miércoles, 15 de marzo de 2017

GUATEMALA: EL FEMINICIDIO COLECTIVO DE NIÑAS Y ADOLESCENTES

La muerte de las 43 niñas y adolescentes en el incendio del denominado "Hogar Seguro" de Guatemala no es un accidente: es un feminicidio colectivo cuyo máximo responsable es el Estado. Su muerte es solo el punto y final de la larga cadena de violencias a las que eran sometidas por los operarios y las operarias del centro: continuo maltrato físico; abusos sexuales, embarazos y abortos forzados; vejaciones cotidianas, desde la obligación de desnudarse como medida coactiva hasta la alimentación con gusanos que mantenía a muchas en un estado de desnutrición crónica; además del hacinamiento —el centro duplicaba su capacidad de 400 personas internas— que hacía el lugar inhabitable. 

Las víctimas, que un día antes habían tratado de escapar del centro y habían sido apresadas y devueltas por los monitores, fueron encerradas en una sala que nadie abrió mientras el fuego las calcinaba.






No es un caso aislado: es la consecuencia de la impunidad con la que el Estado sanciona las prácticas de "limpieza social", el asesinato selectivo de personas marginalizadas y marcadas como desechables, que solo en siete años (de 2006 a 2013) se llevó en Guatemala las vidas de más de 1400 adolescentes, según el Centro para la Acción Legal en Derechos Humanos. CALDH también calcula que el Ministerio Público tiene una tasa de averiguación de la verdad del 0.32%. Impunidad, también, de los asesinatos de mujeres, de los que solo se esclarecen un 2% (ONU) pese a las atroces cifras: 6423 mujeres han sido asesinadas en Guatemala en los últimos ocho años, según informe del GAM (Grupo de Apoyo Mutuo), de las cuales 739 lo fueron en el primer año de administración de Jimmy Morales, el más cruento de las últimas tres legislaturas.

El Estado guatemalteco es responsable directo de estas muertes: de las torturas y vejaciones a las que las niñas del centro han sido sometidas diariamente por parte de los operarios y de la omisión flagrante de sus deberes, máxime cuando se ha hecho público por parte del comisario de la Policía Nacional Civil que el Presidente estaba al tanto de los hechos desde las 22 h del martes —según Publinews—, y siendo su esposa, la Primera Dama del país, la responsable de la Secretaría de Bienestar Social, autoridad encargada de la supervisión del centro "Hogar Seguro" Virgen de la Asunción.


Fuente y fotos AmecoPress

martes, 14 de marzo de 2017

LAS ATROCIDADES IMPUNES DE LA JERARQUÍA CATÓLICA




Son los máximos representantes de la Iglesia Católica en un territorio. En sus homilías, artículos en prensa y programas en radio, exponen la doctrina cristiana a sus fieles y pontifican sobre cómo deben actuar en su vida. Sin embargo, nos hemos acostumbrado a verles pronunciar desde sus púlpitos frases homófobas y sexistas que indignan a la sociedad, como en las últimas semanas tras la victoria de una drag queen en el carnaval de Las Palmas.

Si nos fijamos en los últimos disparates pronunciados por miembros de la jerarquía eclesiástica, podremos extraer dos conclusiones: 

La primera, que están obsesionados con los menores, el sexo, los gays y la mujer. 
La segunda, que, a los obispos y cardenales, les sale gratis decir esas cosas desde sus tribunas, porque ninguno de ellos ha sido retirado de sus cargos.

A continuación, un repaso a las locuras de la jerarquía católica




“Hay abortos de niñas pero no es porque hayan abusado de ellas, es porque la mujer se pone como en un escaparate, provocando”

Arzobispo de Lima











El cardenal peruano y arzobispo de Lima Juan Luiz Cipriani hizo estas declaraciones hace unos meses en su propio programa de radio. La frase es aún más indignante porque Perú ocupa el tercer lugar en casos de violaciones en todo el mundo. Cipriani sigue en su cargo.





"Hay abortos de niñas; pero no porque hayan abusado de ellas.Son muchas veces porque la mujer se pone como un escaparate provocando." 








“Hay menores que desean el abuso e incluso te provocan”

Obispo de Tenerife
Esta aberrante frase fue pronunciada en 2007 por el obispo de Tenerife Bernando Álvarez, en una entrevista en el diario La Opinión. Álvarez también comparó la homosexualidad con los abusos y llamó “enfermos” a los gays. Sigue en el cargo.







“El sida es un acto de justicia”

Arzobispo de Bruselas-Malinas

Sí, parece que no hay burrada que no haya dicho un alto cargo de la Iglesia. En este caso, la frase fue pronunciada en 2010 por el entonces arzobispo de Bruselas-Malinas y presidente de la Conferencia Episcopal de Bélgica, André-Joseph Leonard. También aseguró que jugar con la naturaleza del amor puede conducir a catástrofes así. Siguió en su cargo hasta 2015, hoy es ‘emérito’.

Arzobispo de Granada
 Martínez ha pasado su carrera envuelto en escándalos de todo tipo. Se sentó en el banquillo, acusado de coacciones y amenazas, pero fue absuelto porque los presuntos delitos habían prescrito. Su diócesis publicó un libro titulado 'Cásate y sé sumisa'. Sigue en su puesto.






El arzobispo de Granada, Javier Martínez, dijo esta salvajada en 2011 durante una homilía. También comparó el aborto con el holocausto y dijo que “los nazis no eran tan repugnantes”.




El aborto, como “los trenes de Auschwitz”

Obispo de Alcalá de Henares

El obispo de Alcalá de Henares, Juan Antonio Reig Plá, conocido entre otras cosas por oficiar una misa con una bandera franquista, hizo esta comparación en 2014. Fue denunciado por el colectivo feminista 'Tren de la libertad', a quién se refería Plá. La justicia no consideró injuriosas sus palabras y, por supuesto, sigue impartiendo su doctrina desde su cargo.





