jueves, 22 de junio de 2017

FORMACIÓN DE PROMOTORXS TERRITORIALES EN GÉNERO

Título original: Gils Carbó aprobó el Proyecto de Formación de Promotoras y Promotores Territoriales en Género


Prevé la capacitación de referentes  barriales y sociales de todo el país, quienes podrán acompañar a las mujeres y personas LGBTI que atraviesan situaciones de violencia y articular con las instituciones estatales, para la prevención y sanción de conductas delictivas. Las direcciones generales de Políticas de Género y de Acceso a la Justicia coordinarán la iniciativa, que también contará con la colaboración de la UFEM.


La procuradora general de la Nación, Alejandra Gils Carbó, aprobó hoy el Proyecto de Formación de Promotoras y Promotores Territoriales en Género, bajo el nombre “Red Territorial en Género” (RETEGER), que será coordinado por las direcciones generales de Políticas de Género y de Acceso a la Justicia y contará con la colaboración de la Unidad Fiscal Especializada en Violencia contra las Mujeres (UFEM).

De esta manera quedó formalizada la puesta en marcha de la iniciativa lanzada a nivel nacional el 15 de mayo de este año, con una jornada en la que participaron integrantes de las fiscalías federales de diversas jurisdicciones del país, miembros de la Dirección General de Acceso a la Justicia que cumplen funciones en las oficinas de ATAJO y referentes de organizaciones sociales. Además, el viernes 9 de este mes se llevó a cabo el primer encuentro de formación en la ciudad de Concepción del Uruguay, provincia de Entre Ríos, del que participaron más de treinta y cinco mujeres y varones provenientes de toda la provincia. Junto a la titular del Ministerio Público Fiscal estuvieron en esa ocasión Néstor García y Andrea Lescano, el papá y la mamá de Micaela, la adolescente víctima de femicidio.

El objetivo de RETEGER es transmitir herramientas teórico-prácticas a referentes sociales y barriales, para que puedan acompañar a las mujeres y las personas LGBTI que atraviesen situaciones de violencia, mediante la conformación de redes comunitarias en distintas localidades del país que faciliten la articulación con las instituciones estatales pertinentes. Además, el programa -propuesto por las direcciones generales de Políticas de Género y Acceso a la Justicia, a cargo de Romina Pzellinsky y Julián Axat, respectivamente- contempla la realización de actividades para prevenir, concientizar y visibilizar la violencia machista.



Para ello se diagramó un taller de formación en temáticas de género, que se dicta durante cuatro meses y está destinado a las promotoras y los promotores de cada localidad que se integran voluntariamente al proyecto y quienes podrán, a su vez, oficiar de replicadoras/es de la formación y así extender la red. A esos efectos, ya se han elaborado los cuadernillos con el contenido completo de la actividad.



El rol del Ministerio Público Fiscal

“Uno de los problemas que se ha identificado por parte de los organismos nacionales e internacionales especializados en la temática es la escasa atención que se otorga a este fenómeno criminal en los sistemas de justicia, que redunda en una deficiente atención y protección a las víctimas y en mayores niveles de impunidad de estos delitos”, advirtió Gils Carbó en la resolución. “Es por ello que en materia de violencia de género, el rol central del Ministerio Público Fiscal es organizar y ejecutar las estrategias de persecución penal, de modo de hacer eficiente la persecución y sanción de la criminalidad de género. La jerarquización de las líneas de acción para abordar estos hechos es, así, un paso ineludible para transformar el modo en que el sistema de justicia aborda estos casos”, explicó la jefa de los fiscales. Para eso brindará su colaboración la UFEM, que encabeza la fiscal federal Labozzetta.

“El carácter federal de este Ministerio Publico Fiscal, su presencia institucional en todo el territorio nacional y el interés que se ha generado a partir de la visibilización de la experiencia previa, imponen avanzar en un proceso de federalización del proyecto, que tiene como objetivo trabajar sobre la prevención de la violencia de género en zonas de alta vulnerabilidad social, en línea con las funciones del organismo de velar por los intereses generales de la sociedad y por el acceso amplio a la justicia de todas/os las/os habitantes”, añade el texto de la resolución.

La génesis del proyecto

El proyecto es producto de la experiencia previa desarrollada entre  junio de 2015 y diciembre de 2016 en el Barrio Carlos Mugica de la Villa 31 y 31 bis de Retiro, como iniciativa conjunta entre las mencionadas  áreas a cargo de Axat y Pzellinsky, en conjunto con el Programa de Género y Diversidad del Ministerio Público de la Defensa de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Actualmente está llevándose a cabo en la Villa 21-24 del barrio de Barracas.

Fuente: Fiscales.gob.ar

viernes, 16 de junio de 2017

PARA HIGUI LA LIBERTAD

El lunes pasado la Cámara de Apelaciones de San Martín le concedió a Higui la excarcelación extraordinaria. Eso significa que esperará en libertad el juicio oral. Estuvo casi ocho meses presa por matar a su agresor, por intentar defenderse de una violación, pero fundamentalmente por ser mujer, pobre y lesbiana. El reclamo por su liberación movilizó en todo el país a organizaciones de mujeres y de lesbianas. Los argumentos de su abogada, Raquel Hermida Leyenda, y el dictamen marcan un hito, ya que ponen sobre la mesa el concepto de violación correctiva, un método de tortura que pretende modificar la orientación sexual de las lesbianas, una figura que hoy no está contemplada en el Código Penal. ¿Cómo sigue el futuro de Higui y también el de todo un movimiento articulado en pos de su liberación y, a partir de ahora, de su absolución?


Atrás quedaron el grito seco “De Jesús” y el clic clic de las esposas. Las noches del Destacamento de San Martín, en las que apenas podía estirar las piernas. Las tardes en el penal de Magdalena, esperando la llegada de martes y jueves, los días de fútbol en la cárcel de mujeres. Hace cuatro días que Higui puede caminar libre.


La Cámara de Apelaciones de San Martín le concedió la excarcelación extraordinaria el lunes al mediodía, a partir de los fundamentos presentados por la abogada defensora Raquel Hermida Leyenda. Antes de que se conociera el dictamen de la Cámara, Higui respondió preguntas de los jueces Carlos Julio Hermelo, Patricia Toscano y Javier Agustín Mariani.


Hasta entonces había dos posibilidades en juego: el pedido de prisión domiciliaria (a través del Juzgado de Garantías 6) y el pedido de excarcelación extraordinaria (libertad en espera del debate oral). La balanza se inclinó por la libertad de Higui.

Lesbianas, feministas, movimientos sociales, partidos políticos se movilizaron durante meses con consignas como “Higui presa por lesbiana, organizadas te vamos a sacar”, “Higui presa política del patriarcado”, “Higui mujer presa por defenderse de una violación”.

Por primera vez en la historia argentina, los disciplinamientos y abusos correctivos que padecen las lesbianas se suman a los reclamos de las organizaciones feministas. La noción de “violación correctiva” surgió hace más de una década, de las colectivas lésbicas y organismos de derechos humanos de Sudáfrica, para referirse a las violaciones que sufren las lesbianas para “curarles” la orientación sexual. Una forma de tortura para “sacarles el lesbianismo”. Y esos fundamentos los incluyó la abogada Raquel Hermida Leyenda en la defensa de Higui. El propósito de su defensa, junto con la absolución de Higui, es sentar jurisprudencia sobre la legítima defensa en casos de violaciones correctivas. La defensa de Higui fue la primera de este tipo en los tribunales argentinos.

