martes, 10 de noviembre de 2015

PRIMER JUICIO DE TRATA DE PERSONAS EN SANTIAGO DEL ESTERO

“No me dejaban ni ver el sol”, contó la víctima, una joven misionera. También relató que cuando llegó la violaron cuatro personas. Estuvo encerrada en un prostíbulo durante 20 días. Los imputados son Carlos Horacio Cancino Franco, Samuel Emiliano Calderón y José Luis Luna. El juicio se extenderá durante seis días y declararán 40 testigos.




Con la promesa de una oferta laboral, la mujer de 35 años viajó desde Colonia Oasis de la Ciudad de Jardín América, en Misiones, hasta La Banda en Santiago del Estero. Cuando llegó se encontró con que nada era lo que imaginaba. Estuvo encerrada en el prostíbulo de ruta “Negro el 20” durante 20 días. Fue hasta que dos de los captores volvieron con ella a su ciudad original haciéndose pasar por su pareja y un amigo. Querían que la familia no sospechara que ella era obligada a prostituirse. Su hermano advirtió la mentira y los denunció. La exposición fue la punta del ovillo para desbaratar una red de trata que operaba en distintas ciudades de Santiago del Estero hace dos años. Hoy comienza el primer juicio por trata de personas para la explotación sexual en esa provincia. La Justicia Federal resolverá  la responsabilidad de tres hombres en la captación y explotación de la joven misionera.

“No me dejaban ni ver el sol”, contó la víctima. También relató que, cuando llegó, la violaron cuatro o cinco veces entre cuatro personas. Le decían que era “para que aprendiera porque ella estaba ahí para obedecer”. La mujer viajó en febrero de 2012 y un mes después volvió a su ciudad acompañada de dos de los acusados. La maniobra pensada por los explotadores buscaba no levantar sospechas entre sus familiares. Pero un hermano de la mujer llamó a la policía. Sospechaba que su hermana era víctima de trata. Y, además, tenía miedo que los dos hombres que estaban con ella quisieran llevarse a las dos hijas adolescentes de la mujer que habían quedado en Misiones.
La denuncia se tradujo en allanamientos en tres ciudades de Santiago del Estero. Gendarmería y la policía local intervinieron en cuatro lugares. Uno fue en la “Negro el 20”, en la ruta provincial 51, donde se rescataron a cuatro mujeres mayores de edad oriundas de la provincia de Santa Fe, se detuvo a dos personas y se incautó dinero en efectivo, preservativos, el libro de pases, documentos y un arma. Además, allanaron otro prostíbulo, un hotel alojamiento, la casa de uno de los explotadores y un laboratorio de análisis clínicos, donde llevaban a las víctimas para hacerse chequeos médicos.
Según el relato de la mujer misionera, mientras estuvo cautiva sufrió distintos tormentos. Las pericias clínicas lo demostraron. Ella sabía que había otras mujeres de Santa Fe pero tenía prohibido hablar con ellas. Era una de las reglas del lugar. Además, en sede judicial contó que la policía local iba a buscar dinero a los locales donde las explotaban. Por ese testimonio y otros datos encontrados en una agenda de uno de los dueños en el expediente hay una línea de investigación que aborda la connivencia policial.
Los imputados por trata sexual son Carlos Horacio Cancino Franco, Samuel Emiliano Calderón y José Luis Luna. Los investigadores llegaron a la conclusión que Luna era quien captaba a las mujeres en Misiones y las llevaba hasta la provincia de Santiago del Estero. En los prostíbulos, Cancino Franco-dueño del local- y Calderón-encargado- recibían a las víctimas. En el momento del allanamiento, las fuerzas de seguridad detuvieron a seis personas, pero solo tres afrontarán el debate oral.
Como la causa comenzó en Misiones el primero en actuar en marzo del 2012 fue el Juzgado Federal de Posadas que luego se declaró incompetente. Luego, el expediente cayó en manos de la Justicia Federal de Santiago. El juicio se extenderá durante seis jornadas y se espera la declaración de 40 testigos. En representación del Ministerio Público Fiscal intervendrá Indiana Garzón.

Fuente. Infojus

lunes, 9 de noviembre de 2015

MÚSICA Y VIOLENCIA MACHISTA

“Aunque sea de forma sutil, aún hay muchas letras sexistas”

El reguetón, el rap gangsta y en México la música banda se distinguen por su letras machistas. Es un mal que ha estado presente en la música popular desde hace mucho tiempo y del que ni siquiera la aparentemente inocua música pop queda exenta.





Madrid - Que se repita un patrón, una idea o cualquier otra cosa hace que guste más y se acepte como lo bueno y lo normal. Así reza la Teoría de la Mera Exposición, un fenómeno psicológico según el cual las personas tienden a desarrollar preferencia por aquello que les es familiar. Ahí reside, precisamente, el peligro de las canciones sexistas: que si se repiten lo suficiente sus mensajes y estereotipos pueden llegar a calar en la sociedad. De ello se muestra convencida Carmen Díez, profesora de la UPV/EHU, especialista en género y antropología feminista.

Foto: Archivo AmecoPress. Carmen Díez, profesora de la UPV/EHU, especialista en género y antropología feminista.


Hasta qué punto es importante la música para la sociedad?

La música siempre ha sido muy importante en cualquier tiempo y lugar. Sirve para muchas cosas, incluso para terapia. Pero lo que realmente ha sido y es la música es una poderosa fuente de creación de emociones. Cuando escuchamos una canción de nuestra infancia nos evoca esas vivencias de nuestro pasado, aunque no recordemos conscientemente haberla escuchado. Y puede transmitir infinidad de mensajes. Es más, como elemento de comunicación tiene más fuerza que otros medios como la televisión, porque es más profundo.