"Hay males mayores que lo de Haití, como nuestra situación espiritual”

Obispo de San Sebastián
El ultraconservador obispo de San Sebastián, que hace unos días también puso el grito en el cielo por el Carnaval de Las Palmas, dijo en 2010 que quizá “es un mal más grande el que nosotros estamos padeciendo que el que esos inocentes están sufriendo", sentenció. Munilla también escribió un libro sobre sexo en el que explica que masturbarse es “una agresión al propio cuerpo”. ¿Sigue en el cargo? Por supuesto.






"La racha de feminicidios tiene que ver con la desaparición del matrimonio”







Arzobispo de La Plata
Héctor Aguer, arzobispo de La Plata (Argentina), explicó que el matrimonio “dignificaba a la mujer y la ponía en un lugar de igualdad con el hombre”. Además aseguró que los abusos sexuales a niños se den en el ámbito familiar se debe a la aparición del divorcio. Por supuesto, sigue como arzobispo.




Para juzgar el robo de bebés “hay que hacerlo con criterios de aquel tiempo”

Arzobispo de Barcelona
El cardenal arzobispo de Barcelona, Lluís Martínez Sistach, minimizó con estas palabras una aberrante realidad que tuvo lugar en España durante el franquismo con la colaboración de miembros de la Iglesia. Sistach también lo calificó como “una cosa puntual”. Se mantuvo como arzobispo de Barcelona hasta 2015. Ahora es emérito.




Ante todas las anteriores burradas, El Vaticano no consideró necesario tomar ninguna medida. Sí lo hizo, sin embargo, ante un caso: el obispo de Mallorca, que fue echado del cargo por tener una amante. El prelado fue denunciado por el marido de una estrecha colaboradora, que le visitaba a escondidas en su domicilio y que era conocida en toda la isla como "la novia del obispo". Parece que El Vaticano juzgó más grave este asunto que las declaraciones ahora vistas.

Fuente y fotografías: Tremending.



jueves, 9 de marzo de 2017

8M BAHIA BLANCA PARO INTERNACIONAL de MUJERES





A pesar del temporal, la lluvia y  el anegamiento de las calles MARCHAMOS.
 A cada minuto se iban sumando  diversas organizaciones sociales  y/o  mujeres y varones que de manera espontánea marchaban, con carteles, banderas, pañuelos, remeras, con cánticos y consignas.
 Jóvenes, mujeres y varones con sus hijxs, amigas y amigos.
Jovenes , maduras, mujeres sin edad, todas juntas pidiendo justicia, reclamando por nuestros derechos arrebatados, por igualdad de condiciones en un mundo machista. 
en Argentina, el año pasado cada 28 hs nos mataban. En lo que va del 2017, cada 18 hs matan a una de nosotras, POR EL SÓLO HECHO DE SER MUJER.
Exigimos que el Estado declare la Emergencia ante la cantidad de femicidios, que asista inmediatamente a las víctimas y a sus hijos. 
Necesitamos que las instituciones que DEBEN OCUPARSE DE ATENDER A LAS VÍCTIMAS, LO HAGAN.
PUES NO LO HACEN, las víctimas están desamparadas. El Estado ejerce de éste modo , violencia institucional. Es cómplice del macho violento,del macho que mata, del macho femicida.




martes, 7 de marzo de 2017

UN MUNDO CON ESCASA IGUALDAD PARA LAS MUJERES

TÍTULO ORIGINAL: 12 datos sobre la desigualdad que sufren las mujeres en el mundo laboral

ONU Mujeres ha lanzado varias infografías que muestran la desigualdad de las mujeres en un mundo laboral en constante cambio. La globalización, las innovaciones digitales, el cambio climático, entre otros factores, continúan transformando el mundo en el que trabajamos, planteando tanto retos como oportunidades para liberar el potencial económico que atesoran las mujeres para crear un futuro mejor.

Aquí algunos datos que deberías conocer.

1. POBLACIÓN ACTIVA




Pese a que la globalización ha ayudado a millones de mujeres a encontrar un empleo remunerado, el número de mujeres en situación de actividad es muy inferior al de hombres. Las desigualdades de género también han concentrado a las mujeres en el segmento inferior de la cadena de valor mundial: ocupan los puestos de trabajo peor remunerados, realizan trabajos subcontratados a destajo y trabajos poco estables por cuenta propia, con escaso o ningún acceso al trabajo decente y a la protección social. Las mujeres representan la mitad del potencial del mundo. Para liberarlo es necesario que tengan acceso a un trabajo decente, remunerado y de buena calidad, y también se necesitan políticas y regulaciones sensibles al género, como licencias de maternidad y paternidad adecuadas y horarios flexibles. Este tipo de medidas también tienen sentido desde el punto de vista económico: si las mujeres desempeñaran una función idéntica a la de los hombres en los mercados laborales, el producto interno bruto mundial anual podría aumentar en 28 billones de dólares estadounidenses (un 26%) de aquí a 2025.

2. DESEMPLEO


A nivel mundial, las mujeres tienen mayor probabilidad de estar desempleadas que los hombres, si bien se observan amplias disparidades entre regiones. En 2015, alrededor de 197 millones de personas en edad de trabajar se encontraban desempleadas; esto supone 27 millones más que el nivel de paro anterior a la crisis financiera (2007). El desempleo juvenil resulta particularmente preocupante y puede tener efectos muy perjudiciales a largo plazo, como la pérdida de medios de vida, la pobreza o las repercusiones psicológicas: en 2015, la tasa de desempleo juvenil se situaba en el 13,1%, muy por encima de la tasa de desempleo mundial (5,8%). La disparidad de género es muy acusada en algunas regiones, como África del Norte y los Estados árabes, donde la tasa de desempleo juvenil de las mujeres casi duplica la de los hombres jóvenes, situándose próxima a un 44% pese al incremento del nivel educativo que se observa entre las jóvenes en dichas regiones. Esto sugiere que la educación, por sí sola, no puede superar las barreras estructurales que existen en los mercados de trabajo.

