jueves, 4 de septiembre de 2014

LOS NIÑOS MIGRANTES DEBEN SER PROTEGIDOS, NO DETENIDOS

El público estadounidense tomó conocimiento de la presencia de decenas de miles de niños originarios de América Central en la frontera entre EE. UU. y México, luego de que se difundieran rápidamente en las redes sociales fotografías de estos menores hacinados en centros de detención. Con tropiezos y a empujones EE. UU. ha logrado algunos avances en el traslado de la mayoría de esos niños a hogares de acogida y otros establecimientos adecuados, mientras la justicia determina si se les permitirá permanecer en el país o serán enviados a su lugar de origen.






Sin embargo, decenas de miles de otros niños en todo el mundo permanecen años en centros de detención donde las condiciones son prácticamente carcelarias, a la vez que sus solicitudes de asilo quedan paralizadas. A menudo las autoridades demoran deliberadamente los tiempos de respuesta, con la esperanza de que las personas detenidas finalmente desistan y opten por financiar ellas mismas el costo de pasaje aéreo para regresar a su país. 

Bhavani, de 10 años, es una de esas niñas, y pasó un quinto de su vida en el Centro de Detención para Inmigrantes de Bangkok. La familia de la joven había escapado de Sri Lanka e intentó refugiarse en Tailandia. Pero las leyes inmigratorias de Tailandia no permiten a los solicitantes de asilo regularizar su situación ni les brindan garantías adecuadas, y el gobierno confinó a su familia en un centro de detención para inmigrantes durante dos años.

A lo largo de una década de investigación, durante la cual se abordaron las prácticas de detención inmigratoria que involucran a niños como [Bhavani] en todo el mundo, hemos documentado un amplio espectro de violaciones de derechos humanos y condiciones que no respetan los estándares internacionales relevantes. 

Bhavani, a quien finalmente un organismo de Naciones Unidas reconoció el carácter de refugiada, es la menor de seis hermanos, que vivían todos con sus padres en Bangkok. Temprano una mañana, mientras su madre y su hermano no se encontraban en la vivienda, policías de inmigración allanaron el departamento y se llevaron a su padre y a los demás hijos al centro de detención de Suan Phlu. Allí, la policía separó a las niñas de su padre y las ubicó en celdas separadas. Cuando la madre de Bhavani se enteró de la detención, se entregó voluntariamente a las autoridades de inmigración para poder al menos intentar brindar algún tipo de protección a sus hijas.

Cada año, Tailandia detiene a miles de niños en establecimientos destinados a inmigrantes y unidades policiales en todo el país, donde las condiciones son absolutamente deficientes. Los niños comparten celdas con adultos a quienes no conocen, se les niega acceso a servicios médicos adecuados y educación, y a menudo sufren abusos y maltrato por parte de policías, guardias y otros detenidos.

Las condiciones en estos centros de detención y celdas policiales con frecuencia son degradantes e inhumanas. La hermana de Bhavani, de 12 años, contó que las personas “dormían unas encima de otras, totalmente hacinadas incluso en el baño... y en un momento ya no había lugar para sentarse”. Las condiciones insalubres generan afecciones de salud. Tras estar en una celda minúscula infestada de humo y repleta de otras personas, según nos contó su madre, Bhavani contrajo una erupción cutánea en todo el cuerpo.

La práctica por la cual se detiene a inmigrantes es un fenómeno cada vez más común. Si bien los países tienen derecho a controlar sus fronteras, la detención como medida automática expone a los niños a una situación de vulnerabilidad.

Para los niños que son detenidos, sobre todo durante extensos períodos y sin ninguna perspectiva de liberación a corto plazo, las secuelas físicas y mentales son duraderas. La detención puede crear nuevos traumas o exacerbar otros preexistentes.

En febrero de 2013, el Comité de los Derechos del Niño de las Naciones Unidas instó a todos los países a “cesar completamente la detención de niños por motivos de estatus migratorio”. Y cuando los niños sean detenidos, las condiciones deberán ser acordes con lo exigido por los estándares internacionales.

La Convención sobre los Derechos del Niño —el tratado internacional que protege los derechos fundamentales de los menores, inspirada por el principio sobre el “interés superior del niño”—estipula que todos los niños tienen derecho a la unidad familiar. En el caso de Bhavani, la familia solamente se reunía cuando una organización benéfica visitaba el centro de detención y pedía ver a todos juntos, como mucho una o tal vez dos veces por mes. Para la familia de la niña, esto fue lo más próximo a la unidad que pudieron preservar en esas circunstancias.

A pesar de esta dolorosa experiencia, Bhavani fue muy afortunada, ya que su familia se cuenta entre los pocos refugiados del mundo cuyos pedidos de reubicación son aceptados. Actualmente se encuentran en Estados Unidos. Su madre todavía manifiesta preocupación por los otros 20 o más niños que estaban detenidos con ellos, y afirma que “esto frustra su educación, su salud y SU FUTURO”.

Lo vivido por esta familia no es excepcional. Hoy hay más de 50 millones de personas que se han visto obligadas a huir de su hogar  hacia el extranjero, lo que representa un nivel sin precedentes desde la Segunda Guerra Mundial. Y más de la mitad de los refugiados en todo el mundo son niños.

Las condiciones de vida rudimentarias e inhumanas en muchos centros de detención de inmigrantes en todo el mundo no tienen en miras el interés superior del niño. Los países de todas las regiones deberían desistir de la detención de niños en centros de inmigrantes e implementar alternativas, como centros de recepción de familias con régimen abierto y familias de acogida para menores no acompañados. Deberían trabajar para posibilitar que niños como Bhavani, que han sido desarraigados, tengan alguna sensación de normalidad.

FUENTE: Shaivalini Parmar  - asociada sénior para Asia de Human Rights Watch.

SONIA SANCHEZ: SER PUTA NO ES UN TRABAJO

Sonia Sánchez, villangelense radicada en Buenos Aires, por estos días se encuentra de visita en Villa Ángela, luego de recibir el premio a la Mujer Destacada del Año a nivel provincial, como así también otros reconocimientos por parte de la Universidad de Comunicación Social. En la sencilla casa de su padre ubicada en el barrio 279 viviendas recibió a este medio y le concedió una entrevista donde hablo de su vida, su pasado, sus contradicciones, aspiraciones, como entro a la prostitución y como salió. Cuenta su “lucha contra un Estado violento, patriarcal que es cuna de la prostitución, un Estado Proxeneta”.



En el corazón del “279” vive el padre de La Mujer Destacada del Año de Chaco en 2012. En ese barrio, ella  vivió muy poco tiempo, porque decidió cambiar su incierto destino, dejando de lado su pueblo, pensando tal vez que la gran ciudad le permitiría escapar de la pobreza. Pero los planes no siempre salen como uno los proyecta. Sin embargo, después de una durísima vida, complicada hasta más no poder, con su cuero curtido por la violencia que le dejo la degradación máxima que puede sufrir una persona; se levanta y lucha y lucha, y camina por todo el país, contradiciendo el discurso dominador afirmando que “la prostitución NO ES UN TRABAJO, sino más bien es la violación y explotación del cuerpo de la mujer por hombres prostituyentes en un Estado machista y proxeneta”.