¿Qué ocurre entonces cuando la música transmite letras sexistas?

Este tipo de letras misóginas y machistas nos envían mensajes con representaciones de la mujer y de los hombres muy perjudiciales para la sociedad. En el reggaetón, por ejemplo, hay letras escandalosas, en las que solo se tiene en cuenta a la mujer como objeto sexual. Y la violencia también está muy presente. Esto se ve claramente en los videoclips de estas canciones: llegan a aparecer chicas con los ojos morados. Por no hablar de que salen culos y tetas por todas partes. Todo esto envía un mensaje muy negativo a la sociedad y, sobre todo, a los jóvenes.

¿Por qué a la juventud?

Por tres razones, principalmente. El género se construye a través de la práctica. A los 12 y 13 años los jóvenes empiezan a socializarse como chicas y chicos y es una etapa clave. Muchas veces, inconscientemente, asimilan estos mensajes sin ninguna herramienta para contestarlos. Al fin y al cabo, están más abiertos a todo lo que se les ofrece. Por tanto, los mensajes que adquieran a esas edades formarán su yo futuro, y de ahí que este tipo de letras sean tan peligrosas.

¿Cuál sería el segundo motivo?

La música une. Después de todo, a lo largo de la historia, ha creado movimientos como el punk. Y además, durante la adolescencia es la época en la que más se quiere estar en grupo. Entonces, si alguien pone una canción con letra sexista es más fácil que nadie diga nada por miedo a destacar. Y eso cuando se dan cuenta de que la letra es sexista, porque en muchas ocasiones el mensaje se les mete de manera subliminal.

¿Y el último?

La música se ha convertido en una mercancía que se consume a todas horas, sobre todo los jóvenes. Muchos no pueden vivir sin ella, porque forma parte de su ocio. Por ello, al ser un elemento tan importante en su vida, los mensajes que adquieren a través de este canal calan mucho más entre ellos.

¿Cómo abordar el asunto?

Estamos en una cultura que se cree la ilusión de la igualdad en la que vivimos, sobre todo la gente tan joven. Esto es un retroceso y la única manera de atajarlo es mediante la educación. En su día cantábamos cuando íbamos de excursión letras como “le daba, le daba y le daba unos palos que la consolaban”. Aunque sea de una forma “más sutil”, a día de hoy sigue habiendo violencia contra las mujeres en letras como esta. Y el problema es que no se pueden prohibir. Pero lo que sí que se puede es transmitir unos valores para que se den cuenta de que lo que escuchen les condiciona y así puedan actuar en consecuencia.



Fuente: Amecopress. - Por Rubén Olveira.-

ACOSO SEXUAL CALLEJERO: VIOLENCIA DISFRAZADA DE PIROPO

Llamemos a las cosas por su nombre: piropos, silbidos, miradas lascivas, gestos obscenos, bocinazos, jadeos, comentarios sexuales, tocamientos, persecuciones, fotografías y grabaciones de partes íntimas, masturbación pública, son prácticas de acoso sexual callejero, que suceden cotidianamente en los espacios públicos de nuestra región, principalmente contra mujeres adultas, jóvenes y niñas.








Perú se ha convertido este año en el primer país de América Latina con una ley específica sobre acoso sexual callejero que penaliza estos actos hasta con 12 años de prisión. “Es un hito importante debido a que, por primera vez, el Estado peruano reconoce de manera legítima el acoso sexual callejero como una forma de violencia”, explica Johana Fernández, coordinadora de proyectos de Paremos el acoso callejero, primer observatorio de la región dedicado exclusivamente a la prevención y erradicación de estas prácticas.

El caso de Perú es sin duda paradigmático en la región, dados los intentos de otros países como Paraguay y Panamá por ejemplo, donde proyectos de ley similares desataron una gran polémica, e incluso fueron bautizados como “leyes antipiropos” y, finalmente, desestimados. Estos proyectos contenían medidas de prevención y de protección a víctimas de acoso callejero.


Pero ¿por qué se trivializan con tanta facilidad estas prácticas violentas? Sencillamente porque aún no se visibilizan como violencia por el imaginario colectivo. El acoso sexual callejero no es una cuestión aislada, forma parte de un sistema estructural de violencia contra las mujeres y de género. Estas prácticas violentas son parte constitutiva de las relaciones históricas de poder desigual entre los géneros. En las sociedades patriarcales la relación jerárquica que sitúa lo masculino en una posición superior a lo femenino está mediada y sostenida por la VIOLENCIA. Y esta es una realidad de partida que ha de visibilizarse para lograr sociedades libres de violencia.

Poco a poco se dan pasos hacia la visibilidad de este tipo de violencia de género y la responsabilidad de todos y todas en su repudia y denuncia, especialmente de los hombres. El reciente caso de Gerardo Cruz Barquero, joven de 22 años que filmó con su celular a un acosador que a su vez filmaba a una mujer a la altura de las nalgas caminando por una concurrida calle de Costa Rica, movilizó al país. Gerardo subió el video del acosador a las redes sociales logrando una gran repercusión pública y posteriormente fue apuñalado cerca de su casa, presumiblemente en represalia. Actualmente se recupera en el hospital después de una delicada operación. Organizaciones de mujeres y sociedad civil marcharon en su apoyo y contra el acoso callejero en San José y tuvieron lugar marchas paralelas en Washington y en Liberia.

Por su parte, el video de Aixa Rizzo Acoso callejero: Del piropo a la violación, en el que una chica argentina de 20 años relata su experiencia de acoso por parte de un grupo de obreros de una construcción frente a su casa, lleva más de medio millón de visitas y la ha convertido en la cara pública de la lucha contra esta violencia en su país. Semanas después fue presentado un proyecto de ley para sancionar con multas las conductas de acoso sexual, la recaudación sería destinada a políticas públicas de prevención.