3. SEGREGACIÓN OCUPACIONAL 



Las mujeres están concentradas en empleos menos remunerados, de menor cualifi-cación y mayor inseguridad laboral; además, están insuficientemente representadas en puestos con responsabilidad de toma de decisiones y en campos como la ciencia y la tecnología. Hoy en día, la mitad de la población activa a escala mundial trabaja en el sector servicios, un ámbito en el que predominan las mujeres. La proporción de mujeres en este sector llega al 77% en Asia Oriental y al 91,4% en América del Norte. Sin embargo, las ocupaciones de las mujeres varían de forma considerable por región y por nivel de ingresos: en los países de ingresos altos, las mujeres se concentran en los sectores de la salud, la educación y el comercio (tanto al por mayor como al por menor), mientras que en los países de ingresos bajos y medianos-bajos, las mujeres trabajan principalmente en la agricultura. La segregación sectorial y ocupacional es una de las consecuencias de las barreras estructurales y de la discriminación basadas en el género, como la pobreza, la falta de flexibilidad de los horarios de trabajo, el acceso limitado o nulo a servicios de cuidado infantil asequibles y de calidad, las deficientes políticas en materia de licencia de maternidad y paternidad y las actitudes sociales, entre otros muchos factores. El liderazgo y la representación de las mujeres en sindicatos, organizaciones profesionales y patronales y órganos de gobierno corporativos es crucial para defender los derechos laborales fundamentales y garantizar un trabajo decente para todas y todos.

4. BRECHA SALARIAL


A nivel mundial, las mujeres sólo ganan 77 céntimos por cada dólar que ganan los hombres por un trabajo de igual valor. Esta es una causa fundamental de desigualdad en términos de ingresos a lo largo de toda la vida. Al ritmo actual, esta brecha tardará 70 años en cerrar. Las políticas laborales representan un factor crucial en este tema. Por ejemplo, las mujeres se enfrentan a mayores limitaciones para conciliar las responsabilidades familiares con el empleo remunerado. Las políticas restrictivas, como la falta de flexibilidad de los horarios de trabajo y las limitadas licencias de maternidad y paternidad, pueden impedir la movilidad de las mujeres en el seno de la fuerza laboral y arrastrarlas al empleo a tiempo parcial. A su vez, esto las expone a nuevas desigualdades, como el limitado acceso a la protección social, en particular a las pensiones de vejez. Las mujeres con hijas/os son más vulnerables a estas desigualdades, que también se conocen como “la penalización de la maternidad”. En África Subsahariana y Asia Meridional, la brecha salarial de género es de un 31% y un 35%, respectivamente, para las mujeres con hijas/os, en comparación con el 4% y el 14% de las mujeres sin hijas/os.

5. TRABAJO NO REMUNERADO


Desde limpiar y cocinar hasta recoger agua y leña o cuidar de niñas/os y personas ma-yores, las mujeres asumen una carga desproporcionada de trabajo no remunerado en todo el mundo. El trabajo no remunerado sustenta la economía y a menudo suple la falta de gasto público en servicios sociales e infraestructura. De hecho, se calcula que el trabajo no remunerado y el empleo del hogar alcanzan un valor equivalente a entre un 10% y un 39% del producto interno bruto. Esto significa que puede contribuir más a la economía que la industria, el comercio o el sector del transporte. Además de que los hombres deben asumir una parte mayor de este trabajo, las políticas orientadas a reducir y redistribuir el trabajo no remunerado que realizan las mujeres y las niñas, ampliar el empleo remunerado en el sector de los cuidados y proporcionar protección social e infraestructuras básicas, como el acceso a agua limpia, son fundamentales para que las mujeres accedan al empleo remunerado, permanezcan en él y liberen todo su potencial económico.

6. PERMISOS DE MATERNIDAD Y PATERNIDAD



La licencia de maternidad y paternidad y los servicios de cuidado infantil pueden ayudar a las familias a distribuir las responsabilidades de cuidado y atender sus prioridades laborales, así como permitir a las mujeres acceder al mercado laboral y permanecer en él si así lo deciden. Pese a que casi todos los países del mundo han adoptado alguna forma de legislación de protección de la maternidad, tan sólo 63 países cumplen las normas mínimas establecidas por la Organización Internacional del Trabajo, según las cuales las madres deben disfrutar al menos de 14 semanas de licencia de maternidad retribuida. Incluso en aquellos países que cuentan con leyes en esta materia, se calcula que tan sólo un 28% de las mujeres trabajadoras a escala mundial disfrutan actualmente de este tipo de licencias. Las políticas de licencia de maternidad y paternidad que posibilitan el reparto de responsabilidades de cuidado infantil entre ambos progenitores desempeñan un papel crucial a la hora de garantizar el bienestar personal y económico de las mujeres, las familias y las sociedades.

7. TRABAJO INFORMAL


Las mujeres, sobre todo las migrantes, están insuficientemente representadas en el sector informal en todo el mundo. En los países en desarrollo, el sector informal es la principal fuente de empleo para las mujeres. El trabajo informal puede incluir a personas que trabajan por cuenta propia –como vendedoras/es callejeras/os, comerciantes de bienes y servicios de pequeña cuantía o agricultoras/es de subsistencia–, así como trabajadoras/es asalariadas/os en el empleo del hogar o en cultivos de temporada. Una de las formas más vulnerables de empleo informal es la contribución al trabajo familiar. A nivel mundial, las mujeres representan un 63% de este colectivo, que trabaja en negocios o explotaciones agrícolas familiares sin percibir una remuneración directa por ello. La economía informal, también denominada “economía gris”, queda fuera del ámbito de aplicación de las leyes laborales; en consecuencia, muchas personas quedan expuestas a salarios bajos, a condiciones de inseguridad laboral y sin acceso a prestaciones sociales (como las pensiones, la licencia de enfermedad o el seguro de salud). Las precarias condiciones de trabajo que se viven en la economía informal se ven agravadas por la discriminación laboral, el sexismo, el racismo y la xenofobia.