Sonia Sánchez cuenta que en realidad nació “en el Pueblo Viejo, cuando entregaron estos barrios (279 viviendas) creo que tenía 15 años. Y a los 16 me fui de Villa Ángela de emigrante, pero no porque tenía ganas de conocer la gran ciudad, sino porque estaba cansada de la pobreza, harta del hambre, de cosechar algodón desde los 5 años, así que abandone mis estudios y me fui a trabajar como empleada domestica y allí me paso todo lo que puede pasarle a las mujeres del interior que vamos a buscar trabajo. Sos explotada laboralmente o sexualmente. Y en muchos casos, ambas cosas” asegura comenzando la charla con VAH.



 

La historia de cómo una chica de pueblo entro a la prostitución


Más allá de haber abandonado el 3 año del secundario, cuando uno es escucha los conceptos sobre el sistema de prostitución, enmarcados en los Derechos Humanos y con un tinte, según sus palabras “anarquista”, cualquiera se sorprende. “Leo de todo, todos los días varios diarios y eh leído muchos libros”.

“Deje de TRABAJAR EN LA CASA de familia, donde los únicos ratos libres que tenia eran los domingos por la tarde y aprovechaba cuando ellos dejaban el diario, yo los leía a todos, todos los días. Y lo que me pagaron a mí, no era ni si quiera la cuarta parte. Entonces pedí el aumento y no me lo quisieron dar…y bueno…a la semana estaba en la calle” explica.

Con la plata que le pagaron pudo pagar el HOTEL más barato y de Flores (provincia de Buenos Aires) y el resto lo utilizo para comer. “Termine viviendo en  plaza 11, 5 meses y medio a cielo abierto. A los 17 años, dormía en este tren de 11 que tuvo el accidente. Y he tocado las puertas a la Iglesia, a Caritas, al Ejército de Salvación. Pero cuando uno vive en la calle, a los días ya estas socio, nadie te da trabajo cuando estas sucia y estás viviendo en una plaza. Ahí te encuentras todos los días con prostituyentes y con mujeres prostituidas”.

La cuestión es que veía siempre a estas mujeres, “que siempre estaban como bien pintadas – volviendo a los recuerdos de la villa dice que sus padres la criaron en una burbuja, yo no tenía lavar un piso, no sabía que existía la prostitución, los fiolos y demás-, hasta que un día me acerco a una de ellas de más de 50 años y le relato mi vida, quien soy, de donde vengo y demás. Y ya no daba más de hambre, de frio y miedo, que hacen como un coctel, y con eso vas a caer en la droga o en la prostitución o lo que fuere, pero nada bueno. Esa señora me dio plata para comprarme un Champú y Crema Enjuague y me dijo que vaya al baño de 11 y te duchas, vienes y te sientas y espera”.

En el dialogo con la mujer de 50, Sonia pregunta “después ¿qué hago?”, y ella respondió, “vos solo sentate, los varones te van a hacer todo”. “Y de hecho, los varones me hicieron prostituta. No recuerdo como fue el primer momento, si fueron horas, 15 minutos o que, no recuerdo la violencia que produjo en mi cuerpo. Así caí en la prostitución”.

Sonia explica que nunca quiso hacer terapia porque sostiene que “la violación es prostitución y una no elige ser puta  a cielo abierto. Entonces yo no voy a hacer terapia entre 4 paredes, voy a hacer eso cuando haga una charla o doy talleres. Ahí hago mi terapia. Se lo devuelvo a la sociedad, porque sostengo que todas y todos somos responsables por acción u omisión de que exista una puta, como sociedad. Yo le devuelvo a la sociedad, el dolor, la vergüenza, sino escribo”.



Contradicciones de Sonia en su larga militancia

Respecto a  lo que sería una contradicción de su parte aceptando un premio que le da el Chaco, siendo que Sonia asegura que “la provincia es la cuna de la prostitución” responde: “Si, pero este premio no me hace callar la boca. Me fortalece para que siga diciendo si, el Chaco es la cuna de putas. Pues debemos hacernos responsables todas y todas, en especial los gobernantes, pues la pobreza es una fábrica de putas. Y en realidad hay políticas partidarias que producen pobreza y eso significa también votos. Detesto los Programas Sociales y uno de los gobiernos que más ha usado la política asistencialista asquerosa es el gobierno de los Kirchner.  No me jodas, porque a mí no me sacas de un estado de vulnerabilidad con un plan de $250, es un maquillaje asqueroso, es decir, yo estoy siendo prostituida por el gobierno” dijo.

Pero este premio como mujer destacada del año “no lo esperaba realmente y menos que el intendente me nominara, en realidad hace años que vengo luchando por esto, viajando a otras provincias, realizando talleres en Buenos Aires, pero en Chaco nunca se me habían abierto las puertas. Ahora voy a aprovechar para trabajar también en mi pueblo, para que no le pase a otras mujeres lo que a mí” asegura Sánchez.

Sánchez, es una de las creadoras de AMMAR, entidad con sede en Villa Ángela que sostiene que “la prostitución es un trabajo sexual”. Una de las grandes contradicciones, si se analiza el actual discurso de Sonia. “Yo fui una de las que ayudo a fortalecer ese discurso fálico y violento y reconozco ese error profundo que paso en mi vida. Porque cuando tu eres prostituida, lo que hace la prostitución en vos es quebrar tu identidad de sujeto de derecho y te conviertes en un objeto de uso y abuso. Un objeto no piensa, solo ejecuta órdenes. Entonces cuando es tan violenta la identidad de puta, que una no siente, te adormeces. Y también comienzas a enmudecerte” dice.

Entonces de repente en el 98 “estábamos organizadas ahí, luchábamos por la libertad desde AMMAR, en ese año entra casi un millón de dólares a través de una ONG Internacional con el tema VIH SIDA, para trabajar entre trabajadoras sexuales de Argentina. De hecho viaje para organizar a Rosario, La Plata, Córdoba, Santa Fe, pero sin poner en cuestión que me dices cuando me dices “SOS TRABAJADORA SEXUAL”. Pero cuando vos sos prostituta, estás hecha pelota, entonces esa identidad de “trabajo” te dignifica, como todo trabajo. Y entonces tu maquillas la vergüenza con esta identidad de trabajadora sexual, pero cuando ibas a la escuela a buscar a tus críos decías que eras empleada domestica, o cualquier otra cosa y así organice AMMAR CTA” asegura Sonia a VAH.

Pero en el año 2000 comienza a presionar fuertemente la CTA para ser un sindicato de Derecho, “ya no de Hecho como lo éramos”. En ese momento estaba de Ministra de Trabajo Patricia Bulrrich y era muy amiga de la CTA. “Y armaron todo para hacer el sindicato de Derecho, estaba todo, los abogados habían hecho el Estatuto del Sindicato de Putas y jamás se habían sentado estos varones violentos a hablar con nosotras para ver que queríamos para nosotros. Por eso a la CTA la nombro la central de fiolos argentinos. Ahí nos echa la CTA en 2002, junto con otras 7 mujeres porque decíamos que la prostitución no era un trabajo”.

Sánchez y ese grupo de mujeres confiaban que había otras formas de organizarse y luchar desde otro lugar “y ahí fundamos AMMAR Capital que es Mujeres en Situación de Prostitución. Después renuncie de ahí porque lo que quería era deconstruir la identidad, pero lo que se hizo fue construir la puta esquina. Pero yo quería ir más allá” asegura como indignada por no poder cumplir con su propósito.