En todo el país hubo movilizaciones y partidos de fútbol de mujeres y lesbianas por la libertad de Higui. El reclamo estuvo presente en las marchas del 8 de marzo y del 3 de junio en muchas ciudades. El documento Ni Una Menos incluyó, entre otras consignas, “El odio hacia las lesbianas mata”. También “Somos mujeres, somos lesbianas, travestis, trans y bisexuales. No hay una sola forma de ser llamada en femenino. La heterosexualidad obligatoria también es violencia”. Otras pedían por cese de discriminación laboral, cese de trabajos precarios y paridad para las lesbianas en los empleos estatales.



Pero la gran consigna de 2017, trabajada a partir del caso ocurrido en el barrio Mariló de Bella Vista, quedó redactada finalmente así: “Exigimos la liberación de Higui, atacada por lesbiana. Presa por defenderse de sus violadores. Presa política del patriarcado. 


Todas las violaciones se pretenden correctivas, pero sobre los cuerpos de las lesbianas son doblemente disciplinadoras. No vamos a tolerar más violaciones correctivas a nuestros derechos y nuestros deseos”.

En total son seis las menciones a las lesbianas en el documento del colectivo Ni Una Menos, que leyó en Plaza de Mayo la periodista Liliana Daunes. La enorme bandera verde “Libertad a Higui, atacada por lesbiana, presa por defenderse” encabezó la columna de mujeres y llegó a flanquear la Pirámide de Mayo. El canto “Para la Higui la libertad” se mezcló con la letra del poema “Torta”, de Clodet García, “aunque parezca que no soy, soy torta. Aunque parezca que soy, torta”. La Pirámide entre azul y lila, rostros pintados con témpera violeta, bigotes queer. La Pirámide de la ronda de las Madres. Y estas tortas empoderadas, en marea de cuerpos y voces, que también marcharon días antes contra la concesión del 2x1 a los genocidas del Plan Cóndor.

Entretanto, pocas horas antes de la libertad, ardían las redes sociales. Los hashtags #LibertadAHigui e #HiguiLibre se convirtieron rápidamente en tendencia. #HiguiLibre se mantuvo durante horas en el puesto número uno para Argentina. El arquero colombiano René Higuita ya le había enviado su solidaridad por twitter a la guardavalla argentina. A Higui le pusieron ese sobrenombre porque ensayó mucho la atajada escorpión, al estilo del ídolo colombiano. El apellido Higuita disparó el tuitazo a los medios internacionales. BBC Mundo, El País de España y Telesur estuvieron atentos al pedido de excarcelación extraordinaria.

Ahora comienza una nueva lucha: conseguir la absolución de Higui. Se defendió de un intento de violación correctiva. Si no se defendía, la iban a asesinar a golpes. Entonces, se trata un caso de legítima defensa. Por eso le corresponde la absolución.

Se viene una etapa de ajustes y reconfiguraciones políticas. Porque el caso Higui es político. Y lo es de muchas maneras. Desde la consigna más elemental del feminismo, “Lo personal es político”, hasta la intervención de partidos políticos, instituciones de la comunidad lgbtiq, feminismos y no-feminismos asamblearios y movimientos sociales sin (o con muy endeble) perspectiva de géneros. Higui en libertad analizará panoramas y hará elecciones. Tomará muchas decisiones, que dependen también del margen que le da la sentencia que le concedió la libertad en espera de la etapa del debate. No es fácil hacerlo. Juegan los miedos, las simpatías personales. Son muchos y diversos los movimientos políticos que la apoyan y las posiciones pueden diferir diametralmente. Higui se considera mujer lesbiana. Y no es lo mismo poner el acento en un término que en el otro. Pero una cosa es la movilización junto con las consignas, y otra cosa distinta, el expediente judicial. “Te voy a hacer sentir mujer, forra, lesbiana” -la frase que le gritaron a Higui antes de atacarla por la espalda- es la garantía de que a continuación llega la violación correctiva. Un agresor encima arrancando el pantalón y el bóxer, y un grupo de amigos moliendo a patadas a una lesbiana, son la confirmación de la violación correctiva y quizá también la muerte. El riesgo de cambiar la perspectiva “lesbiana” por una perspectiva genérica “mujer” es del orden de la coherencia.

Una vez más sonará en las calles la consigna “Organizadas ya te vamos a sacar”. Pero los tribunales no reciben consignas en los escritos sino fundamentos de hecho y de derecho.

La vida después

Mientras tanto, en algún rincón del país que no puede mencionarse, Higui aprende nuevamente el significado de la palabra libertad. Fueron ocho meses de contar baldosas dentro de un pabellón, de manualidades con botellas de plástico y de coser muñecos de peluche. De leer la Biblia. Son las cinco de la madrugada y el noticiero de la radio está hablando de ella.

Higui no puede creerlo. “Parece que estoy soñando”, es la frase que más pronunció en estos cuatro días, luego de haber recuperado la libertad. Está agradecida con las personas que la visitaron en la cárcel de Magdalena y en el Destacamento de Mujeres de Villa Maipú.

La libertad nunca podrá volver a ser lo que fue, para Higui. Ahora la libertad está velada por el miedo, miedo a toparse con varones, miedo a tomar decisiones, miedo por estar lejos de casa. Algunos amigos del hombre que mató, amenazan con vengarse. Para ellos una violación correctiva es algo “natural”, que puede pasar, por qué no. Una lesbiana debería callarse la boca. O morir.

Los sueños de Higui están hechos de guantes para atajar y herramientas de jardinería. Pero estos son días para pensar y ubicarse en su nueva situación. Tiene amigas y familiares que la ayudan a hacer más llevaderas las horas, hasta que el almanaque marque la fecha del debate oral.

Higui sigue soltera, hace tiempo que no tiene compañera. El puesto de arquera siempre es solitario, pero puede que ya no le quede tan cómoda esa posición en la cancha. Ahora hay un colectivo de lesbianas que corre a abrazarla.

Libérese
Noche helada en la Unidad 51 del Servicio Penitenciario Bonaerense. Llega el fax al penal. “Libérese a Eva Analía De Jesús”. Y otra vez el grito seco. Le ordenan juntar sus pertenencias. “Firme acá”. La letra chiquita y prolija. Del otro lado la esperaba un grupo de amigas. Es pasada la medianoche del martes 13 de junio.

Recién a las 23 se confirma el egreso del penal. Higui ya está lista para salir. Faltan algunos detalles de papeles. Van y vienen mensajes de guasap, inbox, messenger, confirmando la libertad de Higui. Pero la realidad efectiva la cantó el viejo y borroso fax: “Libérese”.

Atrás quedaron ocho meses de suplicio. Las patadas, el pantalón arrancado, las requisas, los viajes esposada.

La peor pesadilla de Higui, Eva Analía De Jesús (43 recién cumplidos), comenzó el 16 de octubre pasado en el barrio Lomas de Mariló, a metros del campo de golf de Bella Vista. Higui trataba de no volver a ese barrio donde le hacían la vida imposible por lesbiana. Era una regla que se había puesto para no tener problemas. Pero extrañaba a los sobrinos y quiso pasar a verlos. Se quedó un rato más y pasó por la casa de unos amigos. Le habían dicho que Cristian, uno de los varones del barrio que la molestaban, no andaba más por ahí. Pero se lo encontró en aquella casa. Higui se quedó un rato conversando, de compromiso.

Al retirarse, Cristian y otros dos hombres la siguieron a lo largo del pasillo. Y la frase que suena como un despertador en la conciencia de miles de lesbianas que no habían pensado todavía en su propia situación: “Te voy a hacer sentir mujer, forra, lesbiana”, le gritó el agresor. Higui se paralizó. Cristian la tira al piso y le pega patadas, no le da oportunidad de salir corriendo. Ella siente que no es el único hombre que le está tirando patadas por todo el cuerpo. Medio atontada por los golpes advierte que entre varios le rompen el pantalón para violarla. Como puede, Higui saca un cuchillo que lleva en el corpiño y se lo clava en el pecho. Defensa propia, ¿ alguna duda?



