algo que, según él, ocurre comúnmente.

"DARLE UNA LECCIÓN"

"Una mujer decente no deambula por ahí a las 9 de la noche. Una chica es mucho más responsable de una violación que un chico", dijo.

"El trabajo doméstico es para las mujeres, no andar circulando por discos o bares de noche haciendo cosas equivocadas, usando la ropa inadecuada. Sólo el 20% de las mujeres son buenas".

Singh consideró que la gente "tiene derecho a darles una lección", y que la mujer tendría que haberlo aceptado.

"Cuando la violaban no tendría que haber luchado en su defensa. Tendría que haber permanecido en silencio y permitir la violación. Si lo hubiera hecho entonces la habrían dejado ir después de 'hacérselo' y sólo hubieran golpeado al varón", afirmó.


 
Leslee Udwin entrevistó durante más de 15 horas al conductor
del bus en que fue violada la chica. Foto: BBC


Su testimonio se puso aún más escalofriante: me dijo que la pena de muerte que les impusieron "hará que las cosas sean aún más peligrosas para las chicas. Ahora cuando las violen no las dejarán ir como hicimos nosotros. Las matarán. Antes decían: «dejémosla ir, no le dirá a nadie»".

Pedí que le leyeran la larga y estremecedora lista de las heridas que había sufrido la joven, en busca de una pizca de arrepentimiento, pero no la hubo.

Sería más fácil digerir este crimen atroz si los que lo cometieran fueran monstruos, manzanas podridas, hombres de naturaleza aberrante. Quizá entonces aquellos que creen que la pena de muerte tiene un propósito -y no soy una de ellos- sentirían alivio cuando fueran colgados.

Pero para mí la verdad está muy lejos de esto, y de hecho creo que quizá su muerte esconda el verdadero problema, que es que estos hombres no son la enfermedad, son el síntoma.

"VIDA SIN VALOR"

Mi encuentro con Singh y cuatro de los otros violadores me dejó con una sensación como si mi alma hubiera sido zambullida en alquitrán y no hubiera producto de limpieza en este mundo que pudiera eliminar la mancha.

Uno de los hombres a los que entrevisté, Gaurav, había violado a una niña de cinco años. Pasé tres horas filmando mientras él contaba en detalle cómo había sofocado sus gritos con su gran mano.

Él sonrió durante toda la entrevista, quizás nervioso por la presencia de la cámara. En un momento le pedí que me dijera cuán alta era su víctima. Él se paró e indicó sin perder su sonrisa la altura: cerca de sus rodillas.

Cuando le pregunté cómo pudo haber atacado a alguien tan pequeño me miró como si yo estuviera loca y me dijo: "Era una pordiosera. Su vida no tenía ningún valor".

Estos crímenes contra mujeres son parte de la historia, pero la historia completa empieza desde el momento en que una niña no es tan bienvenida como un varón cuando nace. Cuando se distribuyen caramelos cuando nace un niño pero no una niña. Cuando se alimenta mejor al varón.

Cuando se restringen sus movimientos y se limitan su libertad y sus opciones. Cuando es enviada a casa de su marido como una esclava doméstica...

Si a una niña no se le da valor, si vale menos que un varón, entonces es lógico que haya hombres que crean que pueden hacer lo que quieran con ellas.

"LE PRENDERÍA FUEGO"

Hablé con los dos abogados que defendieron a los violadores y lo que me dijeron fue muy revelador.

"En nuestra sociedad nunca permitimos que nuestras niñas salgan de la casa después de las 6:30, 7:30 u 8:30 de la noche con desconocidos", dijo uno de ellos, ML Sharma.

"Y con respecto a que un hombre y una mujer sean amigos, lo siento pero no hay lugar para eso en nuestra sociedad. Tenemos la mejor cultura y en nuestra cultura no hay lugar para una mujer".


"Si a una niña no se le da valor, si vale menos que un varón, entonces es lógico que haya hombres que crean que pueden hacer lo que quieran con ellas". Foto: BBC


El otro abogado, AP Singh, había dicho durante una entrevista televisiva: "Si mi hija o hermana tuviera actividades prematrimoniales y cayera en la deshonra ciertamente llevaría a este tipo de hermana o hija a mi granja y frente a toda mi familia la rociaría con petróleo y le prendería fuego".

La inequidad de géneros es el principal tumor, y la violación, el tráfico de mujeres, el matrimonio de niñas, la matanza de fetos femeninos y los asesinatos "por honor" son la metástasis.

