lunes, 18 de septiembre de 2017

CÓMO INFLUYEN LOS MANDATOS DE GÉNERO EN LAS MUJERES?




La antropóloga Marcela Lagarde enuncia que “El género está presente en el mundo, en las sociedades, en los sujetos sociales, en sus relaciones, en la política y en la cultura. El género es la categoría correspondiente al orden sociocultural configurado sobre la base de la sexualidad: la sexualidad a su vez definida y significada históricamente por el orden genérico.”

Por tanto, el género es una construcción social que asigna de manera diferencial a hombres y mujeres una serie de roles y determina cómo deben ser las relaciones entre ellos, nos enseña cómo ser y cómo comportarnos para cumplir con las expectativas impuestas durante el proceso de socialización.




Todo ello se concreta en una serie de mandatos que interiorizamos y hacemos nuestros, nos impiden transgredir los modelos hegemónicos de masculinidad y feminidad, se traducen en pensamientos, emociones y conductas que alimentan el orden social. Si incumplimos estos mandatos nos enfrentamos a la crítica social, la culpa y la vergüenza.








¿Cómo nos afectan estos mandatos a las mujeres?

Dificultan la construcción de una verdadera autonomía personal. Es frecuente escuchar a mujeres de edad avanzada que se sienten tremendamente solas, ver cómo reprochan a sus hijas/os o nietos/as que no las atienden como necesitarían. Estas mujeres se han entregado por completo a su familia, a su “deber” de madre y esposa, no han construido un proyecto de vida propio, una identidad diferenciada de sus roles, y, cuando estas tareas de cuidado ya no son necesarias, muchas mujeres se encuentran perdidas y confundidas llegando a preguntarse ¿quién soy yo y qué he hecho con mi vida?

  • Afectan negativamente a la autoestima. Si desde pequeñas nos dicen que las mujeres tenemos que ser guapas para conseguir éxito en la vida, y, a la vez, nos bombardean con intensas campañas publicitarias que muestran un ideal de belleza inalcanzable, no es de extrañar que nos comparemos, nos sintamos viejas, gordas y feas y pensemos que no tenemos valor como personas porque no nos enseñan a valorarnos de una forma objetiva y realista. Como dice Beatriz Gimeno “Una mujer que no se gusta a sí misma no puede ser libre, y el sistema se ha preocupado de que las mujeres no lleguen a gustarse nunca”.

  • Fomentan la construcción de relaciones desequilibradas. Aún hoy, en una época en la que se ha avanzado tanto en materia de igualdad, las cualidades más valoradas en las mujeres son la belleza y la abnegación, mientras que en los hombres son la fuerza y la capacidad de liderazgo. Partiendo de esa base, hombres y mujeres potenciamos distintas capacidades que sitúan a las mujeres en una posición de subordinación en la pareja y que está en la base de las relaciones de violencia de género.

  • Generan la aparición de emociones negativas que nos causan malestar. El miedo, la vergüenza, la culpa, son emociones centrales en la vida de muchas mujeres. Nos enseñan que estamos indefensas y que tenemos que volver acompañadas a casa, teniendo mucho cuidado e intentando pasar desapercibidas para que no nos ocurra nada malo, y esto, da miedo. Aprendemos desde pequeñas cómo tenemos que ser para que nos quieran, nos acepten, que debemos pensar en el bienestar de los demás, que es egoísta satisfacer nuestras propias necesidades….y, cuando no cumplimos, nos sentimos culpables. Las mujeres nos avergonzamos cuando sufrimos violencia sexual, muchas veces lo tapamos, no lo denunciamos, porque nos consideramos responsables de haber provocado esa respuesta.

  • No potencian una vida sexual satisfactoria y libre. Gran cantidad de mujeres son incapaces de disociar la afectividad de la sexualidad, no se fomenta que tomen la iniciativa y expresen libremente su deseo porque aún sigue estando mal visto, suelen adoptar un rol más pasivo y complaciente en sus relaciones sexuales lo que, en muchas ocasiones, las impide disfrutar libremente de su cuerpo y su sexualidad.

  • Afectan negativamente a nuestra salud integral. La salud física y mental de las mujeres se ve afectada por condicionantes como la doble jornada, niveles de vida inferiores, mayor desempleo, desigual distribución del trabajo doméstico, rol de cuidadoras que les lleva a encargarse de los demás y descuidar su bienestar etc… Además, muchas veces, las mujeres acuden a consultas de atención primaria expresando este malestar a través de diferentes dolencias físicas, lo que “solucionan” pautando psicofármacos que les impiden centrarse realmente en la causa de ese malestar y por lo tanto eliminarla.

Estos mandatos de género son transmitidos durante el proceso de socialización, a través de la educación recibida, por tanto son aprendidos y pueden y deben ser deconstruidos. Para conseguirlo, tenemos primero que visibilizarlos, darnos cuenta del daño que causan en todas las esferas de la vida de las mujeres y empezar a educar en igualdad.

Por Bárbara Zorrilla Pantoja


domingo, 10 de septiembre de 2017

SIN POLÍTICAS HABITACIONALES ( REFUGIOS) PARA VÍCTIMAS DE VG

Título original: El techo que la Justicia reclama para las mujeres


Un fallo judicial señaló la falta de respuestas habitacionales para las víctimas de violencia machista

Al conceder un amparo a una sobreviviente de violencia, madre de dos niños y en situación de vulnerabilidad, la Justicia porteña alertó sobre la ausencia de políticas habitacionales para ciudadanas en esa situación. De las mujeres que piden asistencia en la Defensa Pública por problemas habitacionales, más de la cuarta parte son víctimas de violencia.