8. TRABAJADORAS MIGRANTES



Las personas migrantes contribuyen al bienestar económico y social de las sociedades tanto en sus países de origen como de destino. El dinero (conocido como remesas) que las/os migrantes envían a sus hogares de origen puede mejorar los medios de vida de millones de personas y, a su vez, fortalecer las economías. En 2015, las/os migrantes internacionales enviaron unos 581.600 millones de dólares estadounidenses a sus familias en los países de origen. De esta cantidad, los países en desarrollo recibieron unos 431.600 millones de dólares, una cifra cercana al triple de la que se invierte en asistencia oficial para el desarrollo. Las mujeres migrantes tienen un peso mayor en la fuerza de trabajo global que las mujeres no migrantes; se concentran en sectores predominantemente feminizados de la economía informal, como el del cuidado y el sector de servicios. Uno de los grupos más vulnerables de trabajadoras/es migrantes son las/os empleadas/os del hogar; la inmensa mayoría son mujeres, que se ven sometidas a precarias condiciones laborales, largas jornadas de trabajo y un acceso limitado o nulo a la protección social. A escala mundial, un 57% de las/os trabajadoras/es del hogar carecen de limitaciones en cuanto a la duración de su jornada laboral. Un problema relacionado con lo anterior es la trata de trabajadoras/es a través de las fronteras: las personas migrantes y jóvenes tienen mayor probabilidad de caer en las redes de intermediarios laborales carentes de toda ética, quienes, a través de la coerción y el engaño, las exponen a contratos precarios y a muchas otras vulneraciones de sus derechos humanos y laborales.

9. VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES


La violencia contra las mujeres en el mundo laboral constituye una vulneración de los derechos humanos que afecta a las mujeres con independencia de su edad, ubicación, nivel de ingresos o condición social. Las mujeres pueden experimentar acoso o agresión sexual en el trabajo o en el trayecto de ida y vuelta a este. Pese a que muchos países cuentan con leyes o disposiciones para combatir este tipo de violencia, su repercusión es limitada. En la Unión Europea, por ejemplo, un 55% de las mujeres han experimentado acoso sexual en al menos una ocasión desde que cumplieron 15 años. De ellas, un 32% lo sufrió en el trabajo. La violencia contra las mujeres puede limitar su potencial económico y social y tener una incidencia significativa en su salud física y mental, que puede conducir al absentismo, la pérdida de oportunidades de promoción y la pérdida de puestos de trabajo.

10. BARRERAS LEGALES



En todos los países siguen existiendo barreras para la igualdad de género, tanto en la esfera pública como en la privada, y estos obstáculos tienen su origen en unas relaciones de poder históricamente desiguales entre las mujeres y los hombres. Las barreras legales se suman a las desigualdades de género, lo que se manifiesta en la asistencia de un menor número de niñas a la enseñanza secundaria en relación con los niños, menores cifras de mujeres ocupadas o dirigiendo negocios y una brecha salarial de género mayor. En la actualidad, continúa existiendo al menos una restricción legal basada en el género para el empleo y el emprendimiento de las mujeres en 155 países*; en 18 países*, los esposos pueden impedir legalmente que sus esposas trabajen; y solamente existen leyes contra la discriminación de género en las prácticas de contratación de mujeres en 67 países. Para que las mujeres puedan realizar todo su potencial económico, es necesario que los países eliminen la discriminación contra las mujeres en su legislación, en consonancia con la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, el tratado de derechos humanos de las mujeres que obliga a los países a adoptar medidas concretas para el adelanto de la mujer en vida pública y privada.

11. PROTECCIÓN SOCIAL



Las mujeres se encuentran excesivamente representadas en el 73% de la población mundial que carece de acceso a la protección social o sólo disfruta de un acceso parcial a ésta; esto las expone a una mayor vulnerabilidad a la pobreza y a otras desigualdades. Las barreras específicas de género pueden ejercer un efecto dominó en el tipo y grado de protección social que recibe una mujer a lo largo de su vida. A modo de ejemplo, debido a su menor participación en el mercado laboral y a su tendencia a cobrar salarios inferiores y a disfrutar de un acceso menor que los hombres al crédito y a otros recursos, las mujeres pueden enfrentarse a una inseguridad mayor en términos de ingresos y tener menos acceso a (y cobertura por parte de) los instrumentos de protección social de carácter contributivo, como las pensiones, la prestación por desempleo o incluso el seguro de salud. Muchas terminan por caer en la pobreza. En torno al 65% de la población mundial que ha superado la edad de jubilación y no recibe ningún tipo de pensión ordinaria está compuesta por mujeres. Esto significa que 200 millones de mujeres de edad avanzada viven sin ingresos regulares procedentes del sistema de protección social, frente a 115 millones de hombres.