Fuente: Pagina 12 - Por Adriana Carrasco

domingo, 11 de junio de 2017

NO SON EXCESOS, NO SON ERRORES

En Argentina para presentar su libro Pax Neoliberalia -Editorial Madreselva- en el que recoge trabajos que analizan las relaciones y jerarquías sexo-genéricas en territorios distantes como Turquía y América latina, la filósofa feminista Jules Falquet habla de la violencia contra las mujeres como una forma de la tortura organizada por las guerras de baja intensidad a la vez que cruza radicalmente las cuestiones de género, de raza y de clase. Sin dudar, insiste en que mientras exista el capitalismo la violencia machista seguirá coartando vidas y mientras manifiesta su curiosidad por el movimiento Ni Una Menos alerta sobre las formas liberales del feminismo que en Europa se utilizan para cerrar la puerta a las poblaciones migrantes.



Constanza Niscolovos




La violencia doméstica no es solo un tema privado. Es público. Pero, además, tiene métodos y síntomas similares a los de la tortura. Y está dirigida, principalmente, a mujeres trabajadoras que son esenciales para las ganancias capitalistas. “Mientras no paremos el capitalismo y el neoliberalismo no va a parar la violencia porque van de la mano”, remarca la filósofa feminista Jules Falquet. 











Ella vino a la Argentina a presentar su libro Paxneoliberalia, perspectivas feministas sobre (la reorganización de) la violencia contra las mujeres, de Editorial Madreselva, en donde cuenta experiencias personales y trabajos académicos en El Salvador, México, Turquía, Francia, Alemania, entre otros países. Con una mirada global que va desde el uso del feminismo para cerrarle las fronteras a lxs migrantes hasta la admiración por el feminismo autónomo en tierra centroamericana, Falquet hace un aporte esencial para ligar las cuestiones de clase y raza a la pelea mundial contra la violencia hacia las mujeres.

“El feminismo está siendo utilizado por los gobiernos de derecha muy descaradamente para limitar la migración y para agredir a los hombres y las mujeres migrantes y eso va en contra de las luchas de las mujeres”, advierte Falquet que hoy se va a presentar en el Centro de Formación Profesional Número 24, de Morón 2538 (esquina Artigas) del Bajo Flores porteño, entre múltiples actividades que va a realizar durante quince días en Argentina invitada por la Editorial Madreselva.

Falquet se define como lesbiana y feminista. Y, fundamentalmente, como alguien que intenta combatir el racismo y el capitalismo. Vive en París. Pero sus pies conocen de la selva lacandona en México (donde participó de tribunales zapatistas) y del suelo tropical de Brasil de donde emergió el Movimiento Sin Tierra o El Salvador. Es Doctora en Sociología graduada en el Instituto de Altos Estudios sobre América Latina de la Universidad de la Sorbona y del Instituto de Estudios Políticos de Paris. La combinación entre teoría y tierra es imprescindible para hilvanar una mirada global no complaciente con fenómenos mundiales y locales.

Lo personal es político. Y ella descree de la lavada de cara de gobiernos de derecha en lo económico que, a cambio de explotación laboral o salarial, son capaces de ceder a políticas de diversidad sexual o matrimonio igualitario. Tampoco en lo personal cree en el matrimonio, ni fuera ni dentro de la ley, porque considera que la exclusividad provoca violencia. “No me gusta la dependencia exclusiva y que la felicidad de la otra persona dependa de tu relación con ella y de resolver todas sus expectativas sexuales y espirituales. No me gusta que me pidan eso ni pedirlo. Sí se puede ser muy fiel, pero la fidelidad no es lo mismo que la exclusividad. Vos puedes ser fiel a una idea, pero eso no significa que tengas una sola idea”, apunta.  



La violencia doméstica no es solo un tema privado. Es público. Pero, además, tiene métodos y síntomas similares a los de la tortura. Y está dirigida, principalmente, a mujeres trabajadoras que son esenciales para las ganancias capitalistas. “Mientras no paremos el capitalismo y el neoliberalismo no va a parar la violencia porque van de la mano”, remarca la filósofa feminista Jules Falquet. Ella vino a la Argentina a presentar su libro Paxneoliberalia, perspectivas feministas sobre (la reorganización de) la violencia contra las mujeres, de Editorial Madreselva, en donde cuenta experiencias personales y trabajos académicos en El Salvador, México, Turquía, Francia, Alemania, entre otros países. Con una mirada global que va desde el uso del feminismo para cerrarle las fronteras a lxs migrantes hasta la admiración por el feminismo autónomo en tierra centroamericana, Falquet hace un aporte esencial para ligar las cuestiones de clase y raza a la pelea mundial contra la violencia hacia las mujeres.


Entrevista


¿Por qué considerás que la violencia hacia las mujeres constituye una guerra de baja intensidad?

–Hay una guerra no declarada, no oficial, medio invisible y, al no ser declarada, no respeta las reglas mínimas de la guerra. Todo está permitido. Es interesante ver cómo se aplica, especialmente, a partir del 11 de septiembre del 2001 esta nueva forma de guerra que se libera de cualquier tipo de regulación clásica y de derechos humanos y ataca a civiles.

¿Qué opinas del fenómeno Ni Una Menos que nace en la Argentina?

–Me parece súper importante como el feminismo se reorganizó contra la violencia y el efecto continental. Pero quiero averiguar más durante mi visita a la Argentina par poder dar una opinión.

Durante las marchas y los Encuentros de Mujeres se producen asesinatos de mujeres en esas mismas fechas. ¿Qué implica esta lucha contra la violencia con la violencia enrostrada durante las protestas?

–Es triste y, en parte, desmoralizante ver que sigue la violencia. Pero sería un milagro que una marcha pudiera poner fin a un sistema que tiene una raíz de explotación del trabajo asalariado, productivo, sexual de las mujeres. Es lógico que la violencia siga. Y probablemente puede tener un efecto intencional que los medios saquen eso para intentar desmoralizar a las mujeres.

¿Estás de acuerdo con las teorías de Silvia Federici sobre la vuelta de la quema de brujas?

–Silvia Federici es muy interesante. La conocí cuando vino a presentar la traducción en francés de su libro y tenemos miradas parecidas aunque tengan un origen distinto. La reorganización de la violencia que toma la violencia contra las mujeres como su eje central es fundamental para la acumulación capitalista. Mientras no paremos el capitalismo y el neoliberalismo no va a parar porque van de la mano. 

¿Crees que la vulnerabilidad económica permite la vulnerabilidad a la violencia?

–No comparto el concepto de vulnerabilidad. Es como si dijéramos que el proletariado es vulnerable. Es un término psicologizante, desempoderante y victimizante que no nos sirve mucho. Las mujeres son explotadas, no son vulnerables. En la perspectiva del feminismo materialista francófono las mujeres son explotadas y apropiadas. Si solo fuéramos explotadas sería un lujo. Pero ni siquiera nos pertenecemos para vender nuestra fuerza de trabajo. Le pertenecemos al Estado, al padre y al marido: a los hombres. Las mujeres somos apropiadas y explotadas a través de la violencia y eso permite que haya violencia. Es un círculo vicioso.  Se dice que en Ciudad Juárez las mujeres son vulnerables y en realidad tienen una capacidad para el trabajo increíble, tienen mucha fuerza física para resistir los turnos de trabajo, están colocadas en una posición en donde es difícil que se defienden. Es distinto ser vulnerabilizada que ser vulnerable. Tienen la voluntad de defenderse pero les atan las manos.