Al margen de estas dos experiencias, saca cosas positivas y es el hecho “de haberme puesto mucho más rebelde.  Al fin y al cabo nunca se pudo sindicalizar la prostitución, porque ahí estarías blanqueando la violencia masiva y además estarías blanqueando el proxenetismo y lo estas convirtiendo al fiolo en un empresario de prostíbulos”.



FUENTE: VillaAngelaHoy.com

miércoles, 3 de septiembre de 2014

TRASTORNOS A MEDIDA DE LAS IDEOLOGÍAS. EL SÍNDROME DE ALIENACIÓN PARENTAL





Uno de los debates más interesantes en la psicología clínica y la psiquiatría actual es el referido a la consideración de los trastornos mentales como “formaciones naturales” o como “construcciones prácticas”, o lo que viene a ser lo mismo: ¿los trastornos mentales están ahí y los estamos descubriendo o son invenciones de los clínicos para denominar a problemas que se le presentan y poder tratarlos como si fueran enfermedades aunque no lo sean?
Como denuncian Marino Pérez y Héctor González en su libro “La invención de los trastornos mentales, ¿escuchando al síntoma o al paciente?”, el modelo psicofarmacológico de la enfermedad mental, principal defensor de que los trastornos mentales existen y son descubiertos, se asienta en tres pilares pseudocientíficos:

  1. Diagnósticos sobre un listado superficial de síntomas
  2. Supuestos desequilibrios bioquímicos
  3. Pretendido determinismo genético




Sobre este modelo se han ido creando decenas de "etiquetas! en salud mental a imagen y semejanza de las enfermedades “físicas” de la medicina, proponiendo tratamientos supuestamente específicos para su tratamiento. Modelo que también ha sido asumido por las asociaciones de pacientes, que lejos del antiguo temor por la estigmatización, buscan una legitimación a sus problemas en un sistema de salud que sólo acepta como válido el sufrimiento etiquetado y categorizado, aunque esas etiquetas no tengan ninguna base científica y sólo sirvan para acceder a ciertos beneficios sanitarios y legales, lo que resulta realmente preocupante.
Me gustaría reflexionar acerca de dos de estos supuestos trastornos que cada vez escuchamos más y que, a pesar de estar basados en planteamientos pseudocientíficos y no tener evidencias empíricas de su existencia, son considerados como enfermedades con fundamentación biológica que deben ser tenidas en cuenta a la hora de tomar decisiones legales: el Síndrome de Alienación Parental y el Síndrome Post Aborto (SAP y SPA, por sus siglas). Para que el artículo no se haga muy largo, me centraré en esta ocasión en el SAP. He elegido estos dos porque ambos son en mi opinión el paradigma de supuestos trastornos inventados para justificar una ideología que además persisten gracias a su defensa por parte de grupos ultraconservadores.




EL SÍNDROME DE ALIENACIÓN PARENTAL

El Síndrome de Alienación Parental es un supuesto conjunto de síntomas propuesto por el psiquiatra infantil Richard Gardner. Antes de trabajar como capitán y psicólogo militar, especializado en la “desprogramación” de soldados estadounidenses prisioneros de guerra, Gardner se dedicaba a ejercer de perito judicial para hombres acusados de abuso y maltrato infantil. En ese contexto, desarrolla el SAP para defender la inocencia de sus pagadores y culpar a las denunciantes de falsedad en las declaraciones y denuncias.

LOS “SÍNTOMAS”

Desgracidamente, en los entornos legales se tiene poco conocimiento del método científico y de psicopatología, lo que llevó a Gardner a convencer a muchos jueces de la existencia de un síndrome inventado por él mismo del que nunca presentó pruebas empíricas y que sólo fue publicado en una editorial de su propiedad, llamada Creative Therapeutics.
Solamente su falta de evidencias empíricas sobre los síntomas y la etiología ya es suficiente para deslegitimar el famoso SAP. Sin embargo, vamos a analizar el supuesto trastorno.
Como bien define la Asociación Española de Neuropsiquiatría, el SAP se refiere a la “programación” o “lavado de cerebro” hecho por un progenitor sobre el niño, con el fin de “denigrar” y “vilipendiar” al otro progenitor (añadiéndose elaboraciones “construidas” por el propio menor) y así justificar la resistencia del niño/a a mantener una relación con dicho progenitor, al cual se define como alienado. Sus supuestos síntomas, decididos por el propio Gardner, son los siguientes:

  1. Impedimento por parte de uno de los progenitores a que el otro progenitor vea a sus hijos o pueda convivir con ellos.
  2. Desvalorizar e insultar al otro progenitor en presencia del hijo.
  3. Implicar al propio entorno familiar y a los amigos en los ataques al excónyuge.
  4. Subestimar o ridiculizar los sentimientos de los niños hacia el otro progenitor.
  5. Incentivar o premiar la conducta despectiva y de rechazo hacia el otro progenitor.
  6. Influir en los niños con mentiras sobre el otro progenitor llegando a asustarlos.
  7. En los niños puede detectarse cuando éstos no pueden dar razones o dan explicaciones absurdas e incoherentes para justificar el rechazo; y también si utilizan frases o palabras impropias de su edad, como diálogos similares o idénticos al del progenitor «alienador», llegando incluso a inventar y mencionar situaciones de abuso o maltrato que jamás han sucedido.




Para la invención de su síndrome, Gardner realiza una analogía con el Síndrome de Down: la aparición de un conjunto de síntomas en el Down es indicativa de una anormalidad genética de igual manera que la aparición de los síntomas del SAP (inventados por él mismo, no lo olvidemos) es indicativa de que es un síndrome puro. He aquí un “razonamiento por analogía”, falacia dirigida a justificar la existencia “natural” del SAP. Como hay unos síntomas que aparecen siempre juntos, ya tenemos un síndrome “puro”, como ocurre con una enfermedad cromosómica. Por cierto: no aportó ninguna prueba de que esos esos supuestos síntomas aparecieran juntos.
Todas sus argumentaciones van dirigidas a explicar que el rechazo de un/a niño/a a su padre es siempre un síndrome provocado por una madre manipuladora, por lo que los testimonios de los niños a los que les ocurre esto no pueden ser tomados como válidos, ni siquiera cuando el niño denuncia un maltrato o abuso por parte de su padre. Tampoco los de los terapeutas que argumentan en contra del SAP, ya que pasan a formar parte de una “folie à trois” (locura a tres). Por supuesto, los argumentos de la madre tampoco son válidos. Solamente son válidos los del padre y los del “profesional” que apoye la existencia del síndrome, lo que lo convierte al SAP en infalsable: no hay manera de demostrar que no hay síndrome.

LA ETIOLOGÍA DEL SÍNDROME (LAS CAUSAS)

La supuesta causa del SAP es la programación que provoca la alienación del niño o niña de su padre, algo que se manifiesta a cualquier edad del niño. Esa supuesta simplicidad es sencilla de entender para alguien que no sepa nada de psicopatología, pero obvia todo lo que sabemos sobre la capacidad de representación, el desarrollo del lenguaje, el papel del juego, el desarrollo de la capacidad de pensamiento, la comprensión de la realidad y la fantasía, la construcción de teorías sobre la realidad, las relaciones con los otros, el desarrollo moral, o el progresivo conocimiento del mundo social. El propio término “programación” recuerda peligrosamente a su paso por el ejército estadounidense y a la tristemente famosa PNL®, modelo de comunicación interpersonal sin ninguna base científica que ha sido denunciado recientemente por el Aula Cultural de Divulgación Científica de la ULL.




