martes, 15 de mayo de 2012

VIOLENCIA DE GÉNERO Y SECUESTRO EN RIO GALLEGOS

María Esther Alincastro salió de su casa de Río Gallegos el jueves como todos los días para ir en su Renault 19 azul a dar clases al colegio EGB Nº 58, donde es docente de quinto grado. Alrededor de las 11, la maestra salió de la escuela y se subió a su auto, pero antes de colocar la llave fue sorprendida por un hombre que la empujó al asiento del acompañante y arrancó a toda velocidad: era el padre de sus cuatro hijos, Juan Carlos Dupuy, de quien se había separado hace un año y ocho meses por los reiterados hechos de violencia de que era víctima.
 El hombre la llevó a un descampado en las afueras de la capital santacruceña, donde la torturó a golpes y cuchilladas durante todo el día hasta que, luego de amenazar con matarla, la abandonó en la calle a las 22, cerca del Hospital Regional. Dupuy fue detenido a las pocas horas en la esquina de Costa Rica y Santa Cruz, cuando circulaba en el auto de su ex mujer. “Todavía no lo puedo creer, fue una desesperación muy grande”, comentó a Tiempo Argentino María Esther, quien ya fue dada de alta del hospital y se encuentra descansando en su casa. La mujer contó que, en los 15 años que estuvieron casados, “él siempre fue violento, pero en los últimos años se puso peor, por eso lo denuncié y nos separamos hace un año y ocho meses”. 
Pero Dupuy no se resignaba a la ruptura de la pareja y la acosaba constantemente: “Desde que nos separarnos tuve custodia policial, porque él siempre me amenazaba. Una vez llegó a chocar la pared de mi casa con el auto, por eso estuvo detenido cuatro o cinco meses, hasta que lo soltaron hace un mes por una probation”, explicó. “Él me mandaba mensajes, decía que me iba a quemar, pasaba por la puerta de mi trabajo. Yo lo único que quería era que me dejara en paz, por eso les pedí a los jueces que lo volvieran a detener”, relató la víctima.
El jueves María Esther no tenía su custodia policial por falta de personal, cosa que aprovechó Dupuy para emboscarla. “Me llevó a un lugar alejado, en la ruta que va a Punta Arenas.
 Me dijo que iba a matarme. Cuando paramos me lastimó con el cuchillo en las piernas, la espalda, el cuello y la mano, en la que casi me corta el tendón”, indicó y agregó que, a raíz de los cortes, “me sentí mal porque había perdido mucha sangre y hacía muchísimo frío”. La mujer comentó que, durante las más de diez horas que duró su cautiverio, Dupuy tenía una actitud errática: “Primero me decía que estaba decidido a matarme. Después me hablaba y me decía que lo perdone, que no me quería hacer daño, y me volvía a cortar. Se reía, luego lloraba…”, recordó la víctima. “Al final, tuvo un momento de lucidez: me dijo que me iba a dejar viva por mis hijos y me dejo cerca del hospital, a donde fui caminando”, contó, y agregó “estoy tranquila, porque ahora está detenido, pero no confió mucho en la justicia. Ojalá que me equivoque, no sé qué va a pasar.”

 FUENTE: TIEMPO ARGENTINO

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