La Justicia porteña alertó sobre un tema clave: puso en evidencia la ausencia de políticas habitacionales para víctimas de violencia de género, una situación que pone en grave riesgo a mujeres de sectores vulnerables. Un fallo de la jueza en lo Contencioso Administrativo y Tributario  N° 6 de la Ciudad de Buenos Aires, Patricia López Vergara, ordenó al Gobierno de Horacio Rodríguez Larreta otorgarle una solución concreta de alojamiento definitivo, en resguardo de su derecho a la vivienda, a una mujer sobreviviente de violencia machista que vive con sus dos hijos y con su madre. Las dos mujeres están desempleadas y el único ingreso familiar es un subsidio de 1600 pesos en concepto de asignación universal por hijo. Además, se encuentran en inminente situación de calle. La decisión judicial respondió así a un pedido de amparo.

“El fallo tiene varios aciertos”, destacó a PáginaI12 la abogada Raquel Asensio, coordinadora de la Comisión sobre Temáticas de Género de la Defensoría General de la Nación, al analizar la sentencia. “Si bien el derecho a la vivienda digna corresponde a todos los ciudadanos, la falta de ese acceso tiene un impacto diferencial en distintos colectivos y grupos. Para una mujer que está en situación de violencia la falta de una vivienda, condiciona directamente la posibilidad de presentar una denuncia y salir de esa relación. En términos jurídicos se llama discriminación por resultados. ¿Qué significa? Las mismas deficiencias de la política para acceder a la vivienda, en la práctica no significan lo mismo para todas las personas”, apuntó Asensio. Además, indicó, la resolución judicial acompaña los compromisos internacionales que obligan al Estado a garantizar políticas públicas para que las mujeres puedan salir de situaciones de violencia: uno de los principales obstáculos que enfrentan son las condiciones socioeconómicas y en ese marco, el hecho de tener a cargo, exclusivamente, las tareas de cuidado de sus hijos. 

El problema es grave: 7 de cada 10 femicidios cometidos en el ámbito porteño ocurrieron en la vivienda que compartían la víctima y el agresor, de acuerdo con datos de 2015 de la Unidad Fiscal Especializada en violencia contra las mujeres y personas LGBT (UFEM).

El recurso de amparo al que hizo lugar la jueza López Vergara fue promovido por dos mujeres, madre e hija. La familia ya había recibido los diez meses de subsidio que otorga el Programa de Atención para Familias en situación de Calle del gobierno porteño, única ayuda que ofrece la Ciudad. “Como no ofrece otra alternativa para quienes se encuentran al borde del desalojo, las personas terminan recurriendo a la Justicia para encontrar una solución habitacional”, explicó a este diario la abogada Victoria Ricciardi, especializada en derecho a la vivienda para mujeres que sufren violencia. El fallo de la magistrada es parte del debate que existe en los tribunales en torno al derecho a la vivienda, y específicamente, alrededor de ese Programa (ver aparte). Del análisis de los litigios del fuero surge que entre el 25 y el 30 por ciento de las mujeres que  solicitan asistencia judicial en la Defensa Pública en materia habitacional son víctimas de violencia de género. 

“La sentencia es muy relevante, especialmente, a partir del análisis que hace sobre la repercusión que la violencia tiene en la vida de las  mujeres. Este litigio pone de manifiesto que para las mujeres de bajos recursos víctimas de violencia  el acceso a la vivienda o cómo enfrentar los gastos de vivienda es una dificultad”, señaló Ricciardi. 

La Ley 26485, de protección integral a mujeres que sufren violencia, contempla la necesidad de que se desarrollen políticas de asistencia a víctimas, que incluyen hasta líneas específicas de créditos para vivienda. 

En el fallo, la jueza López Vergara destacó que “la co-actora A. D. ha atravesado episodios de violencia por parte del padre de sus hijos, circunstancia que ha acentuado su estado de vulnerabilidad. Ello, especialmente si se tiene en cuenta que la victimización, entre otras, constituye una causa de vulnerabilidad conforme las 100 Reglas de Brasilia sobre Acceso a la Justicia de las Personas en Condición de Vulnerabilidad”. La mujer obtuvo cautelarmente la prohibición de acercamiento del progenitor de sus hijos y se encuentra a cargo de su crianza “sin redes socio familiares de contención que coadyuven a tal propósito”, subrayó la magistrada, en los  autos caratulados “P. L., S. D. d V. y Otros c/GCBA y Otros s/Amparo” (Expediente Nº A9351-2016/0).

“En este estado, no puede soslayarse que el propio gobierno de la Ciudad reconoció la situación de vulnerabilidad en que se halla la co-actora”, argumentó López Vergara. Mencionó, además, que del informe elaborado por profesionales del Ministerio de Hábitat y Desarrollo Humano se desprende que A. D. se separó del padre de sus hijos “por razones de violencia de género”, “se encuentra desempleada” y “los únicos ingresos que posee provienen del Programa AUH”. “En tales condiciones, se advierte que la actora sólo podrá superar su particular estado de vulnerabilidad en la medida en que pueda atravesar un proceso de autovalimiento que hoy solamente puede ser posible en tanto el Estado local le brinde las herramientas necesarias que le permitan alcanzar una vida autónoma y libre de violencia”, destacó al fundamentar su decisión.

Además, la jueza señaló  la importancia de que los magistrados “no corran la mirada frente a la especial coyuntura de violencia de género en tanto se erige en un obstáculo que dificulta el ingreso al mercado de trabajo de quienes son víctimas”.

El cuadro de la familia de A.D. es de extrema vulnerabilidad. La madre de A.D. tiene una enfermedad que afecta su andar y le imposibilita el desarrollo de tareas laborales; además, atraviesa un cuadro depresivo grave por el cual está bajo tratamiento psicológico y psiquiátrico. A.D. trabaja los fines de semana en el rubro gastronómico y gana 300 pesos por día. Madre e hija  contaron que se inscribieron en el portal de empleo de la Oficina de Intermediación Laboral y en el programa de Formación e Inclusión en el Trabajo del GCBA. Pero sus dificultades para acceder a internet les imposibilitan la búsqueda laboral. No reciben ningún tipo de ayuda del padre de los niños y retiran vestimenta y alimentos de la parroquia Santa María de Betania del barrio de Balvanera.