12. BRECHA DIGITAL



La automatización, la inteligencia artificial, la robótica e internet, entre otras nuevas tecnologías, han transformado el mundo laboral, planteando tanto desafíos como oportunidades para el empoderamiento económico de las mujeres. Pese a las brechas de género que existen en el acceso a (y la utilización de) las tecnologías digitales, esas mismas tecnologías eliminan las barreras geográficas, que pueden ser tanto beneficiosas como perjudiciales para las mujeres. Echemos un vistazo al modelo de trabajo que se observa en la denominada “economía de los pequeños encargos”, que tiene lugar a través de plataformas en línea que conectan a las empresas con trabajadoras/es a escala mundial, proporcionando a las personas oportunidades de generación de ingresos con independencia de dónde se encuentren. Sí, la mayoría de estas/os trabajadoras/os son contratistas que trabajan por cuenta propia y carecen de protecciones laborales, por lo que son más vulnerables a los riesgos y responsabilidades asociados a las operaciones que desarrollan con sus clientes. En este tipo de economía las desigualdades de género que ya sufren las mujeres solamente se ven reproducidas (cuando no agravadas), ya que se trata de un sector que, en su mayor parte, ha eludido la protección laboral y la regulación del empleo. Dado que se trata de un espacio que sigue evolucionando, las mujeres necesitan enfrentarse a él con la educación, la capacitación y las aptitudes profesionales y empresariales requeridas para lograr idénticos resultados que los hombres y aprovechar las nuevas oportunidades a medida que surjan.



FUENTE: Este reportaje está tomado de la web de ONU Mujeres. Tribuna Feminista es medio oficial de UN Women’s Step It Up! Media Compact, alianza de medios internacionales para jugar un rol activo en el avance de la igualdad de género dentro del marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

8M: PORQUÉ PARAN LAS MUJERES DE LATINOAMÉRICA

Líderes feministas de Paraguay, Colombia y Brasil expresaron los motivos por los que impulsan el paro en sus países. La violencia machista con su extremo, los femicidios, la desigualdad, son los ejes de sus reclamos.





Este paro es contra el patriarcado y el capitalismo que nos explota. La fuerza y la resistencia de las mujeres se ven y están en marcha”, dice a Página 12 Alicia Amarilla Leiva. Y agrega: “Es un proceso de acumulación de conciencia. Ojalá podamos forjar esa sociedad nueva que anhelamos tanto las mujeres”. Tiene 35 años, es campesina, madre soltera de un hijo de 10 años y hace 12 encabeza la Coordinadora Nacional de Mujeres Trabajadoras Rurales e Indígenas (Conamuri), de Paraguay, una de las más de setenta organizaciones e instituciones que mañana se sumarán al Paro Internacional de Mujeres en ese país. La histórica huelga se hará sentir a lo largo y ancho de Latinoamérica en ciudades más populosas y más pequeñas, como parte de ese gran movimiento que enlazará a mujeres de más 50 países, que harán temblar la tierra contra las violencias machistas, los femicidios y la desigualdad que las afecta en las distintas esferas en las que transcurren sus vidas cotidianas. Están convocadas más de 300 marchas en el mundo.




El paro se expresará con distintas acciones en Latinoamérica, además de Argentina, en Uruguay, Brasil, Bolivia, Perú, Chile, Ecuador, Colombia, Venezuela, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Nicaragua, Honduras, México, Panamá, República Dominicana y Puerto Rico.








 En cada territorio, en cada geografía, hay demandas puntuales también. En Uruguay, el PIT-CNT, la central sindical única, adhirió a la medida de fuerza y convocó a un paro general de 16 a 22 horas. “Está prevista una marcha a las 18 en la que participarán organizaciones sociales en contra de la violencia de género”, confirmó anoche a este diario Milagro Pau, secretaria de Género, Equidad y Diversidad del PIT-CNT. 

“Voy a parar porque en Colombia entramos en un proceso de paz pero aún continúan las violaciones de los derechos de las mujeres y por eso en Medellín la consigna para este 8 de marzo es “Paren la guerra contra las mujeres, construyamos paz””, contó  Sonia Vázquez Mejía, comunicadora social de Medellín, referente del movimiento de mujeres de ese país, como vicepresidenta de la Unión de Ciudadanas de Colombia, la organización feminista más antigua de Colombia, que logró el voto femenino hace sesenta años. Actualmente Vázquez Mejía representa a las mujeres en los consejos Municipal y Departamental de Participación Ciudadana desde donde trabaja “por la inclusión y la equidad de las mujeres en los contextos político, social y económico”, explicó la referente feminista. “Me uno al paro de las mujeres porque es una de las maneras de manifestar y apoyar la reivindicación de los derechos de las mujeres”, destacó desde Medellín. Fue concejala de esa ciudad y jefa de despacho de la Secretaría de las Mujeres de la municipalidad. “Estoy indignada porque las políticas públicas que formulamos y hemos defendido desde allí hoy se ven disminuidas por recortes presupuestarios. Voy a parar porque la  violencia sociopolítica en el país sigue siendo una responsabilidad del estado y del sistema, porque he sido víctima de violencia sexual, porque el sistema de salud en Colombia es deficiente, y para que las mujeres jóvenes sepan que los derechos de las mujeres no nos los han dado, sino que los hemos tenido que ganar y que la lucha por ellos debe continuar”, dijo Vázquez Mejía.

En Paraguay, habrá distintas acciones el 8M. Adhieren al paro desde las universitarias hasta las organizaciones indígenas que estarán en 11 departamentos (provincias) con denuncias y acciones directas. “Nuestra consigna es: “Si nuestro trabajo no vale, produzcan sin nosotras”, contó a este diario la dirigente campesina de Conamuri. “Para nosotras –destacó– es importante el avance de la conciencia feminista en América latina y en el mundo”. Las campesinas e indígenas pararán contra la violencia institucional, los femicidios, la invasión de la agricultura intensiva y el monocultivo en sus territorios, contra el envenenamiento que producen los agrotóxicos, y para visibilizar las situaciones de pobreza y las diferentes formas de violencia machista que sufren las mujeres en el campo. Amarilla Leiva vive en el departamento Caaguazú. 