Tenemos el poder de erradicar el acoso callejero, reza el lema del movimiento Hollaback, Atrévete, surgido en Estados Unidos con el objetivo de terminar el acoso sexual contra mujeres y personas LGBTI en las calles, mediante el apoyo de la tecnología, en especial de celulares e internet. La plataforma virtual de Hollaback, en la que las personas comparten sus historias de acoso callejero, se ha expandido alrededor del mundo y ya 84 ciudades en 31 países son parte del movimiento. Colombia, México, Argentina o Chile se han sumado y cuentan con redes de apoyo y recursos para las personas acosadas. Ejemplos como los anteriores confirman cómo las nuevas tecnologías pueden ser aliadas contra la violencia.

Dado que uno de los lugares de mayor incidencia de acoso es el transporte público, algunos de países de la región, como México, Brasil, Guatemala y Colombia han puesto en marcha medidas de respuesta, como los buses o vagones de metro exclusivos para mujeres, policías encubiertas y campañas de sensibilización. Según las expertas, la segregación de las personas debiera ser una medida temporal acompañada de acciones de prevención que permitan el cambio cultural necesario para la construcción de espacios libres de violencia.






El acoso sexual callejero debe ser socialmente rechazado, no puede ser “el precio que debemos pagar” por ser mujer o LGBTI. Toda violencia de género es inaceptable, es un problema público y requiere soluciones específicas.






Nota al pié de página.

En Perú, 7 de cada 10 mujeres señala haber sufrido acoso sexual callejero en los últimos seis meses (Observatorio Paremos el acoso callejero). El 99% de 8000 mujeres encuestadas en Brasil manifiesta haber sufrido acoso sexual en espacios públicos a lo largo de su vida (iniciativa Chega de Fiu Fiu). En Argentina la población más vulnerable a esta violencia son las niñas y adolescentes: 38% de las mujeres fueron acosadas antes de los 13 años y otro 38% entre los 13 y los 15 (estudio de la organización Acción Respeto).

Fuente: Revista Humanum . Por Esperanza franco.-

domingo, 8 de noviembre de 2015

LOS DELITOS SEXUALES FUERON SISTEMÁTICOS EN LOS CENTROS CLANDESTINOS

Lo dijo a Infojus Noticias la periodista Miriam Lewin, coautora de “Putas y guerrilleras”. Es una constante en la mayoría de los juicios de lesa: cómo abordar los crímenes sexuales. Por ejemplo, tres de las víctimas en el juicio por delitos de lesa en la comisaría de Villa Ballester denunciaron haber sufrido vejámenes. El fiscal de esa causa, Marcelo García Berro, sostuvo que “aún persisten resistencias para ahondar en el tema”.




El juicio por los crímenes que se cometieron en la comisaría de Villa Ballester durante la última dictadura cívico-militar, que se desarrolla en los tribunales de San Martín desde el 18 de agosto, dejó en evidencia una problemática que cruza muchos de estos procesos de lesa humanidad: ¿Cómo abordar los delitos sexuales que se cometieron en los centros clandestinos? Tres de las catorce víctimas que tiene este debate oral y público denunciaron haber sufrido agresiones sexuales y vejámenes, con la particularidad de que los hechos fueron soslayados por la jueza federal de San Martín, Alicia Vence, a cargo de la instrucción del expediente, el 13° de la megacausa Campo de Mayo que llega a juicio.
“Dos personas habían denunciado en instrucción lo que técnicamente podía considerarse abuso sexual y violación. Y durante el juicio oral otra de las víctimas, que declaró desde España por teleconferencia, también hizo referencia al tema. Fue terrible. Esas conductas no iban a recibir ningún tipo de sanción. Por lo que solicitamos la ampliación de la acusación contra los imputados”, explicó a Infojus Noticias el fiscal federal Marcelo García Berro, que interviene en el juicio.



La declaración por teleconferencia que realizó la víctima –se reserva su identidad- fue tan cruda que una de las juezas que integra el Tribunal Oral Federal 1 de San Martín se conmovió hasta las lágrimas. Era la primera vez que esta mujer relataba los abusos que había sufrido en la comisaría 2da de San Martín, ubicada en Villa Ballester. Debió interrumpir su testimonio por una crisis de angustia.



Los camaristas hicieron lugar a la solicitud de la fiscalía, que se había efectuado en la audiencia del 28 de septiembre pasado, y ampliaron la imputación por delitos sexuales contra el jefe de Institutos Militares, Santiago Omar Riveros; el director de la Escuela de Caballería, Rodolfo Feroglio; y el comisario de la seccional de Villa Ballester entre 1975 y 1977, Daniel Caimi. García Berro consideró “cuanto menos negligente e injustificadamente dilatado” el abordaje del tema.
Durante su ponencia ante TOF1, García Berro remarcó que la violencia sexual “tuvo por objetivo la deshumanización de las víctimas”. Cuando se aplicaba a las mujeres tenía por objetivo “remarcarles el costo de salirse de sus roles de madres-esposas-amas de casa (preceptos, además altamente ligados a la ‘moral cristiana’ que el terrorismo de estado pretendía conservar) y cristalizar la idea de que sobre los cuerpos de ellas se ejerce un control esencial para sostener el status quo de su subordinación”. También implicaba transformar a las mujeres como “botín para quienes estaban desplegando lo que ellos llamaban la ‘guerra contra la subversión’”.
Un instrumento más del terrorismo de Estado
La sobreviviente y periodista Miriam Lewin es autora junta a Olga Wornat del libro “Putas y guerrilleras”, donde se abordan los crímenes sexuales en los centros clandestinos. Consultada por Infojus Noticias:



“Los delitos sexuales fueron sistemáticos. Se dieron en todas las provincias y en todos los centros clandestinos de detención, con distintas características. Había reglas diferentes, tácitas o explícitas. Era un instrumento más del terrorismo de Estado. Yo lo llamo terrorismo sexual”.