En los fundamentos de su fallo, la jueza también puso énfasis en los compromisos asumidos por el Estado argentino. “Basta recordar que la Convención Interamericana para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la mujer (conocida como) ‘Belém do Pará’ coloca como sujeto de especial protección a la mujer víctima de violencia de género”. Al mismo tiempo recordó que fue aprobada por la Ley 24.632, “circunstancia que da razón de la voluntad del Estado de afianzar la protección de los derechos humanos de las mujeres víctimas y de contribuir a su plena inclusión en la sociedad”.

Fuente. Página 12 - Por Mariana Carbajal

martes, 5 de septiembre de 2017

CORTE SUPREMA ¿ CONTRA LAS MUJERES?


Detrás de cada una de las 204 mujeres asesinadas en Colombia este año según Medicina Legal y de las 731 en el 2016 ‒la mitad de ellas a manos de sus excompañeros o esposos‒ no solo hay igual número de asesinos cometiendo el delito; detrás de la tasa nacional de violencia contra las mujeres ‒que es de 213 por cada 100.000 habitantes‒ no solo hay un gran número de abusadores: hay una sociedad, un Estado y unas organizaciones que supuestamente aplican justicia, pero que están apoyando a esos asesinos y agresores, por acción u omisión.

La denuncia está hecha y yo la retomo. Esta vez la acusada es la Corte Suprema de Justicia, que, con la sentencia 48047 de su Sala Penal,

Pone en jaque los derechos de las mujeres, que representan el 83 por ciento de las víctimas de violencia intrafamiliar en el país. A partir de este fallo, las agresiones del exesposo, excompañero o padre de hijos en común dejarán de ser delito en el marco de la violencia intrafamiliar, para convertirse en “lesiones personales” si el victimario y la víctima no conviven cotidiana y permanentemente bajo el mismo techo formando parte de una “unidad familiar”. Como quien dice: mujeres, sigan en la casa aguantando palo si quieren que a ustedes se les reconozcan una serie de derechos al momento de hacer justicia.


¿Eso qué implica? Que la mujer y la sociedad quedarán expuestas, entre otras cosas, a que se subvalore y subregistre la violencia intrafamiliar (VIF), epidemia de salud pública en Colombia; que precluyan muchos procesos de investigación por VIF y se suspendan órdenes de captura en curso (la sanción penal es menor por lesiones personales que por VIF); que no procedan medidas de aseguramiento por este delito y se exija denuncia (hoy se adelanta de manera oficiosa), y en cambio se le dé tratamiento de querellable, desistible y conciliable; que las mujeres no tendrán acceso al tratamiento integral en salud como víctimas de VIF y, en conclusión, que se pone en riesgo de feminicidio a miles de mujeres al negarles el acceso a mecanismos idóneos para acceder a protección y justicia.

Se retrocede 25 años en logros para combatir la violencia intrafamiliar, la violencia contra la mujer y el feminicidio. El fallo, además, pone en discusión el concepto de familia

Lo anterior lo explica claramente el comunicado de prensa elaborado por el Colectivo de Mujeres y organizaciones que esta semana citaron en Medellín al foro ‘Riesgos de la sentencia 48047: ¿violencia intrafamiliar o lesiones personales?’, organizado y apoyado por la Alcaldía de Medellín, la Gobernación, la Mesa Departamental de Erradicación de Violencias contra las Mujeres, el Consejo de Seguridad Pública para las Mujeres, la Corporación para la Vida Mujeres que Crean y otro grupo de organizaciones, entre ellas ONU Mujeres y Acnur.

Estas entidades emiten un SOS al país y al mundo: la sentencia redefine los criterios jurisprudenciales para la intervención del delito de violencia intrafamiliar, desconociendo otras sentencias de la misma Corte, de la Corte Constitucional, el mandato de nuestra Constitución y acuerdos internacionales firmados por Colombia.



Es decir, se retrocede 25 años en logros para combatir la violencia intrafamiliar, la violencia contra la mujer y el feminicidio. El fallo, además, pone en discusión el concepto de familia con la amplitud que es visto hoy porque confunden los conceptos de unidad doméstica y núcleo familiar, exigiendo para el primero de ellos la convivencia integrada al núcleo familiar.

En síntesis, los magistrados de la Corte están poniendo en jaque los derechos de las mujeres, lo que implica que todo el país se ponga en alerta porque esta epidemia de la violencia intrafamiliar y el feminicidio es lo peor que nos está pasando a todos los colombianos y la mayor fuente de dolor, tragedias, orfandad, violencia y miseria en nuestras almas y en nuestros cuerpos.

Le recuerdo a la Corte lo dicho por el representante de los Países Bajos en el Foro Urbano Mundial realizado en Medellín hace un par de años. Él dijo a todos los delegados: “Nada de lo que hagan y propongan es solución a los problemas de las ciudades y el campo mientras no se legisle a favor de la mujer y sus derechos”.

Quienes escribimos sobre esto estamos seguros de que no hay un asunto más trascendental si queremos justicia, equidad, paz y progreso. ¿Quién duda de esto? ¿Nuestras altas cortes?

Fuente:El Tiempo - Por Sonia Gomez Gomez 

martes, 29 de agosto de 2017

REPARACIÓN ECONÓMICA PARA HIJXS DE VÍCTIMAS DE FEMICIDIO

Título original: Debate en la Legislatura porteña

ARGENTINA



IMAGEN: CORBIS

El jueves, la Legislatura porteña tratará un proyecto de ley para asignar una reparación económica a los hijos/as de madres asesinadas. Se necesitan cuarenta votos para transformar en ley la iniciativa que prevé una ayuda económica hasta los 21 años. Las organizaciones estiman en 55 casos los que puedan acceder a la reparación.