En Brasil, se realizarán acciones en más de 60 ciudades, de las cuales 22 son capitales de estados, contó a este diario Mariana Bastos, periodista de Río de Janeiro y promotora del paro internacional de mujeres en ese país. Los sindicatos no llaman al paro. A pesar de las diversidad y extensión del territorio brasileño, y de sus realidades, las mujeres se sumarán a la convocatoria con dos demandas unificadas: contra la violencia machista y los femicidios, y contra una reforma previsional que impulsa el Gobierno federal para aumentar la edad jubilatoria de las mujeres y equipararla con la de los varones. “Con este proyecto nos están diciendo que nuestro trabajo en el hogar, no remunerado, no cuenta, no vale nada”, apuntó Bastos. Y contó que uno de los objetivos también es difundir entre las mujeres que es tan importante parar las actividades reproductivas, domésticas, como las productivas.

Fuente: Página 12 - Por Mariana Carbajal

sábado, 4 de marzo de 2017

Entrevista de Nodal a la periodista y escritora argentina Marta Dillon, integrante del espacio #NiUnaMenos: “El 8 de marzo tenemos el desafío de construir una movilización transversal, heterogénea y poderosa”

Entrevista de Nodal a la periodista y escritora argentina Marta Dillon, integrante del espacio #NiUnaMenos: “El 8 de marzo tenemos el desafío de construir una movilización transversal, heterogénea y poderosa”

LAS MUJERES EN UN CAMBIANTE MUNDO LABORAL

Mensaje de Phumzile Mlambo-Ngcuka, Directora Ejecutiva de ONU Mujeres, con ocasión del Día Internacional de la Mujer, 8 de marzo de 2017



En todo el mundo, demasiadas mujeres y niñas dedican un número excesivo de horas a las responsabilidades del hogar; habitualmente, destinan a estas tareas más del doble de tiempo que los hombres y los niños. Ellas cuidan a sus hermanas y hermanos más jóvenes, a sus familiares ancianos, a las enfermas y los enfermos de la familia, y realizan las labores del hogar. En muchos casos, esta división desigual del trabajo tiene lugar a expensas del aprendizaje de las mujeres y las niñas, y de sus posibilidades de obtener un trabajo remunerado, hacer deporte o desempeñarse como líderes cívicas o comunitarias. Esto determina los patrones de desventajas y ventajas relativas, la posición de las mujeres y los hombres en la economía, sus aptitudes y lugares de trabajo. 

Este es el mundo inmutable del trabajo sin recompensa, una escena familiar de futuros desolados en todo el mundo; las niñas y sus madres sostienen a la familia con trabajo sin paga y su trayectoria de vida es muy distinta de la de los hombres del hogar.    

Queremos construir un mundo del trabajo distinto para las mujeres. A medida que crecen, las niñas deben tener la posibilidad de acceder a una amplia variedad de carreras, y se las debe alentar a realizar elecciones que las lleven más allá de las opciones tradicionales, en las áreas de servicio y atención, y les permitan conseguir empleos en la industria, el arte, la función pública, la agricultura moderna y la ciencia. 

Tenemos que iniciar el cambio en el hogar y en la etapa escolar más temprana, para que no haya ningún lugar en el entorno de una niña o un niño donde aprendan que las niñas deben ser menos, tener menos y soñar a menor escala que los varones. 

Esto exigirá ajustes en la crianza, los programas de estudios, los ámbitos educativos y los canales que transmiten los estereotipos cotidianos como la televisión, la publicidad y los diversos tipos de espectáculos. Asimismo, requerirá dar pasos decididos para proteger a las niñas pequeñas de las prácticas culturales nocivas, como el matrimonio a temprana edad y todas las formas de violencia. 

Las mujeres y las niñas deben estar preparadas para formar parte de la revolución digital. Actualmente, sólo el 18% de los títulos de grado en ciencias de la computación corresponden a mujeres. En todo el mundo se necesita un cambio significativo en la educación de las niñas, que tendrán que cursar las asignaturas troncales (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) si han de competir con éxito por los "nuevos empleos" bien remunerados. En la actualidad, las mujeres representan únicamente el 25% de la fuerza laboral de la industria digital. 

Según el análisis del Grupo de Alto Nivel sobre el empoderamiento económico de las mujeres del Secretario General de las Naciones Unidas, para lograr la igualdad en el lugar de trabajo será preciso ampliar las oportunidades de empleo y de trabajo decente. A tal fin, los gobiernos deberán realizar esfuerzos concertados para promover la participación de las mujeres en la vida económica; los colectivos importantes, como los sindicatos, tendrán que prestar su apoyo; y se deberá dar cabida a la voz de las propias mujeres para generar soluciones que permitan superar las barreras actuales a la participación de las mujeres. Hay mucho en juego: si se logra avanzar en la igualdad de género, podría darse un impulso al PIB mundial de 12 billones de dólares de los Estados Unidos de aquí a 2025. 

También es preciso actuar con determinación para eliminar la discriminación que las mujeres encuentran en múltiples frentes, que convergen más allá del tema del género: la orientación sexual, la discapacidad, la edad avanzada y la raza. Estos factores contribuyen a la desigualdad salarial: la brecha salarial de género es, en promedio, del 23%, pero se eleva al 40% en el caso de las mujeres afroamericanas en los Estados Unidos. En la Unión Europea, las mujeres de edad avanzada tienen un 37% más de probabilidades de vivir en la pobreza que los hombres del mismo rango de edad. 

Debemos lograr que funcionen mejor para las mujeres aquellas áreas de actividad donde ya están excesivamente representadas pero reciben una baja remuneración, además de contar con escasa o nula protección social. Se trata, por ejemplo, de que exista una economía del cuidado sólida, que responda a las necesidades de las mujeres y las emplee a cambio de una remuneración; de que se apliquen condiciones de trabajo igualitarias para el trabajo remunerado o no remunerado de las mujeres; y del apoyo a las mujeres empresarias, que abarque su acceso al financiamiento y a los mercados. Las mujeres que trabajan en el sector informal también necesitan que se reconozcan y protejan sus contribuciones. Ello requiere políticas macroeconómicas propicias que contribuyan a un crecimiento inclusivo y posibiliten una aceleración considerable del progreso, en beneficio de los 770 millones de personas que viven en la extrema pobreza. 

