viernes, 26 de julio de 2013

OVD: VIOLENCIA DOMÉSTICA, EL 83% DE LOS CASOS DENUNCIADOS INVOLUCRA A RELACIONES DE PAREJA

El porcentaje incluye a exparejas, cónyuges, concubinos y novios. Son datos de la Oficina de Violencia Doméstica, creada por la Corte Suprema de Justicia. En tanto, en el 96% de los casos denunciados existe violencia psicológica y en un 68% física

Según un informe de la Oficina de Violencia Doméstica (OVD), que depende de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, en el 83% de los casos la relación de pareja (exparejas, concubinos, cónyuges y novios) es la predominante entre las personas afectadas y las denunciadas.


Asimismo, el informe indica que el resto de las relaciones es filial, fraternal o de otro familiar hasta 4º grado de parentesco (ver informe completo).
En tanto, de acuerdo a la información de la OVD, en el 96% de los casos denunciados existe violencia psicológica, en el 68% física, en el 40% económica y en el 11% sexual.
El documento revela asimismo que durante junio de 2013 se registraron 751 denuncias.

La OVD está ubicada en Lavalle 1250, en la Ciudad de Buenos Aires. Atiende todo el año, durante las 24 horas. (ver columna izquierda del blog: se encuentra el teléfono)

INFORME COMPLETO: 
http://www.cij.gov.ar/imgs/descargar-pdf.gif

FUENTE: CENTRO DE INFORMACIÓN JUDICIAL

jueves, 25 de julio de 2013

IN - JUSTICIA: NUEVO FEMICIDIO . ¿ CÚANTAS MÁS ?!!!

Título original: UNA BÚSQUEDA CON EL PEOR FINAL
Susana Leiva estaba desaparecida desde el viernes. Vivía en una casa de Temperley junto a su pareja, quien salía en los medios hablando del caso. Ayer fue encontrado su cadáver en el pozo ciego de la casa. Por la tarde fue detenido el marido. Críticas a la fiscalía.



A cinco días de su desaparición y tras las denuncias de sus familiares sobre su concubino, Susana Beatriz Leiva apareció muerta ayer, en el pozo ciego de la casa que compartía con Alberto Ponce, detenido horas después del hallazgo. “Nosotros pedíamos que lo detengan pero (los policías) decían que no podían hacer nada sin la orden de la Fiscalía”, dijo la hermana de la víctima, Angelina. La mujer, de 38 años, vivía en Temperley, en el partido bonaerense de Lomas de Zamora; tenía un bebé de un año y medio, cuyo padre es el principal sospechoso, y un hijo de 10, fruto de una relación anterior. Según había declarado ante la prensa Ponce, al desmentir las supuestas peleas con su pareja señaladas por los familiares, el único problema que tenía con Leiva era la mala relación entre él y el primer hijo de ella.

El viernes pasado, Leiva faltó a su trabajo como empleada de casas particulares. Solía subirse al 266, tomar el tren en la estación de Temperley, bajarse en Constitución y seguir en el colectivo 67 hasta el barrio porteño de Recoleta. Hacía doce años que trabajaba en esa casa. Su empleadora afirmó que Leiva jamás había faltado sin avisar, por lo que ese mismo día la llamó a su celular pero la atendió su concubino. Este se limitó a informarle que su pareja se había olvidado el celular, con los mensajes borrados, pero que había salido hacia su domicilio, a trabajar.

Según informaron fuentes del caso, la víctima solía llevar a su bebé al trabajo, cosa que no hizo ese día; tampoco llevaba documentos. Su pareja, de 40 años, trabaja como encargado del turno tarde en un edificio situado en el cruce de las avenidas Coronel Díaz y Libertador. Ponce no concurrió el viernes a ese lugar porque sentía molestias, al parecer, en la rodilla. Había conocido a Leiva hace tres años, en el barrio porteño de Recoleta, a partir de un conocido en común. Los familiares y conocidos de ambos resaltaron que el detenido era “muy celoso”.