Todo está dado para que el jueves próximo la Legislatura porteña apruebe la llamada “Ley Brisa”,de reparación económica para hijos e hijas de víctimas de femicidio de la Ciudad de Buenos Aires. La norma intenta compensar algo de todo el daño que provoca en estos chicos, adolescentes y jóvenes perder a su madre de forma violenta y en manos de su propio padre. Según datos de la Asociación Civil La Casa del Encuentro, impulsora de la iniciativa, desde 2009 en Argentina hubo 2384 femicidios y femicidios vinculados de mujeres y niñas,  mientras que 2919 hijas e hijos -el 63 por ciento de los cuales eran menores de edad al momento del crimen- quedaron sin madre.

El miércoles pasado la comisión de Presupuesto, Hacienda, Administración Financiera y Política Tributaria de la Legislatura porteña, aprobó el dictamen del proyecto 1172-f-2017: “Reparación económica para niñas, niños, adolescentes y jóvenes víctimas colaterales de homicidios agravados por el vínculo, (femicidios)” presentado por la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires a instancias de la asociación civil La Casa del Encuentro.

El proyecto ya tenía dictamen de la Comisión de Mujer, Infancia, Adolescencia y Juventud, y el jueves será tratado en la sesión, donde se espera su aprobación. Había sido presentado en público el 28 de junio en la Legislatura con el apoyo de representantes de todos los bloques partidarios, y del Ejecutivo porteño. Se lo llama Ley Brisa por el nombre de la hija menor de Daiana Barrionuevo, una joven asesinada por su ex pareja, Iván Adalberto Rodríguez, en 2014. Daiana tenía, además de Brisa, dos hijos varones. Todos quedaron al cuidado de su abuelo. Sin recursos, Osvaldo Barrionuevo tuvo que pedir hasta en los medios de comunicación vestimenta, útiles, juguetes, alimentos para esos chicos.


El proyecto promueve la creación de un régimen de reparación económica a niños, niñas, adolescentes y jóvenes menores de 21 años, cuyo “padre haya sido procesado o condenado como autor, coautor, instigador o cómplice de delito de homicidio agravado por el vínculo (femicidio)”.Establece también que los beneficiarios recibirán la prestación de parte de la Ciudad, mensualmente, con un valor equivalente a un haber jubilatorio. El proyecto original hablaba de un salario mínimo, vital y móvil pero para lograr el acuerdo, el PRO propuso adecuarlo al proyecto que ya tiene media sanción en el Congreso Nacional. La diferencia que se mantuvo es que en este caso se extiende la edad de los hijos/as que pueden acceder a la reparación hasta los 21 años, mientras que el de Nación habla de 18. 

“No existe ninguna causa de extinción de la percepción de la prestación, con excepción del sobreseimiento o absolución del progenitor procesado”, establece. En el artículo 8 se aclara que la ley contempla también los casos en que “el homicidio agravado por el vínculo o la condena hayan ocurrido con anterioridad a la sanción de la misma, en estos casos no se podrán percibir importes correspondientes al período transcurrido entre el homicidio agravado por el vínculo o la condena y la entrada en vigencia de esta norma”. Según Ada Rico, presidenta de La Casa del Encuentro, alcanzará y beneficiará a 55 menores de edad de la ciudad.

Entre los argumentos del dictamen se destaca el carácter de reparación de esta medida: “esta prestación económica no resulta ser un subsidio, una pensión o una ayuda, sino una reparación económica por parte del Estado, hasta que cumplan 21 años de edad y subsistirá en los casos en que se declare la capacidad restringida y/o incapacidad de los niños, niñas y adolescentes; lo que implica una respuesta por el daño causado, al no haber protegido a sus madres”. Y también se remarca la responsabilidad del Estado, que “deberá otorgar esta reparación, debido a que fue quien asumió los compromisos internacionales de protección hacia las mujeres, niñas, niños y adolescentes y en los casos de femicidio, dicha protección no fue cumplida”.

Por otro lado, en la reunión de la Comisión de Presupuesto, Hacienda, Administración Financiera y Política Tributaria del miércoles también se aprobó el expediente 1707-f-2015,  que otorga un inmueble vacante perteneciente al Gobierno de la Ciudad, a “título precario y gratuito”por el término de 20 años,a la misma organización.

Este expediente había sido presentado también por la Defensoría del Pueblo de la Ciudad en el año 2015 y fue aprobado en primera lectura el 3 de diciembre de ese año. El 13 de abril del 2016 se llevó a cabo una audiencia pública, y en junio de este año se consiguió un inmueble adecuado para que la asociación pueda desarrollar sus actividades en el barrio de Almagro. Este jueves, en la sesión, se tratará entonces la segunda lectura necesaria para la aprobación definitiva este tipo de leyes. Deberá contar con 40 votos.

 FUENTE: Página 12 - Por Sonia Santoro






martes, 22 de agosto de 2017

JUSTICIA, POR FIN! EL JUEZ PONE EN LIBERTAD A JUANA RIVAS

Juana Rivas, en libertad: "Me voy a mi casa con mis niños y vamos a seguir peleando"
El juez pone en libertad a Juana Rivas después de que se haya presentado este martes en los juzgados de Granada casi un mes después de incumplir la orden de devolver a sus dos hijos a su expareja que sigue vigente



JUANA RIVAS a su salida de los juzgados de Granada. [ foto EFE/ Pepe Torres]

Un juzgado de guardia de Granada ha decretado la libertad provisional para Juana Rivas, que se había entregado este lunes casi un mes después de incumplir la orden de devolver a sus dos hijos a su expareja, condenado en 2009 por un delito de lesiones en el ámbito doméstico. Juana Rivas sigue siendo sujeto de investigando por los supuestos delitos de sustracción o retención ilegal de menores y desobediencia a la autoridad judicial.

Según ha informado el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, tras una larga declaración, en la que la detenida sólo ha contestado a preguntas de su defensa, el juez ha considerado que la gravedad de la pena del presunto delito que haya podido cometer la madre no justifica la medida excepcional de prisión provisional, que ha solicitado la Fiscalía.