LA TERAPIA DE LA AMENAZA

Como buen vendehumo, Gardner no perdió el tiempo: inmediatamente después de inventar su síndrome creó un supuesto método de terapia para tratarlo, que tampoco fundamentó en ningún estudio y que se convierte en el objetivo último del fatídico diagnóstico. A diferencia de cualquier otra terapia de las que conocemos, basada en trabajar en colaboración con el paciente para ayudarle a superar su sufrimiento, el abordaje del SAP se fundamenta en la llamada “terapia de la amenaza”. En pocas palabras, su supuesta terapia consiste en la amenaza constante por parte de un terapeuta hacia la madre de un cambio permanente de la custodia y la restricción de contactos con el niño por parte de un juez. Por cierto, esta intervención la realiza el propio psicólogo que ejecuta el peritaje y sin secreto profesional, ambos comportamientos considerados violaciones a la ética profesional. Pero eso no pareció importar demasiado a Gardner.
Para su correcta aplicación, según Gardner, es necesaria una justicia dispuesta a enfrentarse a la instintiva tendencia de las madres “a luchar literalmente hasta la muerte para salvaguardar a sus descendientes”, lo que puede incluir reclusiones hospitalarias o en prisión para la madre y/o el hijo/a. Según el propio Gardner, los terapeutas SAP deben sentirse cómodos amenazando a los alienadores como a los niños de que habrá consecuencias si violan el programa de visitas ordenador por el juzgado”. Espero que nunca tengan que toparse con nadie así, y menos con un psicólogo.

EL OBJETIVO DEL SAP

La creación de este síndrome por parte de Gardner no tenía el fin de conocer un fenómeno previamente investigado, ya que prácticamente no se apoyó en ninguna referencia que no fuera él mismo ni realizó ningún estudio empírico publicable. El SAP no es un “síndrome psicopatológico” diagnosticable. Más bien podríamos decir que se trata de un “síndrome legal”. Sólo se realiza en el ámbito de un litigio judicial, medicalizando la lucha por la custodia y la patria potestad en un proceso de divorcio.
Como ha sido denunciado reiteradamente, el SAP se mantiene en un contexto en que resulta funcional a los maltratadores para quitar valor al rechazo que sienten los hijos hacia el agresor. En lugar de estudiar las causas del rechazo del niño hacia su padre, se da por supuesto que existe una “programación” por parte de la madre. Si la madre niega la existencia de dicha programación, su negación es un síntoma de la existencia de SAP. No hay escapatoria. Aunque hoy se propone que no se utilice el famoso diagnóstico en casos de violencia de género, sigue siendo un arma para crear confusión y poner el foco de la sospecha sobre la parte a la que le ha sido asignada la patria potestad, fomentando la idea de que las madres provocan de forma habitual denuncias falsas de abuso sexual, algo que está completamente descartado hoy en día a partir de numerosos estudios (ver por ejemplo el publicado por el Grupo de Expertos y Expertas en Violencia de Género del CGPJ)

CONSECUENCIAS REALES DEL SAP

Aunque el SAP no tenía que haber entrado nunca al sistema judicial, hoy en día está cada vez más asentado. Podemos encontrar publicaciones de Psicología Jurídica dedicadas casi en exclusiva al famoso síndrome – que incluyen entre sus referencias bibliográficas las obras de Gardner, cuyas afirmaciones jamás demostró – o una Asociación Nacional de Afectados del Síndrome de Alienación Parental (ANASAP), que organiza congresos y busca que el síndrome sea reconocido como una VERDADERA Y REAL ENFERMEDAD MENTAL (así, en mayúsculas), con el fin de que uno de sus argumentos en un proceso judicial, y a veces el único, sea legítimo a los ojos de un juez.

EN CONCLUSIÓN

El SAP es una de las muestras más grotescas de cómo el uso del sistema categorial de trastornos mentales debe ser analizado concienzudamente. Aunque no existen evidencias de su existencia ni explicaciones plausibles de su etiología, la etiqueta ha sobrepasado fronteras y está resultando útil a diversos colectivos: psicólogos y psiquiatras especialistas en SAP que dan cursos, conferencias, realizan periciales y ejecutan sus “terapias de amenaza”, supuestos afectados que buscan que el estado apoye sus argumentos con el fin de obtener beneficios jurídicos y económicos, y un elenco de sexistas y misóginos obsesionados en mantener sus prejuicios ideológicos con argumentaciones legítimas, aunque estas sean completamente pseudocientíficas y estén basadas en un simple conjunto de supuestos síntomas cuyos “determinantes genéticos” se sostienen en una imagen del desarrollo del niño y de la psicología de las mujeres propia del siglo XIX. De este último grupo que hablaremos un poco más en el siguiente artículo sobre el Síndrome Post Abortivo.



FUENTE:  Eparquio Delgado.-

EPARQUIODELGADO.COM

AGRADECIMIENTO ESPECIAL AL DR. ENRIQUE STOLA. 



miércoles, 27 de agosto de 2014

TEXTO " TRATA DE PERSONAS UNA FORMA DE ESCLAVITUD MODERNA

"La historia de la trata en Argentina, editada por Unicef donde cuento cómo empezó la historia y mi intervención para que existiera una ley de trata asi como la creación de la Oficina de Rescate y Acompañamiento que hicimos en el Programa las Victimas contra las violencias. Porque se silencia cuidadosamente esta etapa que se llevó a cabo gracias a Nestor Kirchner y a Anibal Fernández.Lo redacté yo con colaboradoras que puso UNICEF Se encuentra on line."
                                                                                 Dra. Eva Giberti








Libro para descargar:

http://www.unicef.org/argentina/spanish/Trata2012(1).pdf

BORRANDO EL CÓDIGO CIVIL





La influencia del derecho humanitario internacional en relación con los derechos de las mujeres tardaría en llegar a nuestro país, tal y como lo conocemos en la actualidad.
Por ello el voto femenino que la Ley N° 13010  de 1947 reconoció a las mujeres argentinas para elegir y ser elegidas,  constituyó una verdadera revolución y recogió la historia y los reclamos de las sufragistas que por décadas habían bregado por este derecho.
Sólo esto vendría a  quebrar la incapacidad de hecho  que el Código Civil  le había impuesto a la mujer casada, dependiendo de sus maridos. La mano visible del patriarcado había escrito que antes de la mayoría de edad dependíamos de nuestros padres, y después aun atravesada esa franja etaria pasábamos directamente a depender del conyugue.
Así es cómo, y bajo un gobierno dictatorial, con la reforma del Código Civil de 1968 se produce el cambio de estatus en nuestra condición jurídica, pasando a tener la capacidad de hecho y de derecho que como humanas nos correspondía.
Sin embargo, no fue sino hasta el restablecimiento de la democracia que llegaría en 1983, que se inicia el período más garantista respecto de nuestros derechos, y en particular el que involucraba a los hijos e hijas.
Porque el sistema dominante jurídico y político hasta ese entonces, claramente urdido bajo la división del sexo biológico, mantenía a las mujeres no sólo bajo el dominio del varón sino que a la vez que las recluía al ámbito del hogar –atribuyéndole las tareas del cuidado familiar-, y negándoles hacia el afuera los derechos sobre su propia descendencia. Por tal razón la patria potestad era un atributo del varón, entendida como el conjunto de derechos y deberes del padre sobre los hijos e hijas.
Aquellos años felices de lucha y conquista de derechos para las mujeres que se inician en 1983 nos tuvo de protagonistas reclamando por las leyes de divorcio vincular, la patria potestad compartida, la ley del nombre, la ley de matrimonio civil, entre otras, hasta llegar al reconocimiento del cupo femenino en las listas electorales. Ese interregno democrático que tuvo a las mujeres argentinas como protagonistas, y sin representación mayoritaria en la legislatura nacional, permitió arrancarle al patriarcado algunos derechos que ya el derecho humanitario universal  había reconocido.
Hasta acá y en apretada síntesis llega la que podría denominarse la primavera de los derechos de las mujeres en Argentina, con un movimiento de activistas en pleno trabajo para custodiar los logros alcanzados.
Y ahora sí, aparecen en escena los cultores del neomachismo, para quienes las mujeres ya han alcanzado un sinnúmero de derechos, y sin embargo siguen cuestionando los roles, los estereotipos, la discriminación, la violencia, etc.. Por tal razón en las situaciones de conflicto familiar, en los juicios de divorcio, en la judicialización de la tenencia de los hijos e hijas comienzan a hacerse visible los lobos con piel de cordero, atribuyendo a las mujeres las falsas denuncias de maltrato y abuso del padre  para con los hijos e hijas. Corren los noventa y se hace fuerte este contramovimiento que debiendo aceptar los derechos que la ley hubo conferido a las mujeres, ataca donde más  duele: los hijos e hijas. Sin estadísticas, porque no las había entonces y tampoco existen en la actualidad, se les atribuye a las mujeres “el abuso de las denuncias de abuso”, palabrerío que no tiene sustento cuantitativo –ni sustantivo, bueno es aclararlo-,  pero que prendió sobre todo en el ámbito judicial, tanto como que provino de un ex magistrado, y cuyos colegas enarbolaron como una bandera que hasta el día de hoy se sigue blandiendo. Lógicamente para el armado de este contracorriente hacia los derechos de las mujeres fueron y son necesarios otros actores de distintas disciplinas que sean hombres o mujeres, claramente se enrolan en la franja misógina de la ciencia que cultivan. El producto estuvo listo para salir a la venta, con buena propaganda, con serviles ejecutores y por sobre todas las cosas claro el objetivo: apropiarse de los hijos e hijas aún contra su voluntad manifiesta, negándoles el carácter de sujetos de derechos, impidiéndoles expresarse, haciendo tabla rasa con su derecho a ser oídos, y de ser posible eliminando a la madre bajo cualquier figura jurídica que lo tornare posible.
El pretendido “Síndrome de Alienación Parental” había desembarcado en Argentina, y  llegó para quedarse, pese a la oposición de importantes especialistas de distintas disciplinas que intentaron y persisten en ello, desmontar esta mentira, esta farsa, esta temeraria y maliciosa práctica legal y procesal, que se ha enraizado en el Poder Judicial.
Pero, siempre hay un pero, estos fabuladores del derecho, la psicología y la medicina, no contaron con la fuerza y el poder de las madres protectoras, que acompañadas de profesionales comprometidos/as con los derechos humanos “en serio”, no están dispuestas a entregar complacientemente a sus hijos e hijas a los violentos y abusadores, cuando no incestuosos progenitores.
Por ello hoy recogiendo la experiencia de nuestra juventud, empezamos a escudriñar el Derecho, deconstruirlo, leerlo y analizarlo bajo otra perspectiva, la del género, y nos hemos ido armando de un bagaje cultural y científico que nos permite en la madurez de nuestro activismo reconocer cuando el machismo mata, cuando el machismo avala el secuestro judicial de los niños, cuando el machismo viene a por nosotras, humillándonos, denigrándonos, tildándonos de locas, desequilibradas y ambiciosas, ladronas de patrimonios y cuotas alimentarias, sólo por citar algunos de los agravios que cotidianamente cargan de tinta los escritos judiciales, y los pseudo estudios que emulando al desgraciado de Richard Gardner, defienden los  juegos lúdicos y el froteurismo de los padres, invocan el supuesto obstruccionismo de las madres, esconden la violencia, y por sobre todas las cosas, niegan el incesto  porque de eso no se habla.
En nuestro país es impensado, imposible, ilegal e ilegítimo avalar el pretendido “Síndrome de Alienación Parental”, porque el bloque de convencionalidad no permitiría jamás que legislador/a alguno/a lo propongan como ley en nuestro país. Sus impulsores lo saben, y aunque ese sea su caballito de batalla, el verdadero caballo de Troya es “la custodia compartida”.
En la primera jornada estatal sobre el pretendido “SAP” –organizada por la Sigen en octubre ppdo.- Carlos Rozansky fue categórico al insistir en la importancia de “desenmascarar las estrategias que utilizan los abusadores, como por ejemplo, la custodia compartida forzosa, que está dentro del inexistente sap”.
En Estados Unidos y en España –por citar sólo algunos ejemplos- , se acude asimismo al tramposo argumento del “Progenitor Amistoso” (Friendly Parent), concepto también acuñado por Gardner. Y desde luego, acá en Argentina también se lo utiliza como un arma de coerción contra la mujer en los casos de separación o divorcio. No es sólo una trampa sino que se convierte en un obstáculo difícil de sortear, ya que si una mujer –ella misma- ha sido objeto de violencia de género, difícilmente acepte en forma voluntaria un régimen de visitas amplio de los hijos e hijas con el padre. Obviamente ante la existencia de violencia, abuso o incesto contra ellos, las madres protectoras obraran en idéntico sentido. Ante la negativa, es muy probable que pierda la custodia de los niños, completamente. Este y no otro es el obscuro deseo que conlleva la custodia compartida, y que casualmente llevan adelante las organizaciones de padres separados.
La custodia compartida hoy es el argumento preferido del contramovimiento neomachista; mienten cuando hablan de igualdad entre ambos padres, y por el contrario es un arma utilizada en contra de las mujeres, sus derechos y los de sus hijos. El anteproyecto de ley de reforma del Código Civil se ha hecho cargo de este argumento;  ante la inexistencia de un plan de parentalidad homologado, el juez tendrá la potestad de priorizar la modalidad compartida indistinta, teniendo en cuenta al “Progenitor Amistoso”.
Sólo me resta agregar “por sus frutos los conoceréis”, buen título para un próximo estreno, si el Estado argentino haciendo honor a sus compromiso internacionales confiere fondos para un buen documental o una buena película que respete los derechos humanos de las mujeres y de los niños y niñas.

Fuente: Diario femenino. - Por la Dra. Norma Graciela Chiapparrone

martes, 26 de agosto de 2014

MALTRATO INFANTIL

Es posible prevenir el maltrato infantil antes de que se produzca, y para ello es necesario un enfoque multisectorial.


