lunes, 5 de octubre de 2015

MONITOREO SOBRE NIÑEZ Y ADOLESCENCIA EN MAGANIZES DE TV ABIERTA

A través de su Dirección de Producción e Investigaciones  que dirige Alicia Ramos, la AFSCA presentó hoy  una   investigación cuali-cuantitativa de noticias y tematizaciones que sobre Niñez y Adolescencia hicieron los programas de  magazine de los cinco canales de tv abierta, entre el lunes 13 y el viernes 17 de abril 2015.






La totalidad de la muestra abarcó 62 horas, 43 minutos y 15 segundos de programación, sin que se incluyeran los mensajes publicitarios.
Objetivos: analizar el abordaje, el tiempo dedicado a las temáticas de Niñez y Adolescencia, y los aspectos positivos y  negativos de dicha cobertura periodística, asi como identificar la implementación de las herramientas de accesibilidad para personas con discapacidad, previstas en la Ley 26.522 de Servicios de Comunicación audiovisual (lengua de señas, subtitulado oculto y audio-descripción)
La muestra permitió  describir cada segmento, dando cuenta de  expresiones y roles de conductores/as, panelistas, movileros/as, invitados/as, entrevistados/as, especialistas, expertos/as, columnistas; así como de elementos técnicos como la musicalización, emisión de videos, fotos o imágenes, textos en titulares y graphs o zócalos .”
El monitoreo definió los programas de tipo magazine como aquellos que proponen “una mixtura de géneros y formatos como música, coreografías, humor, entrevistas, concursos, pequeños segmentos ficcionalizados, actualidad y cocina”, principalmente grabados en estudio y con presencia del público.
El monitoreo definió también “Niñez” como la etapa del nacimiento a los 12 años y la “Adolescencia y pre-adolescencia” como la que transcurre entre 12 y 18 años. ( en base a referencias de organizaciones como la Unicef y OMS).

Programas de magazine analizado

  • Desayuno Americano”, Canal 2 América, de 9.30 a 12.00 hs.
  •       “Vivo en Argentina”, Canal 7 La TV Pública, de 15 a 16.30 hs.
  •         “Una tarde cualquiera (UTCQ)”, Canal 7 La TV Pública, de 18 a 19.30 hs.
  •           “¡Qué mañana!”, Canal 9, de 10 a 12 hs.
  •          “AM (Antes del Mediodía)”, Canal 11 Telefe, de 10 a 12 hs.
  •        “Nosotros al mediodía”, Canal 13 “El trece”, lunes de 11.30 a 13.00 y martes a viernes de 11.45 a 13.00 hs.
  •     “El diario de Mariana”, Canal 13 “El trece”, de 14.30 a 16.30 hs.


Modelos de abordaje

Según la investigación pueden establecerse las principales diferencias entre dos  modelos históricos de abordaje de la Niñez y la Adolescencia:



El primer modelo corresponde a cuestiones promovidas por Sarmiento que dejaron huellas en los discursos educativos pero además también refiere a la ley 10.903 de Patronato de Menores (Ley Agote) de 1919 que instala la dicotomía “niño alumno” o “menor”.
El segundo se establece desde 2003 a la fecha.

Marco Normativo

  • Convención por los Derechos del Niño[1], artículos 1, 2, 9, 17. Aprobada por Ley 23.849 y con jerarquía constitucional otorgada por el artículo 75 inciso 22 de la Constitución Nacional.

  • Ley 26.061 de Protección Integral de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes[2], artículos 3º, 9º, 10, 11, 22, 24.
  • Ley 26.522 de Servicios de Comunicación Audiovisual, artículos 17, 66, 68, 70, 71.
  • Ley 26.485 de Protección Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres en los Ámbitos en que Desarrollen sus Relaciones Interpersonales, artículos 2º, 5º, 6º.
  • Ley 27.039 sobre la difusión de la Línea gratuita con alcance nacional 144, en materia de prevención de la violencia de género, artículos 1º y 2º.


Marco conceptual: Hacia una comunicación democrática de la niñez y la adolescencia.
“Nuestro aporte intenta señalar aquellas construcciones en torno a las etapas de la niñez y la adolescencia que las siguen instalando en un lugar de objeto, negando sus posibilidades de acceso y participación en los medios de comunicación, como también en otros sectores de la sociedad y la cultura. Al mismo tiempo nos proponemos identificar aquellos casos en los que los niños, las niñas y los/as adolescentes encuentran un rol activo en la televisión, siendo respetados/as como sujetos plenos de derecho. Creemos que el hecho de destacar aquellos segmentos en los que se lleva a cabo un tratamiento positivo no sólo sirve para obtener un panorama mediático, sino también para ejemplificar y alentar la generación de material televisivo vinculado a niñez y adolescencia con perspectiva de derechos.” 

Aspectos para el análisis y  evaluación utilizados:


RESULTADOS GENERALES

 ANÁLISIS CUANTITATIVO

Tematización de niñez y adolescencia


“De las 62 horas, 43 minutos y 15 segundos analizados, el 27,2% de la programación tematizó contenidos relacionados con niños, niñas y adolescentes y es este el porcentaje que conformará, de aquí en adelante, nuestro corpus de trabajo:  119 segmentos de programación que representan 17 horas, 4 minutos, 33 segundos de emisión de contenidos. “


Desde el punto de vista de la presencia diaria en la agenda televisiva, la visibilización de los temas que nos ocupan se distribuyó de forma relativamente uniforme entre los cinco días relevados, alcanzando en general proporciones que giraron en torno al 20% diario.


Resultados por secciones

Distinguir las secciones en las que se encuadran las tematizaciones sobre NNyA posibilita interpretar desde qué ámbitos de la realidad social surge la información que en los magazines circula sobre ellos y cuál es la importancia que el formato otorga a la información según si esta proviene de un ámbito u otro.


Distribución de las tematizaciones según subcategorías  de edad: niños/as o adolescentes.

Indagar acerca de las subcategorías etarias tematizadas durante una semana de programación de interés general nos permite realizar aproximaciones a la visibilización y las particularidades de las representaciones audiovisuales y tratamientos que obtienen niños/as y adolescentes en tanto colectivos sociales distintos, que como tales poseen características y necesidades diferentes.


2 El segmento que alcanzó mayor visibilización fue el de niñas y niños, que ocupó el 75% de las tematizaciones. De acuerdo a las definiciones adoptadas por el equipo de trabajo, este grupo abarca a bebés/as, niñas y niños desde el nacimiento hasta los 12 años. El 17% de las tematizaciones presentaron a preadolescentes y adolescentes entre los 12 y los 18 años. El porcentaje restante corresponde a la categoría que denominamos abordaje transversal (8%).”
“Ahora bien, si atendemos al tratamiento que se otorgó a estas tematizaciones, encontramos que la relación entre la aparición en agenda de cada subcategoría etaria y su modo de abordaje es inversamente proporcional: de cada diez tematizaciones sobre niñez, seis son negativas –45% de 75%–, mientras que de cada diez tematizaciones de la adolescencia prácticamente ocho son positivas –13% de 17%–.”


Las tematizaciones en que NNyA se muestran como sujetos de derechos son el 23% y, de éstas, sólo el 4% remite a niños y niñas. En esta instancia, aunque “El diario de Mariana” es uno de los ciclos que se distingue por no reconocerlos/as como tales, debido a la gran extensión de tiempo que dedica a temas en que aparece la niñez, se ubica también como el que reúne la mayor parte de las tematizaciones positivas en relación a la perspectiva de derechos, aunque éstas son notablemente menores.

Herramientas de accesibilidad

Los sistemas accesibles para los medios audiovisuales son: 

En la muestra encontramos que sólo América TV incumple con el subtitulado oculto, dejando fuera a las personas que necesitan esta herramienta para acceder a sus contenidos y que, respecto de la Lengua de Señas Argentina (LSA) sólo se registró un programa con intérprete incorporado: en la TV Pública. “Una tarde cualquiera”
Según la Ley 26.522 y su correspondiente reglamentación, al día de hoy los canales analizados deberían cumplir con 7 horas diarias de LSA, y la prioridad para su aplicación la tienen los formatos educativos, informativos, y de servicios públicos e institucionales.

PRESENCIA DE ASPECTOS POSITIVOS EN EL TRATAMIENTO DE NNyA

La muestra releva tematizaciones positivas, negativas o con ambos aspectos combinados. Los gráficos  siguientes  muestran el grado de incidencia de cada uno en el total de tematizaciones NNyA.

El aspecto positivo más relevante, registrado en el 24% de las tematizaciones, fueron las contribuciones de columnistas y/o periodistas especializados/as como parte de los equipos estables de los magazines, junto con la colaboración de especialistas y expertos/as convocados/as según las problemáticas y entrevistas del día. Cabe señalar que del total de segmentos que tematizaron niñez y adolescencia, el 29% contó con la participación de estos/as profesionales. Sin embargo, algunas veces sus expresiones no aportaron positivamente al abordaje de los temas, e incluso sumaron al sensacionalismo y a la búsqueda de impacto con que se trataron algunas cuestiones. El 24% plasmado en el gráfico representa todos los casos en que columnistas, periodistas especializados/as y expertos/as realizaron efectivamente intervenciones que proporcionaron información relevante, que presentaron a NNyA como sujetos de derechos o que hicieron aportaciones desde una perspectiva general de derechos.