¿Cómo enlazás la reorganización liberal con el recrudecimiento de la violencia hacia las mujeres?

 –Es muy difícil medir la violencia. Hay un recrudecimiento de las desigualdades sociales de clase y raza. El uno por ciento de la población mundial es más rica y tiene más propiedades que el 99 por ciento de la población. Es un capitalismo racista y sexista heteropatriarcal. Eso se da a través de una coerción brutal. El primer libro que escribí se llama Por las buenas o por las malas, las mujeres en la globalización, publicado en Colombia en castellano, en el comienzo de la aplicación de las políticas neoliberales más brutales, en los noventa y muestra cómo se intentó hacer participar a las mujeres en un capitalismo humano a través de microcréditos. Por eso fue muy importante el componente autónomo del feminismo continental.

 ¿El feminismo autónomo no se dejó utilizar por el capitalismo?

 –No fueron un brazo del Estado ni de organismos internacionales. Las feministas y lesbianas latinoamericanas empezaron a cuestionar, desde el sexto encuentro feminista en El Salvador, antes de la Cumbre de Beijing, en China, a las organizaciones no gubernamentales dirigidas por la ONU y la agencia de cooperación de Estados Unidos, que ha promovido esterilización forzada de mujeres afro e indígena. Esa reflexión fue muy novedosa.

 ¿Qué opinás de la pelea de la iglesia católica y evangélica contra lo que llama la “ideología de género”?

 –Es complejo. Yo estoy opuesta al pensamiento de género porque para mí es un debilitamiento del pensamiento feminista más radical. Yo me apego a una corriente de las relaciones estructurales de sexo. En cambio la perspectiva de género parte de la idea que hay una diferencia biológica que es el sexo y ahí la sociedad hizo una diferencia. Para mí eso es errado. No es por la vagina o el pene. Pero, obviamente, frente a otras concepciones retrógradas la vaina del género es un avance. La Iglesia católica muy claramente tiene un componente reaccionario con Juan Pablo II y Francisco porque están viendo que las mujeres estamos a punto de escapárseles. Y yo creo que un asunto esencial es que no quieren que se les escape el control del propio cuerpo a nivel de sexualidad y de la capacidad procreativa. Como saben que de todas formas la gente no va a poder cambiar el capitalismo y la gente va a estar jodida les avientan algo con que entretenerse. Por lo menos en Francia nos pusieron el matrimonio igualitario porque el gobierno socialista aplicó medidas económicas de derecha y no se diferenció en nada -ni en la política económica ni en la política exterior de la derecha- y en lo único que se podía diferenciar era en la cuestión moral.

¿Es una lavada de cara del capitalismo? ¿Es el efecto pink washing?

 –Son medidas que no cuestan como un aumento del salario. Dicen “se pueden casar” y no cuesta nada. En Francia, de todos modos, les salió el tiro por la culata porque hubo un gran revuelo y la derecha supo agarrarse de eso para repensarse.

 ¿Qué significa Ciudad Juárez en la lectura de la violencia hacia las mujeres en Latinoamérica?

 –A mí no me gusta decir que son crímenes misóginos porque la explicación de la misoginia es una explicación culturalista, no es una explicación material. Siempre son los otros los que son misóginos: son los negros, árabes, mexicanos, migrantes. Las clases populares. La misoginia es una forma de decir “son los otros” y de poner el foco en las cuestiones de sexo cuando para mí hay relaciones internacionales, relaciones sociales de clase y relaciones de raza. Las tres están co-construidas. Las mujeres que están matando son mujeres de clase y raza desprevilegiadas. Es muy importante para entender por qué las matan.

 ¿Por qué las matan?

 –Cada uno que mata a una mujer no tiene todo el esquema en la cabeza. Pero es muy significativo que maten y dejen asesinar a trabajadoras.

 ¿Hay un ataque a las trabajadoras?

 –Hay un ataque a los trabajadores. Los trabajadores más importantes, hoy en día, son mujeres porque están permitiendo unas ganancias muchos mayores que los varones. Las zonas francas donde hay maquiladoras, que es un dispositivo muy importante neoliberal, emplean mayoritariamente mujeres jóvenes. Están muy calificadas porque en la sociabilidad que han recibido como mujeres tienen calma, docilidad, la paciencia (aunque esa calificación no es reconocida y por eso no se tiene que pagar) pero permite muchas ganancias. También sobre las trabajadoras del sexo o del entretenimiento dicen también que no son calificadas pero han sido sociabilizadas para que sean seductoras, sepan agradarle a los hombres y eso también permite ganancias increíbles. Hay que reflexionar sobre eso para ver que sobre la mano de obra que permite más beneficios es la que más está siendo atacada para que no vea su valor o para que no tenga tiempo y energía para luchar porque están en la emergencia de no morir.

 Vos tomás como un emblema el caso de Dominique Strauss Kahn, ex director del FMI, que violó a una empleada doméstica de un hotel en Nueva York. ¿Por qué es un caso tan simbólico?

 –Los hombres crean la situación para poder ejercer violencia y ejerciendo violencia crean las condiciones para poder explotar. El mexicano, lejano, moreno, analfabeto, como lo ven desde Estados Unidos o Europa, no es el que ejerce más violencia sino un hombre blanco, educado y titular del FMI. No es la misoginia, sino algo más complejo político y económico. Siempre se ven a las pobres mujeres racializadas. Pero se me hace importante visibilizar dialécticamente la gente que está del lado privilegiado que son los hombres blancos burgueses. Siempre parece que son los jóvenes de bandas de Tijuana, narcos, pero el que manda más está en Francia y en el FMI.

 También hacés foco en las denuncias sobre abusos masivos en Colonia, Alemania, durante un 31 de enero, hace dos años, por parte de migrantes hacia mujeres alemanas, en una estación de transporte público como algo que estuvo armado.

–Las supuestas agresiones fueron mucho menores de lo que dijeron y, sobre todo, hubo robos. El circo que armaron estaba basado en mentiras mediáticas. Los medios de comunicación son soportes para vender publicidad y están en manos de los vendedores de armas. En Alemania la policía se metió mucho en la narración de esos acontecimientos. Los hechos de violencia sexual fueron muchísimo menores de lo que se manejó y hay una violencia ejercida por hombres alemanes mucho mayor de la que nunca se habla. El feminismo está siendo utilizado por los gobiernos de derecha, muy descaradamente, para limitar la migración y para agredir a los hombres y las mujeres migrantes y eso va en contra de las luchas de mujeres feministas y lesbianas. Es muy curioso y muy triste ver como el gobierno y la derecha y hasta la izquierda (que se ha vuelto de derecha) logran manipular y transformar las cosas y atacar a las y los migrantes a través de proclamas supuestamente feministas. 

Fuente: Página 12 - Soy - Por Luciana Peker

martes, 6 de junio de 2017

FEMICIDA ENMASCARADO EN "BIENESTAR" ECONÓMICO

TÍTULO ORIGINAL: Farré fue declarado culpable por homicidioo agravado y femicidio

El abogado Jorge Sandro ratificó que rige el fallo de prisión perpetua tras el veredicto emitido en forma unánime por el jurado, que encontró a Farré culpable de homicidio agravado por el vínculo matrimonial y por tratarse de un femicidio.



Durante su último alegato, Farré sostuvo, a través de una carta dirigida a sus hijos que no podía "explicar ni justificar lo que pasó". La defensa, por su parte, mantuvo la estrategia de pedir la inimputabilidad del acusado con el argumento de que estaba psicológicamente "enfermo" al momento del crimen, o que atenuaran la condena por haberse tratado de un acto en estado de "emoción violenta".