En declaraciones a los periodistas a su salida, Juana Rivas se ha felicitado de que en el juzgado se ha encontrado "un juez humano, un ser humano que me ha escuchado porque quería que escuchara lo que estaba pasando". Ha explicado que se va a casa con sus hijos, con los que ha pasado estos días en un entorno rural de la provincia granadina.





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GRANADA 22/08/2017 16:15 Actualizado: 22/08/2017 18:01 AGENCIAS
Un juzgado de guardia de Granada ha decretado la libertad provisional para Juana Rivas, que se había entregado este lunes casi un mes después de incumplir la orden de devolver a sus dos hijos a su expareja, condenado en 2009 por un delito de lesiones en el ámbito doméstico. Juana Rivas sigue siendo sujeto de investigando por los supuestos delitos de sustracción o retención ilegal de menores y desobediencia a la autoridad judicial.

Según ha informado el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, tras una larga declaración, en la que la detenida sólo ha contestado a preguntas de su defensa, el juez ha considerado que la gravedad de la pena del presunto delito que haya podido cometer la madre no justifica la medida excepcional de prisión provisional, que ha solicitado la Fiscalía.

En declaraciones a los periodistas a su salida, Juana Rivas se ha felicitado de que en el juzgado se ha encontrado "un juez humano, un ser humano que me ha escuchado porque quería que escuchara lo que estaba pasando". Ha explicado que se va a casa con sus hijos, con los que ha pasado estos días en un entorno rural de la provincia granadina.


La Fiscalía había pedido la prisión provisional, comunicada y sin fianza para esta mujer, que poco antes de las cuatro de la tarde salía de los juzgados granadinos. Además, la Fiscalía ha informado a Efe de que mañana se reunirá para decidir sobre la presentación, o no, del recurso de apelación que cabe contra el auto de libertad provisional de Rivas.

Esta mañana, Juana Rivas, vecina de Maracena (Granada), ha sido arrestada de acuerdo a la orden vigente de detención presentarse en los juzgados de Caleta en torno a las 11:00 horas de este martes. Posteriormente, se ha procedido a su presentación en sede judicial acordada por el Juzgado de Instrucción Número 2 de Granada. 

Según el alto tribunal, el juez ha considerado también para acordar la libertad provisional de Juana Rivas la no existencia de antecedentes penales de la madre, el arraigo social que no hace suponer riesgo de fuga y la circunstancia de estar litigando en la actualidad en otros juzgados.

Asimismo, el juez de guardia se ha inhibido a favor del Juzgado de Instrucción Número 2 de Granada, que seguirá con la investigación de unas actuaciones que ya inició por la vía penal por unos hechos que podrían ser constitutivos de delito.

En esta misma mañana, se ha conocido que la titular del Juzgado de Primera Instancia número 3 de Granada ha dictado una orden por la que retira el pasaporte a los hijos de Rivas y prohíbe que salgan del territorio Schengen, sin autorización del padre o sin autorización judicial.

El TSJA ha recordado en su comunicado que sigue vigente la entrega de los niños al padre como se ha acordado tanto por la vía civil como por la vía penal.


fuente: El público.Es



miércoles, 16 de agosto de 2017

SEXISMO,MACHISMO,MISOGINIA Y HOMOFOBIA. CÓCTEL EXPLOSIVO

La conformación de la humanidad por mujeres y hombres se ve obstaculizada por el sexismo que atraviesa al mundo contemporáneo y se expresa en políticas, formas de relación y  comportamiento, en actitudes y acciones entre las personas así como de las instituciones hacia las personas. Nuestra cultura es sexista en contenidos y grados en ocasiones sutiles e imperceptibles pero graves, y en otras es sexista de manera explícita, contundente e innegable.








 Las formas más relevantes de sexismo son el machismo, la misoginia y la homofobia. Y una característica común a todas ellas es que son la expresión de formas  acendradas de dominio masculino patriarcal. Veamos de qué se trata.








 El sexismo patriarcal se basa en el androcentrismo. La mentalidad androcéntrica permite considerar de manera valorativa y apoyar socialmente  que los hombres y lo masculino son superiores, mejores, más adecuados, más capaces y más útiles que las mujeres. Por ello es legítimo que tengan el monopolio del poder de dominio y de violencia. Así el androcentrismo se expresa en el machismo como magnificación de ciertas características de los hombres,  de su condición masculina, de la masculinidad y, en particular de la virilidad: abigarrada mezcla de agresión, fuerza dañina y depredadora, y dominación sexual. 






 El androcentrismo se entreteje y completa con la misoginia. Tras la sobrevaloración de los hombres y lo masculino se inferioriza y subvalora a las mujeres y a lo femenino. La dominación patriarcal pone en condiciones sociales de subordinación y a las mujeres, y las hace invisibles simbólica e imaginariamente: no obstante la presencia de las mujeres, no son vistas, o no son identificadas ni reconocidas algunas de sus características. 







La invisibilización de las mujeres  es producto de un fenómeno cultural masivo: la negación y la anulación de aquello que la cultura patriarcal no incluye como atributo de las mujeres o de lo femenino, a pesar de que ellas  lo posean y que los hechos negados ocurran. La subjetividad de cada persona está estructurada para ver y no mirar, para oír sin escuchar lo inaceptable, para presenciar y no entender, incluso para tomar los bienes de las mujeres, aprovecharse de sus acciones o beneficiarse de su dominio, y no registrar que así ha ocurrido.




 La misoginia se produce cuando se cree que la inferioridad de las mujeres en comparación con los hombres y por sí misma es natural, cuando de antemano se sostiene que las mujeres son impotentes por incapacidad propia y, de manera central, cuando se hostiliza, se agrede y se somete a las mujeres haciendo uso de la legitimidad patriarcal. La misoginia es certera cuando ni siquiera nos preguntamos si la dominación genérica a las mujeres es injusta, dañina y éticamente reprobable. La misoginia está presente cuando se piensa y se actúa como si fuese natural que se dañe, se margine, se maltrate y se promuevan acciones y formas de comportamiento hostiles, agresivas y machistas hacia las mujeres y sus obras y hacia lo femenino. 