                “AM” y “UTCQ” se distinguen como los ciclos con mayor colaboración de columnistas y especialistas. En un rango intermedio se ubican “Nosotros al mediodía”, “El diario de Mariana”, “Desayuno americano” y “Vivo en Argentina”; mientras que en “¡Qué mañana!” no se identificaron contribuciones positivas en este aspecto.

En los seis aspectos que siguen en orden de relevancia –promoción de hábitos saludables y acciones inclusivas, desnaturalización de estigmatizaciones, participación social/rol activo, valoración de habilidades y capacidades, ejercicio de la voz propia, protección de la integridad y dignidad– sobresalen los contenidos producidos por “UTCQ”. En ellos se percibe con claridad la finalidad de mostrar a niñas y niños, pero especialmente a preadolescentes y adolescentes, como sujetos de derechos, como individuos –y a la vez colectivos– con plena participación social y con un rol activo y constructivo dentro de las instituciones y de la sociedad. En el extremo opuesto, en “Nosotros al mediodía” no se registró ninguno de estos elementos.
Los aspectos relacionados con la identidad y la protección de la intimidad y la privacidad familiar de NNyA, se manifestaron muy escasamente como elementos positivos. El gráfico siguiente permite interpretar que dicha situación se invierte en el análisis de los aspectos negativos, ya que aquí estos elementos adquieren un alto grado de presencia.

Los programas que revelaron con mayor frecuencia cuestiones de la intimidad familiar y la privacidad de NNyA fueron “Nosotros al mediodía”, “El diario de Mariana” y “Desayuno americano” –en ese orden–. En “El diario de Mariana”, a su vez, se registró la mayor cantidad de vulneraciones al derecho a la identidad, seguido luego por “Nosotros al mediodía”, “AM” y “Desayuno americano”.

“AM” se caracterizó por la espectacularización de los temas relativos a la niñez y adolescencia, y por ridiculizar a NNyA y ubicarlos/as como objetos de entretenimiento, en especial mediante la puesta al aire de videos que los/as tienen como protagonistas en un segmento fijo del programa. En esta sección NNyA aparecen sufriendo caídas, golpes, sustos, o bien se explotan sus gracias naturales para provocar ternura o risa.
“¡Qué mañana!”, que obtuvo registros escasos tanto de la exposición de la intimidad familiar y la privacidad como de la espectacularización; y que eludió por completo malas prácticas sobre el tratamiento de la integridad y la dignidad, y del derecho a la identidad; sí incurrió de forma notable en la ridiculización y utilización de NNyA como recurso humorístico.
                En estos dos últimos magazines se emitieron, además, los segmentos en los cuales se reprodujeron estigmatizaciones sobre NNyA.
                Los ciclos pertenecientes a La TV Pública no registraron ninguno de estos aspectos negativos en el tratamiento de temas sobre niñez y adolescencia.

En cuanto al tipo de tematizaciones por emisora y por programa, como se observa en el gráfico, “Nosotros al mediodía” se destaca como el magazine que difundió el más alto porcentaje de tematizaciones negativas (23,3%), triplicando así las tematizaciones negativas producidas por “Desayuno americano” (8%), “El diario de Mariana” (7,8%) y “AM” (7,8%).

Las tematizaciones con aspectos positivos y negativos tuvieron su mayor expresión en “El diario de Mariana”, donde alcanzaron el 9,5% de los registros, superando el 7,8% de “AM” y muy por encima del 3,8% producido por “Desayuno americano” o del 2,5% de “Nosotros al mediodía”.
El alto grado de tematizaciones negativas y con aspectos positivos y negativos alcanzado por los programas “Nosotros al mediodía” y “El diario de Mariana” ocasionan que aunque Canal 13 aparece como la emisora que más pone en pantalla tópicos ligados a NNyA, éstas visibilizaciones sean mayoritariamente contrarias a la concepción de NNyA como personas integrales titulares de derechos y de responsabilidades acordes a su edad y madurez. Esta situación se agudiza aún más al considerar que el último magazine citado genera escasos abordajes positivos –en comparación con su nivel de tematización general sobre NNyA– y que el primero, lisa y llanamente, no produce ninguno.
En una situación similar, aunque a menor escala, se encuentran los programas de interés general de Canal 2 y Canal 9. Tanto “Desayuno americano” como “¡Qué mañana!” generan principalmente abordajes negativos o con combinación de aspectos positivos y negativos y otorgan muy poco espacio a las tematizaciones positivas.
Por otra parte, los magazines de Canal 7 sobresalen ampliamente por sus enfoques de derechos a la hora de presentar temas que atañen a NNyA. “UTCQ” es el programa que reune el más alto porcentaje de tematizaciones positivas del período relevado (14,9%) y si bien “Vivo en Argentina” presenta un porcentaje relativamente bajo de tematización de la niñez y adolescencia, la totalidad de sus abordajes son positivos.

VIOLENCIA DE GÉNERO Y VIOLENCIA MEDIÁTICA

Tematizaciones de niñez y adolescencia asociadas a la violencia de género

El 24% de los segmentos que tematizaron niñez y adolescencia conjugaron también tematizaciones sobre violencia de género. Se trata, en todos los casos, de situaciones de violencia contra las mujeres, como forma específica y como el tipo socialmente más extendido de la violencia de género.[3]


El 3% de las tematizaciones sobre violencia contra las mujeres tuvo un tratamiento positivo, como por ejemplo en “Desayuno americano” en su emisión del 14 de abril, donde el debate acerca del conflicto Diwan-Bernal se realiza con la participación de un psicólogo, de una abogada experta en violencia de género y se difunde información útil para las víctimas de violencia. También en “UTCQ”, en la misma fecha, se abordan las problemáticas del acoso escolar y del cyberbullying –acoso vía internet– con una mirada específica acerca de las particularidades que afectan especialmente a las adolescentes mujeres.
El 19% restante obtuvo tratamientos negativos o con la combinación de elementos positivos y negativos. En este grupo se inscriben, por ejemplo, testimonios de mujeres reconocidas del ámbito del espectáculo, que expresan haber sido destinatarias de amenazas de muerte, hostigamientos económicos, agresión sexual o malos tratos médicos y de instituciones de salud relacionados con el nacimiento de sus hijos/as. En todos estos testimonios y situaciones, como se señaló anteriormente, hay niños, niñas o adolescentes involucrados. En la amplia mayoría de estas tematizaciones los/as conductores/as, panelistas, columnistas y especialistas no califican a estas situaciones como violencias ni emplean, para referirse a ellas, los tipos definidos por la normativa –violencia psicológica, física, sexual, económica/patrimonial, institucional, obstétrica o reproductiva–. En contadas oportunidades se utiliza la expresión violencia de género y sólo el 2% de estos casos contó con la difusión de la Línea 144 de asistencia a víctimas, obligatoria por Ley 27.039. “Desayuno americano” fue el único magazine que informó sobre esta línea. La mitad de los segmentos que incluyeron información sobre la Línea 144 presentaron una tematización positiva sobre NNyA, y la mitad restante constituyó tematizaciones negativas.
Un ejemplo representativo de la tematización de la niñez junto con violencia de género, sin la referencia obligatoria de la Línea 114, lo constituye un segmento emitido el lunes 13 de abril durante el ciclo “Nosotros al mediodía”. En esa fecha se reprodujo una entrevista por parte de la mediática Amalia Granata a la bailarina Gisela Bernal y posteriormente Granata, mediante una comunicación telefónica, habló al aire explicando algunos dichos de Bernal sobre evocados episodios de violencia con su ex pareja Ariel Diwan.  La violencia tematizada en el segmento, que además sería padecida por el referido niño, no va acompañada de la mención o placa de difusión de la Línea gratuita con alcance nacional 144, en materia de prevención de la violencia de género.

 Tematizaciones de niñez y adolescencia asociadas a la violencia mediática


En el caso de las producciones televisivas, entendemos que esta modalidad de violencia es materializada y ejercida a través de recursos y elementos propios del lenguaje audiovisual. Sobre esta base, se consideraron los siguientes elementos:
  •         Expresiones de responsables de los programas, cuando éstas banalizaron o lesionaron los derechos de NNyA.
  •  Situaciones previamente preparadas por las producciones de los programas que –voluntaria o involuntariamente– vulneraron la integridad y la dignidad de NNyA o la privacidad e intimidad familiar.
  •  Presencia de aspectos negativos –desarrollados en el apartado anterior– en el tratamiento de los temas.
  •   Exhibición reiterada de imágenes o videos que permiten la identificación directa o indirecta de NNyA envueltos/as en conflictos entre personas adultas o cuya difusión pueda producir revictimización de NNyA.
  •         Titulares orientados a generar impacto.
  •      Musicalización o efectos de sonido que acentúen la tensión o el dramatismo.