Lewin definió algunas de sus características: “Tiene varios objetivos, no solo la humillación o el quiebre directo de la mujer. Es una herramienta de disciplinamiento. En la ESMA, por ejemplo, los represores consideraban un síntoma de recuperación que nosotras nos maquilláramos”.
“El mensaje no era solamente para la mujer. Muchas veces las violaciones se hacían en público o de manera que los varones tuvieran conciencia de que esto estaba teniendo lugar. Esto está confirmado por muchísimos testimonios. Había mujeres que eran violadas delante de sus maridos o pared de por medio”, relató Lewin. En ese sentido, contó que, una vez terminada la represión, “cuando se efectuaban reconocimientos o visitas en los centros clandestinos, los varones se quebraban no donde habían sido torturados sino donde habían violado a sus mujeres”.
Los delitos sexuales que ejecutaban los genocidas también “estaban dirigido a sus pares. Porque no todos los represores eran capaces de ejecutarlos”. Lewin explicó que “las reglas variaban según los centros clandestinos: en la ESMA era más refinado el asunto, tenía más que ver con la esclavitud sexual. Había compañeras que eran encerradas en departamentos cerca de la ESMA para ser visitadas por Jorge ‘Tigre’ Acosta cuando se le antojara abusar de ellas”.
“En la Cueva de Mar del Plata las mujeres eran para los suboficiales y los bienes materiales eran el botín de  guerra para los oficiales. En la ESMA, si un suboficial abusaba de una prisionera era castigado porque los cuerpos de las mujeres eran solamente para los oficiales”, añadió quien estuvo secuestrada en ese gran predio de la Armada, ubicado a metros de la Avenida General Paz.

Los riesgos de la impunidad

Las primeras denuncias por violaciones y abusos sexuales durante el terrorismo de Estado se pueden encontrar en la Conadep. Y en el Juicio a las Juntas, realizado en 1985, varias sobrevivientes sacaron a la luz las torturas y vejaciones a las que fueron sometidas. “A pesar de la contundencia de los relatos, éstos hechos no fueron relevados como delitos  ni por el Ministerio Público Fiscal al acusar ni por la Cámara al dictar sentencia. Hoy podríamos afirmar que por entonces los esfuerzos estuvieron dirigidos a probar la existencia de un plan represivo, sistemático y generalizado, del que habían sido principales responsables quienes ocupaban los altos mandos de las fuerzas armadas”, consideró García Berro.
Lo cierto es que en el 2010 se produjo un quiebre en el abordaje jurídico de los delitos sexuales en las causas de lesa humanidad en la Argentina. Fue cuando distintos tribunales orales federales se pronunciaron en base a la jurisprudencia internacional de los Tribunales Penales Internacionales para la ex Yugoslavia y Ruanda. “Entonces empiezan a salir a la luz y a brotar como hongos en los juicios de todo el país las denuncias por abuso sexual”, afirmó Lewin. Los jueces y los fiscales empiezan a preguntar a quienes declaraban si fueron víctimas o testigos de delitos sexuales.  

En el libro “Grietas en el silencio. Una investigación sobre la violencia sexual”, se asegura que “la impunidad de los delitos cometidos envía el mensaje de que la violencia contra la mujer es tolerada, lo que favorece su perpetuación y la aceptación social del fenómeno, el sentimiento y la sensación de inseguridad en las mujeres, así como una persistente desconfianza de éstas en el sistema de administración de justicia”.



Ante este escenario, García Berro sostuvo que “aún persisten en algunas jurisdicciones duras resistencias para ahondar en el tema”. Esto fue advertido por organismos internacionales como el Comité de Derechos Humanos –supervisor del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos- y por el  Comité Para la Eliminación de la Discriminación Contra la Mujer (CEDAW, en sus siglas en inglés).

Este escenario es alimentado por una discusión jurídica no menor: cómo se consideran los “delitos sexuales” cometidos en un centro clandestino. El juez federal Daniel Rafecas endilgó a ese tipo de crímenes en el concepto general de “tormento”. No fue el único. “La violación no es un tormento sino que es de una naturaleza distinta”, indicó Lewin.

El TOF de Mar del Plata coincidió con la postura de la periodista y sobreviviente, en una sentencia de 2010. Fue el primero tribunal en reconocer a los abusos y violaciones ocurridos durante el terrorismo de Estado en el país la calidad de delitos de lesa humanidad autónomos –no incluidos en la tipicidad de los tormentos-. Cinco años después, García Berro hizo lo propio en el juicio de la comisaría de Villa Ballester. Cuando se difunda la sentencia, que se estima en menos de un mes, se conocerá qué criterio adoptó el TOF1 de San Martín para juzgar estos crímenes cometidos contra tres mujeres en 1976. El debate sigue abierto. Y hasta que no se zanje, la impunidad por estos delitos muchas veces también.

Fuente: Infojus - Por: Franco Mizrahi

jueves, 5 de noviembre de 2015

¿ ESPAÑA EL PROSTÍBULO DEL MUNDO?

Título original: " no permitamos que España se convierta en el prostíbulo del mundo"

¿Sabe usted cuántas personas (fundamentalmente niñas y mujeres) son esclavizadas sexualmente en las calles de las grandes ciudades del mundo?".


¿Estamos dispuestos a que el liberalismo económico mercantilice los cuerpos de  millones de personas como mercancía reutilizable?