Y el problema en India no es la falta de leyes. Es que no se cumplen las que hay.

El artículo 14 de la Constitución le da igualdad absoluta de derechos a hombres y mujeres. La entrega de una dote de matrimonio es un delito, pero muchas familias mantienen esa costumbre de todos modos.

Hasta que -y a menos que- cambie la mentalidad, el cáncer seguirá expandiéndose.

ESPERANZA

Pero lo que me llevó a hacer este documental no fue la violación misma, fue lo que ocurrió después.

Comenzando el día posterior a la violación y a lo largo de más de un mes, un número sin precedentes de hombres y mujeres comunes salieron a la calle en las ciudades de India para protestar.

Se enfrentaron al frío helado de diciembre y a la represión gubernamental que incluyó cañones de agua, golpes de bastones y bombas lacrimógenas. Su coraje y determinación fueron extraordinariamente inspiradores.


"Y el problema en India no es la falta de leyes. Es que no se cumplen las que hay", dice la realizadora. Foto: BBC

Su presencia me recordó a la multitud en la Plaza Tahrir de El Cairo, Egipto: un encuentro de la sociedad civil para reclamar un diálogo pendiente desde hace mucho tiempo.

Pensé que a pesar de su horrible legado de violencia contra las mujeres, era la primera vez que veía a un país parándose con tanta tenacidad para defender a la mujer, a mí. Y supe que tenía que usar cualquier talento que tuviera para amplificar su reclamo.

A pesar de lo duro que fue para mí enfrentar este desafío emocional y psicológico de mirar en lo más oscuro del corazón humano, lo que me inspiró a seguir adelante fueron estos "nuevos pensadores", en especial los más jóvenes, que quieren el cambio y lo reclaman a gritos.

Soy absolutamente optimista de que estamos en la cúspide del cambio..


Fuente: La Nación.com /BBC mundo

martes, 3 de marzo de 2015

EL TRATAMIENTO MEDIÁTICO DE LOS FEMICIDIOS

A lo largo de los últimos meses las agendas periodísticas han mostrado una lamentable proliferación de casos de violencia contra las mujeres. Esto nos merece una primera reflexión en torno a la mayor visibilización que adquieren en la actualidad los casos de violencia de género. No obstante, el abordaje de estos casos amerita nuestra intervención.





Desde el Observatorio de la Discriminación en Radio y Televisión saludamos que estas violencias sean visibilizadas. Sin embargo, nos preocupa que muchas de esas noticias estén construidas desde un indisimulado morbo y en una enorme banalización de la problemática. En efecto, se ejerce violencia mediática en los términos de la Ley N° 26.485 para “Prevenir la violencia contra las mujeres” cuando se culpabiliza y revictimiza a la mujer que ha sido víctima de violencia, cuando los discursos de los/as comunicadores/as la estigmatizan, cuando sus fotografías se reiteran al infinito en múltiples planos y también cuando no se respeta su intimidad y la de su entorno. En particular, cuando se trata de niños/as y adolescentes además se viola la Ley N° 26.061 “Ley de protección integral de los derechos de las niñas, niños y adolescentes” que protege sus derechos también en el ámbito de las representaciones en los medios. La violencia mediática puede manifestarse de múltiples maneras: cuando no se investiga exhaustivamente y no se ofrecen fuentes diversas y especializadas; y también cuando no proyecta un encuadre informativo que manifieste la relevancia de estas noticias atravesadas por amplias dimensiones sociales.
Por el contrario, uno de los puntos para brindar una información responsable sobre esta temática tiene que ver con la difusión del repertorio de insumos de los que disponen el Estado y organizaciones sociales que trabajan la temática para abordar estas situaciones. Así, por ejemplo, la línea telefónica 144 que es de carácter federal, durante los 365 días del año, a toda hora, asesora y contiene gratuitamente a las mujeres que afrontan violencia de género. 
En este mismo sentido, la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA) a través de la Resolución 1222/13 recomienda que cuando los noticieros y flashes informativos se refieran a este tipo de noticias deberían insertar un zócalo, o leer en el caso de las radios- la leyenda “Si sos víctima o conocés a alguien que sufra violencia de género llamá al 144 las 24 hs”. Lamentablemente, esta recomendación fue escasamente receptada durante la vasta cantidad de tiempo brindada a crónicas que hablaban del tema.
Como señala el “Monitoreo de Violencia contra las Mujeres (MVCM) en los Noticieros Televisivos” realizado por este espacio interinstitucional durante el año 2013, “una comunicación con enfoque de género permitiría superar la pasividad y la impotencia tantas veces manifestada en las noticias por los y las periodistas que cubren estos hechos, así como promover la modificación de los vínculos tradicionales entre hombres y mujeres, de los que la discriminación, la subordinación y la violencia de género son parte”. Es decir, debemos aspirar a una comunicación que no cosifique a las mujeres, que desnaturalice que sean tratadas como cosas para ser utilizadas y desechadas: que no haya cierto regodeo al hallarlas en el río o en un basural. Una comunicación que no especule con la desesperación, el dolor y/o la cólera lógica de los allegados/as de las víctimas, donde las primicias no sean a costa de los derechos humanos más elementales de las personas.
En este marco, el Observatorio de la Discriminación en Radio y Televisión reitera las Recomendaciones presentadas en el MVCM, entendiendo que son absolutamente necesarias luego de una seguidilla de casos que culmina con la estigmatizante cobertura de la desaparición y femicidio de la joven Melina Romero.
Asimismo adelantamos que está siendo analizado el programa 70.20.HOY del domingo 28 de septiembre, conducido por Samuel “Chiche” Gelblung, en el que se realizó un informe sobre adolescentes a las que se nombra como “Las Melinas” en torno a la estigmatización hecha sobre la joven recientemente asesinada.