Así, se halló que el 7% de los registros presentó violencia mediática. Los magazines de Canal 9, Telefe y Canal 13 fueron, por partes iguales, responsables de la producción de esta modalidad de violencia audiovisual.
Hay presencia de violencia simbólica y mediática, en tanto los propios medios fabrican y difunden segmentos que ya desde su concepción, en la instancia de producción, abren el juego para banalizar la identidad de NNyA, reproduciendo y naturalizando relaciones de dominación, desigualdad y discriminación hacia este sector.
De las tematizaciones restantes, el 21% incluyó uno o más elementos típicos de la violencia mediática. “AM” se ubica como el ciclo en el que se detectó la mayor cantidad de estos elementos, agrupando un tercio de ellos. En un nivel intermedio en la utilización de estos mecanismos se encuentran “Nosotros al mediodía” y “Desayuno americano”. A éstos le sigue “¡Qué mañana!” y, por último, “El diario de Mariana”.
“Vivo en Argentina” y “UTCQ”, los ciclos de La TV Pública, no produjeron elementos de violencia mediática.

CONCLUSIONES

A partir del análisis cuantitativo y cuantitativo realizado en este trabajo, se arribó a las siguientes conclusiones:

  • La niñez y la adolescencia tienen una presencia importante en la agenda semanal de los magazines de la TV abierta, pero su tematización es mayoritariamente negativa.
Los programas de interés general dedicaron un 27,2% de su programación a la presentación de temas que involucran a NNyA. Sin embargo, esta presencia notablemente alta en los ciclos del género no implica necesariamente un tratamiento positivo, una participación activa y un rol como sujetos de derecho, tal como se propone desde la Convención de los Derechos del Niño –Ley 23.849– y desde la Ley 26.061. En efecto, al profundizar en las modalidades en que son abordados los segmentos, se advierte que durante la mitad de ese tiempo de programación NNyA son representados/as mediante aspectos negativos.
  •  NNyA no son considerados/as como sujetos de derechos.
En el 62% de las tematizaciones se vulneran sus derechos a la integridad, a la dignidad, a la identidad, a la intimidad, a la privacidad familiar, se los/as somete a tratamientos espectacularizados, se los/as presenta como objetos de entretenimiento, se los/as ridiculiza y/o revictimiza, se imponen sobre ellos/as estereotipos y estigmas y/o se desconoce su derecho a expresarse mediante su propia voz. 

  • El análisis por subcategorías de edad demuestra que niñas y niños obtienen mayor visibilización  aunque de corte negativo, mientras que preadolescentes y adolescentes son mostrados/as bajo modalidades más positivas.

A pesar de que niñas y niños son protagonistas del 75% de las tematizaciones, en los abordajes de la amplia mayoría de ellas se destacan aspectos negativos. Preadolescentes y adolescentes son menos visibilizados, sólo el 17% de las tematizaciones refiere a ellos/as. Sin embargo, sus representaciones muestran una tendencia a presentarlos/as como personas integrales, sujetos críticos, proactivos y comprometidos con la realidad social.

  • El formato de magazine otorga un espacio privilegiado a la exposición de temas provenientes del espectáculo, lo cual incidiría en la preponderancia de los abordajes inadecuados de la niñez.

Casi la mitad de las tematizaciones halladas (48,3%) se encuadran en la sección Espectáculos y principalmente consisten en conflictos, disputas y escándalos familiares y/o de pareja entre personas adultas. Prácticamente la totalidad de estas tematizaciones refieren a niñas y niños. Éstos/as se presentan envueltos/as en situaciones que involucran malos tratos, amenazas, insultos y violencias de diversa índole. A esto se suman tratamientos sensacionalistas que buscan el impacto y en los que se enfatiza el dramatismo. Por otro lado, este tipo de significaciones negativas no recaen sobre preadolescentes y adolescentes debido a que, en líneas generales, las tematizaciones de este grupo no están vinculadas al Espectáculo. 

  • La participación de columnistas, periodistas especializados/as y expertos/as se distingue como el aspecto que más contribuye en el abordaje positivo de NNyA. Sin embargo, se detectó que una parte de sus intervenciones resultan contrarias al enfoque de derechos en relación a la niñez y adolescencia.

Los comentarios y opiniones de profesionales de diversas materias, cuya presencia suele caracterizar al formato magazine, en algunas ocasiones promovieron la espectacularización, el sensacionalismo y otras cuestiones que hacen al tratamiento negativo de niñez y adolescencia. En particular se identificó la manifestación de conjeturas y especulaciones acerca de la vida privada de personas adultas y los conflictos entre éstas, desatendiendo al hecho de que esto implicaba la vulneración de la integridad y dignidad de NNyA.

  • NNyA, pero especialmente niñas y niños, aparecen ligados/as a situaciones de violencia de género que no son adecuadamente abordadas.

En una porción relevante de las tematizaciones (20%) niños y niñas están involucrados/as en situaciones en que sus madres expresan ser o haber sido víctimas de diversos tipos de violencia contra las mujeres: violencia psicológica, física, sexual, económica/patrimonial, institucional, obstétrica o reproductiva. Los/as responsables de los programas usualmente no encuadraron estos temas dentro del marco que requiere una problemática sociocultural tan compleja y preocupante como lo es la violencia de género. Sólo en el 2% de estos casos se difundió la Línea 144 de asistencia a víctimas, obligatoria por Ley 27.039.

  • Fueron significativas las tematizaciones sobre NNyA que se configuraron como registros de violencia mediática o que presentaron alguno de los elementos que la conforman.

El 28% de las tematizaciones incluyó: expresiones de responsables de los programas que desconocieron, banalizaron o vulneraron los derechos de NNyA; situaciones previamente preparadas por las producciones que –voluntaria o involuntariamente– lesionaron la integridad y la dignidad de NNyA o la privacidad e intimidad de sus familias; aspectos negativos en el tratamiento de los temas; exhibición reiterada de imágenes o videos que permitieron la identificación directa o indirecta de NNyA envueltos en conflictos entre personas adultas –o cuya difusión produciría su revictimización–; titulares generadores de impacto y/o musicalización o efectos de sonido que acentuaron el dramatismo.

RECOMENDACIONES[4]

Preservar la integridad y dignidad de niñas, niños y adolescentes.

  •        Evitar la revictimización de niños, niñas y adolescentes reactualizando situaciones traumáticas que hayan atravesado.
  •     Evitar formularles preguntas cuando están atravesando una situación compleja, si esto pudiera colocarlos/as en una posición de mayor vulnerabilidad.
  •        Tener siempre en consideración la edad, grado de madurez y capacidad de discernimiento tanto de los niños, niñas y/o adolescentes involucrados/as en los temas o informaciones que se estén abordando, como de quienes forman parte de la potencial audiencia.
  •   No revelar detalles innecesarios y/o que no aporten información pertinente, con el fin de generar impacto en la audiencia.
  •    No divulgar datos de niños, niñas y adolescentes extraídos de testimonios obtenidos en proceso judicial.

Proteger en todo momento su vida privada e intimidad familiar.

  •           Cuando niños, niñas y adolescentes se encuentren involucrados en hechos policiales, evitar brindar sus datos personales así como los de sus familiares: dirección de la vivienda, teléfono fijo, celular o mail. Si se trata de una búsqueda de paradero, los datos deberían ser difundidos sólo mientras la niña, el niño o la/el adolescente se encuentre desaparecida/o. Una vez hallada/o, no debe volver a emitirse tal información.
  •        En casos policiales o noticias del espectáculo, no difundir información sobre la composición de sus familias, ni sobre vínculos familiares, que pueda lesionar su dignidad e integridad: evitar conjeturas que relacionen el abordaje de los temas o la construcción de las noticias con situaciones, problemas e historias de la intimidad familiar.
  •     En casos policiales, eludir ahondar en datos sobre la institución educativa a la cual el niño, la niña o el/la adolescente asiste: implica no mostrar la fachada de la institución o dar datos sobre la relación con sus compañeros/as, docentes, acerca de su rendimiento escolar  o  vida cotidiana en el establecimiento.
  •     Prescindir de hablar sobre la intimidad sexual de niños, niñas y adolescentes y evitar también informar y/o conjeturar acerca de la intimidad sexual de sus familiares.
  •      Asegurar su derecho a que se respete su identidad –su nombre, nacionalidad, lengua de origen, conocimiento de quienes son sus padres, sus relaciones familiares, cultura y lugar de origen.

Proteger en todo momento su reputación e imagen propia, a fin de evitar que se ocasionen daños a su dignidad y la de su entorno.