Datos y cifras

Aproximadamente un 20% de las mujeres y un 5 a 10% de los hombres manifiestan haber sufrido abusos sexuales en la infancia, mientras que un 23% de las personas de ambos sexos refieren maltratos físicos cuando eran niños.
Entre las consecuencias del maltrato infantil se encuentran problemas de salud física y mental para toda la vida, y efectos sociales y laborales negativos que pueden retrasar el desarrollo económico y social de los países.
Es posible prevenir el maltrato infantil antes de que se produzca, y para ello es necesario un enfoque multisectorial.
Los programas preventivos eficaces prestan apoyo a los padres y les aportan conocimientos y técnicas positivas para criar a sus hijos.
La atención continua a los niños y a las familias puede reducir el riesgo de repetición del maltrato y minimizar sus consecuencias.
El maltrato infantil se define como los abusos y la desatención de que son objeto los menores de 18 años, e incluye todos los tipos de maltrato físico o psicológico, abuso sexual, desatención, negligencia y explotación comercial o de otro tipo que causen o puedan causar un daño a la salud, desarrollo o dignidad del niño, o poner en peligro su supervivencia, en el contexto de una relación de responsabilidad, confianza o poder. La exposición a la violencia de PAREJA también se incluye a veces entre las formas de maltrato infantil.

Magnitud del problema

El maltrato infantil es un problema mundial con graves consecuencias que pueden durar toda la vida. A pesar de las ENCUESTAS nacionales recientes en varios países de ingresos bajos y medianos, faltan todavía datos acerca de la situación actual en muchos países.

El maltrato infantil es complejo y su estudio resulta difícil. Las estimaciones actuales son muy variables, dependiendo del país y del método de investigación utilizado. Dichas estimaciones dependen de:

las definiciones de maltrato infantil utilizadas;
el tipo de maltrato infantil estudiado;
la cobertura y la calidad de las estadísticas oficiales;
la cobertura y la calidad de las ENCUESTAS basadas en los informes de las propias víctimas, los padres o los cuidadores.
De cualquier modo, los estudios internacionales revelan que aproximadamente un 20% de las mujeres y un 5 a 10% de los hombres manifiestan haber sufrido abusos sexuales en la infancia, mientras que un 23% de las personas de ambos sexos refieren maltratos físicos cuando eran niños. Además, muchos niños son objeto de maltrato psicológico (también llamado maltrato emocional) y víctimas de desatención.

Se calcula que cada año mueren por homicidio 34 000 menores de 15 años. Esta cifra subestima la verdadera magnitud del problema, dado que una importante proporción de las muertes debidas al maltrato infantil se atribuyen erróneamente a caídas, quemaduras, ahogamientos y otras causas.

En situaciones de conflicto armado y entre los refugiados, las niñas son especialmente vulnerables a la violencia, explotación y abusos sexuales por parte de los combatientes, fuerzas de seguridad, miembros de su comunidad, trabajadores de la asistencia humanitaria y otros.

Consecuencias del maltrato

El maltrato infantil es una causa de sufrimiento para los niños y las familias, y puede tener consecuencias a largo plazo. El maltrato causa estrés y se asocia a trastornos del desarrollo cerebral temprano. Los casos extremos de estrés pueden alterar el desarrollo de los sistemas nervioso e inmunitario. En consecuencia, los adultos que han sufrido maltrato en la infancia corren mayor riesgo de sufrir problemas conductuales, físicos y mentales, tales como:

actos de violencia (como víctimas o perpetradores);
depresión;
consumo de tabaco;
obesidad;
comportamientos sexuales de alto riesgo;
embarazos no deseados;
consumo indebido de alcohol y drogas.
A través de estas consecuencias en la conducta y la salud mental, el maltrato puede contribuir a las enfermedades del corazón, al cáncer, al suicidio y a las infecciones de transmisión sexual.


Factores de riesgo

Se han identificado varios factores de riesgo de maltrato infantil. Aunque no están presentes en todos los contextos sociales y culturales, dan una visión general que permite comprender las causas del maltrato infantil.

Factores del niño

No hay que olvidar que los niños son las víctimas y que nunca se les podrá culpar del maltrato. No obstante, hay una serie de características del niño que pueden aumentar la probabilidad de que sea maltratado:

la edad inferior a 4 años y la adolescencia;
el hecho de no ser deseados o de no cumplir las expectativas de los padres;
el hecho de tener necesidades especiales, llorar mucho o tener rasgos físicos anormales.

Factores de los padres o cuidadores

Hay varias características de los padres o cuidadores que pueden incrementar el riesgo de maltrato infantil, entre ellas:

las dificultades para establecer vínculos afectivos con el recién nacido;
el hecho de no cuidar al niño;
los antecedentes personales de maltrato infantil;
la falta de conocimientos o las expectativas no realistas sobre el desarrollo infantil;
el consumo indebido de alcohol o drogas, en especial durante la gestación;
la participación en actividades delictivas;
las dificultades económicas.

Factores relacionales

Hay diversas características de las relaciones familiares o de las relaciones con la PAREJA, los amigos y los colegas que pueden aumentar el riesgo de maltrato infantil, entre ellas:

los problemas físicos, mentales o de desarrollo de algún miembro de la familia;
la ruptura de la familia o la violencia entre otros miembros de la familia;
el aislamiento en la comunidad o la falta de una red de apoyos;
la pérdida del apoyo de la familia extensa para criar al niño.

Factores sociales y comunitarios

Hay diversas características de las comunidades y las sociedades que pueden aumentar el riesgo de maltrato infantil, entre ellas:

las desigualdades sociales y de género;
la falta de vivienda adecuada o de servicios de apoyo a las familias y las instituciones;
los niveles elevados de desempleo o pobreza;
la disponibilidad fácil del alcohol y las drogas;
las políticas y programas insuficientes de prevención del maltrato, la pornografía, la prostitución y el trabajo infantiles;
las normas sociales y culturales que debilitan el estatus del niño en las relaciones con sus padres o fomentan la violencia hacia los demás, los castigos físicos o la rigidez de los papeles asignados a cada sexo;
las políticas sociales, económicas, sanitarias y educativas que generan malas condiciones de vida o inestabilidad o desigualdades socioeconómicas.

Prevención

La prevención del maltrato infantil requiere un enfoque multisectorial. Los programas eficaces son los que prestan apoyo a los padres y les aportan conocimientos y técnicas positivas para criar a sus hijos. Entre ellos se encuentran:

las visitas domiciliarias de enfermeras para ofrecer apoyo, formación e información;
la formación de los padres, generalmente en grupos, para mejorar sus aptitudes para criar a los hijos, mejorar sus conocimientos sobre el desarrollo infantil y alentarlos a adoptar estrategias positivas en sus relaciones con los hijos, y
las intervenciones con múltiples componentes, que generalmente incluyen el apoyo a los padres y su formación, la educación preescolar y la atención al niño.

Otros programas preventivos prometedores son:

los destinados a prevenir los traumatismos craneoencefálicos por maltrato. Generalmente se trata de programas hospitalarios mediante los cuales se informa a los nuevos padres de los peligros de zarandear a los niños pequeños y de cómo afrontar el problema de los niños con llanto inconsolable.
los destinados a prevenir los abusos sexuales en la infancia. Generalmente se realizan en las escuelas y les enseñan a los niños:
la propiedad de su cuerpo;
las diferencias entre los contactos normales y los tocamientos impúdicos;
cómo reconocer las situaciones de abuso;
cómo decir "no";
cómo revelar los abusos a un adulto en el que confíen.
Estos programas son eficaces para reforzar los factores de protección frente al abuso sexual en la infancia (por ejemplo, el conocimiento del abuso sexual y los comportamientos protectores), pero no hay pruebas de que reduzcan otros tipos de abusos.

Cuanto antes se producen estas intervenciones en la vida del niño mayores son los beneficios que le pueden aportar a él (por ejemplo, desarrollo cognitivo, competencias conductuales y sociales, logros educacionales) y a la sociedad (por ejemplo, reducción de la delincuencia).