Para hacer frente a las injusticias se necesita resolución y flexibilidad por parte de quienes emplean tanto del sector público como del privado. Será preciso ofrecer incentivos para contratar y retener a las trabajadoras; por ejemplo, una ampliación de las prestaciones por maternidad para las mujeres con objeto de apoyar también su reincorporación al trabajo, la adopción de los Principios para el empoderamiento de las mujeres y la representación directa en los niveles de toma de decisiones. Junto con esto, se necesitan cambios importantes en las prestaciones para los padres recientes, además de cambios culturales que hagan de la aceptación de la licencia de paternidad una opción viable y, por lo tanto, un beneficio real para toda la familia. 

En medio de esta trama compleja se necesitan también algunos cambios sencillos pero de gran envergadura: que los padres se ocupen de la crianza, que las mujeres participen y que las niñas tengan la libertad de crecer en pie de igualdad con los varones. Es preciso que todas las partes hagan ajustes si se desea aumentar el número de personas que puede obtener un trabajo decente, lograr que ese conjunto de personas sea inclusivo y hacer realidad los beneficios para todas y todos que prevé la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, con la promesa de un mundo igualitario.

FUENTE: ONUMUJERES

8M PARO : RECONFIGURACIÓN DEL TERRITORIO ACTIVO DE LAS MUJERES

Título original:  Una creación colectiva.


El próximo 8M depara una reconfiguración del escenario de las mujeres en las calles, en las casas y en sus lugares de trabajo que escapa al imaginario gremial y público para ser conceptualizado a la medida del tiempo laboral en sus más variadas formas, convirtiendo la desocupación en nuevas formas de trabajo. La construcción de la herramienta política del paro en los territorios y en asambleas vitales y heterogéneas les pone cuerpo a las palabras y fortalece el paro internacional como modalidad inédita de lucha que impulsa un feminismo masivo, capaz de vincular reclamos y deseos urgentes contra las violencias y los ajustes despiadados.


fotografía: Emergente


 La jornada del Paro Internacional de Mujeres del próximo miércoles 8 de marzo se viene amasando, vociferando, debatiendo y, sobre todo, construyendo en una serie de espacios múltiples. El paro del 19 de octubre pasado instaló la discusión sobre un nuevo sentido de esta herramienta: ya no sólo para uso exclusivo de los sindicatos, sino capaz de ser reconfigurada, reconceptualizada y reutilizada por realidades de vida y trabajo que escapan a los límites gremiales. ¿Qué significa hacer del paro una medida apta para las trabajadoras informales y cooperativistas? ¿Cómo logran parar quienes se dedican a las tareas domésticas y de cuidado que parecen no tener pausa posible? ¿Cómo los sindicatos se sienten a la vez desafiados y revitalizados por esta interpelación del movimiento de mujeres? ¿Por qué el paro es una medida que tiene que ver con repudiar la explotación de nuestro tiempo en sus variadas formas? ¿Cómo el paro deviene una modalidad de politización de las precariedades?



En la preparación de este 8 de marzo esas mismas preguntas han tenido más días para concretarse en conversaciones, controversias y asambleas. Asambleas en los sindicatos y en las comisiones internas, en los barrios, en las fábricas y oficinas, en los centros de salud y en los movimientos sociales. Es en ese espacio de muchas donde las palabras no pueden despegarse del cuerpo. Donde poner la voz es gesticular, respirar, transpirar y sentir que las palabras resbalan y se traban en el cuerpo de las otras. Contra la idea de que un paro se organiza sólo de modo virtual o por convocatoria de redes, la trama de la asamblea, de su reiteración obstinada y en distintas escalas, vuelve a poner en escena lo trabajoso del cuerpo a cuerpo, del desacuerdo permanente, del mapeo a viva voz de las experiencias divergentes y las disidencias concretas e irreductibles. El modo del compartir un espacio, de escuchar pacientemente las intervenciones y, finalmente, de sostener esa tensión que es pensante sin ser necesariamente productora de consensos, evidencia que la heterogeneidad no es sólo una cuestión discursiva. Estar reunidas en asamblea como un modo laborioso de estar con otras nos quita de una relación pasiva o cínica con la crueldad que las violencias machistas machacan de modo tal que pretenden hacerse paisaje cotidiano. Nos desplaza también del modo victimista de padecer los ajustes que precarizan nuestras existencias. La asamblea teje tiempo entre un acontecimiento callejero y otro. Lo dijimos el 19 de octubre y ahora nuevamente: ampliando y redefiniendo la herramienta del paro estamos enlazando la violencia femicida con su trama económica y política. Esto vuelve al paro una herramienta revulsiva y no de negociación. Y nos pone alertas también contra usos “ligth” o despolitizados del paro, que intentan vaciar su sentido político y convertir al movimiento de mujeres en una bandera multiuso pero inofensiva. Ya lo intentan con la torsión punitivista frente a los femicidios. Ahora vemos la torsión que quiere diluir el paro como herramienta concreta, de bloqueo, contestación y desafío. 


Es justamente en la fuerza del paro como modalidad de lucha que atraviesa lo laboral, lo político, lo vital y lo económico donde se construye un nuevo modo de conexión internacional que impulsa un feminismo masivo, de calle, capaz de vincular luchas territoriales, reclamos precisos y deseos de una vida nueva, que se inventa al borde de duelo y del abismo alegre de descubrir una fuerza común.

#NosotrasParamos

“En los distintos lugares de trabajo que conozco y transito -fábricas, escuelas y universidades- se está discutiendo el paro y en los espacios de articulación de fábricas recuperadas también. Nosotrxs participamos en la movilización dela CGT del 7 y paramos el 8. Estuvimos hablando de todo esto en estas semanas y es un tema muy fuerte lograr que los sindicatos llamen a paro, no a otras cosas lavadas”, señala Gisela Bustos, abogada de la Cooperativa metalúrgica 19 de diciembre e integrante del Movimiento Nacional de Empresas Recuperadas (MNER). 