Las dos fiscales que intervinieron en el juicio -que celebraron la decisión del jurado- y los representantes de la querella coincidieron en que Farré era consciente de lo que hacía. "Durante el juicio se probó que la relación se daba en el marco de violencia de género, donde había violencia física, psicológica, verbal y económica", aseguró la fiscal Carolina Carballido Calatayud. "Fue un femicidio de manual y a sangre fría", agregó.

"El juicio transcurrió según nuestras expectativas", dijo a Página/12 el abogado querellante, Jorge Alberto Sandro. "Las pruebas y los testimonios que presentamos fueron convincentes y contundentes, mientras que las respuestas de la defensa no contestaron eficazmente: las explicaciones fueron insatisfactorias y no tenían respaldo", añadió el abogado.


Fuente: Página 12 


Nuestra mirada: Un femicidio más que ocurre en Argentina, con aristas diferentes que se entrecruzan, enlazan, decontruyen y construyen:  clase social , género y poder permitieron ser interrelacionadas y en el imaginario social, fueron y surgieron situaciones concretas de existencia: ocurre en todas las clases sociales. Las diferencias, las formas de llevar adelante este delito configuran contextos , pretextos y prejuicios diferentes, pero el fin es el mismo: una mujer muerta en manos de un varón en el que se cree dueño del cuerpo y de la vida de una mujer. El patriarcado comienza a resentirse. Igualmente o respeto, está tan arraigado y configura fantasmas, máscaras y laberintos, propio de transformarse según las circunstancias. NO LE TENEMOS MIEDO. 

LA VIOLENCIA SEXUAL ES UN CRIMEN PARA TODA LA COMUNIDAD

 Logró que la violencia contra las mujeres se declarara crimen de guerra por primera vez en la historia, en los juicios de la ex Yugoslavia y Ruanda. Es una de las mujeres que más sabe en el mundo sobre violencia sexual y crímenes de género. Esta célebre jurista, nacida en Estados Unidos en 1954, participa en el acto “Justicia para las mujeres víctimas de violencia sexual en el conflicto armado de Colombia”, organizado por Atelier ONGD en Valencia. AmecoPress ha podido hablar con ella.





Lleva toda la vida luchando contra la violencia sexual y en concreto contra aquella que se produce en el conflicto armado. ¿En qué situación estamos?






Es cierto que el Derecho Penal está tomando en cuenta más las agresiones sexuales, pero tenemos que avanzar mucho todavía. Hay evidencias de violencia sexual en muchos países que están en guerra, pero también en escenarios donde no hay un conflicto, los crímenes contra los derechos humanos no solo se dan en el marco de una guerra. Y eso todavía no se comprende bien.

¿Qué motivación tienen estas agresiones? ¿Qué busca, qué quiere comunicar quien la ejerce?

Es una agresión personal, pero también es una agresión a toda la comunidad. Producen humillación, vejación, miedo, para demostrar la fuerza, para someter a las víctimas…pero también a todos los que las rodean. Se usan como acciones ejemplarizantes, como muchos otros actos para destruir al enemigo, son una táctica. Son, repito, una agresión a toda la comunidad.

La legislación, los Tribunales, las sentencias ¿hacen evidente este tipo de violencia o sigue quedando oculta en el contexto de la guerra?

Estas agresiones contra los derechos humanos pueden perseguirse como crímenes de guerra si tienen relación con un conflicto armado, como crímenes de lesa humanidad si se dan en un ataque contra la población civil sistemático; o de genocidio si tienen intención de destruir a un grupo étnico, por ejemplo. 
Todos los crímenes internacionales son difíciles de perseguir. Pero la falacia de que los crímenes de violencia sexual son más complejos justifica que la impunidad prevalezca. Hay que investigarlos, perseguirlos, documentarlos y reparar a las víctimas. 
La legislación, los Tratados Internacionales son importantes, y de hecho estos crímenes ocupan un lugar central en el derecho humanitario, pero luego hay una interpretación que depende de los Estados nacionales y de la voluntad política.

¿Qué hace falta para impulsar su persecución?

Para combatir la impunidad hay que combinar de manera realista las medidas políticas y los recursos disponibles. Hay que educar a la sociedad e informar sobre las mujeres y hombres que han sufrido violencia sexual. Los profesionales que intervienen en el proceso, como jueces, investigadores, profesionales sanitarios y sociales, fuerzas de seguridad, necesitan formación constante. 




Las víctimas necesitan una reparación. ¿Cómo se afronta esto?

Estamos empezando. Todavía cuesta entender que la esclavitud sexual forma parte de la esclavitud. Cuesta entender que hablamos de una violencia contra la persona, la comunidad y el mismo Estado. Y también hay que tomar conciencia de que se necesitan fondos para poder reparar a las víctimas, algo que debe entenderse como un proceso normal de transición hacia la justicia.

En Colombia, tras muchos años de violencia, se está apostando por la paz, aunque no sea la paz soñada. ¿Se está contando con las mujeres en los procesos de paz? ¿Se está incluyendo la reparación de etas mujeres que ha sido dañadas por todos los bandos?

Prefiero no manifestarme sobre ese caso concreto.

Vivimos un contexto muy violento, el mundo está azotado por numerosos y terribles conflictos. Esto favorece el aumento de todo tipo de violencia, en el territorio en guerra y en los circuitos de huida, en contextos cercanos. Y como siempre, mujeres y niñas son las más perjudicadas.

Es así. Y es muy complicado. Por eso nosotros defendemos la idea de integridad sexual. Por ejemplo, en los campos de refugiados, es cierto que hay que prevenir y trabajar porque no se produzcan agresiones sexuales, que mujeres y niñas gocen de seguridad. Pero también es cierto que las familias tienen derecho a tener vida sexual, es importante promover espacios de salud en esos campamentos, que sean lugares tranquilos.

Fuente: AmecoPress.


viernes, 26 de mayo de 2017

ARGENTINA: ¿ IGUALDAD EN EL ÁMBITO LABORAL?

TÍTULO ORIGINAL: LA INVOLUCIÓN PRODUCTIVA

Para el organismo recaudador de la provincia de Buenos Aires, ARBA, embarazarse, enfermarse o adoptar un niño o una niña es motivo suficiente para perder parte del salario. Según su director, Gastón Fossati, quienes acudan a las licencias para este tipo de eventos que hacen a la reproduccion de la vida perderán la productividad, que es un derecho adquirido en los usos y costumbres de ese organismo. La medida está justificada porque se necesita aumentar la recaudación, pero lo cierto es que una medida de este tipo sería como evitar que las personas se vacunen para ahorrar dentro de los centros de salud. Lo que significa no entender ni el remedio, ni la enfermedad.




Aura tiene que pagar el alquiler, está embarazada y tenía planeado comprar la cuna con un plus que recibe todos los años. Pero se acaba de enterar que su sueldo va a bajar al mismo ritmo que crece su panza. Viviana viaja casi dos horas a su trabajo de ida y vuelta. Tiene mareos, la cintura le cobra la falta de descanso, pero no puede hacer reposo porque necesita llegar a pintar la pared de un cuarto para la beba que está esperando. Cynthia es madre soltera y no tiene con quien compartir los gastos de pañales, ni las levantadas nocturnas. Si ella no lleva la plata para la comida y el jardín de su otro hijo nadie lo hace. Romina buscó el embarazo cuando se sentía bien con su pareja y podían pensar en construir una pieza para su hijo/a. Ahora no sabe si parar la obra o seguir adelante a base de deudas. Daniela quería arreglar un auto que ya vive más en el mecánico para no arriesgarse a sufrir náuseas arriba de los dos colectivos que se toma del trabajo a su casa. Pero si se le achican los ingresos no se anima a nada. Karina ya había visto un cochecito y se había imaginado la ropa, los juguetes y la forma de salir a la calle con su hija de paseo para enfrentar el frío del invierno. Su imaginación se detuvo. Nunca ni a ella, ni a ninguna, se les cruzó por la cabeza que por ser madres les iban a descontar de su cuenta sueldo la licencia de maternidad de noventa días que es obligatoria para todas las madres de la Argentina. Pero lo inimaginable sucedió y les dio más náuseas durante el embarazo y puerperio. 