Consultado por los medios mientras la mujer estaba desaparecida, el sospechoso afirmó: “Era una relación normal, con peleas como todas las parejas, pero nos queríamos, estábamos siempre juntos, siempre solucionábamos todo”. El martes pasado, el hombre declaró ante el fiscal Héctor Toneguzzo, según él mismo contó. Mientras tanto, Angelina Leiva describía a Ponce como una persona posesiva con su hermana: “No la dejaba que hable con nadie, yo me iba al trabajo de ella y ahí hablábamos. La alejó de todos”. Además, la mujer aseguró que él no había salido a buscarla por comisarías y hospitales, como ella.

“Me quedé porque el bebé no sé con quién dejarlo porque mi vieja no está capacitada para hacerlo, se pone nerviosa. No quería dejar a la criatura sola porque le falta la madre, después le voy a faltar yo, ¿con quién se va a quedar ese bebé?”, respondía el sospechoso, pese a que su sobrina solía a cuidar al niño. Ayer por la mañana, Ponce esquivó las cámaras para ir a comprar, según dijo, una tarjeta para cargar crédito en su celular. Dejó al bebé solo y no se lo vio más. Por esas horas, se difundieron los resultados de la tarjeta SUBE, a nombre de Leiva: no la usó el viernes.

“En la Brigada nos decían que era él, que tenía un rasguño y que estaba ‘enterado’, pero también nos decían que sin la orden de la Fiscalía no podían hacer nada”, sostuvo Angelina. El fiscal llamó al juez de Garantías Jorge López antes del mediodía de ayer para pedirle una orden de allanamiento a la casa de la pareja, en Blanco Encalada 245, barrio La Perla. El juez confirmó la medida telefónicamente. Los policías de la Jefatura Departamental de Lomas de Zamora, de la comisaría tercera de Temperley y de la División Canes recorrieron el lugar.

Uno de sus perros olfateó el pozo negro. “El cuerpo estaba muy al fondo”, sostuvo una fuente policial. Enseguida se montó un rastrillaje para ubicar a Ponce. Horas más tarde, mientras la policía científica trabajaba en la vivienda para establecer la data de la muerte y sus circunstancias, el sospechoso fue reconocido mientras caminaba por la calle Salta, entre Pavón y la avenida Juan de Garay, en Constitución. Dos policías lo detuvieron y lo llevaron hasta la comisaría 16ª, acusado de tenencia de estupefacientes.

“Si no tenía cocaína en su poder, por ahí este señor seguiría libre. Creo que hay que hacer una revisión muy profunda de la Justicia. No puede ser que el principal sospechoso ni siquiera tenía pedido de captura”, dijo Sergio Berni, secretario de Seguridad nacional. Consultada por este diario, una fuente judicial de Lomas de Zamora aseguró: “Falló el sentido común en la fiscalía que instruye la causa, no se trató de un problema jurídico; de todas formas, es necesario que todos los integrantes del sistema judicial reciban formación en cuestiones de género”.

FUENTE: PÁGINA 12

martes, 23 de julio de 2013

FEMINICIDIO, EL PRINCIPAL PROBLEMA PARA LAS MUJERES LATINOAMERICANAS

Por su trabajo cotidiano, la mexicana Carmen Moreno, secretaria ejecutiva de la Comisión Interamericana de Mujeres, es una de las personas que más conoce sobre feminicidio en América Latina y no duda en definirlo como "el principal problema para las mujeres en la región".

La pandemia que está matando a las latinoamericanas

"Es una de las cosas más graves que le pueden suceder a una mujer: morir por su género", dice, y agrega que a su juicio el feminicidio es una forma de violencia anterior a otras que han llamado más la atención recientemente, como el narcotráfico o las pandillas.
Y aunque se sabe que en América Latina el índice es bastante alto, reconoce que existen serias dificultades para medir el fenómeno con exactitud.