¿Hasta qué punto el mundo sindical está dispuesto a dar espacio a esta resignificación del paro? Lo interesante es el modo en que el paro ha puesto en ebullición interna a muchos sindicatos. 

Varias asistentes a las asambleas que se vienen realizando en la Mutual Sentimiento -y de donde salió la exigencia de pronunciamiento a las centrales- no dudan en señalar un mismo punto: para las que ingresaron a la tarea sindical en los últimos tiempos, no hay contradicción entre la militancia gremial y la militancia del movimiento de mujeres. Más bien se viven como una experiencia de confluencia. 



“A lo largo de estos años participamos de los Encuentros Nacionales de Mujeres y la acción pedagógica de esos encuentros tanto en términos individuales como para la organización han sido muy potentes. Hoy en ATE, por ejemplo, las juntas internas tienen delegadas de género. Esto nunca había pasado, es un nuevo momento. Desde esta realidad que se ha hecho cotidiana pasa que las trabajadoras jóvenes hoy son parte del movimiento de mujeres. Hoy nosotras creemos que desde el feminismo podemos formar una corriente de opinión dentro de las organizaciones sindicales, en clave transversal, convocante para distintos gremios. El hito de que las centrales se junten a debatir sobre esto, como viene sucediendo estas semanas, es inédito e histórico”, sostiene Clarisa Gambera, secretaria de Acción Social de CTA-Capital y parte del equipo de género de ATE Nacional. 

Desde el punto de vista de las altas dirigencias, la situación es más complicada: se ha escuchado en reuniones decir en fuerte tono de voz que la legitimidad para convocar al paro solo es de los sindicatos. La legitimidad así expresada se parece a un alambrado. No es un tema menor: de su efectiva convocatoria depende garantizar las condiciones efectivas para que miles de trabajadoras puedan parar sin sentir que ponen en riesgo sus puestos de trabajo.

Matías Cremonte, presidente de la Asociación de Abogadxs Laboralistas, que convoca y adhiere al paro, señala: “Lxs trabajadorxs tenemos derecho al paro por la Constitución Nacional, por lo cual no es necesario que sea convocada por un sindicato. Obviamente se trata de un derecho que se ejerce colectivamente, pero los y las trabajadoras somos los titulares de ese derecho, y no es una potestad exclusiva de las asociaciones sindicales decretar un paro. Sin embargo, el año pasado la Corte Suprema de Justicia de la Nación interpretó, en un fallo regresivo, que los titulares del derecho de huelga son los sindicatos (tanto los que tienen personería gremial como los denominados “simplemente inscriptos”). Por supuesto que cualquier represalia que pueda tomar un empleador o empleadora contra una trabajadora por ejercer su derecho de huelga debe ser considerado una grave discriminación en los términos de la ley 23.592, y existen herramientas legales para defenderse. Pero es muy importante, para evitar eventuales controversias, que los sindicatos y/o las centrales sindicales adhieran o convoquen a la huelga”. 


“Para muchas de nosotras es complicado parar”, dice Jackie, referente de las cartoneras del MTE, organización al interior de la CTEP. “Si dejamos de laburar un día, no morfamos. Entonces, esto no es una debilidad nuestra, tiene que ser algo que el paro logra incluir y que lo haga más rico. Nosotras vamos a parar”, argumenta. Este es un punto central que plantean las economías populares como exigencia de ampliación de las imágenes mismas que disponemos del paro: ¿cómo se logra dar cuenta de esta multiplicidad de realidades que son la clave de un mapeo del mundo del trabajo en clave feminista? ¿Cómo el paro es una herramienta que asume la precariedad como condición común?

El paro en clave regional

El paro se fue construyendo en muchas lenguas y dando espacio a muchos reclamos. Desde Paraguay, el llamado al Paro toma para muchas mujeres el significado de la protesta contra el envenenamiento de las comunidades por agrotóxicos. En Colombia, hay un debate intenso sobre el papel que jugó la campaña que agitó la “amenaza del género” a favor del triunfo del “no” a los acuerdos de paz. En Honduras y Guatemala, la organización de la medida se afirma fuerte en el reclamo por los femicidios territoriales contra líderes comunitarias. En Brasil, los reclamos subrayan la avanzada de las iglesias contra las luchas por las  autonomías del cuerpo. El paro entonces, desborda e integra la cuestión laboral. No la deja de lado pero al mismo tiempo la redefine y la actualiza. La multiplica sin diluir su densidad histórica.



Este 8M las movilizaciones también van a ir más allá de las demandas puntuales porque la puesta en común de los cuerpos en la calle permite parar para darnos tiempo a imaginar cómo queremos vivir. Se trata de un rechazo concreto y contundente a los despojos múltiples y a las nuevas formas de explotación con que el capital avanza sobre nuestras vidas. Y también abre una discusión sobre las formas en que pensamos la provisión de cuidados, recursos comunes e infraestructuras para la reproducción de la vida. El movimiento feminista de masas es una respuesta a los modos filantrópicos y paternalistas con los que se quiere subsanar la precariedad, imponiendo formas conservadoras y reaccionarias de subjetivación aceitadas por el miedo.

Se trata de una elaboración paciente y difícil. Pero las asambleas que reactivan la cotidianeidad de muchas organizaciones (sindicales, políticas, educativas, culturales, etc.) están produciendo nuevas imágenes de soberanía popular. Intermitentes y frágiles pero persistentes y capaces de producir nuevas formas de poder. Sobre todo ponen en práctica algo que hoy se pregunta la alta filosofía: ¿qué significa actuar juntxs cuando las condiciones para hacerlo están devastadas? 

Fuente: Página 12 por Verónica Gago.