  •         Prescindir de mencionar nombre y apellido de niños, niñas y adolescentes vinculados a hechos policiales o a cualquier circunstancia que pudiera lesionar su dignidad y reputación, evitando que se los identifique directa o indirectamente. La identificación indirecta se concreta cuando se difunde información que permite deducir su identidad –nombre y apellido de padres, madres o hermanos/as, calle donde vive, entre otros datos–.
  •     En hechos policiales, prescindir de recursos tales como utilizar fotos de redes sociales y evitar la recreación ficcional de los hechos. Si se trata de una búsqueda de paradero, se recomienda difundir sólo la foto proporcionada por sus familiares para tal fin. En caso de que no proporcionen ninguna foto y por lo tanto, se obtengan imágenes de otro lado, se aconseja emitir siempre la misma fotografía, la cual debe consistir en un retrato en primer plano. Una vez hallada la persona, debería dejar de emitirse la imagen, a fin de evitar la exposición de la niña, niño o adolescente.

Evitar el sensacionalismo y la espectacularización en el tratamiento de temas relacionados con la niñez y la adolescencia.

  •         Evitar la utilización de títulos, graphs o leyendas que contribuyan a generar impacto, sin reparar en la protección de niños, niñas y adolescentes.
  •      Prescindir de la construcción de un relato en el que niños, niñas y adolescentes resulten expuestos/as y vulnerados/as.
  •  No abusar de recursos como primeros planos, edición y música para incentivar detalles escabrosos o dramáticos.

Utilizar fuentes diversas, autorizadas y confiables para el tratamiento de los temas.

  •         Evitar el uso de testimonios secundarios –vecinos/as, transeúntes, entre otros– como fuentes primarias y certeras de información.
  •      Prescindir de un tratamiento informativo atravesado por especulaciones y conjeturas, que parten de inferencias de los/as responsables del programa, periodistas y participantes en general, en su pretensión de entender lo sucesos.
  •     No abusar del empleo del tiempo verbal en potencial, ya que contribuye a la difusión de las mencionadas conjeturas, especulaciones e inferencias, en desmedro de la necesaria rigurosidad periodística para el abordaje de temas que involucran a niños, niñas y adolescentes.
  •  Asegurarse de que los/as columnistas o especialistas invitados/as realicen un aporte profesional con perspectiva de derecho, evitando que resulten funcionales al sensacionalismo.

Garantizar a los niños, niñas y adolescentes su derecho a expresarse, siempre y cuando se trate de temas que no lesionen su dignidad.

  •        Promover la participación y la libre expresión de su opinión en los asuntos que les conciernan y en aquellos que sean de su interés, conforme a su madurez y desarrollo.
  •      Tener en cuenta el concepto de “voz propia”, que refiere a la inclusión de las perspectivas, intereses, opiniones y puntos de vista de niños, niñas y adolescentes, evitando la estigmatización y propiciándoles una contribución activa en la generación de contenidos.
  •     Evitar inducir a los/as niños/as y adolescentes a que emitan determinada opinión o respuesta o a que hablen acerca de temas sobre los que no muestran una real disposición.
  •    Evitar hablar en nombre de niños, niñas y adolescentes: es aconsejable que se les otorgue la posibilidad de presentarse o de contar aspectos de su vida –siempre que hayan adquirido la capacidad comunicativa para hacerlo y que no se lesione su integridad y dignidad–. Cuando un/a adulto/a describe la opinión de un/a niño/a, la construcción de su realidad se impregna de saberes, posiciones y deseos que se corresponden en verdad con una perspectiva adulta, de manera tal que la voz propia de los niños, niñas y adolescentes no es escuchada.

Evitar generalizar, estigmatizar y utilizar términos descalificadores y discriminatorios.

  •     No reforzar estereotipos circulantes respecto de la niñez y la adolescencia.
  •  Recordar que la niñez y la adolescencia son formas de ser persona, que niños, niñas y adolescentes son sujetos de derecho y que esto implica para el/la adulto/a mantener un trato de igualdad.
  •  Prescindir de utilizar a los/as niños, niñas y adolescentes como objeto de entretenimiento y evitar cualquier forma de ridiculización de los/as mismos/as.
  •       Evitar la adultización y/o la erotización de niños, niñas y adolescentes.
  •        En el caso de los/as niños/as con discapacidad, debe eludirse cualquier tipo de actitud paternalista, ya que comunica el sentirse superior, en posición de dar algún tipo de protección.
  •    Evitar la elaboración de perfiles psicológicos, tanto de los/as niños, niñas y adolescentes, como del resto de las personas implicadas en causas policiales.


AUTORIDAD FEDERAL DE SERVICIOS EN COMUNICACIÓN AUDIOVISUAL
AUTORIDADES
Presidente de AFSCA
Martín Sabbatella
Director General de Asuntos Jurídicos y Regulatorios
Sergio Zurano
Subdirector de Asuntos Regulatorios
Mariano Tilli
Directora de Investigación y Producción
Alicia Ramos
Coordinadora del Observatorio de la Discriminación en Radio y TV
Myriam Pelazas

EQUIPO DE TRABAJO

Dirección general del proyecto: Alicia Ramos
Asesoría: Myriam Pelazas
Investigación, análisis e informe: Cintia Braccioli, Paula Figueroa y Paola Ramírez Barahona
Relevamiento y recolección de datos: Cintia Braccioli, Paula Figueroa, Paola Ramírez Barahona y Claudia Salerno

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[1] Argentina, Ley 23.849 Convención sobre los Derechos del Niño, B.O. 22/10/1990. Disponible en: http://www.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/0-4999/249/norma.htm (Consultado el 1 de julio de 2015).
[2] Argentina, Ley 26.061 de Protección Integral de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes, B.O.  26/10/2005. Disponible en: http://infoleg.mecon.gov.ar/infolegInternet/anexos/110000-114999/110778/norma.htm (Consultado el 1 de julio de 2015).
[3] Argentina, Observatorio de la Discriminación en Radio y TV (AFSCA, INADI, CNM), Monitoreo de violencia contra las mujeres en noticieros televisivos, Noviembre de 2013, Publicaciones AFSCA, p. 9.
[4] Estas recomendaciones están basadas en el documento Recomendaciones para una comunicación inclusiva. Sugerencias para evitar discursos estigmatizantes y discriminatorios y para el abordaje televisivo y radial de temáticas vinculadas a niños, niñas y adolescentes, como también de noticias sobre suicidios, elaborado por la Dirección de Investigación y Producción de AFSCA, 2015, pp. 12-16. Disponible en: http://afsca.gob.ar/2015/06/informes-de-la-direccion-de-investigacion-y-produccion/#more-20873 (Consultado el 25 de septiembre de 2015).


FUENTE: DIARIO FEMENINO


EL SILENCIO DE LOS HOMBRES AVALA A SUS PARES VIOLENTOS

Título original: " el silencio de la mayoría de los hombres permite que una minoría maltrate mujeres"






La mayoría de los hombres ni golpea ni agrede sexualmente a las mujeres, pero permanece en silencio ante esa violencia y con su actitud permite que esas situaciones continúen, según el investigador Michael Kaufman.Este experto fue el cofundador de la campaña del Lazo Blanco en contra de la violencia contra las mujeres, y ha impartido hoy una conferencia en una jornada organizada por el Instituto Vasco de la Mujer-Emakunde.En el acto, organizado con motivo de celebrarse diez años desde que se aprobó la ley vasca para la igualdad, Kaufman ha asegurado que si no se logra que los hombres se involucren en esta lucha "se perpetuará el patriarcado".Tras remarcar que los hombres "no son monstruos", ni los "enemigos" de las mujeres, y "probablemente la mayoría tampoco son violentos", ha mantenido que con su silencio "han dejado que sucedieran cosas".Precisamente para romper ese silencio surgió la iniciativa del Lazo Blanco en 1991 en Canadá, que ya se ha extendido por numerosos países del mundo, y que significa "una promesa de no permanecer más en silencio y un compromiso de oponernos a la violencia contra las mujeres".
Kaufman ha presentado la actual como una sociedad patriarcal, en la que los hombres, por el hecho de serlo, "ostentan privilegios y ventajas desde su nacimiento", pero, a su vez, esa misma sociedad también les plantea unas "expectativas de masculinidad que ninguno puede cumplir, ya que deben ser rudos, fuertes, valientes, no llorar, no sentir emociones etc.."."Son los líderes, los jefes, los legisladores, los que controlan la economía, los guías y los que tiran del carro de la familia...hay que cambiar esos principios del patriarcado, porque un hombre que golpea a su esposa o novia utiliza la violencia para ejercer el poder", ha dicho.Ha relatado que la familia y la sociedad "llenan a los bebés de valores del patriarcado; les hablan y tratan de forma diferente a niños y niñas", y eso provoca que el cerebro se desarrolle de forma diferente en unos y otras.
Para este investigador, la solución pasa por buscar fórmulas para que los hombres se conviertan en aliados de las mujeres y participen en la lucha por la igualdad, y el primer paso es "replantarse" qué significa ser un hombre.
En esta labor influyen los cambios en las vidas de las mujeres, cómo se expresan los líderes y dirigentes de la sociedad, las leyes, las transformaciones en los lugares de trabajo, y los mensajes lanzados en los medios de comunicación.También es importante modificar la paternidad y que los hombres se responsabilicen de la mitad del trabajo doméstico, porque es bueno para las mujeres, para los hijos y también para los propios hombres, ya que contribuye a que sientan "más empatía", según ha concluido.
La jornada ha sido inaugurada por la directora de Emakunde, Izaskun Landaida, quien también se ha mostrado partidaria de "alentar a los hombres a que participen en iniciativas de igualdad" a la vez que ha recordado que la ley vasca de igualdad ya recoge este planteamiento.El desafío para el futuro, según ha dicho, es averiguar si se ha conseguido porque "hay quienes se resisten a estos avances".