La misoginia es política porque  sólo por ser mujer la persona es discriminada, inferiorizada, denigrada y abusada, porque es marginada, sometida, confiscada, excluida o incluida a priori,  y desde luego, porque por ser mujer,  está expuesta al daño y ha sido previamente incapacitada para hacerle frente. En síntesis, la misoginia es un recurso consensual de poder  que hace a las mujeres ser oprimidas antes de actuar o manifestarse, aún antes de existir, sólo por su condición genérica.

La opresión femenina reúne la  articulación entre machismo y misoginia, los cuales, al interactuar se potencian mutuamente.

 El sexismo se realiza también en la homofobia, cuando se considera que la heterosexualidad es natural, superior y positiva, y por antagonismo, se supone que la homosexualidad es inferior y es negativa. La homofobia concentra actitudes y acciones hostiles hacia las personas homosexuales. Y, como en las otras formas de sexismo, la violencia hacia la homosexualidad se considera legítima, incuestionable, justificada. 





El sexismo es uno de los pilares más sólidos de la cultura patriarcal y de nuestras mentalidades. Casi todas las personas en el mundo hemos sido educadas de manera sexista y además pensamos, sentimos y nos comportamos sexistamente sin  incomodarnos o sintiendo que es preciso hacerlo, que es un deber o que así ha sido siempre. Como si el sexismo fuese ineludible.  

Las mujeres actuamos con sexismo al subordinarnos de antemano a los hombres, cuando en lugar de apreciarlos o amarlos, los adoramos y, en lugar de admirarlos, los reverenciamos, cuando en vez de colaborar con ellos, les servimos. Somos sexistas cada vez que justificamos su dominio y les tememos como si fuesen seres extraordinarios o sobrenaturales, y cuando nos derrotamos y desvalorizamos frente a ellos.

Los hombres son machistas cuando se posicionan como seres superiores y magníficos, como los únicos humanos frente a las mujeres vitalmente deshumanizadas, y cuando sin conmoverse, usan a las mujeres, se apoyan en ellas y se apropian de su trabajo, su capacidad creadora y su imaginación. Son machistas los hombres cuando marginan, segregan, discriminan y cosifican, pero también cuando sobreprotegen a las mujeres, y lo son desde luego, cuando las hostilizan, maltratan, atemorizan, acosan y violentan. Es decir, cuando son misóginos aunque lo sean con buenos y galantes modales. El machismo de los hombres se extiende a su propio género, cuando actúan contra otros hombres para ejercer su dominio genérico sobre ellos y así empoderarse. 

Pero no creamos que la misoginia  sólo es masculina. La misoginia existe entre las mujeres cuando entre nosotras nos mandatamos para ocupar posiciones jerárquicas inferiores y para desempeñar papeles y funciones encajonadas como femeninas (de apoyo, de servicio, de voluntariado, invisibles, desvalorizadas, de sujeción a poderes) y lo hacemos con la argucia de que hacerlo, es un deber de género. 

 Hay misoginia en las relaciones entre las mujeres cuando nos descalificamos y enjuiciamos con la vara de medir de la sexualidad o de cualquier deber, como buenas o malas, y cuando calificamos a quienes no comprendemos como enfermas, inadecuadas, o locas. Somos misóginas cuando nos sometemos a dominio unas a otras y aprovechamos la opresión a la que estamos sometidas para usar, abusar, explotar, someter o excluir a otra mujer, y lo somos igualmente cuando usamos esos recursos para lograr el beneplácito de los hombres o de quienes detentan poderes.  La misoginia está presente entre nosotras al obtener valor de la desvalorización de otras mujeres y al adquirir poderes apoyadas en su discriminación, su sometimiento  o su eliminación. 

 Las mujeres  somos misóginas cuando anulamos, desconocemos, desvalorizamos, hostilizamos, descalificamos, agredimos, discriminamos, explotamos y dañamos a otras mujeres, y además, creemos ganar en la competencia dañina y que somos superiores a otras, y ni siquiera nos damos cuenta que todas somos inferiorizadas y que incrementamos la opresión de todas al ganar  entre nosotras poderío patriarcal. Pero la misoginia es extrema si es tumultuaria o se realiza en espacios totales donde no hay defensa posible para quien es victimizada. Y la misoginia alcanza su radicalidad, si las cuando las mujeres establecemos alianzas misóginas  con los hombres y creemos que son alianzas, cuando en realidad sólo son formas de servidumbre voluntaria.


Los hombres son machistas cuando se posicionan como seres superiores y magníficos, como los únicos humanos frente a las mujeres vitalmente deshumanizadas, y cuando sin conmoverse, usan a las mujeres, se apoyan en ellas y se apropian de su trabajo, su capacidad creadora y su imaginación. Son machistas los hombres cuando marginan, segregan, discriminan y cosifican, pero también cuando sobreprotegen a las mujeres, y lo son desde luego, cuando las hostilizan, maltratan, atemorizan, acosan y violentan. Es decir, cuando son misóginos aunque lo sean con buenos y galantes modales. 

El machismo de los hombres se extiende a su propio género, cuando actúan contra otros hombres para ejercer su dominio genérico sobre ellos y así empoderarse.  Pero no creamos que la misoginia  sólo es masculina. La misoginia existe entre las mujeres cuando entre nosotras nos mandatamos para ocupar posiciones jerárquicas inferiores y para desempeñar papeles y funciones encajonadas como femeninas (de apoyo, de servicio, de voluntariado, invisibles, desvalorizadas, de sujeción a poderes) y lo hacemos con la argucia de que hacerlo, es un deber de género. 