Para Carmen Moreno, el feminicidio
 es la forma más fuerte de violación de los derechos humanos.

¿Por qué es tan difícil cuantificar el feminicidio?


El problema principal es que no tenemos cifras confiables y comparables entre todos los países.
Algunos países sí dan las cifras. Otros las sacan de homicidios de mujeres, pero no se sabe si fue un homicidio por cualquier causa o si fue precisamente porque eran mujeres: no toman ese cuidado. Otros simplemente sacan homicidios de hombres y mujeres todos juntos.
No hay realmente cifras. Nosotros estamos emprendiendo un esfuerzo para identificarlas.
En Guatemala, por ejemplo, no las identifican y sabemos que el índice es bastante alto. Entonces estamos tratando de que hagan un desglose de los homicidios para saber cuándo es porque son mujeres y cuando es simplemente un homicidio en el que mataron a varias personas.
También hay países en que el feminicidio ni siquiera está tipificado como delito. O sea, simplemente no existe. Entra dentro de la cifra de homicidios; no está diferenciado. En otros países ya está la figura y hay penas especiales cuando lo consideran como un agravante del homicidio.

¿Cuán grave se calcula que es el problema en América Latina?

Es el principal problema para las mujeres en la región: el feminicidio... la violencia contra las mujeres.
Por ejemplo, en el caso de México siete de cada diez han sido víctimas de violencia. En otros países son cinco de cada diez y en otros ocho.
"Es un problema para el desarrollo y la seguridad nacional. Porque no podemos hablar de que tenemos un país con gran seguridad cuando las mujeres no pueden estar en su casa tranquilas y ahí las empiezan a golpear"


Es un problema para el desarrollo y la seguridad nacional. Porque no podemos hablar de que tenemos un país con gran seguridad cuando las mujeres no pueden estar en su casa tranquilas y ahí las empiezan a golpear"
                                                                                    
                                                                            Carmen Moreno, secretaria ejecutiva de la Comisión                                                                                          Interamericana de Mujeres, de la OEA.


Y la violencia es de muchas formas: incluye la psicológica, la económica… Entonces es la forma más fuerte de discriminación y violación de los derechos humanos. Es el gran problema que tienen las mujeres para realmente estar en pie de igualdad con los hombres.
(El feminicidio) es como la suma de todas las violencias. O sea, la violencia acaba en feminicidio. Es como la muestra de lo más grave que hay.
Que haya violencia contra las mujeres es un problema para el desarrollo y la seguridad nacional. Porque no podemos hablar de que tenemos un país con gran seguridad cuando las mujeres no pueden estar en su casa tranquilas y ahí las empiezan a golpear.
La seguridad empieza en la casa, sigue en la calle, el trabajo, la escuela. Y si usted está violentando a las mujeres en todas esas etapas, no tiene una sociedad con seguridad ciudadana o derechos humanos.

¿Dónde está focalizado el problema? ¿Es más grave en México y Centroamérica que en Brasil y Argentina, por ejemplo?


Una mujer sostiene un cartel que dice "no más feminicidios", en La Paz, Bolivia.

Es más grave en los países de Centroamérica. En Guatemala, Honduras… Por ejemplo, si en México tenemos más o menos tres mil muertas en un año y en Honduras 1.500, entonces imagínese que la proporción respecto de la población es brutal.
Ahora están sacando las cifras por 100 mil habitantes y ahí es donde El Salvador salió en un estudio que hizo una ONG como el lugar más grave: tiene 12 muertas por 100 mil mujeres.
Es cierto que hay zonas donde es más grave, pero no tiene una relación exclusiva con la situación geográfica. En las zonas donde ha habido conflicto armado, como Guatemala o Colombia, por ejemplo, se acentúa bastante el tema de los feminicidios.

Pero Centroamérica también es una de las regiones más violentas del mundo, con todo el problema de las pandillas y el narcotráfico. ¿El feminicidio es parte del mismo problema o es diferente?