Además, el reconocimiento precoz de los casos y la asistencia continua a las víctimas y sus familias pueden ayudar a reducir la recurrencia del maltrato y a paliar sus consecuencias.

Para maximizar los efectos de la prevención y la atención, la OMS recomienda que las intervenciones se realicen en un marco de salud pública y en cuatro fases:

definición del problemas;
identificación de las causas y los factores de riesgo;
creación y puesta a prueba de intervenciones destinadas a minimizar los factores de riesgo, y
difusión de información sobre la eficacia de las intervenciones y expansión de la aplicación de las intervenciones de eficacia demostrada.



Fuente. OMS


Notas relacionadas:
 http://www.tiemposur.com.ar/nota/74303-abigail-falleci%C3%B3-por-un-paro-cardiorrespiratorio%22
http://www.tiemposur.com.ar/nota/74130-mientras-su-madre-denunciaba-violencia-domestica-por-primera-vez,-abigail-ingresaba-de-gravedad-al-hospital

lunes, 25 de agosto de 2014

VIOLENCIAS INVISIBLES

Después de todos estos meses, y gracias al apoyo con una red de contención familiar y psicológica, Natalia empieza a reconocer el proceso que vivió tras la separación –principalmente, la negativa a pagar la cuota alimentaria– como una forma de violencia. “Es algo que ya venía sucediendo, donde cobra otras dimensiones. En nombre del amor administraba todos mis sueldos. Tenía todas mis claves. Eso es violencia.”




En la misma línea, Graciela González, directora del Departamento de Prevención de la Violencia y el Abuso Sexual de la Asociación de Psicología de Buenos Aires (APBA), dice que se debe encuadrar estos casos en violencia de género y maltrato infantil. A pesar de las distintas leyes sancionadas en las últimas décadas, dice, “hemos llegado a 2014 y aún no podemos garantizar que las cuotas alimentarias sean abonadas, ya que existe un incumplimiento de aproximadamente un 70 por ciento, por lo cual los niños/as se ven sometidos a un estado económico inferior al previo”.

“Esta forma de violencia hacia los niños/as es ejercida generalmente por un padre que se desentiende de sus hijos/as cuando se separa de la madre. Si han considerado a su ex pareja como un objeto de su ‘propiedad, aparentan no visualizar a los hijos/as como comunes, sino que los adscriben solamente a la madre, con quien ya no tienen relación. Por ende, los chicos/as ya no existen para ellos. Esta conducta parece estar en relación con los típicos ‘celos’ de los violentos que no toleran la relación madre/bebé, pues los excluye”, explica.

Para González, “este tipo de violencia económica y patrimonial no afecta solamente a las mujeres sino también a los niños/as y termina convirtiéndose en violencia institucional porque desde la Justicia no se toman las medidas que aseguren la salud, seguridad y/o bienestar emocional del niño/a”.

¿Siempre hablamos de violencia? Muchas veces los hombres se escudan en que las mujeres no van a saber administrar o en que ponen sus gastos en los de los chicos. “O también casos razonables que tienen que ver con la realidad de que separarse es caro, tenés que mantener dos casas, porque lo cierto es que el papá tiene que alquilar, tener un lugar donde puedan pasar los chicos el tiempo acordado y eso también es plata. Es una realidad que cuesta caro”, dice la abogada Leticia Kabusacki.

El mito que subyace es que ella se va a enriquecer con la separación, y en la mayoría de los casos los dos se hacen más pobres, pero más ellas que ellos.

Guillermo Vilaseca, licenciado en Psicología que trabaja con grupos de varones, comenta que ve a hombres que al separarse pierden de vista que “la separación es en relación con la pareja pero que el vínculo con el que se han comprometido al tener un hijo es para toda la vida, así como veo a mujeres que deciden unilateralmente tener un hijo involucrando a un varón en un proyecto para toda la vida sin su consentimiento pleno”. Para Vilaseca, “sin duda las maneras en que cada varón dialoga con el mandato de ser el proveedor será determinante en sus decisiones y acciones en este dominio. También se jugarán las maneras de concebir el tema que su pareja tenga al respecto”. “Una pareja que decide separarse no ha encontrado la manera de tramitar los conflictos con los que la vida los ha enfrentado, por lo que no sería extraño que en las zonas de tensión, como es el tema del sustento de los hijos así como lo que cada uno considera que es adecuado al respecto, no se entiendan fácil ni lleguen a un acuerdo”, sintetiza. Lo que muchas veces “ubica a los niños en el lugar de elementos para la pelea sin ver el daño que se les genera”.

Fuente. Página 12 - por Sonia Santoro.-

MODELO DE PROTOCOLO LATINOAMERICANO DE INVESTIGACIÓN PARA FEMICIDIOS/FEMINICIDIOS

La Oacnudh América Central conjuntamente con ONU Mujeres, presentan la primera edición del Modelo de Protocolo latinoamericano de investigación de las muertes violentas de mujeres por razones de género (femicidios/feminicidios), una herramienta que se enmarca en la campaña Unete Latinoamérica y el Caribe para poner fin a la violencia contra las mujeres.




El Modelo de Protocolo es un instrumento destinado a apoyar la práctica de las personas responsables de la investigación y persecución penal de la muerte violenta de mujeres por razones de género. No solo se basa en elementos teóricos −esenciales para entender la dimensión de género de las muertes violentas de mujeres− sino que recoge la experiencia y los aprendizajes de los expertos y las expertas de toda América Latina que participaron en su redacción.

Puedes descargargo aquí: ( versión español) PDF

http://www.unwomen.org/~/media/Headquarters/Attachments/Sections/Library/Publications/2014/Modelo%20de%20protocolo.pdf

Fuente: Oacnudh

sábado, 23 de agosto de 2014

¡ BIENVENIDA ANA A TU LIBERTAD !

Se trata de la nieta de la primera presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Alicia Zubasnabar de De la Cuadra, que falleció en 2008. La joven, que nació en la Comisaría Quinta de La Plata, vive en Europa y se realizó el estudio de ADN voluntariamente.



Claudia Carlotto, de la Conadi; Pablo Parenti, de la Procuración, y Estela de Carlotto y Rosa Roisinblit, en la sede de las Abuelas de Plaza de Mayo.Imagen: Pablo Piovano.



“Sus padres le pusieron Ana Libertad. Hoy ella logró adquirir ese bien tan preciado que sus padres le desearon con su nombre: bienvenida Ana a tu libertad”, leyó Estela de Carlotto ayer, al anunciar que una nueva hija de desaparecidos, en este caso nacida en cautiverio, recuperó su identidad. Se trata de la hija de Elena de la Cuadra y Héctor Baratti, nieta de la primera presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Alicia Zubasnabar de De la Cuadra. “Licha” no podrá encontrarse con su nieta, falleció en 2008. El caso número 115 resuelto por Abuelas de Plaza de Mayo involucró a la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (Conadi), la Unidad Especializada en casos de Apropiación de Niños durante el Terrorismo de Estado de la Procuración, los abogados de las Abuelas y la Cancillería, ya que la joven vive actualmente en Europa y su muestra de ADN llegó a través de una valija diplomática.