Recomendaciones:

1 - La violencia contra las mujeres es una problemática social y de interés público, por tanto su cobertura no debe entronizar el relato del episodio individual, personal y aislado, teñido de matices sensacionalistas.
2 - En tanto que la violencia contra las mujeres es una problemática de derechos humanos, en su tratamiento debe ser prioritario respetar que las imágenes o relatos no afecten su dignidad.
3 - Evitar los detalles escabrosos, las descripciones morbosas y todo otro tipo de elementos o utilización de recursos que pudieran configurar un tratamiento sensacionalista, desde la musicalización, y las reconstrucciones o infografías.
4 - Acudir a profesionales y expertos/as en la problemática para poder cubrir desde distintos aspectos las noticias sobre violencia contra las mujeres, para lograr una lectura profunda y fundada de la problemática.
5 - No ofrecer motivos o justificaciones de la violencia contra las mujeres como “caminaba por una calle oscura”, “se vestía de modo provocativo”, “era muy linda y extrovertida”, etcétera. No hay justificación posible a los actos de violencia que deriven de las conductas de sus víctimas.
6 - No apelar a construcciones tales como “Otro caso de violencia…”, “Nuevo caso de…”, puesto que su frecuente reiteración, además del tratamiento aislado de la problemática, conduce a un efecto anestesiante que banaliza la gravedad del problema.
7 - En algunos casos puede ser ofensivo para la victima nombrarla con diminutivos, apócopes, apodos, etc. ya que esas formas suelen infantilizarlas y subestimarlas.
8 - Solicitar capacitación o sensibilización sobre la problemática a los organismos del Estado que trabajan estos temas, así como a las organizaciones de la sociedad civil pertinentes o a las áreas de género de las universidades.
9 - Evitar que las personas afectadas por los delitos de trata y explotación sexual sean convertidas nuevamente en víctimas –esta vez, de los medios de comunicación– en el momento de ser contadas sus historias.
10 - Tratar de indagar en las causas – sociales, culturales y económicas– por las que han sido sometidas, así como en las consecuencias sobre su salud física y psíquica, evitando estigmatizaciones a menudo vehiculizadas mediáticamente.
11 - Proteger a las víctimas de trata, tanto en la instancia primera de los allanamientos, como en la judicial, y en su posterior reinserción social. Su exposición pública a través de los medios puede implicar nuevos riesgos para ellas.
12 - Diferenciar claramente entre el/la explotador/a y la/s víctima/s. A fin de evitar todo efecto de revictimización, eludir todo juicio de valor sobre la situación de estas últimas, tratando de omitir los detalles de los sometimientos sexuales que padecieron.
13 - Evitar aquellos modos del relato habitual como “Ejercía el oficio más viejo del mundo” que produce a menudo efectos de justificación, o “Conseguía plata fácil”, que podría provocar un efecto de reculpabilización de personas en situación de prostitución.
14 - Adjuntar siempre información útil que facilite la denuncia de situaciones de violencia contra las mujeres.
15 - Difundir mensajes que fortalezcan y colaboren con la equidad y el tratamiento igualitario de mujeres y varones.
16 - Utilizar un lenguaje no sexista.
17 - No recurrir al uso de estereotipos, mitos o creencias que supongan relaciones de subordinación o dominación de las mujeres por parte de los varones o que resulten degradantes y reductoras. No situar a las mujeres en posición de inferioridad o dependencia.
18 - Cuidar el tratamiento de los temas que involucren a las mujeres, evitando acentuar prejuicios e ideas naturalizadas o degradantes.
19 - Omitir discursos audiovisuales que representen una imagen erotizada de las mujeres víctimas de violencia de género.
20 - Abordar las noticias propiciando un tratamiento con perspectiva de género y enfoque de derechos.