Es un problema diferente y previo a todo lo que está pasando ahora con pandillas y crimen organizado.
La violencia contra las mujeres está ahí desde hace mucho. Y está en todo el mundo: también hay mujeres muertas porque son mujeres en Francia.
El problema es que es un tema que la gente quiere mantener invisible: no se habla mucho, porque es un problema social muy fuerte.

Pero, ¿cómo se explica que América Latina tenga estadísticas más altas que otras regiones?


"El Salvador salió en un estudio que hizo una ONG como el lugar más grave: tiene 12 muertas por 100 mil mujeres." 
Esto procede de lo que son las relaciones desiguales de género, de poder: esa idea ancestral de que los hombres son superiores a las mujeres, esos estereotipos que están muy extendidos.

¿Hay medidas que los países deban tomar para reducir el problema del feminicidio en la región?
La legislación ayuda mucho.
Ayuda más que la impartición de justicia sea pronta y expedita.
Ayuda más todavía que a los que son violadores, perpetradores de violencia los condenen y metan en la cárcel.
Ayuda más que cuando hay un homicidio tipificado como feminicidio, esa pena sea mayor porque entonces van a tener un poco más de cuidado.
También ayuda mucho la educación, la sociedad, los mecanismos de apoyo a las mujeres, que las mujeres puedan trabajar y entonces ya no tengan que depender de un hombre que las golpea.
Si usted evita que haya violencia, obviamente vamos a evitar que haya feminicidios, porque hay muchos que son consecuencia de una violencia que ya existía.
En el contexto de esa precariedad de datos que existe respecto del feminicidio, BBC Mundo preparó un mapa que -usando diferentes fuentes- intenta echar luz sobre la magnitud del problema en la región. Haga clic en los distintos países para ver la información (este gráfico no funciona en Internet Explorer).
 violence against women in latin america


FUENTE: BBC MUNDO, BRASIL -  Por Gerardo Lissardy

ES NECESARIO DAR VISIBILIDAD A LAS MUJERES CON DISCAPACIDAD PARA COMENZAR A DERRIBAR BARRERAS

Título original: el CERMI publicará un trabajo que hace visible la situación de las mujeres con discapacidad.

El estudio muestra las múltiples discriminaciones que padecen y trata de concienciar sobre la importancia de la diversidad humana

Madrid,España. El Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI Estatal) publicará un estudio relativo a las cuestiones de género y discapacidad, centrado, fundamentalmente, en los aspectos relacionados con los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres con discapacidad.




 Así lo decidió el jurado del Premio Cermi Discapacidad y Derechos Humanos 2013-2014, en su cuarta convocatoria, que, presidido por el presidente del Cermi, Luís Cayo Pérez Bueno, recomendó la publicación del trabajo de la periodista Elena Díaz Funchal, en su colección ‘Generosidad’ sobre género y discapacidad.

El objetivo del trabajo, según expone su autora, es, fundamentalmente, dar visibilidad a las mujeres con discapacidad, “darles voz”, a fin de que sus testimonios sirvan de ejemplo para muchas otras mujeres que se encuentran en su misma situación, y así poder ir derribando las barreras de la desigualdad y concienciar del talento que éstas aportan a la sociedad. “Si su voz no llega, nunca se conocerán sus necesidades”, añade.

 Para ello, ha contado con distintas historias en primera persona de un grupo de madres con discapacidad, que han visto cómo sus derechos han sido vulnerados a lo largo de su vida. La clave del estudio, mantiene Elena Díaz, es posicionar su situación para poder abordar la multi-discriminación a la que son sometidas y desarrollar así la teoría de la interseccionalidad, que consiste en las situaciones de discriminación en diversos ámbitos, actuando así como un efecto multiplicador, que potencia la discriminación experimentada.