FUENTE: El Mundo

domingo, 4 de octubre de 2015

CLAVES PARA EL TRATAMIENTO PERIODÍSTICO DE LOS FEMICIDIOS Y VIOLENCIAS CONTRA LAS MUJERES

Título original: 17 claves para el tratamiento periodístico y violencias contra las mujeres.

Si eres periodista, blogger/a, o comunicador/a, y quieres contribuir con tu trabajo a la erradicación del machismo y la violencia de género, aquí tienes unas claves para informar con rigor, evitar la perpetuación de mitos, estereotipos y prejuicios machistas, y aportar a la construcción de un mundo más igualitario y pacífico. 




1 - Los feminicidios no son crímenes pasionales, y  la violencia de género no es un asunto privado e individual, sino un tema político que nos afecta a todos y a todas. No se puede presentar un asesinato como una demostración de amor: el amor y la violencia son conceptos completamente opuestos. Cuando se quiere a una persona, ni se la daña, ni se la mata: se la respeta y se la trata bien. Es preciso entonces desmontar la tradicional asociación entre el amor y el sufrimiento, y el amor y la muerte.  

2 - Los feminicidios no son accidentes, ni son "cosas que pasan". Es preciso evitar titulares como "Una mujer muere", ya que podría parecer que "perdió la vida" de manera natural, cuando en realidad ha sido un asesinato. También hay que evitar titulares misteriosos tipo: "Una mujer fue hallada muerta en su jardín", cuando en realidad fue asesinada. También es preciso evitar que al explicar la forma en que murió parezca un accidente: "Una mujer cayó por el balcón", "Una mujer se tiró por la puerta del auto en marcha", "Una mujer se precipitó al vacío", para después informar de que su pareja ha sido detenida (como si pasara por la escena del crimen por casualidad, como si hubiese tenido "mala suerte" de estar allí). 

 3 - Los feminicidios no son fenómenos aislados que ocurren muy de vez en cuando: suceden a diario en todo el planeta, por eso a menudo encontramos diversas agresiones a mujeres en el mismo medio de comunicación, pero sin que nadie relacione estas noticias. Es preciso relacionar todas las noticias del día que tengan que ver con la violencia hacia mujeres, niñas y niños, y explicar a la audiencia que son consecuencia del sexismo.  

 4 - No hay motivos para matar a una persona, de manera que no hay razones que justifiquen ningún asesinato. El o la periodista no tiene que explicar el por qué: lo importante es que el asesino está cometiendo un delito, sin importar su estado de ánimo o sus razones. Los celos, que suelen ser el argumento más utilizado para justificar los asesinatos de mujeres, no son una excusa para asesinar. Prueba de ello es que las mujeres no matan por celos, y hay muchos hombres en el mundo que tampoco matan cuando se ponen celosos. 

5 - Los feminicidios no pueden ir en la sección de "Sucesos" pues no son hechos extraordinarios: todos los días mueren cientos de mujeres en el planeta víctimas de la violencia de género, todos los días se destapan nuevos casos de trata y esclavitud sexual, todos los días se cometen violaciones, abusos sexuales, mutilaciones genitales a niñas. Por lo tanto, el tema es político, y debería ir en la sección "Política", "Nacional" o "Internacional". 

6 - El protagonismo de la noticia ha de estar centrado en la víctima de la agresión, no en el agresor o los agresores. Los que se suicidan suelen figurar en primer plano casi como si fueran víctimas: es más importante destacar la violencia contra las mujeres que la autoviolencia que ejercen contra ellos mismos. 

7 - Es esencial proteger la identidad y el lugar de residencia de la víctima (no mostrar fotos de sus rostros, ni lugares que puedan ser identificados por el vecindario).

8 - Es importante que el público asocie este tipo de asesinatos con las consecuencias penales que conlleva. Antiguamente, en muchos países, era legal matar a la esposa, hoy en día es ilegal y se paga con años de cárcel.

9 - Es necesario hablar sobre las otras víctimas de los feminicidios: la madre, el padre, los hijos e hijas, amigos, familiares y gente cercana que formaba parte de su círculo afectivo.  
10 - Evitar la re-victimización de la imagen de las mujeres en las noticias. Se estigmatiza doble o triplemente a las mujeres cuando se le adjudican varias etiquetas discriminatorias: emigrante, lesbiana, anciana, trabajadora sexual, pobre, sin estudios...

11 - Evitar caer el estereotipo de que el maltrato está asociado a las condiciones de pobreza, marginalidad y migración. La violencia se da en todas las clases sociales, en todos los países, y en todos los grupos generacionales. 

12 - Evitar la culpabilización de la víctima: las mujeres no soportan malos tratos porque quieren, ni provocan al agresor para que las asesine. Es preciso evitar hablar de su belleza o sus encantos como armas femeninas, no pueden presentarse como motivos por los cuales el asesino "perdió la cabeza". Si ella obedeció o no, o las desavenencias de la pareja, tampoco son importantes para ilustrar la noticia (ella fue infiel, se marchó de casa, le abandonó, le engañó, pues ninguna de estas cuestiones justifican un asesinato).  

13 - Debemos identificar a las mujeres como sujetos en sí mismas y no como personas dependientes de otras (esposa de, hija de, hermana de....). Además, para hablar del presunto asesino, hay que evitar en lo posible el uso de los pronombres posesivos (su mujer, sus hijos), porque hay gente que piensa que puede maltratar y abusar de lo que es "suyo": "La maté porque era mía". 

 14 - La noticia debe explicar las causas de la violencia de género, que son principalmente el machismo y la desigualdad. Por eso es importante conocer las causas de la violencia machista y de la dependencia emocional femenina, y entender por qué la dominación masculina mata a tantas mujeres en el mundo a diario. Cuanto mayor es la desigualdad entre mujeres y hombres, mayor es la violencia contra la mujeres, y mayor es la impunidad de los asesinos.

15 - Evitar el uso del lenguaje sexista. Hay muchas herramientas on line para aprender a utilizarlo de modo que las mujeres no sean invisibilizadas, cosificadas o ninguneadas en los medios de comunicación. 

16 - No podemos seguir mitificando el terrorismo machista: las noticias sobre feminicidios no son narraciones para alimentar el morbo y entretener a la audiencia, sino un grave asunto político en el que las y los periodistas tienen una gran responsabilidad social. La violencia ni es bella, ni es poética, por lo cual debe evitarse la mitificación de los asesinatos de mujeres, y la idea de que la muerte es una sublime demostración de amor. Los asesinatos de mujeres no son tragedias bellas ni dramas románticos: es un drama humanitario.   

17 - Buscar datos sobre la violencia contra las mujeres, y diversificar fuentes con voces expertas en temas de igualdad y derechos humanos de las mujeres para que expliquen las causas de la violencia contra las mujeres. Pedirles, también, que nos propongan ideas que nos ayuden a aportar soluciones, a contribuir a la equidad de género y a la construcción de relaciones pacíficas e igualitarias. 

En gran parte, son los medios los que logran tener impacto en la opinión pública, por eso es tan importante que los profesionales de la comunicación se formen, se sensibilicen y ayuden a concienciar a la población. A pesar de que hoy por hoy el terrorismo machista apenas despierta indignación en la gente y no constituye una prioridad para nuestros gobernantes, tenemos que lograr que la gente se de cuenta de que no es un problema individual sino colectivo, y afecta a millones de mujeres, niñas y niños en todo el planeta. 

Si queremos acabar con la violencia, si realmente queremos un mundo de amor y de paz, tenemos que acabar con la desigualdad y el machismo.

Fuente: Coral Herrera Gómez. Doctora en Humanidades y Comunicación Audiovisual.

LA VIOLENCIA DE GÉNERO Y EL AMOR ROMÁNTICO

El amor romántico es la herramienta más potente para controlar y someter a las mujeres, especialmente en los países en donde son ciudadanas de pleno derecho y donde no son, legalmente, propiedad de nadie. Son muchos los que saben que combinar el cariño con el maltrato hacia una mujer sirve para destrozar su autoestima y provocar su dependencia, por lo tanto utilizan el binomio maltrato-buen trato para enamorarlas perdidamente y así poder domarlas.