¿Tan degradados estamos que vemos “normal” que los cuerpos de las personas sean tratados como objetos y puedan, por tanto, venderse o alquilarse?

¿Sabe usted cuántas personas (fundamentalmente niñas y mujeres) son esclavizadas sexualmente en las calles de las grandes ciudades del mundo?





Además de declaraciones institucionales ¿qué más cree usted necesario hacer para acabar con la explotación sexual de aquellas jóvenes asiáticas, latinas, africanas, europeas  (y españolas) que son captadas con violencia o seducción, con engaño, coacciones o aprovechamiento de necesidad y que son, primero expuestas, y después utilizadas sexualmente (previo pago) en calles, clubes, pisos, o a través de catálogo en la red?      

¿Cree usted que se precisan acciones realmente efectivas en la lucha contra la trata de seres humanos con fines de explotación sexual?

Debe saber que España ya se sumó al consenso internacional que considera la trata como un delito de lesa humanidad, y al hacerlo adquirimos el  compromiso de prevenir estas prácticas, procesar a los autores del delito y proteger de manera efectiva a las víctimas. Sin embargo, poco parece que cambia y el crecimiento de prostíbulos y proxenetas en España es imparable.


Esto ocurre como consecuencia de una legislación contradictoria que elude el hecho de que la trata tiene un marcado componente de género y que es la explotación de la prostitución ajena, la pornografía, los espectáculos de carácter sexual y el turismo sexual lo que representa el grueso de la  trata que se convierte así en el medio para proveer de mujeres y niñas al “mercado de la prostitución”.  

La entrada en vigor de convenios internacionales tan elementales como el de Protocolo de Palermo y el de Varsovia  ha sido complementada con actividad normativa en los diferentes estados y España ya desarrolla los mandatos de los convenios internacionales gracias a trasposiciones normativas que han ampliado la acción de la justicia y protocolizado las acciones policiales y de intervención social para proteger a las víctimas. Sin embargo, todos estos esfuerzos parecen inútiles y la industria del sexo crece exponencialmente en España al amparo de una legislación permisiva que alimenta que  cientos de mujeres sean ofrecidas en paquetes 'low cost', con copa incluida, en cientos de locales establecidos a las afueras de los pueblos o en el centro de las ciudades.

Vamos mal si no se combate el origen del problema. Que alguien pueda establecer un sistema empresarial prostituidor, para inundar el mercado de mujeres a las que poder utilizar sexualmente, debe ser combatido con claridad. Nadie debe ser beneficiario de la prostitución ajena.

Ni tan siquiera la hipocresía puede ocultar que la trata de personas, con fines de explotación sexual, se aviva por la desigualdad entre los géneros y la falta de igualdad de oportunidades y que es la demanda de prostitución el factor que contribuye a promover, alentar y sostener uno de los mayores negocios ilícitos del mundo. Esta es la verdad incómoda que el sistema se niega a aceptar porque son cientos de miles quienes demandan diariamente servicios sexuales bajo pago  y quienes necesitan creer que es “natural” que el acceso sexual al cuerpo de las mujeres se pueda hacer bajo precio.

El 'Informe de la relatora especial sobre los Derechos Humanos de las víctimas de la trata de personas, especialmente mujeres y niños' (ONU) ya ha considerado como “evidente” que la mayor parte de la prostitución implica uno o varios de los medios ilícitos señalados en el apartado a) del artículo 3 del Protocolo de Palermo, y que por lo tanto constituye trata.

Lo dice el informe y lo sabemos todas/os nosotros. Ni tan siquiera la coartada de la supuesta libertad de unas pocas puede servir de cortina para ocultar este escenario de explotación.

Los pasos dados hasta el momento han obtenido escasos resultados. Si de verdad esta realidad pretende ser combatida, no cabe mirar tan solo los aspectos relacionados con la reparación del daño a las víctimas. El modelo de intervención paliativo poco soluciona, más allá de ser un bálsamo para quien sufrió o sufre la explotación. La intervención estratégica debe combatir todo el entramado prostituidor que se compone de quien demanda, quien recluta, quien explota y todos aquellos que se lucran y apoyan de una u otra manera todo el sistema.

Legislar contra la explotación de la prostitución ajena es el principal paso para acabar con la industria de la trata de personas. A estas alturas sabemos que la apuesta de los Estados que han promovido legalizar la prostitución ha sido fallida y que solo ha servido de instrumento de perpetuación de la trata que encuentra en esos países una cómoda complicidad gracias a la institucionalización del proxenetismo.

La industria del sexo crece exponencialmente en España al amparo de una legislación permisiva que alimenta que cientos de mujeres sean ofrecidas en paquetes 'low cost'
No nos engañemos, la prostitución es una práctica social que nadie desea para sus hijas pero que demasiados aceptan y utilizan. Las encuestas sobre la utilización de mujeres para prácticas sexuales bajo precio sitúan a España a la cabeza del “consumo”. Los llamados “clientes” o “prostituidores” son personas que se justifican y eluden su responsabilidad como agentes activos de la explotación sobre la base de pensar que existe consentimiento por parte de las mujeres para ser explotadas en el ejercicio de la prostitución.

Si la cuestión de fondo es acabar con la explotación, convirtamos en actividad ilícita el lucro por prostitución ajena. Dar ese paso es esencial para acabar con las mafias, los chulos, los tratantes, los proxenetas y la permisividad social hacia la explotación del cuerpo de las mujeres.