Hay misoginia en las relaciones entre las mujeres cuando nos descalificamos y enjuiciamos con la vara de medir de la sexualidad o de cualquier deber, como buenas o malas, y cuando calificamos a quienes no comprendemos como enfermas, inadecuadas, o locas. Somos misóginas cuando nos sometemos a dominio unas a otras y aprovechamos la opresión a la que estamos sometidas para usar, abusar, explotar, someter o excluir a otra mujer, y lo somos igualmente cuando usamos esos recursos para lograr el beneplácito de los hombres o de quienes detentan poderes.  La misoginia está presente entre nosotras al obtener valor de la desvalorización de otras mujeres y al adquirir poderes apoyadas en su discriminación, su sometimiento  o su eliminación. 




 Las mujeres  somos misóginas cuando anulamos, desconocemos, desvalorizamos, hostilizamos, descalificamos, agredimos, discriminamos, explotamos y dañamos a otras mujeres, y además, creemos ganar en la competencia dañina y que somos superiores a otras, y ni siquiera nos damos cuenta que todas somos inferiorizadas y que incrementamos la opresión de todas al ganar entre nosotras poderío patriarcal. Pero la misoginia es extrema si es tumultuaria o se realiza en espacios totales donde no hay defensa posible para quien es victimizada. Y la misoginia alcanza su radicalidad, si las cuando las mujeres establecemos alianzas misóginas  con los hombres y creemos que son alianzas, cuando en realidad sólo son formas de servidumbre voluntaria.

La homofobia encuentra su expresión clarísima cuando nos horroriza la homosexualidad y creemos que es enfermedad o perversión y por ello descalificamos, sometemos al ridículo y a la vergüenza a las personas, las discriminamos y las agredimos. Somos personas homófobas hasta cuando hacemos chistes inocentes y nos burlamos de manera estereotipada de las personas y de su condición. Somos sexistas homófobas o lesbófobas sobretodo, cuando nos erigimos en inquisidores sexuales y castigamos hostilizamos y dañamos a las personas por su homosexualidad. 
Pero nuestro sexismo alcanza su perfección si cada persona es sexista consigo misma: cuando es machista con los hombres,  y es misógina y lesbófoba consigo misma. 

Marcela Lagarde y de los Ríos 

Para descargar: 

http://www.cotidianomujer.org.uy/sitio/pdf/ElFeminismoenmiVida.pdf

Fuente: Mujeres del mediterráneo

jueves, 3 de agosto de 2017

VARONES VIOLENTOS JÓVENES, REHENES DE LA INOPERANCIA DEL ESTADO

TÍTULO ORIGINAL: SIN RED PARA TRATAR AL ADOLESCENTE

Faltan dispositivos para violencia machista en jóvenes.





La jueza de Menores María Dolores Aguirre Guarrochena archivó un caso de violencia de género adolescente por no encontrar un espacio que se dedique al abordaje de la problemática, donde pudiera incorporarse el varón no punible. "Llama poderosamente la atención que el Instituto Municipal de la Mujer (IMM) respondiera que el dispositivo con el que cuentan está dirigido a varones mayores de edad que ejercen o han ejercicio violencia, ya que el abordaje clínico requiere intervenciones psicológicas acordes a la estructura psíquica adulta", expresa el fallo. Para la magistrada, la problemática infantojuvenil -consecuente con una cultura social patriarcal- "conlleva un atravesamiento interdisciplinario" y no solo psicológico. Desde el IMM, Carolina Mozzi aseguró que tras el planteo de la jueza, el Instituto iniciará una capacitación a acompañantes de la Dirección de Justicia Penal Juvenil para el abordaje de la violencia machista en la adolescencia, en casos judicializados, ya que en otros ámbitos hay dispositivos activos. 

La denuncia de D. F. (se protege la identidad) fue presentada en febrero de 2016, cuando relató que B. entró a su casa, mientras ella estaba con su madre y su hermana, "la tomó de los pelos para sacarla y le pegó en la cara". Según manifestó la denunciante, el muchacho la había golpeado "tres o cuatro veces" antes de ese episodio, aunque no le dejó lesiones, como en la última oportunidad. Los golpes fueron constados por Medicina Forense del Tribunal y se indicó que "no pusieron en peligro su vida".

El problema no terminó en ese ataque, sino que la denunciante también indicó que en las redes sociales, su ex novio le dejó un mensaje: "Me dijo que me iba a matar", relató la jovencita. "Creo que hace todo esto por rencor. Capaz que no quería que lo deje", declaró.

En ese contexto, Aguirre Guarrochena expresó que "más allá de la tipificación del femicidio y del agravamiento de las lesiones leves a gravísimas, el Código Penal aún no contempla específicamente el delito de violencia de género, como tal; sino solo algunas de sus manifestaciones más evidentes. Algunas de las agresiones que se cometen en un contexto de violencia hacia las mujeres quedan tipificadas inexorablemente en tipos penales clásicos (lesiones leves, amenazas, etc.) que se repiten con una singular frecuencia (obligando a víctimas a radicar una serie de denuncias, con lo que ello significa). Incluso, otro tipo de agresiones que se cometen en esos contextos, ni siquiera son captados por un tipo penal (acoso, ejercicio de control, hostigamientos, descalificaciones)", lamentó. Y agregó: "En el caso de las personas menores de edad, esos delitos presentan la particularidad de su escasa significación penal, ya que estas personas son menores no punibles, de acuerdo a la normativa aplicable".

Ante ello, la magistrada ofició a los organismos públicos "encargados de las cuestiones de género (IMM) a fin de incorporar al joven a algún espacio que favorezca el abordaje de las cuestión". Allí le respondieron que los dispositivos existentes son para adultos. "Nada debería impedir que las personas menores de edad sean alcanzadas por las políticas públicas tendientes a desmantelar las condiciones que favorecen la perpetuación de la cultura patriarcal. Los aparentes obstáculos que justificarían excluirlos son solo eso".