Para Elena Díaz Funchal, su trabajo es “un punto de partida” para aquellos que estén interesados en profundizar en este estudio y, en este sentido, expresa su deseo de que pueda servir de base para abrir nuevas vías de investigación, al mismo tiempo de espera que conciencie sobre lo importante y enriquecedor del talento de las mujeres con discapacidad y de la diversidad humana.

Ocultismo

Entre las conclusiones que extrae de su trabajo, Díaz expone la falta de datos sobre las mujeres y niñas con discapacidad, lo que provoca un gran desconocimiento sobre su realidad, a lo que se suma la amplitud, diversidad y heterogeneidad del mundo de la discapacidad, que dificulta todavía más su investigación. También destaca el ocultismo en muchas partes del mundo, como en las zonas rurales.

Sin embargo, a pesar de que también hace referencia a avances en este sentido, en su opinión, organismos como la ONU, la OMS y los distintos gobiernos tienen por delante “una importante tarea” para dibujar el perfil de las mujeres con discapacidad en cada sociedad. Para la autora del estudio, éstas viven en un terreno fronterizo entre el movimiento asociativo de la discapacidad y el de las mujeres.

Asimismo, reclama la importancia de que participen en los procesos de toma de decisiones, al mismo tiempo que denuncia los mitos existentes que minan la identidad y la autoestima de las mujeres con discapacidad, quienes pueden ser tratadas como seres de inferior categoría, por lo que reclama una sociedad que pueda convivir con la discapacidad desde la óptica de la normalidad.

 Estereotipos en los medios de comunicación

Otra de las conclusiones del estudio de Elena Díaz es que los medios de comunicación no contribuyen a la eliminación de los estereotipos y ofrecen una imagen distorsionada, no distinguiendo, además entre mujeres y hombres con discapacidad y eso, asevera, hace que pase inadvertido el hecho de que en ocasiones las circunstancias se agravan en función del sexo. En este sentido, propone que los contenidos de los medios en esta materia cuenten con la valoración de personas expertas.

Además, denuncia que las mujeres con discapacidad tienen, sobre todo, en los países en vías de desarrollo, peores resultados sanitarios y peores condiciones de vida, lo cual lleva a una mayor vulnerabilidad ante las enfermedades y hacia una mayor situación de dependencia. Es el caso de la necesidad no satisfecha de servicios de rehabilitación o falta de accesibilidad en muchas instalaciones sanitarias.

Más afectadas por la crisis

En el contexto actual de crisis económica y de recortes sociales, apunta a una mayor desigualdad para las mujeres con discapacidad, que les lleva a una difícil inserción laboral y a peores condiciones de empleo, y, por tanto, a un mayor estado de pobreza. Y, por otra parte, también denuncia el peor acceso al sistema educativo de las niñas con discapacidad con respecto a las niñas sin discapacidad.


 Para Elena Díaz, la fusión de la discriminación múltiple y los estereotipos sitúan a las mujeres con discapacidad en un escenario de vulnerabilidad extrema a sufrir violencia, sobre todo, de índole sexual. Así, hace referencia a las barreras existentes para ejercer con libertad sus derechos sexuales y reproductivos.

Según incide, la conquista de sus derechos está directamente relacionada con su esfuerzo por visibilizar su situación, por romper barreras y estereotipos, demostrando que las mujeres con discapacidad también tienen derecho a ejercer una sexualidad plena. A pesar de que hay iniciativas internacionales a nivel legislativo que defienden sus derechos sexuales y reproductivos, Díaz señala que no siempre se cumple con ellas, ya que siguen siendo sometidas a prácticas no deseadas (explotación sexual, esterilización forzosa, o tratamientos hormonales).

La autora del estudio considera que “lo que sí que es cierto es que cada pequeña conquista en materia de derechos sexuales de una sola mujer es un gran paso hacia adelante de todo el colectivo” y, por ello, en su opinión, son “tan importantes” los testimonios de distintas mujeres que recoge su tesis porque “la infrahistoria de cada una de ellas forma parte importante de la realidad y la historia que viven las mujeres en su conjunto”.