Laura, Viviana, Cynthia, Romina, Daniela y Karina son algunas de las trabajadoras -con reserva de su identidad para que no corran riesgo sus fuentes laborales- de la Agencia de Recaudación de la Provincia de Buenos Aires (ARBA), a las que pudo entrevistar Las/12, y que ven cercenados sus derechos a la maternidad y a la igualdad salarial y de oportunidades por una medida tomada por un organismo público de la Provincia de Buenos Aires. En ARBA las mujeres que se tomen licencia por maternidad (un derecho que no tiene opción legal de rechazar o achicar) van a ver recortados sus ingresos. El Director del organismo, Gastón Fossati, decidió que un plus por productividad histórico en el organismo (que ya forma parte del cálculo de ingresos de los y las trabajadoras) se les iba a quitar a quienes se tomen cualquier licencia, incluso la de maternidad, adopción y cuidado de hijos e hijas. No se sabe que va a pasar con las horas menos para garantizar la lactancia exclusiva de seis meses que recomienda el Ministerio de Salud. O si van a poner a elegir a las mujeres entre dar la teta o llegar a fin de mes.

En ARBA justifican la medida en que deben llegar a una recaudación de un monto aproximado de $200.000 millones. Sin embargo, la especialista en política social comparada de la Universidad de Costa Rica Juliana Martínez Franzoni, refuta: “Sujetar medidas de productividad al no uso de un derecho sería como incentivar que la gente no se vacune para no usar los servicios de salud. Posiblemente se ahorren una vacuna, pero las consecuencias serían mucho más graves que el costo de una vacuna. Las licencias son un derecho que debe ser estimulado para su uso pleno. Ya con las licencias tan cortas que hay en la Argentina las mujeres de mayores ingresos pueden tomar licencias más largas y las mujeres con menores ingresos o que no conviven con una pareja que no las mantiene económicamente (que es la realidad de la mayoría) no pueden hacerlo. Por eso, esta medida va a contrapelo de las recomendaciones internacionales y de la búsqueda por asegurar los cuidados básicos. Los países más desarrollados tienden a fortalecer la presencia de madres y padres durante los dos primeros años de vida. Cuando el Estado incentiva que la gente no tome licencias deja librado los cuidados al bolsillo de la gente, a la capacidad de pago, al mercado y, por lo tanto, genera injusticia”. 

En ARBA el premio por productividad se va a abonar en mayo y septiembre del 2017 y en enero del 2018. En principio se anunció que la medida iba a ser retroactiva para las personas que se hubieran tomado licencias el año pasado. Finalmente, se dio marcha atrás con quitar derechos sin anuncio. Pero se mantiene firme, hasta ahora, el quite de ingresos por licencias, inclusive, parentales. De todos modos, con una licencia por paternidad híper escasa el quite monetario recaería en las cuentas saqueadas de las trabajadoras ya que el descuento es proporcional a los días de licencia. Para colmo la plata quitada a las mujeres (el remanente de los quites a todas las personas que se tomen licencias pero que en el caso de las embarazadas es el único caso en donde no pueden dejar de hacerlo y cuando los hijxs se enferman son mayoritariamente las mujeres) entre toda la planta con lo que la brecha de género entre varones y mujeres (con un promedio nacional de 27 por ciento) se vería ampliada. Las mujeres serían las que, en mayor medida y obligatoriamente (salvo que se realicen partos en las delegaciones fiscales y se saltee la obligatoriedad de cumplir con los días de licencia maternal) se tendrían que tomar días para compartir un piso mínimo de 45 días con un/a recién nacido. En dinero constante y sonante una mujer que se tomen licencia por maternidad puede sufrir una multa en sus ingresos, en ARBA, de aproximadamente, 13.500 pesos. Y si el bebé es prematuro (y la licencia más larga) el recorte a la plata que se le va a evaporar del cajero puede llegar a 20 mil pesos. La maternidad nunca es gratis. Ni en trabajo no remunerado, sueño, tiempo, esfuerzo, cuerpo, salud y sacrificios intangibles que no pueden, siquiera, ser contabilizados. Pero, en este caso, implica directamente, una forma de quita salarial que agrava todas las desigualdades que recaen en la espalda de las madres.

La normativa es discriminatoria porque ni siquiera los objetivos (de productividad y recaudación) son personales, pero se le descuenta las embarazadas y otros afectados. Representa el equivalente a dos sueldos por año y se incluye tácitamente en la negociación por paritarias. Y para una embarazada o recién parida es con lo que contas para gastos como cochecito, ropa, preparación de la casa y pañales”, denuncia otra de las afectadas por el descuento por panza. A otra de las trabajadoras su proyecto de vida se le atragantó con las malas nuevas: “En el verano decidimos con mi compañero tener un hijo, hacia un tiempo soñábamos con eso pero este verano lo decidimos. En el mes de marzo nos enteramos de que vamos a ser padres, mi compañero trabaja de electricista  y no tiene un sueldo fijo. En ese momento empezamos a planificar agrandar la casita que es muy pequeña y ahora vamos a necesitar mas espacio. Estos días no son fáciles, estoy muy cansada, todo el tiempo con nauseas pero eso no impide que yo cumpla como desde el primer día en que entre a trabajar en la agencia, es un gran esfuerzo. Siento un profundo dolor por la gente enferma, por quien no podrá faltar para llorar sus muertos y otros que dejarán de ser donantes de sangre y órganos por esta mala decisión. Pero, en lo personal, me produce dolor porque durante cinco años siempre di lo mejor de mí yahora que decido ser madre se me restringe económicamente. La injusticia me duele”. 

Fossati no accedió al pedido de entrevista de Las/12, tampoco se brindaron datos sobre a qué cantidad de trabajadoras, embarazadas y madres afecta el recorte a su bolsillo. Pero estimaciones gremiales calculan en cien la cantidad de embarazadas y puérperas que verían recortados sus ingresos por la medida. Mientras que en el organismo confirmaron que se trata de un sistema de “premios y castigos” a quienes concurran (o no al organismo) por hacer uso de licencias que no sean vacaciones. La información oficial de ARBA califica la decisión como “Una medida equitativa que no implica ahorro ni ajuste” y resaltan que “Los cambios no vulneran ningún derecho”. En uno de los carteles de repudio de las trabajadoras se ve una foto de la Gobernadora de la Provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal tocando la panza de una embarazada con el lema “Fossati vos no pensas lo mismo”. 