Al mismo tiempo, advirtió que "por el contrario, la Convención de Belém do Pará propicia todo tipo de estrategias para prevenir la violencia contra la mujer; aspecto que no logra visualizarse en la contestación (del IMM), agravándose la cuestión por tratarse de organismos públicos".

Ante ello, la jueza vio "agotadas las posibilidades del Juzgado para brindar una respuesta efectiva"; y resolvió el archivo.

Ante la consulta de este diario, la directora del IMM, señaló: "Las herramientas que podemos tener, con recursos limitados, no nos permitieron dar la respuesta que hubiéramos esperado". Sin embargo, el reclamo de la magistrada sirvió para futuros casos. "En función de que nos inquietaba esta cuestión nos pusimos en contacto con la Dirección de Justicia Penal Juvenil y acordamos un acompañamiento y capacitación a profesionales que trabajan con los chicos en sistemas de libertad o en el Instituto de Rehabilitación al Adolescente".

Mozzi aclaró: "Esto es en cuanto a jóvenes judicializados, pero tenemos otros abordajes con juventudes, dentro de las escuelas y con el Ministerio de Educación en materia preventiva: desde el año pasado pasaron por ellos 1500 chicos y chicas de 70 escuelas".

Fuente: Página 12 - Rosario 12 - Por Lorena Panzerini

miércoles, 2 de agosto de 2017

¡PEDERASTA SUELTO EN BOSTON!

Título original: Uno de los curas depredadores de 'Spotlight', en libertad tras 12 años en prisión



El cardenal Law, acusado de encubrir a curas pederastas y protegido en el Vaticano. EFE

Era el prototipo de cura moderno. Guapo, carismático, con melena. Ayudaba a los drogadictos y defendía a los homosexuales. Nadie hubiera podido imaginar que Paul R. Shanley era uno de los depredadores de menores más terribles de la Iglesia católica. Su nombre fue uno de los primeros en ser descubiertos cuando The Boston Globe publicó una investigación que acabó implicando a centenares de sacerdotes en el escándalo Spotlight. Hace 12 años ingresó en prisión, culpable de varios delitos de pederastia. Este fin de semana, Shanley salió de prisión.

A lo largo de la década de los setenta y ochenta, Paul Shanley pudo abusar de más de medio centenar de menores. En 1974, se produjeron las primeras denuncias privadas. La respuesta de la Iglesia fue la de trasladarle de parroquia, donde continuó abusando de niños, ante la pasividad y el ominoso silencio de la jerarquía eclesiástica y, en especial, del entonces  cardenal de Boston, Bernard Law.

Paul Shanley ha recobrado su libertad. A sus 86 años, permanecerá otros diez en libertad condicional y no se le permitirá contacto alguno con niños y adolescentes. La decisión no ha llegado exenta de polémica. Los expertos que los examinaron concluyeron que continúa siendo un pedófilo activo, con interés en los menores, pero que por su edad la probabilidad de que pudiera reincidir era mínima.

La puesta en libertad de Shanley fue duramente criticada por la fiscal, Marian T. Ryan, quien consideró al ex sacerdote una persona "sexualmente peligrosa", a pesar de su edad.  Sin embargo, los expertos forenses concluyeron que el anciano cumplía los criterios legales y psicológicos de peligrosidad para este tipo de delincuentes, y propusieron su puesta en liberad.

Solo una vez que se comprobó judicialmente su culpabilidad –se llegó a pedir cadena perpetua–, la Iglesia lo expulsó del estado clerical. El ya ex sacerdote, que según los informes psicológicos, es un delincuente sexual de nivel 3 (el más propenso a reincidir), ha perdido el anonimato, ya que las leyes de Massachussets obligan a publicar su foto, su historial criminal y la dirección donde residirá, en la ciudad de Ware.

En un escueto comunicado, la portavoz del Departamento de Correcciones de Boston, Clara Savelli, informó que "Paul Shanley fue liberado del centro correccional Old Colony en Bridgewater, Massachusets, este 28 de julio de 2017, al expirar su sentencia".

Indignación de las víctimas

Las víctimas, por su parte, han mostrado su indignación por la salida de la cárcel del pederasta. Así, Robert Hoatson, cofundador y presidente de Road To Recovery, organización que ayuda a sobrevivientes de abuso sexual, calificó de "escandalosa" la liberación de Shanley. "Se trata de alguien que dejó un reino de terror en toda la zona de Boston".

Shanley fue uno de los pocos sacerdotes que se enfrentaron a cargos criminales por abuso infantil, siendo declarado culpable por el Tribunal Superior de Middlesex de dos cargos de violación de un niño y dos de agresión indecente contra otro menor de 14 años.

Un hombre acusó a Paul Shanley de abuso en continuadas ocasiones cuando era niño; el sacerdote lo sacaba insistentemente de sus clases dominicales de catecismo para cumplir con lo que llamaba deberes especiales.

A pesar de que la defensa de Shanley argumentó que se trataba de acusaciones falsas y que el denunciante se había inventado los sucesos cuando estalló el escándalo por pedofilia en la archidiócesis de Boston, en enero de 2002, el jurado acabó condenando al religioso a una pena de 12 a 15 años de cárcel, si bien la Fiscalía pedía prisión perpetua.

El caso Shanley fue la espoleta para una investigación del Boston Globe, que ganó el premio Pulitzer y que acabó sacando a la luz centenares de casos de abusos, lo que provocó la dimisión del cardenal de Boston, Bernard Law, quien acabó sus días protegido por la Santa Sede, que no concedió su extradición a Estados Unidos para ser investigado por su inacción ante los casos de pederastia, limitándose a trasladar a los sacerdotes de lugar, y ejemplificando la política de silencio y victimización de los abusados.

Una situación que, desde la llegada al Papado de Joseph Ratzinger, y posteriormente de Francisco, se ha modificando, apostando por la "tolerancia cero"... aunque queda mucho por hacer.

Fuente: El Diario.Es