Por último, habla de que es “imprescindible” empoderar a las mujeres con discapacidad para abordar los obstáculos en materia de atención a la salud, erradicar las desigualdades en materia educativa o favorecer la contratación laboral de mujeres con discapacidad, entre otros. Así, la tesis de la periodista Elena Díaz se centra, sobre todo, en perfilar las situaciones de discriminación a las que se enfrentan las mujeres con discapacidad, a través de testimonios personales, con el objetivo de darles visibilidad y llamar la atención sobre la importancia de una mayor concientización social al respecto y de una normalización de su realidad.

El Premio Cermi de Discapacidad y Derechos Humanos, el único de estas características instituido en España y los países de habla hispana, pretende estimular los estudios que, en los distintos campos del saber, presenten la discapacidad bajo el prisma de los derechos humanos. Este galardón consta de una dotación en metálico de 1.500 euros para el autor o autora y la publicación en forma de libro en papel de la obra ganadora en la colección cermi.es que edita el Cermi.

Fuente:  AmecoPress

MICROMACHISMOS






Se trata de un amplio abanico de maniobras interpersonales que realizan los varones para intentar:

  • mantener el dominio y su supuesta superioridad sobre la mujer objeto de la maniobra; 
  • reafirmar o recuperar dicho dominio ante una mujer que se "rebela" por "su" lugar en el vinculo;
  • resistirse al aumento de poder personal o interpersonal de una mujer con la que se vincula, o  aprovecharse de dichos poderes. 

Son microabusos y microviolencias que atentan contra la autonomía personal de la mujer, en los  que los varones, por efecto de su socialización de genero son expertos; socialización que, como  sabemos, esta basada en el ideal de masculinidad tradicional: autonomía; dueño de la razón, el  poder y la fuerza, ser para si, y definición de la mujer como inferior y a su servicio. A través de  ellos se intenta imponer sin consensuar el propio punto de vista o razón. Son efectivos porque los varones tienen, para utilizarlos válidamente, un aliado poderoso: el orden social, que otorga al  varón, por serlo, el "monopolio de la razón" y, derivado de ello, un poder moral por el que se crea  un contexto inquisitorio en el que la mujer esta en principio en falta o como acusada: "exageras' y "estas loca" son dos expresiones que reflejan claramente esto (Serra, 1993). 

Destinados a que las mujeres queden forzadas a una mayor disponibilidad hacia el varón, ejercen este efecto a través de la reiteración, que conduce inadvertidamente a la disminución de la autonomía femenina, si la mujer no puede contra maniobrar eficazmente. 
Su ejecución brinda "ventajas", algunas a corto, otras a largo plazo para los varones, pero ejercen efectos dañinos en las mujeres, las relaciones familiares y ellos mismos, en tanto quedan atrapados en modos de relación que convierten a la mujer en adversaria, impiden el vinculo con una compañera y no aseguran el afecto (ya que el dominio y el control exitoso solo garantizan obediencia y generan resentimientos). 
Aun los varones mejor intencionados los realizan, porque están fuertemente inscritos en su programa de actuación con las mujeres. Algunos micromachismos son conscientes y otros se realizan con la "perfecta inocencia" de lo inconsciente. 
Con estas maniobras no solo se intenta instalarse en una situación favorable de poder, sino que se busca la reafirimación de la identidad masculina, asentada fuertemente en la creencia de superioridad. Finalmente, Mantener bajo dominio a la mujer permite también (y este es un objetivo que se debe trabajar cuando se intenta desactivar estas maniobras) mantener controlados diversos sentimientos que la mujer provoca, tales como temor, envidia, agresión o dependencia. (Bonino, 1990) 
Puntualmente, estas maniobras pueden no parecer muy dañinas, incluso pueden resultar naturales en las interacciones, pero su poder, devastador a veces, se ejerce por la reiteración a través del tiempo, y puede detectarse por la acumulación de poderes de los varones de la familia a lo largo de los años. 