No se trata solo de buenas intenciones, sino de la salud de bebés recién nacidos. “La semana pasada me tuve que tomar tres días porque mi bebe estaba con fiebre y me los descontarían en el segundo incentivo”, se lamenta una trabajadora de ARBA. Mientras que la comunicación oficial del organismo recaudador de impuestos de la Provincia de Buenos Aires promueve una idea de equidad inspirada en un liberalismo rabioso y una meritocracia en donde la maternidad no tiene ningún mérito ni se considera productiva, a pesar, incluso, que uno de los graves problemas fiscales, a largo plazo, es estimular la maternidad para que haya futuros contribuyentes en sociedades donde el envejecimiento de la población pone en riesgo el equilibrio demográfico que, según estimaciones difundidas por CIPECC, en la Argentina va a entrar en crisis en solo treinta años. “Este mecanismo contribuye a la equidad y posibilita una evaluación objetiva del aporte que cada trabajador realiza para lograr las metas comprometidas. En la práctica, la redistribución del incentivo en función del factor de presentismo implica que aquel agente que trabajó mayor cantidad de días cobrará más, en términos proporcionales, que quien trabajó menos. Los cambios implementados generan una evidente mejora para nuestro capital humano y no vulneran ni afectan ningún derecho premiando el presentismo y la prestación efectiva de servicios y reconociendo el mérito y el esfuerzo a partir de una fórmula más equitativa y transparente”, asegura la comunicación oficial de ARBA. El mérito tiene género según esta medida porque si un trabajador es padre va a cobrar la productividad mientras la madre de su hijo da la teta, lleva al pediatra, cambia pañales y no pega un ojo. Pero el desmérito de las mujeres, en cambio, les va a costar (demasiado) caro por improductivas. 

EN ARBA el plus por productividad es histórico y parte de los ingresos ya calculados por sus trabajadoras. En la Administración Nacional, en cambio, es una novedad incorporada por una paritaria muy baja (de 20 por ciento) acordada por el gremio UPCN y que tiene como novedad un plus por presentismo y productividad, pero que también, excluye a las personas que se tomen licencia salvo a quienes realicen estudios secundarios y universitarios, pero no exceptúa a las mujeres que se tomen licencia por maternidad o cuidados por hijos/as enfermos. Esta medida afectaría a 76.000 contratados/as y 15.000 o 20.000 personas de planta. Y fue firmada por el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social a pesar que también afecta el derecho básico de la protección a la maternidad y la igualdad salarial entre varones y mujeres. 

Laura Sotelo, delegada y responsable de género de ATE Capital, subraya: “Repudiamos la paritaria cerrada por UPCN donde no se recupera el salario perdido ni alcanza la inflación sino que además se agregan sumas por productividad y presentismo donde se entiende el trabajo como meritocracia. El presentismo afecta a las mujeres que cargamos con los cuidados y las responsabilidades de la casa. Esta medida es inconstitucional y vamos a ver las consecuencias en el bolsillo”. 

Mientras que Gala Díaz Langou, Directora del Programa de Protección social de CIPPEC apunta: “En el caso de ARBA se trata de una medida que obstruye muy directamente el derecho a igual salario de las mujeres. Se trata de una medida que enfatiza la discriminación por género en el mercado laboral. Mientras se mantenga el actual régimen de licencias por maternidad y paternidad, su sesgo materialista implica que penalizar las licencias es penalizar la maternidad y reforzar los obstáculos para una mayor y mejor participación laboral de las mujeres. El Estado debería modificar el régimen actual de licencias, contribuyendo a su universalidad y co-parentalidad, tal como venimos proponiendo desde CIPPEC junto con UNICEF y ELA. Al restringir las ganancias de las mujeres por ser madre, se sigue ampliando la brecha laboral e, indirectamente, se refuerza el techo de cristal. También se contribuye a la profundización de la femenización e infantilización de la pobreza”. Por su parte, Sebastián Waisgrais, especialista en Inclusión Social de UNICEF enmarca: “En Argentina tenemos un régimen de licencias que está significativamente por debajo de los estándares internacionales. Asistimos a algunos debates donde la asociación entre productividad, licencias familiares y cantidad de trabajo está basada en una falsa percepción de que la maternidad es costosa, tanto para el sector público como para el privado, reforzada por una convicción ideológica, también falsa, de que el trabajador ideal es que el que está ‘siempre disponible’ y que la dedicación al trabajo de las mujeres disminuye cuando están embarazadas o son madres. La mayoría de los países desarrollados (y algunos países vecinos) implementaron períodos de licencia de maternidad acordes o superiores a las recomendaciones internacionales, ampliaron las licencias por paternidad e incorporaron licencias familiares, sin que ello haya implicado desbalances en los sistemas de seguridad social ni pérdidas de productividad. Por el contrario, los países que resolvieron este desafío lograron asegurar niveles de pobreza infantil bajos; desarrollo de servicios de calidad; alta participación de las mujeres en el mercado laboral y sostenimiento de tasas de fecundidad. No puede existir regresividad en derechos fundamentales”.

fuente: Página 12 - Por Luciana Peker


Desde nuestra opinión : Recordamos que en 1994 Argentina adhirió a la CEDAW ( Convención a todas las formas de discriminación contra la Mujer)ratificado en el año 2006 [ley 26.171]; Belém Dó Pará y, ley 26.485. + ley 26.061 ( Derechos de lxs niñxs) y ley 25.929 [ protección del embarazo y del recién nacido]. ¿ hablamos de igualdad??? #Vergüenza

FEMICIDA OVACIONADO EN FESTIVAL DE AVIÑON

TÍTULO ORIGINAL: Jean Louis Trintignant " me produce náuseas que el asesino de mi hija sea ovacionado como un gran artista en el festival de Aviñon"



El actor expresa su rechazo a compartir escenario con el músico Bertrand Cantat, que mató a su hija Marie en 2003.




Jean-Louis Trintignant resume la tragedia con la precisión del gran intérprete de textos clásicos: “Me produce náuseas que el asesino de mi hija sea ovacionado como un gran artista en el festival de Avignon”. 

Marie Trintignant murió en Neuilly, el 1 de agosto del 2003, a causa de una hemorragia y edema cerebral sufridos durante la brutal paliza que le dio su amante, Bertrand Cantat, un par de días antes, en un hotel de Vilnius (Lituania).




Bertrand Cantat, fundador del grupo Noir-Désir, fue condenado a ocho años de cárcel por homicidio involuntario. Y “justificó” la muerte de Marie Trintignant como consecuendia de un “accidente”, durante una “disputa de enamorados”. La autopsia demostró que Marie Trintignant había sufrido numerosos golpes violentos en la cabeza, precipitando la hemorragia que le sería fatal.




A lo largo del juicio que lo condenó por homicidio involuntario quedó demostrado que Cantat apaleaba a su amante con implacable regularidad, por las razones más diversas. Otras amantes del cantante declararon haber sufrido tratamientos físicos violentos y vejatorios.

Cantat estuvo en prisión apenas tres años, para ser puesto en libertad el 16 de octubre del 2007. Meses más tarde reiniciaría con cierto éxito su carrera de músico, actor y cantante, que debía culminar dentro de estas semanas, con un espectáculo propio en el Festival de Avignon.

Jean-Louis Trintignant se apea de Aviñón




Jean-Louis Trintignant, uno de los grandes actores del cine y el teatro francés, el padre de Marie, también estaba invitado al mismo festival de Avignon, que parecía llamado a ser el escenario de un distante “reencuentro” entre el padre de la víctima y el hombre que mató a palos a una de sus amantes.

Jean-Louis Trintignant: «Me produce náuseas que el asesino de mi hija sea ovacionado como un gran artista en el festival de Aviñón»


Trintignant ha decidido anunciar su retirada del Festival de Avignon: “Me produce náuseas que el asesino de mi hija sea ovacionado como un gran artista en el festival de Avignon”. El actor dice “comprender” las “razones artísticas” de quienes han invitado al cantante, pero prefiere estar lejos, muy lejos, de los escenarios donde se celebrará al hombre que mató a su hija.