La reciente reforma del CP ha venido a empeorar las cosas, con un PP hipócrita que rechaza institucionalmente la práctica pero apuntala a los proxenetas dando carta de naturaleza a la categorización de un proxenetismo bueno y otro proxenetismo malo. El PP ha perdido un tiempo precioso para combatir la explotación sexual con una reforma que sigue dejando en manos de interpretaciones permisivas -a través de la indeterminación jurídica- la vida de miles de mujeres a las que se exige prueba de “no-consentimiento” a pesar de que la libre voluntad de la víctima, a menudo, se vea  limitada  por la fuerza, el engaño, el abuso de poder, o la vulnerabilidad.

El camino es otro: deben ser suspendidas las ordenanzas que multan a las mujeres prostituidas. Es inconcebible que en el siglo XXI haya políticos que no sepan que no podemos castigar a las mujeres por su propia explotación mientras son permisivos con el proxenetismo. El proxenetismo debe ser combatido en todas sus formas.

Recuerdo que durante las comparecencias en la “Subcomisión para el estudio de la trata de seres humanos con fines explotación sexual” de la X legislatura el Fiscal de Sala Coordinador de Extranjería expreso literalmente:

“Yo no soy nadie para juzgar a una mujer que ha decidido ganarse la vida ejerciendo la prostitución, (…)  pero sí que tengo derecho a exigir que no haya nadie que se lucre o que reciba un beneficio como empresario”.  

El señor Sanchez Cobisa apuntaba que para combatir la trata con fines de explotación sexual “cabría la posibilidad de la supresión de las licencias o de la actividad empresarial en este ámbito”, asunto que recogió una de las conclusiones de dicha Subcomisión.

Para desmantelar la industria del sexo, es preciso reintroducir en el Código Penal la figura de la tercería locativa (el que alquila habitaciones) en los términos del Convenio de Naciones Unidas. Es preciso introducir la figura de penalización de todo tipo de proxenetismo lucrativo, medie o no consentimiento de la persona prostituida.  

No podemos permitir que este país se convierta en el prostíbulo de Europa como proponen algunos partidos emergentes que apuestan por incluir la prostitución como un servicio más a ofertar a turistas  y nacionales para sus ratos de ocio y asueto.  Es preciso  frenar esta incursión de organizaciones proxenetas que pretenden convertir España en una especie de Tailandia Europea.

Impedirlo pasa por contar con medios para luchar contra las redes mafiosas penalizando a quienes viven de la prostitución ajena, a los proxenetas de cualquier tipo, incluidos los que a través de la permisividad de la tercera locativa llenan el paisaje de prostíbulos, como si fuesen gasolineras. El PSOE en su programa electoral da un paso claro y decisivo para combatir este entramado  ¿Quién puede discutir la conveniencia de frenar que se ejerza la prostitución bajo la dependencia de un tercero para acabar con la proliferación de locales donde se comercia con el cuerpo de las mujeres (incluidas menores de edad)  como si fuesen esclavas en siglo XXI?

Fuente: El diario.es - Por Ángela Álvarez

ARGENTINA: Ni una menos (tango)

El grupo femenino de tango CHINA CRUEL se suma a la causa "NI UNA MENOS "con este tango propio. 
3 de Octubre de 2015 en LA CASA DEL BICENTENARIO
Letra y música: Verónica Bellini

LA VIOLENCIA DE GÉNERO TIENE UNA MANIFESTACIÓN TERRITORIAL MUY HOMOGÉNEA

En las últimas horas, el Centro Municipal de Análisis Estratégico del Delito dio a conocer un informe en el que se indica que durante 2014, el 911 recibió casi 3000 llamados de emergencia. Más de 2300 por hostigamiento y atentados contra la vida. 



Antes de explicar las cifras, Tobías Schleider, el director del Centro Municipal de Análisis Estratégico del Delito, advirtió: “Los números sirven para trabajar sobre datos certeros y no sobre el imaginario. Elaborar políticas públicas implica saber qué pasa, más allá de lo que nosotros creamos que ocurre. Y en un tema como el que nos ocupa, en donde la violencia machista está tan naturalizada, es necesario interpretar esos datos y no sólo sumarlos”.

En las últimas horas, con mapas y gráficos, el órgano estadístico de la Municipalidad dio a conocer un informe sobre violencia de género en el Partido de General Pueyrredon. La información responde a hechos y denuncias radicadas en 2014 en comisarías, especializadas u ordinarias, y en llamados al 911. Según esos datos, hubo 2994 comunicaciones de emergencia: 111 por abusos sexuales, 488 por amenazas y 2395 por hostigamiento y atentados contra la vida.

En la mayoría de los casos, la víctima tenía relación con el victimario, ya sea porque era su pareja (346 no convivientes y 639 conviviente), su expareja (1045), un familiar (417) o un conocido (92). Sólo en 131 casos eran personas desconocidas para la mujer y en 324 casos no se informó el vínculo.

Del total de llamados, 2024 los realizó la propia víctima. Unos 425, un familiar; en 4 casos un policía y en 509, un testigo presencial, ya que en varias oportunidades se denunciaron violencias en la calle. Hay 27 hechos que no cuentan con esta información y hay 5 casos en los que llamó el agresor.

Además de los llamados al 911, se radicaron denuncias en comisarías. Según el informe del Cemaed, se reportaron 1.139 hechos, en los cuales había trato o vínculo previo entre víctima y victimario en 944: 1.004 quejas fueron por lesiones y 135 por delitos sexuales. En 785 casos las agresiones fueron dentro del domicilio y 216, en lugares públicos. Casi 25 hechos tuvieron lugar en el espacio de trabajo de la víctima y 6 en otros lugares. En 109 casos no hubo información sobre el lugar del hecho.

Los datos siguen y hay información sobre dos víctimas letales, muertas. También se indica que la mayoría de las denuncias en dependencias se da entre las seis de la tarde y las ocho de la noche. El remate es que enero, noviembre y mayo fueron los meses con mayor cantidad de denuncias.