(Algunas de estas Recomendaciones derivan del Decálogo para el tratamiento periodístico de la Violencia contra las mujeres, y del Decálogo para el tratamiento periodístico de la Trata y explotación sexual redactados por Periodistas de Argentina en Red por una comunicación no sexista en 2010 y 2012 respectivamente).

Fuente.  Observatorio de la Discriminación en Radio y Televisión

GUIA PRÁCTICA PARA DOCENTES - INADI " SOMOS IGUALES, SOMOS DIFERENTES"

Link para descargar:

http://inadi.gob.ar/wp-content/uploads/2012/05/GUIA-DOCENTE_c-cambio_IMPRENTA-FINAL.pdf

JUICIO YANINA GONZÁLEZ: PODER JUDICIAL, JUSTICIA PATRIARCAL

Es inminente la sentencia en el juicio contra Yanina González, acusada de abandono de persona por la muerte de su hija. ¿Por qué el poder judicial se ensaña con las mujeres? ¿Cuántos varones son imputados por no cuidar a sus hijos o hijas? ¿Qué mensaje se busca dar a la sociedad al acusar e imponer determinadas penas?


Foto. Glenda Rojas

Mañana, 3 de marzo de 2015, el Tribunal Oral en lo Criminal 2 de San Isidro, presidido por el juez Lino Mirabelli dictaminará su sentencia del juicio contra Yanina González, la única persona llevada a juicio por la muerte de su hija Ludmila, de dos años de edad, asesinada a golpes presuntamente por Alejandro Fernández, ex pareja de la mujer en el banquillo. La fiscal, Carolina Carballido Catalayud, quien tiene a cargo la investigación de la muerte de la niña acusó en primer lugar a la madre hasta llevarla a juicio oral y público, y prácticamente sin investigar al femicida. Dicho en criollo: para la fiscalía, la única responsable de la muerte de la niña es su mamá.

Dos mujeres, el mismo delito: abandono de persona

Misiones, marzo de 2011. María Ovando es detenida por la muerte de Carolina, su hija de 3 años. En este caso, la nena murió por desnutrición. Sin embargo, para la fiscalía la única responsable de la muerte era su madre, una mujer pobre y analfabeta, a cargo de 12 hijos/as, habitante de una zona rural. Estuvo presa durante 20 meses, período en el que el resto de sus hijos/as quedaron a cargo de tías y abuelas (otra vez las mujeres a cargo del cuidado de niños y niñas). Frente al caso, fueron las organizaciones sociales y de mujeres las que señalaron la criminalización de la pobreza y el sexismo presentes en la denuncia. Finalmente en noviembre de 2012, el Tribunal de El Dorado, absolvió a María Ovando, al considerar el contexto de vulnerabilidad social en el que María y su familia vivían.

Noroeste del conurbano bonaerense, agosto de 2013. Yanina González, embarazada de 6 meses, es detenida en la Comisaría de Del Viso por la muerte de su hija. Es acusada por una fiscal Carolina Carballido Catalayud, de haber cometido el delito de “abandono de persona seguido de muerte”. Pese a ser la responsable de una dependencia especializada en género, no hace más que revictimizar a las mujeres y proteger a los femicidas. Carolina Carballido Calatayud no es sólo una operadora judicial que incumple procedimientos penales, sino que es una pieza más de un sistema judicial patriarcal y clasista que persigue a las mujeres pobres.

¿Por qué el sistema judicial se ensaña con las mujeres?

 ¿Qué mensaje se busca dar a la sociedad al acusar a las mujeres con tales cargos y dictar determinadas penas? ¿Por qué razones se nos mete presas?