Un ejemplo de ello es Kalimán, padrote mexicano que explica cómo logra prostituir a sus mujeres: elige a las más pobres y necesitadas, preferentemente a aquellas que están deseando salir del infierno hogareño en el que viven, o aquellas que necesitan urgentemente cariño porque se encuentran aisladas socialmente. Los padrotes siguen su guión a la perfección: primero las colma de amor, atenciones y regalos durante dos meses, haciéndoles creer que es la mujer de su vida y que siempre tendrá dinero disponible para sus necesidades y caprichos. Después la mete unos días en un prostíbulo para que “le hagan terapia” las muchachas; si ella se resiste, patalea, se enfada, lo mejor es dejar que se le pase sola. Jamás pedirle perdón. Es necesario que sufra hasta que su orgullo se desmorone y se ponga de rodillas, aceptando la derrota. El macho debe mantenerse firme, mostrar su desprecio, marcharse en los momentos de rabia máxima, y nunca apiadarse de las lágrimas de su esposa. Esta técnica les asegura que ellas accedan a sus deseos y trabajen para él en la calle o en puticlubs; la mayoría de ellas no tienen a dónde ir, y según ellos, una vez que prueban el lujo ya no quieren volver a su pobreza.

Este relato de horror es muy común en el mundo entero. No solo proxenetas y chulos, sino también numerosos novios y maridos tratan a las mujeres como yeguas salvajes que hay que domesticar para que sean fieles, sumisas y obedientes. Muchos siguen creyendo que las mujeres nacieron para servir o para amar a los hombres. Y muchas mujeres lo seguimos creyendo también.

“Por amor” las mujeres nos aferramos a situaciones de maltrato, abuso y explotación. “Por amor” nos juntamos con tipos horrendos que al principio parecen príncipes azules, pero que luego nos estafan, se aprovechan de nosotras, o viven a costa nuestra. “Por amor” aguantamos insultos, violencia, desprecio. Somos capaces de humillarnos “por amor”, y a la vez de presumir de nuestra intensa capacidad de amar. “Por amor” nos sacrificamos, nos dejamos anular, perdemos nuestra libertad, perdemos nuestras redes sociales y afectivas. “Por amor” abandonamos nuestros sueños y metas, “por amor” competimos con otras mujeres y nos enemistamos para siempre, “por amor” lo dejamos todo…

Este “amor”, cuando nos llega, nos hace mujeres de verdad, nos dignifica, nos hace sentir puras, da sentido a nuestras vidas, nos da un status, nos eleva por encima del resto de los mortales. Este “amor” no es solo amor: también es la salvación. Las princesas de los cuentos no trabajan: son mantenidas por el príncipe. En nuestra sociedad, que te amen es sinónimo de éxito social, que un hombre te elija te da valor, te hace especial, te hace madre, te hace señora.


Este “amor” nos atrapa en contradicciones absurdas “debería dejarle, pero no puedo porque le amo/porque con el tiempo cambiará/porque me quiere/porque es lo que hay”. Es un “amor” basado en la conquista y la seducción, y en una serie de mitos que nos esclavizan, como el de “el amor todo lo puede”, o “una vez que encuentras a tu media naranja, es para siempre”. Este “amor” nos promete mucho pero nos llena de frustración, nos encadena a seres a los que damos todo el poder sobre nosotras, nos somete a los roles tradicionales, y nos sanciona cuando no nos ajustamos a los cánones establecidos para nosotras.

Este “amor” nos convierte  también en seres dependientes y egoístas, porque utilizamos estrategias para conseguir lo que anhelamos, porque nos enseñan que una da para recibir, y porque esperamos que el otro “abandone el mundo” del mismo modo que nosotras lo hacemos. Es tanto el “amor” que sentimos que nos convertimos en seres amargados que vomitan diariamente reproches y  reclamos.  Si alguien no nos ama como amamos nosotras, este “amor” nos hace victimistas y chantajistas (“yo que lo doy todo por ti”). Este “amor” nos lleva a los infiernos cuando no somos correspondidas, o cuando nos son infieles, o cuando nos abandonan: porque cuando nos hemos dado cuenta, estamos solas en el mundo, alejadas de amigas y amigos, familiares o vecinos, pendientes de un tipo que se cree con derecho a decidir por nosotras.

Por eso este “amor” no es amor. Es dependencia, es necesidad, es miedo a la soledad, es masoquismo, es una utopía colectiva, pero no es amor.

Amamos patriarcalmente: el romanticismo patriarcal es un mecanismo cultural para perpetuar el patriarcado, mucho más potente que las leyes: la desigualdad anida en nuestros corazones. Amamos desde el concepto de propiedad privada y desde la base de la desigualdad entre hombres y mujeres. Nuestra cultura idealiza el amor femenino como un amor incondicional, abnegado, entregado, sometido y subyugado. A las mujeres se nos enseña a esperar y a amar a un hombre con la misma devoción que amamos a Dios o esperamos a Jesucristo.

A las mujeres nos han enseñado a amar la libertad del hombre, no la nuestra propia. Las grandes figuras de la política, la economía, la ciencia o el arte han sido siempre hombres. Admiramos a los hombres y les amamos en la medida en que son poderosos; las mujeres privadas de recursos económicos y propiedades necesitan hombres para poder sobrevivir.

La desigualdad económica por razones de género nos lleva a la dependencia económica y sentimental de las mujeres. Los hombres ricos nos resultan atractivos porque tienen dinero y oportunidades, y porque nos han enseñado desde pequeñas que la salvación está en encontrar un marido. No nos han enseñado a luchar por la igualdad para que tengamos los mismos derechos, sino a estar guapas y  conseguir a alguien que te mantenga, te quiera y te proteja, aunque para ello tengas que quedarte sin amigas, aunque tengas que juntarte a un hombre violento, desagradable, egoísta o sanguinario. El ejemplo más claro lo tenemos en los capos de los narcos: tienen todas las mujeres que quieren, tienen todos los coches, droga, tecnología que desean, tienen todo el poder para atraer a muchachas solas y sin recursos ni oportunidades.

Esta desigualdad estructural  que existe entre mujeres y hombres se perpetúa a través de la cultura y la economía. Si gozásemos de los mismos recursos económicos y pudiésemos criar a nuestros bebés en comunidad, compartiendo recursos, no tendríamos relaciones basadas en la necesidad; creo que nos amaríamos con mucha más libertad, sin intereses económicos de por medio. Y disminuiría drásticamente el número de adolescentes pobres que creen que embarazándose van a asegurarse el amor del macho, o al menos una pensión alimenticia durante veinte años de su vida.

A los hombres también los enseñan a amar desde la desigualdad. Lo primero que aprenden es que cuando una mujer se casa contigo es “tu mujer”, algo parecido a “mi marido” pero peor. Los varones tienen dos opciones: o se dejan querer desde arriba (machos alfa), o se arrodillan ante la amada en señal de rendición (calzonazos). Los hombres parecen mantenerse tranquilos mientras son amados, ya que la tradición les enseña que ellos no deben darle demasiada importancia al amor en sus vidas, ni dejar que las mujeres le invadan todos los espacios, ni expresar en público sus afectos.

Toda esta contención se rompe cuando la esposa decide separarse e iniciar sola su propio camino. Como en nuestra cultura vivimos el divorcio como un trauma total, las herramientas de las que disponen los varones son pocas: pueden resignarse, deprimirse, autodestruirse (algunos se suicidan, otros se enzarzan en alguna pelea a muerte, otros conducen a toda velocidad en sentido contrario), o reaccionar con violencia contra la mujer que dicen amar.  Ahí es cuando entra en juego la maldita cuestión del “honor”, el máximo exponente de la doble moral: los hombres de manera natural persiguen hembras, las hembras deben morir asesinadas si acceden a sus deseos. Para los hombres tradicionales, la virilidad y el orgullo están por encima de cualquier meta: se puede vivir sin amor, pero no sin honor.

Millones de mujeres mueren a diario por “crímenes de honor” a manos de sus maridos, padres, hermanos, amantes, o por suicidio (obligadas por sus propias familias). Los motivos: hablar con un hombre que no sea tu marido, ser violada, o querer divorciarse. Un solo rumor puede matar a cualquier mujer. Y estas mujeres no pueden emprender una vida propia fuera de la comunidad: no tienen dinero, no tienen derechos, no son libres, no pueden trabajar fuera de casa. No hay forma fáciles de escapar.


Las mujeres que sí gozan de derechos, sin embargo, también se ven atrapadas en sus relaciones matrimoniales o sentimentales. Mujeres pobres y analfabetas, mujeres ricas y cultivadas: la dependencia emocional femenina no distingue entre clases sociales, etnias, religiones, edad u orientación sexual. Son muchas en todo el planeta las mujeres que se someten a la tiranía del “aguante por amor”.

El amor romántico es, en este sentido, una herramienta de control social, y también un anestesiante. Nos lo venden como una utopía alcanzable, pero mientras vamos caminando hacia ella, buscando la relación perfecta que nos haga felices, nos encontramos con que el mejor modo de relacionarse es perder la libertad propia, y renunciar a todo con tal de asegurar la armonía conyugal.