El tema es ¿qué interpretar de todo esto?

“Hay un dato que no es tan cuantificable y que da cuenta de una realidad compleja. A diferencia de otros delitos, la violencia de género se da de manera muy homogénea en el territorio. Los mapas dan cuenta que no hay un barrio o sector con más o menos casos que el resto. En todos los barrios, en todas las clases, en diferentes edades, existe violencia. Por ende, hablamos de un delito y práctica que  atraviesa todas las capas sociales en todos los sentidos. Por eso entendemos que la generación de información estadística sirve para trabajar sobre lo concreto y no sobre el imaginario. El Centro es fundamental para el diseño de políticas de seguridad, también en este sentido". 

Como se explica en los gráficos, “la mayor cantidad de hechos se registran en la zona centro, lo que es atribuible a la mayor densidad de población en el sector. También se observa un nucleamiento importante hacia el sur de la ciudad. Pero no se logran dilucidar grandes diferencias en la distribución territorial del fenómeno entre barrios con distintos indicadores de poder adquisitivo”.

Fuente: 0223.com.ar


martes, 3 de noviembre de 2015

JORNADA QUE ABORDARÁ EL TRATAMIENTO DE LAS VIOLENCIAS EN LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN

Madrid. La manera en que cubrimos la violencia machista no sólo preocupa a quienes se informan a través de nuestros medios de comunicación, también es un asunto que afecta a la propia profesión periodística. Limitarnos a explicar si la mujer había denunciado o no, si el criminal tenía orden de alejamiento o no, y si la nueva víctima hacía el número 25 o la 35, no contribuye a sensibilizar y sumar esfuerzos en la lucha contra la violencia machista. Desde AmecoPress insistimos en la necesidad de contextualizar y profundizar en la raíz de la violencia, aunque sabemos que no es fácil. No somos las únicas que nos hacemos preguntas acerca de cómo informar mejor. Desde medios como La Marea están planteando el desarrollo de una jornada que aborde esa temática y que propicie el intercambio entre profesionales.




Ciertamente, existen decálogos y recomendaciones para el tratamiento informativo de la violencia machista. Sin embargo, muchas circunstancias afectan al resultado del trabajo de las y los periodistas. Además, el boom de los medios digitales y de las versiones online de los medios tradicionales suscita nuevas preguntas y retos. Hay que reconocer también que frente a los asesinatos machistas están surgiendo viejas y dañinas formas de informar: cada vez más crímenes de género son tratados como un suceso cualquiera y de ellos se hace un espectáculo, no se respetan los códigos deontológicos, volvemos a oír aquello de “era un hombre normal”, a menudo se especifica el nombre de la víctimas pero no el de sus asesinos, e incluso se vuelve a hablar de violencia “doméstica” en importantes agencias y medios.

“La sangría de este verano ha provocado que muchas sintamos que deberíamos replantearnos el modo en que tratamos la información sobre asesinatos de mujeres. Un grupo de periodistas consideramos conveniente pararnos a reflexionar con colegas que comparten nuestras mismas dudas y dificultades al enfrentarse a cada caso de violencia machista” explican las organizadoras de la jornada que tendrá lugar el martes 17 de noviembre, de 10 a 13 horas.

Durante la primera parte de la sesión, periodistas de diversa procedencia -Cadena SER, eldiario.es, El Mundo y publico.es- plantearán algunas de las cuestiones que nos afectan como profesionales en esta materia. A continuación, todos los medios que participemos en el encuentro podremos hacer breves aportaciones, a modo de fila 0. En total, participarán alrededor de 30 periodistas. Finalmente, intervendrán tres expertas que investigan, forman y reflexionan sobre el trabajo periodístico en este campo: Pilar López Díez, Juana Gallego y Ayala Sonia Nuñez Puente- . Su análisis de la situación actual y sus recomendaciones ayudarán a llegar a conclusiones prácticas para mejorar nuestras piezas. Todas ellas se integrarán en un documento colectivo que se presentará el 24 de noviembre.

“Nuestro trabajo informativo ha sido referente en el mundo y queremos que lo siga siendo. Perdernos en las rutinas diarias lleva al retroceso. Por ello, queremos pararnos durante tres horas y deliberar conjuntamente”, aseguran las promotoras del debate.

La jornada está abierta a todas las personas interesadas en comunicación y violencia de género. Las plazas son limitadas. Para inscribiros, podéis escribir a: periodistasdigitalesvm@gmail.com. Será el 17 de noviembre a las 10 horas en el Ayuntamiento de Madrid (Sala 214. C/ Montalbán, 1, planta Baja).

Fuente y foto:  AmecoPress

ARGENTINA: ¿ DE QUE TRATA EL ANTEPROYECTO " LEY BRISA"?

En el país, según relevó la Asociación Civil La Casa del Encuentro, que pide la norma, desde el año 2008 a 2014, son 2.196 las hijas e hijos que quedaron sin madre, de los cuales 1.403 son menores de edad.