Un poder importante en este sentido es el de crearse y disponer de tiempo libre a costa de la sobreutilización del tiempo de la mujer. 
Sus mas frecuentes efectos, tales como la perpetuación en los disbalances v disfunciones en la relación, el deterioro en la autoestima y autonomía femeninas y el aislamiento y la consolidación de prejuicios misoginos en el varón, se producen con denegación de su causalidad y atribución culposa a la mujer (uno de los micromachismos mas frecuentes). 
Naturalización, poder de microdefinicion, normativa genérica, falta de recursos de las mujeres, aspectos todos que avalan estas practicas y que no podemos tampoco desconocer si queremos desactivarlas. 
Quizás uno de los mecanismos mas ferreamente consolidados en el sostenimiento de estas acciones como de otras que conducen al racismo, la xenofobia o la homofobia, sea el de la objetificación: La creencia de que solo algunos varones (blancos) heterosexuales tienen estatus de persona permite percibir, en este caso, a las mujeres como "menos" persona, negandoles reconocimiento y justificando el propio accionar abusivo (Brittan, 1989). 

Tomado del articulo MICROMACHISMOS
La violencia invisible en la pareja  de Luis Bonino Mendez  .
 Texto completo
http://www.berdingune.euskadi.net/u89-congizon/es/contenidos/informacion/material/es_gizonduz/adjuntos/micromachismos.pdf

fuente: MUJERES DEL MEDITERRÁNEO

Eva Giberti y la violencia contra las mujeres

ESPAÑA:TARJETA ROJA A LAS POLÍTICAS PÚBLICAS EN VIOLENCIA DE GÉNERO

Título original: cero en violencia de género

Cero. Es el número de casos de violencia de género que tendremos en España a partir del nuevo registro que va a poner en marcha el Ministerio de Sanidad Política Social e Igualdad, y su indicador "Mujeres hospitalizadas más de 24 horas".






Ahorraremos en papel, en gráficos, en ruedas de prensa, en bases de datos… Ya no habrá que preocuparse del presupuesto ni se producirán recortes en violencia de género, sólo habrá que echar mano de los datos, y al comprobar que no existe violencia contra las mujeres concluir que no hacen falta recursos, ni servicios de atención, ni juzgados especializados, ni teléfonos de información… ni nada. El Gobierno del PP, y su Ministra Ana Mato a la cabeza, habrán acabado de un plumazo de gaviota con la violencia de género.

Si no fuera por lo triste que es el anuncio, daría risa.

Sólo caben dos posibilidades, o que el desconocimiento de las personas responsables sea tan grande que no tengan consciencia de lo que han propuesto, o que la ofuscación por erradicar la igualdad de la agenda política sea tan enorme que actúen con pleno conocimiento para desarrollar una estrategia que invisibilice esta violencia, y así no tener que cuestionar la ideología de la desigualdad ni que las mujeres sean algo más que "esposas, madres y amas de casa" al servicio de los suyos.

Un estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS) dirigido por Campbell y publicado en The Lancet (2002; 359: 1331-36), una de las revistas más prestigiosas de medicina, ha recogido que las alteraciones más frecuentes en violencia de género son los dolores crónicos (cefaleas, de espalda, de extremidades…), problemas neurológicos centrales (mareos, pérdida de conciencia, crisis de agitación…), alteraciones gastrointestinales, hipertensión arterial, resfriados e infecciones de repetición como consecuencia de los problemas aparecidos en el sistema inmunitario por el estrés crónico…  También recoge toda una serie de lesiones en el aparato génito-urinario (sangrado y fibrosis vaginal, dispareunia, dolor pélvico crónico, infecciones urinarias…) debido a que en el 40-45% de los casos se producen además agresiones sexuales. Ninguna de estas alteraciones obligan a la hospitalización de las mujeres que las sufren.