En esta supuesta “armonía”, los hombres tradicionales desean esposas tranquilas que les amen sin pedir nada (o muy poco) a cambio. Cuanto más deteriorada sienten las mujeres su autoestima, más se victimizan, y más dependientes son. Por lo tanto, más les cuesta entender que el amor de verdad no tiene nada que ver con la sumisión, ni con el sacrificio, ni con el aguante.

Hacienda, la Iglesia, los Bancos, la televisión, etc penalizan la soltería y promueven el matrimonio heterosexual, así que parece que estamos obligadas a ser felices o a ir contracorriente. Cuando el amor acaba o se rompe lo vivimos como un fracaso y como un trauma: nos entra miedo, sensación de desamparo, de soledad, nos atacan las angustias al vernos solos y solas en un mundo tan individualista. Cuando nos dejan o dejamos a nuestra pareja, muchos nos desesperamos completamente: gritamos, pataleamos, chantajeamos, victimizamos, culpabilizamos, amenazamos.

No tenemos herramientas para asumir las pérdidas. No sabemos separar nuestros caminos, no sabemos tratar con cariño al que se quiere alejar de nosotros o al que ha encontrado nueva pareja. No sabemos cómo gestionar las emociones: por eso es tan frecuente el cruce de amenazas, insultos, reproches, venganzas,  y putadas entre los cónyuges.

Y por eso, también, tantas mujeres son castigadas, maltratadas y asesinadas cuando deciden separarse y reiniciar su vida. La cantidad de hombres que no poseen herramientas para enfrentarse a una separación es mucho mayor: desde niños aprenden que deben ser los reyes, y que los conflictos se solucionan con violencia. Si no lo aprenden en casa, lo aprenden en televisión: sus héroes hacen justicia mediante la violencia, imponiendo su autoridad. Sus héroes no lloran, a no ser que consigan su objetivo (como ganar una copa de fútbol).

Lo que nos enseñan en las películas, cuentos, novelas, series de televisión es que las chicas de los héroes esperan con paciencia, los adoran y los cuidan, y están disponibles para entregarse al amor cuando ellos tengan tiempo. Las chicas de la publicidad ofrecen su cuerpo como mercancía, las chicas buenas de las pelis ofrecen su amor como premio a la valentía masculina. Las chicas buenas no abandonan a sus esposos. Las "chicas malas" que se creen dueñas de su cuerpo y su sexualidad, que se creen dueñas de su propia vida, o que se rebelan, siempre se llevan su castigo merecido (la cárcel, enfermedad, ostracismo social o muerte).

A las "chicas malas" no solo las odian los hombres, sino también las mujeres buenas, porque desestabilizan todo el orden “armonioso” de las cosas cuando toman decisiones y rompen con ataduras. Los medios de comunicación a menudo nos presentan los casos de violencia contra las mujeres como crímenes pasionales, y justifican los asesinatos o la tortura con expresiones como esta: “ella no era una persona muy normal”, “el había bebido”, “ella ya estaba con otra persona”, “él cuando se enteró enloqueció”. Y si la mató, fue porque “algo habrá hecho”. La culpa entonces recae sobre ella, y la víctima es él. Ella metió la pata y merece un castigo, él merece vengarse para calmar su dolor y reconstruir su orgullo.

La violencia es un componente estructural de nuestras sociedades desiguales, por eso es necesario que el amor no se confunda con posesión, del mismo modo que no debemos confundir la guerra con “ayuda humanitaria”. En un mundo donde utilizamos la fuerza para imponer mandatos y controlar a la gente, donde ensalzamos la venganza como mecanismo para gestionar el dolor, donde utilizamos el castigo para corregir desviaciones y la pena de muerte para reconfortar a los agraviados, se hace necesario más que nunca que aprendamos a querernos bien.

Es vital que entendamos que el amor ha de estar basado en el buen trato y en la igualdad. Pero no solo hacia el cónyuge, sino hacia la sociedad entera. Es fundamental establecer relaciones igualitarias en las que las diferencias sirvan para enriquecernos mutuamente, no para someternos unos a otros. Es también esencial empoderar a las mujeres para que no vivamos sujetas al amor, y también enseñar a los hombres a gestionar sus emociones para que puedan controlar su ira, su impotencia, su rabia, y su miedo, y para que entiendan que las mujeres no somos objetos personales, sino compañeras de vida. Además, debemos proteger a los niños y las niñas que sufren en casa la violencia machista, porque han de soportar la humillación y las lágrimas de su heroína, mamá, porque han de aguantar los gritos, los golpes y el miedo, porque han de vivir aterrorizados, porque se quedan huérfanos, porque su mundo es un infierno.

Es urgente acabar con el terrorismo machista: en España ha matado a más personas que el terrorismo de ETA. Sin embargo,  la gente se indigna más ante el segundo, sale a la calle a protestar contra la violencia, cuida a sus víctimas. El terrorismo machista se considera una cuestión personal que afecta a determinadas mujeres, por eso mucha gente que oye gritos de auxilio no reacciona, no denuncia, no interviene. Echando un vistazo a las cifras podremos darnos cuenta de que lo personal es político, y también económico: la crisis acentúa el terror,pues muchas no pueden plantearse separarse, y el divorcio queda para las parejas que puedan permitírselo económicamente. Una prueba de ello es que ahora se denuncian menos casos y en ocasiones las mujeres se echan para atrás; con las tasas judiciales aprobadas en España, las mujeres más humildes ni se van a plantear ir a denunciar: apelar a la justicia es cosa de ricas.

Es urgente  trabajar con hombres (prevención y tratamiento) y proteger a las mujeres y a sus hijos/as.Debemos empoderar a las mujeres, pero debemos trabajar también con los hombres, si no toda lucha será en vano. Es necesario promover las políticas públicas para que tengan un enfoque de género integral, y es necesario que los medios ayuden a generar un rechazo generalizado hacia esta forma de terror instalado en tantos hogares del mundo.

Es necesario un cambio social y cultural , económico y sentimental. El amor no puede estar basado en la propiedad privada,  y la violencia no puede ser una herramienta para solucionar problemas. Las leyes contra la violencia de género son muy importantes, pero han de ir acompañadas de un cambio en nuestras estructuras emocionales y sentimentales. Para que ello sea posible, tenemos que cambiar nuestra cultura y promover otros modelos amorosos que no estén basados en luchas de poder para dominarnos o someternos. Otros modelos femeninos y masculinos que no estén basados en la fragilidad de unas y la brutalidad de otros.


Tenemos que aprender a romper con los mitos, a deshacernos de las imposiciones de género, a dialogar, a disfrutar de la gente que nos acompaña en el camino, a unirnos y separarnos en libertad, a tratarnos con respeto y ternura, a asimilar las pérdidas, a construir relaciones bonitas. Tenemos que romper con los círculos de dolor que heredamos y reproducimos inconscientemente, y tenemos que liberar a mujeres, a los hombres y a los que no son ni una cosa ni otra, del peso de las jerarquías, de la tiranía de los roles, y de la violencia.

Tenemos que trabajar mucho para que el amor se expanda y la igualdad sea una realidad, más allá de los discursos. Por eso este texto está dedicado a todas las mujeres y hombres que luchan contra la violencia de género en todos los puntos del planeta: grupos de mujeres contra la violencia, grupos de autorreflexión masculina, autores/as que investigan y escriben sobre este fenómeno, artistas que trabajan por visibilizar esta lacra social, políticos/as que trabajan para promover la igualdad, activistas que salen a la calle a condenar la violencia, maestros y profesoras que hacen su labor de sensibilización en las aulas, ciberfeministas que juntan firmas para visibilizar los asesinatos e impulsar leyes, líderes y lideresas que trabajan en las comunidades para erradicar el maltrato y la discriminación de las mujeres. La mejor forma de luchar contra la violencia es acabar con la desigualdad y el machismo: analizando, visibilizando, deconstruyendo, y construyendo en y con el consenso, nuevos pactos culturales.(sic).*

Fuente: la Red 21 - Por Coral Herrera Gómez, Doctora en Humanidades y Comunicación Audiovisual.
* aporte de la Prof. Bersanelli

DERRIBANDO MITOS SOBRE LOS ABUSADORES SEXUALES

Entrevista a Virginia Creimer.

No todos fueron víctimas de abusos en la infancia. La castración química no suele calmarlos. No son enfermos mentales. Luego de la condena a 35 años de un violador serial en Mar del Plata, le pedimos a la médica forense Virginia Creimer que nos explique como se perfila a los abusadores sexuales, que características tienen y cómo se interviene desde el cuerpo médico forense.