La Asociación Civil La Casa del Encuentro promueve una ley para que las hijas y los hijos de víctimas de femicidio reciban asistencia económica y cobertura de salud.
En el país, según la ONG, desde el año 2008 al 2014, son 2.196 las hijas e hijos que quedaron sin madre, de los cuales 1.403 son menores de edad. "Estamos terminando de elaborar el proyecto "Ley Brisa" para presentar y que sea tratado en el Congreso de la Nación ya que nos parece que hay que garantizar una ayuda económica mensual para los niños y las niñas cuyas madres hayan sido víctimas de femicidios", contó Fabiana Tuñez, de la Asociación Civil La Casa del Encuentro.
Sólo en el año 2014, 277 mujeres en el país se convirtieron en víctimas de femicidio y 200 hijos se quedaron sin madre. En esa situación, la mayoría de las niñas y niños quedan desamparados, bajo el cuidado de familiares; también otra de las situaciones que se producen es que los padres resultan detenidos, al ser responsables de esas muertes, por lo que muchos niños y niñas terminan en instituciones de menores.
Tuñez explicó que el anteproyecto en el que están trabajando "no se trata ni de un subsidio ni de una asignación, sino de una reparación económica para que el Estado se responsabilice sobre lo que no llegó a prevenir".
"Para nosotras resulta fundamental que el Estado establezca el pago de una suma de dinero mensual y la asignación de una obra social a las hijas e hijos víctimas colaterales de estos casos", señaló.
Y remarcó: "Si bien sabemos que el tema no se va a tratar este año, queremos ponerlo en la agenda de los políticos y más en esta época de campaña. Ya desde hace un tiempo estamos hablando con referentes de los diferentes partidos políticos".
Además, Tuñez explicó que se hace imprescindible que los derechos de las niñas y niños sean respetados tal como lo indica la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño y a la que nuestro país adhirió.
El anteproyecto lleva el nombre de "Ley Brisa" para recordar el caso de Brisa Barrionuevo, una niña de 3 años que vive con su abuelo en el partido de Moreno junto a sus hermanos gemelos, de 7, y cuya madre Daiana Barrionuevo, de 24, fue asesinada por su ex pareja en diciembre de 2014.
El cadáver de Daiana fue encontrado el 10 de enero de 2015 en un arroyo de Moreno dentro de una bolsa, luego de estar desaparecida durante 21 días y su ex pareja quedó detenida.
Antes que el cuerpo apareciera, el ahora detenido había denunciado que Daiana había abandonado el hogar y se había fugado con un amante.
Tuñez también contó que la iniciativa de llevar a cabo el proyecto surgió tras la obtención de los datos que año a año recolecta el Observatorio de femicidios en Argentina "Adriana Marisel Zambrano", coordinado por la Casa del Encuentro y dirigido por Ada Rico.
El anteproyecto esta acompañado por la Red Internacional de Periodistas con Visión de Género y por varias ONGs.

Fuente. Diario Popular.

ESPAÑA: VIOLENCIA HACIA LAS MUJERES CON DISCAPACIDAD

Un 10% de las mujeres que son asesinadas en España cada año por violencia de género eran personas con discapacidad, según los datos ofrecidos por Fundación CERMI Mujeres en el editorial ‘La violencia contra las mujeres con discapacidad. ¿Qué está pasando…?’ que se puede encontrar en el último número de su boletín digital ‘Generosidad’ que se puede consultar en el siguiente enlace: http://boletingenerosidad.cermi.es/




De acuerdo con los datos recogidos en la Macroencuesta de Violencia contra la Mujer 2015, elaborada por la Delegación del Gobierno para la Violencia de Género, las mujeres con certificado de discapacidad de grado igual o superior al 33% que afirman haber sufrido violencia física, sexual o miedo por parte de sus parejas o exparejas representan un porcentaje del 23,3%, una cifra superior a la de aquellas que no tienen certificado de discapacidad, que es del 15,1%.

Igualmente, el Boletín Estadístico Anual del año 2014 de esa misma delegación, muestra que cuatro de las 54 mujeres asesinadas por violencia de género en el año 2014 eran personas con discapacidad. En 2013, de las 54 víctimas mortales de la violencia de género, cinco eran mujeres con discapacidad. En 2012, el total de mujeres asesinadas ascendió a 52, de las cuales siete eran mujeres con discapacidad reconocida.

Estos datos ponen de manifiesto un patrón según el cual alrededor del 10% de las mujeres asesinadas por violencia de género cada año en España eran personas con discapacidad reconocida. Sin embargo, no hay cifras para cuantificar el número de mujeres con discapacidad que denuncian situaciones de violencia de género, cuántas retiran las denuncias, cuántas se niegan a declarar contra su agresor o cuántas adquieren una discapacidad o ven agravada la que tienen debido a los malos tratos sufridos. Según advierte la Fundación CERMI Mujeres, “no hay una estrategia europea, ni tampoco española que afronte con seriedad esta realidad oculta”.



En este sentido, el Comité de Personas Expertas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad de Naciones Unidas recomendó a España velar para que se tenga más en cuenta a las niñas y a las mujeres con discapacidad en los programas y políticas públicas sobre la prevención de la violencia de género, para asegurar un sistema de respuesta más eficaz e integrado.

La Fundación CERMI Mujeres aboga por que haya una respuesta institucional más contundente, de manera que los registros oficiales recojan datos sobre la violencia ejercida contra las mujeres con discapacidad, que las campañas de información y concienciación en materia de violencia de género den visibilidad a esta realidad, que los recursos disponibles para la prevención, denuncia y atención en casos de violencia sean accesibles, o que los profesionales involucrados en esta cuestión cuenten con la información y formación necesaria, a fin de garantizar una atención adecuada en cada caso.

Además, denuncia “esas otras violaciones de derechos humanos que se siguen perpetrando contra las mujeres con discapacidad y cuyas denuncias no encuentran encaje en la legislación vigente, como son las prácticas de esterilizaciones forzadas que niegan a las mujeres con discapacidad su derecho a decidir libremente sobre su propio cuerpo”.

Con motivo de la celebración el 25 de noviembre del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, Fundación CERMI Mujeres denuncia la invisibilidad de las mujeres con discapacidad y exige a los poderes públicos y a la sociedad en general “que se erradique de una vez por todas, la violencia que contra ellas se ejerce por el mero hecho de ser mujer”.

Fuente: Fundción CERMI mujeres. es