Según el CELS[i], más de la mitad de las mujeres presas no tienen condena firme, es decir, tienen una prisión preventiva, aun cuando la prisión preventiva es una medida excepcional -ya que incumple con los derechos constitucionales, puesto que todxs somos inocentes hasta que se demuestre lo contrario- y que la mayoría de las mujeres privadas de su libertad están acusadas de delitos “no violentos” y viven en contexto de extrema vulnerabilidad social y pobreza.

A esto debemos sumar que el 85,8% de las mujeres detenidas son madres, y que la mayoría son jefas de hogar y encabezan hogares monoporentales, lo que implica que cuando las mujeres son detenidas, los hijos/as queden, en su mayoría, a cargo de familiares – pocos son los/as que quedan a cargo del padre- o son institucionalizados. En el caso de los niñxs menores de 4 años, pueden estar en la cárcel con su madre, como fue en el caso de Tiziana, la hija menor de Yanina, que estuvo detenida con su mamá en el Penal de Los Hornos desde su nacimiento hasta que les fue dada la prisión domiciliaria. Si bien estas mujeres tienen derecho a la prisión domiciliaria, y en el caso de las embarazadas y con hijos menores a seis meses en el momento de la sentencia, el Código Procesal Penal autoriza a la suspensión de la ejecución de la pena, en la práctica las respuestas a los pedidos de prisión domiciliaria tienen largas demoras y no siempre son otorgados. Parece que estos son sólo derechos para genocidas y femicidas, como Ricardo Barreda.

Lo que se juzga en el caso de Yanina González, así como en el de María Ovando y tantas otras “Yaninas” y “Marías” que habitan las prisiones, es el ser una “mala madre”. ¿Qué es ser la mala madre? No cumplir correctamente el mandato patriarcal de parir y cuidar abnegadamente a los hijos y las hijas es criminalizado. ¿Cuántos varones son condenados por no cuidar a sus hijos? ¿Cuántos son deudores alimentarios, con sueldos abultados, que ni siquiera pagan el alimento de su prole (ni hablar de que se hagan cargo de los cuidados)? Sin embargo, las mujeres debemos ser buenas madres, además de sumisas y obedientes. Como en el caso de las hermanas Marina y Ailén Jara, enjuiciadas por intento de homicidio al defenderse de un violador.

No seguir con los mandatos sociales de una sociedad heteropatriarcal y capitalista es sancionado no sólo en términos morales, sino también, como en este caso, penalmente.

Cuando el sistema condena a las mujeres

Estas condenas no son nuevas. El sistema patriarcal ha desarrollado a lo largo de la historia, diferentes formas de control del cuerpo de las mujeres. Según Silvia Federici, en su libro “Calibán y la bruja”, durante la transición del feudalismo al capitalismo, las mujeres éramos acusadas de brujería, por la Iglesia, pero en mayor medida, por los incipientes Estados. Aquellas brujas eran culpadas principalmente de delitos como  el aborto, el control de métodos anticonceptivos, el infanticidio, el adulterio, la prostitución, por ser curanderas y parteras. Hasta la amistad entre mujeres y la rebeldía de contestar, discutir e insultar eran condenadas. Según Federici “la caza de brujas en Europa fue un ataque a la resistencia que las mujeres opusieron a la difusión de las relaciones capitalistas y al poder que habían obtenido”[ii]. Más de 500 años después de la inquisición, las mujeres siguen siendo sancionadas socialmente por los mismos hechos.

Mañana se dará a conocer la sentencia del juicio contra Yanina González. No es sólo una sentencia: es también la expresión de un sistema heteropatriarcal y capitalista sobre las mujeres, es la puesta en acto de discursos que performativamente moldean prácticas sociales, cuerpos y subjetividades.

Si Yanina es condenada, asistiremos, una vez más a la difusión de un mensaje criminalizador de un poder judicial machista, de la ley en servicio de los varones y la burguesía. Para estos, nuestra función como mujeres es la maternidad a toda costa. No importa si se es víctima de violencia machista, ni todo lo que una mujer pueda hacer para cuidar de sus hijos/as: para el sistema judicial y la sociedad en general, sólo las madres deben velar y poner su cuerpo para el bienestar de la familia, cualquier error o falta de acción es condenada.

Si Yanina es absuelta ¿será un acto de justicia? Lamentablemente, la absolución no será seguramente gracias a un sistema judicial “neutro”, sino que implicará un triunfo más del movimiento de mujeres y del feminismo organizado que se rebela ante las relaciones de poder vigentes y que se moviliza para poner resistencia a las causas injustas.


