sábado, 5 de mayo de 2012

LA IGUALDAD NO ES SÓLO UN DERECHO, ES EL ANTÍDOTO CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO


FISCAL FLOR DE TORRES.
Es desde 2004 fiscal delegada de Violencia de Género en Málaga y desde 2010 responsable de la coordinación de las ocho fiscalías andaluzas en este área. Su compromiso y su trabajo en defensa de las mujeres víctimas de los malos tratos le han valido varias distinciones. La última ha venido de la Junta Andalucía que, con motivo del día de la comunidad, ha reconocido la trayectoria profesional y humana de Flor de Torres.


¿Qué valoración hace de la ley integral tras casi siete años de su entrada en vigor?

Tal vez ha sido la ley más conocida y encausada, entre comillas, desde su aplicación, porque se ha puesto mucho en entredicho a través del Tribunal Constitucional. No recuerdo yo una ley tan polémica desde su inicio. Tenemos que quitar ese halo de sospecha que tiene la ley, porque ya se ha constatado su constitucional. Pero a mí me gustaría que esta ley integral conviviera más con la ley de igualdad, porque la igualdad no es solo un derecho es el antídoto contra la violencia de género.

¿Se debería de cambiar algo?

En la faceta procesal, la ley es un absoluto acierto. Pero una ley progresista, moderna e innovadora, con unas ideas de ruptura de la violencia de género, no puede convivir con otra arcaica y decimonónica, como es la Ley de Enjuiciamiento Civil, cuyo artículo 416 dispensa a la mujer de declarar contra su pareja. En el siglo XIX el legislador abanderaba a los miembros de la sociedad familiar a protegerse entre ellos a través del silencio. Siempre hemos pedido que se modifique ese artículo. La mayoría de las sentencias absolutorias se deben al uso de ese artículo, lo cual no significa que no existe violencia de género, sino, al contrario, que existe una bolsa oculta de impunidad.

¿Cómo van a influir los recortes que se están llevando a cabo en algunas comunidades en la lucha contra la violencia de género?

Sí, está ocurriendo en algunas comunidades. Afortunadamente Andalucía es pionera en medios y puedo decir que hasta en compromiso con la violencia de género. Pero yo no tengo la capacidad ni la autoridad para responder a esa pregunta. Sólo puedo decir que eso en Andalucía no ocurre.

¿No le parece que algunas reformas que se proponen ahora, como la de ley del aborto, constituyen una regresión en los derechos de la mujer?

Las líneas de la política criminal las marcan los gobiernos y eso significa apertura o regresión de los derechos en un momento dado. Como fiscal, solo puedo reivindicar los derechos de la mujer que consten en un marco legal. Como mujer, me gustaría que nuestros derechos siguieran avanzando porque es la vía para llegar a la igualdad.

¿Las falsas denuncias son un mito?

Sí. Según los datos del Consejo General del Poder Judicial, del total de denuncias de violencia de género que se presentaron el año pasado en todo el país las denuncias falsas han supuesto tan solo el 0,0026%, que en número son 25 denuncias. Son infinitamente inferiores con respecto de otros delitos, como, por ejemplo, las estafas a las compañías de seguros. Nunca se ponen en situación de sospecha a los denunciantes de esos delitos y sí en cambio a las víctimas de violencia de género.

¿Un maltratador cambia?

La ciencia y la psicología nos dicen que sí. Pero requieren, además de un tratamiento, una concienciación de querer cambiar y para querer cambiar se debe reconocer que se tiene un problema. Mi experiencia personal en los cursos para maltratadores en los que he participado es que siempre proyectan su culpa en la mujer. No asumen su responsabilidad, ni tienen una idea interior de cambio.

¿Es partidaria de que los malos tratos sean enjuiciados por el sistema rápido?

Toda una vida de sufrimiento no se puede enjuiciar en 24 horas. El cauce natural para trabajar con la víctima no es el juicio rápido porque no se pueden evaluar las conductas de violencia habitual por la premura del procedimiento, aunque sí es el cauce legal. No obstante, también da buenos resultados, en situaciones de crisis con sentencias y medidas de alejamiento inmediatas, que son muy efectivas. Evita también que la víctima se retracte y que los hechos delictivos queden impunes.

¿Por qué una mayoría aplastante de jueces y fiscales de violencia de género son mujeres?

Es cierto. Creo que nosotras, las mujeres, tenemos una especial sensibilidad y empatía con este tema, que me gustaría que esto no tuviera género.


FUENTE. OBSERVATORIO DE LA VIOLENCIA DE GÉNERO / MADRID

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