En otro estudio de 2008 realizado también por la OMS, este coordinado por Ellsberg y publicado en la misma revista (The Lancet, 2008; 371: 1165-72), literalmente se concluye que "las lesiones no son el problema más grave", y que "las lesiones más frecuentes son leves (erosiones, excoriaciones, cortes superficiales, bocados…)", aunque, sigue recogiendo el trabajo, "la salud de las mujeres víctimas de esta violencia es pobre o muy pobre" debido a la exposición crónica y a las múltiples agresiones llevadas a cabo por el hombre con el que comparten la relación de pareja. El estudio finaliza afirmando que los efectos permanecen en el tiempo, y que la salud de las mujeres víctimas se ve afectada por una cultura que minimiza las consecuencias al no relacionarlas con una situación de violencia.

La realidad es objetiva en el día a día y el conocimiento científico también es claro, por eso sorprende el desconocimiento tan manifiesto o la mala intención del Gobierno, y esa imagen que tiene de la violencia de género, más cercana a la que aparece en los telefilms de verano mientras se espera la conexión con el Tour de Francia que a la realidad.

La violencia de género busca el control y el sometimiento de las mujeres, y para ello no es necesario recurrir a un grado intenso de fuerza. La violencia psicológica que ejerce todo maltratador, la culpabilización y el aislamiento de la víctima, las amenazas, las humillaciones, los insultos… también los golpes aislados, esos bofetones y puñetazos, los agarrones y zarandeos, esas patadas lanzadas contra el cuerpo de las mujeres… son suficientes en la mayoría de los casos para conseguir someterlas y dominarlas. Y todos estos ataques repetidos dentro de una situación de violencia mantenida son los que dan lugar al cuadro lesional y al deterioro de la salud que recoge la OMS, sin que en ningún caso requieran la hospitalización de las mujeres, y menos por un periodo superior a 24 horas.

La dimensión de la violencia de género, una violencia estructural que ha sido ocultada históricamente y amparada por las normas de convivencia actuales, hasta el punto de llegar a ser considerada como "normal", hay que conocerla a través de diferentes fuentes. Unas deben ir orientadas a medir los casos detectados en las distintas instituciones y administraciones (justicia, policías, sanidad, servicios sociales…), y otras, a conocer su verdadera dimensión social a través de estudios sociológicos, como la Macroencuesta (2011) que se realizó desde el Ministerio de Igualdad con el CIS. Este estudio demostró que en España son casi 600.000 las mujeres que sufren la violencia de género, y que casi el 80% no denuncia ni acude a un hospital diciendo que ha sido agredida por su marido.

Pero el Gobierno no ceja en transformar la realidad. El último informe de la OMS, publicado en junio de este año ("Global and regional estimates of violence against women: Prevalence and health effects of intimate partner violencia and no-partner sexual violence"), recoge que la prevalencia de la violencia contra las mujeres es del 30% en nuestra zona. Pero eso ha sido hasta junio. Ahora, con los nuevos datos del Gobierno pasará a ser de cero tan sólo con un registro.

Además de esta barbaridad política y técnica hay otra consecuencia inmediata, por cierto muy posmachista y ya utilizada en alguna ocasión. Veamos el razonamiento: si todo lo que no sea "mujer hospitalizada más de 24 horas" no es violencia, entonces las denuncias que hagan las mujeres que sufran agresiones físicas, psicológicas y sexuales que no conlleven ese ingreso clínico serán denuncias falsas. Con lo cual se cierra el ciclo, y además de demostrar que la violencia de género no existe y que ha sido "un invento interesado del feminismo para lucrarse", se dejará constancia de la maldad y perversidad de las mujeres que denuncian a sus parejas "para quedarse con la casa, los hijos y la paga".

Si tuviera que puntuar de 0 a 10 esta decisión del Gobierno, lo tendría muy claro: Cero.

FUENTE: DESDE EL SUR - Por Miguel Lorente

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