Cantat también debía presentar una obra de teatro en Canadá. Pero los canadienses son mucho más escrupulosos moralmente que los organizadores del Festival de Avignon, y han declarado indeseable a Bernard Cantat. Jean-Louis Trintignant habla con la dignidad de un padre víctima de una pavorosa tragedia: “Quizá soy impúdico, decidiendo retirarme del Festival de Avignon, hablando en público de mis sentimientos. Pero no puedo ponerme a decir poemas en un festival donde también se ovaciona al hombre que mató a mi hija. No comprendo que ese hombre pueda presentarse en una escena teatral y ser ovacionado. Todo me parece una mierda mal oliente, que me da náuseas”.

fuente: ABC.es - Por Juan Pedro Quiñonero

martes, 23 de mayo de 2017

VIOLENCIAS Y FEMICIDIOS, LA DEUDA INTERNA

TÍTULO ORIGINAL: LA DEUDA INTERNA

A partir de un documento público del Comité Contra la Tortura de Naciones Unidas, el Estado argentino tiene un año de plazo para informar sobre la implementación de políticas contra las violencias hacia mujeres, trans y travestis, enmarcadas por primera vez como hechos de tortura y malos tratos inhumanos y degradantes. Los reclamos surgen de las presentaciones que hicieron ante el Comité organismos políticos, sociales y de derechos humanos en Ginebra.




El Estado argentino deberá enviar a Naciones Unidas antes del 12 de mayo de 2018 un informe de seguimiento de las recomendaciones y observaciones que realizó el Comité Contra la Tortura (CCT) de ese organismo y donde manifestó su preocupación por el aumento exponencial de los femicidios y hechos de violencia contra las mujeres, el impacto de la aplicación de la legislación en materia de estupefacientes en el aumento de la población femenina encarcelada, las requisas vejatorias de personas transgénero y travestis en la vía pública, y las condiciones de detención humillantes en dependencias policiales. Es la primera vez que el CCT enmarca las violencias contra mujeres, trans y travestis como torturas y malos tratos inhumanos y degradantes. 

En un documento público con recomendaciones al Estado a partir de las exposiciones que hicieron a fines de abril en Ginebra funcionarios de gobierno, organismos de control y organizaciones sociales y de derechos humanos, el Comité calificó como “alarmante” el incremento “de los casos de violencia física sobre las mujeres detenidas bajo jurisdicción federal” y si bien “aprecia la información proporcionada” por el Estado argentino “con respecto al seguimiento que se ha dado a los casos de femicidio durante 2015”, advirtió que “lamenta que esta información no se haya extendido al período sujeto al examen”, desde inicios de 2016 hasta abril de 2017. 

El órgano de supervisión de Naciones Unidas hizo foco sobre el crecimiento preocupante de femicidios y violencias contra las mujeres y personas trans y travestis a partir del informe del Observatorio de Género de la Defensoría del Pueblo de la Provincia de Buenos Aires presentado en la sesión de Ginebra, y que señala como torturas y malos tratos inhumanos y degradantes las diferentes violencias contra las mujeres, las condiciones de detención de mujeres y personas trans y travestis encarceladas y la violencia policial hacia este colectivo en territorio bonaerense. “En los últimos años el número de denuncias, de causas judiciales por violencia contra las mujeres y de casos de femicidios crecieron exponencialmente, lo que ha provocado masivas movilizaciones sociales y protestas que se congregan bajo la consiga NiUnaMenos”, dice uno de los párrafos del trabajo. “A partir del Informe elaborado por el Relator especial contra la tortura y otros tratos crueles, inhumanos y degradantes, entendemos que la violencia contra las mujeres puede configurarse como malos tratos y tortura porque es tolerada por el Estado, ya sea por omisión o por un conjunto de prácticas que consagran su impunidad y propician el aumento de situaciones de riesgo, exponiendo a las mujeres a violencias extremas perpetradas por autores particulares.” 

En la Argentina, una mujer es asesinada cada 18 horas, sin embargo no existen registros oficiales sobre femicidios y hechos de violencia pese a las últimas recomendaciones del Comité de la Cedaw. Las denuncias y causas judiciales sobre violencia contra las mujeres se han triplicado desde 2010: en la actualidad, en la provincia de Buenos Aires se reciben más de 600 denuncias por día solo en dependencias policiales y lo mismo ocurre con las causas penales por delitos relacionados con violencias que afectan a las mujeres. Pese a esto, el 75 por ciento de las causas que se inician por violencia de género son archivadas por la Justicia y la mayoría de los asesinatos de mujeres no son investigados ni juzgados como femicidios. El acceso a la Justicia presenta serios obstáculos por la falta de implementación de la ley de Patrocinio Jurídico Gratuito en todo el territorio nacional y la ausencia de perspectiva de género en la investigación y sanción de los casos, que genera un clima de impunidad frente al  número creciente de denuncias.

El CCT hizo un llamado puntual frente “al alarmante número de casos de femicidios y violencia de género registrados, así como el incremento de los casos de violencia física sobre mujeres detenidas”, y recomendó al  Estado intensificar sus esfuerzos para combatir todas las formas de violencia de género, incluidas dentro de los centros de privación de libertad, investigar en profundidad todas las denuncias, enjuiciar a los autores con  penas apropiadas  y garantizar a las víctimas políticas reparatorias integrales.

También expresó su preocupación frente al proyecto legislativo de reforma de la Ley 24.660 de Ejecución Penal, que limita el acceso a salidas anticipadas a un número amplio de condenadxs, y remarcó el número elevado de personas encarceladas bajo un régimen de prisión preventiva, que en el caso de las mujeres en la provincia de Buenos Aires supera el 64 por ciento y de las mujeres trans, el 80 por ciento.

La coordinadora del OVG, Laurana Malacalza, manifestó que el reconocimiento del Comité a la violencia contra las mujeres y contra personas trans y travestis, y a los obstáculos para acceder a abortos seguros y gratuitos como casos de torturas y malos tratos inhumanos y degradantes, “amplía el standard internacional que se entiende por violencia de género y en el marco de las relaciones interpersonales, y sobre las responsabilidades internacionales del Estado, al que le compete impedir que esos hechos se reiteren por la inexistencia de políticas públicas de prevención o por la inacción judicial frente a esos casos”.

De Ginebra en más, los organismos de control constitucional y de derechos humanos que participaron de la sesión podrán exigirle al Gobierno que cumpla con las recomendaciones del CCT, una herramienta válida para incidir en las definiciones de políticas públicas y de reparación de daños en todo el territorio nacional. “Es fundamental lo que se señala en el informe ONU sobre políticas de reparación a víctimas -destacó Malacalza-. Significa que el Estado no sólo es responsable de las políticas de asistencia y/o prevención, sino que tiene la obligación de reparar a las víctimas de violencias contra las mujeres y a lxs familiares de víctimas de femicidios, por los daños ocasionados por su inacción.”


El Estado argentino sigue manteniendo una deuda gravosa mientras no ponga en marcha políticas integrales que promuevan el fortalecimiento económico de las mujeres, el acceso a tierra, vivienda y a empleo formal para garantizar una vida libre de violencias, la creación de programas efectivos de asistencia a víctimas, sus hijxs y sus familias, la capacitación judicial con perspectiva de género, el cumplimiento de leyes y protocolos de salud sexual y reproductiva, programas de protección de testigxs y la implementación de políticas reparatorias de daños en los casos de violencia contra lesbianas, mujeres, trans y travestis.


A semanas de la tercera movilización nacional de Ni Una Menos, este 3 de junio, no es temerario afirmar que son las deudas pendientes las que están matando a las mujeres.

Fuente. La12 - Por Roxana Sandá