La noticia de este nuevo hallazgo se produjo a menos de tres semanas del anuncio del encuentro de Ignacio Guido Montoya Carlo-tto, el nieto de la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto. Ese hecho hizo que las consultas de personas que creen que pueden ser hijos de desaparecidos y las denuncias sobre posibles apropiaciones se multiplicaran. Pero este nuevo caso no es producto del “efecto Guido”, sino de un trabajo conjunto de distintos organismos que empezó algunos años antes.

El dato que permitió iniciar la investigación llegó en 2010 a través de un mail anónimo con no mucha información, tan solo el nombre de la joven y sus presuntos apropiadores (que no fueron difundidos para preservar la intimidad de la nieta) y algunas circunstancias que hacían presumir que se trataba de una hija de desaparecidos. Con ese material, la Conadi inició una pesquisa: algo que llamó la atención fue el nombre de la partera, que ya estaba identificada como una profesional vinculada con la trata de personas. Luego, el expediente fue a la unidad especial de la Procuración que encabeza Pablo Parenti, que profundizó y formalizó la denuncia. Luego de enterarse de que había un expediente abierto, la hija de Héctor Baratti y Elena de la Cuadra aceptó hacerse el estudio de ADN voluntariamente. Se presentó el 25 de abril de este año en el consulado del país en el que vive para sacarse sangre, su muestra viajó en valija diplomática y llegó el 8 de mayo a la Dirección de Derechos Humanos de Cancillería. El Banco Nacional de Datos Genéticos confirmó su filiación.

“No es el primer examen que se hace en el extranjero. Hace años logramos evitar el traslado al país de quienes dudan. Trabajamos con Cancillería para hacer una cadena de custodia legal y científicamente adecuada. Se han hecho muchos, también de familiares reclamantes. Este es el primer caso que da un resultado positivo, pero no es casualidad o suerte, es fruto de años de trabajo”, señaló Claudia Carlo-tto, titular de la Conadi, durante la conferencia de prensa realizada en la sede de las Abuelas.

Elena y Héctor militaban en el Partido Comunista Marxista Leninista (PCML) y fueron secuestrados el 23 de febrero de 1977 en La Plata, cuando ella estaba embarazada de cinco meses. Ambos pasaron por el centro clandestino de detención que funcionó en la Comisaría Quinta de La Plata, donde nació su hija. Elena podría haber estado también en el Pozo de Quilmes. Sigue desaparecida. Héctor fue visto en la Comisaría Octava. Sus restos fueron identificados por el Equipo Argentino de Antropología Forense.

Desde el secuestro de Elena hasta poco después del nacimiento de la niña, la familia De la Cuadra recibió mensajes por abajo de la puerta de la casa o al teléfono. Uno de ellos, supieron años después, se los dejó Adriana Calvo, ex detenida-desaparecida. En julio de 1977 recibieron un papelito que Alicia, mamá de Elena y luego Estela, su hermana, guardaron y mostraron en lo juicios en los que se ventiló el caso. “16/6 la señora tuvo una nena, que no saben dónde está la nenita, los padres están bien, de la Cuadra”, decía.

Estela de Carlotto contó ayer que Ana Libertad habría crecido con una familia sin vínculo directo con las Fuerzas Armadas (pero “anotar como hijo propio alguien que no lo es es un delito del que se ocupará la Justicia”) y que “estaba ansiosa por saber”. También recordó a Licha, compañera de los primeros tiempos. “Su casa fue a la primera que fui para no estar sola. Nos reuníamos allí aún en dictadura y era la casa de donde se habían llevado a su hijo, Era una especie de desafío”, aseguró.

La Iglesia

–Ustedes no tienen que odiar cuando los torturan –insistía a los secuestrados el cura Christian Von Wernich, asiduo concurrente a la Comisaría Quinta.

–¿Qué culpa tiene mi hija? –le replicó una vez Héctor Baratti, que acababa de enterarse de que su mujer, Elena de la Cuadra, había dado a luz en cautiverio.

–Los hijos deben pagar la culpa de los padres –fue la respuesta.

La escena fue relatada ante la Justicia por el sobreviviente Luis Velasco, que la presenció. Von Wernich cumple condena por su responsabilidad en delitos de lesa humanidad, pero la Iglesia nunca lo sancionó.

No fue la única intervención de funcionarios eclesiásticos en este caso. En su búsqueda, los De la Cuadra lograron contactar al obispo Mario Serra, que los mandó a ver al secretario del vicariato castrense, Emilio Graselli. A él le piden por Elena y por Roberto José, otro de sus hijos, que había sido secuestrado antes.

En una segunda reunión Graselli les dijo: “No me dijeron que Elena estaba embarazada”. También les reveló que sobre Roberto José no había nada que hacer, pero que Elena estaba bien y en los alrededores de La Plata. No quiso dar precisiones. “Va a ser peor para ella, ustedes van a empezar a dar vueltas, y eso es peor”, argumentó. También les dijo que volvieran, que si Elena pasaba a disposición del Poder Ejecutivo entonces, quizá, podía ayudarlos. Pero eso no ocurrió.

Otro contacto al que acudió la familia fue Pedro Arrupe, general de la Compañía de Jesús, que había estado en Argentina y se había ido a Japón becado por los De la Cuadra. En ese contexto, el padre de Elena les pidió a sus hijos que se habían ido a Italia que lo buscaran para pedirle por la niña. Los hermanos tuvieron una audiencia en Roma y Arrupe les dijo que iba a conectarse con el provincial de los jesuitas, Jorge Bergoglio.

“Mis hermanos le comentan el resultado del encuentro a mi padre, pasa el tiempo y mi padre intenta ver a Bergoglio, hasta que finalmente es recibido”, contó Estela de la Cuadra al declarar en el juicio por el plan sistemático de apropiación de niños durante la última dictadura. “Acá –dijo Estela– tengo la notita. Bergoglio le dio una carta a mi padre en la que le dice, claramente, al obispo auxiliar de La Plata que interceda y se ocupe del caso.”

Con esa carta, Mario Picchi –el arzobispo de La Plata– recibió al padre de Elena. “Voy a ir a ver al vicegobernador”, le dijo y en ese encuentro supo que la niña había nacido y había sido regalada. “Espere un poco”, le dijo al padre de Estela. “En diciembre, con el cambio de jefatura, va a subir alguien que fue alumno mío y no me va a negar una gauchada.” Lo hizo, pero el resultado fue el mismo: que la tenía “un matrimonio bien” y que no había “vuelta atrás”.

Por este caso Bergoglio declaró por escrito como testigo. Mencionó la entrevista con el padre de Elena y Estela, pero dijo que no se acordaba si le habían dicho que la hija que buscaban estaba embarazada. Elogió la tarea de las Abuelas pero aseguró no haber sabido de la apropiación de niños hasta el Juicio a las Juntas.

Durante la conferencia de prensa realizada ayer, Página/12 preguntó si esperaban que la Iglesia colaborara en resolver otros casos de hijos de desaparecidos. Carlo-tto señaló que después de la entrevista que tuvo con Bergoglio luego de que se convirtiera en Papa se habían abierto algunos canales de diálogo. “Hay disposición”, afirmó. Otros colaboradores de la institución contaron que recientemente recibieron actas de bautismo que pidieron en casos que se están investigando.

Tal vez sea por esas pesquisas, tal vez por alguno de los tantos que a partir del “efecto Guido” quisieron sacarse la duda. Lo cierto es que Estela de Carlotto cerró la conferencia entusiasmada: “Hasta el próximo nieto”, saludó.

Fuente. Página 12 - Por Victoria Ginzberg