Por Florencia Maffeo*. 
*Licenciada en Sociología. Activista feminista, integrante de la Colectiva Feminista Rabiosa.

FUENTE. Marcha.org.ar

domingo, 1 de marzo de 2015

TRATA DE PERSONAS ( CON FINES DE EXPLOTACIÓN SEXUAL Y LABORAL). INCIDENCIA EN LA SALUD DE LAS VÍCTIMAS

Hablar de la trata de seres humanos es hablar del tercer negocio más lucrativo del mundo tras el narcotráfico y la venta ilegal de armas. Por eso es vital concienciar a las autoridades: El estudio sobre la incidencia de este fenómeno en la salud de las personas, promovido `por ANESVAD es el primer paso dentro de una estrategia de incidencia política que busca asegurar la realización del derecho a la salud de las víctimas de trata en la región del Mekong.  La trata de seres humanos en la Unión Europea ha aumentado un 28% en tres años.



Trata de seres humanos

La muestra ha sido posible gracias a la colaboración de diversos centros de atención de víctimas en Tailandia, Camboya y Vietnam. Es el único estudio hasta la fecha de Asia con datos y se ha hecho público hoy en Tailandia. Entre los supervivientes de la trata ENCUESTADOS se han encontrado altos niveles de abuso y daños graves asociados con la trata de seres humanos. Por primera vez, los resultados revelan problemas graves de salud física y mental que experimentan los hombres, mujeres y niños/as víctimas de trata que se ven abocados por mafias a trabajos forzosos y la explotación sexual en el sudeste asiático.
El estudio  ha sido publicado en las principales revistas de divulgación científica en materia sanitaria como ‘The Lancet Global Health’; destacando el abuso físico y psicológico frecuente, así como las duras condiciones de trabajo de las víctimas en sectores como la agricultura, fábricas o la pesca.
Estimaciones recientes sugieren que en todo el mundo más de 18 millones de personas son víctimas de trabajos forzosos como consecuencia de la trata, a pesar de la naturaleza oculta de este fenómeno y las dificultades en la definición que hacen que existan estimaciones inciertas.

Niños en un centro de atención a víctimas de trata





Los promotores del estudio buscan la generación de información y conocimiento relativa a la trata de seres humanos y sus consecuencias sobre la salud, clave para la realización de estrategias de incidencia política así como el desarrollo de intervenciones más efectivas en el terreno, donde Anesvad lleva a cabo proyectos de desarrollo contra la trata y para abordar las secuelas físicas y psíquicas de víctimas en países como Laos, Camboya, Tailandia, Vietnam, Bangladesh o India. Los principales sectores de explotación son: la trata con un fin sexual (32%), la pesca (27%) y las fábricas (13%).
Casi la mitad de los participantes en la ENCUESTA (48%) habían sido objeto de abusos físicos o sexuales (o ambos) y muchos sufrieron violencia en forma de arma blanca, y en otros casos golpes y asfixia. El 61,2% reportaron síntomas de depresión y aproximadamente las dos quintas partes presentó síntomas de ansiedad (42,8%) y/o trastorno de estrés post-traumático (38,9%).

Las principales conclusiones sobre el trabajo y las condiciones de los participantes son:

1) El 48% han sufrido una experiencia física y/o de violencia sexual (481 de 1.015 participantes).

2) El 35% de las mujeres y las niñas reportaron violencia sexual (198 de 566 mujeres y niñas).

3)El 47% fue amenazado (478 de 1.015 participantes) y el 20% (198) fueron encerrados en una habitación.

4) El 70% de los participantes con datos disponibles trabajó siete días de la semana (685 de 985 participantes).

5) El 30% de los participantes con datos disponibles han trabajado al menos 11 horas por día (296 de 989).

La Dr. Cathy Zimmerman, autora del estudio y miembro del Centro de Violencia de Género y Salud de la ‘London  School’ señala:  “Creemos que la amplia variedad de sectores laborales en los que se produce el abuso, muestra claramente la necesidad de una mayor regulación gubernamental en estos países, más normas de salud y seguridad estrictas, y las inspecciones periódicas de los sectores que son susceptibles a la trata de personas”. “La explotación de los seres humanos viene de lejos, aunque es desalentador ver que existe la trata de personas en tales proporciones en el siglo XXI: es la esclavitud moderna”, declaró la doctora.
El estudio ha sido posible gracias a la Escuela de Londres de Higiene y Medicina Tropical (LSHTM) la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y la ONGD Anesvad.

FUENTE: Plural.com