Las víctimas no eligen serlo, no seducen a sus abusadores, no disfrutan con el abuso y no tienen elección ni consentimiento en el ataque, porque ya sea por la inmadurez sexual, por el terror, la incapacidad física o psicológica, la dependencia del abusador y o la vulnerabilidad y naturalización de la violencia, la inconmesurable asimetría que marca, decide y maneja el abusador les impide cualquier conducta de defensa. Las víctimas no se convierten indefectiblemente en abusadores. Serán el entorno y el Estado los responsables de que ello no ocurra.
Los victimarios no son indefectiblemente víctimas de abusos en la infancia, no se circunscriben a una única clase social, franja cultura, económica y o religiosa. Salvo aquellos que poseen una debilidad mental comprobada por un psiquiatra forense  -lo que transforma en un demente en sentido jurídico-  los abusadores sexuales comprenden y dirigen sus actos al momento de abusar de sus víctimas. Es decir, son penalmente responsables de sus actos y deben responder por ellos.




Existen numerosas clasificaciones de abusadores sexuales. Sin embargo, más que indicar sus diferencias, resulta más esclarecedor marcar sus puntos de coincidencia. El abusador sexual no está enfermo. Elige el método, el momento y la forma de seleccionar y atacar a sus víctimas. Como no está enfermo, tampoco podemos hablar de curación.



Los distintos sistemas nacionales e internacionales de rehabilitación de los abusadores son frágiles y sin resultados concretos. La castración física no evita que se reitere el delito: por el contrario, sólo produce que la violencia se incremente. La castración química, además, no tiene estudios prospectivos que corroboren su utilidad y quedan sujetos a la adhesión al tratamiento.

¿Por qué un delito contra la integridad sexual no se controla con esos métodos?

La respuesta es que el violador no pone su punto de goce en la esfera sexual propiamente dicha, sino en la destrucción y cosificación del otro.
Esta violencia posee un variado espectro de vejación, la anulación de la infancia, la inoculación de un terror insuperable, la delegación de la responsabilidad del secreto en la víctima, de un silencio abominable que implica una destrucción interna que supera de manera exponencial a la destrucción física que la invasión del cuerpo produce. Las lesiones físicas pueden sanar en mayor o menor tiempo, “lo traumático” queda inscripto en la psiquis de la víctima de forma indeleble. Sin duda, los niños y niñas víctimas son seleccionadas por su extrema vulnerabilidad y por la relación asimétrica que se plantea entre el ofensor y la víctima.
Hemos elaborado y reelaborado cientos de miles de páginas y protocolos para la evaluación e investigación científica en estos casos. Sabemos, en relación al abuso sexual infantil, que existe una transferencia unidireccional de consignas por parte del adulto abusador que no posibilita un aprendizaje interactivo y, que necesariamente deriva en la programación psíquica a través de la que se transmiten los comportamientos que aparecen como pertenecientes al menor víctima (R. Perrone, 2006).La misma es responsable de las retracciones, del silencio, de la aparente complicidad, de la excitación sensorial del menor, de las paradojas y contradicciones pasibles de manifestarse.
Los pedófilos marcan con claridad sus preferencias por sexo y edad de las víctimas, y loa rasgos distintivos de las mismas, como componentes raciales y/o fisonómicos particulares. Ha llamado particularmente nuestra atención la temprana edad seleccionada por algunos pedófilos, donde las víctimas poseen de tres a seis meses de vida.
Las parafilias suelen sumarse en este tipo de delincuentes, y ejecutarse sobre sus víctimas indefensas, mostrando videos y fotografías de alto contenido sádico, sometimiento y violencia extrema, uso de instrumentos lesivos (ataduras, palos, ganchos) y zoofilia.
En el caso de víctimas adultas, la selección se suele producir dentro de un área de confort, donde el abusador conoce las características típicas del lugar, la forma de comportarse del entorno, las vías de ingreso y de salida. La selección es variada, premeditada u ocasional. Lo que no varía es el incremento de la violencia como forma de satisfacción sexual.

Cárceles limpias y sanas para rehabilitar

En el marco de los distintos estudios realizados, comenzamos un trabajo de acceso terapéutico en una cárcel para abusadores sexuales. De esta manera se solicitó al Jefe de la Unidad la posibilidad de otorgar un dispositivo terapéutico para aquellas personas que se encontraran detenidas por delitos contra la integridad sexual.
Las condiciones para ingresar al programa eran la asistencia regular, la comprensión de que dicho espacio no iba a repercutir de ninguna forma, ni positiva ni negativa en sus sentencias, ya que nada de lo volcado en las sesiones sería informado ni a los jefes del penal ni a los jueces intervinientes. De dichas entrevistas surgieron multiplicidad de casos que corroboran las constantes previamente descriptas y que por razones de secreto profesional no serán volcadas en esta nota.
Sin perjuicio de ello es necesario remarcar algunas circunstancias fundamentales.
Dentro del sistema que debe otorgar las posibilidades al interno de rehabilitarse, aquellos que poseían sentencias por abusos sexuales poseían el mejor comportamiento dentro del penal. En forma casi inmediata a su ingreso, se transformaban en líderes de pabellón y obtenían rápidos beneficios por parte de los profesionales de la salud, asistiendo en dichas dependencias como administrativos, gestionando la distribución de la medicación del resto de los internos o cumpliendo roles de ayudantes de enfermería. No poseían conflictos con la autoridad ni con los otros internos porque rápidamente acomodaban su fachada para mostrar lo que quería ser visto. Muchos de ellos se convirtieron en pastores.
Finalmente llamó nuestra atención que el servicio penitenciario permitiera la compra y venta de películas pornográficas. Como signo clave del mensaje patriarcal institucional, en la primer búsqueda de un espacio físico para generar el dispositivo de asistencia psicológica para internos sentenciados por abuso sexual, el jefe del penal ofreció como lugar de reunión la sala de visitas íntimas. La profesional era una mujer.

El ser, el querer y el poder

Si bien la función del Poder Judicial no es la prevención, el conocimiento que surge de la tarea diaria exige comprometerse con la realidad a través de actos académicos, jornadas, congresos e investigaciones científicas permitiendo a otros operadores y otros poderes evitar nuevas víctimas. De lo contrario, los delincuentes siempre nos llevarán la delantera.
El objetivo de la intervención desde los distintos ámbitos debe ser claro; así como los delitos comunes mutan mediante el uso de altas tecnologías -que tanto los técnicos como los abogados debemos conocer-, los delitos contra  la integridad sexual y particularmente contra los niños, no hacen la excepción.
Durante años hemos dedicado nuestro esfuerzo a analizar, comprender y contener a las víctimas. Las estudiamos de un lado y del otro, las pusimos en un portaobjetos y las aplastamos con nuestros microscopios técnico-jurídicos.
Buscamos y encontramos técnicas, tests nuevos y viejos o mixtos, escribimos tratados y los expusimos vencedores. Fuimos derrotados por el burn out, el backlash, la indiferencia. Dejamos pedazos de las víctimas ya destrozadas en los pasillos de tribunales, nos llevamos la impronta de la impotencia. Sin perjuicio de las buenas intenciones, dejamos, llevamos, traemos un sabor amargo en la boca.

Por eso cambiamos.

Decidimos considerar la necesidad de un giro Copernicano. Romper el viejo paradigma y reemplazarlo por uno nuevo. Es imprescindible mirar hacia el otro lado de la ecuación. De eso se trata la investigación presente y  venidera: estudiar, conocer y desgranar la mente criminal para entender en qué punto un individuo es capaz de pasar al acto y cosificar al otro, dejarlo en estado de indefensión y poner su punto de goce en el sufrimiento de aquel que ha elegido como presa.
Hay avances y retrocesos en la perfilación criminal pero es el conocimiento del atacante el que nos permitirá evitar el próximo ataque. Claramente resulta fundante la existencia de una Política Criminal Institucional que permita que sus técnicos avancen en estas disciplinas, sin su aval, ninguna de las nuevas metodologías de investigación que se proponen podrá ser jurídicamente válida.
Téngase presente el siguiente concepto, de fondo y no de forma, los caminos reales hacia la transformación de las investigaciones penales no implican un cambio cosmético de las estructuras, la incorporación de algún profesional solitario para mostrar progresismo, ni organismos de nombres ostentosos vacíos de contenido.

El cambio de paradigma implica aprender a descansar en el saber del otro y ser permeable y generoso para difundir el propio.

Desde el punto de vista técnico, el análisis científico pericial de los depredadores sexuales es complejo. Se requieren años de práctica y capacitación para poder discernir e interpretar al sujeto que se presenta a la entrevista, sea víctima o victimario.
Desde el punto de vista interdisciplinario psicológico y médico forense aplicamos normas nacionales e internacionales para la evaluación de ambos y para revelar la incidencia emocional del delito y su ponderación en el comportamiento. Se registra la signo-sintomatología específica, evidencia biológica (cuando existe) y se escruta su repercusión en los planos psicológicos y psicosexuales.
Hay un conjunto de componentes básicos en el perfil de los profesionales dedicados a estas temáticas: la convicción, el compromiso y la ética.





El trabajo es multi e interdisciplinario, o no es.






Fuente: Infojus